[1]

I. M. I.

6-1

Noviembre 1, 1903

 

Cuando el alma hace todas sus acciones por el

único fin de amar a Jesús, camina siempre de

día, para ella jamás es noche.

 

(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y me veía como un pequeño vaporcito, y yo quedaba toda maravillada al verme reducida en esa forma.  Mientras estaba en esto ha venido mi adorable Jesús y me ha dicho:

(2)“Hija mía, la vida del hombre es vapor, y así como al vapor es sólo el fuego el que lo hace caminar, y a medida de que el fuego sea vivo y mucho, así corre más veloz, y si es poco camina a paso lento, y si está apagado queda detenido; así el alma, si el fuego del amor de Dios es mucho, se puede decir que vuela sobre todas las cosas de la tierra, y siempre corre y vuela a su centro que es Dios; ahora, si es poco se puede decir que camina con dificultad, arrastrándose y enfangándose de todo lo que es tierra; si está apagado queda detenida, sin vida de Dios en ella, como muerta a todo lo que es divino.   Hija mía, cuando el alma en todas sus acciones no las hace por otra cosa más que con el único fin de amarme, y ninguna otra recompensa quiere de su obrar más que mi amor, camina siempre de día, jamás para ella es noche, más bien camina en el mismo sol, que casi como vapor la circunda para hacerla caminar en él, haciéndole gozar toda la plenitud de la luz, y no sólo eso, sino que sus mismas acciones le sirven de luz para su camino y le agregan siempre nueva luz”.

 

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6-2

Noviembre 8, 1903

 

Jesús dice cómo debe ser el amor del prójimo.

 

(1)Encontrándome en mi habitual estado, estaba rogando por ciertas necesidades del prójimo, y el bendito Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “¿Con qué fin rezas por estas personas?”

(3) Y yo:  “Señor, ¿y Tú por cuál fin nos amaste?”

(4) Y Él:  “Os amo porque sois cosa mía, y cuando el objeto es propio, se siente como obligado, es como una necesidad el amarlo”.

(5) Y yo:  “Señor, estoy rezando por estas personas porque son cosa tuya, de otra manera no me habría interesado”.  Y Él poniéndome la mano en la frente, casi oprimiéndola ha agregado:

(6) “¡Ah!  ¿Entonces es porque son cosa mía?  Así está bien el amor del prójimo”.

 

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6-3

Noviembre 10, 1903

 

Cómo el verdadero amor se olvida de sí mismo.

 

(1) Continuando en mi habitual estado, en cuanto he visto al bendito Jesús, me decía:

(2) “Hija mía, el verdadero amor se olvida de sí mismo y vive a los intereses, a las penas y a todo lo que pertenece a la persona amada”.

(3) Y yo:  “Señor, ¿cómo se puede olvidar de sí mismo mientras lo sentimos tanto, no es que sea una cosa lejana de nosotros, o bien dividida que fácilmente se pueda olvidar?”  Y de nuevo ha agregado que ahí está el sacrificio del verdadero amor, porque mientras se tiene a sí mismo debe vivir a todo lo que pertenece a la persona amada, es más, si se recuerda de sí mismo, este recuerdo debe servir para ingeniarse mayormente en cómo poderse consumir por el objeto amado, y el amado si ve que el alma se da toda a Él, la sabrá recompensar bien dándole todo Sí mismo y haciéndola vivir de su Vida Divina; así que quien todo olvida, todo encuentra.  Además de esto, es necesario ver la diferencia que hay entre lo que se olvida y lo que se encuentra: Se olvida lo feo y se encuentra lo bello, se olvida la naturaleza y se encuentra la gracia, se olvidan las pasiones y se encuentran las virtudes, se olvida la pobreza y se encuentra la riqueza, se olvida la ignorancia y se encuentra la sabiduría, se olvida el mundo y se encuentra el Cielo”.

 

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6-4

Noviembre 16, 1903

 

No hay sacrificio sin olvido de sí mismo, y el sacrificio

y el olvido de sí mismo hacen nacer el amor más puro y perfecto.

 

(1) Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma me he encontrado con el niño Jesús en brazos, y una virgen que me ha extendido en tierra para hacerme sufrir la crucifixión, pero no con clavos, sino con fuego, poniéndome un carbón de fuego en las manos y en los pies, y el bendito Jesús que me asistía mientras sufría, me decía:

(2) “Hija mía, no hay sacrificio sin olvido de sí mismo, y el sacrificio y el olvido de sí hace nacer el amor más puro y perfecto, y siendo sagrado el sacrificio, sucede que éste me consagra al alma como digno santuario mío para hacer ahí mi perpetua morada.  Entonces haz que el sacrificio trabaje en ti para volverte sagrados el alma y el cuerpo, para que todo sea en ti sagrado, y conságrame todo a Mí”.

 

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6-5

Noviembre 19, 1903

 

Mientras se es nada se puede ser todo.

 

(1) Continuando mi habitual estado, he visto en mi interior al bendito Jesús, y una luz en mi inteligencia que decía:

(2) “Mientras se es nada se puede ser todo, ¿pero en qué modo?  Se llega a ser todo con el sufrir.  El sufrir hace que el alma se vuelva pontífice, sacerdote, rey, príncipe, ministro, juez, abogado, reparador, protector, defensor.  Y como el verdadero sufrir es el sufrir querido por Dios en nosotros, si el alma se une en todo a su Querer, esta unión, unida al sufrir, hace que el alma impere sobre la justicia, sobre la misericordia de Dios, sobre los hombres y sobre todas las cosas.  Ahora, así como a Cristo el sufrir le dio todas las más bellas cualidades y todos los honores y oficios que naturaleza humana puede contener, así el alma, participando en el sufrir de Cristo participa de las cualidades, de los honores y de los oficios de Cristo, que es el todo”.

 

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6-6

Noviembre 23, 1903

 

No hay belleza que iguale al sufrir sólo por Dios.

 

(1) En mi interior me sentía impresionada por lo que había escrito arriba, como si no estuviera conforme a la verdad, por eso en cuanto he visto al bendito Jesús he dicho:  “Señor, lo que escribí no está bien, ¿cómo puede ser todo eso con el sólo sufrir?”

(2) Y Él:  “Hija mía, no te asombres, porque no hay belleza que iguale al sufrir por el solo amor de Dios.  De Mí parten continuamente dos saetas, una de mi corazón, que es de amor e hiere a todos aquellos que están en mi regazo, esto es, que están en mi gracia, y esta saeta produce llagas, mortifica, sana, aflige, atrae, revela, consuela y continúa mi Pasión y Redención en aquellos que están en mi regazo; la otra parte de mi trono y la confío a los ángeles, los cuales como ministros míos hacen correr esta saeta sobre cualquier especie de personas, castigándolas y excitando a todos a la conversión”.

(3) Ahora, mientras esto decía me ha participado sus penas diciéndome:

(4) “He aquí también en ti la continuación de mi Redención”.

 

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6-7

Noviembre 24, 1903

 

Cómo cada palabra de Jesús son tantos eslabones de gracia.

 

(1) Continuando mi habitual estado, apenas he visto al bendito Jesús en mi interior, y como si quisiera continuar quitándome las dudas me ha dicho:

(2) “Hija, Yo soy la verdad misma, y jamás puede salir de Mí la falsedad, a lo más alguna cosa que el hombre no comprende, y esto lo hago para hacer ver que si no se comprende bien la palabra, ¿cómo se puede comprender en todo al Creador?  Pero sin embargo el alma debe corresponder poniendo en práctica mi palabra, porque cada palabra son tantos eslabones de gracia que salen de Mí, de los cuales hago don a la criatura, y si corresponde, estos eslabones los encadena a los otros ya adquiridos; si no, los regresa a su Creador, y no solo esto, sino que Yo solamente hablo cuando veo la capacidad de la criatura que puede recibir ese don, y correspondiéndome no sólo adquiere tantos eslabones de gracia, sino que adquiere también tantos eslabones de sabiduría divina, y si los veo encadenados con la correspondencia, me dispone a darle otros dones; pero si veo mis dones rechazados, me retiro guardando silencio”.

 

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6-8

Diciembre 3, 1903

 

Con la Divina Voluntad somos todo, sin Ella somos nada.

 

(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo ha venido mi bendito Jesús diciéndome:

(2) “Hija mía, cualquier acción humana que no tiene ningún nexo con la Voluntad Divina, pone fuera a Dios de su propia creación; aun el mismo sufrir, por cuán santo, noble y precioso fuese a mis ojos, no obstante, si no es parto de mi Voluntad, en vez de agradarme me indigna y me es desagradable”.

(3) ¡Oh! potencia de la Voluntad Divina, cómo eres santa, adorable y amable, Contigo somos todo, aunque nada hagamos, porque tu Voluntad es fecunda y nos da a luz todos los bienes, y sin Ti somos nada, aunque todo hagamos, porque la voluntad humana es estéril y esteriliza todas las cosas.

 

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6-9

Diciembre 5, 1903

 

Cómo el santo deseo de recibir a Jesús suple

el sacramento, haciendo que el alma respire

a Dios, y que Dios respire al alma.

 

(1) No habiendo podido recibir la comunión esta mañana, estaba toda afligida, pero resignada, y pensaba entre mí que si no hubiera sido porque me encontraba en esta posición de estar en la cama, y de ser víctima, ciertamente la habría podido recibir, y decía al Señor:  “Mira, el estado de víctima me somete al sacrificio de privarme de recibirte en el sacramento, al menos acepta el sacrificio de privarme de Ti para contentarte, como un acto más intenso de amor por Ti, porque al menos el pensar que tu misma privación atestigua de más mi amor por Ti, endulza la amargura de tu privación”.  Y mientras esto decía, las lágrimas me descendían de los ojos, pero, oh bondad de mi buen Jesús, no apenas me he adormecido, sin hacerme esperar tanto y buscar según lo acostumbrado, ha venido súbito y poniéndome sus manos en la cara, me acariciaba y me decía:

(2) “Hija mía, pobre hija, ánimo, mi privación excita mayormente el deseo, y en este deseo excitado el alma respira a Dios, y Dios sintiéndose más encendido por esta excitación del alma, respira al alma, y en este respirarse mutuamente Dios y el alma, se enciende mayormente la sed del amor, y siendo el amor fuego, forma el purgatorio del alma, y este purgatorio de amor le sirve no de una sola comunión al día, como permite la Iglesia, sino de una continua comunión, por cuanto es continuo el respiro, pero todas comuniones de purísimo amor, sólo de espíritu y no de cuerpo, y siendo el espíritu más perfecto, sucede que el amor es más intenso.  Así recompenso Yo, no a quien no quiere recibirme, sino a quien no puede recibirme, privándose de Mí para complacerme a Mí”.

 

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6-10

Diciembre 10, 1903

 

Quien busca al Señor, cada vez recibe

una tinta un lineamiento divino.

 

(1) Continuando mi estado, sentía un peso sobre mi alma por la privación del bendito Jesús, como si sobre de mí gravitara todo el peso del mundo, y en mi inmensa amargura hacía cuanto más podía por buscarlo.  Después, habiendo venido me ha dicho:

(2) “Hija mía, cada vez que el alma me busca recibe una tinta, un lineamiento divino, y otras tantas veces renace en Mí y Yo renazco en ella”.

(3) Mientras esto decía, estaba pensando en lo que había dicho, casi maravillándome y diciendo:  “Señor, ¿qué dices?”

(4) Y Él ha agregado:  “¡Oh, si supieras la gloria, el gusto que siente todo el Cielo al recibir esta nota de la tierra, de un alma que busca siempre a Dios, toda conforme a la nota de ellos!  ¿Qué cosa es la vida de los bienaventurados?  ¿Quién la forma?  Este renacer continuamente en Dios y Dios en ellos; esto es aquel dicho:  “Que Dios es siempre viejo y siempre nuevo”.  Jamás sienten cansancio, porque están en continua actitud de nueva vida en Dios”.

 

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6-11

Diciembre 17, 1903

 

El verdadero espíritu de adoración consiste en esto:

Que la criatura se pierda a sí misma y se encuentre

en el ambiente divino, y adore todo lo que Dios

obra, y que se una con Él.

 

(1) Continuando mi habitual estado, por pocos instantes he visto al bendito Jesús con la cruz sobre la espalda, en el momento de encontrarse con su Santísima Madre, y yo le he dicho:  “Señor, ¿qué cosa hizo tu Madre en este encuentro dolorosísimo?”

(2) Y Él:  “Hija mía, no hizo otra cosa que un acto de adoración profundísimo y simplísimo, y como el acto por cuanto más simple, tanto más fácil para unirse con Dios, Espíritu simplísimo, por eso en este acto se fundió en Mí y continuó lo que obraba Yo mismo en mi interior; y esto me fue sumamente más grato que si me hubiese hecho cualquier otra cosa más grande, porque el verdadero espíritu de adoración consiste en esto, que la criatura se pierda a sí misma y se encuentre en el ambiente divino, y adore todo lo que obra Dios, y con Él se una.  ¿Crees tú que sea verdadera adoración aquella en que la boca adora mientras la mente está en otra parte, o sea, la mente adora y la voluntad está lejos de Mí?  O bien, ¿que una potencia me adora y las otras están todas desordenadas?  No, Yo quiero todo para Mí, y todo lo que le he dado en Mí, y éste es el acto de culto y de adoración más grande que la criatura puede hacerme”.

 

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6-12

Diciembre 21, 1903

 

Gloria que goza en el Cielo la Celestial Mamá

 

(1) Esta mañana me he encontrado fuera de mí misma, y viendo en la bóveda del cielo veía siete soles muy resplandecientes, pero la forma era diversa del sol que nosotros vemos, comenzaban en forma de cruz y terminaban en punta, y esta punta estaba dentro de un corazón.  Al principio no se veía bien, porque era tanta la luz de estos soles que no dejaba ver quién estaba adentro, pero por cuanto más me acercaba, más se distinguía que dentro estaba la Reina Mamá, y en mi interior iba diciendo:  “Cuánto quisiera preguntarle si quiere que me esfuerce en salir de este estado sin que esperara al sacerdote”.  Mientras esto pasaba me he encontrado a su lado y se lo he dicho, y me ha respondido un “no” tajante.  Yo he quedado mortificada por esta respuesta, y la Santísima Virgen se ha volteado hacia una multitud de personas que le hacían corona y les ha dicho:

(2) “Escuchen lo que quiere hacer”.

(3) Y todos han dicho:  “No, no”.

(4) Después, acercándose a mí, toda bondad me ha dicho:

(5) “Hija mía, ánimo en el camino del dolor, ve estos siete soles que me salen del corazón, son mis siete dolores que me fructificaron tanta gloria y esplendor, estos soles, fruto de mis dolores, saetean continuamente el trono de la Santísima Trinidad, la cual, sintiéndose herida me mandan siete canales de gracia continuamente, convirtiéndome en dueña y Yo los dispongo para gloria de todo el Cielo, para alivio de las almas purgantes, y para beneficio de todos los viadores”.

(6)Mientras esto decía ha desaparecido, y yo me he encontrado en mí misma.

 

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6-13

Diciembre 22, 1903

 

La cruz forma la encarnación de Jesús en el seno

de las almas, y la encarnación del alma en Dios.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, ha venido mi adorable Jesús crucificado, y habiéndome participado sus penas, mientras yo sufría me ha dicho:

(2) “Hija mía, en la Creación Yo di al alma mi imagen, en la Encarnación di mi Divinidad, divinizando a la humanidad.  Y en el mismo acto en que se encarnó la Divinidad en la humanidad, en aquel mismo instante se encarnó en la cruz, así que desde que fui concebido me concebí unido con la cruz, y se puede decir que así como la cruz fue unida Conmigo en la encarnación en el seno de mi Madre, así la cruz forma otras tantas encarnaciones mías en el seno de las almas; y así como forma mi encarnación en las almas, así la cruz es la encarnación del alma en Dios, destruyéndole todo lo que es de naturaleza, y llenándose tanto de la Divinidad, de formar una especie de encarnación:  Dios en el alma y el alma en Dios”.

(3) Yo he quedado como extasiada al oír que la cruz es la encarnación del alma en Dios, y Él ha repetido:

(4) “No digo unión, sino encarnación, porque la cruz se entromete tanto en la naturaleza, de llegar a transformar la misma naturaleza en dolor, y donde está el dolor ahí está Dios, sin poder estar separados Dios y el dolor; y la cruz formando esta especie de encarnación vuelve la unión más estable, y muy difícil la separación de Dios con el alma, así como es difícil separar el dolor de la naturaleza.  Mientras que con la unión, fácilmente puede ocurrir la separación.  Se entiende que no son encarnaciones, sino semejanzas de encarnaciones”.

(5) Dicho esto ha desaparecido, pero poco después ha regresado en el momento de su Pasión cuando fue cubierto de oprobios, de ignominias, de escupitajos, y yo le he dicho:  “Señor, enséñame que cosa puedo hacer para alejar de Ti estos oprobios y restituirte los honores, las alabanzas y adoraciones”.

(6) Y Él ha dicho:  “Hija mía, en torno a mi trono hay un vacío, y este vacío debe ser llenado por la gloria que me debe la Creación; por eso, quien me ve despreciado por las otras criaturas y me honra, no sólo por sí, sino por los demás, me hace renacer los honores en este vacío; cuando no me ve amado y me ama, me hace renacer el amor; cuando ve que colmo a las criaturas de beneficios y no me reconocen y ni siquiera me agradecen, y ella me agradece como si se hubieran hecho a ella los beneficios, me hace renacer en este vacío la flor de la gratitud y del agradecimiento, y así de todo lo demás que me debe la Creación, y que con negra ingratitud me niega.  Ahora, siendo todo esto una sobreabundancia de la caridad del alma, que no sólo me devuelve lo que me debe por sí, sino que lo que desborda de sí me lo hace por las otras, siendo esta gloria fruto de la caridad, estas flores que me manda en este vacío en torno a mi trono, reciben un color más bello y a Mí muy agradable”.

 

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6-14

Diciembre 24, 1903

 

El deseo hace que Jesús nazca en

el alma.  Lo mismo hace el demonio.

 

(1) Esta mañana, encontrándome en mi habitual estado ha venido el niño Jesús, y yo viéndolo muy pequeño, como si acabara de nacer, le he dicho:  “Querido mío, ¿cuál fue la causa, quién te hizo venir del Cielo y nacer tan pequeño en el mundo?”

(2) Y Él:  “El amor fue la causa, y no sólo esto, sino que mi nacimiento en el tiempo fue el desahogo de amor de la Santísima Trinidad hacia las criaturas.  En un desahogo de amor de mi Madre nací de su seno, y en un desahogo de amor renazco en las almas.  Pero este desahogo es formado por el deseo, en cuanto el alma comienza a desearme, Yo quedo ya concebido, cuanto más se adentra en el deseo, así me voy agrandando en el ama, cuando este deseo llena todo el interior y llega a desbordar fuera, entonces renazco en todo el hombre, esto es, en la mente, en la boca, en las obras y en los pasos.

(3) De igual manera, también el demonio hace sus nacimientos en las almas, en cuanto el alma comienza a desear y a querer el mal, queda concebido el demonio con sus obras perversas, y si este deseo viene alimentado, el demonio se engrandece y llena todo el interior de pasiones, las más feas y asquerosas, y llega a desbordar fuera, dando el hombre la ruta de todos los vicios.  Hija mía, cuantos nacimientos hace el demonio en estos tristísimos tiempos, si tuvieran poder, los hombres y los demonios habrían destruido mis nacimientos en las almas”.

 

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6-15

Diciembre 28, 1903

 

Cómo todas las vidas están en Cristo.

 

(1) Después de haber esperado mucho, en cuanto ha venido mi bendito Jesús, me hacía ver muchas almas humanas en su Humanidad, y mientras esto veía me ha dicho:

(2) “Hija mía, todas las vidas humanas están en mi Humanidad en el Cielo como dentro de un claustro, y estando dentro de mi claustro, de Mí parte el régimen de sus vidas, no sólo esto, sino que mi Humanidad siendo claustro, hace las vidas de cada alma; cual no es mi alegría cuando las almas se están en este claustro, y el eco que sale de mi Humanidad se combina con el eco de cada vida humana de la tierra; y cual es mi amargura cuando veo que las almas no están contentas y se salen, y otras se están, pero forzadas y de mala gana, no se someten a las reglas y al régimen de mi claustro, por eso los ecos no se combinan juntos”.

 

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6-16

Enero 6, 1904

 

La raza humana es toda una familia; cuando uno

hace alguna obra buena y la ofrece a Dios, toda la

familia humana participa en aquel ofrecimiento,

y para Él es como si todos se la ofrecieran.

 

(1) Continuando mi habitual estado ha venido el bendito niño Jesús, y después de haberse puesto entre mis brazos y haberme bendecido con sus manitas, me ha dicho:

(2) “Hija mía, siendo la raza humana toda una familia, cuando alguno hace alguna obra buena y me ofrece alguna cosa, toda la familia humana participa en aquel ofrecimiento y me está presente como si todos me la ofrecieran.  Como hoy los magos, al ofrecerme sus dones Yo tuve en sus personas presente a toda la generación humana, y todos participaron del mérito de su buena obra.  La primera cosa que me ofrecieron fue el oro, y Yo en correspondencia les di la inteligencia y el conocimiento de la verdad; ¿pero sabes tú cuál es el oro que quiero ahora de las almas?  No el oro material, no, sino el oro espiritual, esto es, el oro de su voluntad, el oro de los afectos, de los deseos, de los propios gustos, el oro de todo el interior del hombre, este es todo el oro que el alma tiene, y lo quiero todo para Mí.  Ahora, para darme esto, al alma le resulta muy difícil dármelo sin sacrificarse y mortificarse, y esta es la mirra, que como hilo eléctrico ata el interior del hombre y lo hace más resplandeciente, y le da la tinta de múltiples colores, dándole al alma todas las especies de bellezas; pero esto no es todo, se requiere quien mantenga siempre vivos los colores, la frescura, que como perfume y vientecillo exhala del interior del alma, se requiere quien ofrezca y quien obtenga dones mayores de aquellos que dona, como también se requiere todavía quien obligue a morar en el propio interior a Aquél que recibe y Aquél que da y tenerlo en continua conversación y en continuo comercio con él, entonces, ¿quién hace todo esto?  La oración, en especial el espíritu de oración interior, que sabe convertir no sólo las obras internas en oro, sino también las obras externas, y este es el incienso”.

 

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6-17

Febrero 7, 1904

 

Cómo es difícil encontrar un alma que se dé toda a

Dios.  Para poder hacer que Dios se dé todo de ella.

 

(1) He pasado todo el mes pasado muy sufriente, por eso he descuidado el escribir, y continuaba sintiéndome muy débil y sufriente, me viene frecuentemente un temor, porque no es que no pueda escribir, sino que no quiero, y por excusa digo que no puedo; es verdad que siento mucha repugnancia y debo hacer un gran esfuerzo para escribir, y sólo la obediencia podía vencerme.  Por lo cual, para quitar cualquier duda me he decidido a no escribir todo, sino sólo algunas palabras que recuerdo, para ver si verdaderamente puedo o no puedo.  Recuerdo que un día sintiéndome mal me dijo:

(2) “Hija mía, ¿qué será si cesa la música en el mundo?”

(3) Y yo:  “Señor, ¿qué música puede cesar?”

(4) Y Él ha agregado:  “Tu música amada mía, porque cuando el alma sufre por Mí, ruega, repara, alaba, agradece continuamente, es una continua música a mi oído, y me quita de sentir la iniquidad de la tierra, y por lo tanto de castigar como conviene, y no sólo eso, sino que es música en las mentes humanas y las aleja de hacer cosas peores.  Entonces, si Yo te llevo, ¿no cesará la música?  Para Mí es nada, porque no será otra cosa que transportarla de la tierra al Cielo, y en vez de tenerla en la tierra la tendré en el Cielo, ¿pero el mundo cómo hará?”

(5) Entonces yo pensaba para mí:  “Estos son los acostumbrados pretextos para no llevarme, hay tantas almas buenas en el mundo y que tanto hacen por Dios, y que yo entre todas ellas no ocupo sino tal vez el último lugar, sin embargo dice que si me lleva cesará la música.  Hay tantas que se la hacen mejor”.  Mientras esto pensaba, como un rayo ha venido y ha agregado:

(6) “Hija mía, esto que dices es verdad, que hay muchas almas buenas y que mucho hacen por Mí, pero cómo es difícil encontrar una que me dé todo para poderme dar todo; quién se retiene un poco de amor propio, quién la propia estima, quién un afecto incluso a personas aun santas, quién una pequeña vanidad, quién se retiene un poco de apego a la tierra, quién al interés, en suma, quién a una cosita y quién a otra, todos retienen alguna cosa de propio y esto impide que todo sea divino en ellos.  Entonces, no siendo todo divino lo que sale de ellos, no podrá su música producir aquellos efectos a mi oído y a las mentes humanas.  Por consiguiente, el mucho hacer de ellos no podrá producir aquellos efectos, ni agradarme tanto, como el pequeño hacer de quien no retiene nada para sí y que toda a Mí se da”.

 

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6-18

Febrero 8, 1904

 

Una de las cualidades de Jesús es el dolor.

Para quien vive de su Santísima Voluntad

no existe el purgatorio.

 

(1) Recuerdo que otro día, continuando con mi sufrimiento, veía que el confesor rogaba a Nuestro Señor que me tocara donde yo sufría para calmarme los sufrimientos, y Jesús bendito me ha dicho:

(2) “Hija mía, tu confesor quiere que te toque para aligerar las penas, pero entre tantas cualidades mías Yo soy puro dolor, y tocándote, en vez de disminuir puede aumentar el dolor, porque mi Humanidad en la cosa en que más se deleitó fue en el dolor, y se deleita aún en comunicarlo a quien ama”.

(3) Y parecía que en realidad me tocaba y me hacía sentir más dolor, entonces yo he agregado:  “Dulce bien mío, en cuanto a mí, no quiero otra cosa que tu Santísima Voluntad, yo no miro ni si me duele, ni si gozo, sino que tu Querer es todo para mí”.

(4) Y Él ha agregado:  Y esto es lo que Yo quiero, y es mi mira sobre ti, y esto me basta y me contenta, y es el culto más grande, más honorable que me puede hacer la criatura, y que me debe como a su Creador, y el alma haciendo así, se puede decir que su mente vive y piensa en mi mente; sus ojos, encontrándose en los míos, miran por medio de mis ojos; su boca habla por medio de mi boca; su corazón ama por medio del mío; sus manos obran en mis mismas manos; los pies caminan en mis pies, y Yo puedo decir:  “Tú eres mi ojo, mi boca, mi corazón, mis manos y mis pies”.  Y el alma puede decir al revés:  “Jesucristo es mi ojo, mi boca, mi corazón, mis manos y mis pies”.  Y el alma encontrándose en esta unión, no sólo de voluntad, sino personal, muriendo, nada le queda por purgar, y por eso el purgatorio no la puede tocar, porque el purgatorio toca a aquellos que viven fuera de Mí, en todo, o en parte”.

 

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6-19

Febrero 12, 1904

 

Lamentos del alma, Jesús la tranquiliza.

 

(1) Continuando en mi habitual estado, sufriendo más, ha venido el bendito Jesús y de todas partes de su Humanidad salían tantos riachuelos de luz que se comunicaban a todas las partes de mi cuerpo, y de estos ríos que yo recibía salían de mí otros tantos ríos que se comunicaban a la Humanidad de nuestro Señor.  Mientras estaba en esto me he encontrado rodeada por una multitud de santos, que mirándome decían entre ellos:  “Si el Señor no concurre con un milagro no podrá vivir más, porque le faltan los humores vitales, el curso de la sangre ya no es natural, por eso, según las leyes naturales debe morir”.  Y rogaban a Jesús bendito que hiciera este milagro, que yo continuara viviendo, y nuestro Señor les ha dicho:

(2) Por la comunicación de los ríos, como ven, significa que todo lo que ella hace, aun las cosas naturales están identificadas con mi Humanidad, y cuando Yo hago llegar al alma a este punto, de todo lo que obra el alma y el cuerpo nada se pierde, todo permanece en Mí; mientras que si el alma no ha llegado a identificarse en todo con mi Humanidad, muchas obras que hace se pierden.  Y habiéndola hecho llegar a este punto, ¿por qué no puedo Yo llevármela?”

(3) Ahora, mientras esto decían, pensaba entre mí:  “Parece que todos están en mi contra, la obediencia no quiere que yo muera, estos están rogando al Señor que no me lleve, ¿qué cosa quieren de mí?  Yo no sé por qué casi a la fuerza quieren que esté en esta tierra, lejana de mi sumo bien”.  Y toda me afligía. Mientras esto pensaba Jesús me ha dicho:

(4) “Hija mía amada, no quieras afligirte, las cosas del mundo se ponen tristísimas y siempre más empeorarán, si llega el punto en que deba dar libre desahogo a mi justicia te llevaré, y entonces no escucharé más a ninguno”.

 

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6-20

Febrero 21, 1904

 

Promesa.

 

(1) Ante la presencia de la Santísima Trinidad, de la Reina Madre María Santísima, de mi ángel custodio, y de toda la corte celestial, y por obedecer a mi confesor, prometo que si el Señor por su infinita misericordia me hiciera la gracia de morir, cuando me encuentre junto con mi Esposo Celestial, rogaré y suplicaré el triunfo de la Iglesia y la confusión y conversión de sus enemigos; que en nuestro país triunfe el partido católico y que la iglesia de San Cataldo se reabra al culto, que mi confesor quede libre de sus acostumbrados sufrimientos, con una santa libertad de espíritu y la santidad de un verdadero apóstol de nuestro Señor, y que si el Señor permite el mandarme a él, al menos una vez al mes para referirle las cosas celestiales y cosas pertenecientes al bien de su alma.  Esto prometo, cuanto está de mi parte y lo juro.

 

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6-21

Febrero 22, 1904

 

El gran don de tener una víctima.

 

(1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, en cuanto he visto al bendito Jesús veía personas que sufrían, y yo rogaba a Jesús que las liberara de aquellos sufrimientos aun a costa de sufrir yo en lugar de ellos, y Él me ha dicho:

(2) Si tú quieres sufrir tanto porque eres víctima, qué pasará después cuando no esté la víctima, entonces verán el vacío que sentirán aquellos que te rodean, el propio país y también los reinos.  ¡Oh!  Cómo conocerán entonces, con la pérdida, el gran bien que Yo les había dado dándoles una víctima”.

 

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6-22

Febrero 12, 1904 [2]

 

Habla con algunos sacerdotes

sobre la iglesia de San Cataldo.

 

(1)Había olvidado decir cuanto estoy por escribir, que ahora por obediencia lo digo, si bien no son cosas ciertas, sino dudas, porque faltaba la presencia de nuestro Señor:

(2) Me encontraba fuera de mí misma y parecía que me encontraba dentro de una iglesia, donde estaban algunos sacerdotes venerables, y unidas almas del purgatorio y personas santas que estaban discutiendo entre ellos sobre la iglesia de San Cataldo, y decían casi con certeza que se había obtenido elabrirla al culto, y yo escuchando esto he dicho:  “Cómo puede ser esto, el otro día corrían rumores de que el Capítulo había perdido la causa, entonces, por medio del tribunal no se ha podido obtener, el municipio no la quiere dar, ¿y ustedes dicen que se debe obtener?”  Y ellos han agregado:  “A pesar de todas estas dificultades, no obstante no está perdida, y aunque se llegue a poner manos a la obra para derrumbarla, no se podrá decir perdida, porque San Cataldo sabrá defender bien su templo, pero, pobre Corato si a esto llegan”.  Mientras esto decían han repetido:  “Ya se han llevado las primeras cosas, la Virgen coronada ya ha sido llevada a su casa, ve tú ante la Virgen y ruégale que habiendo comenzado la gracia, la cumpla”.  Yo he salido de aquella iglesia para ir a rogar, pero mientras esto hacía me he encontrado en mí misma.

 

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6-23

Marzo 4, 1904

 

El alma debe vivir en lo alto.  Quien

vive en lo alto no puede ser dañado.

 

(1)Encontrándome muy afligida y sufriente por la pérdida de mi buen Jesús, en cuanto lo he visto me ha dicho:

(2) “Hija mía, tu alma debe tratar de tener el vuelo del águila, es decir, morar en lo alto, sobre todas las cosas bajas de esta tierra, y tan alto, que ningún enemigo la pueda dañar, porque quien vive en lo alto puede herir a los enemigos, pero no ser herida.  Y no sólo debe vivir en lo alto, sino que debe tratar de tener pureza y agudeza de ojos similares a los del águila.  Así, teniendo esta vista y viviendo en lo alto, con la agudeza de su vista penetra las cosas divinas, no de paso, sino masticándolas hasta hacer de ellas su alimento predilecto, disgustándose de cualquier otra cosa, pero también penetra las necesidades del prójimo y no teme descender entre ellos y hacerles el bien, y si es necesario pone su propia vida.  Y con la pureza de la vista, de dos amores hace uno, el amor de Dios y el amor del prójimo, haciéndolo todo por Dios, tal debe ser el alma si quiere agradarme”.

 

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6-24

Marzo 5, 1904

 

La cruz sirve de citatorio, abogado y juez al

alma, para tomar posesión del reino eterno.

 

(1) Esta mañana sintiéndome muy sufriente, con la añadidura de su privación, después de haber esperado mucho, apenas por pocos instantes ha venido y me ha dicho:

(2) “Hija mía, los sufrimientos, las cruces, son como tantos citatorios que Yo envío a las almas, si el alma acepta estos citatorios, ya sea que anuncien al alma que debe pagar alguna deuda, o que sean un aviso para que haga alguna adquisición para la vida eterna, si el alma me responde con la resignación a mi Voluntad, con el agradecimiento, con la adoración a mis santas disposiciones, inmediatamente nos ponemos de acuerdo, y el alma evitará muchos inconvenientes, como ser citada nuevamente, poner abogados, hacer juicio y sufrir la condena del juez.  Con sólo responder a la cita con la resignación y con el agradecimiento suplirá a todo esto, porque la cruz le será citatorio, abogado y juez, sin necesitar otra cosa para tomar posesión del reino eterno.  Pero si no acepta estos citatorios, piénsalo tú misma, en cuántos abismos de desgracias, de problemas se mete el alma, y cuál será el rigor del juez al condenarla por no haber aceptado a la cruz por juez, la cual es mucho más moderada, más compasiva, más inclinada a enriquecerla en vez de juzgarla, más atenta a embellecerla que a condenarla”.

 

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6-25

Marzo 12, 1904

 

Amenaza de guerras.  Toda Europa

está sobre los hombros de Luisa.

 

(1) Estando enferma Luisa, le he ordenado que ella dictara, y no pudiendo desobedecer ha dictado cuanto sigue, con gran repugnancia.

(2) Habiéndome lamentado con nuestro Señor de que sintiéndome sufriente, sin embargo no me llevaba al Cielo, el bendito Jesús me ha dicho:

(3) “Hija mía, ánimo en el sufrir, no quiero que te abata el no verte todavía llevada al Cielo.  Debes saber que toda Europa está sobre tus hombros, y el éxito bueno o malo para Europa pende de tus sufrimientos.  Si tú eres fuerte y constante en el sufrir, las cosas serán más soportables; si tú no eres fuerte y constante en el sufrir, o bien Yo te llevo al Cielo, serán tan graves que estará la amenaza de ser invadida y gobernada por los extranjeros”.

(4) Es más, agregó que:  “Si tú permaneces en la tierra y sufres mucho con deseo y constancia, todo lo que sucederá de castigos en Europa servirá para que venga el triunfo de la Iglesia.  Y si a pesar de todo esto Europa no lo aprovecha y queda obstinada en el pecado, tus sufrimientos servirán como preparativo a tu muerte, sin que Europa lo aproveche”.

Sac.  Gennaro Di Gennaro

 

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6-26

Marzo 14, 1904

 

Por la necesidad de los tiempos, Jesús

pide el silencio porque quiere castigar.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, después de mucho esperar, el bendito Jesús ha salido de mi interior, y yo queriendo hablar me ha puesto el dedo en la boca diciéndome:

(2) “Calla, calla”.

(3) Yo he quedado mortificadísima y no he tenido más valor de abrir la boca, y el bendito Jesús viéndome tan mortificada ha agregado:

(4) “Hija mía queridísima, la necesidad de los tiempos trae el silencio, porque si tú me hablas, tu palabra ata mis manos y jamás llego a los hechos de castigar como conviene, y estamos siempre de cabeza, por eso es necesario que entre tú y Yo tenga lugar por algún tiempo el silencio”.

(5) Y mientras esto decía ha sacado un cartel en el cual estaba escrito:  “Están decretados flagelos, penas y guerras”.  Y ha desaparecido.

 

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6-27

Marzo 16, 1904

 

La verdadera resignación no pone a escrutinio las cosas,

sino que adora en silencio las divinas disposiciones.  La

cruz es alegre, jubilosa, gozosa, anhelante.

 

(1) Esta mañana encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado sobre una persona que tenía el aspecto como si estuviera vestida como una oveja, y yo era llevada sobre sus espaldas, pero iba a paso lento; adelante iba una especie de máquina más veloz, y yo en mi interior he dicho:  “Éste va lento, quisiera ir dentro de aquella máquina que camina más veloz”.  No sé el por qué, pero apenas pensado esto me he encontrado dentro de ella en compañía de los que iban en ella, y ellos me han dicho:  “¿Qué has hecho?  ¿Cómo has dejado al pastor?  Y qué pastor, pues estando su vida en los campos son suyas todas las hierbas medicinales, nocivas y salutíferas, y estando con Él se puede estar siempre con buena salud, y si lo ves vestido de oveja es para volverse similar a las ovejas, haciendo que ellas se le acerquen sin ningún temor, y si bien va a paso lento, pero es más seguro”.  Yo al oír esto he dicho en mi interior:  “Ya que es así, quisiera decirle alguna cosa sobre mi enfermedad”.  Mientras esto pensaba me lo he encontrado cerca de mí, y yo toda contenta me he acercado a su oído y le he dicho:  “Pastor bueno, si eres tan experto dame algún remedio para mis males, pues yo me encuentro en este estado de sufrimientos”.  Y queriendo decir más, me ha callado al decirme:

(2) “La verdadera resignación, no fantástica, no pone a escrutinio las cosas, sino que adora en silencio las divinas disposiciones”.

(3) Y mientras esto decía, parecía que se rompía la piel de lana y veía el rostro de Nuestro Señor, y su cabeza coronada de espinas.  Yo al oír que me decía esto, no sabía más qué decir, me quedaba en silencio contenta de estar junto con Él, y Él ha continuado:

(4) “Tú has olvidado decirle al confesor otra cosa sobre la cruz”.

(5) Y yo:  “Adorable Señor mío, yo no recuerdo, repítemela y la diré”.

(6) Y Él:  “Hija mía, entre tantos títulos que tiene la cruz, tiene el título de un día festivo, porque cuando se recibe un don, ¿qué cosa sucede?  Se hace fiesta, se goza, se está más alegre; ahora, la cruz siendo el don más precioso, más noble y hecho por la persona más grande y única que existe, resulta más agradable y lleva más fiesta, más gozo que todos los otros dones.  Entonces, tú misma puedes decir qué otros títulos se puede dar a la cruz”.

(7) Y yo:  “Como Tú dices, se puede decir que la cruz es festiva, jubilosa, gozosa, anhelante”.

(8) Y Él:  “Bien, has dicho bien, pero el alma llega a experimentar estos efectos de la cruz cuando está perfectamente resignada a mi Voluntad, y se ha dado toda sí misma a Mí, sin retener nada para sí, y Yo para no dejarme vencer en amor por la criatura, le doy todo Yo mismo, y en el donarme a Mí mismo dono también mi cruz, y el alma reconociéndola como don mío hace fiesta y goza”.

 

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6-28

Marzo 20, 1904

 

Todas las cosas tienen origen en la fe.

 

(1) Esta mañana me sentía desanimada y entristecida por la pérdida de mi adorable Jesús, y mientras estaba en este estado, ha hecho oír su dulcísima voz que me decía:

(2) “Hija mía, todas las cosas tienen origen en la fe.  Quien es fuerte en la fe es fuerte en el sufrir, la fe hace encontrar a Dios en cada lugar, hace que se descubra en cada acción, lo toca en cada movimiento, y cada nueva ocasión que se presenta es una nueva revelación divina que recibe.  Por eso sé fuerte en la fe, porque si estás fuerte en ella en todos los estados y vicisitudes, la fe te suministrará la fuerza y te hará estar siempre unida con Dios”.

 

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6-29

Abril 9, 1904

 

Basta un acto perfecto de resignación a la Voluntad Divina

para quedar purgado de todas las imperfecciones en las

cuales el alma no ha puesto nada de lo suyo.

 

(1) Debiendo recibir esta mañana la comunión, estaba pensando entre mí:  “¿Qué dirá mi bendito Jesús cuando venga a mi alma?  Dirá:  “Cómo es fea esta alma, mala, fría, abominable”.  Cuan rápido hará consumir las especies para no estar en contacto con esta alma tan fea, ¿pero qué quieres de mí?  A pesar de que soy tan mala, sin embargo debes tener paciencia para venir, porque de todos modos me eres necesario, y no puedo hacer otra cosa”.  Mientras esto decía ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, no quieras afligirte por esto, no se requiere nada para remediarlo, basta un acto perfecto de resignación a mi Voluntad para poder quedar purgado de todas estas fealdades que tú dices, y Yo te diré lo contrario de lo que piensas, te diré:  “Cómo eres bella, siento el fuego de mi amor en ti, y el perfume de mis fragancias, en ti quiero hacer mi perfecta morada”.

(3) Y ha desaparecido.  Entonces, habiendo venido el confesor le he dicho todo, y él me ha dicho que no estaba bien, porque es el dolor el que purga al alma, y que la resignación no entraba en esto.  Por eso, después de haber recibido la comunión he dicho:  “Señor, el padre me ha dicho que no está bien lo que me has dicho, explícate mejor y hazme conocer la verdad”.  Y Él bondadosamente ha agregado:

(4) “Hija mía, cuando se trata de pecado voluntario, entonces se requiere el dolor, pero cuando se trata de imperfecciones, de debilidades, de frialdades y otras cosas, y que el alma no ha puesto nada de lo suyo, entonces basta un acto de perfecta resignación, y se tiene necesidad también de este estado para quedar purgado, porque el alma al hacer este acto primero se encuentra con la Voluntad Divina que purga la voluntad humana y la embellece con sus cualidades, y después se funde conmigo”.

 

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6-30

Abril 10, 1904

 

Las tres cuerdas que atan por todos lados y estrechan

más íntimamente a Jesús con el alma, son:  Sufrimientos

asiduos, reparación perpetua, amor perseverante.

 

(1) Esta mañana, encontrándome con el temor de que el bendito Jesús viéndome aún tan mala me hubiera dejado, lo he sentido salir de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿por qué te ocupas en pensamientos inútiles y en cosas que no existen?  Debes saber que hay tres títulos ante Mí que como tres cuerdas me atan por todas partes y me estrechan más íntimamente a ti, de modo que no puedo dejarte, y son:  Sufrimientos asiduos, reparación perpetua, amor perseverante.  Si tú como criatura eres continua en esto, ¿tal vez el Creador será menos que la criatura?  ¿O se dejará vencer por ella?  Esto no es posible”.

 

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6-31

Abril 11.  1904

 

Jesús agradece a Luisa.

 

(1)Continuando mi acostumbrado estado, después de haber esperado mucho, en cuanto he visto a mi adorable Jesús me ha dicho:

(2) “Tú que tanto me querías contigo, ¿qué cosa quieres, qué te importa más?”

(3) Y yo:  “Señor, nada quiero, lo que más me importa eres sólo Tú”.

(4) Y Él ha repetido:  “Cómo, ¿no quieres nada?  Pídeme cualquier cosa, la santidad, mi gracia, las virtudes, que Yo todo te puedo dar”.

(5) Y yo de nuevo he dicho:  “Nada, nada, te quiero sólo a Ti y lo que quieres Tú”.

(6) Y de nuevo ha agregado:  “¿Entonces no quieres nada más?  ¿Yo solo te basto?  ¿Tus deseos no tienen otra vida en ti que Yo sólo?  Entonces toda tu confianza debe estar sólo en Mí, y a pesar de que no quieres nada obtendrás todo”.

(7) Y sin darme más tiempo, como relámpago ha desaparecido.  Entonces yo he quedado muy disgustada, especialmente porque por cuanto más lo llamaba, no regresaba, y pensaba entre mí:  “Yo no quiero nada, no pienso, no me ocupo sino solamente de Él, y Él parece que no se interesa de mí, no sé como su buen corazón puede llegar a tanto”.  Y tantos otros disparates que yo decía.  Ahora, mientras estaba en esto, ha regresado y me ha dicho:

(8) “Gracias, gracias.  ¿Qué es más, cuando el Creador agradece a la criatura o cuando la criatura agradece al Creador?  Ahora, debes saber que cuando tú me esperas y tardo en venir, Yo te agradezco a ti; cuando vengo pronto, tú estás obligada a agradecerme a Mí.  Entonces, ¿te parece poco que tu Creador te dé la ocasión de poder quedar obligado contigo y agradecerte?”

(9) Yo he quedado toda confundida.

 

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6-32

Abril 12, 1904

 

La paz es el más grande tesoro.

 

(1) Esta mañana me sentía turbada por la ausencia del bendito Jesús, entonces después de haber esperado mucho, en cuanto lo he visto me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando un río está expuesto a los rayos del sol, viendo dentro de él se ve el mismo sol que está en el cielo, pero esto sucede cuando el río está calmado, sin que ningún viento perturbe las aguas; pero si las aguas están turbadas, a pesar de que el río está todo expuesto al sol, nada se ve, todo es confusión.  Así el alma cuando está expuesta a los rayos del Sol Divino, si está calmada advierte el Sol divino en sí misma, siente el calor, ve la luz y comprende la verdad; pero si está turbada, a pesar de que lo tiene en sí misma, no siente otra cosa que confusión y turbación.  Por eso considera a la paz como el más grande tesoro, si ansías estar unida Conmigo”.

 

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6-33

Abril 14, 1904

 

Si el alma da a Dios el alimento del amor

paciente, Dios dará el pan dulce de la Gracia.

 

(1) Continuando mi habitual estado, pero siempre con inmensa amargura en mi alma por la privación del bendito Jesús, y que a lo más viene cuando ya no puedo más, y después de que casi estoy persuadida de que no vendrá más.  Entonces, cuando apenas lo he visto llevando un cáliz en la mano me ha dicho:

(2) “Hija mía, si además del alimento del amor me das el pan de tu paciencia, porque el amor paciente y sufriente es alimento más sólido, más sustancioso y tonificante, porque si el amor no es paciente se puede decir que es amor vacío, ligero y sin ninguna sustancia, así que se puede decir que faltan las materias necesarias para formar el pan de la paciencia.  Por eso si tú me das este pan, Yo te daré el pan dulce de la gracia”.

(3) Y mientras esto decía me ha dado a beber lo que estaba dentro del cáliz que llevaba en la mano, que parecía dulce, como una especie de licor que no sé distinguir, y ha desaparecido.

(4) Después de esto veía en torno a mi lecho a muchas personas forasteras:  sacerdotes, hombres de bien, mujeres que parecía que debían venir a encontrarme, y algunos de ellos parecía que decían al confesor:  “Danos noticias de esta alma, de todo lo que el Señor le ha manifestado, las gracias que le ha hecho, porque nos ha manifestado el Señor desde 1882 que escogía una víctima, y la señal de esta víctima sería que el Señor la habría mantenido siempre en este estado como jovencita, tal cual como cuando la eligió, sin envejecerse o cambiarse la misma naturaleza”.  Ahora, mientras esto decían, no sé cómo yo me veía tal cual como cuando me acosté en el lecho, sin que hubiera cambiado en nada por haber estado tantos años en este estado de sufrimiento”.

 

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6-34

Abril 16.  1904

 

Jesús y Dios Padre hablan sobre la Misericordia.

 

(1) Continuando mi habitual estado me he encontrado fuera de mí misma, y veía una multitud de gentes, y en medio de ellas se oían rumores de bombas y estallidos, y las personas caían muertas y heridas, los que quedaban huían a un palacio cercano, pero los enemigos lo asaltaban y los mataban con más seguridad que a aquellos que permanecían al descubierto.  Entonces yo decía entre mí:  “Cómo quisiera ver si está el Señor entre estas gentes para decirle:  “Ten misericordia, piedad de esta pobre gente”.  Entonces he girado y vuelto a girar y lo he visto como pequeño niñito, pero poco a poco iba creciendo hasta que ha llegado a edad perfecta, entonces yo me he acercado y le he dicho:  “Amable Señor, ¿no ves la tragedia que sucede?  ¿No quieres hacer más uso de la misericordia, tal vez quieres tener inútil este atributo que siempre ha glorificado con tanto honor tu Divinidad encarnada, haciendo con ella una corona especial a tu augusta cabeza y adornándote una segunda corona tan querida y amada por Ti, como son las almas?”  Ahora, mientras esto decía, Él me ha dicho:

(2) “Basta, basta, no sigas adelante, tú quieres hablar de misericordia, ¿y de la justicia qué haremos?  Lo he dicho y te lo repito, es necesario que la justicia tenga su curso”.

(3) Por lo tanto he repetido:  “No hay remedio, ¿y para qué dejarme en esta tierra cuando no puedo aplacarte más y sufrir yo en lugar de mi prójimo?  Siendo así es mejor que me hagas morir”.  Mientras estaba en esto veía a otra persona detrás de las espaldas de Jesús bendito, y me ha dicho casi haciéndome señas con los ojos:  “Preséntate a mi Padre y ve qué cosa te dice”.  Yo me he presentado toda temblando, y apenas me ha visto me ha dicho:

(4) “¿Qué quieres que has venido a Mí?”

(5) Y yo:  “Bondad adorable, misericordia infinita, sabiendo que Tú eres la misma misericordia, he venido a pedirte misericordia, misericordia para tus mismas imágenes, misericordia para las obras creadas por Ti, misericordia no para otros, sino para tus mismas criaturas”.  Y Él me ha dicho:

(6) “¿Entonces es misericordia lo que tú quieres?  Pero si quieres verdadera misericordia, la justicia después de que se haya desahogado, producirá grandes y abundantes frutos de misericordia”.

(7) Entonces, no sabiendo más qué decir, he dicho:  “Padre infinitamente santo, cuando los siervos, los necesitados se presentan a los patrones, a los ricos, si son buenos, si no dan todo lo que es necesario, les dan siempre alguna cosa, y yo, que he tenido el bien de presentarme ante Ti, dueño absoluto, rico sin término, bondad infinita, nada quieres dar a esta pobrecita de lo que te ha pedido, ¿no queda acaso más honrado y contento el patrón cuando da que cuando niega lo que es necesario a sus siervos?  Después de un momento de silencio ha agregado:

(8) “Por amor tuyo, en vez de hacer por diez haré por cinco”.

(9) Dicho esto han desaparecido, y yo veía en más partes de la tierra, y especialmente en Europa, multiplicarse guerras, guerras civiles y revoluciones.

 

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6-35

Abril 21, 1904

 

Quien tiene el título de víctima puede luchar con la justicia.

 

(1) Continuando mi habitual estado, oía alrededor de mi lecho a personas que rogaban a nuestro Señor, yo no ponía atención a escuchar qué cosa querían, ponía atención sólo a que ya era tarde y que Jesús bendito no se hacía ver todavía.  ¡Oh! cómo se destrozaba mi corazón temiendo que no viniera, y decía entre mí:  “Señor bendito, estamos ya en la última hora, ¿y no vienes aún?  ¡Ay! no me des este disgusto, al menos hazte ver”.  Mientras esto decía ha salido de dentro de mi interior y ha dicho a aquellos que estaban a mi alrededor:

(2) “Luchar con mi justicia no es lícito a las criaturas, sino sólo le es lícito a quien tiene el título de víctima, y no sólo de luchar sino de jugar con la justicia, y esto porque al luchar o jugar fácilmente se reciben los golpes, las derrotas, las pérdidas, y la víctima está pronta a recibir sobre sí los golpes, resignarse en las derrotas y pérdidas sin que ponga atención a sus pérdidas, a los sufrimientos, sino sólo a la gloria de Dios y al bien del prójimo.  Si Yo me quisiera aplacar, tengo aquí a mi víctima que está pronta a luchar y a recibir sobre sí todo el furor de mi justicia”.

(3) Se ve que estaban rogando para aplacar al Señor, yo he quedado mortificada y más amargada al escuchar esto de nuestro Señor.

 

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6-36

Abril 26, 1904

 

El hábito no hace al monje.

 

(1) Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma me he encontrado con el niño Jesús en brazos, rodeada de varias personas devotas, sacerdotes, muchos de los cuales estaban atentos a la vanidad, al lujo y a la moda, y parecía que decían entre ellos aquel dicho antiguo:  “El hábito no hace al monje”.  Y el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Amada mía, ¡oh! cuán defraudado me siento por la gloria que me debe la criatura, y que con tanta desfachatez me niega, y hasta por las personas que se dicen devotas”.

(3) Yo al oír esto he dicho:  “Querido de mi corazón, recitemos tres Gloria Patri poniendo la intención de dar toda la gloria que debe la criatura a vuestra Divinidad, así recibirá al menos una reparación”.

(4) Y Él:  “Sí, sí, recitémoslas”.

(5) Y las hemos recitado juntos, después hemos recitado un Ave María, poniendo también la intención de dar a la Reina Madre toda la gloria que le deben las criaturas.  ¡Oh! cómo era bello rezar con el bendito Jesús, me encontraba tan bien que he continuado:  “Amado mío, cómo quisiera hacer la profesión de fe en tus manos al recitar junto contigo el Credo”.

(6) Y Él:  “El Credo lo recitarás tú sola, porque a ti te corresponde, no a Mí, y lo dirás a nombre de todas las criaturas para darme más gloria y honor”.

(7) Entonces yo he puesto mis manos en las suyas y he recitado el Credo, después de esto el bendito Jesús me ha dicho:

(8) “Hija mía, parece que me siento más aliviado y alejada aquella nube negra de la ingratitud humana, especialmente de las devotas.  ¡Ah! hija mía, la acción externa tiene tanta fuerza de penetrar en el interior, que forma un vestido material al alma, y cuando el toque divino la toca, no lo sienten vivo, porque tienen la vestidura fangosa invistiendo al alma, y no sintiendo la vivacidad de la gracia, la gracia, o es rechazada o queda infructuosa.  ¡Oh! cómo es difícil gozar los placeres, vestir de lujo externamente, y despreciarlos internamente, más bien sucede lo contrario, esto es, amar en el interior y gozar de lo que externamente nos rodea.  Hija mía, considera tú misma cuál no es el dolor de mi corazón en estos tiempos, ver mi gracia rechazada por todo tipo de gente, mientras que todo mi consuelo es el socorrer a las criaturas, y toda la vida de las criaturas es la ayuda divina, y las criaturas me rechazan mi socorro y mi ayuda.  Entra tú a tomar parte de mi dolor y compadece mis amarguras”.

(9) Dicho esto ha desaparecido, quedando toda afligida por las penas de mi adorable Jesús.

 

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6-37

Abril 29, 1904

 

La vida de Dios se manifiesta en las criaturas con las

palabras, con las obras y con los sufrimientos, pero

lo que la manifiesta más claramente son los sufrimientos.

 

(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado rodeada por tres vírgenes, las cuales tomándome querían a viva fuerza crucificarme sobre una cruz, y yo como no veía al bendito Jesús, temiendo, ponía resistencia, y ellas viendo mi resistencia me han dicho:  “Hermana queridísima, no temas que no esté nuestro Esposo, deja que te comencemos a crucificar, que el Señor atraído por la virtud de los sufrimientos vendrá, nosotras venimos del Cielo, y como hemos visto males gravísimos que están por suceder en Europa, para hacer que al menos sucedan más benignos hemos venido a hacerte sufrir”.  Mientras tanto me han traspasado con clavos las manos y los pies, pero con tal crudeza de dolor que me sentía morir.  Ahora, mientras sufría ha venido el bendito Jesús, y viéndome con severidad me ha dicho:

(2) “¿Quién te ha ordenado ponerte en estos sufrimientos?  Entonces ¿para qué me sirves?  ¿Para no poder ni siquiera ser libre de hacer lo que quiero, y para ser un continuo estorbo a mi justicia?”

(3) Yo en mi interior decía:  “Qué quiere de mí, yo ni siquiera quería, han sido ellas las que me han inducido, y la toma contra mí”.  Pero no podía hablar por lo acerbo del dolor; aquellas vírgenes viendo la severidad de nuestro Señor, más me hacían sufrir sacando y volviendo a meter los clavos, y me acercaban a Él mostrándole mis sufrimientos, y cuanto más sufría, más parecía que el Señor se apaciguaba, y cuando lo han visto más apaciguado y casi enternecido por mi sufrir, me han dejado y se han ido, dejándome sola con nuestro Señor.  Entonces Él mismo me asistía y sostenía, y viéndome sufrir, para reanimarme me ha dicho:

(4) “Hija mía, mi Vida se manifiesta en las criaturas con las palabras, con las obras y con los sufrimientos, pero lo que la manifiesta más claramente son los sufrimientos”.

(5) Mientras estaba en esto ha venido el confesor para llamarme a la obediencia, y en parte por los sufrimientos, y en parte porque el Señor no me dejaba, no podía obedecer.  Entonces me he lamentado con mi Jesús, diciéndole:  “Señor, ¿Cómo es que se encuentra el confesor a esta hora?  ¿Justo ahora debía venir?”

(6) Y Él:  “Hija mía, déjalo que esté un poco con nosotros y que participe también en mis gracias.  Cuando uno continuamente frecuenta una casa, participa del llanto y de la risa, de la pobreza y de la riqueza; así es del confesor, ¿no ha participado de tus mortificaciones y privaciones?  Ahora participa de mi presencia”.

(7) Entonces parecía que le participaba la fuerza divina diciéndole:  “La Vida de Dios en el alma es la esperanza, y por cuanto esperes, tanto de Vida Divina contienes en ti mismo, y así como la Vida Divina contiene potencia, sabiduría, fortaleza, amor y otras cosas, así el alma se siente regar por tantos arroyos por cuantas son las virtudes divinas, y la Vida Divina crece siempre en ti mismo; pero si no esperas, en lo espiritual, y por lo espiritual participará también lo corporal, la Vida Divina se irá consumiendo hasta apagarse del todo, por eso espera, espera siempre”.

(8) Después, con esfuerzo he recibido la comunión, y después me he encontrado fuera de mí misma y veía tres hombres en forma de tres caballos indómitos que se desenfrenaban en Europa, haciendo tantos estragos de sangre, y parecía que querían envolver como dentro de una red a la mayor parte de Europa en guerras encarnizadas, todos temblaban a la vista de estos diablos encarnados, y muchos quedaban destruidos.

 

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6-38

Mayo 1, 1904

 

El ojo que se deleita sólo de las cosas del Cielo, tiene la

virtud de ver a Jesús, y quien se deleita de las cosas de

la tierra, tiene la virtud de ver las cosas de la tierra.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en nuestro Señor, cuando habiendo llegado al monte calvario fue desnudado del todo y amargado con hiel, y le rogaba diciéndole:  “Adorable Señor mío, no veo en Ti mas que una vestidura de sangre adornada de llagas, y por gusto y deleite amarguras de hiel, por honor y gloria confusiones, oprobios y cruces.  ¡Ah! no permitas que después de que Tú has sufrido tanto, que yo no vea las cosas de esta tierra más que como estiércol y fango, que no me tome otro placer que en Ti sólo, y que todo mi honor no sea otro que la cruz”.  Y Él haciéndose ver me ha dicho:

(2)“Hija mía, si tú hicieras de manera diferente perderías la pureza de la mirada, porque haciéndose un velo a la vista perderías el bien de verme, porque el ojo que se recrea sólo de las cosas del Cielo tiene la virtud de verme, y quien se recrea de las cosas de la tierra tiene la virtud de ver las cosas de la tierra, porque el ojo, viéndolas diferentes de lo que son, las ve y las ama”.

 

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6-39

Mayo 28, 1904

 

La mortificación derrumba todo e inmola todo a Dios.

 

(1) Continuando mi habitual estado, y estando con suma amargura por las continuas privaciones de mi adorable Jesús, se ha hecho ver diciéndome:

(2) “Hija mía, la primera mina que se debe arrojar en el interior del alma es la mortificación, y cuando esta mina se pone en el alma echa por tierra todo, e inmola todo a Dios, porque en el alma hay como tantos palacios, pero todos de vicios, como sería el orgullo, la desobediencia y tantos otros vicios, y la mina de la mortificación derrumbándolo todo reedifica muchos otros palacios de virtudes, inmolándolos y sacrificándolos todos a la gloria de Dios”.

(3) Dicho esto ha desaparecido, y después ha venido el demonio que sólo quería molestarme, y yo sin sentir miedo le he dicho:  “¿Qué ganas con molestarme?  Quieres aparentar ser más valiente, toma un palo y golpéame hasta no dejarme ni siquiera una gota de sangre, entendiendo sin embargo, que cada gota de sangre que derrame es un testimonio de más de amor, de reparación y de gloria que intento dar a mi Dios”.

(4) Y aquél:  “No encuentro palos para poderte golpear, y si voy a buscarlo tú no me esperas”.

(5) Y yo:  “Ve entonces que aquí te espero”.  Y así se ha ido, quedando yo con la firme voluntad de esperarlo, cuando con mi sorpresa he visto que habiéndose encontrado con otro demonio iban diciendo:  “Es inútil que regresemos, ¿en qué aprovecha el golpear si debe servir para nuestro daño y con nuestra pérdida?  Es bueno hacer sufrir a quien no quiere sufrir, porque éste ofende a Dios, pero a quien quiere sufrir, nos hacemos mal con nuestras manos”.  Y no ha regresado, quedando yo mortificada.

 

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6-40

Mayo 30, 1904

 

La Pasión sirve como vestido al hombre.  La

soberbia transforma en demonios las imágenes de Dios.

 

(1)Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando y ofreciendo la Pasión de Nuestro Señor, especialmente la corona de espinas, y le rogaba que diera luz a tantas mentes cegadas, que se hiciera conocer, porque es imposible conocerlo y no amarlo.  Mientras esto decía, mi adorable Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuánta ruina hace en el alma la soberbia, basta decirte que forma un muro de división entre la criatura y Dios, y de imágenes mías las transforma en demonios.  Y además, si tanto te duele y te desagrada que las criaturas sean tan ciegas que ellas mismas no entiendan ni vean el precipicio en el cual se encuentran, y tanto deseas que Yo las ayude, mi Pasión sirve como vestido al hombre, que le cubre las más grandes miserias, lo embellece y le restituye todo el bien que por el pecado se había quitado y había perdido, por lo cual Yo te hago don de mi Pasión, a fin de que te sirva a ti y para quien quieras tú”.

(3) Al escuchar esto me ha venido tal temor viendo la grandeza del don, y temiendo que no supiera utilizar este don, y por eso desagradar al mismo Donador; entonces he dicho:  “Señor, no siento la fuerza de aceptar tal don, soy muy indigna de tal favor, mejor quédatelo Tú que eres el Todo y todo conoces, conoces a quién es necesario y conviene aplicar este vestido tan precioso y de inmenso valor, porque yo, pobrecita, ¿qué cosa puedo conocer?  Y si es necesario aplicarlo a alguien y yo no lo hago, ¿qué rigurosa cuenta no me pedirás?”

(4) Y Jesús:  “No temas, el mismo Donador te dará la gracia de no tener inútil el don que te ha dado, ¿crees tú que Yo te hago un don para hacerte daño?  No, jamás”.

(5) Entonces yo no he sabido qué responder, pero he quedado espantada y en ascuas, reservándome para oír cómo pensaba la señora obediencia.  Se entiende sin embargo que este vestido, no quiere significar otra cosa que todo lo que obró, mereció y sufrió nuestro Señor, donde la criatura encuentra el vestido para cubrirse la desnudez despojada de virtud, las riquezas para enriquecerse, las bellezas para volverse bella y embellecerse, y el remedio a todos sus males.  Después, habiéndolo dicho a la obediencia, me ha dicho que lo aceptara.

 

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6-41

Junio 3, 1904

 

Quien se deja dominar por la cruz, destruye en el alma

tres reinos malos que son:  El mundo, el demonio y la

carne, y establece otros tres reinos buenos que son:

El reino espiritual, el divino y el eterno.

 

(1)Esta mañana, como no venía el bendito Jesús, me sentía toda oprimida y cansada.  Después, al venir ha dicho:

(2) “Hija mía, no quieras cansarte en el sufrir, haz como si a cada instante comenzaras a sufrir, porque quien se deja dominar por la cruz destruye en el alma tres reinos malos, que son:  El mundo, el demonio y la carne, y establece otros tres reinos buenos que son:  El reino espiritual, el divino y el eterno”.

(3) Y ha desaparecido.

 

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6-42

Junio 6, 1904

 

Ánimo, fidelidad y suma atención se necesita

para seguir lo que la Divinidad obra en nosotros.

 

(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo se ha hecho ver desde dentro de mi interior, primero Él sólo y después las Tres Divinas Personas, pero todas en profundo silencio, y yo continuaba ante su presencia con mi acostumbrado trabajo interior, y parecía que el Hijo se unía conmigo, y yo no hacía otra cosa que seguirlo, pero todo era silencio, y no se hacía otra cosa en este silencio que fundirse con Dios, y todo el interior, afectos, latidos, deseos, respiros, se convertían en profundas adoraciones a la Majestad Suprema.  Entonces, después de haber estado un poco de tiempo en este estado, parecía que las Tres hablaban, pero formaban una sola voz, y me han dicho:

(2) “Hija querida nuestra, ánimo, fidelidad y atención suma al seguir lo que la Divinidad obra en ti, porque todo lo que haces no lo haces tú, sino que no haces otra cosa que dar tu alma por habitación a la Divinidad.  Te sucede a ti como a una pobre que teniendo un pequeño cuartucho, el rey lo pide por habitación, y ella lo da y hace todo lo que quiere el rey; entonces, habitando el rey aquel pequeño cuartucho, contiene riquezas, nobleza, gloria y todos los bienes, ¿pero de quién son?  Del rey, y si el rey lo quiere dejar, a la pobre ¿qué cosa le queda?  Le queda siempre su pobreza”.

 

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6-43

Junio 10, 1904

 

Jesús habla de la belleza del hombre.

 

(1)Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido mi adorable Jesús, todo afligido y doliente me ha dicho:

(2) “¡Ah! hija mía, si el hombre se conociera a sí mismo, ¡oh! cómo se cuidaría de mancharse, porque es tal y tanta su belleza, su nobleza, su hermosura, que todas las bellezas y diversidad de las cosas creadas las reúne en sí, y esto porque siendo creadas todas las otras cosas de la naturaleza para servicio del hombre, y el hombre debía ser superior a todas, por lo tanto, para ser superior debía reunir en sí todas las cualidades de las otras cosas creadas, y no sólo eso, sino que habiendo sido creadas las otras cosas para el hombre y el hombre sólo para Dios y para su delicia, por consecuencia no sólo debía reunir en sí todo lo creado, sino que debía superarlo hasta recibir en sí mismo la imagen de la Majestad Suprema.  Y el hombre a pesar de todo esto, no cuidando todos estos bienes, no hace otra cosa que ensuciarse con las más feas porquerías”.

(3)Y ha desaparecido.  Entonces yo comprendía que a nosotros nos sucede como a una pobre, que habiendo recibido un vestido tejido de oro, enriquecido con gemas y con piedras preciosas, como no entiende ni conoce su valor, lo tiene expuesto al polvo, lo ensucia fácilmente y lo tiene como un vestido tosco y de poco valor, de modo que si se le quita, poco o ningún disgusto siente.  Así es nuestra ceguera respecto a nosotros mismos.

 

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6-44

Junio 15, 1904

 

La criatura no es otra cosa que un pequeño recipiente

lleno de dosis de todas las partículas divinas.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido me ha dicho:

(2) “Hija amada mía, me es tan querida la criatura y la amo tanto, que si la criatura lo comprendiera le estallaría el corazón de amor, y esto es tan cierto, que al crearla no la hice otra cosa que un pequeño recipiente lleno de partículas de los atributos divinos, de modo que de todo mi Ser, atributos, virtudes, perfecciones, el alma contiene muchas pequeñas partículas de todo ello, según la capacidad dada por Mí, y esto a fin de que pudiera encontrar en ella otros tantos pequeños distintivos correspondientes a mis atributos y así poder deleitarme y juguetear perfectamente con ella.  Ahora, este pequeño recipiente lleno de lo divino, cuando el alma se ocupa de las cosas materiales y las hace entrar en ella, hecha afuera alguna cosa de lo divino y toma su lugar alguna cosa material; qué afrenta recibe la Divinidad y qué daño el alma; pero si por necesidad se ocupa de las cosas materiales, ¡cuánta atención se requiere para no hacerlas entrar!  Tú, hija, está atenta, de otra manera, si veo en ti alguna cosa que no sea divina, Yo no me haré ver más”.

 

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6-45

Junio 17, 1904

 

La consumación de la voluntad humana en la

divina, nos vuelve una sola cosa con Dios, y

pone en nuestras manos el divino poder.

 

(1)Esta mañana, después de mucho esperar, el bendito Jesús ha venido y me ha dicho:

(2) “Hija mía, mira cuántas cosas se dicen de virtud, de perfección, sin embargo van a terminar todas en un solo punto, es decir, en la consumación de la voluntad humana en la Divina.  Así que quien más está consumado en ésta, se puede decir que contiene todo y es el más perfecto de todos, porque todas las virtudes y obras buenas son tantas llaves que nos abren los tesoros divinos, nos hacen adquirir más amistad, más intimidad, más trato con Dios, pero sólo la consumación es la que nos vuelve una cosa con Él y pone en nuestras manos el divino poder, y esto porque la vida debe tener una voluntad para vivir, ahora, viviendo de la Voluntad Divina, naturalmente se vuelve dueña”.

 

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6-46

Junio 19, 1904

 

Habla de castigos.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, oía a mi adorable Jesús que decía junto a mí:

(2) “Hija mía, en qué momento tan doloroso está por entrar la Iglesia, pero toda la gloria en estos tiempos es de aquellos espíritus atléticos que no poniendo atención a cuerdas, cadenas y penas, no hacen otra cosa que romper el sendero espinoso que divide la sociedad de Dios”.

(3) Después ha continuado:  “En el hombre se ve una avidez de sangre humana.  Él desde la tierra, y Yo desde el Cielo concurriré con terremotos, incendios, huracanes, desgracias, para hacerlos morir en buena parte”.

 

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6-47

Junio 20, 1904

 

Las almas víctimas son hijas de la Misericordia.

 

(1) Después de haber esperado mucho, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, ha llegado a tanto la perfidia humana, de agotar por su parte mi misericordia, pero mi bondad es tanta, de constituir las hijas de la misericordia, a fin de que también por parte de las criaturas no quede agotado este atributo, y éstas son las víctimas que están en plena posesión de la Voluntad Divina por haber destruido la propia, porque en éstas, el recipiente dado a ellas por Mí al crearlas está en pleno vigor, y habiendo recibido la partícula de mi Misericordia, siendo hija la suministra a otros.  Se entiende sin embargo que para administrar la misericordia a otros se debe encontrar ella en la justicia”.

(3) Y yo:  “Señor, ¿quién se puede encontrar en la justicia?”

(4) Y Él:  “Quien no comete pecados graves y quien se abstiene de cometer pecados veniales ligerísimos, por propia voluntad”.

 

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6-48

Junio 29, 1904

 

Signo para conocer que Dios se retira del hombre.

 

(1)Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, apenas se ha hecho ver mi adorable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la señal de que mi justicia no puede soportar más al hombre y está en acto de mandar graves castigos, es cuando el hombre no puede soportarse más a sí mismo, porque Dios rechazado por el hombre, de él se retira y hace sentir al hombre todo el peso de la naturaleza, del pecado y de las miserias, y el hombre no pudiendo soportar el peso de la naturaleza sin la ayuda divina, busca él mismo el modo de destruirse.  En tal estado se encuentra ahora la presente generación”.

 

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6-49

Julio 14, 1904

 

La vida es una consumación continua.

 

(1) Mis días se van haciendo siempre más dolorosos por las casi continuas privaciones de mi adorable Jesús, yo misma no sé por qué me siento devorar el alma y también el cuerpo por esta separación.  ¡Qué duro martirio!  Mi único y solo consuelo es la Voluntad de Dios, porque si todo lo he perdido, incluso a Jesús, sólo esta santa y dulcísima Voluntad de Dios está en mi poder, pero como también siento que se me devora el cuerpo, me ilusiono de que no está tan lejana la separación de él, porque lo siento sucumbir, y por eso espero que un día u otro el Señor me llame a Sí y terminar esta dura separación.  Por eso, esta mañana después de haber esperado mucho, en cuanto ha venido me ha dicho:

(2) “Hija mía, la vida es una consumación continua, quién la consume por los placeres, quién por las criaturas, quién por pecar, otros por los intereses, alguno por caprichos, hay tantos tipos de consumación.  Ahora, quien esta consumación la forma toda en Dios, puede decir con toda certeza:  ‘Señor, mi vida se ha consumido de amor por Ti, y no sólo me he consumido, sino que estoy muerta sólo por tu amor”.  Por eso, si tú te sientes consumir continuamente por mi separación, puedes decir que mueres continuamente en Mí, y tantas muertes sufres por amor mío.  Y si tú consumes tu ser por Mí, por cuanto se consume de ti, otro tanto adquieres de divino en ti misma”

 

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6-50

Julio 22, 1904

 

Sólo la estabilidad es la que hace conocer

el progreso de la Vida Divina en el alma.

 

(1)Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando el alma se propone no pecar, o bien el hacer un bien y no sigue los propósitos hechos, significa que no se hacen con toda la voluntad, y que la luz divina no ha tenido contacto con el alma, porque cuando la voluntad es verdadera y la luz es divina, les hace conocer el mal a evitar o el bien por hacer, y difícilmente el alma no sigue lo que se ha propuesto, y esto porque la luz divina no viendo la estabilidad de la voluntad, no suministra la luz necesaria para evitar lo uno y para hacer lo otro, a lo más pueden ser momentos de desventura, abandonos de criaturas, o cualquier otro accidente por lo que el alma parece que se quisiera destruir por Dios, que quiere cambiar de vida, pero apenas el viento de los accidentes se cambia, qué pronto se cambia la voluntad humana.  Así que en lugar de voluntad y luz, se puede decir que hay una mezcla de pasiones según los cambios de los vientos.  Así que sólo la estabilidad es la que hace conocer el progreso de la Vida Divina en el alma, porque siendo Dios inmutable, quien lo posee participa de su inmutabilidad en el bien”.

 

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6-51

Julio 27, 1904

 

Todo debe ser sellado por el amor.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús ha salido de mi interior, y teniéndome levantada la cabeza, que por lo prolongado del tiempo que lo he esperado estaba muy cansada, me ha dicho:

(2) “Hija mía, a quien verdaderamente me ama, todo lo que le sucede, interior y exterior, devora todo en una sola cosa, en la Voluntad Divina.  De todas las cosas ninguna le parece extraña, mirándolas como un producto de Divina Voluntad, por eso en Ella todo consume, su centro, su mira, es única y solamente la Voluntad de Dios; así que en Ella siempre gira como dentro de un anillo, sin encontrar jamás el camino para salirse, haciendo de Ella su alimento continuo”.

(3) Dicho esto ha desaparecido, y después habiendo regresado ha agregado:

(4) “Hija, haz que todo te sea sellado por el amor, así que si piensas, debes sólo pensar en el amor, si hablas, si obras, si lates, si deseas; incluso un solo deseo que salga de ti que no sea amor, restríngelo en ti misma y conviértelo en amor, y después dale la libertad de salir”.

(5) Y mientras esto decía, parecía que con su mano tocaba toda mi persona, poniendo tantos sellos de amor.

 

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6-52

Julio 28, 1904

 

El alma desapegada de todo, en todo encuentra a Dios.

 

(1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, por unos momentos ha venido el bendito Jesús y me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando el alma está desapegada de todo, en todas las cosas encuentra a Dios, lo encuentra en sí misma, lo encuentra fuera de sí misma, lo encuentra en las criaturas, así que puede decir que todas las cosas se convierten en Dios para el alma desapegada de todo, más aún, no sólo lo encuentra, sino lo mira, lo siente, lo abraza, y como en todo lo encuentra, así todas las cosas le suministran la ocasión de adorarlo, de implorarlo, de agradecerle, de estrecharse más íntimamente a Él, y además, tus lamentos por mi privación no son razonables, pues si tú me sientes en tu interior, es señal de que no sólo estoy fuera, sino también dentro, como en mi propio centro”.

(3) He olvidado decir al principio, que me lo ha traído la Reina Mamá, y como le rogaba que me contentara y no me dejara privada de Él, Jesús bendito ha respondido como está escrito arriba.

 

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6-53

Julio 29, 1904

 

La fe hace conocer a Dios, pero la

confianza lo hace encontrar.

 

(1) Continuando mi habitual estado, apenas he visto a mi adorable Jesús le he dicho:  “Señor mío y Dios mío”.  Y Él ha dicho:

(2) “Dios, Dios, sólo Dios; hija, la fe hace conocer a Dios, pero la confianza lo hace encontrar, así que la fe sin la confianza es fe estéril.  Y a pesar de que la fe posee inmensas riquezas para que el alma pueda enriquecerse, si falta la confianza queda siempre pobre y desprovista de todo”.

(3) Entonces, mientras esto decía me sentía atraída a Dios, y quedaba absorbida en Él como una gotita de agua en el inmenso mar, por más que miraba no encontraba ni los confines a lo ancho ni a lo largo, ni a lo alto, Cielos y tierra, viadores y bienaventurados, todos estaban inmersos en Dios.  Después veía también las guerras, como la de Rusia con Japón, los miles de soldados que morían o que morirán, y que por justicia, aun natural, la victoria será del Japón;[3] también otras naciones europeas están tramando maquinaciones de guerra contra las mismas naciones de Europa.  ¿Pero quién puede decir todo lo que se veía de Dios y en Dios?  Para terminar pongo punto.

 

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6-54

Julio 30, 1904

 

Desapego que deben tener los sacerdotes.

 

(1) Esta mañana el bendito Jesús no venía, y yo encontrándome fuera de mí misma giraba y volvía a girar en busca de mi sumo y único bien, y no encontrándolo, mi alma se sentía morir a cada instante, pero lo que acrecentaba mi dolor era que mientras me sentía morir, no moría, porque si yo pudiera morir habría alcanzado mi finalidad, al encontrarme para siempre en el centro Dios.  ¡Oh! separación, cómo eres amarga y dolorosa, no hay pena que pueda compararse a ti.  ¡Oh! privación divina, tú consumes, tú traspasas, tú eres un cuchillo de dos filos, que de un lado corta y del otro quema, el dolor que provocas es tan inmenso por cuanto es inmenso Dios.

(2) Ahora, mientras andaba vagando me he encontrado en el purgatorio, y mi dolor, mi llanto, parecía que acrecentaba el dolor de aquellas pobres almas privadas de su vida:  “Dios”.  Entonces, entre estas almas parecía que habían sacerdotes, uno de los cuales parecía que sufría más que los otros, y éste me ha dicho:

(3) “Mis graves sufrimientos provienen de que en vida fui muy apegado a los intereses de la familia, a las cosas terrenas y un poco de apego a alguna persona, y esto produce tanto mal al sacerdote, que forma una coraza de fierro enfangada, que como vestido lo envuelve, y sólo el fuego del purgatorio y el fuego de la privación de Dios, que comparado con el primer fuego, desaparece el primero, puede destruir esa coraza.  ¡Oh, cuánto sufro!  Mis penas son inenarrables, ruega, ruega por mí”.

(4) Entonces yo me sentía más afligida y me he encontrado en mí misma, y después, apenas he visto la sombra del bendito Jesús y me ha dicho:

(5) “Hija mía, ¿qué has estado buscando?  Para ti no hay otros alivios y ayudas que Yo sólo”.

(6) Y como un relámpago ha desaparecido.  Y yo he quedado diciendo:  ¡Ah! ¿Él mismo me lo dice?  Que sólo Él es todo para mí, sin embargo tiene la valor de dejarme privada y sin Él”.

 

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6-55

Julio 31, 1904

 

La voluntad humana falsifica y

profana aun las obras más santas.

 

(1) Continuando mi pobre estado, parece que Jesús ha venido más de una vez, y parecía que lo veía niño circundado como por una sombra, y me ha dicho:

(2) “Hija, ¿no sientes la frescura de mi sombra?  Repósate en ella porque encontrarás alivio”.

(3) Y parecía que reposábamos juntos a su sombra, y me sentía toda reanimada junto a Él, y después ha continuado:

(4) “Amada mía, si tú me amas, no quiero que tú mires ni en ti misma ni fuera de ti, ni si estás caliente o fría, ni si haces mucho o poco, ni si sufres o gozas, todo esto debe ser destruido en ti y sólo debes fijarte si haces cuanto más puedes por Mí y todo por agradarme, los otros modos, por cuan altos, sublimes y laboriosos, no pueden agradarme y contentar mi amor.  ¡Oh! cuántas almas falsifican la verdadera devoción y profanan las obras más santas con la propia voluntad, buscándose siempre a sí mismas.  Y si también en las cosas santas se busca el modo y el gusto propio y la satisfacción de sí misma, se encuentra a sí misma, huye Dios, y no lo encuentra”.

 

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6-56

Agosto 4, 1904

 

La gloria de los bienaventurados en el Cielo será de

acuerdo a los modos como se han comportado con

Dios en la tierra.  Del modo como es Dios para el

alma, se puede ver cómo el alma es para Dios.

 

(1) Esta mañana, habiendo venido el bendito Jesús me ha transportado fuera de mí misma, y tomándome con la mano me ha conducido hasta la bóveda del cielo, desde donde se veían los bienaventurados, se oía su canto.  ¡Oh! cómo los bienaventurados nadaban en Dios, se veía la vida de ellos en Dios, y la vida de Dios en ellos, a mí esto me parece que es lo esencial de su felicidad.  Me parece también que cada bienaventurado es un nuevo cielo en aquella bienaventurada morada, pero todos distintos entre ellos, no hay uno igual a otro, y esto viene de acuerdo a los modos con que se han comportado con Dios sobre la tierra:  Uno ha buscado amarlo más, este lo amará más en el Cielo y recibirá de Dios siempre nuevo y más creciente amor, y este cielo quedará con una tinta y un lineamiento divino todo especial.  Otro ha buscado glorificarlo de más, Dios bendito le dará siempre más creciente gloria, para quedar este nuevo cielo más glorioso y glorificado de la misma gloria divina.  Y así de todos los otros modos distintos que cada uno ha tenido con Dios en la tierra, que si yo quisiera decirlo todo me alargaría demasiado.  Así que se puede decir que lo que se hace para Dios en la tierra, lo continuaremos en el Cielo, pero con mayor perfección, entonces el bien que hacemos no es temporal, sino que durará para toda la eternidad y resplandecerá ante Dios y en torno a nosotros continuamente.  ¡Oh! cómo seremos felices viendo que todo nuestro bien y la gloria que dimos a Dios, y la nuestra, viene de aquel poco de bien iniciado imperfectamente sobre la tierra; si todos lo pudieran ver, ¡oh! cómo se apresurarían para amar, alabar, agradecer y más al Señor, para poderlo hacer con mayor intensidad en el Cielo.  ¿Pero quién puede decirlo todo?  Más bien me parece que estoy diciendo tantos desatinos de aquella bienaventurada morada, la mente lo capta de un modo, la boca no encuentra las palabras para saberse manifestar, por eso paso a otra cosa.

(2) Después me ha transportado a la tierra.  ¡Oh! cómo los males de la tierra son espeluznantes en estos tristes tiempos, sin embargo parecen nada aún en comparación de lo que vendrá, tanto en el estado religioso, que parece que sus mismos hijos desgarrarán a pedazos a esta buena y santa madre, la Iglesia; como en el estado seglar.  Entonces, después de esto me ha reanimado y me ha dicho:

(3) “Hija mía, dime un poco qué soy Yo para ti”.

(4) Y yo:  “Todo, todo eres para mí, ninguna cosa entra en mí excepto Tú solo, todo corre fuera”.

(5) Y Él:  “Y Yo soy todo, todo para ti, nada de ti sale fuera de Mí, sino que todo me deleito en ti.  Así que del mismo modo que Yo soy para ti, puedes ver cómo tú eres para Mí”.

(6) Dicho esto ha desaparecido.

 

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6-57

Agosto 5, 1904

 

Jesús es regidor de los reyes y señor de los dominadores.

 

(1) Continuando mi habitual estado, el bendito Jesús ha venido en acto de regir y dominar todo, y de reinar con la corona de rey en la cabeza y con el cetro de mando en la mano, y mientras lo veía en esta actitud me ha dicho, pero en latín, por lo que yo lo digo según he entendido:

(2) “Hija mía, Yo soy el regidor de los reyes y Señor de los dominadores, y sólo a Mí me corresponde este derecho de justicia que me debe la criatura, y que no dándomelo, me desconoce como Creador y dueño de todo”.

(3) Y mientras esto decía, parecía que tomaba en un puño el mundo y lo agitaba de arriba a abajo para hacer que las criaturas se sometieran a su régimen y dominio.  Y al mismo tiempo veía también cómo nuestro Señor regía y dominaba mi alma con una maestría tal, que me sentía toda abismada en Él, y de Él partía el régimen de mi mente, de los afectos, de los deseos, así que entre Él y yo había tantos hilos eléctricos, que todo dirigía y dominaba.

 

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6-58

Agosto 6, 1904

 

La privación es pena de fuego que enciende,

consume, aniquila, y su finalidad es destruir la

vida humana, para dar lugar a la vida divina.

 

(1) Esta mañana me la he pasado muy amargada por la privación de mi sumo y único bien, era tanto el dolor de la privación, que encontrándome fuera de mí misma, era tanta la pena del alma, que la misma pena le suministraba tal fuerza, que lo que encontraba quería destruir como si fuera un obstáculo para encontrar su todo, Dios, y no encontrándolo gritaba, lloraba, corría más que el viento, quería trastornar todo, poner todo de cabeza para encontrar la vida que le faltaba.  ¡Oh! privación, cuán intensa es tu amargura, tu dolor es siempre nuevo, y porque es siempre nuevo el alma siente siempre nueva la acerbidad de la pena; mi alma siente como si una sola carne se separara en tantos pedazos, y todos aquellos pedazos piden con justicia la propia vida, y sólo la encontrarán si encuentran a Dios más que vida propia.  Pero ¿quién puede decir el estado en que me encontraba?  Mientras estaba en esto han concurrido santos, ángeles, almas purgantes haciéndome corona alrededor e impidiéndome correr, compadeciéndome y asistiéndome, pero para mí era todo inútil, porque entre ellos no encontraba a Aquél que era el único que podía mitigar mi dolor y restituirme la vida, y más gritaba llorando:  “Díganme, ¿dónde, dónde lo puedo encontrar?  Si quieren tener piedad de mí, no tarden en indicármelo, porque no puedo más”.  Entonces, después de esto ha salido del fondo de mi alma, parecía que fingía dormir sin sentir pena de la dureza de mi pobre estado, y a pesar de que Él no sentía pena y dormía, al sólo verlo he respirado la propia vida como se respira el aire, diciendo:  “Ah, está aquí conmigo”  Sin embargo no exenta de pena al ver que ni siquiera me ponía atención.  Por eso, después de mucho penar, como si se hubiera despertado me ha dicho:

(2) “Hija mía, todas las otras tribulaciones pueden ser penitencias, expiaciones, satisfacciones, pero sólo la privación es pena de fuego que enciende, consume, aniquila, y no se rinde si no ve destruida la vida humana, pero mientras consume, vivifica y constituye la Vida Divina”.

 

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6-59

Agosto 7, 1904

 

Los primeros en perseguir a la Iglesia serán los religiosos.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado rodeada de ángeles y santos, los cuales me han dicho:

(2) “Es necesario que tú sufras más por las cosas inminentes que están por suceder contra la Iglesia, porque si no suceden inmediatamente, el tiempo las hará suceder más moderadas y con menor ofensa de Dios”.

(3) Y yo he dicho:  “¿Está acaso en mi poder el sufrir?  Si el Señor me lo da, de buena gana sufriré”.  Mientras tanto me han tomado y me han conducido ante el trono de nuestro Señor, y todos rogaban que me hiciera sufrir, y Jesús bendito, viniendo a nuestro encuentro en forma de crucificado me participaba sus penas, y no sólo una vez, sino que casi toda la mañana me la he pasado en continuas renovaciones de la crucifixión, y después me ha dicho:

(4) “Hija mía, los sufrimientos desvían mi justo enojo y se renueva la luz de la gracia en las mentes humanas.  ¡Ah! hija, ¿crees tú que serán los seglares los primeros en perseguir a mi Iglesia?  ¡Ah! no, serán los religiosos, las mismas cabezas, que fingiéndose por ahora hijos, pastores, pero en el fondo son serpientes venenosas que se envenenan a sí mismos y a los demás, los que empezarán a dañar entre ellos mismos a esta buena madre, y después seguirán los seglares”.

(5) Y después, habiéndome llamado la obediencia, el Señor se ha retirado pero todo amargado.

 

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6-60

Agosto 8, 1904

 

Buscar a Jesús en el interior de nosotros, no en el exterior.

Todo debe estar encerrado en una palabra:  “Amor”.

Quien ama a Jesús es otro Jesús.

 

(1) Continuaba esperando, y en cuanto ha venido mi adorable Jesús, si bien lo sentía cercano, pero hacía por tocarlo y huía, y casi me impedía salir fuera de mí misma para ir en su busca.  Después de haber esperado mucho, en cuanto se ha hecho ver me ha dicho:

(2) “Hija mía, no me busques fuera de ti sino dentro de ti, en el fondo de tu alma, porque si sales fuera y no me encuentras sufrirás mucho y no podrás resistir; si me puedes encontrar con más facilidad, ¿por qué quieres fatigarte?”

(3) Y yo:  “Creo que si no te encuentro rápido en mí, puedo encontrarte fuera, es el amor lo que a esto me empuja”.

(4) Y Él:  “¡Ah!  ¿Es el amor lo que a esto te empuja?  Todo, todo debería estar encerrado en una sola palabra:  “Amor”, y quien no encierra todo en esto, se puede decir que del amarme el alma no conoce ni siquiera una jota, y a medida que el alma me ame, así le engrandezco el don del sufrir”.

(5) Y yo interrumpiendo su hablar, toda sorprendida y afligida he dicho:  “Vida mía y todo mi bien, entonces yo poco o nada sufro, por consiguiente poco o nada te amo, qué espanto, al sólo pensar que no te amo mi alma siente por ello un vivo disgusto, y casi me siento ofendida por Ti”.

(6) Y Él ha agregado:  “Yo no intento disgustarte, tu disgusto oprimiría más mi corazón que el tuyo, y además no debes mirar sólo los sufrimientos corporales, sino también los espirituales, la voluntad verdadera que tienes de sufrir, porque el querer el alma verdaderamente sufrir, ante Mí es como si el alma lo hubiera sufrido, por eso tranquilízate y no te turbes, y déjame continuar mi decir:  ¿No has visto alguna vez a dos íntimos amigos?  ¡Oh!  Cómo tratan de imitarse el uno al otro y de retratar en sí mismo al amigo, por lo tanto imitan la voz, los modos, los pasos, las obras, los vestidos, así que el amigo puede decir:  ‘Aquél que me ama es otro yo mismo, y siendo yo mismo no puedo hacer menos que amarlo”.  Así hago Yo por el alma que se encierra a toda sí misma como dentro de un breve giro de amor, todo Yo me siento como retratado en ella misma, y encontrándome Yo mismo, de todo corazón la amo, y no puedo hacer otra cosa que estarme con ella, porque si la dejo me dejaría a Mí mismo”.

(7) Mientras esto decía ha desaparecido.

 

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6-61

Agosto 9, 1904

 

No son las obras las que constituyen el mérito del hombre,

sino sólo la obediencia, como parto de la Voluntad Divina.

 

(1) Habiendo tardado en venir, de repente, como un golpe de luz ha venido y he quedado dentro y fuera toda llena de luz, pero no sé decir lo que en esta luz ha comprendido y probado mi alma, sólo digo que después el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, no son las obras las que constituyen el mérito del hombre, sino sólo la obediencia es la que constituye todos los méritos como parto de la Voluntad Divina, tanto, que todo lo que hice y sufrí en el curso de mi Vida, todo fue parto de la Voluntad del Padre, por eso mis méritos son innumerables, porque todos fueron constituidos por la obediencia divina.  Por eso Yo no miro tanto a la multiplicidad y grandeza de las obras, sino a la conexión que tienen, directamente a la obediencia divina, o indirectamente a la obediencia de quien me representa”.

 

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6-62

Agosto 10, 1904

 

Dios sabe el número, el valor, el

peso de todas las cosas creadas.

 

(1) Encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado girando en las iglesias, haciendo el peregrinaje a Jesús Sacramentado con el ángel custodio, y habiendo dicho dentro de una iglesia:  “Prisionero de amor, Tú estás abandonado y solo, y yo he venido a hacerte compañía, y mientras te hago compañía intento amarte por quien te ofende, alabarte por quien te desprecia, agradecerte por quien derramaste gracias y no te rinde el tributo del agradecimiento, consolarte por quien te aflige, repararte cualquier ofensa, en una palabra, intento hacerte todo lo que están obligadas a hacerte las criaturas por haberte quedado en el Santísimo Sacramento, y tantas veces intento repetirlas por cuantas gotas de agua, cuantos peces y granos de arena hay en el mar”.  Mientras esto decía, ante mi mente se han puesto todas las aguas del mar y dentro de mí decía:  “Mi vista no puede abarcar toda la bastedad del mar, ni conoce la profundidad y el peso de aquellas inmensas aguas, pero el Señor conoce el número, su peso y medida”.  Y me quedaba toda maravillada.  Mientras estaba en esto, el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Tonta, tonta que eres, ¿por qué te maravillas tanto?  Lo que a la criatura le es difícil e imposible, al Creador le es fácil y posible, e incluso natural; sucede en esto como a alguien que mirando en un abrir y cerrar de ojos millones y millones de monedas, dice para sí:  “Son innumerables, ¿quién las puede contar?  Pero el que las ha puesto en ese lugar, en una palabra lo puede decir todo, son tantas, valen tanto, pesan tanto; hija mía, Yo sé cuántas gotas de agua puse Yo mismo en el mar, y ninguno puede perderme ni siquiera una sola, Yo numeré todo, pesé todo y valué todo, y así de todas las otras cosas; entonces, qué maravilla que sepa todo”.

(3) Al oír esto he dejado de admirarme, más bien me he admirado de mi locura.

 

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6-63

Agosto 12, 1904

 

El hombre destruye la belleza

con la cual Dios lo ha creado.

 

(1) Continuaba esperando, cuando de improviso me he encontrado toda yo misma dentro de nuestro Señor, y de la cabeza de Él descendía un hilo luminoso a la mía que me ataba toda para quedarme dentro de Jesús.  ¡Oh!  Cómo estaba feliz de estarme dentro de Él, por cuanto miraba no descubría otra cosa que a Él solo, y ésta es mi máxima felicidad, sólo, sólo Jesús y nada más, ¡oh! cómo se está bien.  Mientras tanto me ha dicho:

(2) “Ánimo hija mía, ¿no ves cómo el hilo de mi Voluntad te ata toda dentro de Mí?  Así que si alguna otra voluntad te quiere atar, si no es santa no lo puede, porque estando dentro de Mí, si no es santa no puede entrar en Mí”.

(3) Y mientras esto decía me veía y veía, y después ha agregado:

(4)“He creado al alma de una belleza singular, la he dotado de una luz superior a cualquier luz creada, no obstante el hombre destruye esta belleza en la fealdad y esta luz en las tinieblas”.

 

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6-64

Agosto 14, 1904

 

El alma, cuanto más golpes de la cruz

la abaten, tanta más luz adquiere.

 

(1) Encontrándome un poco sufriente, el bendito Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija amada mía, cuanto más golpeado es el fierro, más brillo adquiere, y aunque el fierro no tuviera herrumbre, los golpes sirven para mantenerlo brillante y sin polvo; así que cualquiera que se acerca fácilmente se mira reflejado en aquel fierro como si fuera un espejo.  Así el alma, cuanto más los golpes de la cruz la abaten, tanta más luz adquiere y se mantiene desempolvada de cualquier mínima cosa, de modo que cualquiera que se acerca se mira dentro como si fuera espejo, y naturalmente siendo espejo hace su oficio, esto es, de hacer ver si los rostros están manchados o limpios, si bellos o feos, y no sólo eso, sino que Yo mismo me deleito de ir a mirarme en ella, pues no encuentro en ella ni polvo ni otra cosa que me impida hacer reflejar en ella mi imagen, por eso la amo siempre más”.

 

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6-65

Agosto 15, 1904

 

La melancolía es al alma como el invierno a las

plantas.  El triunfo de la Iglesia no está lejano.

 

(1) Esta mañana me sentía muy oprimida, y sentía una melancolía que me llenaba toda el alma.  Parece que el bendito Jesús no me ha hecho esperar tanto, y al verme tan oprimida me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿qué tienes con esta melancolía?  ¿No sabes tú que la melancolía es al alma como el invierno a las plantas, que las despoja de hojas y les impide producir flores y frutos, tanto que si no viniese la alegría de la primavera y del calor, las pobres plantas quedarían inhabilitadas y terminarían por secarse?  Así es la melancolía al alma, la despoja de la frescura divina que es como lluvia que le hace reverdecer todas las virtudes; la inhabilita para hacer el bien, y si lo hace, lo hace fatigosamente y casi por necesidad, pero no por virtud; impide crecer en la gracia, y si no se sacude con una santa alegría, que es una lluvia primaveral que da en brevísimo tiempo el desarrollo a las plantas, terminará por secarse en el bien”.

(3) Ahora, mientras esto decía, dentro de un relámpago he visto toda la Iglesia, las guerras que deben sufrir los religiosos y que deben recibir de los demás; guerras entre la sociedad, parecía una riña general; parecía también que el Santo Padre debía servirse de poquísimas personas religiosas, tanto para reducir a buen orden el estado de la Iglesia, los sacerdotes y otros, como por la sociedad en este estado de desconcierto.  Ahora, mientras esto veía, el bendito Jesús me ha dicho:

(4) “¿Crees tú que el triunfo de la Iglesia está lejano?”

(5) Y yo:  “Cierto, ¿quién debe poner el orden a tantas cosas trastornadas?

(6) Y Él:  “Al contrario, te digo que está cercano, es un choque que debe suceder, pero fuerte, y por eso lo permitiré todo junto entre los religiosos y los seglares para abreviar tiempo.  Y en este choque que traerá un trastorno fuerte, sucederá el choque bueno y ordenado, pero en tal estado de mortificación, que los hombres se verán perdidos, y ahí les daré tanta gracia y luz, para conocer el mal y abrazar la verdad, haciéndote sufrir también por este propósito.  Si con todo esto no me escuchan, entonces te llevaré al Cielo, y las cosas sucederán todavía más graves y esperarán más para que llegue el deseado triunfo”.

 

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6-66

Agosto 23, 1904

 

Castigos, también en Italia.

 

(1) Esta mañana me la he pasado amarguísima, privada casi del todo de mi bendito Jesús, sólo que me encontraba fuera de mí misma en medio de guerras y personas muertas, países sitiados, y parecía que sucedía también en Italia.  Qué espanto sentía, quería sustraerme de escenas tan dolorosas, pero no podía, una potencia suprema me tenía ahí clavada; si fuese ángel o santo no sé decirlo con seguridad, me ha dicho:

(2) “Pobre Italia, cómo será destrozada por guerras”.

(3) Yo al oír esto he quedado más espantada, y me he encontrado en mí misma, y no habiendo visto todavía a Aquél que es mi vida, y con todas aquellas escenas en la mente, me sentía morir.  Entonces he visto apenas un brazo y me ha dicho:

(4) “Ciertamente habrá alguna cosa en Italia”.

 

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6-67

Septiembre 2, 1904

 

Sólo Dios tiene poder para entrar en los corazones y

dominarlos como le place.  Nuevo modo como

deben comportarse los sacerdotes.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado me sentía toda oprimida, con el agregado del temor de que mi pobre estado fuese todo obra diabólica, y me sentía consumir alma y cuerpo.  Después, en cuanto ha venido me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿por qué te perturbas tanto?  ¿No sabes tú que si se unieran juntas todas las potencias diabólicas, no pueden entrar dentro de un corazón y tomar dominio de él, a menos que el alma misma, por propia voluntad les dé la entrada?  Sólo Dios tiene este poder de entrar en los corazones y dominarlos como le place”.

(3) Y yo:  “Señor, ¿por qué me siento consumir alma y cuerpo cuando me privas de Ti?  ¿No es esto el soplo diabólico que ha penetrado en mi alma y que así me atormenta?”

(4) Y Él:  “Más bien te digo que es el soplo del Espíritu Santo, que soplando sobre ti continuamente te tiene siempre encendida, y te consume por amor suyo”.

(5) Después de esto me he encontrado fuera de mí misma y veía al Santo Padre asistido por nuestro Señor, que estaba escribiendo un nuevo modo como deben comportarse los sacerdotes, qué cosa deben hacer y lo que no deben hacer, a dónde no deben ir, e imponía castigos a quien no se sometía a su obediencia.

 

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6-68

Septiembre 7, 1904

 

La atención para no cometer pecado,

suple al dolor del pecado.

 

(1) Estaba pensativa por haber leído en un libro, que el motivo de tantas vocaciones frustradas es la continua falta del dolor del pecado, y como yo no pienso en esto y sólo pienso en Jesús bendito y en el modo como hacerlo venir, y de ninguna otra cosa me ocupo, por tanto pensaba entre mí que me encontraba en mal estado.  Después, encontrándome en mi habitual estado, el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la atención en no cometer pecado suple al dolor, y aunque uno se doliese, y con todo y eso cometiera pecado, su dolor sería vano e infructuoso, mientras que la atención continua para no cometer pecados no sólo tiene el lugar del dolor, sino que fuerza a la gracia a ayudarla continuamente en modo especial a no caer en pecado, y mantiene al alma siempre limpia.  Por eso continúa estando atenta a no ofenderme ni mínimamente, y esto suplirá lo demás”.

 

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6-69

Septiembre 8, 1904

 

El desaliento mata más almas que todos los otros

vicios.  El coraje hace revivir, y es el acto más

loable que el alma pueda hacer.

 

(1) Continuando mi habitual estado, mi adorable Jesús no venía.  Entonces, habiendo esperado mucho me sentía toda desalentada y temía mucho que esta mañana no viniera.  Después, en cuanto vino me ha dicho:

(2)“Hija mía, ¿no sabes tú que el desaliento mata más almas que el resto de los vicios?  Por eso, ánimo, valor, porque así como el desaliento mata, así el valor, el coraje hacen revivir, y es el acto más loable que el alma pueda hacer, porque mientras se siente desalentada, del mismo desaliento toma valor, se anula a sí misma y espera; y deshaciéndose a sí misma, ya se encuentra rehecha en Dios”.

 

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6-70

Septiembre 9, 1904

 

En cuanto el alma sale del fondo de la paz, así sale

del ambiente divino.  La paz hace descubrir si el alma

busca a Dios por Dios, o por sí misma.

 

(1) Continuando mi habitual estado, me sentía turbada por la ausencia de mi adorable Jesús.  Por eso después de haber esperado mucho, ha venido y me ha dicho:

(2) “Hija mía, en cuanto el alma sale del fondo de la paz, sale del ambiente divino y se encuentra en el ambiente, o diabólico o humano.  Sólo la paz es la que hace descubrir si el alma busca a Dios por Dios o por sí misma, y si obra por Dios, o bien por sí o por las criaturas, porque si es por Dios, el alma no es jamás turbada, se puede decir que la paz de Dios y la paz del alma se entrelazan juntas, y alrededor del alma se ensanchan los confines de la paz, de modo que todo convierte en paz, aun las mismas guerras.  Y si el alma está turbada, auque fuera en las cosas más santas, en el fondo se ve que no está Dios, sino el propio yo o cualquier fin humano.  Por eso, cuando no te sientes en calma, examínate un poco a ti misma para ver qué cosa hay en el fondo, destrúyelo y encontrarás paz”.

 

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6-71

Septiembre 13, 1904

 

La verdadera donación es tener sacrificada continuamente

la propia voluntad, y esto es un martirio de atención

continua que el alma hace a Dios.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, después de haber esperado mucho, Jesús se ha hecho ver que estaba estrechado a mí, teniendo mi corazón entre sus manos, y mirándome fijamente me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando un alma me ha dado su voluntad, no es dueña de hacer más lo que le place, de otra manera no sería verdadera donación.  Mientras que la verdadera donación es tener sacrificada continuamente la propia voluntad a Aquél que le fue donada, y esto es un martirio de atención continua que el alma hace a Dios.  ¿Qué dirías tú de un mártir que hoy se ofrece a sufrir cualquier tipo de penas, y mañana se retira?  Dirías que no tenía verdadera disposición al martirio, y que un día u otro terminará por renegar de la fe.  Lo mismo digo Yo al alma que no me deja hacer de su voluntad lo que me place, y ahora me la da y luego me la quita, y le digo:  ‘Hija, no estás dispuesta a sacrificarte y martirizarte por Mí, porque el verdadero martirio consiste en la continuación, podrás decirte resignada, uniformada, pero no mártir, y un día u otro podrás terminarla retirándote de Mí, haciendo un juego de niños de todo”.  Por eso está atenta y dame la plena libertad de hacer contigo según el modo que más me plazca”.

 

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6-72

Septiembre 26, 1904

 

Todas las penas que Jesús sufrió en su Pasión fueron triples.

Esto no fue casual, sino que todo fue para restituir completa

la gloria debida al Padre, la reparación que le debían las

criaturas, y el bien que merecían las mismas criaturas.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, oía una voz que me decía:  “Hay una luz que cualquiera que se acerque a ella puede encender cuantas lámparas quiera, y estas lámparas sirven para hacer corona de honor a la luz, y dar luz a quien las enciende”.  Yo decía para mí:  “Qué bella luz es ésta, que tiene tanta luz y tanta potencia, que mientras da a los demás cuanta luz quieren, ella siempre queda lo que es, sin empobrecer en luz; ¿pero quién será aquél que la tiene?”  Mientras esto pensaba, he oído que me decían:

(2) “La luz es la Gracia y la tiene Dios, y el acercarse significa la buena voluntad del alma de hacer el bien, porque cuantos bienes se quieren tomar de la Gracia, se toman, y las lámparas que se forman son las diversas virtudes, que mientras dan gloria a Dios dan luz al alma”.

(3) Después de esto, en cuanto he visto al bendito Jesús me ha dicho:  Hija mía; y esto porque estaba pensando que Nuestro Señor no sólo una vez, sino por tres veces se hizo coronar de espinas, y cómo aquellas espinas quedaban rotas dentro de la cabeza, y al clavarla de nuevo, más adentro entraban las que ya estaban, y yo decía:  “Dulce amor mío, ¿y por qué por tres veces quisiste sufrir tan doloroso martirio?  ¿No bastaba una vez para pagar tantos malos pensamientos nuestros?”  Así que me ha dicho:

(4) “Hija mía, no sólo la coronación de espinas fue triple, sino casi todas las penas que sufrí en mi Pasión fueron triples.  Triples fueron las tres horas de la agonía del huerto; triple fue la flagelación, flagelándome con tres diferentes flagelos; tres veces me desnudaron; por tres veces fui condenado a muerte:  de noche, de madrugada, y en pleno día; tres fueron las caídas bajo la cruz; tres los clavos; tres veces mi corazón derramó sangre, esto es, en el huerto por sí mismo; de su propio centro en el acto de la crucifixión cuando fui estirado sobre la cruz, tanto, que todo mi cuerpo quedó dislocado y mi corazón se destrozó dentro, y derramó sangre; y después de mi muerte cuando con una lanza me fue abierto el costado; triples las tres horas de la agonía sobre la cruz.  Si todo se quisiera examinar, ¡oh! cuántas cosas triples se encontrarían.  Esto no fue por casualidad, sino que todo fue por el orden divino, y para completar la gloria debida al Padre, la reparación que se le debía por parte de las criaturas, y merecer el bien para las mismas criaturas, porque el don más grande que la criatura ha recibido de Dios, ha sido el crearla a su imagen y semejanza, y dotarla con tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad, y no hay culpa que cometa la criatura en que estas tres potencias no concurran, y por eso mancha, estropea la bella imagen divina que contiene en sí misma, sirviéndose del don para ofender al donador; y Yo para rehacer de nuevo esta imagen divina en la criatura, y para dar toda aquella gloria que la criatura le debía a Dios, he concurrido con toda mi inteligencia, memoria y voluntad, y en modo especial en estas cosas triples sufridas por Mí, para volver completa tanto la gloria que se debía al Padre, como el bien que era necesario a las criaturas”.

 

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6-73

Septiembre 27, 1904

 

Lo que agrada más a Jesús es el sacrificio voluntario.

Las dotes naturales son luz que sirve al hombre para

encaminarlo en el camino del bien.

 

(1)Continuando mi habitual estado, he visto a mi bendito Jesús casi en acto de castigar a las gentes, y habiéndole rogado que se aplacara me ha dicho:

(2) “Hija mía, la ingratitud humana es horrenda; no sólo los sacramentos, la gracia, las luces, las ayudas que doy al hombre, sino también las mismas dotes naturales que le he dado, todas son luces que sirven para encaminarlo en el camino del bien, y por lo tanto para encontrar la propia felicidad, y el hombre convirtiendo todo esto en tinieblas, busca allí la propia ruina, y mientras allí busca la ruina dice que busca mi propio bien; ésta es la condición del hombre, ¿se puede dar ceguera e ingratitud más grande que ésta?  Hija, mi único consuelo y gusto que me puede dar la criatura en estos tiempos, es el sacrificarse voluntariamente por Mí, porque habiendo sido mi sacrificio todo voluntario por ellos, donde encuentro la voluntad de sacrificarse por Mí, me siento como recompensado por lo que hice por ellos.  Por eso, si quieres aliviarme y darme gusto, sacrifícate voluntariamente por Mí”.

 

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6-74

Septiembre 28, 1904

 

Reprimirse a sí mismo vale más que adquirir un reino.

 

(1)Esta mañana, no habiendo venido el dulcísimo Jesús me la he pasado muy mal, y no hacía otra cosa que reprimirme y forzarme a mí misma, y decía entre mí:  “¿Qué más voy a hacer?  ¿Para qué me sirve este reprimirme continuamente a mí misma?”  Y mientras esto pensaba, como un relámpago ha venido y me ha dicho:

(2) “Vale más reprimirse a sí mismo que adquirir un reino”.

(3) Y ha desaparecido.

 

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6-75

Octubre 17, 1904

 

Para encontrar la Divinidad, se debe obrar

unido con la Humanidad de Cristo,

con su misma Voluntad.

 

(1)Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, es necesario obrar a través del velo de la Humanidad de Cristo para encontrar la Divinidad, es decir, obrar unido con su Humanidad, con la misma Voluntad de Cristo, como si la suya y la de la criatura fuesen una sola, para agradarlo sólo a Él, obrando con sus mismos modos, dirigiendo todo a Cristo, llamándolo junto a ella en todo lo que hacemos, como si Él mismo debiera hacer sus mismas acciones; haciendo así, el alma se encuentra en continuo contacto con Dios, porque la Humanidad a Cristo no le era otra cosa que una especie de velo que cubría la Divinidad; entonces, obrando en medio a estos velos ya se encuentra con Dios.  Y aquél que no quiere obrar por medio de su Humanidad Santísima, y quiere encontrar a Cristo, es como aquel que quiere encontrar el fruto sin encontrar la cáscara; ¡esto es imposible!”

 

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6-76

Octubre 20, 1904

 

Ve sacerdotes que se muerden entre ellos.

 

(1) Esta mañana me he encontrado fuera de mí misma, en medio de una calle donde estaban muchos perritos que se mordían unos a otros, y al principio de esta calle un religioso que los veía morderse, los oía y se impresionaba, porque veía naturalmente, y los perritos le decían sin profundizar y analizar bien las cosas y sin una luz sobrenatural, que les hiciera conocer la verdad.  Mientras esto veía he oído una voz que decía:

(2) “Todos estos son sacerdotes que se muerden entre ellos”.

(3)Y aquel religioso que viendo a los sacerdotes morderse entre ellos, parecía que fuera el visitador, y los dejaba sin la asistencia Divina.

 

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6-77

Octubre 25, 1904

 

Verbo significa manifestación, comunicación, unión divina

a lo humano.  Si el Verbo no hubiera tomado carne, no habría

medio para poder unir a Dios y al hombre.

 

(1) Continuando mi habitual estado, después de haber esperado mucho ha venido, y apenas lo he visto le he dicho:  “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.  Y el bendito Jesús ha agregado:

(2) “El Verbo tomó carne, pero no quedó carne, quedó lo que era, y así como Verbo significa palabra y no hay cosa que más influya que la palabra, así el Verbo significa manifestación, comunicación, unión divina a lo humano.  Así que si el Verbo no hubiera tomado carne, no habría medio cómo poder unir juntos a Dios y al hombre”.

(3)Dicho esto ha desaparecido.

 

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6-78

Octubre 27, 1904

 

Luisa queda sin sufrir para hacer un poco de vacío

a la Justicia, y así pueda castigar a la gente.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado me la he pasado muy agitada, no sólo por la casi total privación de mi único y solo bien, sino también porque encontrándome fuera de mí misma veía que los hombres se debían matar como tantos perros, veía cómo Italia será comprometida en guerra con otras naciones; veía a tantos soldados que partían en turbas y turbas, y que habiendo sido matados éstos, llamaban a otros.  Quién puede decir cómo me sentía oprimida, mucho más que me sentía casi sin sufrimientos.  Entonces me estaba lamentando diciendo entre mí:  “¿Qué provecho tiene el vivir?  Jesús no viene, el sufrir me falta, mis más amados e inseparables compañeros, Jesús y el dolor me han dejado, no obstante yo vivo; yo creía que sin el uno y el otro no habría podido vivir, tan inseparables eran de mí, sin embargo vivo aún.  ¡Oh Dios!  Qué cambio, qué punto tan doloroso, qué desgarro indecible, qué crueldad inaudita, a otras almas las has dejado privadas de Ti, pero jamás sin el dolor, a nadie has hecho esta afrenta tan ignominiosa, sólo a mí, sólo para mí estaba preparado este desaire tan terrible, sólo yo merecía este castigo tan insoportable.  Pero justo castigo por mis pecados, es más, merecía algo peor”.  Mientras estaba en esto, como un relámpago ha venido diciéndome con imponencia:

(2) ¿Qué tienes que hablas así?  Te basta mi Voluntad para todo; sería castigo si te pusiera fuera del ambiente divino y te hiciera faltar el alimento de mi Voluntad, el cual quiero que sobre todo lo tengas en cuenta y estima.  Además es necesario que por algún tiempo te falte el sufrir para hacer un poco de vacío a la justicia, y así poder castigar a las gentes”.

 

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6-79

Octubre 29, 1904

 

La cadena de gracias está unida a las obras perseverantes.

Todos los males están encerrados en la no perseverancia.

 

(1) Después de haber esperado mucho, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando el alma se dispone a hacer un bien, aunque fuera decir una “Ave María”, la gracia concurre a hacer junto con ella dicho bien; pero si el alma no es perseverante en hacer este bien, se ve con claridad que no estima y no valora este don recibido, y hace burla de la misma gracia.  Cuántos males están encerrados en este modo de obrar:  ‘Hoy sí y mañana no; me agrada y lo hago; para hacer este bien se requiere un sacrificio, no quiero hacerlo’.  Sucede como a aquél que habiendo recibido un don de un señor, hoy se lo recibe, mañana lo rechaza; aquel señor por su bondad lo manda de nuevo, y aquél después de haberlo tenido por algún tiempo, cansado de tener consigo aquel don, nuevamente lo rechaza.  Ahora, ¿qué dirá aquel señor?  Se ve que no estima mi don, si empobrece o muere, no quiero tener más que ver con él.  Todo, todo está unido al modo de obrar con perseverancia, la cadena de mis gracias está entretejida a las obras perseverantes; así que, si el alma se da sus escapadas rompe esta cadena, ¿y quién le asegura que la unirá de nuevo?  Mis designios se cumplen solamente en quien une sus obras a la perseverancia.  La perfección, la santidad, todo, todo va unido con ella, así que si el alma es intermitente, siendo una especie de fiebre intermitente, el no obrar con perseverancia manda al vacío los designios divinos, pierde su perfección, y frustra su santidad”.

 

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6-80

Noviembre 13, 1904

 

La criatura no habría sido jamás digna

del amor divino sin el libre albedrío.

 

(1) Continuando en mi habitual estado, mis amarguras van siempre aumentando por las privaciones y silencio de mi Santísimo y único Bien.  Todo es, en sus visitas, sombra y relámpago, y huye.  Me siento oprimida y tonta, no comprendo más nada, porque Aquél que contiene la luz está lejano de mí, y como relámpago que mientras estalla aclara, pero después se hace más oscuro que antes.  Mi única herencia que me ha quedado es el Querer Divino.  Entonces, después de haber esperado mucho y sentir que no podía seguir adelante, por breves instantes ha venido y me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Humanidad, siendo Hombre y Dios, veía presentes todos los pecados, los castigos, las almas perdidas; habría querido aferrar en un solo punto todo esto y destruir pecados, castigos y salvar a las almas, así que habría querido sufrir no un día de Pasión, sino todos los días para poder contener todo en Sí estas penas, y ahorrarlas a las pobres criaturas.  Con todo esto que habría querido, y podido, habría podido destruir el libre albedrío de las criaturas y habría destruido este cúmulo de males, ¿pero qué sería del hombre sin méritos propios?  ¿Sin su voluntad al obrar el bien?  ¿Qué papel haría él?  ¿Sería objeto digno de mi Sabiduría creadora?  No, ciertamente.  ¡Oh!  ¿No habría sido como un hijo en una familia extraña, que no habiendo trabajado junto con los hijos propios no tiene ningún derecho y alguna herencia?  Y por este motivo, si come, si bebe, está siempre lleno de rubor, porque sabe que no ha hecho ningún acto propicio para atestiguar su amor hacia aquel padre; entonces por eso jamás puede ser digno del amor de aquel padre hacia él, así que la criatura no habría sido jamás digna del Amor Divino sin el libre albedrío.  Por otra parte, mi Humanidad no debía infringir mi Sabiduría creadora, la debía adorar como la adoró y se resignó a recibir los vacíos de la justicia en la Humanidad, pero no en la Divinidad, porque estos vacíos de la justicia divina son llenados con castigos en esta vida, en el infierno y en el purgatorio.  Entonces, si mi Humanidad se resignó a todo esto, ¿tal vez quisieras tú superarme y no recibir ningún vacío de sufrir sobre ti, para no hacerme castigar a la gente?  Hija, unifícate Conmigo y estate en paz”.

 

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6-81

Noviembre 17, 1904

 

Nosotros podemos ser alimento para Jesús.

 

(1) Habiendo recibido la comunión, estaba pensando en la bondad de Nuestro Señor al darse en alimento a una tan pobre criatura, la cual soy yo, y en cómo podría corresponder a un favor tan grande.  Mientras esto pensaba, el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, así como Yo me hago alimento de la criatura, así la criatura puede hacerse mi alimento, convirtiendo todo su interior para mi alimento, de modo que pensamientos, afectos, deseos, inclinaciones, latidos, suspiros, amor, todo, todo deberían dirigir hacia Mí, y Yo viendo el verdadero fruto de mi alimento, el cual es divinizar al alma y convertir todo en Mí, me vendría a alimentar del alma, esto es, de sus pensamientos, de su amor y de todo el resto suyo.  Así el alma me podría decir:  Así como Tú has llegado a hacerte mi alimento y darme todo, también yo me he hecho alimento tuyo, no queda otra cosa que darte, porque todo lo que soy, todo es tuyo”.

(3) Mientras estaba en esto comprendía la ingratitud enorme de las criaturas, porque mientras Jesús se dignaba llegar a tal exceso de amor de hacerse nuestro alimento, después nosotros le negamos su alimento, y lo hacemos quedarse en ayunas”.

 

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6-82

Noviembre 18, 1904

 

El Cielo de Jesús sobre la tierra son las

almas que dan habitación a su Divinidad.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido mi adorable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi cielo cuando vine a la tierra fue mi Humanidad; y así como en el cielo se ven la multitud de las estrellas, el sol, la luna, los planetas, la amplitud, todo puesto en bello orden, y éste es imagen del cielo que existe por encima, donde todo está ordenado; así mi Humanidad, siendo mi cielo, debía traslucir fuera el orden de la Divinidad que habitaba dentro, es decir:  Las virtudes, la potencia, la gracia, la sabiduría y lo demás.  Ahora, cuando el cielo de mi Humanidad, después de la Resurrección ascendió al Cielo empíreo, mi cielo sobre la tierra debía continuar existiendo, y éste son las almas que dan la habitación a mi Divinidad, y Yo habitando en ellas formo mi cielo y también hago traslucir fuera el orden de las virtudes que están dentro.  ¡Oh, qué honor es para la criatura el prestar el cielo al Creador!  Pero ¡oh, cuántos me lo niegan!  Y tú, ¿no quisieras ser mi cielo?  Dime qué quieres”.

(3)Y yo:  “Señor, no quiero otra cosa que ser reconocida en tu sangre, en tus llagas, en tu Humanidad, en tus virtudes, sólo en esto quisiera ser reconocida, para ser tu cielo y ser desconocida por todos”.  Parecía que aprobaba mi propuesta y ha desaparecido.

 

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6-83

Noviembre 24, 1904

 

Para dar y para recibir se

requiere la unión de quereres.

 

(1) Estando toda afligida y oprimida, y viendo al buen Jesús que chorreaba sangre, he dicho:  “Señor bendito, y a mí ¿no quieres darme al menos una gota de sangre para remedio de todos mis males?  Y Él me ha dicho:

(2)“Hija mía, para dar se requiere la voluntad de quien debe dar, y la voluntad de quien debe recibir, de otra manera si una persona quiere dar y la otra no quiere recibir, a pesar de que la primera quiera dar, no puede dar, y viceversa, si la primera no quiere dar, la otra no puede recibir, se requiere la unión de los quereres.  ¡Ay! Cuántas veces mi gracia es sofocada, mi sangre rechazada y pisoteada”.

(3)Y mientras esto decía, veía que en la sangre del dulce Jesús se movían todas las gentes, y muchos se salían de ella, no queriendo estar dentro de aquella sangre donde estaban contenidos todos nuestros bienes, y cualquier remedio a nuestros males.

 

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6-84

Noviembre 29, 1904

 

La Divinidad de Jesús en su Humanidad descendió

en el abismo más profundo de todas las humillaciones

humanas, y divinizó y santificó todos los actos humanos.

 

(1) Esta mañana, estaba ofreciendo todas las acciones de la Humanidad de Nuestro Señor para reparar todas nuestras acciones humanas hechas, o indiferentes sin un fin sobrenatural, o bien pecaminosas, para impetrar que todas las criaturas hagan sus acciones con la intención y unión de las acciones de Jesús bendito, y para llenar el vacío de la gloria que la criatura debiera dar a Dios si esto hiciera.  Mientras esto hacía, mi adorable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Divinidad en mi Humanidad descendió en el abismo más profundo de todas las humillaciones humanas, tanto que no hubo ningún acto humano, por cuan bajo y pequeño, que Yo no divinizara y santificara.  Y esto para restituir al hombre redoblada soberanía, la perdida en la Creación, y la que le adquirí en la Redención.  Pero el hombre siempre ingrato y enemigo de sí mismo, ama el ser esclavo en vez de soberano, mientras que podía con un medio tan fácil, esto es con la intención de unir sus acciones a las mías, volver sus acciones merecedoras del mérito divino, de ellas hace un desperdicio y pierde la divisa de rey y la soberanía de sí mismo”.

(3) Dicho esto ha desaparecido y me he encontrado en mí misma.

 

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6-85

Diciembre 3, 1904

 

Dos preguntas para conocer si es Dios

o el demonio quien obra en Luisa.

 

(1)Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, arrojada en la tierra, de cara al sol, sus rayos me penetraban dentro y fuera haciéndome quedar como extasiada.  Después de mucho tiempo, habiéndome cansado de aquella posición, me arrastraba por tierra porque no tenía fuerza para levantarme y caminar; luego de mucho esperar ha venido una virgen, que tomándome por la mano me ha conducido dentro de una habitación, sobre una camita, donde estaba el niño Jesús que plácidamente dormía.  Yo, contenta por haberlo encontrado me he acercado a Él, pero sin despertarlo.  Después de algún tiempo, habiéndose despertado, se ha puesto a pasear sobre el lecho, y temiendo que desapareciera he dicho:  “Querido de mi corazón, Tú sabes que eres mi vida, ¡ah! no me dejes”.

(2) Y Él:  “Establezcamos cuántas veces debo venir”.

(3) Y yo:  “Único bien mío, ¿qué dices?  La vida es necesaria siempre, por eso siempre, siempre”.  Mientras estaba en esto han venido dos sacerdotes, y el niño se ha puesto en los brazos de uno de ellos ordenándome que yo platicara con el otro, éste quería cuentas de mis escritos, y uno por uno los estaba revisando, entonces yo, temiendo, le he dicho:  “Quién sabe cuántos errores tienen”.

(4) Y él con una seriedad afable ha dicho:  “Qué, ¿errores contra la ley cristiana?”

(5) Y yo:  “No, errores de gramática”.

(6) Y él:  “Eso no importa”.

(7) Y yo tomando confianza he agregado:  “Temo que todo sea ilusión”.

(8) Y él, mirándome a la cara ha dicho:  “¿Crees que tengo necesidad de revisar tus escritos para saber si eres ilusa o no?  Yo con dos preguntas que te haga conoceré si es Dios o el demonio quien obra en ti.  Primero, ¿crees tú que todas las gracias que Dios te ha hecho tú te las has merecido, o bien, han sido don y gracia de Dios?”

(9) Y yo:  “Todo por gracia de Dios”.

(10) “Segundo, ¿crees tú que en todas las gracias que el Señor te ha hecho, tu buena voluntad ha precedido a la gracia, o la gracia te ha precedido a ti?”

(11) Y yo:  “Cierto, la gracia me ha precedido siempre”.

(12) Y él:  “Estas respuestas me hacen saber que tú no eres ilusa”.

(13)En ese momento me he encontrado en mí misma.

 

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6-86

Diciembre 4, 1904

 

Es más fácil combatir con Dios que con la obediencia.

 

(1) Estando muy agitada, y con el temor de que el bendito Jesús no me quería más en este estado, sentía una fuerza interna para salir, y tanta era la fuerza que sentía, que no pudiendo contenerla iba repitiendo:  “Me siento cansada, no puedo más”.  Y en mi interior oía decirme:  “También Yo me siento cansado, no puedo más, algún día es necesario que quedes suspendida del todo del estado de víctima, para hacerlos tomar la decisión de las guerras, y después te haré caer de nuevo, y cuando se hagan las guerras se pensará qué se hará de ti”.  Yo no sabía qué hacer, la obediencia no quería, y combatir con la obediencia es lo mismo que superar un monte que llena la tierra y toca el cielo y no hay camino para poder caminar, por lo tanto es inaccesible.  Yo creo, no sé si sea una locura, que es más fácil combatir con Dios que con esta terrible virtud.  Entonces, agitada como estaba me he encontrado fuera de mí misma ante un crucifijo y decía:  “Señor, no puedo más, mi naturaleza desfallece, me falta la fuerza necesaria para continuar el estado de víctima, si quieres que continúe dame la fuerza, de otra manera yo me retiro”.  Mientras esto decía, aquel crucifijo hacía brotar una fuente de sangre hacia el Cielo, que volviendo a caer a la tierra se convertía en fuego.  Y algunas vírgenes decían:  Por Francia, Italia, Austria e Inglaterra, y nombraban otras naciones que yo no he entendido bien.  Hay gravísimas guerras preparadas, civiles y de gobiernos.  Yo al oír esto me he asustado mucho, y me he encontrado en mí misma, y no sabía yo misma decidir a quién debía seguir, o a la fuerza interna que me impulsaba a levantarme, o a la fuerza de la obediencia que me impulsaba a quedarme, porque ambas son fuertes y potentes sobre mi débil y pobre corazón.  Hasta ahora parece que prevalece la obediencia, si bien trabajosamente, y no sé dónde iré a terminar.

 

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6-87

Diciembre 6, 1904

 

El principio de la bienaventuranza

eterna es el perder todo gusto propio.

 

(1)Continuaba esperando, y en cuanto ha venido el bendito Jesús yo me veía desnuda, despojada de todo; tal vez alma más miserable no se puede encontrar, tan extrema es mi miseria.  ¡Qué cambio tan funesto!  Si el Señor no hace un nuevo milagro de su omnipotencia para hacerme resurgir de este estado, seguro me moriré de miseria.  Entonces el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, ánimo, el principio de la bienaventuranza eterna es el perder todo gusto propio, porque según el alma va perdiendo los propios gustos, así los gustos divinos toman posesión en ella, y el alma habiéndose deshecho y perdido a sí misma, no se reconoce más a sí misma, no encuentra más nada suyo, ni siquiera las cosas espirituales; y Dios viendo al alma que no tiene más nada de lo suyo, la llena de todo Sí mismo y la llena de todas las felicidades divinas, y entonces el alma puede decirse verdaderamente bienaventurada, porque mientras tenía alguna cosa propia no podía estar exenta de amarguras y temores, ni Dios podía comunicarle la propia felicidad.  Cada alma que entra en el puerto de la bienaventuranza eterna, no puede estar exenta de este punto, doloroso, sí, pero necesario, ni puede hacer menos.  Generalmente lo hacen en el punto de la muerte, y el purgatorio les da la última mano, por eso si se pregunta a las criaturas qué cosa es gusto de Dios, qué significa bienaventuranza divina, son cosas hasta entonces desconocidas, y no saben articular palabra.  Pero a mis almas queridas, no quiero, habiéndose dado todas a Mí, que su bienaventuranza tenga principio allá en el Cielo, sino que tenga principio acá en la tierra, y no sólo quiero llenarlas de la felicidad, de la gloria del Cielo, sino que quiero llenarlas de los bienes, de los sufrimientos, de las virtudes que tuvo mi Humanidad en la tierra, por eso las despojo no sólo de los gustos materiales, que el alma llega a considerar como estiércol, sino también de los gustos espirituales, para llenarlas todas de mis bienes y darles el principio de la verdadera bienaventuranza”.

 

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6-88

Diciembre 22, 1904

 

Por cuanto más el alma está vacía y es humilde,

tanto más la luz divina la llena y le comunica

sus gracias y perfecciones.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, veía al niño Jesús con un puño de luz en la mano, y de los dedos le corrían los rayos fuera.  Yo he quedado admirada y Él me ha dicho:

(2) “Hija mía, la perfección es luz, y quien dice querer alcanzarla no hace otra cosa que como quien quisiera tomar en un puño un cuerpo de luz, que mientras hace por tomarlo, la misma luz se le escapa por entre los dedos, sólo que la mano queda sumergida en la misma luz.  Ahora, la luz es Dios, y sólo Dios es perfecto, y el alma que quiere ser perfecta no hace otra cosa que aferrar las sombras, las gotitas de Dios, y a veces no hace otra cosa que vivir sólo en la luz, esto es, en la Verdad.  Y así como la luz, por cuanto más vacío encuentra y cuanto más profundo es el lugar, tanto más adentro se introduce, y así más espacio toma, así la luz divina, cuanto más vacía y humilde es el alma, tanto más la luz la llena y le comunica sus gracias y perfecciones”.

 

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6-89

Diciembre 29, 1904

 

La debilidad humana es falta de vigilancia y de atención.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en los acontecimientos más humillantes que sufrió Nuestro Señor, y en mí misma sentía horror, pero después decía entre mí:  “Señor, perdona a aquellos que te renuevan estos momentos dolorosos, porque es la mucha debilidad que el hombre contiene”.  Mientras estaba en esto, el bendito Jesús, en cuanto ha venido me ha dicho:

(2) “Hija mía, lo que se dice debilidad humana, las más de las veces es falta de vigilancia y de atención de quien es cabeza, es decir:  Padres y superiores, porque la criatura cuando es vigilada y observada, y no se da la libertad que quiere, la debilidad no teniendo su alimento (el secundar la debilidad es alimento para empeorar en la debilidad), por sí misma se destruye”.

(3) Después ha continuado:  “¡Ah!  Hija mía, así como la virtud impregna al alma de luz, de belleza, de gracia, de amor, como una esponja seca se impregna de agua, así el pecado, las debilidades secundadas impregnan al alma, como una esponja se impregna de fango, de tinieblas y fealdad, y hasta de odio contra Dios”.

 

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6-90

Enero 21, 1905

 

Quien deshonra la obediencia, deshonra a Dios.

 

(1) Habiendo expuesto ciertas dudas al confesor, mi mente no se aquietaba con lo que me decía, entonces habiendo venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien razona sobre la obediencia, el sólo razonar viene a deshonrarla, y quien deshonra la obediencia deshonra a Dios”.

 

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6-91

Enero 28, 1905

 

La cruz es semilla de virtudes.

 

(1) Estando sufriendo más de lo acostumbrado, en cuanto ha venido mi adorable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la cruz es semilla de virtud, y así como quien siembra cosecha por diez, veinte, treinta, e incluso por cien, así la cruz, siendo semilla multiplica las virtudes, las perfecciona, las embellece de maravilla; así que cuantas más cruces se acumulan en torno a ti, tantas semillas de virtudes se arrojan en tu alma.  Por eso en vez de afligirte cuando te llegue una nueva cruz, deberías alegrarte pensando en hacer adquisición de otra semilla para poderte enriquecer y también completar tu corona”.

 

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6-92

Febrero 8, 1905

 

Características de los hijos de Dios:  Amor a

la cruz, amor a la gloria de Dios, y amor a

la gloria de la Iglesia.

 

(1) Continuando mi pobre estado de privaciones y de amargura indecible, a lo más se hace ver en silencio, y esta mañana me ha dicho:

(2) “Hija mía, las características de mis hijos son:  Amor a la cruz, amor a la gloria de Dios, y amor a la gloria de la Iglesia, hasta exponer la propia vida.  Quien no tiene estas tres características, en vano se dice mi hijo; quien se atreve a decirlo es un embustero y traidor, que traiciona a Dios y a sí mismo.  Mira un poco en ti si las tienes”.  Y ha desaparecido.

 

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6-93

Febrero 10, 1905

 

Cuáles son los contentos del alma.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, sentía un descontento de mí misma, y habiendo venido el bendito Jesús me he sentido entrar en tal contento, que he dicho:  “¡Ah!  Señor, sólo Tú eres el verdadero contento”.

(2) “Y Él ha continuado:  “Y Yo te digo que el primer contento del alma es sólo Dios; el segundo contento es cuando el alma dentro de sí, y fuera de sí, no mira otra cosa que a Dios; el tercero es cuando el alma encontrándose en este ambiente divino, ningún objeto creado, ni criaturas, ni riquezas, rompen la Imagen divina en su mente, porque la mente se alimenta de lo que piensa, y mirando sólo a Dios, de las cosas de acá abajo ve sólo aquellas que quiere Dios, no preocupándose de todo lo demás, y así se queda siempre en Dios; el cuarto contento es el sufrir por Dios, porque el alma y Dios, ora por mantener la conversación, ora por estrecharse más íntimamente, ora por declararse el Uno a la otra lo mucho que se quieren, Dios la llama y el alma responde, Dios se acerca y el alma lo abraza, Dios le da el sufrir y el alma voluntariamente sufre, es más, desea sufrir más por amor suyo, para poderle decir:  “¿Ves cómo te amo?”  Y este es el mayor de todos los contentos”.

 

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6-94

Febrero 24, 1905

 

Habla sobre la humildad.

 

(1) Esta mañana, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la humildad es una flor sin espinas, se puede tomar en la mano, se puede estrechar, se puede poner donde se quiera, sin temor de recibir molestia o picarse.  Así es el alma humilde, se puede decir que no tiene las pinchaduras de los defectos, y como es sin pinchaduras se puede hacer lo que se quiera, y no teniendo espinas, naturalmente no pica ni da molestias a los otros, porque las espinas las da quien las tiene, pero quien no las tiene, ¿cómo puede darlas?

(3) Y no sólo esto, sino que la humildad es una flor que fortifica y aclara la vista, y con su claridad se sabe estar lejano de las mismas espinas”.

 

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6-95

Marzo 2, 1905

 

Jesús le da la llave de su Voluntad.

 

(1) Continuando mi habitual estado, estando fuera de mí misma me he encontrado en la mano una llave; y si bien recorría un camino largo y de vez en cuando me distraía, apenas pensaba en la llave me la encontraba siempre en la mano.  Ahora, veía que esta llave servía para abrir un palacio, y dentro estaba el niño Jesús que dormía, yo todo lo veía de lejos, y tenía toda la premura, la prisa para ir a abrir, temiendo que se despertara, que llorara, y que yo no me encontrara a su lado.  Por eso me apuraba, pero cuando estuve ahí para subir, me he encontrado en mí misma, por eso he quedado pensativa.  Después, habiendo venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la llave que te encontrabas siempre en la mano es la llave de mi Voluntad, que Yo he puesto en tus manos, y quien tiene en la mano un objeto, puede hacer con él lo que quiere”.

 

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6-96

Marzo 5, 1905

 

Habla de la cruz.

 

(1) Estando sufriendo un poco más de lo acostumbrado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús y me ha dicho:

(2) “Hija mía, la cruz es sostén de los débiles, es fortaleza de los fuertes, es germen y custodia de la virginidad”.

(3) Dicho esto ha desaparecido.

 

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6-97

Marzo 20, 1905

 

El verdadero amor y las verdaderas

virtudes, deben tener su principio en Dios.

 

(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, el amor que no tiene el principio en Dios, no puede decirse amor verdadero, y las mismas virtudes que no tienen principio en Dios, son virtudes falsificadas, porque todo lo que no tiene principio en Dios no puede decirse ni amor, ni virtud, más bien luz aparente que termina por convertirse en tinieblas”.

(3) Después ha agregado:

(4) “Como por ejemplo:  Un confesor trabaja, se sacrifica tanto por un alma, esto es cosa santa, aparentemente llega al heroísmo; sin embargo, si esto lo hace porque ha obtenido, o espera obtener alguna cosa, el principio de su sacrificio no está en Dios, sino en sí mismo y por sí mismo, por lo tanto no puede decirse virtud”.

 

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6-98

Marzo 23, 1905

 

Gloria y complacencia de Jesús.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús y yo le he dicho:  “Señor, ¿es tu gloria mi estado?”

(2) Y Él:  “Hija mía, toda mi gloria y toda mi complacencia, es que te quiero toda más en Mí”.

(3) Después ha agregado:  “El todo está en la desconfianza y temor del alma en sí misma, y en la confianza y firmeza en Dios”.

(4) Dicho esto ha desaparecido.

 

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6-99

Marzo 28, 1905

 

Efectos de la turbación.  Encuentro

continuo de Jesús con el alma.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, cuando apenas ha venido el bendito Jesús, y habiendo yo dicho a un alma turbada:  “Piensa en no querer estar turbada, no sólo por tu bien, sino mucho más por amor de Nuestro Señor, porque el alma turbada no sólo está ella turbada, sino que hace turbarse a Jesucristo”.  Después he dicho entre mí:  “Qué disparate he dicho, Jesús no puede turbarse jamás”.  Entonces al venir me ha dicho:

(2) “Hija mía, en lugar de un disparate has dicho una verdad, porque en cada alma formo una Vida Divina, y si el alma está turbada, esta Vida Divina que Yo voy formando queda también turbada; y no sólo esto, sino que jamás llega a cumplirse perfectamente”.

(3) Y como relámpago ha desaparecido.  Entonces yo he continuado mi acostumbrado trabajo interior sobre la Pasión, y habiendo llegado a aquel momento del encuentro de Jesús y María en el camino a la cruz, de nuevo se ha hecho ver y me ha dicho:

(4) “Hija mía, también con el alma me encuentro continuamente, y si en el encuentro que hago con el alma la encuentro en acto de ejercitar las virtudes y unida Conmigo, me recompensa del dolor que sufrí cuando encontré a mi Madre tan adolorida por mi causa”.

 

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6-100

Abril 11, 1905

 

La perseverancia es sello de la vida

eterna, y desarrollo de la vida divina.

 

(1) Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba diciendo para mí:  “Cómo se ha hecho cruel conmigo, yo misma no sé entender como su buen corazón puede llegar a hacerlo, y además, si el perseverar le agrada tanto, ¿cómo es que mi perseverar no conmueve su buen corazón?”  Mientras decía éstos y otros disparates, de improviso ha venido y me ha dicho:

(2) “Cierto que la cosa que más me agrada del alma es la perseverancia, porque la perseverancia es sello de la vida eterna y desarrollo de la Vida Divina.  Porque así como Dios es siempre antiguo y siempre nuevo e inmutable, así el alma con la perseverancia, con haberla practicado siempre es antigua, y con la actitud de hacerla es siempre nueva, y cada vez que la hace se renueva en Dios, quedando en Él inmutable, y sin darse cuenta.  Y como con la perseverancia hace adquisición continua de la Vida Divina en sí misma, adquiriendo a Dios sella la vida eterna.  ¿Puede haber sello más seguro que Dios mismo?”

 

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6-101

Abril 16, 1905

 

El sufrir es reinar.

 

(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo se ha hecho ver mi amable Jesús con un clavo dentro del corazón, y acercándose a mi corazón me lo tocaba con su mismo clavo, yo sentía penas mortales, y después me ha dicho:

(2) “Hija mía, este clavo me lo pone el mundo hasta dentro de mi corazón, y me da una muerte continua, así que por justicia, como ellos me dan muerte continua, así permitiré que se den muerte entre ellos, matándose como perros”.

(3) Y mientras esto decía, me hacía oír los gritos de los revoltosos, tanto que he quedado ensordecida por cuatro o cinco días.  Por eso, estando sufriendo mucho, poco después ha regresado y me ha dicho:

(4) “Hoy es el día de las palmas en el cual fui proclamado Rey.  Todos deben aspirar a un reino, y para adquirir el reino eterno es necesario que la criatura adquiera el régimen de sí misma con el dominio de sus pasiones.  El único medio para esto es el sufrir, porque el sufrir es reinar, esto es, con la paciencia se pone en orden a sí mismo, haciéndose rey de sí mismo y del reino eterno”.

 

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6-102

Abril 20, 1905

 

La humanidad en estos tiempos se encuentra

como un hueso fuera de lugar.  Cómo conocer

si se han dominado las pasiones.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, cuando apenas ha venido el bendito Jesús, casi en acto de castigar a las gentes, me ha dicho:

(2) “Hija mía, las criaturas me laceran la carne, pisotean mi sangre continuamente, y Yo permitiré que sus carnes sean laceradas y su sangre derramada.  La humanidad en estos tiempos se encuentra como un hueso fuera de lugar, fuera de su centro, y para ponerlo en su lugar y hacerlo entrar nuevamente en su centro, es necesario que lo destruya”.

(3) Después, calmándose un poco ha continuado:  “Hija mía, el alma puede conocer si ha dominado sus pasiones, si cuando es tocada por las tentaciones o por las personas, no las toma en cuenta, como por ejemplo:  Es tentada por la impureza; si ha dominado esta pasión el alma no hace caso y la misma naturaleza queda en su puesto; si no la ha dominado, el alma se acongoja, se aflige, y en su cuerpo siente correr un río purulento.  O bien una persona mortifica, injuria a otra; si ésta ha dominado la pasión de la soberbia se queda en paz, si no es así, siente correr un río de fuego, de desprecio, de altanería, que la pone toda alterada, porque la pasión cuando existe, al llegar la ocasión sale, y así de todo lo demás”.

 

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6-103

Mayo 2, 1905

 

Tres tipos de resurrección contiene el sufrir.

 

(1) Continuando un poco más de lo acostumbrado mis sufrimientos, mi buen Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija mía, el sufrir contiene tres tipos de resurrección, esto es:  El sufrir hace resurgir al alma a la gracia; segundo, adentrándose el sufrir reúne las virtudes y resurge a la santidad; tercero, continuando el sufrir, el sufrir perfecciona las virtudes, las embellece de esplendor, formando una bella corona, y coronada el alma resurge a la gloria en la tierra, y a la gloria en el Cielo”.

(3) Dicho esto ha desaparecido.

 

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6-104

Mayo 5, 1905

 

Efectos de la Gracia.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, cuando vino el bendito Jesús, parecía que de dentro de su interior salía otra imagen toda igual a Él, sólo que más pequeña.  Yo he quedado maravillada al ver esto y Él me ha dicho:

(2) “Hija mía, todo lo que puede salir de dentro de una persona se llama parto, y este parto se vuelve hijo de quien lo pare.  Ahora, esta hija mía es la Gracia, que saliendo de Mí se comunica a todas las almas que la quieren recibir, y las convierte en otros tantos hijos míos; y no sólo eso, sino que todo lo que puede salir de bien, de virtud de estos segundos hijos, se vuelven hijos de la Gracia.  Ve un poco qué larga generación de hijos se forma la Gracia sólo conque la reciban; pero cuántos la rechazan, y mi hija se regresa a mi seno sola y sin prole”.

(3) Mientras esto decía, aquella imagen se ha encerrado dentro de mí, llenándome toda de sí misma.

 

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6-105

Mayo 9, 1905

 

El alma unida a la Gracia, puede hacer lo

que debe hacer la muerte a la naturaleza.

 

(1) Continuando mi habitual estado, me parecía que mi adorable Jesús salía de dentro de mi interior y con una voz dulce y afable decía:

(2) “¿Y por qué hija mía todo lo que debe hacer la muerte a la naturaleza, no puede hacerlo anticipadamente el alma unida a la Gracia?  Esto es, hacerla morir anticipadamente, por amor de Dios, a todo lo que deberá morir.  Pero esta bienaventurada muerte llega a hacerla quien solamente hace continua morada con mi Gracia, porque viviendo con Dios le resulta más fácil morir a todo lo que es caduco.  Y el alma viviendo en Dios y muriendo a todo lo demás, la misma naturaleza viene a anticipar los privilegios que la deben enriquecer en la resurrección, es decir, se sentirá espiritualizada, deificada e incorruptible, además de todos los bienes en que participará el alma sintiéndose partícipe de todos los privilegios de la Vida Divina, y además de esto, la diferencia de gloria que estas almas tendrán en el Cielo, serán tan diferentes de las otras, como es distinto el Cielo de la tierra”.

(3) Dicho esto ha desaparecido.

 

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6-106

Mayo 12, 1905

 

Medio para no perder el amor de Jesús.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, cuando vino mi bendito Jesús, yo, sólo al verlo, no sé por qué he dicho:

(2) “Señor, sin embargo hay una cosa que lacera mi alma, el pensamiento de que puedo perder tu amor”.

(3) Y Él: “Hija mía, ¿quién te lo ha dicho?  En todas las cosas mi paterna bondad ha suministrado los medios para ayudar a la criatura, siempre y cuando estos medios no sean rechazados.  Por tanto, el medio para no perder mi amor, es hacer de él y de todo lo que me concierne, como si fueran cosas propias; ¿puede perder uno todo lo que es suyo?  No, ciertamente, a lo más si no tiene estima de sus cosas no tendrá cuidado de custodiarlas, pero si no las estima y no la custodia es señal de que no las ama, por tanto aquel objeto no contiene más vida de amor y no se puede incluir entre las cosas propias.  Pero mi amor cuando se hace propio, se estima, se custodia, se tiene siempre a la vista, de modo que no puede perder lo que es suyo, ni en vida ni en muerte”.

 

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6-107

Mayo 15, 1905

 

El camino de la virtud es fácil.

 

(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús y me ha dicho:

(2) “Hija mía, dicen que el camino de la virtud es difícil.  Falso, es difícil para quien no camina, porque no conociendo ni las gracias, ni los consuelos que debe recibir de Dios, ni la facilitación al caminar, le parece difícil, y sin caminar siente todo el peso del camino.  Pero para quien camina le resulta facilísimo, porque la gracia que la inunda la fortalece, la belleza de las virtudes la atrae, el Divino Esposo de las almas la lleva apoyada en el propio brazo, acompañándola en el camino, y el alma en vez de sentir el peso, la dificultad del caminar, quiere apresurar el camino para llegar más rápido al final del camino y de su propio centro”.

 

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6-108

Mayo 18, 1905

 

El amor merece la preferencia sobre todo.

 

(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, el temor quita la vida al amor; y no sólo esto, sino que también las mismas virtudes que no tienen principio en el amor, disminuyen la vida del amor en el alma; mientras en todas las cosas el amor merece la preferencia, porque el amor hace fácil todas las cosas; mientras las mismas virtudes que no tienen principio en el amor, son como tantas víctimas que van a terminar al matadero, es decir, a la destrucción de las mismas virtudes”.

 

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6-109

Mayo 20, 1905

 

Modo de sufrir.

 

(1) Esta mañana estaba pensando cuando el bendito Jesús quedó todo dislocado sobre la cruz, y decía entre mí:  “¡Ah! Señor, cuán compenetrado pudiste quedar de estos atroces sufrimientos, y cómo tu alma pudo quedar afligida”.  Y mientras tanto, casi como una sombra ha venido y me ha dicho:

(2) “Hija mía, Yo no me ocupaba de mis sufrimientos, sino que me ocupaba de la finalidad de mis penas, y como en mis penas veía cumplida la Voluntad del Padre, sufría, y en mi mismo sufrir encontraba el más dulce reposo, porque el hacer la Voluntad Divina contiene este bien, que mientras se sufre ahí se encuentra el más bello reposo; y si se goza, y este gozar no es querido por Dios, en el mismo gozar se encuentra el más atroz tormento.  Es más, cuanto más me acercaba al término de las penas anhelando cumplir en todo la Voluntad de Padre, así me sentía más aligerado y mi reposo se hacía más bello.  ¡Oh!  Cómo es diverso el modo que tienen las almas, si sufren u obran no tienen ni la mira en el fruto que pueden recabar, ni el cumplimiento de la Voluntad Divina, se concentran todas en la cosa que hacen, y no viendo los bienes que pueden ganar, ni el dulce reposo que lleva la Voluntad de Dios, viven fastidiadas y atormentadas, y rechazan cuanto más pueden el sufrir y el obrar, creyendo encontrar reposo y quedan más atormentadas que al principio”.

 

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6-110

Mayo 23, 1905

 

Para no sentir turbaciones, el alma debe apoyarse bien en Dios.

 

(1) Esta mañana me he encontrado fuera de mí misma, y sentía una persona en mis brazos y la cabeza apoyada sobre el hombro, y yo no alcanzaba a ver quien era, por eso lo he jalado con fuerza diciéndole:  “Dime al menos quién eres”.

(2) Y Él:  “Yo soy el todo”.

(3) Y yo al escuchar decir que era el todo, he dicho:  “Y yo soy la nada.  Mira Señor cuánta razón tengo en querer que esta nada esté unida con el Todo, de otra manera será como un puño de polvo que, el viento esparce”.  Mientras estaba en esto, veía una persona que dudaba y decía:  “¿Por qué será que por cada mínima cosa se siente tanta turbación?”  Y yo, por una luz que venía del bendito Jesús he dicho:  “Para no sentir turbaciones el alma debe fundirse bien en Dios, y toda sí misma tender a Dios como a un solo punto, y ver las otras cosas con ojo indiferente, pero si hace de otra manera, en cada cosa que haga, vea o sienta, el alma se sentirá investida de un malestar, como de una fiebre que vuelve al alma toda apartada, turbada, sin poderse entender ella misma.

 

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6-111

Mayo 25, 1905

 

La imagen de Jesús en el alma.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, veía al bendito Jesús fuera y dentro de mi interior, si fuera lo veía niño, niño lo veía dentro; si lo veía crucificado por fuera, lo mismo lo veía dentro.  Yo he quedado admirada y Él me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando mi imagen está completamente formada en el interior del alma, cualquier forma que quiero tomar externamente para volverme a mirar, ella toma mi misma imagen que he formado en el alma. ¿Qué maravilla entonces?”

 

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6-112

Mayo 26, 1905

 

Cuando el alma es toda de Jesús,

Él siente su murmullo en su Ser.

 

(1) Encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado con el niño Jesús en brazos y estaba diciéndole:  “Querido mío, toda y siempre tuya soy; ¡ah! no permitas que corra en mí nada, aunque sea una sombra que no sea tuya”.

(2) Y Él:  “Hija mía, cuando el alma es toda mía, Yo siento un murmullo continuo de su ser en Mí; este su murmullo continuo me lo siento correr en mi voz, en mi corazón, en la mente, en las manos, en mis pasos y hasta en mi sangre.  ¡Oh!  Cómo me es dulce este su murmullo en Mí, y conforme lo siento voy repitiendo:  “Todo, todo, todo lo de esta alma es mío, y Yo te amo, te amo mucho”.  Y sello el murmullo de mi amor en ella; entonces, en cuanto yo siento el suyo, así el alma siente mi murmullo en todo su ser, así que si el alma en toda sí misma se siente correr mi murmullo, es señal de que es toda mía”.

 

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6-113

Mayo 29, 1905

 

Quien reposa en brazos de la obediencia,

recibe todos los colores divinos.

 

(1) Esta mañana al venir el bendito Jesús se ha arrojado en mis brazos como si quisiera reposar y me ha dicho:

(2) “Como un niño se reposa seguro en los brazos de la madre, así el alma debe reposar en los brazos de la obediencia, y quien reposa en los brazos de la obediencia recibe todos los colores divinos, porque con quien verdaderamente duerme se puede hacer lo que se quiere; así quien verdaderamente reposa en los brazos de la obediencia, se puede decir que duerme, y Dios puede hacer al alma lo que Él quiere”.

 

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6-114

Mayo 30, 1905


La vida de amor de Jesús.

 

(1) Continuando mi habitual estado, estaba diciendo:  “Señor, ¿qué quieres de mí?  Manifiéstame tu Santa Voluntad”.

(2) Y Él:  “Hija mía, te quiero toda en Mí, a fin de que pueda encontrar todo en ti.  Así como todas las criaturas tuvieron vida en mi Humanidad, y satisfice por todas, así estando toda en Mí, me harás encontrar a todas las criaturas en ti, es decir, unida Conmigo me harás encontrar en ti la reparación por todos, la satisfacción, el agradecimiento, la alabanza, y todo lo que las criaturas están obligadas a darme.  El amor, además de la Vida Divina y humana me suministró la tercera vida, que me hizo germinar todas las vidas de las criaturas en mi Humanidad, es esta vida de amor, y que mientras me daba vida, me daba muerte continua, me hería y me fortalecía, me humillaba y me ensalzaba, me amargaba y me endulzaba, me atormentaba y me daba delicias.  ¿Qué cosa no contiene esta vida de amor infatigable y dispuesta a cualquier cosa?  Todo, todo en ella se encuentra, su vida es siempre nueva y eterna.  ¡Oh!  Cómo quisiera encontrar en ti esta vida de amor para tenerte siempre en Mí, y encontrar todo en ti”.

 

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6-115

Junio 2, 1905

 

La paciencia es el alimento de la perseverancia.

 

(1) Esta mañana, el bendito Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija mía, la paciencia es el alimento de la perseverancia, porque la paciencia mantiene en su lugar a las pasiones y corrobora todas las virtudes, y las virtudes, recibiendo de la paciencia la actitud de la vida continua, no sienten el cansancio que produce la inconstancia, tan fácil a la criatura.  Por eso el alma no se abate si es mortificada o humillada, porque rápidamente la paciencia le suministra el alimento necesario, y forma un vínculo más fuerte y estable de perseverancia.  Ni si es consolada y ensalzada se eleva mucho, porque la paciencia alimentando a la perseverancia, se contiene en la moderación sin salir de sus límites.  Además de esto, así como la paciencia es alimento, y hasta en tanto una persona se alimenta se puede decir que tiene vida, no está muerta; así el alma, hasta en tanto que tenga paciencia, gozará la vida de la perseverancia”.

 

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6-116

Junio 5, 1905

 

Las cruces son fuentes bautismales.

 

(1) Esta mañana al venir el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la cruces, las mortificaciones, son otras tantas fuentes bautismales, y cualquier especie de cruz que está empapada en el pensamiento de mi Pasión, pierde la mitad de la aspereza y disminuye la mitad del peso”.

(3) Y como relámpago ha desaparecido.  Entonces yo he quedado haciendo ciertas adoraciones y reparaciones en mi interior, y de nuevo ha regresado y ha agregado:

(4) “Cuál no es mi consuelo al ver rehecho en ti lo que mi Humanidad hizo tantos siglos antes, porque cualquier cosa que Yo determiné que cada alma hiciera, fue hecha primero en mi Humanidad, y si el alma me corresponde, lo que Yo hice por ella lo rehace de nuevo en sí misma, y si no, queda sólo hecho en Mí mismo, y Yo siento por ello una amargura indecible”.

 

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6-117

Junio 23, 1905

 

Quien está unido con la Humanidad de Jesús,

se encuentra a la puerta de su Divinidad.

 

(1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en cómo murió Jesucristo y que Él no podía de ningún modo temer a la muerte, porque estando tan unido con la Divinidad, más aún, transmutado, ya se encontraba seguro como uno en su propio palacio; pero para el alma, ¡oh! cómo es diferente.  Mientras éstos y otros desatinos pensaba, el bendito Jesús ha venido y me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien se está unido con mi Humanidad ya se encuentra a la puerta de mi Divinidad, porque mi Humanidad es espejo al alma, del cual se refleja la Divinidad en ella; quien se encuentra en los reflejos de este espejo, se entiende que todo su ser es transformado en amor, porque hija mía, todo lo que de la criatura sale, aun el movimiento de los ojos, de los labios, el mover de los pensamientos y todo lo demás, todo debería ser amor y hecho por amor, porque siendo mi Ser todo amor, donde encuentra amor absorbo todo en Mí, y el alma habita segura en Mí, como uno en su propio palacio; entonces, ¿qué temor puede tener el alma al morir de venir a Mí, si ya se encuentra en Mí?”

 

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6-118

Julio 3, 1905

 

Declaraciones de Jesús sobre el estado de Luisa.

 

(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y he encontrado a la Reina Mamá con el niño Jesús en brazos, que le estaba dando su dulcísima leche; yo al ver que el niño chupaba la leche del pecho de nuestra Madre, despacito lo he quitado del pecho y me he puesto yo a chupar.  Al verme hacer esto, ambos han sonreído de mi astucia, pero me han dejado chupar.  Entonces después de esto, la Reina Madre me ha dicho:

(2) “Toma a tu Querido y gózalo”.

(3) Yo lo he tomado en brazos y mientras, fuera se escuchaban rumores de armas y Él me ha dicho:

(4) “Este gobierno caerá”.

(5) Y yo:  “¿Cuándo?”

(6) Tocándose la extremidad de la punta del dedo ha continuado:  “Otra punta de dedo”.

(7) Y yo:  “Quién sabe cuánto será esta punta de dedo ante Ti”.  Él no me ha prestado atención, y yo no queriéndolo saber estaba diciendo:  “Cómo quisiera conocer la Voluntad de Dios respecto a mí”.

(8) Y Él me ha dicho:  “Toma un papel, que Yo mismo te escribiré y declararé mi Voluntad sobre ti”.

(9) Yo no tenía y he ido a buscarlo y se lo he dado, y el niño escribía:

(10) “Declaro ante el Cielo y la tierra que es mi Voluntad que la he elegido víctima; declaro que me ha hecho donación del alma y del cuerpo, y siendo Yo el absoluto dueño, cuando a Mí me place le participo las penas de mi Pasión, y Yo en correspondencia le he abierto la puerta de mi Divinidad; declaro que en este acceso me ruega continuamente cada día por los pecadores, y toma un flujo continuo de vida en provecho de los mismos pecadores”.

(11) Y ha escrito tantas otras cosas que yo no recuerdo muy bien, por eso las omito.  Yo al oír esto me he sentido toda confundida y he dicho:  “Señor, perdóname si me vuelvo impertinente, esto que has escrito no quería saberlo, me basta que lo sepas Tú solo, lo que quería saber es si es Voluntad tuya que continúe en este estado”.  Yo en mi mente continuaba pensando en si es Voluntad suya que venga el confesor a llamarme a la obediencia, o bien es mi fantasía el tiempo que pierdo con el confesor, pero no he querido decirlo temiendo querer saber demasiado, convenciéndome yo misma que si es Voluntad suya una cosa, será Voluntad suya la otra”.  Y el niño Jesús ha continuado escribiendo:

(12) “Declaro que es Voluntad mía que continúes en este estado, que venga a llamarte a la obediencia el confesor y el tiempo que pierdes con él, y es Voluntad mía que te sorprenda el temor de no ser Voluntad mía tu estado, este temor y duda te purifica de todo mínimo defecto”.

(13) La Reina Madre y Jesús me han bendecido, le he besado la mano y me he encontrado en mí misma.

 

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6-119

Julio 5, 1905

 

La Humanidad de Jesús es música a la Divinidad.

 

(1) Continuando mi habitual estado, estaba haciendo mis acostumbradas prácticas internas, y el bendito Jesús viniendo me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Humanidad es música a la Divinidad, porque todas mis acciones formaban tantas teclas para formar la música más perfecta y armoniosa, para recrear el oído divino; y el alma que se uniforma a mis mismas acciones internas y externas, continúa la música de mi misma Humanidad a la Divinidad”.

 

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6-120

Julio 18, 1905

 

El alma no debe abrir su interior

a los demás, sólo al confesor.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, apenas ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando un confesor manifiesta su modo de obrar interno a las almas, pierde el ímpetu de continuar obrando, y el alma, conociendo el propósito que el confesor tiene sobre ella, se volverá descuidada y debilitada en su obrar.  Así el alma, si manifiesta su interior a los demás, al descubrir su secreto evaporará el ímpetu, permaneciendo toda debilitada; y si esto no ocurre con abrirse al confesor, es porque la fuerza del sacramento mantiene el vapor y aumenta la fuerza y pone su sello”.

 

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6-121

Julio 20, 1905

 

Cuando el alma no es fiel a los deseos de Dios,

Dios interrumpe sus designios sobre ella.

 

(1) Esta mañana estaba rezando por un sacerdote enfermo que había sido mi director, y pensaba entre mí:  “¿Si hubiera continuado mi dirección, habría estado enfermo o no?  Y el bendito Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿quién goza los bienes que hay dentro de una casa?  Ciertamente quien está dentro, y a pesar de que una persona haya estado primero dentro, es siempre quien está en el presente el que los goza.  Como un patrón, hasta en tanto que un siervo está con él, le paga y le hace gozar de los bienes que hay en su casa, cuando se va llama a otro, le paga y le participa de sus bienes.  Así hago cuando una cosa es querida por Mí, y es dejada por uno, la transmito a otro, dándole todo lo que estaba destinado para el primero, así que si hubiera continuado tu dirección, estando tu estado de víctima hubiera gozado de los bienes de tu estado, y unidos a quien actualmente te guía, por eso no estaría enfermo.  Y si el guía presente, a pesar de su santidad, no obtiene el resto que quiere, es porque no hace plenamente lo que quiero, y a pesar de que goza de los bienes, también algunos carismas no se los merece”.

 

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6-122

Julio 22, 1905

 

Dios no mira la obra, sino la intensidad del amor en el obrar.

 

(1) Estando molesta por no poder hacer ciertas mortificaciones, pareciendo que el Señor me aborrecía y por eso no permitía que las hiciera, el bendito Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien verdaderamente me ama no se molesta jamás de nada, y busca convertir todas las cosas en amor.  ¿Por cuál motivo querías tú mortificarte?  Ciertamente por amor mío, y Yo te digo:  “Por amor mío mortifícate, por amor mío toma los consuelos, y el uno y el otro serán ante Mí de igual peso”.  De acuerdo a la dosis de amor que contiene una acción, aunque sea indiferente, así se aumenta el peso, porque Yo no miro la obra, sino la intensidad del amor que el obrar contiene, por eso no quiero ningún fastidio en ti, sino siempre paz, porque los fastidios, las turbaciones, es siempre el amor propio que quiere salir a reinar, o el enemigo para hacer daño”.

 

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6-123

Agosto 9, 1905

 

Efectos de la paz y de la turbación.

 

(1) Continuando mi habitual estado, me sentía un poco turbada, y el bendito Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija mía, el alma en paz y que todo su ser tiende a Mí, gotea de su alma gotas de luz que caen sobre mis vestidos y forman mi adorno; por el contrario, el alma turbada gotea tinieblas y forman el adorno diabólico.  Y no sólo esto, sino que la turbación impide el camino a la gracia, y vuelve inútil a la criatura para obrar el bien”.

(3) Después ha agregado:  “Si el alma a cada cosa se turba, es señal de que está llena de sí misma; si a una cosa que le sucede se turba y a otra no, es señal de que tiene alguna cosa de Dios, pero hay muchas vacíos por llenar; si nada la turba, es señal de que toda está llena de Dios.  ¡Oh!  Cuánto mal hace la turbación al alma, hasta rechazar a Dios y llenarla toda de sí misma”.

 

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6-124

Agosto 17, 1905

 

Toda la gloria de un alma, es oír decir que de todo

lo que tiene, nada es suyo, sino todo es de Dios.

 

(1) Continuando mi habitual estado veía a la Reina Mamá que decía a nuestro Señor:  “Venga, venga a su jardín a deleitarse.”  Pareciendo que me señalaba a mí.  Yo al oír esto me sentía llena de vergüenza y decía entre mí:  “Yo no tengo ni pizca de bien, ¿cómo se podrá deleitar?  Mientras esto pensaba el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿por qué te ruborizas?  Toda la gloria de un alma es oír decir que todo lo que tiene, nada es suyo, sino que todo es de Dios.  Y Yo en correspondencia le digo que todo lo que es mío es suyo”.

(3) Y mientras esto decía, parecía que mi pequeño jardín hecho por Él mismo, se unía con el suyo grandísimo que tenía en su corazón, y se hacían uno sólo y nos deleitábamos juntos, y después me he encontrado en mí misma.

 

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6-125

Agosto 20, 1905

 

La Gracia toma tantas imágenes en torno al alma,

por cuantas son las perfecciones y virtudes divinas.

 

(1) Esta mañana el bendito Jesús al venir me ha dicho:

(2) “Hija mía, si el alma en todas sus acciones obra todo por Dios y para agradar sólo a Dios, la gracia entra por todas las partes en el alma, como una casa cuando están abiertos balcones, puertas, ventanas, la luz del sol entra por todas partes y goza toda la plenitud de la luz, así el alma goza toda la plenitud de la luz divina.  Y esta luz con la correspondencia del alma va siempre aumentando, hasta convertirse toda ella en luz; pero si después hace diversamente, la luz entra por las fisuras y en el alma todo es tinieblas.  Hija mía, a quien me da todo, doy todo, por lo cual mi Gracia, no siendo el alma capaz de recibir todo junto mi Ser, toma tantas imágenes en torno al alma por cuantas son mis perfecciones y virtudes, así que toma la imagen de la belleza y comunica la luz de la belleza en el alma; la imagen de la sabiduría, y comunica la luz de la sabiduría; la imagen de la bondad, y comunica la bondad; la imagen de la santidad, de la justicia, de la fuerza, de la potencia, de la pureza, y le comunica la luz de la santidad, de la justicia, fuerza, potencia y pureza, y así de todo lo demás; así que el alma está adornada no por un sol, sino por tantos soles por cuantas son mis perfecciones, y estas imágenes están en torno de cada alma, sólo que para quien está abierta y corresponde, están todas en actividad, trabajando; para quien no, están como adormecidas para aquellas almas, así que poco o nada pueden emplear su actividad”.

 

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6-126

Agosto 22, 1905

 

Quien divide con Jesús el peso de sus sufrimientos,

esto es, el trabajo de la Redención, viene a participar

de las ganancias del trabajo de la Redención.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido mi adorable Jesús me ha transportado fuera de mí misma, y me participaba sus sufrimientos.  Después me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando dos personas se dividen el peso de un trabajo, juntas dividen la paga que reciben por aquel trabajo, y tanto uno como otro pueden hacer bien a quien quieran con aquella paga.  Entonces, dividiendo tú Conmigo el peso de mis sufrimientos, esto es, el trabajo de mi Redención, vienes a participar en la ganancia del trabajo de la Redención; y siendo dividida entre Yo y tú la paga de nuestras penas, Yo puedo hacer bien a quien quiero, en general y también en modo especial; así tú, eres libre de hacer bien a quien quieras con la paga que a ti te corresponde.  Esta es la ganancia de quien divide Conmigo mis penas, que sólo es concedido al estado de víctima, y la ganancia de quien le está más cercano, porque estando cerca, más fácilmente participa de los bienes que uno posee; por eso hija mía, alégrate cuando más te participo mis penas, porque más grande será la porción de tu paga”.

 

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6-127

Agosto 23, 1905

 

Si el alma hace todo por Dios, permanece extinguida

en la llama del amor divino.  El pensar en sí mismo

jamás es virtud, sino siempre vicio.

 

(1) Continuando mi habitual estado, mi bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, si el alma hace todo por Mí, imita a aquellas pequeñas mariposas que giran y giran en torno a una llama y quedan extintas en aquella misma llama.  Así el alma, según el perfume de sus acciones, de sus movimientos y deseos ofrecidos a Mí, así gira en torno a Mí, ahora en torno a los ojos, ahora al rostro, ahora a las manos, ahora al corazón; según los diversos ofrecimientos que me va haciendo, y con su continuo girar en torno a Mí permanece toda extinta en la llama de mi amor, sin tocar las llamas del purgatorio”.

(3) Después ha desaparecido, y habiendo regresado ha agregado:

(4) “El pensar en sí mismo, es lo mismo que salir de Dios y regresar a vivir en sí mismo.  Además, el pensar en sí mismo jamás es virtud, sino siempre vicio, aunque fuera bajo aspecto de bien”.

 

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6-128

Agosto 25, 1905

 

Las verdaderas virtudes deben tener las

raíces en el corazón de Jesús, y desarrollarse

en el corazón de la criatura.

 

(1) Esta mañana al venir el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, el alma debe vivir en mi corazón, y las mismas virtudes, debe hacer de modo que las raíces estén en mi corazón y desarrollarlas en su corazón; de otra manera se pueden tener las virtudes naturales, o bien de simpatía, las cuales se llaman virtudes a tiempo y circunstancia, y son mutables; mientras las virtudes que la raíz está fija en mi corazón y desarrollada en el alma, son estables y se adaptan a todos los tiempos y a todas las circunstancias, y son iguales para todos, en cambio aquellas otras no, y sucede que sienten una caridad ilimitada por una persona, o sea, a un tiempo son todo fuego, hacen verdaderos sacrificios, quisieran poner la vida; pero se presenta otra, y aunque resulte más necesitada que la primera, en un momento se cambia la escena, se hacen de hielo, ni siquiera quieren hacer el sacrificio ni de oír, ni de decir una palabra, están desganadas y la despiden irritadas, furiosas; ¿es acaso esta caridad aquella que la raíz está fija en mi corazón?  Ciertamente que no, por el contrario, es caridad viciosa, toda humana y de simpatía, que a un momento parece que florece, y en otro momento se seca y desaparece.  Alguna otra es obediente a una persona, sumisa, humilde, se hace un harapo, de modo que aquella persona puede hacer con ella lo que quiera; pero con otra es desobediente, reacia, soberbia; ¿es acaso esta obediencia la que sale de mi corazón, que obedece a todos, hasta a los mismos verdugos?  No, ciertamente.  Otra es paciente en ciertas ocasiones, aun en sufrimientos serios, parece un cordero que ni siquiera abre la boca para lamentarse; pero ante otro sufrimiento, quizá más pequeño, monta en furia, se irrita, maldice; ¿es tal vez ésta la paciencia que la raíz está fija en mi corazón?  No, ciertamente.  Otra, un día es todo fervor, ora siempre, hasta transgredir los deberes del propio estado; otro día ha recibido un encuentro un poco desagradable, se siente fría, abandona de hecho la oración hasta transgredir los deberes de un cristiano, las oraciones de obligación; ¿es acaso éste mi espíritu de oración, que llegué hasta sudar sangre, a sentir la agonía de la muerte, y sin embargo no descuidé un solo momento la oración?  Ciertamente que no, y así de todas las otras virtudes.  Sólo las virtudes que están radicadas en mi corazón e injertadas en el alma son estables y permanecen, y resplandecen llenas de luz; las otras, mientras aparecen como virtudes son vicios, aparecen como luz y son tinieblas”.

(3) Dicho esta ha desaparecido.  Yo continuaba deseándolo, y ha regresado y ha agregado:

(4) “El alma que me desea siempre se embebe de Mí continuamente, y Yo sintiéndome embebido por el alma me embebo del alma, de modo que dondequiera que volteo, la encuentro con sus deseos y la toco continuamente”.

 

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6-129

Agosto 28, 1905

 

El corazón de Jesús se ata con los corazones

humanos, y estos toman todo del corazón de

Él, hasta su misma Vida, si le corresponden.

 

(1) Esta mañana mi adorable Jesús al venir me hacía ver su amabilísimo corazón, y de dentro salían como tantos hilos resplandecientes de oro, de plata, rojos, y parecía que formaban una red, e hilo por hilo ataba todos los corazones humanos.  Yo he quedado admirada al ver esto, y Él me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi corazón se ata con estos hilos a todos los afectos, los deseos, los latidos, el amor y hasta la misma vida de los corazones humanos, en todo similares a mi corazón humano, sólo diferentes en la santidad, y habiéndolos atado, desde el Cielo, según se muevan mis deseos, el hilo de los deseos excita los deseos de ellos; si se mueven los afectos, el hilo de los afectos mueve los afectos de ellos; si amo, el hilo del amor excita el amor de ellos; y el hilo de mi vida les da la vida.  ¡Oh!  Qué armonía entre el Cielo y la tierra, entre mi corazón y los corazones humanos, pero esto lo advierte sólo quien me corresponde; pero quien hace algo de mala gana, con el vigor de su voluntad nada advierte y manda al vacío las operaciones de mi corazón humano”.

 

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6-130

Septiembre 4, 1905

 

En todos los tiempos, Dios ha tenido almas que

han recibido, por cuanto puede una criatura, la

finalidad de la Creación, Redención y Santificación.

 

(1) Continuando mi habitual estado, mi adorable Jesús me hacía ver su Sacratísima Humanidad, todas sus llagas, sus penas; y desde dentro de sus llagas y hasta de sus gotas de sangre salían tantas ramas cargadas de frutos y flores, y parecía que me comunicaba sus sufrimientos y todas sus ramas cargadas de flores y frutos.  Yo he quedado maravillada al ver la bondad de nuestro Señor que me participaba todos sus bienes, sin excluirme de nada de todo lo que Él contenía; y el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija amada mía, no te maravilles de lo que ves, porque no estás sola o eres única, porque en todos los tiempos he tenido almas, que por cuanto puede una criatura, en algún modo pudiese recibir la finalidad de la Creación, Redención y Santificación, y pudiese la criatura recibir todos los bienes por los cuales la he creado, redimido y santificado; de otra manera, si Yo no tuviera en todo tiempo, aunque sea una sola, se frustraría toda mi obra, al menos por algún tiempo.  Esto es orden de mi providencia, de mi justicia y de mi amor, que en cada tiempo tuviera al menos una sola a la que Yo pudiera participar todos los bienes, y que la criatura me diese todo lo que me debe como criatura, de otra manera, ¿en qué aprovecharía mantener el mundo?  En un momento lo destrozaría; y por eso precisamente me elijo a las almas víctimas, porque así como la divina justicia encontró en Mí todo lo que debería encontrar en todas las criaturas, y me participó todos juntos los bienes que habría participado a todas las criaturas, en modo que mi Humanidad contenía todo, así en las víctimas encuentro todo en ellas y les participo todos mis bienes.  En el tiempo de mi Pasión tuve a mi amadísima Madre, que mientras le participaba todas mis penas y todos mis bienes, Ella como criatura estaba atentísima a reunir en Sí todo lo que me habrían hecho las criaturas, así que Yo encontraba en Ella toda mi satisfacción y toda la gratitud, el agradecimiento, la alabanza, la reparación, la correspondencia que debía encontrar en todos los demás.  Enseguida venía la Magdalena, Juan, y así en todos los tiempos de la Iglesia, por eso, para hacer que dichas almas me fueran más agradables y pudiera sentirme atraído a darles todo, las prevengo primero y luego les ennoblezco el alma, el cuerpo, el trato, y hasta la voz, de modo que una sola palabra tiene tanta fuerza, es tan graciosa, dulce, penetrante, que todo me conmueve y me enternece, me cambia, y digo:  ¡Ah!  Es ésta la voz de mi amada, no puedo hacer menos que escucharla, sería como si quisiera negarme a Mí mismo lo que quiere, si no debo escucharla me conviene quitarle la voluntad de hacerla hablar, pero mandarla vacía jamás; así que entre ella y Yo hay tal electricidad de unión, que el alma misma no puede comprender todo en esta vida, si bien lo comprenderá con toda claridad en la otra”.

 

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6-131

Septiembre 6, 1905

 

El mal de la distracción.

 

(1) Esta mañana después de haber esperado mucho, veía a nuestro Señor crucificado, y yo estaba besando las llagas de sus manos, reparando y rogando que santificara, perfeccionara, purificara todas las obras humanas por amor de cuanto había sufrido en sus santísimas manos, y el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, las obras que más irritan mis manos, y que más me amargan y agrandan mis llagas son las obras buenas hechas con distracción, porque la distracción quita la vida a las obras buenas, y las cosas que no tienen vida están siempre próximas a pudrirse, por eso a Mí me dan nauseas, y al ojo humano es más escándalo la obra buena hecha sin atención, que el mismo pecado, porque el pecado se sabe que es tiniebla, y no es maravilla que las tinieblas no den luz; pero la obra buena que es luz y da tinieblas ofende tanto al ojo humano, que no sabe más dónde encontrar la luz, y por eso encuentra un obstáculo en el camino del bien”.

 

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6-132

Septiembre 8, 1905

 

La verdadera caridad es hacer el bien al

prójimo, porque es imagen de Dios.

 

(1) Encontrándome en mi acostumbrado estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la verdadera caridad es cuando haciendo el bien al prójimo, lo hace porque es mi imagen.  Toda la caridad que sale de este ambiente no se puede decir caridad; si el alma quiere el mérito de la caridad no debe salir jamás de este ambiente de ver en todo mi imagen.  Tan es verdad que en esto está la verdadera caridad, que mi misma caridad no sale jamás de este ambiente, tanto ama a la criatura porque es imagen mía, y si con el pecado deforma esta mi imagen, no siento más amarla, más bien la aborrezco; y conservo las plantas, los animales, porque sirven a mis imágenes, y la criatura debe adaptarse toda sí misma a ejemplo de su Creador”.

 

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6-133

Septiembre 17, 1905

 

Cómo se puede participar de los dolores de la Reina Mamá.

 

(1) Habiendo sufrido mucho por la privación de mi dulcísimo Jesús, esta mañana, día de los dolores de María Santísima, después de haberme en algún modo fatigado, ha venido y me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿qué quieres que tanto me anhelas?

(3) Y yo:  “Señor, lo que tienes para Ti, es lo que anhelo para mí”.

(4) Y Él:  “Hija mía, para Mí tengo espinas, clavos y cruz”.

(5) Y yo:  “Pues bien, eso quiero para mí”.  Y me ha dado su corona de espinas y me participaba los dolores de la cruz, y después ha agregado:

(6) “Todos pueden participar en los méritos y en los bienes que fructificaron de los dolores de mi Madre.  Quien anticipadamente se pone en las manos de la providencia, ofreciéndose a sufrir cualquier tipo de penas, miserias, enfermedades, calumnias y todo lo que el Señor disponga sobre ella, viene a participar del primer dolor de la profecía de Simeón.  Quien actualmente se encuentra en los sufrimientos y está resignado y está más estrechado Conmigo, no me ofende, y como si me salvara de las manos de Herodes, y sano y salvo me custodia en el Egipto de su corazón, participa del segundo dolor.  Quien se encuentra abatido de ánimo, árido y privado de mi presencia, y está firme y fiel a sus acostumbrados ejercicios, es más, busca la ocasión de amarme y buscarme más, sin cansarse, viene a participar de los méritos y bienes que adquirió mi Madre en mi extravío.  Quien en cualquier ocasión que se encuentre, especialmente de verme ofendido gravemente, despreciado, pisoteado, y busca repararme, compadecerme y rogar por aquellos mismos que me ofenden, es como si encontrara en aquella alma a mi misma Madre, que si hubiera podido me hubiera liberado de mis enemigos, y participa en el cuarto dolor.  Quien crucifica sus sentidos por amor de mi crucifixión, y trata de copiar en sí las virtudes de mi crucifixión, participa del quinto.  Quien está en continua actitud de adorar, de besar mis llagas, de reparaciones, de agradecimientos y más, a nombre de todo el género humano, es como si me tuviera en sus brazos, como me tuvo mi Madre cuando fui depuesto de la cruz, y participa del sexto dolor.  Quien se mantiene en mi gracia y me corresponde, y no da a ningún otro albergue en el propio corazón sino a Mí sólo, es como si me sepultara en el centro del corazón, y participa en el séptimo”.

 

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6-134

Octubre 10, 1905

 

La señal de que el alma está perfectamente

estrechada y unida con Jesús, es si está

unida con todos los prójimos.

 

(1) Estando muy afligida por las fatigas que el bendito Jesús me hace sufrir al esperarlo, esta mañana al momento de hacerse ver me ha dicho:

(2) “Hija mía, me desagrada tu pesadumbre y el verte como inmersa en amarga aflicción por mi privación.  Siento tanta pena de tu aflicción, especialmente porque es por causa mía, que la siento como si fuera mía, y es tan grande, que si se unieran todas las aflicciones de los otros, no me daría tanta pena como la tuya sola, porque es sólo por causa mía.  Por eso, muéstrame tu rostro alegre y hazme ver que estás contenta”.

(3) Después se ha estrechado fuertemente a mí y ha agregado:

(4) “La señal de que el alma está perfectamente estrechada y unida Conmigo, es si está unida con todos los prójimos.  Así como ninguna nota discordante y entremezclada debe existir con aquellos que están visibles en la tierra, así ninguna nota discordante de desunión puede existir con el invisible Dios”.

 

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6-135

Octubre 12, 1905

 

El conocimiento de sí misma, vacía al

alma de sí misma y la llena de Dios.

 

(1) Continuando mi acostumbrado estado, cuando ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, el conocimiento de sí misma vacía al alma de sí misma y la llena de Dios; y no sólo esto, en el alma hay muchos armarios, y todo lo que en el mundo se ve, de acuerdo al concepto que se forma de ello, así, quién más, quién menos, toman su lugar en estos armarios.  Ahora, el alma que se conoce a sí misma y está llena de Dios, conociendo que ella es nada, más bien se sabe un vaso frágil, putrefacto, fétido, se cuida bien de hacer entrar en su interior otras podredumbres fétidas, como son las cosas que se ven en el mundo.  Sería un loco aquél que teniendo una llaga putrefacta va juntando más podredumbre para ponerla sobre su llaga; conocerse a sí misma lleva consigo el conocimiento de las cosas del mundo, por eso, como todo es vanidad, fugacidad, bienes sólo disfrazados, engaños, inconstancia de criatura, entonces conociendo cuáles son las cosas en sí mismas, se cuida bien de hacerlas entrar en sí misma, y todos aquellos armarios quedan llenos de las virtudes de Dios”.

 

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6-136

Octubre 16, 1905

 

Cuanto más el alma se acerca al amor

de Dios, más perderá las virtudes.

 

(1) Habiendo leído un libro que trataba de las virtudes, mirándome a mí misma estaba pensativa porque no veía en mí ninguna virtud; si no fuera sólo porque quiero amarlo, lo quiero, lo amo, y quiero ser amada por Jesús bendito, nada, nada existiría en mí de Dios.  Ahora, encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuanto más el alma llega al término, para acercarse a la fuente de todo bien, cual es el verdadero y perfecto amor de Dios, donde todo quedará sumergido y sólo el amor existirá para ser el motor de todo, así el alma perderá todas las virtudes que ha practicado en el viaje, para encerrar todo en el amor y reposarse de todo para sólo amar; ¿no pierden todo los bienaventurados por sólo amar?  Así el alma, mientras más camina, menos siente el diverso trabajo de las virtudes, porque el amor invistiéndolas todas, las convierte todas en sí, teniéndolas en sí mismo en reposo, como tantas nobles princesas, trabajando él sólo y dándoles vida a todas, y mientras el alma no las advierte, en el amor las encuentra todas, pero más bellas, más puras, más perfectas, más ennoblecidas, y si el alma las advierte es señal de que están divididas del amor.  Como por ejemplo, uno recibe una orden, y el alma ejercita la obediencia por obedecer al que da la orden para adquirir la virtud, para sacrificar la voluntad propia, y tantas otras razones que puede haber; ahora, haciendo así se advierte que se ejercita la obediencia, se siente la fatiga, el sacrificio que lleva consigo esta virtud.  Otra obedece, no por obedecer al que da la orden, ni por otras razones, pero sabiendo que Dios se disgustaría por su desobediencia, ve a Dios en aquél que ordena, y por amor suyo sacrifica todo y obedece.  El alma no advierte que obedece, sino sólo que ama, porque sólo por amor ha obedecido, de otra manera habría desobedecido lo mismo, y así de todo lo demás.  Por eso, ánimo en el camino, que por cuanto más se camina, tanto más rápido saborearás la bienaventuranza eterna del único y verdadero amor, aun desde aquí”.

 

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6-137

Octubre 18, 1905

 

El todo está en acrecentar el amor, y estarse cercano a Jesús.

 

(1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, ha venido Jesús de improviso y me ha dicho:

(2) “Hija mía, qué tontería, hasta en las cosas santas piensan en cómo contentarse a sí mismos, si en las cosas santas me hacen a un lado, ¿dónde encontraré Yo un lugar en las acciones de mis criaturas?  ¡Qué engaño!  Mientras que el todo está en que las acciones sean precedidas por el amor, en llevarlas a cabo, reunir cuantas más cosas pueda para acrecentar el amor, y estarse tan cercano a Mí para beber de la fuente de mi amor, para sumergirse todo en mi amor.  Sin embargo, ¡qué error!  Hacen todo de manera diversa”.

(3) Dicho esto ha desaparecido.

 

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6-138

Octubre 20, 1905

 

La Justicia Divina convierte el fuego del pecado en fuego de castigo.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, después de haber esperado mucho, en cuanto ha venido el bendito Jesús, casi en acto de mandar castigos, me ha dicho:

(2) “Hija mía, el pecado es fuego, mi justicia es fuego.  Ahora, debiendo mi justicia mantenerse siempre igual, siempre justa en su obrar, y no recibir en sí ningún fuego profano, cuando el fuego del pecado quiere unirse al suyo, lo derrama sobre la tierra, convirtiéndolo en fuego de castigo”.

 

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6-139

Octubre 24, 1905

 

Las miserias de la naturaleza humana, sirven para

reordenar en ella el orden de todas las virtudes.

 

(1) Considerando mi miseria, la debilidad de la naturaleza humana, me sentía ser un objeto abominable a mí misma, e imaginaba cómo soy más abominable ante Dios, y decía entre mí:  “Señor, cómo se ha hecho fea la naturaleza humana”.  Y viniendo me ha dicho:

(2) “Hija mía, nada ha salido de mis manos que no sea bueno, más bien he creado la naturaleza humana bella, pero de apariencia engañosa, y si el alma la ve despreciable, purulenta, débil, abominable, esto sirve a la naturaleza humana como sirve el estiércol a la tierra, que quien no entiende del todo diría:  Loco aquél que ensucia el terreno con esta suciedad, mientras que quien entiende sabe que esa suciedad; sirve para fecundar la tierra, para hacer crecer las plantas y hacer más bellos y sabrosos los frutos.  Así que he creado la naturaleza humana con estas miserias para reordenar en ella el orden de todas las virtudes, de otra manera quedaría sin el ejercicio de las verdaderas virtudes”.

(3) Entonces veía en mi mente la naturaleza humana como si estuviera toda llena de hoyos, y en estos hoyos estaba el pus, el fango, y de dentro salían ramas cargadas de flores y frutos.  Por eso comprendía que el todo está en el uso que hagamos de ella, incluso de las mismas miserias.

 

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6-140

Noviembre 2, 1905

 

El alma debe uniformarse a la Divina Voluntad,

y el alma que se comporta de este modo,

Jesús la hace vivir de Él y en Él.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, y estaba diciendo:  “¡Ah Señor!  Yo no quiero otra cosa que a Ti, no encuentro otro contento mas que en Ti sólo, ¿y Tú me has dejado tan cruelmente?”  Mientras esto decía, ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “¡Ah!  Así es, Yo solo soy tu contento, y Yo encuentro todo mi contento en ti, así que si no tuviera a otro, tú sola me volverías feliz.  Hija mía, un poco de paciencia hasta que comiencen las guerras, que después nos pondremos en orden como antes”.

(3) Y yo sin saber qué cosa decía, yo misma, he dicho:  “Señor, hazlas comenzar”.  Pero rápidamente he agregado:  “Señor, me he equivocado”.

(4) Y Él:  “Tu voluntad debe ser la mía, nada debes querer, aunque sea cosa santa, que no sea uniforme a mi Voluntad.  En el giro de mi Voluntad quiero que tú gires siempre, sin salir un instante, para poderte volver dueña de Mí mismo; Yo quiero la guerra, también tú.  Y con el alma que se comporta de este modo, Yo hago de mi Ser un circulo en torno a ella, de modo de hacerla vivir de Mí y en Mí”.

(5) Y ha desaparecido.

 

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6-141

Noviembre 6, 1905

 

Jesús en sus penas, su finalidad era principalmente

complacer en todo y por todos al Padre,

y después la redención de las almas.

 

(1) Pensando en la Pasión de Nuestro Señor, decía entre mí misma:  Cuánto quisiera entrar en el interior de Jesucristo para poder ver todo lo que Él hacía, y para ver lo que más agradaba a su corazón, para poderlo hacer también yo y mitigar sus penas ofreciéndole lo que a Él más le agradaba”.  Mientras esto decía, el bendito Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi interior estaba ocupado en las penas, principalmente a complacer en todo y por todos a mi amado Padre, y después en la redención de las almas; y la cosa que más agradaba a mi corazón era el ver la complacencia que me mostraba el Padre al verme sufrir tanto por amor suyo, así que todo lo reunía en Sí, ni siquiera un respiro, un suspiro se dispersó, sino que todo lo recogió para poderse complacer y mostrarme su complacencia.  Y Yo estaba tan satisfecho de esto, que si no tuviera otra cosa, la sola complacencia de mi Padre me bastaba para sentirme satisfecho por lo que sufría; mientras que por parte de las criaturas, mucho, mucho de mi Pasión quedó dispersó.  Y tanta era la complacencia del Padre, que a torrentes derramaba en mi Humanidad los tesoros de la Divinidad.  Por eso acompaña mi Pasión de esta manera, que me darás mucho gusto”.

 

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6-142

Noviembre 8, 1905

 

El alma que se resigna a la Divina Voluntad,

llega a hacer de Dios su alimento cotidiano.

 

(1) Habiendo esperado mucho, en cuanto Jesús ha venido me ha dicho:

(2) “Hija mía, al alma que se resigna a mi Voluntad, le sucede como a aquél que acercándose a ver un bello alimento siente el deseo de comerlo, y excitándose el deseo pasa a disfrutar aquel alimento y convertirlo en su carne y en su sangre.  Si no hubiera visto el bello alimento no podía venir el deseo, ni podía sentir el gusto, y continuaría permaneciendo en ayunas.  Así es la resignación al alma, mientras se resigna, en la misma resignación descubre una luz divina, y esta luz despeja la niebla que impide ver a Dios, y viéndolo, desea gustar de Dios, y mientras lo gusta siente como si lo comiera, de modo que lo siente todo transformado en sí al mismo Dios.  Así que de esto se entiende que el primer paso es el resignarse, el segundo es el deseo de hacer en todo la Voluntad de Dios, el tercero hacer de Él su alimento exquisito cotidianamente, el cuarto es consumar la Voluntad de Dios en la suya.  Pero si no hace el primer paso quedará en ayunas de Dios”.

 

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6-143

Diciembre 12, 1905

 

La palabra de Dios es palabra fecunda que germina virtudes.

 

(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando la criatura obra el bien, parte de ella una luz que va al Creador, y esta luz da gloria al Creador de la luz, y embellece con una belleza divina al alma”.

(3) Después veía al confesor que tomaba el libro escrito por mí para leerlo, y junto estaba Nuestro Señor que decía:

(4) “Mi palabra es lluvia, y así como la lluvia fecunda la tierra, así la señal para saber si lo que está escrito en este libro es lluvia de mi palabra, es ver si es palabra fecunda que germina virtudes”.

 

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6-144

Diciembre 15, 1905

 

Jesús quiso ser crucificado y levantado en la cruz,

para hacer que las almas, según lo quieran, lo encuentren.

 

(1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en la Pasión de Jesús bendito, y haciéndose ver crucificado me participaba un poco de sus dolores diciéndome:

(2) “Hija mía, quise ser crucificado y levantado en la cruz para hacer que las almas, según me quieran me encuentren.  Así que uno me quiere como maestro porque siente la necesidad de ser enseñado, y Yo me abajo a enseñarle tanto las cosas pequeñas como las más altas y sublimes para hacerlo el más docto.  Otro gime en el abandono, en el olvido, quisiera encontrar un padre, viene a los pies de mi cruz, y Yo me hago padre dándole habitación en mis llagas, por bebida mi sangre, por alimento mis carnes, y por herencia mi mismo reino.  Aquél otro está enfermo y me encuentra médico, que no sólo lo curo, sino que le doy los remedios seguros para no caer más en las enfermedades.  Este otro está oprimido por calumnias, por desprecios, y a los pies de mi cruz encuentra a su defensor, hasta cambiarle las calumnias, los desprecios, en honores divinos; y así de todo lo demás, así que quien me quiere juez me encuentra juez, quién amigo, quién esposo, quién abogado, quién sacerdote, así me encuentran.  Por eso quise ser clavado de manos y pies, para no oponerme a nada de lo que quieren, para hacerme como quieren; pero, ¡ay! de quien viendo que Yo no puedo moverme, ni siquiera un dedo, se atreven a ofenderme”.

(3) Mientras esto decía he dicho:  “Señor, ¿quiénes son los que más te ofenden?”  Y Él ha agregado:

(4) “Aquellos que más me hacen sufrir son los religiosos, los cuales viviendo en mi Humanidad me atormentan y laceran mis carnes en mi misma Humanidad; mientras que quien vive fuera de mi Humanidad, me lacera de lejos”.

 

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6-145

Enero 6, 1906

 

La oración es música al oído de Jesús, especialmente

si es de un alma uniformada a su Voluntad.

 

(1) Continuando mi acostumbrado estado, en cuanto ha venido mi bendito Jesús y en el acto en que estaba orando, estrechándome me ha dicho:

(2) “Hija mía, la oración es música a mi oído, especialmente cuando un alma está toda uniformada a mi Voluntad, de modo que no se advierte en todo su interior mas que una continua actitud de vida de Voluntad Divina.  Esta alma es como si saliera otro Dios y me hiciera esta música, ¡oh! cómo es agradable encontrar quien me pague con la misma moneda y pueda darme los honore divinos.  Sólo quien vive en mi Querer puede llegar a tanto, porque todas las demás almas, aunque hicieran y oraran mucho, serán siempre cosas y oraciones humanas las que harán, no divinas, por eso no tendrán aquella potencia y aquel atractivo a mi oído”.

 

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6-146

Enero 14, 1906

 

Jesús forma su imagen en la luz que sale del alma.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, Yo no estoy contento cuando salen del alma reflejos de luz, quiero que sea luz el pensamiento, luz la palabra, luz el deseo, luz las obras, luz los pasos, y estas luces unidas forman un sol, y en este sol viene formada toda mi imagen, y esto sucede cuando hace todo, todo por Mí, se vuelve toda luz, y así como quien quiere entrar dentro de la luz solar no encuentra obstáculo para poder entrar, así Yo no encuentro obstáculo en este sol que la criatura ha formado de todo su ser; en cambio, en quien no es toda luz encuentro muchos impedimentos para formar mi imagen”.

 

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6-147

Enero 16, 1906

 

Quien vive en el ambiente de la Voluntad

Divina está en el puerto de todas las riquezas.

 

(1) Continuando mi acostumbrado estado, por poco tiempo ha venido mi bendito Jesús y me ha dicho:

(2) “A la verdad nadie puede resistir, ni el hombre puede decir que no es verdad; por cuan malo y estúpido no puede decir uno que el blanco es negro, y que el negro es blanco, que la luz es tinieblas, y que las tinieblas son luz; sólo que quien la ama la abraza y la pone en acción, y quien no la ama queda turbado y atormentado”.

(3) Y como relámpago ha desaparecido, y poco después ha regresado y ha agregado:

(4) “Hija mía, quien vive en el ambiente de mi Voluntad está en el puerto de todas las riquezas, y quien vive fuera de este ambiente de mi Voluntad, está en el puerto de todas las miserias, por eso se dice en el Evangelio que a quien tiene le será dado, y a quien no tiene le será quitado aquel poco que tiene, porque quien vive en mi Voluntad, estando en el puerto de todas las riquezas, no es maravilla que se irá enriqueciendo siempre más con todos los bienes, porque vive en Mí como en su propia casa, y Yo, teniéndolo en Mí, ¿seré acaso avaro?  ¿No iré dándole día con día, ahora un favor, ahora otro, y jamás cesaré de darle hasta en tanto que no le haya participado todos mis bienes?  Sí, ciertamente, en cambio quien vive en el puerto de las miserias, fuera de mi Voluntad, ya por sí misma la propia voluntad es la más grande de las miserias y la destructora de todo bien, ¿qué maravilla entonces que si tiene un poco de bien, no teniendo contacto con mi Voluntad y viéndolo inútil en aquella alma le sea quitado?”

 

Deo Gratias.

 

Nihil obstat

Canonico Hanibale

M. Di Francia

Eccl.

 

Imprimatur

Arzobispo Giuseppe M. Leo

Octubre de 1926

 



[1] Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta.

[2] Este capítulo tiene fecha 12/02/04 porque debido a un olvido no lo puso en lo que escribió en dicha fecha, y por orden del confesor lo hace ahora. Ella repite esta fecha en el encabezado aunque no corresponde.

[3]El 2 de enero de 1905 se rindió el general ruso Anatoli Mijáilovich Stësel.