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I. M. I.

Fiat Sempre e in Eterno.

 

20-1

Septiembre 17, 1926

 

Cómo cada cosa creada por Dios tiene su lugar, y quien sale

de la Voluntad de Dios pierde su lugar.  Importancia

del Reino del Fiat Divino.

 

(1) Jesús mío, invoco tu Santo Querer, a fin de que Él mismo venga a escribir sobre el papel las palabras más penetrantes y elocuentes, con los vocablos más aptos para hacerse comprender, de manera de pintar con los colores más bellos, con la luz más refulgente, con las características más atrayentes el Reino del Fiat Supremo, en modo de infundir en las palabras que me harás escribir en el papel, una fuerza magnética y un imán potente que nadie podrá resistir, para hacerse dominar por tu Santísima Voluntad.  Y Tú, Mamá mía, verdadera Soberana Reina del Fiat Supremo, no me dejes sola, ven a guiar mi mano, dame la llama de tu corazón materno, y mientras escribo tenme bajo tu manto azul a fin de que pueda cumplir todo lo que mi amado Jesús quiera de mí.

(2) Me sentía toda investida por el Querer Supremo, el cual atrayéndome en su luz inmensa me hacía ver el orden de la Creación, como cada cosa estaba en su puesto asignado por su Creador.  Mi mente se perdía y quedaba raptada al ver el orden, la armonía, la magnificencia, la belleza de toda la Creación, y mi dulce Jesús que estaba conmigo me ha dicho:

(3) “Hija mía, a todo lo que salió de nuestras manos creadoras, a cada cosa creada le fue asignado su puesto y su oficio distinto, y todas están en su puesto, alabando con alabanzas incesantes a aquel Fiat Eterno que las domina, las conserva y les da vida nueva.  Así que el conservarse siempre bellas, íntegras, nuevas, es por el movimiento del Fiat Supremo dominante en ellas.  También al hombre le fue asignado su puesto, su oficio de soberano sobre todas las cosas creadas, con la diferencia que mientras todas las otras cosas creadas por Nosotros quedaban tal y como Dios las había creado, sin cambiarse jamás, ni crecer, ni decrecer, en cambio mi Voluntad dando al hombre la supremacía sobre todas las obras de nuestras manos, y queriendo desahogar con él más en amor, le daba el oficio de crecer continuamente en belleza, en santidad, en sabiduría, en riqueza, hasta elevarlo a la semejanza de su Creador, pero siempre debía hacerse dominar, guiar, para dar campo libre al Fiat Supremo de formar su Vida Divina en él, para poder formar este continuo crecimiento de bienes y de belleza con la felicidad sin fin, porque sin mi Voluntad dominante no puede haber ni crecimiento, ni belleza, ni felicidad, ni orden, ni armonía.  Mi Voluntad, siendo Ella origen, dueña, principio de toda la obra de la Creación, donde Ella existe tiene virtud de conservar bella su obra, tal y como la sacó, pero donde no existe falta la comunicación de sus humores vitales para conservar la obra salida de nuestras manos.  ¿Ves entonces qué gran mal fue para el hombre el sustraerse de nuestra Voluntad?  Así que todas las cosas, aun las más pequeñas, tienen su puesto, se puede decir que están en su casa, al seguro, nadie las puede tocar, poseen la abundancia de los bienes, porque ese Querer que corre en ellas posee la fuente de todos los bienes, están todas en el orden, la armonía y la paz de todas.  En cambio el hombre, con sustraerse de nuestro Querer perdió su puesto, quedó sin nuestra casa, expuesto a los peligros, todos lo pueden tocar para hacerle daño, los mismos elementos son superiores a él porque poseen una Voluntad Suprema, mientras que él posee una voluntad humana degradada que no sabe darle otra cosa que miserias, debilidades y pasiones, y como ha perdido su principio, su puesto, se ha quedado sin orden, desarmonizado con todos y no goza paz ni siquiera en sí mismo.  Así que se puede decir que es el único ser errante en toda la Creación, que por derecho nada le toca, porque Nosotros todo damos a quien vive en nuestra Voluntad porque está en nuestra casa, es una de nuestra familia; las relaciones, los vínculos de filiación que posee con el vivir en Ella le dan el derecho a todos nuestros bienes; en cambio quien no vive de la Vida de Ella, ha roto como de un solo golpe todos los vínculos, todas las relaciones, por eso es tenida por Nosotros como cosa que no nos pertenece.  ¡Oh! si todos supieran qué significa romper con nuestra Voluntad y en qué abismo se precipitan, todos temblarían de espanto y harían competencia para regresar al Reino del Fiat Eterno para volver a tomar su lugar asignado por Dios.

(4) Ahora hija mía, con querer dar de nuevo mi eterna bondad este mi Reino del Fiat Supremo, después de habérmelo rechazado tan ingratamente, ¿no te parece que sea el don más grande que Yo pueda hacer a las generaciones humanas?  Pero para darlo debo formarlo, constituirlo, hacer conocer de mi Voluntad lo que hasta ahora no se conoce, y tales conocimientos sobre de Ella, que venzan a aquellos que los conocerán, para que amen, aprecien y deseen venir a vivir en Él.  Los conocimientos serán las cadenas, pero ellos mismos, voluntariamente, no forzados, se harán atar; los conocimientos serán las armas, las flechas conquistadoras que conquistarán los nuevos hijos del Fiat Supremo.  ¿Pero sabes tú qué cosa poseen estos conocimientos?  Poseen la cualidad de cambiar la naturaleza en virtud, en bien, en Voluntad mía, de modo que los poseerán como propiedad suya”.

(5) Entonces yo al oír esto he dicho:  “Amor mío, Jesús, si tanta virtud tienen estos conocimientos sobre tu adorable Voluntad, ¿por qué no los manifestaste a Adán, a fin de que haciéndolos conocer a sus descendientes, hubieran amado, apreciado de más un bien tan grande, y habría dispuesto los ánimos para cuando Tú, Divino Reparador, decretaras darnos este gran don del Reino del Fiat Supremo?”  Y Jesús retomando la palabra ha agregado:

(6) “Hija mía, Adán mientras estuvo en el Edén Terrenal y vivió en el Reino del Supremo Querer, conoció todos los conocimientos, por cuanto a criatura es posible, de lo que pertenecía al Reino que poseía, pero en cuanto salió de él su inteligencia se oscureció, perdió la luz de su Reino, y no encontraba las palabras adecuadas para manifestar los conocimientos que había adquirido sobre la Suprema Voluntad, porque faltaba en él el mismo Querer Divino que le proporcionara las palabras necesarias para manifestar a los demás lo que él había conocido.  Esto por parte suya, y mucho más que cada vez que recordaba su sustracción de mi Voluntad, el sumo bien que había perdido, sentía tal intensidad de dolor de volverlo taciturno, porque estaba sumergido en el dolor de la pérdida de un Reino tan grande y por los males irreparables causados por eso, y porque por cuanto Adán pudiese hacer, no le era dado reparar, sino que se necesitaba aquel Dios mismo que había ofendido para poner remedio.  Por parte de su Creador no tenía ninguna orden, y por eso no le daba capacidad suficiente para manifestarlo, porque, ¿en qué aprovecharía manifestar un conocimiento cuando no debía darles el bien que contenía?  Yo sólo hago conocer un bien cuando lo quiero dar.  Pero a pesar de que Adán no habló ampliamente sobre el Reino de mi Voluntad, enseñó muchas cosas importantes sobre lo que le pertenecía, tan es verdad, que en los primeros tiempos de la historia del mundo, hasta Noé, las generaciones no tuvieron necesidad de leyes, ni hubo idolatrías (no diversidad de lenguas), sino que todos reconocían un solo Dios (un solo lenguaje), porque tenían un alto concepto de mi Voluntad.  En cambio, por cuanto más se alejaron de Ella surgieron las idolatrías y empeoraron en males, y por eso Dios vio la necesidad de dar sus leyes como preservativo a las humanas generaciones.  Y por esto, quien hace mi Voluntad no tiene necesidad de leyes, porque Ella es vida, es ley, y es todo para el hombre.  La importancia del Reino del Fiat Supremo es grandísima, y Yo lo amo tanto, que estoy haciendo más que nueva Creación y Redención, porque en la Creación apenas seis veces fue pronunciado mi Fiat Omnipotente para disponerla y sacarla toda ordenada; en la Redención hablé, pero como no hablé del Reino de mi Querer que contiene infinitos conocimientos y bienes inmensos, por lo tanto no tenía una gran cantidad de palabras que decir, porque todo lo que enseñé era de naturaleza limitada, y con pocas palabras se hacía conocer.   En cambio para hacer conocer mi Voluntad, se necesita mucho hija mía, su historia es larguísima, encierra una eternidad sin principio y sin fin, por eso por cuanto digo tengo siempre qué decir, y por eso estoy diciendo, ¡oh! cuánto de más, pues siendo más importante que todo contiene más conocimientos, más luz, más grandeza, más prodigios, por eso son necesarias más palabras.  Mucho más, que por cuanto más hago conocer, tanto más ensancho los confines de mi Reino para darlo a los hijos que lo poseerán.  Por eso cada cosa que manifiesto de mi Voluntad es una nueva creación que hago en mi Reino, para hacerla gozar y poseer por aquellos que tendrán el bien de conocerlo.  Por esto se requiere de parte tuya gran atención en manifestarlas”.

 

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20-2

Septiembre 20, 1926

 

Quien no hace la Voluntad de Dios es como una constelación

celestial que sale de su puesto, es como un miembro dislocado.

Ella es día para quien la hace y noche para quien no la hace.

 

(1) Habiendo terminado de escribir el libro anterior y debiendo comenzar otro, sentía el peso de escribir, y casi amargada he suspirado, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior se hacía ver que movía la cabeza, y suspirando me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿qué hay, qué hay, cómo, no quieres escribir?”

(3) Y yo, casi temblando al verlo suspirar por causa mía he dicho:  “Amor mío, quiero lo que quieres Tú, es verdad que siento el sacrificio de escribir, pero por amor tuyo haré todo”.  Y Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, tú no has comprendido bien qué significa vivir en mi Voluntad, mientras tú suspirabas, la Creación y todos, y hasta también Yo he suspirado junto contigo, porque para quien vive en Ella, una es la vida, uno el acto, uno el movimiento, uno el eco, no se puede hacer menos que hacer la misma cosa, porque Dios es el movimiento primero, y todas las cosas creadas habiendo salido de un movimiento lleno de vida, no hay cosa que no posea su movimiento, y todos giran alrededor del movimiento primero de su Creador, entonces la Creación toda está en mi Voluntad y su giro es incesante, rápido, ordenado, y quien vive en Ella tiene su puesto de orden en medio de ellas, y gira con rapidez junto con todas las cosas creadas sin cesar jamás.  Hija mía, ese suspiro tuyo de pesar, en todas ha formado su eco, ¿y sabes qué cosa han sentido?  Como si una constelación quisiera salir de su puesto, del orden, del rápido giro en torno a su Creador; y al ver esta constelación celestial como salir de en medio de ellas, todas han quedado sacudidas y como obstaculizadas en su giro, pero rápidamente recobradas por tu pronta adhesión han continuado con orden su rápido giro, alabando a su Creador que las tiene unidas a Sí para hacerlas girar en torno a Él.  ¿Qué dirías tú si vieras salir una estrella de en medio de las demás y descender a lo bajo?  ¿No dirías:  Ha salido de su puesto, no hace más vida común con las demás, es una estrella perdida?  Tal es quien viviendo en mi Voluntad quisiera hacer la suya, se aparta de su puesto, desciende de la altura de los Cielos, pierde la unión con la familia celestial, se separa de mi Voluntad, se separa de la luz, de la fuerza, de la santidad, de la semejanza divina, se separa del orden, de la armonía y pierde la rapidez del giro en torno a su Creador.  Por eso sé atenta, porque en el Reino de mi Querer no hay pesares, amarguras, sino que todo es alegría; no hay cosas forzadas, sino todo es espontaneidad, como si la criatura quisiera hacer lo que Dios quiere, como si lo quisiera hacer ella misma”.

(5) Yo he quedado espantada al oír esto de mi dulce Jesús, y comprendía el gran mal que es hacer la propia voluntad y le pedía de corazón que me diera tanta gracia para no hacerme caer en un mal tan grave.  Pero mientras esto hacía, mi amado Bien ha regresado, pero se hacía ver con sus miembros casi todos dislocados, que le daban un dolor indecible y arrojándose en mis brazos me ha dicho:

(6) “Hija mía, estos miembros dislocados que me dan tanto dolor, son todas las almas que no hacen mi Voluntad, Yo con venir a la tierra me constituí cabeza de la familia humana y ellas son mis miembros, pero estos miembros venían formados, anudados nuevamente, vinculados, por medio de los humores vitales de mi Voluntad, conforme Ella corre en ellos, así vienen puestos en comunicación con mi cuerpo y quedan reafirmados cada uno en su puesto.  Mi Voluntad como médico piadoso, no sólo hace correr sus humores vitales y divinos para formar la circulación necesaria entre la cabeza y los miembros, sino que les forma su perfecto vendaje para hacer que queden atados y firmes los miembros bajo su cabeza.  Ahora, faltando mi Voluntad en ellos, falta quién ponga el calor, la sangre, la fuerza, el mando de la cabeza para volver obrantes los miembros; falta quién los vende si están dislocados; falta todo, se puede decir que todas las comunicaciones entre los miembros y la cabeza están rotas, y están en mi cuerpo para darme dolor.  Es sólo mi Voluntad la que pone de acuerdo y en comunicación al Creador y a la criatura, al Redentor y a los redimidos, al Santificador y a los santificados, sin Ella, la Creación, la Redención, son como si fueran nada para ellos, porque falta quién haga correr la vida y los bienes que contienen.  Los mismos Sacramentos les servirán de condena, porque faltando mi Voluntad en ellos falta quién rompa el velo de los Sacramentos para darles el fruto y la vida que contienen.  Por eso mi Voluntad es todo, sin Ella nuestras obras más bellas, nuestros prodigios más grandes, quedan extraños a las pobres criaturas, porque Ella sola es la depositaria de todas nuestras obras, y por lo tanto sólo por medio suyo son dadas a luz a las criaturas.  ¡Oh! si todos supieran qué significa hacer o no hacer mi Voluntad, todos se pondrían de acuerdo con Ella para recibir todos los bienes posibles e imaginables, y la transmisión de la misma Vida Divina”.

(7) Después de esto estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Supremo Querer, y como casi era el alba del día estaba diciendo:  “Jesús mío, amor mío, es ya el principio del día, y yo en tu Querer quiero girar por todas las criaturas, a fin de que resurgiendo de su sueño resurjan todas en tu Voluntad, para darte la adoración de todas las inteligencias, el amor de todos los corazones, el resurgimiento de todas sus obras y de todo su ser en la luz que este día hará resplandecer en todas las generaciones”.  Mientras esto y otras cosas decía, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(8) “Hija mía, en mi Voluntad no hay días ni noches, ni albas ni ocasos, sino que uno es su día, siempre en la plenitud de su luz, y quien vive en Ella puede decir:  ‘Para mí no hay noches, sino siempre es día, por eso uno es mi día’.  Y conforme obra para cumplir mi Voluntad y para desenvolver su vida en Ella, forma otras tantas luces fulgidísimas en el día de su vida, que vuelven más glorioso, más bello, el día de mi Querer donde ella vive.  ¿Sabes tú para quién viene formado el día y la noche, el alba y el ocaso?  Para quien ahora hace mi Voluntad y ahora la suya:  Si hace la mía forma el día, si hace la suya forma la noche, quien vive del todo en Ella forma la plenitud del día, quien no vive del todo, sino que sólo con esfuerzo hace mi Voluntad, forma el alba; quien se lamenta de lo que Ella dispone y quiere sustraerse, forma el ocaso; y para quien de hecho no hace mi Voluntad, es siempre noche perenne, principio de aquella noche eterna del infierno que no tendrá jamás fin”.

 

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20-3

Septiembre 23, 1926

 

Cómo quien debe hacer bienes universales, debe suplir

por todos.  Tres planos en la Voluntad de Dios.

 

(1) Estaba fundiéndome toda en el Santo Querer Divino, con la herida en el alma de no haber visto a mi dulce Jesús, ¡oh! como mientras trataba de hacer mis actos en su Querer no me lo sentía junto conmigo, me sentía arrancar un pedazo de mí misma, así que mi pequeña y pobre existencia me la sentía despedazar sin Jesús, y le pedía que tuviera piedad de mí y que pronto regresara a mi pobre alma.  Entonces, después de mucho esperar ha regresado, pero muy afligido por causa de la perfidia humana, parecía que naciones y naciones se peleaban entre ellas, preparando hasta los depósitos de las armas para combatirse, preparando cosas imprevistas para hacer surgir los combates.  Qué locura, qué ceguera humana, parece que no tienen ya vista para ver el bien, el orden, la armonía, sino que tienen vista sólo para ver el mal, y esta ceguera les afecta el cerebro y hacen cosas de locos, entonces al verlo tan afligido por causa de esto le he dicho:  “Amor mío, deja esta tristeza, Tú les darás luz y no lo harán, y si son necesarias mis penas, estoy pronta con tal de que estén todos en paz”.  Y Jesús con dignidad y severidad me ha dicho:

(2) “Hija mía, te tengo para Mí, para formar en ti mi Reino del Fiat Supremo, no para ellos.  Te he hecho sufrir hasta demasiado para librar al mundo, pero su perfidia no merece que Yo te haga sufrir más por su causa”.

(3) Y mientras esto decía, parecía que tenía en sus manos una barreta de fierro, en acto de pasarla sobre las criaturas.  Yo he quedado espantada y quería aliviar a Jesús de su aflicción y por eso le he dicho:  “Jesús, Vida mía, ocupémonos por ahora del Reino de tu Querer, a fin de que te consueles, yo sé que tu alegría, tu fiesta, es el darte ocasión para hacerte hablar de él, por eso, junto conmigo corran tus actos en los míos, a fin de que con la luz de tu Querer invistan más que sol a todas las criaturas, y yo pueda constituirme acto por cada acto, pensamiento por cada pensamiento, encerraré todo, tomaré como en un puño todos sus actos para hacer todo lo que ellas no te hacen, y así encontrarás todo en mí y tu aflicción se alejará de tu corazón”.  Y Jesús condescendiendo a mis deseos ha girado junto conmigo y después me ha dicho:

(4) “Hija mía, qué potencia contiene mi Voluntad, Ella como luz penetra dondequiera, se ensancha, se da a cada acto, se multiplica al infinito; pero mientras hace tantas cosas y se multiplica en cada cosa, queda siempre una, cual es, conservando todos sus actos sin perder ni uno.  Mira hija mía, el primer plano hecho en mi Voluntad a nombre y por todas las criaturas, fue hecho por la Soberana Reina, y obtuvo el sumo bien a todas las criaturas de hacer descender a la tierra al suspirado Redentor; quien hace por todos, a nombre de todos y suple por todos, merece bienes universales, que pueden servir a todos.

(5) El segundo plano hecho en la Suprema Voluntad, fue hecho por mi Humanidad, abracé todo y a todos como si fueran uno solo, di satisfacción por todos, no dejé ningún acto de criatura sin constituir en él el mío, para hacer que a mi Padre Celestial le fuera completa la gloria, el amor, la adoración por cada acto de criatura, y esto consiguió el fruto de mi venida sobre la tierra, mereció la salvación, la santidad a todos; que muchos no la tomen, la culpa es de ellos, no por falta del donador.  Por tanto mi Vida consiguió bienes universales a todos, abrió las puertas del Cielo para todos.

(6) El tercer plano en mi Voluntad lo harás tú, y por eso en todas las cosas que tú haces te hago hacer por todos, abrazar todo, suplir a nombre de cada uno de los actos de ellos.  Tu plano debe igualarse al mío, debe unificarse a aquél de la Emperatriz Celestial y esto servirá para conseguir el Reino del Fiat Supremo.  A quien debe hacer un bien universal nada se le debe escapar, para vincular el bien que quiere dar a todas las criaturas.  Los actos hechos en mi Voluntad, para suplir a todos, forman dobles cadenas, pero cadenas de luz que son las más fuertes, las más largas, no sujetas a romperse, ninguno puede tener la habilidad de romper una cadena de luz, esa es más que rayo solar que ninguno puede romper, mucho menos impedirle el paso a donde la largura y anchura del rayo quiere llegar, y estas cadenas de luz obligan a Dios a dar bienes universales y a la criatura a recibirlos”.

 

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20-4

Septiembre 26, 1926

 

La sola palabra Voluntad de Dios contiene un prodigio

eterno.  Cómo todo se convierte en amor y oración.

 

(1) Me sentía toda inmersa en el Querer Supremo, y mi pobre mente pensaba en tantos admirables efectos que Él produce, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la sola palabra Voluntad de Dios contiene un portento eterno que no hay quién lo pueda igualar; es una palabra que abraza todo, Cielo y tierra.  Este Fiat contiene la fuente creadora y no hay cosa de bien que no pueda hacer salir.  Así que quien posee mi Voluntad, en virtud de Ella adquiere con derecho todos los bienes que este Fiat posee, por eso adquiere el derecho a la semejanza de su Creador, adquiere el derecho a la santidad divina, a su bondad, a su amor; con derecho cielo y tierra son suyos, porque todos tuvieron existencia de este Fiat, con razón sus derechos se extienden sobre todo.  Así que el más grande don, la gracia más grande que puedo dar a la criatura, es darle mi Voluntad, porque con Ella vienen junto todos los bienes posibles e imaginables, y con derecho, porque todo pertenece a Ella”.

(3) Después mi dulce Jesús se hacía ver que salía de dentro de mi interior y me miraba, pero fijaba tanto sus miradas en mí, como si quisiera pintarse, imprimirse dentro de mi pobre alma, y yo al ver esto le he dicho:  “Amor mío, Jesús, ten piedad de mí, ¿no ves cómo soy fea?  Tu privación en estos días me ha vuelto más fea aún, siento que no soy buena para hacer nada, los mismos giros en tu Querer me resultan dificultosos.  ¡Oh! cómo me siento mal, tu privación es para mí como fuego que consume, que quemándome todo me quita la vida para obrar el bien, me deja sólo tu Voluntad adorable que atándome toda a Ella, no me deja querer otra cosa que tu Fiat, ni ver, ni tocar otra cosa que tu Santísima Voluntad”.  Y Jesús tomando de nuevo la palabra ha agregado:

(4)“Hija mía, donde está mi Voluntad todo es santidad, todo es amor, todo es oración.  Así que estando en ti su fuente, tus pensamientos, tus miradas, tus palabras, tu latido y aun tus movimientos, todos son amor y oraciones.  No es la forma de las palabras lo que forma la oración, no, es mi Voluntad obrante, que dominando todo tu ser forma de tus pensamientos, palabras, miradas, latidos y movimientos, tantas fuentecitas que surgen de la Voluntad Suprema y elevándose hasta el Cielo, en su mudo lenguaje, quién reza, quién ama, quién adora, quién bendice, en suma, Ella le hace hacer lo que es santo, lo que pertenece al Ser Divino.  Por eso el alma que posee como vida el Querer Supremo es el verdadero cielo, que aunque fuera mudo narra la gloria de Dios y se presenta como obra de sus manos creadoras.  ¡Cómo es bello ver al alma donde reina mi Querer!  Conforme ella piensa, mira, habla, late, respira, se mueve, así forma las estrellas para adornar su cielo, para narrar más la gloria de Aquel que la ha creado.  Mi Voluntad abraza como de un solo golpe todo y nada deja escapar al alma de todo lo que es bueno y santo”.

 

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20-5

Septiembre 28, 1926

 

Su gran aflicción por la publicación de los escritos.  Jesús

quiere la entrega.  Jesús incita al padre que debe ocuparse de esto.

 

(1) Me sentía oprimida y como aplastada bajo el peso de una humillación profunda, porque me había sido dicho que no sólo se publicaría lo que se refiere a la Voluntad de Dios, sino también lo que se refiere a todas las otras cosas que me ha dicho mi amable Jesús; era tanto el dolor, que me quitaba hasta las palabras para poder aducir razones para que no lo hicieran, ni sabía rogar a mi amado Jesús para que no permitiera esto, todo era silencio dentro y fuera de mí.  Entonces mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha estrechado a Él para infundirme ánimo y fuerza y me ha dicho:

(2) “Hija mía, no quiero que veas como cosa tuya lo que has escrito, sino que lo veas como cosa mía y como cosa que no te pertenece, tú de hecho no debes entrar en medio, Yo me encargaré de todo, y por eso quiero que todo me lo entregues y conforme escribes quiero que me lo des todo como un don, a fin de que Yo quede libre de hacer lo que quiero y para ti, te quede sólo aquello que te conviene para vivir en mi Voluntad.  Yo te he hecho tantos dones preciosos por cuantos conocimientos te he manifestado, ¿y tú ningún don me quieres dar?”

(3) Y yo:  “Mi Jesús, perdóname, yo no quisiera sentir lo que siento, el pensar que lo que ha pasado entre Tú y yo deben saberlo los demás, me pone inquieta y me da tal pena, que yo misma no sé explicar, por eso dame la fuerza, en Ti me abandono y todo a Ti lo dono”.  Y Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, así está bien, todo esto lo requiere mi gloria y el triunfo de mi Voluntad, pero el primer triunfo lo quiere, lo exige sobre de ti.  ¿No estás contenta de que tú te vuelvas la victoria, el triunfo de esta Voluntad Suprema?  ¿No quieres tú entonces hacer cualquier sacrificio para hacer que este Reino supremo sea conocido y poseído por las criaturas?  También Yo sé que tú sufres mucho al ver que después de tantos años de secreto entre tú y Yo y que con tanto celo te he tenido escondida, ahora al ver salir fuera nuestros secretos sientes fuertes impresiones, pero cuando lo quiero Yo lo debes querer también tú, por eso pongámonos de acuerdo y no te preocupes”.

(5) Después de esto me hacía ver al reverendo padre, y Jesús estando junto a él le ponía su santa mano derecha sobre su cabeza para infundirle firmeza, ayuda y voluntad diciéndole:  “Hijo mío, hazlo pronto, no pierdas tiempo, yo te ayudaré, estaré junto a ti a fin de que todo vaya bien y según mi Voluntad.  Así como me interesa que mi Voluntad sea conocida y así como con paterna bondad he dictado los escritos que se refieren al Reino del Fiat Supremo, así ayudaré a la publicación, estaré en medio de aquellos que se ocuparán, a fin de que el todo sea regulado por Mí.  Por eso pronto, pronto”.

 

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20-6

Octubre 2, 1926

 

Cómo las generaciones están ligadas entre ellas, y por eso, quién pide,

quién recibe y quién posee. Cómo Jesús da de acuerdo a nuestras

disposiciones.  Su palabra es nueva creación.

Cómo en el Cielo no hay secretos.

 

(1) Me sentía amargada a lo sumo por la privación de mi dulce Jesús, ¡oh! cómo me sentía mal, no podía más, pero cuando he llegado como a los extremos del dolor, se ha movido en mi interior y todo afligido me ha dicho:

(2) “Hija mía, estoy viendo cuánto debo agrandar los confines del Reino de mi Voluntad, para dar la posesión de él a las criaturas, sé que ellas no pueden tomar la interminabilidad que contiene el Reino de mi Querer, porque no les es dado como criaturas, abarcar y abrazar una Voluntad correspondiente a un Reino que no tiene confines, porque siendo ella creada, siempre es restringida y limitada, pero a pesar de que es limitada, según sus disposiciones Yo dispongo más o menos los bienes, la extensión de los confines que debe poseer.  Por eso estoy viendo a los que vendrán, qué disposiciones tendrán; estoy viendo a los presentes para ver las disposiciones que tienen, porque los presentes deben pedir, conseguir, preparar el Reino del Fiat Supremo a los que vendrán, y según las disposiciones de ellos y el interés de los presentes, así voy ensanchando los confines de mi Reino, porque las generaciones están tan unidas entre ellas, que siempre sucede así, que una pide, la otra prepara, la otra consigue y otra posee.  Así sucedió en mi venida a la tierra para formar la Redención, no fueron los presentes los que pidieron, que suspiraron, que lloraron para obtener sus bienes, estos los gozan y los poseen, sino fueron aquellos que estaban antes de mi venida, y según las disposiciones de los presentes y las oraciones y disposiciones de los pasados, Yo ensanchaba los confines de los bienes de la Redención, porque un bien sólo es dado por Mí cuando puede ser útil a las criaturas, pero si utilidad no les lleva, ¿en qué aprovecharía el darlo?  Y esta utilidad es tomada por ellas si tienen más disposiciones.  ¿Pero sabes tú cuándo ensancho sus confines?  Cuando te manifiesto un conocimiento nuevo que se refiere al Reino de mi Voluntad.  Por eso antes de manifestártelo doy una mirada a todos, para ver sus disposiciones, si les será útil, o bien será para ellos como no dicho, y viendo que Yo quiero ensanchar de más mis confines para darles más bienes, más alegrías, más felicidad para poseer, y porque ellos no están dispuestos, me siento afligido y espero tus oraciones, tus giros en mi Querer, tus penas, para disponer a los presentes y a los futuros, y después vuelvo a las nuevas sorpresas de mis manifestaciones sobre mi Voluntad.  Por eso cuando no te hablo estoy afligido, mi palabra es el don más grande, es una nueva creación, y no pudiéndolo sacar de Mí porque las criaturas no están dispuestas para recibirlo, siento en Mí el peso del don que quiero dar, y no pudiéndolo dar quedo afligido y taciturno.  Y mucho más crece mi aflicción al verte afligida por causa mía; si tú supieras cómo siento tu tristeza, cómo se derrama toda en mi corazón, porque mi Voluntad me la lleva hasta lo íntimo de mi corazón, porque Yo no tengo dos voluntades, sino una, y como Ésta reina en ti, como consecuencia me trae hasta dentro de Mí tus aflicciones, por eso ruega y tu vuelo sea continuo en el Fiat Supremo, a fin de que implores que las criaturas se dispongan y Yo vuelva de nuevo a tomar la palabra”.

(3) Dicho esto ha hecho silencio y yo he quedado más afligida que antes y sentía todo el peso que sentía Jesús por las indisposiciones de las criaturas, sentía como si no me debiera hablar más por ahora, pero Jesús queriéndome consolar de mi aflicción y también para consolarse a Sí mismo, me ha dicho:

(4) “Hija mía, ánimo, ¿crees tú que se conocerá todo lo que ha pasado entre Yo y tú?  No hija mía.  Haré conocer lo que será necesario, lo que pertenece al Reino del Fiat Supremo, es más, daré más de lo que tomarán las criaturas de este mi Reino, para darles campo libre de caminar siempre más, para hacerles agrandar su posesión en el Fiat Supremo, a fin de que jamás puedan decir basta, ya no tenemos más a dónde llegar, no, no, pondré tal abundancia que el hombre tendrá siempre para tomar y para agrandar su camino.  Pero a pesar de tal abundancia no todos conocerán nuestros secretos, como no todos conocen lo que pasó entre Yo y mi Mamá para formar el Reino de la Redención, las gracias sorprendentes, los favores innumerables; lo conocerán en el Cielo donde no hay secretos, pero en la tierra conocieron lo que sobreabundé para su bien.  Así haré contigo, si he mirado ha sido para quien quiera venir a vivir en el Reino de mi Voluntad, pero para ti, para la pequeña hija de mi Querer, para quien ha formado junto Conmigo este Reino con tanto sacrificio, ¿acaso podrá mi amor decirte basta, negarte la palabra, no derramar en ti el continuo flujo de mis gracias?  No, no puedo pequeña hija mía, no es de la naturaleza de mi corazón, ni de mi Voluntad que contiene un acto continuado, jamás interrumpido de dar y siempre dar nuevas sorpresas a quien no conoce otra vida sino la suya.  Y si me ves taciturno no es por ti, porque entre Yo y tú no hay necesidad de palabras para entendernos, vernos es comprendernos, y todo Yo me vierto en ti y tú en Mí, y con verterme Yo vierto en ti nuevas gracias y tú las tomas, porque lo que es necesario para ti que debes ser como causa primaria para formar el Reino del Fiat Eterno, no será necesario para quien sólo debe vivir en él.  Contigo no se trata sólo de vivir, sino de formarlo, y por eso tu Jesús debe abundar tanto, para darte las materias primas para la formación de un Reino tan santo.  Esto sucede también en el bajo mundo, quien debe formar un Reino tiene necesidad de muchos medios, de muchas materias primas; en cambio quien debe formar una sola ciudad tiene necesidad de menos, y quien llega sólo a habitar en ella, con poquísimos medios puede vivir en esta ciudad, y los sacrificios que debe hacer quien debe formar un reino, no son necesarios para quien se decide a querer vivir en tal reino.  Por eso quiero sólo que trabajes en la formación del Reino del Fiat Supremo, y tu Jesús pensará en todo lo demás”.

 

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20-7

Octubre 6, 1926

 

Martirio nuevo.  Quien no hace la Voluntad Divina trunca la Vida

Divina en ella.  Privación de los escritos.  Jesús la consuela

haciéndole ver todo escrito en el fondo de su alma.

 

(1) Me encontraba toda inmersa en el vivo dolor de la privación de mi dulce Jesús y decía entre mí:  “Mi Jesús, cómo no tienes compasión de esta pequeña hija tuya, que en cuanto se siente privada de Ti se siente arrancar la vida; no es solamente una pena que siento, que sería más tolerable, sino que es vida lo que me siento faltar; soy pequeña, soy débil, y si no por otra cosa, al menos por mi extrema pequeñez deberías tener compasión de esta pobre pequeña que está casi en continuo acto de sentirse faltar la vida y de retomarla para sentirse de nuevo morir.  Mi Jesús, amor mío, ¿qué martirio nuevo es éste?  Martirio jamás sentido, morir tantas y tantas veces y jamás morir, sentirme faltar la vida sin la dulce esperanza de tomar el vuelo hacia mi patria celestial”.  Ahora mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y con acento tierno me ha dicho:

(2) “Pequeña hija de mi Querer, ánimo, tú tienes razón que es vida lo que te sientes faltar, porque privándote de Mí te sientes faltar, terminar la Vida de tu Jesús en ti, y con razón tú, pequeñita como eres, sientes el duro martirio de que la vida termina en ti.  Pero tú debes saber que mi Voluntad es Vida, y cada vez que las criaturas no la hacen, la rechazan, es una Vida Divina que rechazan y que destruyen en ellas, ¿y te parece poco el dolor, el martirio continuado de mi Querer al sentirse arrancar como por un golpe de un fierro asesino tantos actos de Vida que con tanta bondad quiere hacer surgir en las criaturas?  Y en correspondencia de esta Vida Divina truncada en ellas, hacen surgir la vida de las pasiones, del pecado, de las tinieblas, de las debilidades.  El no hacer mi Voluntad es Vida Divina que pierden las criaturas, y por eso Ella reinante en ti, te hace sentir, con privarte de Mí, el dolor de tantas Vidas Divinas que le truncan las criaturas, para repararse y rehacerse en ti todos estos actos de Vida que le hacen perder.  ¿No sabes tú que para formar el Reino del Fiat Divino debe encontrar en ti tantos actos suyos por cuantos ha perdido?  Y por eso la alternativa de mi presencia y de mi ausencia, para darte ocasión de hacerte formar tantos actos de sumisión a mi Voluntad, para hacer reentrar en ti estos actos de Vida Divina que los demás han rechazado.  Y además, ¿no te acuerdas que Yo te pedí cuando te manifesté tu misión sobre el Fiat Eterno, el sacrificio de sufrir tantas muertes por cuantas criaturas salían a la luz del día, por cuantos habían rechazado la Vida de mi Voluntad?  ¡Ah! hija mía, el no hacer mi Voluntad es Vida Divina que rechazan las criaturas, no es como no practicar las virtudes, donde rechazan las gemas, las piedras preciosas, los ornamentos, los vestidos, que no queriéndolos se pueden hacer a un lado; en cambio, rechazar mi Querer es rechazar los medios para vivir, destruir la fuente de la vida, es el más grande mal que puede existir, y por eso quien hace tanto mal no merece vivir, más bien merece morir a todos los bienes.  ¿No quieres tú entonces rehacer a mi Voluntad de todas estas Vidas que le han truncado las criaturas?  Y para hacer esto no es suficiente sufrir una pena, sino una falta de Vida Divina, cual es mi privación.  Mi Voluntad para formar su Reino en ti, quiere encontrar en ti todas las satisfacciones que las criaturas no le han dado, todas sus Vidas que debía hacer surgir en ellas, de otra manera sería un reino sin fundamento, sin darle los derechos de justicia y sin las debidas reparaciones.  Pero debes saber que tu Jesús no te dejará por mucho tiempo, porque lo sé también Yo, que no puedes vivir bajo la presión de un martirio tan duro”.

(3) Además de esto me sentía afligida porque habiendo venido el reverendo padre que debe ocuparse de la publicación de los escritos sobre la Santísima Voluntad de Dios, quiso que le entregara todos los escritos sin dejarme ni siquiera aquellos de los que él ya tenía las copias.  Entonces el pensamiento de que las cosas más íntimas entre Jesús y yo estaban fuera, y el no poder ni siquiera volver a ver lo que Jesús me había dicho sobre su Santo Querer, me atormentaba.  Y Jesús regresando me ha dicho:

(4) “Hija mía, ¿por qué te afliges tanto?  Tú debes saber que lo que te he hecho escribir en el papel, lo he escrito antes Yo mismo en el fondo de tu alma y después te lo he hecho pasar al papel, es más, hay más cosas escritas en ti que en el papel, por eso cuando tú sientas la necesidad de volver a ver lo que se refiere a las verdades del Fiat Supremo, basta que des una mirada a tu interior y en seguida verás nuevamente lo que quieres, y para que estés segura de lo que te digo, mira ahora en tu alma y verás todo en orden lo que te he manifestado”.

(5) Mientras esto decía yo he mirado en mi interior y de una sola mirada veía todo, veía también lo que Jesús me había dicho y yo había omitido escribir, por tanto he dado gracias a mi amado Bien y me he resignado, ofreciéndole todo mi duro sacrificio a Él, y pidiéndole que en compensación me diera la gracia de que su Voluntad sea conocida, amada y glorificada”.

 

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20-8

Octubre 9, 1926

 

El reino de la Voluntad de Dios será una nueva creación.

Gusto de Jesús al oír hablar de su Voluntad.

 

(1) Estaba según mi costumbre haciendo mi giro en el Querer Supremo y mi dulce Jesús me hacía ver un globo de luz en mi interior, y conforme repetía mis actos en el Fiat Divino se hacía más grande y los rayos que de él salían se hacían más largos, y mi siempre amado Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, por cuanto más frecuentemente gires en mi Voluntad para repetir tus actos, tanto más grande se hace la circunferencia del globo de luz, y por cuanta más fuerza de luz posee, tanto más se pueden extender sus rayos que deben iluminar el Reino del Fiat Eterno.  Tus actos fundidos, perdidos en mi Querer, formarán el sol especial que debe iluminar un Reino tan santo, este sol poseerá la fuerza creadora y conforme extienda sus rayos, así quedará la marca de su santidad, de la bondad, de la luz, de la belleza y de la semejanza Divina.  Quien se haga iluminar por su luz sentirá la fuerza de una nueva creación continua de alegría, de contentos y de bienes sin fin.  Por eso el Reino de mi Voluntad, dominando Ella todos los actos de aquellos que vivirán en Ella, será continua creación, así que la criatura estará bajo un acto nuevo continuado de este Supremo Querer, que la tendrá tan absorbida, que le hará faltar el campo de acción al propio yo.  Por eso amo tanto que el Reino de mi Voluntad sea conocido, por el gran bien que recibirán las criaturas y por el libre campo de acción que Ella tendrá, porque ahora el Supremo Querer está obstaculizado por el propio yo, en cambio cuando sea conocido, sus rayos vivificantes, penetrantes y plenos de viva luz, eclipsarán la voluntad humana, ésta quedará deslumbrada por su luz refulgente y viendo el gran bien que le vendrá, dará libertad de acción a mi Voluntad dándole el total dominio.  Así que para mi Voluntad, en este su Reino, empezará una nueva era, una creación continua, pondrá fuera todo lo que había establecido dar a las criaturas si hubieran hecho siempre su Voluntad, y que por tantos siglos ha debido tener en Sí como en depósito, para después sacarlos para bien de los hijos de su Reino”.

(3) Después de esto he seguido rezando, pero mientras rezaba veía que mi sumo Bien Jesús, de prisa salía del fondo de mi interior, empujando un bulto de luz que estaba encima de Él, que lo tenía como eclipsado bajo de ella dentro de mí y me impedía el verlo, por eso Él empujándolo de prisa ha salido y yo le he dicho:  “Jesús mío, ¿qué cosa es esta prisa que tienes?  ¿Es tal vez alguna cosa que te interesa mucho?”

(4) Y Jesús:  “Cierto, cierto hija que es la cosa que más me interesa, mira, he escuchado hasta dentro de ti al padre que se llevó nuestros escritos que hablaba de mi Voluntad a los que lo rodeaban, con tanto amor que me sentí herir hasta en el corazón, y por eso he querido salir fuera de ti para escucharlo, son mis mismas palabras que he dicho sobre mi Voluntad que me resuenan al oído, escucho mi eco y por eso quiero tomarme todo el gusto de escucharlo, y quiero que también tú lo tomes por compensación de los sacrificios que has hecho”.

(5) Mientras estaba en esto, yo veía que un rayo de luz salía de Jesús, que se alargaba tanto, que llegaba hasta donde se encontraba el reverendo padre, que invistiéndolo lo hacía hablar y Jesús se consolaba al oír hablar sobre su adorable Voluntad.

 

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20-9

Octubre 12, 1926

 

Qué significa ser hija primogénita de la Voluntad Divina.

Jesús se siente atraído por la Voluntad Divina a visitar

al alma y la dispone a tratar con Él.

 

(1)Me sentía inmersa en el mar del dolor de la privación de mi sumo Bien Jesús, y por cuanto lo llamaba girando por cielo y tierra, no me era dado encontrar a Aquél por quien tanto suspiraba, y por eso las aguas del dolor creciendo siempre más, me ahogaban de penas y de dolor, pero de aquel dolor que sólo Jesús puede dar y sabe dar a un pobre y pequeño corazón que ama, y porque es pequeño no puede sostener toda la inmensidad de las aguas amargas del dolor de su privación, y por eso quedo ahogada y oprimida esperando a Aquél que tanto anhelo y suspiro.  Entonces mientras me encontraba toda oprimida, mi siempre amable Jesús se hacía ver en mi interior, en medio de una nube de luz y me ha dicho:

(2) “Hija primogénita de mi Voluntad, ¿por qué estás tan oprimida?  Si tú piensas en tu gran fortuna tu opresión se irá de ti.  ¿Sabes tú qué significa hija primogénita de mi Voluntad?  Significa primera hija en el amor de nuestro Padre Celestial, y primera de todos en ser amada; significa primera hija de la gracia, de la luz, primera hija de la gloria, primera hija poseedora de las riquezas de su Divino Padre, primera hija de la Creación.  Como hija primogénita del Supremo Querer contiene todos los vínculos, todas las relaciones, todos los derechos que convienen a una hija primogénita:  Vínculos de filiación, relaciones de comunicación con todas las disposiciones de su Celestial Padre, derechos de posesión de todos sus bienes.  Pero esto no es todo, ¿sabes tú qué significa primera hija salida de mi Voluntad?  Significa no sólo ser primera en el amor y en todas las cosas de su Creador, sino encerrar en sí todo el amor y todos los bienes de los demás hijos, así que si los demás poseerán cada uno su parte, ella como primogénita poseerá todo junto los bienes de los demás, y esto con derecho y con justicia, porque como primogénita, mi Voluntad a ella todo le confió, todo donó, por eso en ella se encuentra el origen de todas las cosas, la causa por la que fue creada la Creación, la finalidad por la que salió en campo la acción y el amor Divino.  Causa primaria de todo el obrar de un Dios fue quien debía ser hija primogénita de nuestra Voluntad, por lo tanto, de ella, como consecuencia, derivan todos los bienes, de ella parten y a ella regresan.  Mira entonces cómo eres afortunada, tú no puedes comprender del todo qué significa tener el primado en el amor y en todas las cosas de tu Creador”.

(3) Entonces al oír esto le he dicho:  “Amor mío, ¿qué dices?  Y además, ¿en qué me aprovecha tanta fortuna que Tú dices cuando me privas de Ti?  Todos los bienes se me convierten en amarguras sin Ti, y además, te lo he dicho tantas veces, que sólo a Ti quiero, porque Tú me bastas por todo, y si todo tuviera sin Ti, todo se me cambia en martirio y en dolor indescriptible.  El amor, la gracia, la luz, la Creación toda me hablan de Ti, me hacen conocer quién eres Tú, y no encontrándote doy en delirio, en ansias mortales, por eso el primado, la primogenitura dalas a quien quieras, a mí no me interesan, si quieres volverme feliz quédate Tú solo conmigo y esto me basta”.  Y Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, no debo bastarte sólo Yo, ni quiero que digas que todo lo demás no te interesa, no, no, si no me basta a Mí el darte sólo a Mí, sino que te doy también todas mis cosas, si me interesa a Mí que el primado, que la hija primogénita seas tú, debe interesarte también a ti, ¿y no sabes tú que mi frecuente venir es porque eres mi hija primogénita?  ¿No sabes tú que a Adán hasta en tanto que se mantuvo como hijo primogénito de mi Voluntad, y por consecuencia tenía el primado sobre todo, Yo lo visitaba frecuentemente?  Mi Voluntad reinante en él le suministraba todos los modos necesarios para entretenerse Conmigo como hijo que forma la consolación de su Padre, así que Yo hablaba con él como a un hijo, y él Conmigo como a su Padre, pero en cuanto se sustrajo de mi Voluntad perdió el primado, la primogenitura y junto con eso perdió todos mis bienes, no sentía ya en él la fuerza de sostener mi presencia, ni Yo me sentía atraído por una fuerza y Voluntad Divina para ir a él, por eso todos sus vínculos Conmigo quedaron despedazados, por derecho ya nada le tocaba, y no más me pudo ver develado, sino entre rayos y eclipsado en mi luz, en aquella luz de mi Voluntad que él había rechazado.  Ahora, ¿no sabes tú que el primado que perdió Adán como hijo primogénito de mi Voluntad ha pasado a ti, y que Yo debo encerrar en ti todos los bienes que debía encerrar en él si no se hubiese sustraído de mi Voluntad?  Por eso Yo te veo como la primera criatura salida de nuestras manos, porque quien vive en mi Voluntad es siempre la primera ante su Creador, y a pesar de que en el tiempo haya nacido después, esto dice nada, en nuestro Querer es siempre primera quien no ha hecho ninguna salida de dentro de Él.  Mira entonces cómo todo te debe interesar, mi mismo venir es la fuerza irresistible de mi Voluntad que te atrae a Mí y te dispone.  Por eso quiero suma gratitud por tu gran fortuna de ser la hija primogénita de mi Voluntad”.

(5) Yo no supe qué responder, he quedado confundida y en lo íntimo de mi alma decía:  “Fiat, Fiat”.

 

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20-10

Octubre 13, 1926

 

La Divina Voluntad formará el eclipse a la voluntad humana.

 

(1) Estaba fundiéndome toda en el Santo Querer Divino, y mientras giraba en Él haciendo mis actos, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, cada acto, oración y pena que el alma hace entrar en la luz de mi Voluntad, se transforma en luz y forma un rayo de más en el Sol del Eterno Querer; estos rayos forman la gloria más bella que la criatura puede dar al Fiat Divino, de modo que viéndose tan glorificado por su misma luz, inviste estos rayos con nuevos conocimientos suyos, que convirtiéndose en voces, manifiestan al alma otras sorpresas de mi Voluntad, ¿pero sabes tú qué cosa le forman estos mis conocimientos a la criatura?  Forman el eclipse de la voluntad humana; por cuanto más fuerte es la luz, por cuantos más rayos hay, tanto más la voluntad humana queda deslumbrada y eclipsada por la luz de mis conocimientos, de manera que casi se siente impotente para obrar y da el campo a la acción de la luz de mi Voluntad; la voluntad humana queda ocupada en la acción de la mía y le falta tiempo, lugar para hacer obrar a la suya; es como el ojo humano cuando mira fijamente al sol, la fuerza de la luz inviste la pupila y dominándola la hace incapaz de ver otras cosas, pero a pesar de esto no ha perdido la vista, es la fuerza de la luz que tiene esta potencia, que a cualquiera que la mira le quita cualquier otro objeto y no la deja ver otra cosa más que luz.  Yo no le quitaré jamás el libre albedrío a la voluntad humana, don grande dado a las criaturas al crearlas y que las hacen distinguir si quieren ser verdaderas hijas mías o no, sino que más bien con la luz de los conocimientos de mi Voluntad, formaré más que rayos solares, que quien quiera conocerlos y mirarlos quedará investido por esta luz, de modo que la voluntad humana eclipsada sentirá gusto y amor en mirar la luz, y se sentirá afortunada de que la acción de la luz tome lugar en vez de la suya, y perderá el amor, el gusto de las demás cosas.  Por eso estoy diciendo tanto sobre mi Voluntad, para formar la luz fuerte, porque por cuanto más fuerte es, tanto más es el eclipse que forma para tener ocupada a la voluntad humana.  Mira el cielo, es imagen de esto, si tú lo ves de noche, lo ves tachonado de estrellas, pero si lo ves de día, las estrellas no existen más para el ojo humano, pero en el cielo continúan en su lugar como están en la noche; ¿quién ha tenido esta fuerza de hacer desaparecer las estrellas mientras están en el pleno día?  El sol con la fuerza de su luz las ha eclipsado, pero no las ha destruido, tan es verdad, que en cuanto el sol empieza su ocaso, así vuelven a hacerse ver en la bóveda del cielo, parece que tienen miedo de la luz y se esconden para dar el campo a la acción de la luz del sol, porque saben en su mudo lenguaje que el sol contiene más efectos de bienes para la tierra, y es justo que le den todo el campo a la acción grande del sol, y que ellas como homenaje a él se hagan eclipsar por su luz, pero cuando termina el eclipse se dejan ver que están en su lugar.  Así será entre el sol de los conocimientos del Fiat Supremo y entre las voluntades humanas que se harán iluminar por estos rayos de luz de mis conocimientos, éstos llevarán el eclipse a las voluntades humanas, las cuales viendo el gran bien de la acción de su luz, tendrán vergüenza, temor de obrar con la voluntad humana y darán libre campo a la acción de la luz del Querer Divino, por eso por cuanto más rezas y sufres en Él, tantos más conocimientos atraes para manifestarte, y más intensa se forma la luz para poder formar el dulce eclipse a la voluntad humana, así podré establecer el reino del Fiat Supremo”.

 

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20-11

Octubre 15, 1926

 

En el Cielo se tendrá tanta felicidad por cuanta

Voluntad Divina contuvo el alma en la tierra.

 

(1) Continuando mi acostumbrado giro en la Voluntad Suprema decía entre mí:  “Mi Jesús, tu Voluntad abraza y encierra todo, y yo a nombre de la primera criatura salida de tus manos creadoras, hasta la última que será creada, intento reparar todas las oposiciones de las voluntades humanas hechas a la tuya, y de tomar en mí todos los actos de tu adorable Voluntad que las criaturas han rechazado, para corresponderlos todos en amor, en adoración, de modo que no haya acto tuyo al que no corresponda un acto mío, para que encontrando en cada acto tuyo mi pequeño acto como bilocado en el tuyo, Tú quedes satisfecho y vengas a reinar como en triunfo sobre la tierra.  ¿No es tal vez sobre los actos humanos que tu Fiat Eterno quiere encontrar el apoyo donde dominar?  Por eso te ofrezco en cada acto tuyo, el mío como terreno para hacerte extender tu Reino”.  Ahora, mientras esto pensaba y decía, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Pequeña hija de mi Querer, es justo, es necesario, es de derecho de ambas partes, tanto tuya como de mi Voluntad, que quien es hija suya siga la multiplicidad de los actos de mi Querer, y Él los reciba en los suyos.  Un padre sería infeliz si no sintiera a su lado a su hijo para ser seguido en sus actos por él, ni el hijo se sentiría amado por el padre si el padre haciéndolo a un lado no se hiciera seguir por su hijo.  Por eso, hija de mi Voluntad y recién nacida en Ella significa precisamente esto:  ‘Seguir como hija fiel todos sus actos’.  Porque tú debes saber que mi Voluntad salió en campo de acción en la Creación en los actos humanos de la criatura, pero para obrar quiere el acto de la criatura en el suyo para desarrollar su obrar y poder decir:  ‘Mi Reino está en medio de mis hijos y propiamente en lo íntimo de sus actos’.  Porque la criatura por cuanto toma de mi Voluntad, Yo extiendo mi Reino en ella, y ella extiende su reino en mi Voluntad, pero según me hace dominar en sus actos así ensancha sus confines en mi Reino, y Yo doy y ella toma más alegría, más felicidad, más bienes y más gloria, porque está establecido que en la Patria Celestial, tanto de gloria, bienaventuranzas, de felicidad, recibirán por cuanto de mi Voluntad han contenido en sus almas en la tierra; su gloria será medida por la misma Voluntad mía que poseerán sus almas, no podrán recibir más porque su capacidad viene formada por aquella misma Voluntad Divina que han hecho y poseído mientras vivían sobre la tierra, y aunque mi liberalidad quisiera darles más, les faltaría el lugar donde contenerlas y se desbordarían fuera.  Ahora hija mía, de todo lo que mi Voluntad ha establecido dar a las criaturas, de todos sus actos, hasta ahora poco han tomado, poco han conocido, porque su Reino no ha sido conocido, mucho menos poseído, por lo tanto en el Cielo no puede dar toda su gloria completa, ni todas las alegrías y felicidad que posee, porque se encuentra en medio de hijos incapaces y de pequeña estatura.  Y por eso espera con tanto amor y ansia el tiempo de su Reino, para tener su total dominio y dar de su Fiat todo lo que había establecido dar a las criaturas, y así formarse los hijos capaces para poderles dar todos sus bienes, y sólo estos hijos en la Patria Celestial completarán la gloria a todos los bienaventurados, a los hijos del Reino de mi Querer, porque habrán encerrado lo que Ella quería, al darle libre campo de acción y de dominio, por eso tendrán la gloria esencial, porque tendrán la capacidad y el espacio donde contenerla, los demás, por medio de éstos tendrán la gloria accidental y todos gozarán juntos la gloria completa y la plena felicidad de mi Voluntad.  Así que el Reino del Fiat Supremo será el pleno triunfo del Cielo y de la tierra”.

(3) Ahora pensaba entre mí:  “Nuestro Señor en el Padre Nuestro nos enseña a decir, a pedir, ‘hágase tu Voluntad’, ¿entonces por qué dice que quiere que se viva en Ella?”  Y Jesús siempre benigno, moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, el ‘hágase tu Voluntad’ que Yo enseñé a pedir en el Padre Nuestro, significaba que todos debían rogar que al menos hicieran la Voluntad de Dios, y esto es de todos los cristianos y de todos los tiempos, no se puede decir cristiano si no se dispone a hacer la Voluntad de su Padre Celestial.  Pero tú no has pensado en la frase que viene inmediatamente después:  ‘Como en el Cielo así en la tierra’.  El como en el Cielo así en la tierra significa vivir en el Querer Divino, significa rogar que venga el Reino de mi Voluntad a la tierra para vivir en Él.  En el Cielo no sólo hacen mi Voluntad sino que viven en Ella, la poseen como cosa y Reino propio, y si la hicieran y no la poseyeran no sería plena su felicidad, porque la verdadera felicidad comienza en el fondo del alma.  Hacer la Voluntad de Dios no significa poseerla, sino someterse a sus órdenes, en cambio vivir en Ella es posesión.  Por eso en el Padre Nuestro está la petición:  En las palabras ‘Hágase tu Voluntad’, que todos hagan la Voluntad Suprema; y en el ‘como en el Cielo así en la tierra’, que el hombre regrese en aquella Voluntad de donde salió, para readquirir su felicidad, los bienes perdidos y la posesión de su Reino divino”.

 

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20-12

Octubre 17, 1926

 

Luisa gira en toda la Creación y Redención y pide el

Fiat.  Cómo Éste es la base y fundamento del reino.

 

(1) Me parece que no puedo hacer menos que seguir mi giro en la Voluntad Suprema, siento que es mi verdadera casa y sólo estoy contenta cuando giro en Ella, porque encuentro todo lo que pertenece a mi dulce Jesús, que en virtud de su Voluntad todo lo que es suyo es también mío.  Por tanto tengo mucho que dar a mi amado Bien, es más, hay tanto que darle que no termino jamás de darle todo, por eso me queda siempre el deseo de regresar a seguir mi giro para poder darle todo lo que pertenece a su adorable Voluntad; y pensando en el gran bien que lleva al alma el Querer Supremo, mientras giraba pedía a Jesús que pronto lo hiciera conocer a todos, a fin de que pudiesen tomar parte en tan grande bien, y para obtener esto le decía al llegar a cada cosa creada:  “Vengo en el sol a hacer compañía a tu Voluntad reinante y dominante en él, en todo el esplendor de su majestad, pero mientras te hago compañía en el sol, te ruego que tu Fiat Eterno sea conocido, y así como reina triunfante en el sol, venga a reinar triunfante en medio de las criaturas; mira, también el sol te ruega, toda su luz se convierte en oración y a medida que se extiende sobre la tierra e inviste con su luz plantas y flores, montes y llanuras, mares y ríos, así ruega que tu Fiat sea uno sobre la tierra y que se armonice con todas las criaturas.  Así que no soy yo sola quien te lo pide, sino que es la Potencia de tu misma Voluntad que reina en el sol la que ruega, ruega la luz, ruegan sus innumerables efectos, los bienes, los colores que contiene, todos ruegan que tu Fiat reine sobre todos.  ¿Puedes Tú resistir a una masa de luz tan grande que ruega con la Potencia de tu mismo Querer?  Y yo, pequeña cual soy, mientras te hago compañía en este sol, bendigo, adoro, glorifico tu Voluntad adorable, con la magnificencia y gloria con las que tu misma Voluntad se glorifica en sus obras.  ¿Así que sólo en las criaturas tu Voluntad no debe encontrar la perfecta gloria de sus obras?  Por eso venga, venga tu Fiat”.  Pero mientras esto hago, oigo que toda la luz del sol ruega que venga el Fiat Eterno, esto es, su misma adorable Voluntad que invistiendo la luz ruega, y yo dejándola en su acto de rogar paso a las otras cosas creadas para hacer mi pequeña visita, para hacer un poco de compañía a la adorable Voluntad en cada acto suyo que ejercita en cada cosa creada.  Por eso paso en el cielo, en las estrellas, en el mar, a fin de que el cielo ruegue, las estrellas rueguen, el mar con su murmullo ruegue que el Fiat Supremo sea conocido y reine triunfante sobre todas las criaturas como reina en ellos.  Entonces, después de haber girado sobre todas las cosas creadas para hacer compañía al Fiat Divino y pedir en cada cosa que venga a reinar sobre la tierra, cómo es bello ver, oír que toda la Creación ruega que venga su reino en medio de las criaturas, después desciendo en todo lo que hizo mi Jesús en la Redención, en sus lágrimas, en sus gemidos infantiles, en sus obras, pasos y palabras, en sus penas, en sus llagas, en su sangre, hasta en su muerte, a fin de que sus lágrimas rueguen que venga su Fiat; sus gemidos y todo lo que hizo supliquen todos en coro que su Fiat sea conocido y que su misma muerte haga resurgir la Vida de su Voluntad Divina en las criaturas.  Mientras esto y más hacía, pero me alargaría demasiado si quisiera decirlo todo, mi dulce Jesús estrechándome a Sí me ha dicho:

(2) “Pequeña hija de mi Querer, tú debes saber que mi Voluntad se quedó reinante en toda la Creación para dar el campo a las criaturas de hacerle tantas visitas por cuantas cosas creó, quería la compañía de la criatura en el mudo lenguaje de todo el universo.  Cómo es duro el aislamiento de esta Voluntad tan santa, que quiere santificar y no encuentra a quién participar su Santidad; tan rica que quiere dar, y no encuentra a quién dar; tan bella, y no encuentra a quién embellecer; tan feliz, y no encuentra a quién hacer feliz.  Poder dar, querer dar y no tener a quién dar es siempre un dolor y una pena inenarrable, y para su mayor dolor ser dejada sola.  Entonces al ver entrar a la criatura en el campo de la Creación para hacerle compañía, se siente felicitar y cumplirse la finalidad por la que se dejó reinante en cada cosa creada, pero lo que la vuelve más feliz, más glorificada, es que tú en cuanto llegas a cada cosa creada le pides que su Fiat sea conocido y reine sobre todo, y mueves a mi misma Voluntad en el sol, en el cielo, en el mar, en todo, a rogar que venga el reino de mi Querer, porque estando en ti mi Fiat se puede decir que es Ella misma que ruega y que mueve todas mis obras, hasta mis lágrimas y suspiros para que venga el Reino de mi Voluntad.  Tú no puedes entender qué contento me das, qué impresión es a mi corazón y a mi misma Voluntad oír a todas nuestras obras que piden, que quieren nuestro Fiat.  Ve entonces mi contento porque no te veo pedir nada para ti, ni gloria, ni amor, ni gracias, y viendo tu pequeñez, por la cual no puedes obtener un Reino tan grande, giras en todas mis obras, por todas partes donde se encuentra un acto de mi Voluntad haciendo su oficio, y haces decir a mi mismo Fiat:  ‘Venga tu Reino, ¡ah! haz que sea conocido, amado y poseído por las generaciones humanas’.  Una Voluntad Divina que ruega junto con nuestras obras, junto con su pequeña hija, es el más grande portento, es una potencia a la par de la nuestra que ruega, y el no escucharla favorablemente nos resulta imposible.  ¡Cómo es santo, cómo es puro, noble y todo divino, sin sombra de humano el Reino de nuestra Voluntad!  Su base, su fundamento y la profundidad de él será nuestro mismo Fiat, que extendiéndose por debajo, en medio y sobre estos hijos de la familia celestial, les volverá firme el paso e inquebrantable para ellos el reino de mi Voluntad”.

 

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20-13

Octubre 19, 1926

 

(Sin título).

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús se hacía ver en mi interior, y un sol que descendía del cielo concentrado en su pecho, y yo conforme rezaba, respiraba, me movía, hacía mis actos en su Querer, así tomaba luz y Jesús se agrandaba más en mi alma y ocupaba más lugar; yo he quedado maravillada al ver que a cada cosa que hacía tomaba luz del pecho de Jesús, y Él se hacía más grande y se extendía más en mí, y yo quedaba más llena de Él.  Después de esto me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Divinidad es un acto nuevo continuado, y como mi Voluntad es el régimen de Ella, el desarrollo de nuestras obras, la portadora de este acto nuevo, por eso posee la plenitud de este acto nuevo y por eso es siempre nueva en sus obras, nueva en su felicidad, en la alegría y siempre nueva en las manifestaciones de sus conocimientos.  He aquí la razón por la que te dice siempre cosas nuevas de mi Fiat, porque posee la fuente de la novedad, y si tantas cosas parece que se asemejan, que se dan la mano, esto es efecto de la luz interminable que contiene, porque siendo inseparable parece que todas son luces entrelazadas juntas, y así como en la luz está la sustancia de los colores, que son como tantos actos nuevos y distintos che posee la luz, y no se puede decir que es un solo color, sino todos los colores con la variedad de todos los matices, pálidos, fuertes, oscuros, pero lo que embellece y vuelve más refulgentes estos colores, es porque están investidos por la fuerza de la luz, de otro modo serían como colores sin atractivo y sin belleza.  Así los tantos conocimientos que te vienen dados sobre mi Voluntad, como salen de su luz interminable están investidos de luz y por eso parece que se dan la mano, que se asemejan, pero en la sustancia son más que colores, siempre nuevos en las verdades, nuevos en el modo, nuevos en el bien que llevan, nuevos en la santificación que comunican, nuevos en las semejanzas, nuevos en las bellezas, y tal vez aun una sola palabra nueva de más que hay en las diversas manifestaciones sobre mi Voluntad, es siempre un color divino y un acto eterno nuevo que lleva a la criatura un acto que no termina jamás en la gracia, en los bienes y en la gloria.  ¿Y sabes tú qué significa poseer estos conocimientos sobre mi Voluntad?  Es como si uno tuviera una moneda que tiene virtud de hacer surgir cuantas monedas quiera, y poseyendo un bien que surge, la pobreza ha terminado.  Así estos mis conocimientos poseen luz, santidad, fuerza, belleza, riquezas que siempre surgen, así que quien los poseerá tendrá la fuente de la luz, de la santidad, por eso para ella terminarán las tinieblas, las debilidades, la fealdad de la culpa, la escasez de los bienes divinos, todos los males terminarán y poseerán la fuente de la santidad.  Mira, esta luz que tú ves concentrada en mi pecho es mi Suprema Voluntad, que conforme tú emites tus actos, así surge la luz y se te comunica y te lleva los nuevos conocimientos sobre mi Fiat, los cuales vaciándote me ensanchan el lugar para poderme extender más en ti, y a medida que me extiendo así va terminando tu vida natural, tu voluntad, toda tú misma, porque das lugar a la mía y Yo me ocupo en formar y extender siempre más el Reino del Fiat Supremo en ti, y tú tendrás más campo para girar en Ella y para ayudarme en el trabajo de la nueva formación de mi Reino en medio a las criaturas”.

(3) Entonces yo he continuado mis actos en el cielo interminable del Querer Divino y tocaba con la mano que todo lo que ha salido del Fiat Eterno, tanto en la Creación como en la Redención y Santificación, son tantos seres y cosas innumerables, todos nuevos y distintos entre ellos, a lo más se semejan, se dan la mano, pero ningún ser o cosa puede decir yo soy la misma cosa que la otra, aun el más pequeño insecto, la más pequeña flor tiene la marca de la novedad.  Así que pensaba entre mí:  “Es realmente verdad que el Fiat de la Majestad Divina contiene la virtud, la fuente de un acto nuevo continuado.  ¡Qué felicidad hacerse dominar por este Fiat Omnipotente, estar bajo el influjo de un acto nuevo jamás interrumpido!”  Ahora, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha regresado y mirándome con amor indecible llamaba todo en torno a Él, a su señal la Creación toda, los bienes de la Redención se han encontrado en torno a Jesús y Él vinculaba mi pobre alma a toda la Creación y Redención para hacerme recibir todos los efectos de todo lo que ha hecho su adorable Voluntad, y me dijo:

(4) “Hija mía, quien se hace dominar por mi Voluntad está bajo el influjo de todos sus actos y recibe los efectos y la vida de lo que hizo en la Creación y en la Redención, todo queda en relación y vinculado con ella”.

 

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20-14

Octubre 22, 1926

 

El gran bien que llevará el reino del Fiat Divino.  Cómo será preservativo

de todos los males.  Así cómo la Virgen, mientras no hizo ningún

milagro, hizo el gran milagro de dar un Dios a las criaturas, así será

quien debe hacer conocer el Reino, hará el gran milagro de

dar una Voluntad Divina.

 

(1) Estaba pensando en el Santo Querer Divino y decía entre mí:  “¿Pero cuál será el gran bien de este reino del Fiat Supremo?”  Y Jesús como interrumpiendo mi pensamiento y como deprisa se ha movido en mi interior diciéndome:

(2) “Hija mía, ¿cuál será el gran bien?  ¿Cuál será el gran bien?  El Reino de mi Fiat encerrará todos los bienes, todos los milagros, los portentos más estrepitosos, más bien los sobrepasará a todos juntos, y si milagro significa dar la vista a un ciego, enderezar a un cojo, sanar un enfermo, resucitar un muerto, etc., el Reino de mi Voluntad tendrá el alimento preservativo, y cualquiera que entrará en Él, no habrá ningún peligro de que pueda permanecer ciego, cojo y enfermo, la muerte en el alma no tendrá más poder, y si lo tendrá sobre el cuerpo no será muerte, sino paso, y faltando el alimento de la culpa y la voluntad humana degradada que produce la corrupción en los cuerpos, y estando el alimento preservativo de mi Voluntad, tampoco los cuerpos estarán sujetos a descomponerse y a corromperse tan horriblemente de infundir temor aun a los más fuertes, como es ahora, sino que quedarán compuestos en sus sepulcros esperando el día de la resurrección de todos.  Entonces, ¿qué crees tú que sea más milagro, dar la vista a un pobre ciego, enderezar a un cojo, sanar un enfermo, o bien tener un medio preservativo para que el ojo no pierda jamás su vista, que se camine siempre derecho, que se esté siempre sano?  Creo que sea más el milagro preservativo que el milagro después de sucedida la desventura.  Esta es la gran diferencia del Reino de la Redención y del Reino del Fiat Supremo, en el primero fue milagro para los pobres desventurados, como lo es todavía ahora que yacen, quién en una desventura y quién en otra, y por eso Yo di el ejemplo también en lo exterior, haciendo tantas diferentes curaciones que eran símbolo de las curaciones que Yo hacía en las almas, y que fácilmente regresan a su enfermedad.  El segundo será milagro preservativo, porque mi Voluntad posee la milagrosa Potencia que quien se hace dominar por Ella no estará sujeto a ningún mal, por lo tanto no tendrá ninguna necesidad de hacer milagros, porque los conservará siempre sanos, santos y bellos, dignos de aquella belleza que salió de nuestras manos creadoras al crear a la criatura.  El Reino del Fiat Divino hará el gran milagro de desterrar todos los males, todas las miserias, todos los temores, porque Él no hará el milagro a tiempo y a circunstancia, sino que se mantendrá sobre sus hijos de su Reino con un acto de milagro continuado para preservarlos de cualquier mal y hacerlos distinguir como hijos de su Reino, esto en el alma, pero también en el cuerpo habrá muchas modificaciones, porque es siempre la culpa el alimento de todos los males, y quitada la culpa faltará el alimento al mal, mucho más que mi Voluntad y pecado no pueden existir juntos, por lo tanto, también la naturaleza humana tendrá sus benéficos efectos.

(3) Ahora hija mía, debiendo preparar el gran milagro del Reino del Fiat Supremo, estoy haciendo contigo, como hija primogénita de mi Voluntad, como hice con la Soberana Reina, Mamá mía, cuando preparé el Reino de la Redención, la atraje tanto a Mí, la tuve tan ocupada en su interior para poder formar junto con Ella el milagro de la Redención, y había tanta necesidad, tantas cosas que juntos teníamos que hacer, que rehacer, que completar, que debí ocultar en su exterior cualquier cosa que pudiera llamarse milagro, excepto su perfecta virtud, con esto la dejé más libre para hacerla navegar el mar interminable del Fiat Eterno, y así pudiese tener acceso a la Divina Majestad para obtener el Reino de la Redención.  ¿Qué hubiera sido más, si la Celestial Reina hubiera dado la vista a los ciegos, la palabra a los mudos y demás, o bien el milagro de hacer descender al Verbo Eterno sobre la tierra?  Los primeros hubieran sido milagros accidentales, pasajeros e individuales, en cambio el segundo es milagro permanente y para todos, siempre y cuando lo quieran; por eso los primeros hubieran sido como una nada comparados al segundo.  Ella fue el verdadero sol que eclipsando todo, eclipsó en Sí al mismo Verbo del Padre, germinando de su luz todos los bienes, todos los efectos y milagros que produjo la Redención; pero al igual que el sol, producía los bienes y los milagros sin hacerse ver o hacerse señalar de que era Ella la causa primaria de todo.  En efecto, todo lo que Yo hice de bien sobre la tierra, lo hice porque la Emperatriz del Cielo llegó a tener su imperio en la Divinidad, y con su imperio me trajo del Cielo para darme a las criaturas.

(4) Ahora, así estoy haciendo contigo para preparar el Reino del Fiat Supremo.  Te tengo Conmigo, te hago navegar el mar interminable de Él para darte el acceso junto al Padre Celestial a fin de que le ruegues, lo venzas, lo imperes, para obtener el Fiat de mi Reino.  Y para cumplir y consumar en ti toda la fuerza milagrosa que se necesita para un Reino tan santo, te tengo continuamente ocupada en tu interior en el trabajo de mi Reino, te hago girar continuamente para hacer, para rehacer, para completar todo lo que se necesita y que todos deberían hacer, para formar el gran milagro de mi Reino, y externamente nada dejo aparecer de milagroso en ti, excepto la luz de mi Voluntad.  Algunos podrán decir:  ¡Cómo!  Tantos portentos que manifiesta el bendito Jesús a esta criatura de este reino del Fiat Divino, los bienes que traerá sobrepasarán Creación y Redención, es más, será corona tanto de una como de la otra, y a pesar de tanto bien ninguna cosa milagrosa en el exterior se ve en ella como confirmación del gran bien de este Reino del Eterno Fiat, mientras que los otros santos, sin el portento de este gran bien, han hecho milagros a cada paso.  Pero si se vuelven hacia atrás a considerar a mi amada Mamá, la más santa de todas las criaturas, el gran bien que encerró en Sí y que trajo a las criaturas, no hay quién pueda compararse a Ella, hizo el gran milagro de concebir en Sí al Verbo Divino y el portento de dar un Dios a cada criatura.  Y delante a este prodigio jamás visto ni oído, de poder dar al Verbo Eterno a las criaturas, todos los otros milagros unidos juntos son pequeñas llamitas delante al sol.  Ahora quien debe hacer lo más no es necesario que haga lo menos, así delante al gran milagro del Reino de mi Voluntad restablecido en medio a las criaturas, todos los otros milagros serán pequeñas llamitas delante al gran Sol de mi Querer; cada dicho, verdad y manifestación sobre Él, es un milagro que ha salido de mi Voluntad como preservativo de todo mal y para vincular a las criaturas a un bien infinito, a una gloria más grande, a una nueva belleza toda divina.  Cada verdad mía sobre mi Eterno Querer contiene la potencia y la virtud prodigiosa, más que si se resucitase a un muerto, que si sanase a un leproso, que un ciego viese, que un mudo hablase, porque mis palabras sobre la santidad y potencia de mi Fiat, resucitarán a las almas a su origen, las sanarán de la lepra que ha producido la voluntad humana, les dará la vista para ver los bienes del Reino de mi Voluntad, porque hasta ahora eran como ciegos, les dará la palabra a tantos mudos que mientras sabían decir tantas otras cosas, sólo para mi Voluntad eran como tantos mudos que no tenían palabra; y además el gran milagro de poder dar una Voluntad Divina a cada criatura, que contiene todos los bienes.  ¿Qué cosa no les dará cuando se encuentre en posesión de los hijos de su Reino?  He aquí por qué te tengo toda ocupada en el trabajo de este mi Reino, y hay mucho que hacer para preparar el gran milagro de que el Reino del Fiat sea conocido y poseído.  Por eso sé atenta en atravesar el mar interminable de mi Voluntad, a fin de que venga establecido el orden entre Creador y criatura, y así podré hacer el gran milagro por medio tuyo, de que el hombre regrese a su origen de donde salió”.

(5) Después yo estaba pensando en lo que está escrito arriba, especialmente en que cada palabra y manifestación sobre la Suprema Voluntad es un milagro salido de Ella, y Jesús para confirmarme lo que me había dicho ha agregado:

(6) “Hija mía, ¿qué crees tú que haya sido más milagro cuando vine a la tierra:  Mi palabra, el evangelio que anuncié, o bien que di la vida a los muertos, la vista a los ciegos, el oído a los sordos, etc.?  ¡Ah! hija mía, fue más grande milagro mi palabra, mi evangelio, mucho más que los mismos milagros salieron de mi palabra; la base, la sustancia de todos los milagros salió de mi palabra creadora, los Sacramentos, la misma Creación, milagro permanente, tuvieron vida de mi palabra y mi misma Iglesia tiene por régimen, por fundamento mi palabra, mi evangelio.  Así que fue más milagro mi palabra, mi evangelio, que los mismos milagros, los cuales si tuvieron vida, fue por mi palabra milagrosa.  Por lo tanto debes estar segura que la palabra de tu Jesús es el más grande milagro; mi palabra es como viento impetuoso que corre, golpea el oído, entra en los corazones, calienta, purifica,  ilumina, gira, vuelve a girar de nación en nación, recorre todo el mundo, gira por todos los siglos; ¿quién puede dar muerte y sepultar una palabra mía?  Ninguno.  Y si alguna vez parece que mi palabra calla y está como escondida, ella no pierde jamás la vida, cuando menos se crea, sale y gira por todas partes; pasarán los siglos en los cuales todos:  Hombres y cosas serán arrollados y desaparecerán, pero mi palabra no pasará jamás, porque contiene la vida, la fuerza milagrosa de Aquél que la hizo salir.  Por eso ten por seguro que cada palabra y manifestación que te hago sobre el Fiat Eterno es el más grande milagro, que servirán para el reino de mi Voluntad.  He aquí por qué tanto te incito y tanto me interesa que ni siquiera una palabra mía no sea manifestada y escrita por ti, porque me veo regresar un milagro mío que tanto bien llevará a los hijos del Fiat Supremo”.

 

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20-15

Octubre 24, 1926

 

No hay cosa más santa y portadora de toda felicidad que

la Voluntad Divina.  Todos los actos de la Creación y de la

Redención son para establecer el reino del Fiat Supremo.

 

(1) Estaba haciendo mi acostumbrado giro en el Querer Divino y en cada cosa ponía mi te amo y pedía que el reino del Fiat venga y sea conocido sobre la tierra, y llegando a todos los actos que hizo mi dulce Jesús en la Redención, pidiendo en cada uno de ellos que venga su reino, pensaba entre mí:  “Antes cuando giraba tanto en toda la Creación como en la Redención, ponía sólo mi te amo, mi adoración, mi gracias, ¿y ahora por qué no puedo hacer menos que pedir el reino del Fiat?  Siento que quisiera arrollar todo, la cosa más pequeña y la más grande, cielo y tierra, los actos del mismo Jesús y también a Jesús mismo, y forzarlos a fin de que todo y todos digan junto conmigo:  “Queremos el reino del Fiat Supremo, lo queremos reinante, dominante en medio de nosotros.”  Mucho más que todos lo quieren, los mismos actos de Jesús, su Vida, sus lágrimas, su sangre, sus llagas, dentro de ellos dicen:  “Venga nuestro reino a la tierra”.  Y yo entro en el acto de Jesús y repito junto:  “Venga pronto el reino del Fiat Divino.”  Ahora, mientras esto pensaba, mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y con una ternura indecible me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien ha nacido en mi Querer siente su Vida correr en ella, y como connatural quiere para todos lo que ella posee.  Y como mi Voluntad es inmensa y encierra todo y a todos, por eso quien la posee gira por todas las cosas que Ella encierra, para rogarle y vencerla para que descienda sobre la tierra a formar su reino.  Pero tú debes saber que, tú para tener dominio y hacerlas decir lo que quieres tú, en todas las cosas que han salido y encierran mi Voluntad, debías primero conocerlas y después amarlas, a fin de que el amor te diese el derecho de poseerlas y de hacerlas hacer y decir lo que quieres tú.  He aquí la causa por la que antes, girando en todas mis obras, imprimías tu te amo, te adoro, te agradezco, era el conocimiento de mis obras que tú hacías y la posesión que tomabas.  Ahora, después de la posesión, ¿qué otra cosa más grande, más santa, más bella, más portadora de todas las felicidades a las humanas generaciones puedes pedir en medio de mis obras y junto con ellas, que pedir que venga el reino de mi Voluntad?  Mucho más que tanto en la Creación era el Reino del Fiat lo que quería establecer en medio de las criaturas, como en el Reino de la Redención, todos mis actos, mi misma Vida, el principio, la sustancia, en lo íntimo de ellos era el Fiat que pedían y por el Fiat eran hechos.  Si tú pudieses ver dentro de cada lágrima mía, de cada gota de mi sangre, de cada pena y en todo mi obrar, encontrarías dentro el Fiat que pedían y cómo eran dirigidos para el Reino de mi Querer, y si bien aparentemente parecía que eran dirigidos a redimir y a salvar al hombre, era el camino que hacían para llegar al Reino de mi Voluntad.  Esto sucede también a las criaturas cuando se deciden a querer tomar posesión de un reino, de una casa, de un terreno, no se encuentran enseguida, en un instante dentro y en posesión, sino que deben recorrer el camino, quién sabe cuanto sufrir, luchar, subir las escaleras para encontrarse dentro y después tomar posesión.  Hija mía, si en todos los actos y penas que sufrió mi Humanidad no hubieran tenido por principio, por sustancia, por vida, el restablecimiento del Reino de mi Fiat sobre la tierra, me habría alejado y habría perdido la finalidad de la Creación, lo que no puede ser, porque Dios cuando se ha puesto una finalidad, debe y puede obtener su propósito.  Y si tú en todo lo que haces, sufres y dices, no pides mi Fiat, no tienes por principio, por sustancia mi Voluntad, te alejas y no cumples tu misión, y es necesario que gires tantas y tantas veces en mi Voluntad en medio de mis obras para pedir todos en coro que venga el Reino del Fiat Supremo, a fin de que junto con toda la Creación y con todas mis obras que hice en la Redención, sea llenada hasta el borde de todos los actos que se necesitan ante el Padre Celestial para hacer conocer y conseguir el Reino de mi Querer sobre la tierra.  Ahora, tú debes saber que toda la Creación y todas mis obras hechas en la Redención, están como cansadas de esperar y se encuentran en la condición de una familia noble y rica, todos los hijos son de justa estatura, bellos en el aspecto, de talento no común, van siempre bien vestidos, con una limpieza maravillosa, son siempre ellos los que hacen la más bella figura en medio de los demás; ahora, a esta familia, después de tanta fortuna le llega una desventura, que uno de estos hijos, degradándose, desciende de su nobleza y va siempre sucio, hace actos indignos y viles que deshonran la nobleza de la familia, y por cuanto hacen para que figure junto con los demás hermanos, no lo logran, más bien va siempre empeorando hasta llegar a ser la burla y el hazmerreír de todos.  Toda la familia tiene siempre un dolor, y por cuanto sienten el deshonor de este hijo, no pueden destruir y decir que no les pertenece y que no ha salido de aquel mismo padre al que ellos pertenecen.  Tal es la condición en la que se encuentra toda la Creación y todas las obras de mi Redención, todas ellas son una familia celestial, su origen es la nobleza divina, todas tienen por divisa, por dominio y por vida la Voluntad de su Padre Celestial, y por eso se mantienen todas en su nobleza, bellas, decorosas, puras, de una belleza encantadora, dignas de aquella Voluntad que las posee.  A tanta gloria y honor de esta familia celestial, le ha tocado la desventura de que un solo miembro, cual es el hombre, que ha salido del mismo Padre de ellas, se ha degradado, y en medio a su tanta gloria y belleza está siempre sucio, hace acciones de tonto, indignas y viles; pero no pueden negar que les pertenece, pero no lo quieren en medio de ellos tan sucio y tonto, por eso, como cansadas, todas ruegan que venga el Reino de mi Voluntad en medio a las criaturas, a fin de que en esta familia una sea la nobleza, el honor y la gloria.  Y al ver a la pequeña hija de mi Voluntad que va en medio de ellas, y animándolas pide y hace pedir a todas que el Reino del Fiat Supremo venga en medio de las criaturas, se sienten todas felices porque su dolor está pronto a terminar”.

 

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20-16

Octubre 26, 1926

 

En todos los actos que hizo Jesús, su finalidad

era el reino del Fiat Divino.  Adán se siente

volver a dar el honor perdido por él.

 

(1) Continuaba uniéndome junto con los actos que Jesús hizo en la Redención, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, mira como todos los actos que hice al redimir al hombre, aun mis mismos milagros que hice en mi vida pública, no eran otra cosa que llamar el reino del Fiat Supremo en medio de las criaturas, en el acto de hacerlos pedía a mi Padre Celestial que lo hiciera conocer y lo restableciera en medio de las generaciones humanas.  Si daba la vista a los ciegos, mi primer acto era el de poner en fuga las tinieblas de la voluntad humana, causa primaria de la ceguera del alma y del cuerpo, y que la luz de la mía iluminara las almas de tantos ciegos, a fin de que obtuvieran la vista para mirar mi Voluntad para amarla, a fin de que también sus cuerpos estuvieran exentos de perder la vista; si daba el oído a los sordos, primero pedía a mi Padre que adquirieran el oído para escuchar las voces, los conocimientos, los prodigios de mi Querer Divino, a fin de que entrase en sus corazones como camino para dominarlos, a fin de que no más sordos existieran en el mundo, ni en el alma ni en el cuerpo; también cuando resucité a los muertos pedía que resucitasen las almas en mi Eterno Querer, también aquellas putrefactas y vueltas más que cadáveres por la voluntad humana.  Y cuando tomé las cuerdas para arrojar a los profanadores del templo, era a la voluntad humana que arrojaba, a fin de que entrase la mía, reinante y dominante, para que fuesen verdaderamente ricos en el alma y no más sujetos a pobreza natural.  Y hasta cuando entré triunfante en Jerusalén, en medio de la muchedumbre, rodeado de honor y de gloria, era el triunfo de mi Voluntad que establecía en medio de los pueblos, no hubo un acto que Yo hiciera estando en la tierra en que no pusiera mi Voluntad como acto primero para restablecerla en medio de las criaturas, porque era la cosa que más me importaba.  Y si no fuera así, que en todo lo que obré y sufrí no hubiera tenido como acto primero el reino del Fiat Supremo para restablecerlo en medio de las criaturas, mi venida a la tierra hubiera traído a las generaciones humanas un bien a la mitad, no completo, y la gloria de mi Padre Celestial no habría sido completamente reintegrada por Mí, porque como mi Voluntad es principio de todo bien, es finalidad única de la Creación y Redención, por lo tanto es fin de cumplimiento de todas nuestras obras.  Así que sin Ella nuestras obras más bellas quedan comenzadas y sin cumplimiento, porque es Ella sola la corona de nuestras obras y el sello de que nuestra obra está cumplida.  He aquí por esto, que por honor y gloria de la misma obra de la Redención, debía tener como acto primero la finalidad del Reino de mi Voluntad”.

(3) Después de esto estaba comenzando mi giro en la Divina Voluntad y poniéndome en el Edén terrenal, donde Adán había hecho el primer acto de sustracción de su voluntad a la Divina, decía a mi dulce Jesús:  “Amor mío, quiero aniquilar mi querer en el tuyo, para que jamás tenga vida, para hacer que en todo y por siempre tenga vida la tuya, para reparar el primer acto que hizo Adán, para volver a dar toda aquella gloria a tu Supremo Querer como si Adán no se hubiera sustraído de Él.  ¡Oh! cómo quisiera volver a darle el honor perdido por él porque hizo su voluntad y rechazó la tuya, y este acto intento hacerlo por cuantas veces todas las criaturas han hecho su voluntad, causa de todos sus males y han rechazado la tuya, principio y fuente de todos los bienes, por eso te ruego que venga pronto el Reino del Fiat Supremo, a fin de que todos, desde Adán hasta todas las criaturas que han hecho su voluntad, reciban el honor, la gloria perdida y tu Querer reciba el triunfo, la gloria y su cumplimiento”.  Ahora, mientras esto decía, mi Sumo Bien Jesús se ha conmovido todo y enternecido, y haciéndome presente a mi primer padre Adán, ha hecho que él me dijera con un énfasis de amor todo especial:

(4) “Hija bendita, finalmente mi Señor Dios después de tantos siglos, ha hecho salir a la luz del día a aquella que debía pensar en volverme a dar el honor y la gloria que perdí con hacer desdichadamente mi voluntad.  Cómo me siento duplicada mi felicidad, hasta ahora ninguno ha pensado en volver a darme este honor que perdí, por eso agradezco vivamente a Dios que te ha hecho salir a la luz, y te agradezco a ti, como hija a mí muy amada, que hayas tomado el empeño de volver a dar a Dios la gloria como si jamás su Voluntad hubiese sido ofendida por mí, y a mí el gran honor de que el Reino del Fiat Supremo sea restablecido en medio de las generaciones humanas.  Es justo que te ceda el lugar que a mí me tocaba, como primera criatura salida de las manos de nuestro Creador”.

(5) Después de esto mi amable Jesús estrechándome a Él me ha dicho:

(6) “Hija mía, no sólo Adán, sino todo el Cielo esperan tus actos en mi Querer, a fin de que reciban el honor que les ha quitado su querer humano; tú debes saber que he puesto más gracia en ti que no puse en Adán, para hacer que mi Querer te poseyera y con triunfo te dominara, y el tuyo se sintiese honrado de no tener jamás vida y cediera el puesto a mi Voluntad.  En él no puse mi Humanidad como ayuda y fuerza suya y como cortejo de mi Voluntad, porque no la tenía entonces, en ti la he puesto para suministrarte todas las ayudas que se necesitan para hacer que la tuya esté en su puesto y la mía pueda reinar, y junto contigo seguir tus giros en mi Eterno Querer para establecer su Reino”.

(7) Yo al oír esto, como sorprendida he dicho:  “Jesús mío, ¿qué dices?  Me parece que quieres tentarme y burlarte de mí.  ¿Será posible que has puesto más gracia en mí que en Adán?”

(8) Y Jesús:  “Cierto, cierto hija mía, debía hacer de modo que tu voluntad fuera sostenida por una Humanidad Divina para hacer que no vacilara y estuviera firme en mi Voluntad, por eso no me burlo, sino que te lo digo a fin de que me correspondas y seas atenta”.

 

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20-17

Octubre 29, 1926

 

Nuestro Señor concentraba su Amor hacia el hombre en todas

las cosas creadas por Él.  Desahogo de amor al crearlo, y cómo

el Fiat lo hacía vivir a los reflejos de su Creador.

 

(1) Estaba continuando mi giro en toda la Creación para seguir cada acto de la Voluntad Suprema en cada una de las cosas creadas, y mi siempre amable Jesús ha salido de dentro de mi interior para acompañarme en todo el espacio de la bóveda de los cielos, y conforme llegábamos a cada una de las cosas creadas, Jesús tenía sobresaltos de alegría y de amor, y después deteniéndose me ha dicho:

(2) “Hija mía, Yo creé el cielo y concentré mi amor hacia el hombre en el cielo, y para darle mayor deleite lo cubrí de estrellas, Yo no amé el cielo, sino al hombre en el cielo, y para él lo creé; cómo fue fuerte y grande mi amor al extender sobre la cabeza del hombre esta bóveda azul, adornada de fulgidísimas estrellas, como un pabellón que ni reyes, ni emperadores pueden tener uno igual.  Pero no me contenté con concentrar mi amor hacia el hombre en el cielo, que debía servir para puro deleite, sino que queriéndome deleitar en amor con él quise crear el sol, concentrando hacia el hombre tanto amor en el sol, Yo amaba al hombre en el sol, no al sol, y por eso Yo ponía en él, amor de necesidad, porque era necesario el sol para la tierra, pues debía servir a las plantas y al bienestar del hombre; amor de luz que debía iluminarlo; amor de fuego que debía calentarlo; en todos los efectos que produce este astro, que son innumerables, milagro continuo que está en la bóveda de los cielos y que desciende con su luz para bien de todos, tantas especialidades de amor concentré en el sol hacia el hombre por cuantos bienes y efectos produce, ¡oh, si la criatura al menos pusiera atención a mi amor que le lleva el sol, cómo me sentiría feliz y correspondido por el gran amor que he puesto en este mi relator divino y portador de mi amor, de mi luz!  Si mi Suprema Voluntad obraba constituyéndose vida en cada cosa creada, para darse también por medio de ellas como vida a las generaciones humanas, mi amor haciendo su camino en mi Eterno Fiat se concentraba para amarlo, así que en cada cosa creada, en el viento, en el mar, en la pequeña flor, en el pajarito que canta, en todo, Yo concentraba mi amor, a fin de que todos le llevaran amor, pero para sentir, comprender y recibir este mi lenguaje de amor, el hombre debía amarme, de otra manera toda la Creación habría sido como muda para él y sin vida.  Ahora, después de que creé todo, formé la naturaleza del hombre con mis mismas manos creadoras, y conforme formaba los huesos, extendía los nervios, formaba el corazón, así concentraba mi amor, y después que lo vestí de carne formándolo como la más bella estatua que ningún otro artífice podía jamás hacer, lo miré, lo amé tanto, que no pudiendo contenerlo, mi amor se derramó, y dándole mi aliento le infundí la vida; pero no estuvimos contentos, la Trinidad Sacrosanta dando en excesos de amor quiso dotarlo, dándole inteligencia, memoria y voluntad, y según su capacidad de criatura lo enriquecimos con todas las partículas de nuestro Ser Divino.  Toda la Divinidad estaba atenta a amar y a verterse en el hombre; desde el primer instante de su vida sintió toda la fuerza de nuestro amor y desde el fondo de su corazón expresó con su voz el amor a su Creador.  ¡Oh! cómo nos sentimos felices al oír que nuestra obra, la estatua hecha por Nosotros hablaba, nos amaba y con amor perfecto.  Era el reflejo de nuestro Amor que salía de él, este amor no había sido contaminado por su voluntad y por eso su amor era perfecto, porque poseía la plenitud de nuestro Amor.  Hasta entonces, de todas las cosas creadas por Nosotros, ninguna cosa nos había dicho que nos amaba, así que al oír que el hombre nos amaba, nuestra alegría, nuestro contento fue tan grande, que por cumplimiento de nuestra fiesta lo constituimos rey de todo el universo y como el más bello joyel de nuestras manos creadoras.  Cómo era bello el hombre en los primeros tiempos de su creación, era nuestro reflejo, y estos reflejos le daban tanta belleza que raptaba nuestro amor y lo volvía perfecto en todos sus actos:  Perfecta era la gloria que daba a su Creador, perfecta su adoración, su amor, sus obras, su voz era tan armoniosa que resonaba en toda la Creación, porque poseía la armonía divina y de aquel Fiat que le había dado la vida.  Todo era orden en él, porque nuestro Querer le llevaba el orden de su Creador, lo volvía feliz y lo hacía crecer a nuestra semejanza, según nuestras palabras:  ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza’.  Cada acto suyo hecho en la unidad de la luz del Fiat Supremo era una tinta de belleza divina que adquiría, cada palabra suya era una nota armoniosa de más que tocaba; todo era amor en él, en todo nos ensalzaba nuestra Gloria, nuestra Potencia y Sabiduría infinita, y todo, cielo, sol y tierra le llevaban las alegrías, felicidad y amor de Aquél que lo había creado.   Si tú pudieras formar una estatua según te gustara más, y después verterte toda tú misma en ella dándole todos los humores vitales, y con el imperio de tu amor darle la vida, ¿cuánto no la amarías, y cuánto no querrías que te amase?  ¿Cuál no sería tu celo de amor de que toda estuviese a tu disposición y que ni siquiera un latido tolerarías que no fuera hecho para ti?  ¡Ah! tú en tu estatua te mirarías a ti misma, y por lo tanto, en cada pequeña cosa no hecha para ti sentirías un desgarro hecho a ti misma.  Tal soy Yo, todo lo que la criatura no hace para Mí son tantos desgarros que siento, mucho más que la tierra que la sostiene es mía, el sol que la ilumina y calienta es mío, el agua que bebe, el alimento que toma es mío, todo es mío, vive a mis expensas y mientras todo le doy, ella, mi bella estatua no es para Mí.  ¿Cuál no será entonces mi dolor, la afrenta y la ofensa que me hace esta estatua?  Piénsalo tú misma hija mía.  Ahora, tú debes saber que sólo mi Voluntad puede devolverme mi estatua bella como Yo la hice, porque Ella es la conservadora de todas nuestras obras y la portadora de todos nuestros reflejos, de modo que el alma vive de nuestros reflejos, los cuales, si ama le suministra la perfección del amor; si obra, la perfección de las obras; en suma, todo lo que hace, todo es perfecto en ella y esta perfección le da tantas tintas de varias bellezas, de enamorar al Artífice que la formó.  He aquí por qué amo tanto que el Fiat Supremo sea conocido y forme su Reino en medio de las generaciones humanas, para establecer el orden entre Creador y criatura, para volver a poner en común nuestros bienes con ella, y sólo nuestra Voluntad tiene este poder, sin Ella no puede haber mucho de bien, ni nuestra estatua puede regresarnos bella como salió de nuestras manos creadoras”.

 

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20-18

Noviembre 1, 1926

 

Lo que hace el Fiat Supremo en cada cosa

creada y las lecciones que da a las criaturas

para venir a reinar en medio de ellas.

 

(1) Estaba haciendo mi acostumbrado giro en toda la Creación para poder amar, glorificar, como ama y glorifica el mismo Fiat Divino en todas las cosas creadas.  Pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Mi dulce Jesús me hace girar por toda la Creación, como para alcanzar su Voluntad en todos sus actos, hacerles compañía, darles un mi te amo, un gracias y un te adoro, y pedirle que pronto venga su Reino; pero yo no sé todo lo que hace este Fiat Divino en cada cosa creada, quisiera saberlo a fin de que uno sea mi acto con el suyo”.  Ahora mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús, todo bondad ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Es justo que la pequeña hija de mi Querer sepa lo que hace Aquél de donde ha salido su origen.  Tú debes saber que mi Fiat Eterno no sólo llena toda la Creación y es vida de cada cosa creada, sino que tiene esparcidas todas nuestras cualidades en todo lo creado, porque la Creación debía servir de paraíso terrenal a la familia humana, y por lo tanto debía ser el eco de las bienaventuranzas y felicidades del Cielo; si no hubiera contenido las alegrías y contentos de la Patria Celestial, ¿cómo podía formar la felicidad de la patria terrenal?  Mucho más que una era la Voluntad, tanto la que beatificaba el Empíreo como la que debía hacer feliz la tierra.  Ahora, ¿quieres saber qué cosa hace mi Voluntad en el cielo, en aquel azul que se ve siempre firme y extendido sobre la cabeza de todos y no hay punto en que no se vea el cielo, de noche y de día está siempre en su puesto?  Mira, nuestra Voluntad tiene esparcida nuestra eternidad, nuestra firmeza que jamás se cambia, está siempre en su equilibrio perfecto, que por ninguna circunstancia se cambia jamás, y mientras ama glorifica nuestra eternidad, nuestro Ser inmutable, hace feliz a la tierra y dice al hombre:  ‘Mira, toma por modelo el cielo que está siempre extendido sobre tu cabeza, sé siempre firme en el bien como lo soy Yo, siempre extendida aquí para protegerte, a fin de que también tú como segundo cielo que está poblado de estrellas, que a tu ojo te parecen tan unidas al cielo que se puede decir que las estrellas son hijas del cielo, así también tú si eres firme en el bien, el cielo de tu alma será poblado de estrellas, como tantos partos e hijas tuyas’.  Así que haciendo tu giro en la Creación, cuando llegues al cielo, también tú, unida con nuestra Voluntad ames y glorifiques nuestra eternidad, nuestro Ser inmóvil que jamás se cambia, y pídele que haga firmes a las criaturas en el bien, a fin de que sean el reflejo del cielo y gocen la felicidad que lleva un bien continuado y jamás interrumpido”.

(3) Después siguiendo tu giro en el espacio de la Creación llegarás al sol, astro del cielo más cercano a la tierra, para llevar a las criaturas la fuente de la felicidad terrenal y las similitudes de las bienaventuranzas y gustos de la felicidad de la Patria Celestial.  ¿Quieres tú entonces saber qué hace mi Voluntad en el sol?  Glorifica nuestra luz interminable, nuestros gustos innumerables, ama y glorifica la infinitud de nuestras dulzuras, las indescriptibles tintas de nuestras bellezas, y con su calor hace eco a nuestro inmenso amor.  ¡Oh! cómo nos exalta el sol, ama y glorifica nuestro Ser Divino, y así como nuestra Divinidad develada beatifica con actos siempre nuevos toda la Patria Celestial, así el sol, eco fiel de su Creador, portador celeste de la Majestad Suprema, velada por su luz, en la cual mi Voluntad domina y reina, lleva a la tierra la felicidad terrenal, lleva su luz y su calor, lleva la dulzura y los gustos casi innumerables a las plantas, a las hierbas, a los frutos, lleva el color y el perfume a las flores y tantas variadas tintas de belleza que hacen feliz y embellecen toda la naturaleza.  ¡Oh! cómo ofrece el sol, más bien mi Voluntad en el sol, por medio de las plantas, de los frutos, de las flores, a las generaciones humanas la verdadera felicidad terrenal, y si no la gozan plenamente, es porque se han separado de aquella Voluntad que reina en el sol y la voluntad humana poniéndose en contra de la Divina destruye su felicidad.  Y mi Voluntad velada en la luz del sol dice al hombre desde la altura de su esfera, mientras ama y alaba nuestras cualidades divinas:  ‘Sé siempre luz como lo soy Yo en todo lo que tú haces, a fin de que la luz te convierta todo en calor y llegues a ser como una sola llama de amor para tu Creador.  Mírame, con ser Yo siempre luz y calor poseo la dulzura, tan es verdad que la comunico a las plantas, y de las plantas a ti; también tú, si eres siempre luz y calor poseerás la dulzura divina, no tendrás más hiel e ira en tu ánimo, poseerás los gustos y las varias tintas de las bellezas del Ser Supremo, serás sol al igual que Yo, mucho más que Dios me ha hecho para ti, y tú has sido hecho para Él, por lo tanto es justo que seas más sol que yo’.  Ve hija mía cuántas cosas tienes que hacer unida con mi Voluntad en esa esfera del sol, tienes que alabar, amar y glorificar nuestra luz, nuestro amor, nuestras infinitas dulzuras, nuestros gustos innumerables y nuestra belleza incomprensible, y tienes que conseguir a las criaturas todas las cualidades divinas que contiene el sol, a fin de que mi Voluntad encontrando las cualidades divinas, en medio de ellas venga a reinar develadamente con su pleno triunfo en medio de las generaciones humanas.  Y ahora hija mía, descendamos a la parte baja de la tierra, pongámonos en el mar donde están acumuladas masas de aguas cristalinas, símbolo de la pureza divina, estas aguas caminan siempre, no se detienen jamás, no tienen voz y murmuran, no tienen vida y son fuertes, de modo que forman tan altas sus olas que arrollan y hacen pedazos naves, gentes y cosas, y después que han destruido las cosas que han investido, descienden pacíficas en su playa, como si nada hubieran hecho, continuando su acostumbrado murmullo.  ¡Oh! cómo mi Voluntad en el mar alaba, ama y glorifica nuestra potencia, nuestra fuerza, nuestro movimiento eterno que jamás se detiene, y si nuestra Justicia forma sus justas olas fragorosas para destruir ciudades y gentes, como mar pacífico después de la tempestad nuestra paz jamás es perturbada, y mi Voluntad velada por las aguas del mar le dice al hombre:  ‘Sé puro como estas aguas cristalinas, pero si quieres ser puro camina siempre hacia el Cielo, de otra manera te corromperías como se corromperían estas aguas tan puras si no caminaran siempre; el murmullo de tu oración sea continuo si quieres ser fuerte y potente a la par de Mí, si quieres echar por tierra a los más fuertes enemigos y a tu voluntad rebelde que me impide develarme y salir de este mar para venir a reinar en ti y extender en ti el mar pacífico de mi Gracia’.  ¿Será posible que quieras estar por debajo de este mar que tanto me glorifica?  También tú alaba, ama y glorifica nuestra pureza, nuestra potencia, fuerza y justicia, unida con mi Voluntad que te espera en el mar como a hija suya, nuestro movimiento eterno hacia las criaturas para hacerles el bien, el murmullo continuo de nuestro amor por medio de las cosas creadas, que mientras murmura amor, quiere la correspondencia continua del murmullo del amor continuo de las criaturas, y pide a mi Voluntad que les de las cualidades divinas que ejercita en el mar, a fin de que venga a reinar en medio de aquellos que la tienen rechazada en toda la Creación.  Por eso si quieres saber qué cosa hace mi Voluntad en toda la Creación, gira en ella, y mi Fiat encontrando a su hija en todas las cosas creadas, se develará y te dirá lo que hace hacia la Divina Majestad, y la llamada y las lecciones que quiere dar a las criaturas”.

 

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20-19

Noviembre 2, 1926

 

Ocultamiento de los propios actos en los actos de la Celestial

Mamá, y cómo la suplen.  La Redención servirá no más como

alimento a los enfermos, sino como alimento a los sanos.

 

(1) Continuaba mi vivir en el Fiat Divino, y mientras hacía mis actos en Él absorbía luz, la cual formando reflejos salían otros tantos hilos de luz, que formaban una red de luz que se extendía sobre la tierra para tomar a las criaturas, y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, cada vez que giras en mi Querer, tanta más luz tomas para formar la red para atrapar a las criaturas, ¿y sabes tú cuál es esta red?  Son mis conocimientos.  Por cuantas más verdades te manifiesto sobre el Fiat Eterno, tanto más dispongo y ensancho la red para atrapar a las almas que deben vivir en mi reino, y esto dispone al Señor a dártelas.  Cuando giras en nuestra Voluntad, tus actos en virtud de Ella se vuelven luz y se agrandan tanto, que tocan la Divinidad y atraen otras luces de verdades en medio de las criaturas”.

(3) Después mientras continuaba mi giro en todo lo que ha sido hecho en el Querer Supremo, he llegado a todo lo que había hecho mi Mamá Celestial en Él y le decía:  “Soberana Señora, vengo a esconder mi pequeño amor en el gran mar de tu amor, mi adoración a Dios en el inmenso océano de la tuya, mis agradecimientos los escondo en el mar de los tuyos, mis súplicas, mis suspiros, mis lágrimas y penas las escondo en el mar de las tuyas, a fin de que el mío y tu mar de amor sean uno solo, mi adoración y la tuya sean una sola, mis agradecimientos adquieran la grandeza de tus mismos confines, mis súplicas, lágrimas y penas se vuelvan un solo mar con el tuyo, a fin de que también yo tenga mis mares de amor, de adoración, etc., a fin de que así como tu Alteza Soberana consiguió con éstos al suspirado Redentor, así también yo me presento con todos estos mares delante a la Majestad Divina para pedirle, para rogarle insistentemente el reino del Fiat Supremo.  Mamá, Reina mía, debo servirme de tu misma vía, de tus mismos mares de amor y de gracias para vencerlo y hacerle ceder su reino sobre la tierra, como lo venciste Tú para hacer descender al Verbo Eterno.  ¿No quieres Tú ayudar a tu pequeña hija, dándome tus mares para que pueda obtener que pronto venga el reino del Fiat Supremo sobre la tierra?”  Ahora, mientras esto hacía y decía, pensaba entre mí:  “Mi Mamá Celestial no se ocupó, ni tuvo tanto interés del Reino del Fiat Supremo, que pronto viniera a reinar a la tierra, tuvo interés del suspirado Redentor y lo obtuvo, y del Fiat Divino que era más necesario y que debía poner el perfecto orden entre Creador y criatura no se ocupó, mientras que le tocaba a Ella, como Reina y Madre el poner en paz a la voluntad humana y a la Divina, a fin de que reinara con su pleno triunfo”.  Mientras estaba en esto, mi siempre amable Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho todo bondad:

(4) “Hija mía, la misión de mi inseparable Mamá era para el suspirado Redentor y la cumplió perfectamente; pero tú debes saber que todo lo que hicimos, tanto Yo como Ella, la sustancia, la fuente, la causa primaria era el Reino de mi Voluntad.  Pero como para que viniera este Reino era necesario primero la Redención, mientras en nuestros actos, hacia adentro estaba el Reino del Fiat, hacia afuera de ellos estábamos todos atentos y ocupados en el Reino de la Redención.  En cambio tu misión es exclusivamente para el Reino del Supremo Querer, y todo lo que hicimos la Soberana Reina y Yo está a tu disposición para ayudarte, para suplirte, para darte acceso junto a la Divina Majestad para implorar y pedirle incesantemente que venga el Reino del Eterno Fiat.  Tú para recibir el bien del suspirado Redentor deberías haber hecho tu parte, pero no estando tú en aquel tiempo mi Mamá te suplió, ahora tú debes suplirla en su parte para el Reino de mi Querer; así que la Mamá suplió a la hija y la hija suple a la Mamá.  Mucho más que la Reina del Cielo fue la primera hija de mi Voluntad, y como vivió siempre en nuestros confines, se formó sus mares de amor, de gracias, de adoración, de luz.  Ahora, siendo tú la segunda hija de mi Querer, lo que es suyo es tuyo, porque tu Mamá te tiene como parto suyo y goza de que su hija esté en sus mismos mares para hacerles implorar el tan suspirado Reino del Fiat Divino sobre la tierra.  Así que mira cómo tan ampliamente te suple tu Mamá, dándote todo lo que es suyo, más bien se siente honrada de que sus inmensos mares te sirvan para hacerte conseguir un Reino tan santo”.

(5) Después de esto estaba siguiendo en el Querer Divino lo que Jesús hizo en la Redención, y mi dulce Jesús regresando ha agregado:

(6) “Hija mía, mi Redención vino como remedio del hombre y por eso sirve como remedio, como medicina, como alimento a los enfermos, a los ciegos, a los mudos, a todas las especies de enfermedades, y como están enfermos no toman gusto ni reciben toda la fuerza que contienen todos los remedios que vine a traerles para su bien; el Sacramento Eucarístico que lo dejé como alimento para darles perfecta salud, muchos lo comen y comen y se ven siempre enfermos.  Pobre alimento de mi misma Vida escondida bajo los velos de los accidentes del pan, cuántos paladares corruptos, cuántos estómagos indigestos que les impide sentir gusto de mi alimento y no digieren toda la fuerza de mi Vida Sacramental, y por eso quedan enfermos, y como son miembros con calentura en el mal, lo toman sin apetito.  Por eso suspiro tanto que venga el Reino del Fiat Supremo, porque entonces todo lo que Yo hice cuando vine a la tierra servirá como alimento a aquellos que gozarán perfecta salud.  ¿Cuál no es la diferencia entre un enfermo que toma el mismo alimento y otra persona que goza de perfecta salud?  El enfermo lo toma sin apetito, sin gusto, y le sirve para mantenerse y para no morir; el sano lo toma con apetito, y conforme lo gusta toma de más y se conserva fuerte y sano.  Así que, ¿cuál no será mi contento al ver que en el Reino de mi Querer todo lo que Yo hice servirá no más como alimento a los enfermos, sino como alimento a los hijos de mi Reino, que estarán todos llenos de vigor y de perfecta salud?  Más bien con poseer mi Voluntad, poseerán mi Vida permanente en ellos mismos, como la poseen los bienaventurados en el Cielo, así que mi Voluntad será el velo que esconderá mi Vida en ellos, y así como los bienaventurados mientras me poseen dentro de ellos como vida propia, porque la verdadera felicidad tiene principio en el interior del alma, por eso la felicidad que reciben continuamente de la Divinidad, da la mano, el beso, a la felicidad que poseen dentro y por eso son plenamente felices; así el alma que posee mi Voluntad tendrá mi Vida perenne en ella, que le servirá de alimento continuo, no una vez al día como el alimento de mi Vida Sacramental, porque mi Voluntad hará más desahogo, no se contentará con darse una vez al día, sino que se dará continuamente, porque sabe que tienen paladares puros y estómagos fuertes para gustar y digerir en cada momento la fuerza, la luz, la Vida Divina; y los Sacramentos, mi Vida Sacramental, servirán como alimento, como deleite, como nueva felicidad a la Vida del Fiat Supremo que poseerán.  El Reino de mi Querer será el verdadero eco de la Patria Celestial, que mientras los bienaventurados poseen como vida propia a su Dios, lo reciben también de fuera de ellos mismos, así que dentro y fuera de ellos, Vida Divina poseen y Vida Divina reciben.  ¿Cuál no será mi felicidad al darme Sacramentado a los hijos del Fiat Eterno y encontrar en ellos mi misma Vida?  Entonces se tendrá el fruto completo de mi Vida Sacramental, y al consumirse las especies no tendré más el dolor de dejar a mis hijos sin el alimento de mi Vida continua, porque mi Voluntad, más que accidentes Sacramentales mantendrá su Vida Divina siempre con su plena posesión.  En el reino de mi Querer no habrá ni alimentos, ni comuniones interrumpidos, sino perennes, y todo lo que Yo hice en la Redención les servirá no más de remedio, sino de deleite, de alegría, de felicidad y de belleza siempre creciente.  Así que el triunfo del Fiat Supremo dará el fruto completo al reino de la Redención”.

 

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20-20

Noviembre 3, 1926

 

Por cuantos actos hacemos en la Voluntad de Dios, tantos

caminos preparamos para recibir los sufragios en el purgatorio.

 

(1) Continúo viviendo toda abandonada en la adorable Voluntad, y mientras rezaba pensaba entre mí:  “Cuánto quisiera descender a la prisión de las almas purgantes para liberarlas a todas, y en la luz del Querer Eterno llevarlas todas a la Patria Celestial”.  Mientras estaba en esto, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, por cuanto más estuvieron sometidas a mi Voluntad las almas que han pasado a la otra vida, por cuantos más actos hicieron en Ella, tantas más vías se formaron para recibir los sufragios de la tierra.  Así que por cuanto más hicieron mi Voluntad, formándose las vías de comunicación de los bienes que hay en mi Iglesia y que me pertenecen, no hay vía que se hayan hecho que no les lleven, a quién un alivio, a quién una oración, a quién una disminución de penas; los sufragios caminan por estas vías reales de mi Querer para llevar a cada una el mérito, el fruto y el capital que se han formado en mi Voluntad, por eso sin Ella no hay vías ni medios para recibir los sufragios.  Si bien los sufragios y todo lo que hace la Iglesia descienden siempre al purgatorio, pero van a aquellos que se formaron las vías, para los demás que no hicieron mi Voluntad, las vías están cerradas o bien de hecho no existen, y si se salvaron es porque al menos en el punto de muerte reconocieron el supremo dominio de mi Querer, lo han adorado y se han sometido a Él, y este último acto los ha puesto a salvo, de otra manera no podrían ni siquiera salvarse.  Para quien ha hecho siempre mi Voluntad no existen vías para el purgatorio, su vía es directa al Cielo; quien no en todo y siempre, pero en gran parte ha reconocido mi Querer y se ha sometido a Él, se ha formado tantas vías y recibe tanto, que enseguida el purgatorio la envía al Cielo.  Ahora, así como las almas purgantes para recibir los sufragios debían haberse formado las vías, así los vivientes, para mandar los sufragios deben hacer mi Voluntad para formarse las vías y hacer subir los sufragios al purgatorio; si hacen sufragios y de mi Voluntad están alejados, sus sufragios, faltando la comunicación de Ella, que es la única que une y vincula a todos, no encontrarán el camino para llegar, los pies para caminar, la fuerza para dar el alivio, serán sufragios sin vida, porque falta la verdadera Vida de mi Querer, que es el único que tiene virtud de dar vida a todos los bienes.  Por cuanto más de mi Voluntad posee el alma, tanto más valor contienen sus oraciones, sus obras, sus penas, así que más alivio puede llevar a esas almas benditas.  Yo mido y doy valor a todo lo que puede hacer el alma por cuanto de mi Voluntad posee, si en todos sus actos corre mi Querer, la medida que hago es grandísima, más bien no termino jamás de medir y le doy tal valor que no se puede calcular su peso; en cambio, si no se tiene tanto de mi Querer, la medida es escasa y el valor es de poca monta; y si no se tiene nada, por cuanto el alma haga, Yo no tengo qué medir ni qué valor dar, por lo tanto, si no tienen valor, ¿cómo pueden llevar el alivio a esas almas que en el purgatorio no reconocen otra cosa, ni pueden recibir sino sólo lo que produce mi Fiat Eterno?  ¿Pero sabes tú quién puede llevar todos los alivios, la luz que purifica, el amor que transforma?  Quien en todo posee la Vida de mi Querer y Éste domina triunfante en ella, ésta ni siquiera tiene necesidad de vías, porque poseyendo mi Voluntad tiene derecho a todas las vías, puede ir a todos los puntos porque posee en sí misma la vía real de mi Querer para ir a aquella cárcel profunda, para llevarles todos los alivios y las liberaciones.  Mucho más que al crear al hombre, Nosotros le dimos como su heredad especial nuestra Voluntad, y es reconocido por Nosotros todo lo que ha hecho en los confines de nuestra heredad con la que lo dotamos, todo lo demás no es reconocido por Nosotros, no es cosa nuestra, ni podemos permitir que entre en el Cielo ninguna cosa que no haya sido hecha por las criaturas, o en nuestra Voluntad o al menos para cumplirla; dado que la Creación salió del Fiat Eterno, nuestra Voluntad, celosa, no deja entrar ningún acto en la Patria Celestial que no haya pasado dentro de su mismo Fiat.

(3) ¡Oh, si todos conocieran qué significa Voluntad de Dios, y que todas las obras, tal vez aparentemente buenas pero vacías de Ella son obras vacías de luz, vacías de valor, vacías de vida, y en el Cielo no entran obras sin luz, sin valor y sin vida, oh, como estarían atentos a hacer en todo y para siempre mi Voluntad!”

 

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20-21

Noviembre 4, 1926

 

Cómo la Virgen Santísima fue copia fiel de su Creador y de toda la Creación.

Cómo la Voluntad Divina tiene la virtud de cambiar en mar las gotas

de agua.  La Divina Voluntad velada en las cosas creadas.

 

(1) Mi estado lo continúo en el Querer Supremo, rogando a mi Mamá Reina que me ayude a conseguir este Reino del Eterno Fiat, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, la copia más perfecta de los hijos del Reino de mi Querer fue mi Mamá Celestial, y porque tuvimos la primera hija en Él, pudo venir la Redención, de otra manera si no hubiéramos tenido la primera hija de nuestra Voluntad, jamás Yo, Verbo Eterno, habría descendido del Cielo, jamás me habría servido, ni fiado de hijos extraños a nuestra Voluntad para descender a la tierra.  Así que mira, se necesitaba una hija de nuestra Voluntad para venir el Reino de la Redención, y como fue hija del Reino del Eterno Fiat, fue copia fiel de su Creador y copia perfecta de toda la Creación.  Ella debía encerrar todos los actos de la Voluntad Suprema que ejercita en todas las cosas creadas, y como tenían la supremacía y la soberanía sobre toda la Creación, debía encerrar en Ella el cielo, las estrellas, el sol, y todo para poder encontrar en su soberanía la copia del cielo, del sol, del mar, y también la tierra toda florida.  Así que al mirar a mi Mamá se veían en Ella portentos jamás vistos, se veía cielo, se veía sol resplandeciente, se veía mar tersísimo en el cual nos reflejábamos para ver a nuestra hija, se veía tierra primaveral, siempre florida, que atraía al Celestial Artífice a hacer sus paseos.  ¡Oh! cómo era bella la Soberana Celestial, al ver en Ella no sólo nuestra copia, sino todas nuestras obras encerradas en Ella, y esto porque encerraba en Ella nuestra Voluntad.  Ahora, para venir el Reino del Fiat Supremo se necesitaba otra hija de nuestra Voluntad, porque si no fuera hija suya no podría confiarle ni sus secretos, ni sus dolores, ni sus conocimientos, ni sus prodigios, ni su santidad, ni sus dominios.  Como un padre o una madre gozan con dar a conocer sus bienes a sus hijos y hacérselos poseer, más bien quisieran tener más para hacerlos más ricos y felices, así también mi Voluntad goza con hacer conocer sus bienes a sus hijos para hacerlos ricos y felices, de una felicidad sin fin.  Ahora, en el Reino del Fiat Supremo tendremos las copias de la Soberana Reina, así que también Ella suspira, espera este Reino Divino sobre la tierra para tener sus copias.  Qué bello Reino, porque será Reino de luz, de riquezas infinitas, reino de perfecta santidad y de dominio, nuestros hijos de este Reino serán todos reyes y reinas, todos pertenecerán a la familia Divina y real, encerrarán en ellos toda la Creación, tendrán la semejanza, la fisonomía de nuestro Padre Celestial, y por eso serán el cumplimiento de nuestra gloria y la corona de nuestra cabeza”.

(3) Entonces me he quedado pensando en lo que Jesús me había dicho y decía entre mí:  “Mi Mamá, antes que conociera que debía ser Madre del Verbo no tenía penas ni dolores, mucho más que viviendo en los confines del Querer Supremo era feliz, por eso a los tantos mares que poseía, le faltaba el mar de las penas, no obstante sin este mar del dolor impetró el suspirado Redentor”.  Y Jesús retomando su decir ha agregado:

(4) “Hija mía, mi amada Mamá aun antes que conociera que debía ser mi Madre, tenía su mar de dolor, y este mar era la pena de las ofensas a su Creador, ¡oh! cómo se dolía y además, esta pena suya era animada por una Voluntad Divina que poseía, que contiene la virtud de la fuente, y todo lo que se hace en Ella tiene virtud de cambiar las más pequeñas cosas, las gotas de agua, en un mar interminable.  Mi Voluntad no sabe hacer cosas pequeñas, sino todas grandes, tan es verdad que sólo bastó abrir la boca para decir Fiat, para extender un cielo del que no se ven los confines, un Fiat para formar un sol que llena de luz toda la tierra y tantas otras cosas; esto dice claramente que si mi Voluntad obra o inviste un átomo, un pequeño acto, aquel pequeño acto se vuelve mar, y si desciende a hacer las cosas pequeñas, suple con su virtud regeneradora haciendo de ellas tantas en número, que el hombre no puede llegar a numerarlas todas.  ¿Quién puede llegar a numerar cuántos peces y cuántas especies hay en el mar?  ¿Cuántos pájaros y cuántas plantas llenan la tierra?  Por tanto el pequeño te amo en mi Voluntad se vuelve mar de amor, la pequeña oración se cambia en mar de oración, el te adoro en mar de adoración, las pequeñas penas en mar de penas, y si el alma repite en mi Querer su te amo, su adoración, oración, y sufre en Él, mi Querer surge, forma las olas altísimas de amor, de oraciones y de penas, las cuales van a descargar en el mar interminable del Eterno, de manera de poner en común el amor de Dios y el de la criatura, porque una es la Voluntad del uno y de la otra.  Por eso quien se hace dominar por mi Voluntad posee tantos mares por cuantos actos hace en Ella, y mientras hace poco tiene mucho, tiene un Querer Divino que se deleita de hacer del pequeño acto de la criatura un mar, y sólo con estos mares puede impetrar el suspirado Reino del Fiat Divino, por eso se necesitaba a nuestra recién nacida, a la pequeña hija de mi Querer, que convirtiendo sus pequeñas penas, su te amo y todo lo que hace en mares que se comunican con el mar del Eterno, puede tener ascendencia para pedir el reino de mi Voluntad”.

(5) Después de esto pensaba entre mí:  “Mi dulce Jesús cuando habla de su Querer toca siempre, en gran parte la Creación, ¿por qué será?” Y Jesús moviéndose de nuevo me ha dicho:

(6) “Hija mía, quien debe vivir en el Reino del Fiat Supremo debe tener por su principio, su origen y todo lo que ha hecho mi Voluntad por amor suyo, y que está haciendo, porque no se ama mi Voluntad si no se conoce.  Ahora, la Creación es la Vida hablante de mi Voluntad, en todas las cosas creadas Ella está escondida como una noble Reina, que para salir quiere ser conocida, el conocimiento romperá el velo que la esconde para salir a reinar en medio de sus hijos.  ¿Y quién más que la Creación puede hacer conocer, porque es vista y tocada por todos, con un acto siempre presente lo que hace mi Voluntad por amor de las criaturas?  Mira hija mía el amor apasionado de esta noble Reina, Ella llega a velarse de tierra para volverla firme, a fin de que el hombre pueda caminar seguro sobre ella, y mientras camina sobre el velo de tierra que la esconde, le toma las plantas de los pies entre sus manitas nobles y reales, para que el hombre no vacile, para darle el paso firme, y mientras se estrecha a su noble seno por medio de la madre tierra las plantas del hombre, Ella quisiera salir, quisiera develarse del velo de tierra que la cubre, pero el hombre le camina encima sin poner ni siquiera atención para ver quién le sostiene el paso, quién le mantiene tan firme aquella gran masa de tierra para hacer que él no vacile, y la noble Reina continúa velada por la tierra y espera con una paciencia indecible, que sólo una Voluntad Divina puede poseer, que sea reconocida para hacerse amar y decirle su larga historia, qué cosa ha hecho por amor del hombre velada por esta tierra.  Y es tanto su amor, que muchas veces siente la necesidad de romper aquel velo de tierra que la cubre, y haciendo uso de su dominio sacude la tierra y esconde en su seno, con su imperio, ciudades y gentes, a fin de que el hombre conozca que dentro de aquella tierra, bajo sus pies, hay una Voluntad imperante y dominante, que ama y no es amada y doliente se sacude para hacerse conocer.  En el Evangelio se lee con asombro cuando Yo postrado a los pies de mis apóstoles les lavé los pies y no omití ni siquiera al pérfido Judas, este acto, ciertamente muy humilde y de indecible ternura, del cual la Iglesia hace memoria, pero fue sólo una vez que Yo hice este acto.  En cambio mi Voluntad desciende más en lo bajo, se pone bajo los pies con un acto continuado para sostenerlos, para volver firme la tierra, a fin de que no se precipiten en el abismo, sin embargo ninguna atención.  Y la noble Reina espera con paciencia invicta, velada por tantos siglos en todas las cosas creadas, que su Voluntad sea conocida, y cuando sea conocida romperá sus tantos velos que la esconden y hará conocer qué cosa ha hecho durante tantos siglos por amor del hombre, dirá cosas inauditas, excesos de amor jamás pensados por nadie.  He aquí por qué hablándote de mi Voluntad te hablo frecuentemente de la Creación, porque Ella es vida de todas las cosas creadas y por medio de ellas da vida a todos, y esta vida quiere ser conocida para que venga el Reino del Eterno Fiat.  Mi Voluntad está velada en todo:  Está velada en el viento y desde dentro de aquellos velos le lleva su refrigerante frescura como acariciándolo, y su aliento regenerador para regenerarlo continuamente a nueva vida siempre creciente de gracia, y la noble Reina velada en el viento se siente cambiar sus caricias en ofensas y su frescura en ardores de pasiones humanas, y su aliento regenerador en recambio de aliento mortal a su Gracia, y Ella sacude sus velos y el viento se cambia en furor, y con su impetuosidad arrastra gentes, ciudades y regiones como si fueran plumas, haciendo conocer la potencia de la noble Reina que se esconde en el viento.  No hay cosa creada en la que mi Voluntad no esté velada, y por eso todas esperan que sea conocida y que venga el reino del Fiat Supremo y su pleno triunfo”.

 

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20-22

Noviembre 6, 1926

 

Cuando haya cumplido su manifestación, promete llevarla al Cielo.

Los nuevos apóstoles del Fiat.  Cómo quien vive en el Fiat concentra

en sí el cielo, el sol y todo.  Para entender la Divina Voluntad se

necesitan gracias grandes y no pequeñas luces.

 

(1) Me sentía toda oprimida bajo el peso de la privación de mi dulce Jesús.  ¡Oh, cómo suspiraba la Patria Celestial, donde no más lo perderé de vista, no estaré más sometida al duro martirio de sentirme morir y no morir!  Ahora, mientras me encontraba cansada y sin fuerzas para esperar, mi dulce vida, mi amado Bien, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior, pero todo afligido porque parecía que estaba mandando flagelos sobre la tierra, y para no darme más pena no quería hacérmelos ver, pero por el modo de verlo yo entendía los flagelos que estaba mandando, y suspirando me ha dicho:

(2) “Hija mía, ánimo, déjame que termine de manifestarte lo que es necesario respecto al Reino de mi Voluntad, a fin de que nada falte para poderlo formar en medio de la familia humana, y después de que haya cumplido todo, enseguida te traeré a nuestra Patria.  ¿Crees tú que tienes que ver el pleno triunfo del Eterno Fiat para venir al Cielo?  Su pleno triunfo lo verás desde el Cielo.  De ti sucederá lo que sucedió de Mí para el Reino de la Redención, hice todo lo que se necesitaba, formé el fundamento, di las leyes, los consejos que se necesitaban, instituí los Sacramentos, dejé el Evangelio como norma de su vida, sufrí penas inauditas, hasta la muerte, pero poco o casi nada vi estando en la tierra de los frutos, del desarrollo de la Redención.  Después de haber hecho todo y no teniendo ya más qué hacer, confié todo a los apóstoles, a fin de que fueran ellos los anunciadores del Reino de la Redención, para que salieran los frutos de mis trabajos que hice para este Reino.  Así sucederá para el Reino del Fiat Supremo, lo haremos juntos hija mía, tus penas, tus grandes sacrificios, tus incesantes oraciones para que venga pronto mi Reino y mis manifestaciones sobre Él, los uniré todos juntos Conmigo y formaré los fundamentos, y cuando todo lo haya completado confiaré a mis ministros mi Reino, a fin de que como segundos apóstoles del Reino de mi Voluntad hagan de anunciadores.  ¿Crees tú que sea casualidad la venida del Padre Di Francia y que muestra tanto interés, y que ha tomado en serio la publicación de lo que se refiere a mi Voluntad?  No, no, lo he dispuesto Yo, es un acto providencial de la Suprema Voluntad que lo quiere como primer apóstol del Fiat Divino y anunciador de Él, y como es fundador de una obra es más fácil que se acerque a obispos, sacerdotes y personas y también en su mismo instituto para anunciar el Reino de mi Voluntad, y por eso lo asisto tanto y le doy luz especial, porque para entender mi Voluntad se necesitan gracias grandes y no pequeñas luces, sino un sol, para comprender una Voluntad Divina, Santa y Eterna, y gran disposición por parte de a quien le viene confiado este oficio.  Y además, también la venida diaria del sacerdote la he dispuesto Yo, para que encontrara rápidamente los primeros apóstoles del Fiat de mi reino, a fin de que pudiesen anunciar lo que respecta a mi Eterno Querer.  Por eso déjame primero completarlo, a fin de que después de cumplido lo pueda confiar a los nuevos apóstoles de mi Voluntad, y tú puedas ir al Cielo para ver desde allá arriba los frutos del suspirado Reino del Eterno Fiat”.

(3) Después me quedé haciendo mis acostumbrados actos en el Querer Supremo y pensaba entre mí:  “Mi pobre mente gira por el mar, por el sol, por el cielo, por todas partes para seguir los actos que hace la adorable Voluntad en la Creación, pero terminando de girar me encuentro siempre en lo bajo de mi duro exilio.  ¡Oh! cuánto quisiera quedarme al menos en el azul cielo para hacer el oficio de una estrella a mi Creador, pero yo desaparecería de en medio de las estrellas, porque no soy ni bella, ni luz como las estrellas, y por lo tanto todas me arrojarían precipitándome en lo bajo de mi largo exilio”.  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, quien vive en mi Voluntad vive en la unidad de su Creador, que tiene todo en Sí, tiene en su unidad a toda la Creación y así como tiene la Creación así tiene en su unidad al alma que vive en el Eterno Fiat, y esta unidad le lleva todos los reflejos de su Creador y su unidad con toda la Creación, de modo que se ve en el alma la imagen viviente de Aquél que la ha creado, que manteniendo su unidad con todos, la tiene a los reflejos de todas las cosas creadas por Él, y estos reflejos forman en el fondo del alma el mar, el sol, el cielo y las estrellas y todas las variedades encantadoras de la naturaleza, así que el alma que vive en mi Voluntad, puesta en el azul cielo formaría el más bello ornamento a esa bóveda azul, de hacer maravillar cielo y tierra, tendría todo en sí a su Creador, un cielo, un sol, un mar todo propio, no le faltaría ni siquiera la tierra toda florida, el canto dulce de los pájaros, portador de la alegría y de la música armoniosa de su Creador, porque cada cosa creada contiene una nota divina.  Por eso en vez de precipitarte desearían tenerte en medio de ellas, porque entre los tantos prodigios que tiene mi Querer, tiene la potencia de pintar en el alma todas nuestras obras y de concentrar en ella todos sus actos, no está contento si no ve en el alma su belleza, si no encuentra su eco, su alegría y todo Sí mismo”.

 

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20-23

Noviembre 10, 1926

 

Quien vive en el Querer Divino encierra en sí toda la Creación

y es el reflector de su Creador.  Dos efectos del pecado.

 

(1) Mis días se alternan siempre entre las privaciones y las breves visitas de mi dulce Jesús, y muchas veces son como relámpago que huye, y mientras huye quedo con el clavo traspasante de, ¿cuándo regresará?  Y suspirando lo llamo:  “Jesús mío, ven, regresa a tu pequeña exiliada y regresa de una vez para siempre, regresa para llevarme al Cielo, no me dejes más en mi largo exilio porque no puedo más”.  Pero por cuanto lo llamaba, en vano eran mis llamadas.  Entonces, abandonándome en el Santo Querer Divino hacía por cuanto más podía mis acostumbrados actos, girando por toda la Creación, y mi dulce Jesús moviéndose a compasión de mi pobre alma, que no podía más, ha sacado un brazo de dentro de mi interior y todo piedad me ha dicho:

(2) “Hija mía, ánimo, no te detengas, tu vuelo en mi Eterno Querer sea continuo.  Tú debes saber que mi Voluntad en todas las cosas creadas hace su oficio continuo, y en cada cosa su acto es distinto, no hace en el cielo lo que hace en el sol, ni en el sol lo que hace en el mar, mi Voluntad tiene en cada cosa su acto especial, y si bien mi Voluntad es una, sus actos son innumerables.  Ahora, el alma que vive en Ella viene a encerrar en sí todos los actos que hace en toda la Creación, así que debe hacer lo que Ella hace en el cielo, en el sol, en el mar, etc., todo debe encerrar en ella para hacer que el alma siga todos sus actos, y no sólo eso, sino para tener el acto de correspondencia de la criatura.  Entonces, si tu acto no es continuo mi Voluntad no te espera, sigue su curso, pero en ti deja el vacío de sus actos, y entre tú y Ella queda una cierta distancia y desemejanza.

(3) Ahora, tú debes saber el gran bien que encierras con encerrar en ti todo lo que hace mi Voluntad en la Creación, mientras tú sigues sus actos recibes el reflejo del cielo y se forma y se extiende en ti el cielo, recibes el reflejo del sol y se forma en ti el sol, recibes el reflejo del mar y se forma en ti el mar, recibes el reflejo del viento, de la flor, de toda la naturaleza, en suma de todo y, ¡oh! cómo se eleva desde el fondo de tu alma el cielo que protege, el sol que ilumina, calienta y fecunda, el mar que inunda y que forma las olas de amor, de misericordia, de gracia y de fortaleza a favor de todos, el viento que purifica y lleva la lluvia sobre las almas incendiadas por las pasiones, la flor de la adoración perpetua a tu Creador, por eso es el prodigio de los prodigios.  El vivir en mi Querer es el verdadero triunfo del Fiat Supremo, porque el alma se vuelve el reflector de su Creador y de todas nuestras obras, porque nuestra Voluntad sólo triunfa completamente cuando pone en el alma lo que Ella puede y sabe hacer, quiere ver no sólo a Aquél que la ha creado, sino a todas sus obras, no está contenta si le falta aun la más mínima cosa que a Ella le pertenece; las almas del Fiat Supremo serán nuestras obras, no incompletas sino completas, serán los nuevos prodigios, jamás vistos ni conocidos, ni por la tierra ni por el Cielo; ¿cuál no será el encanto, la sorpresa de los mismos bienaventurados cuando vean entrar en su Patria Celestial a la primera hija del Fiat Divino?  ¿Cuál no será su contento, su gloria, al ver que lleva consigo a su Creador con todas sus obras, esto es, el cielo, el sol, el mar, toda la tierra florida con sus variadas bellezas?  Reconocerán en ella la obra completa de la Eterna Voluntad, porque solo Ella sabe hacer estos prodigios y estas obras completas”.

(4) Después continuaba mi abandono en el Eterno Fiat para recibir sus reflejos, y mi dulce Jesús ha agregado:

(5) “Hija mía, mi Mamá Celestial fue la primera que ocupó el primer puesto en el Cielo como Hija del Querer Supremo, y como fue la primera tiene en torno a Ella el lugar para todos los hijos del Fiat Supremo.  Así que en torno a la Reina del Cielo se ven tantos puestos vacíos, que no pueden ser ocupados por otros sino por sus copias, y como fue Ella la primera de la generación de mi Voluntad, el Reino del Fiat se llamará también el Reino de la Virgen.  ¡Oh! cómo se reconocerá en estos hijos nuestros la soberanía sobre toda la Creación, porque ellos en virtud de mi Voluntad gozarán vínculos indisolubles con todas las cosas creadas, estarán en continuas relaciones de comunicaciones con ellas, serán los verdaderos hijos en los cuales el Eterno Creador se sentirá honrado y glorificado de tenerlos por hijos, porque reconocerá en ellos, su Voluntad Divina obrante, que ha reproducido sus verdaderas imágenes”.

(6) Después de esto pensaba entre mí:  “Mi primer padre Adán, antes de pecar poseía todos estos vínculos y relaciones de comunicación con toda la Creación, porque poseyendo él íntegra la Voluntad Suprema, era como connatural sentir en sí todas las comunicaciones dondequiera que Ella obraba; ahora, al sustraerse de este Querer tan santo, ¿no sintió el desgarro que hacía de toda la Creación, el rompimiento de todas las comunicaciones y todos los vínculos rotos como de un solo golpe por él?  Si yo sólo con pensar si debo o no hacer un acto, y sólo con titubear siento que el cielo tiembla, que el sol se retira, que toda la Creación se sacude y está en acto de dejarme sola, tanto que yo misma tiemblo junto con ellos, y espantada, súbito, sin dudar hago lo que debo hacer.  ¿Cómo pudo hacerlo?  ¿No sintió este desgarro tan cruel y doloroso?”  Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(7) “Hija mía, Adán sintió este desgarro tan doloroso, y a pesar de todo cayó en el laberinto de su voluntad que no le dio más paz, ni a él ni a sus descendientes; como de un sólo golpe toda la Creación se retiró de él, retirándose la felicidad, la paz, la fuerza, la soberanía, todo, quedó solo en sí mismo, ¡pobre Adán, cuánto le costó el sustraerse de mi Voluntad!  Al sólo sentirse aislado, no más cortejado por toda la Creación, sentía tal espanto y horror, que llegó a ser el hombre miedoso, temía de todo y aun de mis mismas obras, y con razón, pues se dice:  ‘Quien no está Conmigo está contra Mí’.  No estando él más vinculado con ellas, por justicia se debían poner contra él.  Pobre Adán, hay que compadecerlo mucho, él no tenía ningún ejemplo de otro que hubiera caído y del gran mal que le hubiera sucedido, para que pudiera estar atento a no caer, él no tenía ninguna idea del mal, porque, hija mía, el mal, el pecado, la caída de otro tiene dos efectos:  Para quien es malo y quiere caer, sirve como ejemplo, como ayuda, como incentivo para precipitarse en el abismo del mal; para quien es bueno y no quiere caer, sirve como antídoto, como freno, como ayuda y como defensa para no caer, porque viendo el gran mal, la desventura de otro, sirve de ejemplo para no caer y para no seguir ese mismo camino, para no encontrarse en aquella misma desventura, así que el mal de otros hace estar atentos y ser cautos, por eso la caída de Adán es para ti de gran ayuda, de lección, de llamada, mientras que él no tenía ninguna lección del mal, porque el mal entonces no existía”.

 

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20-24

Noviembre 14, 1926

 

Cómo al no seguir al Querer Divino en la Creación, falta

el reflejo de sus obras.  Cómo se necesitan grandes

gracias para la Santidad del vivir en el Santo Querer.

 

(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Querer Divino y pensaba entre mí:  “Si yo pasara un día sin hacer estos actos, ¿cuál sería el bien que perdería y el mal que haría?”  Y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿sabes qué harías?  No haciendo tus actos en mi Voluntad te faltaría el reflejo de toda la Creación, y faltándote el reflejo, ese día no se extendería en ti el cielo, ni surgiría el sol, ni correría en ti el mar, ni tu tierra florecería, ni se oiría en ti la alegría, la música, el canto de los habitantes del aire, la dulce sinfonía de las esferas, mi Voluntad no encontraría su eco en ti, por lo tanto sentiría el dolor de que la pequeña hija de su Querer, ese día no le ha dado la correspondencia de un cielo por su amor, porque faltó el reflejo del suyo; no le ha hecho surgir el sol por correspondencia de su luz eterna; no le ha hecho sentir correr el mar, ni oír su dulce murmullo, ni el serpenteo de los mudos habitantes de las olas.  Mi Voluntad se sentiría faltar todos sus actos en ti, el reflejo de sus obras, y no podría formar su eco en ti y en su dolor diría:  ¡Ah! mi pequeña hija hoy no me ha dado un cielo como se lo he dado Yo, ni sol, ni mar, ni flores, ni canto, ni música, ni alegría como se los he dado Yo, así que ha salido de mi semejanza, sus notas no han armonizado con las mías, Yo la he amado con tantas manifestaciones y con amor incesante, ella no.  ¿Ves lo que harías?  Mi Voluntad no toleraría en ti, en su pequeña hija el vacío de sus obras”.

(3) Y yo, al oír esto le he dicho:  “Jesús mío, amor mío, jamás sea que yo dé este dolor a tu adorable Voluntad, Tú me ayudarás, me darás más gracia y yo estaré más atenta para recibir este reflejo, este eco que hace tu Santa Voluntad en toda la Creación, para corresponder con el mío”.  Y Jesús continuando su hablar ha agregado:

(4) “Hija mía, tú debes saber que se necesitan grandes gracias para poder formar en el alma la santidad del vivir en mi Querer, las demás santidades con pequeñas gracias se forman, porque no es una Voluntad inmensa y eterna que deben abrazar y poseer, sino sus pequeñas partículas, sus mandatos, su sombra, en cambio en ésta deben poseer como vida propia mi Voluntad, deben cortejarla y hacer de sus actos, actos propios, así que se necesitan mares de gracia para formar esta santidad; mi Voluntad debe bilocarse para extender su mar en el fondo del alma, y después extender el otro mar de Sí misma para poder recibir lo que le conviene a su santidad, a su luz interminable, a su inmensidad sin confines.  Y la buena voluntad del alma no es otra cosa que el fondo del mar, que formando la playa rodea a las aguas para formar el mar.  Hija mía, para sostener y conservar una Voluntad Divina en el alma, se necesita demasiado, y la Divinidad, sabiendo que la criatura no tiene cosas equivalentes para una Voluntad tan santa, no ahorra nada, todo es puesto en ella a su disposición para formar la santidad del vivir en mi Querer.  Dios mismo hace de primer actor y espectador, mi Humanidad cede todo, todo lo que hizo, sufrió y adquirió, que son mares sin término, para ayuda de esta santidad toda divina, la misma Mamá Reina pone a disposición sus mares de gracia, de amor y de dolor como ayuda, y se siente honrada de que sirvan a la Voluntad Suprema para hacerle cumplir la Santidad del Fiat Eterno en la criatura.  Cielo y tierra quieren dar y dan, porque sintiéndose todos investidos por esta Voluntad, desean, anhelan ayudar a la afortunada criatura para hacerle cumplir la finalidad de la Creación, el origen de la santidad que el Supremo Querer quería en la criatura.  Por eso por parte de tu Jesús nada te faltará, mucho más que es un deseo mío largamente querido, anhelado y suspirado por seis mil años, que quería ver en la criatura nuestra imagen copiada, nuestra Santidad impresa, nuestra Voluntad obrante, nuestras obras encerradas en ella y cumplido nuestro Fiat.  Quería el placer y tomarme el gusto de ver en la criatura nuestro reflector, de otra manera la Creación sería para Nosotros sin deleite, sin entretenimiento, sin armonía; nuestro eco no encontraría la vía para resonar, nuestra santidad no encontraría dónde imprimirse, nuestra belleza dónde refulgir, nuestro amor dónde desahogarse, nuestra sabiduría y maestría no encontrarían dónde obrar y desenvolverse.  Así que todos nuestros atributos quedarían obstaculizados en su trabajo, porque no encontrarían materia apta para formar su trabajo, para tener su reflector; en cambio, en el alma donde reina mi Voluntad, Ella la dispone como materia apta para hacer que todos nuestros atributos puedan desarrollar su trabajo deleitable”.

 

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20-25

Noviembre 16, 1926

 

Cada acto de voluntad humana es un velo que impide conocer

la Voluntad Divina.  Su celo.  Cómo hace todos los oficios

para servir al alma.  Amenazas de guerras y castigos.

 

(1) Continúa mi habitual estado en el abandono del Fiat Supremo, pero al mismo tiempo llamo a Aquél que forma toda mi felicidad, mi vida, mi todo.  Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, por cuanto más te abandones en mi Supremo Querer, tanto más te adentras en sus caminos, más conocimientos adquieres y más posesión tomas de los bienes que hay en la Divina Voluntad, porque en Ella siempre hay qué conocer y tomar.  Siendo la heredad primaria dada por Dios a la criatura y poseyendo mi Querer bienes eternos, tiene la tarea de siempre dar a quien vive en esta heredad, y sólo entonces está contenta y se pone en actividad de oficio cuando encuentra a la criatura dentro de los confines de su Querer, y poniéndose en fiesta da cosas nuevas a su heredera, así que el alma que vive en Ella es la fiesta de mi Voluntad, y al contrario, quien vive fuera de Ella es su dolor, porque la pone en la impotencia de poder dar, de ejercitar su oficio y de cumplir su tarea.  Mucho más que cada acto de voluntad humana es un velo que el alma se pone ante la vista, que le impide ver con claridad mi Voluntad y los bienes que hay en Ella, y como la mayor parte de las criaturas viven continuamente de su voluntad, son tantos los velos que se forman, que quedan casi ciegas para conocer y ver mi Voluntad, su predilecta heredad que debía hacerlas felices en el tiempo y en la eternidad.  ¡Oh, si las criaturas pudieran comprender el gran mal de la voluntad humana y el gran bien de la mía, aborrecerían tanto la suya que darían la vida para hacer la mía!

(3) La voluntad humana vuelve esclavo al hombre, lo hace tener necesidad de todo, se siente continuamente faltar la fuerza, la luz, su existencia está siempre en peligro, y lo que obtiene es por medio de oraciones y fatigosamente, así que el hombre que vive de su voluntad es el verdadero mendigo.  En cambio quien vive de la mía no tiene necesidad de nada, tiene todo a su disposición, mi Voluntad le da el dominio de sí mismo, por lo tanto es dueño de la fuerza, de la luz, pero no de la fuerza y luz humanas, sino de las divinas, su existencia está siempre al seguro y siendo dueño puede tomar lo que quiera, no tiene necesidad de pedir para tener, tan es verdad, que para Adán, antes de sustraerse de mi Voluntad la petición no existía, la necesidad hace nacer la petición, si de nada tenía necesidad, no tenía ni qué pedir ni qué implorar, así que él amaba, alababa, adoraba a su Creador, la petición no tenía lugar en el Edén terrenal; la petición vino, tuvo vida después del pecado como necesidad extrema del corazón del hombre; quien pide significa que tiene necesidad y como espera, pide para obtener.  En cambio quien vive en mi Voluntad vive en la opulencia de los bienes de su Creador como dueño, y si necesidad y deseo siente, viéndose entre tantos bienes es de querer dar a los demás su felicidad y los bienes de su gran fortuna, verdadera imagen de su Creador que le ha dado tanto, sin ninguna restricción, quisiera imitarlo dando a los demás lo que posee.  ¡Oh! cómo es bello el cielo del alma que vive en mi Voluntad, es el cielo sin tempestades, sin nubes, sin lluvia, porque el agua que quita la sed, que fecunda y que le da el crecimiento y la semejanza de Aquél que la ha creado es mi Voluntad, es tanto su celo de que el alma no tome nada si no es de Ella, que hace todos los oficios:  Si quiere beber, Ella se hace agua, que mientras la refresca le apaga cualquier sed, para hacer que su única sed sea su Voluntad; si siente hambre se hace alimento, que mientras la sacia le quita el apetito de todos los demás alimentos; si el alma quiere ser bella, se hace pincel dándole pinceladas de tal belleza, que mi misma Voluntad queda raptada por una belleza tan inaudita impresa por Ella misma en la criatura, debe poder decir a todo el Cielo:  ‘Mírenla cómo es bella, es la flor, es el perfume, es el tinte de mi Querer que la ha hecho tan bella’.  En suma le da su fuerza, su luz, su santidad, todo para poder decir:  ‘Es una obra toda de mi Querer, por eso quiero que nada le falte, que me asemeje y me posea’.  Mira en ti misma para ver lo que mi Voluntad ha hecho, tus actos investidos por su luz cómo han cambiado la tierra de tu alma, todo es luz que despunta en ti y que se vuelve para herir a Aquélla que la ha investido, por eso la más grande afrenta que me hacen las criaturas es el no hacer mi Voluntad”.

(4) Después de esto me ha transportado fuera de mí misma haciéndome ver el gran mal de las generaciones humanas, y continuando su hablar ha agregado:

(5) “Hija mía, mira cuánto mal ha producido la voluntad humana, se han cegado tanto que están preparando guerras y revoluciones encarnizadas, ahora no será sólo Europa, sino que se unirán otras razas, el círculo será más extenso, otras regiones del mundo tomarán parte.  ¡Cuánto mal hace la voluntad humana, lo ciega, lo vuelve miserable y lo hace homicida de sí mismo!  Pero Yo me serviré de esto para mis altísimos fines, y la reunión de tantas razas servirá para facilitar las comunicaciones de las verdades, a fin de que se dispongan para el Reino del Fiat Supremo.  Así que los castigos pasados no son otra cosa que los preludios de aquellos que vendrán, cuántas otras ciudades serán destruidas, cuántas gentes sepultadas en las ruinas, cuántos lugares precipitados y enterrados en el abismo, los elementos tomarán la defensa de su Creador.  Mi justicia no puede más, mi Voluntad quiere triunfar y quisiera triunfar por vía de amor para establecer su Reino, pero el hombre no quiere venir al encuentro de este amor, por lo tanto es necesario usar la justicia”.

(6) Y mientras esto decía me hacía ver un brasero grandísimo de fuego que salía de la tierra y quien se encontraba cerca era investido por ese fuego y desaparecía.  Yo he quedado asustada y pido y espero que mi amado Bien se aplaque.

 

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20-26

Noviembre 19, 1926

 

Cómo la Divina Voluntad está agonizante en medio de

las criaturas, y cómo quiere salir de este estado.

 

(1) Mi siempre amable Jesús, atrayéndome en su adorable Voluntad, me hacía ver y sentir las condiciones dolorosas en las cuales la ponen las ingratitudes de las criaturas, y suspirando de dolor me ha dicho:

(2) “Hija mía, las penas de mi Voluntad Divina son inenarrables e inconcebibles a la naturaleza humana.  Ella está en todas las criaturas, pero está bajo la opresión de una tremenda y desgarradora agonía, porque en vez de darle el dominio para hacerla desarrollar su vida en ellas, la tienen reprimida sin darle libertad de obrar, de respirar, de latir.  Así que la voluntad humana obra, respira libremente, late como quiere, y la mía está sólo para servirla, para contribuir a sus actos y estar dentro de esos actos agonizante, sofocada bajo el estertor de una agonía de largos siglos.  Mi Voluntad se agita en la criatura bajo la opresión de una agonía desgarradora, y su agitarse son los remordimientos de conciencia, las desilusiones, los reveses, las cruces, el cansancio de la vida y todo lo que puede dar molestia a las pobres criaturas, porque es justo que teniendo ellas a una Voluntad Divina en la cruz y siempre bajo el estertor de la agonía, Ella con su agitarse las llame, no pudiendo hacer diversamente porque no tiene dominio, quién sabe si entrando en ellas mismas, al ver la infelicidad que les da su mala voluntad, puedan darle un poco de respiro y de tregua a su dolorosa agonía.  Es tan dolorosa esta agonía de mi Voluntad, que mi Humanidad, que la quiso sufrir en el huerto de Getsemaní, llegó a buscar ayuda de mis mismos apóstoles, la que no obtuvo, y fue tanto el espasmo que sudé sangre viva y sintiéndome sucumbir bajo el peso enorme de una agonía tan larga y tremenda de mi Voluntad Divina, invoqué a mi Padre Celestial que me ayudara diciéndole:  ‘Padre, si es posible pase de mí este cáliz’.  En todas las otras penas de mi Pasión, por cuán atroces, no dije nunca:  ‘Si es posible pase esta pena’; más bien sobre la cruz grité ‘sitio’, tengo sed de penas.  En cambio, en esta pena de la agonía de la Voluntad Suprema sentí todo el peso de una agonía tan larga, todo el desgarro de una Voluntad Divina que agoniza, que se agita en las generaciones humanas.  ¡Qué dolor!  no hay dolor que pueda igualarlo.  Ahora el Fiat Supremo quiere salir, está cansado y a cualquier costo quiere salir de esta agonía tan prolongada, y si tú oyes de flagelos, de ciudades derrumbadas, destrucciones, no son otra cosa que las fuertes sacudidas de su agonía, porque no pudiendo más, quiere hacer sentir a la familia humana su estado doloroso y cuán fuertemente se agita en ellas sin que ninguno le tenga compasión, y haciendo violencia, con su agitación quiere hacer sentir que existe en ellas, pero que no quiere estar más en agonía, quiere la libertad, el dominio, quiere desarrollar su Vida en ellas.  ¡Qué desorden hija mía en la sociedad porque no reina mi Voluntad!  Sus almas son como habitaciones sin orden, todo de cabeza, la peste es tan horrible, más que cadáver putrefacto, y mi Voluntad con su inmensidad que no le es dado retirarse ni siquiera de un latido de criatura, agoniza en medio a tantos males, y esto es en el orden general de todos; en el orden particular hay más aún, en los religiosos, en los clérigos, en quien se dice católico, mi Voluntad no sólo agoniza, sino que la tienen en estado de letargo, como si no tuviera vida.  ¡Oh! cómo es más duro, porque en la agonía al menos me agito, tengo un desahogo, hago sentir que existo en ellos, aunque agonizante, pero en el estado de letargo está la total inmovilidad, el estado de muerte continuado y por eso se ven sólo las apariencias, los vestidos de vida religiosa, porque a mi Voluntad la tienen en letargo, y como la tienen en letargo su interior está adormecido, como si la luz, el bien no fuera para ellos y si alguna cosa hacen al exterior, está vacía de Vida Divina y se resuelve en humo de vanagloria, de estima propia y de agradar a las otras criaturas, y mi Supremo Querer mientras está dentro queda fuera de su obrar.  Hija mía, qué afrenta, cómo quisiera hacer sentir a todos mi tremenda agonía, el estertor continuado, el letargo en el cual ponen a mi Voluntad, la causa es porque quieren hacer su voluntad, no la mía, no la quieren hacer reinar, no la quieren conocer, y por eso quiere romper los diques con sus sacudidas, a fin de que si no la quieren conocer y recibir por vía de amor, la conozcan por vía de justicia.  Así que mi Voluntad cansada de esta agonía de siglos quiere salir, y por eso prepara dos modos:  El modo triunfante, que son sus conocimientos, sus prodigios y todo el bien que llevará el Reino del Fiat Supremo, y el modo de justicia para quien no la quiere conocer triunfante, por tanto estará en las criaturas escoger el modo como la quieran recibir”.

 

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20-27

Noviembre 20, 1926

 

Cómo todos los atributos divinos hacen su oficio para formar

en el alma el nuevo mar de sus cualidades.  Cómo todos

tenemos un movimiento.

 

(1) Estaba según mi costumbre haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos de la Voluntad Suprema en Ella, pero mientras esto hacía, mi siempre amable Jesús haciéndome oír su voz dulcísima en cada una de las cosas creadas me decía:

(2) “Quien llama a mi amor para hacer, o que mi amor descienda en ella o que el suyo suba en el mío para fundirse juntos, y formar un solo amor y dar el campo de acción a mi amor para hacer surgir en el alma el nuevo marecillo de su amor, hace triunfar a mi amor, y éste festeja porque le es dado su desahogo y su campo de acción”.

(3) Y conforme pasaba por el sol, por el cielo, por el mar, así oía su voz que decía:

(4) “¿Quién llama mi luz eterna, mi dulzura infinita, mi inigualable belleza, mi firmeza irremovible, mi inmensidad, para cortejarlas y darles el campo de acción para hacer surgir en la criatura otros tantos mares de luz, de dulzura, de belleza, de firmeza y demás, para darle el contento de no hacerla estar inactiva y servirse de la pequeñez de la criatura para encerrar en ella sus cualidades?  ¿Quién es entonces aquella?  ¡Ah, es la pequeña hija de nuestro Querer!”

(5) Entonces, después de que en cada cosa creada oía decirme:  “¿Quién es la que me llama?”  Mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y estrechándome toda a Sí me ha dicho:

(6) “Hija mía, conforme giras en mi Voluntad para seguirla en cada cosa creada, así todos mis atributos escuchan tu llamada y salen al campo de acción para formar cada uno el marecillo de sus cualidades.  ¡Oh! así como triunfan al verse obrantes y poder formar cada uno su marecillo, así crece su sumo gusto y deleite al poder formar en la pequeña criatura sus mares de amor, de luz, de belleza, de ternura, de potencia y demás.  Mi sabiduría hace de artífice experto y de ingenio maravilloso al poner en la pequeñez sus cualidades inmensas e infinitas, ¡oh! cómo armoniza el alma que vive en mi Querer con mis atributos, cada uno de ellos se pone en su oficio para establecer sus cualidades divinas; si tú supieras el gran bien que te viene al seguir mi Voluntad en todos sus actos y el trabajo que desarrolla en ti, también tú sentirías la alegría de una fiesta continua”.

(7) Después de esto yo continuaba siguiendo la Creación, y por todas partes veía correr aquel movimiento eterno que jamás se detiene y pensaba entre mí:  “¿Cómo puedo seguir en todo al Supremo Querer si Él corre tan rápido en todas las cosas?  Yo no tengo su virtud ni su rapidez, por lo tanto es natural que me quede atrás sin poder seguir en todo su eterno murmullo”.  Entonces, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(8) “Hija mía, todas las cosas tienen un movimiento continuo, porque habiendo salido de un Ente Supremo que contiene un movimiento lleno de vida, venía por consecuencia que todas las cosas salidas de Dios debían contener un movimiento vital que nunca cesa, y si cesa significa que cesa la vida.  Mira, tú misma tienes un murmullo, un movimiento continuo en tu interior; más bien la Divinidad al crear a la criatura le daba la semejanza de las Tres Divinas Personas, ponía en ella tres movimientos que debían murmurar continuamente para unirse a aquel movimiento continuo y murmullo de amor de su Creador, y éstos son:  El movimiento del latido del corazón que jamás cesa, la circulación de la sangre que siempre gira sin jamás detenerse, la respiración que jamás se detiene, esto en el cuerpo, y en el alma hay otros tres movimientos que murmuran continuamente:  La inteligencia, la memoria y la voluntad.  Por eso el todo está en que tu movimiento esté atado al movimiento de tu Creador para murmurar junto con su movimiento eterno, así seguirás a mi Voluntad en su movimiento que jamás se detiene, en sus actos que jamás cesan y harás regresar tu movimiento al seno de tu Creador, que con tanto amor espera el regreso de sus obras, de su Amor y de su murmullo.  La Divinidad al crear las criaturas hace como un padre que manda a sus hijos, para su bien, uno a un país, otro a otras tierras, quién para hacerlo navegar el mar y quién a un punto cercano y quién a uno lejano, dando a cada uno un trabajo que hacer, pero mientras los manda espera con ansia su retorno, está siempre vigilando para ver si vienen, si habla, habla de los hijos; si ama, su amor corre a los hijos, sus pensamientos vuelan a los hijos; pobre padre, se siente en la cruz porque ha mandado a sus hijos lejos de él y suspira más que la propia vida su regreso, y si, jamás sea, no los ve regresar a todos o en parte, él está inconsolable, llora y emite gemidos y gritos de dolor hasta arrancar lágrimas aun a los más duros, y sólo se contenta cuando los ve regresar a todos a su regazo paterno para estrecharlos a su seno que arde de amor por sus hijos.  ¡Oh! cómo nuestro Padre Celestial más que padre suspira, arde, delira por sus hijos, porque habiéndolos parido de su seno espera su regreso para gozárselos en sus brazos amorosos.  Y es propiamente esto el Reino del Fiat Supremo, el regreso de nuestros hijos a nuestros brazos paternos, y por eso lo suspiramos tanto”.

(9) Después de esto me sentía toda inmersa en la adorable Voluntad de Dios, y pensaba entre mí en el gran bien si todos conocieran y cumplieran este Fiat tan santo y el gran contento que darían a nuestro Padre Celestial, y mi dulce Jesús volviendo a hablar ha agregado:

(10) “Hija mía, Nosotros al crear a la criatura, conforme con nuestras manos creadoras la íbamos formando, así nos sentíamos salir de nuestro seno una alegría, un contento, porque debía servir para mantener nuestro entretenimiento sobre la faz de la tierra y nuestra fiesta continua, por eso conforme formábamos los pies, así pensábamos que debían servir a nuestros besos, porque debían encerrar nuestros pasos y debían ser medio de encuentro para entretenernos juntos; conforme formábamos las manos, así pensábamos que debían servir a nuestros besos y abrazos, porque debíamos ver en ellas las repetidoras de nuestras obras; conforme formábamos la boca, el corazón, que debían servir al eco de nuestra palabra y de nuestro amor, y conforme con nuestro aliento le infundimos la vida, viendo que esa vida había salido de Nosotros, que era vida toda nuestra, lo estrechamos a nuestro seno besándolo como confirmación de nuestra obra y de nuestro amor, y para hacer que se mantuviese íntegro en nuestros pasos, en nuestras obras, en el eco de nuestra palabra y amor y de la vida de nuestra imagen impresa en él, le dimos como herencia nuestro Divino Querer, a fin de que lo conservase tal como lo habíamos sacado para poder continuar nuestros entretenimientos, nuestros besos afectuosos, nuestras dulces conversaciones con la obra de nuestras manos.  Cuando vemos en la criatura nuestra Voluntad, Nosotros vemos en ella nuestros pasos, nuestras obras, nuestro Amor, nuestras palabras, nuestra memoria e inteligencia, porque sabemos que nuestra Suprema Voluntad nada dejará entrar que no sea nuestro, y por eso como cosa nuestra todo le damos, besos, caricias, favores, amor, ternura más que paterna, no toleramos estar con ella ni siquiera a un paso de distancia, porque aun las más pequeñas distancias no dejan formar entretenimientos continuos, ni darse besos, ni participar las alegrías más íntimas y secretas.  En cambio en el alma en la cual no vemos nuestra Voluntad, no podemos entretenernos porque nada vemos que sea nuestro, en ella se siente tal desconcierto, una tal desemejanza de pasos, de obras, de palabras, de amor, que por sí misma se pone a distancia de su Creador, y Nosotros donde vemos que no está el imán potente de nuestro Querer, que nos hace como olvidar la infinita distancia que hay entre el Creador y la criatura, desdeñamos entretenernos con ella, colmarla de nuestros besos y favores.  He aquí por qué el hombre con sustraerse de nuestra Voluntad despedazó nuestros entretenimientos y destruyó nuestros designios que teníamos al formar la Creación, y sólo con reinar nuestro Fiat Supremo, con establecer su Reino, serán realizados nuestros designios y retomados nuestros entretenimientos sobre la faz de la tierra”.

 

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20-28

Noviembre 21, 1926

 

Ternura de Jesús en el punto de la muerte.  Cómo quien

vive en el Querer Divino tiene el primado sobre todo.

 

(1) Me sentía toda afligida por la muerte de improviso de una hermana mía, el temor de que mi amable Jesús no la tuviese Consigo me desgarraba el ánimo y al venir mi sumo Bien Jesús le he dicho mi pena, y Él todo bondad me ha dicho:

(2) “Hija mía, no temas, ¿no está acaso mi Voluntad que suple a todo, a los mismos Sacramentos y a todas las ayudas que se pueden dar a una pobre moribunda?  Mucho más cuando no está la voluntad de la persona de no querer recibir los Sacramentos y todas las ayudas de la Iglesia, que como madre da en aquel punto extremo.  Debes saber que mi Querer al arrebatarla de la tierra de improviso me la ha hecho circundar por la ternura de mi Humanidad, mi corazón humano y divino ha puesto en campo de acción mis fibras más tiernas, de modo que sus defectos, sus debilidades, sus pasiones, han sido miradas y pesadas con tal fineza de ternura infinita y divina, y cuando Yo pongo en campo mi ternura no puedo hacer menos que tener compasión y dejarla pasar a buen puerto, como triunfo de la ternura de tu Jesús.  Y además, ¿no sabes tú que donde faltan las ayudas humanas abundan las ayudas divinas?  Tú temes porque no había nadie a su alrededor y si quiso ayuda no tuvo a quien pedirla.  ¡Ah, hija mía, en aquel punto las ayudas humanas cesan, no tienen ni valor ni efecto, porque el alma entra en el acto único y primero con su Creador, y en este acto primero a ninguno le es dado entrar, y además, a quien no es un perverso, la muerte repentina sirve para no hacer poner en campo la acción diabólica, sus tentaciones, los temores que con tanto arte arroja en los moribundos, porque se los siente arrebatar sin poderlos tentar ni seguir, por eso lo que se cree desgracia por los hombres, muchas veces es más que gracia”.

(3) Después de esto me he abandonado toda en el Supremo Querer y mi dulce Jesús continuando su hablar me ha dicho:

(4) “Hija mía, quien vive en mi Querer tiene el primado sobre todo y sobre todos los actos de las criaturas, tiene delante a su Creador el acto primero en el amor, así que si las otras criaturas aman, el alma que vive en mi Querer se encuentra la primera a amar, las demás vienen, quien en segundo, quien en tercero, quien en cuarto, según la intensidad de su amor; si las otras criaturas me adoran, me glorifican, me piden, el alma que vive en mi Querer se encuentra la primera en adorarme, en glorificarme, en pedirme.  Esto es connatural, porque mi Voluntad es vida y acto primero de todas las criaturas, por consiguiente quien vive en Ella se encuentra en su acto primero, y es la primera sobre todas las criaturas delante a Dios en hacer todos los actos de ellas y en hacer todos los actos que ellas no hacen.  Así que la Soberana del Cielo que no dio jamás vida a su querer, sino tuvo toda su vida en el Mío, tiene como derecho el primado, por eso es Ella la primera en amarnos, en glorificarnos, en pedirnos; si vemos que las otras criaturas nos aman, es detrás del amor de la Celestial Reina; si nos glorifican y rezan, es detrás de la gloria y oración de Aquélla que tiene el primado y por consecuencia el imperio sobre todo.  Cómo es bello verla, que conforme las criaturas nos aman, Ella no cede jamás su primer puesto en el amor, más bien mientras se pone como acto primero, hace correr su mar de amor en torno a la Majestad Suprema, de modo que las otras criaturas quedan detrás del mar de amor de la Mamá Celestial con sus gotitas de amor, y así de todos los demás actos.  ¡Ah hija mía, vivir en mi Voluntad es una palabra, pero es una palabra que pesa todo cuanto pesa la eternidad, es una palabra que abraza todo y a todos”.

 

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20-29

Noviembre 23, 1926

 

Amenazas de castigos.  El vivir en el Querer Divino

forma el verdadero sol.  De qué está formado este sol.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver en mi interior, que asomando su rostro desde dentro de mi pecho, con sus ojos centelleantes de luz miraba lejos, y en aquella luz miraba también yo y se veían ríos que desbordaban, mares que creciendo salían de sus playas, naves arrolladas, países bajo el agua, tempestades que destruían todo lo que investían, y tantos otros males que mientras parecía que hacían tregua en un punto, en otros puntos retomaban su furor.  ¡Oh! cómo daba espanto ver el agua, el viento, el mar, la tierra, armados por la justicia divina para golpear a las pobres criaturas.  Entonces yo rogaba a mi Sumo Bien que se aplacara y que retirara la orden que había dado a estos elementos de hacer justicia, y mi dulce Jesús poniéndome los brazos al cuello y estrechándome fuerte a Sí me hacía sentir su Justicia.  Yo me sentía sucumbir y mi dulce Jesús suspirando me ha dicho:

(2) “Hija mía, no puedo más, es necesario que mi justicia haga su curso, tú no te alarmes de lo que ves, más bien ocúpate del Reino del Eterno Fiat”.

(3) Yo he quedado sufriente y afligida por los grandes males que sucederán, y abandonándome en el adorable Querer de mi Jesús, encerraba en Él todos los pensamientos, miradas, palabras, obras, pasos y latidos, a fin de que todos amasen y pidiesen junto conmigo que venga el Reino del Fiat Supremo y que pronto se establezca en medio de las generaciones humanas, y mi amado Bien continuando ha agregado:

(4) “Hija mía, el vivir en mi Querer forma el verdadero sol entre el Cielo y la tierra, sus rayos extendiéndose en lo bajo invisten cada pensamiento, mirada, palabra, obra y paso, y atándolos con su luz se forma con ellos una corona, manteniéndola fija en Sí para hacer que nada le escape.  Sus rayos extendiéndose en lo alto invisten todo el Cielo, a todos los bienaventurados y atándolos a todos en su luz nada deja escapar, a fin de que este sol triunfante pueda decir:  ‘Todo encierro, nada me falta de las obras y de lo que pertenece a mi Creador, con mis alas de luz me extiendo sobre todo, abrazo a todos, triunfo sobre todos, aun sobre mi Eterno Hacedor, porque en la luz de su Querer no hay cosa que quiera y no le lleve, no hay acto que no le haga, no hay amor que no le dé, con mis alas de luz que me suministra mi Eterno Fiat soy el verdadero rey que invistiendo a todos domino todo’.  ¿Quién puede resistir o librarse de los rayos solares si se encuentra al descubierto?  La fuerza de la luz es irresistible, donde se extiende nadie puede escapar de su toque, porque tocándolos les da sus besos de luz y de calor y triunfante los tiene investidos bajo la impresión de su luz.  Quizá habrá ingratos que no le prestarán atención ni le darán un gracias, pero la luz ni siquiera a esto le pone atención, más bien le presta atención a su oficio de luz y se mantiene firme en dar el bien que posee.  Mucho más que el Sol de mi Voluntad no es como el sol que se ve en la bóveda del cielo, que su esfera de luz es limitada, y si esta esfera fuese tan grande de extenderse tanto para formar un segundo cielo, al girar la tierra encontraría siempre su sol y por tanto las tinieblas, la noche, no podrían investir la tierra, y así como no pierde jamás de vista al cielo que se extiende por doquier, así no perdería jamás el sol, y para la tierra sería siempre día.  Ahora el Sol de mi Voluntad, su esfera no es limitada y por eso posee su pleno día, y por esto quien vive en Ella abraza todos los tiempos, todas las generaciones e invistiendo los actos de todos forma un solo acto, un solo amor y una sola gloria para su Creador.  ¿Pero sabes tú de qué está formado este Sol de mi Suprema Voluntad?  Mis atributos son los rayos de este Sol, los cuales, si bien cada uno son distintos entre ellos en las cualidades y en el oficio que tienen, sin embargo en la sustancia son luz, y mi Voluntad, la sumaria luz que asume todas juntas estas luces, es la dirigente de todos mis atributos y por eso cuando las criaturas merecen ser castigadas, Yo dirijo el rayo de luz de mi justicia, y ella defendiendo mis derechos golpea a las criaturas”.

 

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20-30

Noviembre 27, 1926

 

Quien cumple una misión puede decirse madre, y para decirse hija

la debe engendrar en ella.  Las otras santidades son luz y la

Santidad del Querer Divino es Sol.  Cómo el fundamento

de esta Santidad es la Humanidad de Nuestro Señor.

 

(1) Estaba toda abandonada en los brazos de la adorable Voluntad, y pedía a mi dulce Jesús que usara un acto de su potencia para hacer que el Supremo Querer invistiera a las generaciones humanas, y atándolas a Sí formara sus primeros hijos tan deseados por Él.  Y mi Sumo Bien moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, se dice madre, se dice padre, cuando una persona tiene una misión especial, y quienquiera que tiene origen de esta misión cumplida se puede llamar hija de esta madre.  Verdadera madre significa llevar en su seno su parto, formarlo con su misma sangre, sostener penas, sacrificios, y si es necesario exponer la propia vida para dar vida al parto de sus propias entrañas, así que cuando este parto es madurado en el propio seno, y sacado a la luz, entonces con justicia, con derecho y con razón se le llama hijo al parto, y madre a aquella que lo ha generado.  Por eso para ser madre es necesario que formen primero a los hijos en el interior, que se generen con la propia sangre, todos los miembros y los actos de estos hijos deben ser generados a partir del corazón de la propia madre.  Ahora hija mía, para ser hija de mi Querer has sido generada en Él, en Él has sido formada y más que sangre, la luz, el amor de mi Voluntad formándote injertaban en ti sus modos, sus actitudes y su obrar, haciéndote abrazar a todos y a todo, tan es verdad, que como parto suyo ahora te llama la recién nacida de mi Voluntad, ahora pequeña hija suya.  Ahora, puede generar los hijos de mi Querer sólo quien ha sido generado en Él, por eso tú serás la madre de la generación de sus hijos”.

(3) Y yo:  “Jesús mío, ¿qué dices?  No soy buena para ser hija, ¿cómo puedo ser madre?”

(4) Y Jesús:  “Sin embargo de ti debe salir la generación de estos hijos, ¿qué madre ha sufrido tanto, quién ha estado confinada dentro de una cama por más de cuarenta años por amor de formar su parto y dar a luz la generación de sus hijos?  Nadie.  ¿Qué madre, por cuan buena, ha sacrificado toda entera su existencia hasta encerrar en ella los pensamientos, los latidos, las obras, para hacer que todo fuese reordenado en el propio parto, queriéndoles dar no una vez la vida, sino tantas veces por cuantos actos hace su propio hijo?  Nadie.  ¿No sientes tú misma en ti las generaciones de estos hijos al seguir los pensamientos, las palabras, las obras, los pasos, para reordenarlos todos en mi Voluntad?  ¿No sientes tú que quieres dar la vida a cada uno con tal de que conozcan mi Querer y sean regenerados en Él?  Todo lo que tú haces en tu interior y sufres, no es otra cosa que la formación y maduración de este parto todo de cielo.  He aquí por qué te he dicho tantas veces que tu misión es grande, no hay quien pueda igualarla y se necesita suma atención”.

(5) Después, sintiéndome oprimida porque me habían escrito que el reverendo padre Di Francia estaba haciendo imprimir las memorias de mi infancia y todo lo que sigue, en mi dolor decía a mi amado Jesús:  “Amor mío, mira cómo me mezclan al hacer conocer lo que me has dicho sobre las virtudes y sobre tu adorable Voluntad, ponen lo que se refiere a mí; a lo más esto lo deberían hacer después de mi muerte, no ahora, sólo para mí era esta confusión y este sumo dolor, a los demás no.  ¡Ah Jesús! dame la fuerza de que también en esto haga tu Santa Voluntad”.  Y Jesús estrechándome entre sus brazos para darme fuerza, todo bondad me ha dicho:

(6) “Hija mía, no te aflijas tanto, tú debes saber que las demás santidades son pequeñas luces que se forman en el alma, y estas luces están sujetas a crecer, a decrecer y aun a apagarse, por eso no es justo que mientras se vive en el tiempo, hasta en tanto que la luz no esté más sujeta a apagarse con el pasar a la otra vida, se publiquen, ¿qué papel haría si se supiera luego que esta luz no existe más?  En cambio la Santidad del vivir en mi Querer no es luz, sino sol, por lo tanto no está sujeta a empobrecerse de luz ni a apagarse; ¿quién puede tocar el sol?  ¿Quién puede quitarle una sola gota de luz?  Nadie.  ¿Quién puede apagar un átomo de su calor?  ¿Quién puede hacerlo descender aunque sea un milímetro por debajo de su puesto, de la altura en la cual reina y domina toda la tierra?  Nadie.  Si no fuera el Sol de mi Fiat Supremo no habría permitido que lo publicaran; más bien tengo prisa, porque el bien que puede hacer un sol no lo puede hacer una luz, porque el bien de la luz es demasiado limitado y no es ni un gran bien si se pone, ni un gran daño si no se hace surgir.  En cambio el bien del sol abraza todo, hace bien a todos y no haciéndolo surgir cuanto antes es un gran daño, y es un gran bien hacerlo surgir aun un día antes.  ¿Quién puede decir el gran bien que puede hacer una jornada llena de sol?  Mucho más el Sol de mi Eterna Voluntad.  Así que por cuanto más se tarde, tantas jornadas de Sol se les quitan a las criaturas y tantas jornadas quitan al Sol, reprimiendo sus rayos en nuestra Patria Celestial”.

(7) Pero con todo el hablar de Jesús, mi opresión continuaba, y mi pobre mente era molestada por el pensamiento de que mi pobre e insignificante existencia, que merecía ser sepultada sin que nadie me pusiera atención y supieran que yo había estado sobre la tierra, debía estar bajo las miradas y en las manos de quién sabe cuántos, ¡Dios mío, Dios mío, qué dolor!  Pero mientras esto pensaba, mi amable Jesús se hacía ver en mi interior todo extendido, como si su santa Humanidad hiciese de fundamento en mi pobre y pequeña alma, y continuando su hablar ha agregado:

(8) “Hija mía, no te distraigas, ¿no ves que el fundamento del reino del Eterno Fiat en ti está formado por mis pasos, por mis obras, por mi corazón palpitante de amor, por el honor de mi Voluntad, por mis suspiros ardientes y por las lágrimas encendidas de mis ojos?  Toda mi Vida está extendida en ti para formar el fundamento, por lo tanto no conviene que tu pequeño obrar sobre de este fundamento tan sólido y tan santo, sea hecho con distracción, ni que tus giros en el Supremo Querer sean hechos sombríos, no, no hija mía, no quiero esto en ti, no temas, quedarás sepultada en el Sol de mi Querer, ¿quién más que Él podrá eclipsarte de modo que ninguno te preste atención?  El Sol del Fiat Supremo tendrá tanto cuidado de la pequeña lucecita de tu alma, que circundada por sus rayos el Sol aparecerá y la lucecita la tendrá escondida en Sí, por eso quédate en paz si quieres contentar a tu Jesús, abandona todo en Mí y yo pensaré en todo”.

 

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20-31

Noviembre 29, 1926

 

Cómo la Voluntad Suprema, de Reina hace de sierva a

la voluntad humana porque no la hacen reinar.

 

(1) Continuando mi habitual abandono en la adorable Voluntad, toda la Creación se ha hecho presente, en la cual corría como luz y como vida primaria la Suprema Voluntad dominante y triunfante, tanto en las cosas grandes como en las más pequeñas.  Qué encanto, qué orden, qué rara belleza, qué armonía entre ellas, porque una es la Voluntad que las domina, que corriendo en ellas las vincula de tal modo que una no puede estar sin la otra.  Y mi dulce Jesús interrumpiendo mi asombro me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Voluntad quedó como vida obrante en cada cosa creada para que dominase libremente con su pleno triunfo, así que tiene la vida obrante de la luz y del calor en el sol; la vida obrante de su inmensidad y de sus múltiples obras en el cielo; la vida obrante de su potencia, de su justicia en el mar, porque mi Divina Voluntad no es como la voluntad de las criaturas, que a pesar de que quieren, pero si no tienen manos no pueden obrar, si no tienen pies no pueden caminar, si son mudos o ciegos no pueden ni hablar ni mirar.  En cambio mi Voluntad hace todos los actos en un acto solo, mientras obra, camina; mientras es toda ojos para mirar, al mismo tiempo es toda voz para hablar y con tal elocuencia que ningún otro la puede igualar.  Ella habla en el ruido del trueno, en el estallido del rayo, en el silbido del viento, en las olas tumultuosas del mar, en el pajarillo que canta, en todas partes habla para hacer que todos oigan su voz, ahora fuerte, ahora dulce y ahora tronante.  ¡Voluntad mía, cómo eres admirable!  ¿Quién puede decir como Tú que ha amado a las criaturas?  Mi misma Humanidad, ¡oh! cómo se queda atrás de Ti, Yo quedo eclipsado en Ti y Tú quedas en tu obrar que no tiene principio ni termina jamás, estás siempre en tu puesto de dar vida a todas las cosas creadas para llevar tu Vida a las criaturas.  ¡Oh! si todos conocieran lo que Ella hace por ellas, cuánto ama a todas, cómo su soplo vital da vida a todas, ¡oh! cómo la amarían y todos estarían estrechados alrededor de mi Eterno Fiat para recibir la vida que les quiere dar.  ¿Pero sabes tú hija mía por qué mi Supremo Querer se dejó dominante y como vida en todas las cosas creadas y en cada una de ellas a hacer su oficio distinto?  Porque debía servir a Sí mismo, a su misma Voluntad que debía tener vida y dominio en la criatura, por la cual había creado todas las cosas.  Ella hizo como un rey que queriendo formarse una habitación donde reinar y formar su morada, en ella forma tantas estancias, pone tantas luces, para hacer que no reine la oscuridad, pone muchas fuentecitas de agua fresquísima, para recreación pone música, hace rodear su habitación con amenos jardines, en suma, pone todo lo que puede hacerlo feliz y que es digno de su realeza.  Ahora, como rey debe tener sus siervos, sus ministros, sus soldados.  ¿Pero qué sucede?  Estos desconocen al rey y en vez de dominar el rey, dominan los siervos, los ministros, los soldados, ¿cuál no será el dolor de este rey al ver que sus obras no le sirven a él, sino que con injusticia sirven a sus siervos y él mismo está obligado a hacer de siervo a sus siervos?  porque cuando un servicio, una obra sirve a sí misma, no se llama servidores.  Ahora, mi Voluntad debía servirse a Sí misma en las criaturas y por eso se quedó más que noble Reina en todas las cosas creadas, para hacer que nada le faltara a su realeza de Reina en la criatura, no podía haber ningún otro que pudiera servir dignamente a mi Voluntad sino solamente mi misma Voluntad, ni se habría adaptado a hacerse servir por los siervos, porque ninguno habría tenido sus modos nobles y divinos para servirla.  Ahora escucha el gran dolor de mi Suprema Voluntad, tú que eres su hija es justo que sepas los dolores de tu Madre, de tu Reina y de Aquella que es tu vida.  Ella en la Creación hace de sierva a los siervos, sirve a la voluntad humana porque la mía no reina en las criaturas; cómo es duro servir a los siervos, y por tantos siglos.  en cuanto el alma se sustrae de la mía para hacer la suya, pone en servidumbre a mi Voluntad en la Creación, por eso su dolor es grande, de Reina hacer de sierva, no hay quien pueda endulzar un dolor tan amargo.  Si Ella continua estando en la Creación a servir a los siervos es porque espera a sus hijos, espera que sus obras sirvan a los hijos de su Eterno Fiat, que haciéndola reinar y dominar en sus almas la harán servir a su nobleza.  ¡Oh! sí, sólo estos hijos le endulzarán un dolor tan prolongado y amargo, le enjugarán las lágrimas de tantos siglos de servidumbre, le restituirán los derechos de su realeza.  Por eso es tan necesario hacer conocer mi Voluntad, lo que hace, lo que quiere, cómo Ella es todo y contiene todos los bienes, y su continuo dolor porque no la hacen reinar”.

(3) Ahora, después de esto mi mente ha quedado tan compenetrada por el dolor de la Suprema Voluntad, que continuando a estar delante a mi mente toda la Creación, con sumo dolor mío veía a esta noble Reina velada en cada una de las cosas creadas, que servía a todas las criaturas, hacía de sierva en el sol, sirviéndolas con darles la luz y el calor; hacía de sierva en el agua, con llevarla hasta los labios para quitarles la sed; hacía de sierva en el mar, para llevar los peces; hacía de sierva en la tierra con darles los frutos, alimentos de todo tipo, flores y tantas otras cosas; en suma, en todas las cosas estaba velada con tristeza, porque no era decoroso para Ella servir a las criaturas, más bien era inconveniente para su nobleza de Reina hacer de sierva a criaturas ingratas y perversas, que se servían de su servicio sin ni siquiera mirarla, sin decirle un gracias, ni retribuirla con alguna paga como se acostumbra hacer con los siervos.  ¿Quién puede decir lo que yo comprendía sobre este dolor tan prolongado e intenso del Eterno Fiat?  Pero mientras nadaba en este dolor, mi adorado Jesús ha salido de dentro de mi interior y estrechándome a Sí, todo ternura me ha dicho:

(4) “Hija mía, así como es muy doloroso y humillante para mi Suprema Voluntad hacer de sierva a las criaturas que no la hacen reinar en ellas, tanto más se sentirá glorificada y feliz en quien la hará reinar.  Mírala en ti cómo es feliz de servirte, Ella reina en ti mientras escribes y se siente honrada, feliz de servirte al guiar tu mano mientras escribes, a fin de que escribas las palabras en el papel para hacerse conocer.  Ella pone a servicio en tu mente su santidad para suministrarte las ideas, las palabras, los ejemplos más tiernos que se refieren a mi Supremo Querer, a fin de que se haga camino en medio de las criaturas para formar su reino.  Ella sirve a tu vista para hacerte mirar lo que escribes, a tu boca para ponerte las palabras, a tu corazón para hacerlo palpitar de su mismo Querer.  ¡Qué diferencia!  Ella es feliz de servirte porque se sirve a Sí misma, sirve para formar su Vida, sirve a su conocimiento, a su Santidad, sirve para formar su reino.  Mi Querer reina en ti mientras rezas y te sirve con darte el vuelo en Sí mismo para hacerte hacer sus actos y hacerte tomar posesión de sus bienes.  Este modo de servir de mi Querer es glorioso, es triunfante, es dominante y sufriría sólo si el alma no se hiciera servir toda y en todo por Él”.

 

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20-32

Diciembre 3, 1926

 

Lamentos con Jesús, Él la tranquiliza.  La voluntad humana pone

la distancia entre Dios y el alma.  Cómo somos rayos de luz

salidos de Dios.  Cómo la prisión de Jesús es símbolo de

la prisión de la voluntad humana.

 

(1) Continuando mi habitual abandono en mi adorable Fiat Supremo, suspiraba con ansia a mi sumo Bien Jesús, y en aquella luz interminable del Eterno Querer, en que no se ven los confines, ni dónde comienzan, ni dónde terminan, era toda ojos para ver si podía descubrir a Aquél por quien tanto suspiraba, y Jesús para tranquilizar mis ansias ha salido de dentro de mi interior, y yo al verlo le he dicho:  “Amor mío, cómo me haces esperar y suspirar tu regreso, esperas hasta que no puedo más, cómo se ve claro que no me quieres como antes, sin embargo me decías que me amarías cada vez más y que jamás habrías estado sin mí, y ahora me dejas a veces hasta por un día entero en poder del dolor y bajo el peso de tu privación, abandonada y toda sola”.  Y Jesús interrumpiendo mi hablar me ha dicho:

(2) “Hija mía, ánimo, no te abatas, Yo no te dejo, tan es verdad, que es siempre de dentro de tu interior que salgo para entretenerme contigo, y si tú no siempre me ves, lo hago para darte el campo para seguir aquel acto único de mi Voluntad que contiene todos los actos juntos; no ves tú que la luz de mi Supremo Querer te corre dentro del corazón, de la boca, de los ojos, de las manos, de los pies, de todo tu ser, y eclipsándome en ti tú no siempre me ves, porque Él siendo interminable, lo que no es mi misma Humanidad, tiene la fuerza de eclipsarme y Yo gozo de este eclipse de mi Supremo Querer, y desde dentro de ti misma veo tu vuelo, tus actos en el Fiat Divino.  Si Yo me hiciera ver siempre, tú para entretenerte Conmigo y gozar de mi dulce y amable presencia te ocuparías de mi Humanidad, desahogarías tu amor Conmigo, como Yo contigo y no tendrías corazón de dejarme para seguir el vuelo de mi Voluntad en la Creación y en los mismos actos que hizo mi Humanidad en la Redención, por eso para hacerte cumplir la misión a ti confiada, para hacerte más libre, Yo estoy en ti como escondido para seguir tus mismos actos en el Eterno Fiat.  ¿No recuerdas que esto fue dicho a mis mismos apóstoles, que era necesario que se separaran de mi Humanidad, que mucho amaban y que no sabían estar sin Ella?  Tan es verdad, que mientras viví en la tierra no se alejaron de Mí para ir por todo el mundo a predicar el evangelio y a hacer conocer mi venida a la tierra, sino que después de mi partida al Cielo, investidos por el Espíritu Divino, tuvieron esta fuerza de dejar sus lugares para hacer conocer los bienes de la Redención y de poner aun la vida por amor mío.  Así que mi Humanidad habría sido un estorbo a la misión de mis apóstoles.  No digo que esto sea necesario contigo, porque entre tú y Yo no hay este estorbo, porque el impedimento sucede cuando dos seres son separables, pero cuando dos seres se han compenetrado tanto que uno vive en el otro, el impedimento termina, porque a donde va el uno se encuentra junto el otro, por lo tanto estando juntos no son necesarios esfuerzos para ir a donde se quiere, porque la persona amada está dentro de ella para seguirla a todas partes; digo sólo que es necesario frecuentemente el eclipse por la fuerte luz de mi Voluntad, que dominándote a ti y a mi misma Humanidad en ti, nos eclipsa y nos hace seguir sus actos.  Esto no dice que no te amo más que antes y que Yo sé estar sin ti, todo lo contrario, mi Voluntad te da el amor eterno y completo de tu Jesús, y haciéndose muro a mi alrededor con su luz, no permite que ni siquiera un instante pueda alejarme de ti.  ¿Sabes tú quién pone la distancia entre Dios y el alma?  ¡La voluntad humana!  Cada acto de ella es un paso de distancia entre el Creador y la criatura, cuanto más obra la voluntad humana, tanto más se aleja de Aquél que la ha creado, lo pierde de vista, desciende de su origen, rompe todo vínculo con la familia celestial.  Supón un rayo de sol que se pudiera separar del centro de su esfera, conforme se aleja del sol así siente perder la luz, y si se aleja tanto de perder del todo la vista del sol, este rayo pierde toda la luz y se convierte en tinieblas; este rayo convertido en tinieblas siente en sí un movimiento, una vida, pero no es ya capaz de dar luz, porque no la posee, así que su movimiento, su vida, sólo es capaz de expandir densas tinieblas.  Tales son las criaturas, rayos de luz salidos de la esfera del sol de la Divinidad, conforme se alejan de mi Voluntad se vacían de luz, porque a Ella era dado conservar la luz en estos rayos y por eso se convierten en tinieblas.  ¡Oh, si todos conocieran qué significa no hacer mi Voluntad, cómo estarían atentos a no hacer entrar en ellos el veneno de la voluntad humana, destructor de todo bien!”

(3) Después de esto estaba siguiendo a mi apasionado Jesús en su dolorosa prisión, que estando atado a una columna, por el modo tan bárbaro como lo habían atado no podía estar firme, apoyado en la columna, sino que estaba suspendido, con las piernas dobladas atadas a ella y por tanto se tambaleaba ahora a la derecha, ahora a la izquierda.  Y yo abrazándome a sus rodillas para hacerlo estar firme y reordenándole los cabellos todos revueltos que le cubrían hasta su rostro adorable, no faltándole ni siquiera los salivazos que tanto lo habían ensuciado.  ¡Oh! cómo habría querido desatarlo para liberarlo de aquella posición tan dolorosa y humillante.  Y mi prisionero Jesús todo afligido me ha dicho:

(4) “Hija mía, ¿sabes por qué permití ser puesto en la prisión en el curso de mi Pasión?  Para liberar al hombre de la prisión de la voluntad humana.  Mira cómo es horrenda mi prisión, era un pequeño lugar que servía para encerrar las inmundicias y excrementos de las criaturas, así que la peste era intolerable, la oscuridad era densa, no me dejaron ni siquiera una pequeña lamparita, mi posición era desgarradora, ensuciado de salivazos, con los cabellos revueltos, adolorido en todos los miembros, atado, ni siquiera derecho sino encorvado, no me podía ayudar en ningún modo, ni siquiera quitarme los cabellos de los ojos que me molestaban.  Esta mi prisión es la verdadera similitud de la prisión que forma la voluntad humana de las criaturas, la peste que exhala es horrible, la oscuridad es densa, muchas veces no les queda ni siquiera la pequeña lamparita de la razón, están siempre inquietas, trastornadas, ensuciadas por pasiones viles.  ¡Oh! cómo hay que llorar sobre esta prisión de la voluntad humana, cómo sentí a lo vivo en esta prisión el mal que había hecho a las criaturas; fue tanto mi dolor que derramé amargas lágrimas y pedí a mi Celestial Padre que liberase a las criaturas de esta prisión tan ignominiosa y dolorosa.  También tú pide junto Conmigo que las criaturas se liberen de su voluntad”.

 

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20-33

Diciembre 6, 1926

 

Pacto entre Jesús y el alma.  Cómo los actos sólo se pueden

decir perfectos cuando reina la Voluntad Divina.

 

(1) Esta mañana mi siempre amable Jesús parece que no me ha hecho esperar tanto su venida, es más, se ha entretenido largamente conmigo, cosa que no hacía desde hace mucho tiempo, porque ahora si viene es siempre muy breve su visita, no me da tiempo para poderle decir nada, sólo Él dice lo que quiere decirme, o bien habla con la luz interminable de su Querer, que habla tanto que Jesús queda eclipsado en esta luz y yo también y ambos nos perdemos de vista, porque aquella luz es tan fuerte y deslumbrante que la pequeñez y debilidad de mi vista no la puede sostener, y por lo tanto pierdo todo y aun a Jesús.  Ahora, mientras se entretenía conmigo eran tales y tantos sus desvaríos de amor, que el corazón le latía muy fuerte y apoyando su pecho sobre el mío me hacía sentir sus latidos ardientes, y acercando sus labios a los míos vertía en mí parte de aquel fuego que lo quemaba, era un líquido que mientras era fuego líquido, era dulcísimo, pero de un dulce que no se sabe decir, pero en aquellos ríos que venían a mi boca, que como fuentecitas salían de su boca, había algún río amargo que la ingratitud humana mandaba hasta el corazón de mi dulce Jesús.  Todo esto Jesús no lo había hecho desde hace mucho tiempo, mientras que antes lo hacía casi todos los días.  Ahora, después de haber desahogado conmigo, después de haber vertido lo que tenía en su corazón santísimo, me ha dicho:

(2) “Hija mía, debemos hacer un pacto mutuo:  Que tú no debes hacer nada sin Mí, y Yo no debo hacer nada sin ti”.

(3) Y yo:  “Amor mío, es bello, me gusta este pacto, no hacer nada sin Ti, ¿y cuando Tú no vienes cómo le hago?  Así que debo estar inactiva y sin hacer nada, y después Tú pones tu Voluntad en mí y yo no sé querer sino lo que quieres Tú, por lo tanto Tú vencerás siempre y harás lo que quieras y sin mí”.  Y Jesús todo bondad ha continuado diciendo:

(4) “Hija mía, cuando no vengo no debes estar sin hacer nada, no, no, debes continuar haciendo lo que hemos hecho juntos, lo que te he dicho que quiero que tú hagas, esto no es hacer sin Mí, porque ya lo hicimos entre tú y Yo y queda como si siempre lo hicieras junto Conmigo, y además, ¿no quieres tú que venza siempre Yo?  El vencer de tu Jesús es ganancia tuya, así que si tú vences pierdes, si pierdes vences.  Pero está segura que Yo no haré nada sin ti, por eso he puesto en ti mi Querer, y junto con Él mi Luz, mi Santidad, mi Amor, mi Fuerza, a fin de que si quieres mi Luz, mi Santidad, mi Amor, mi Fuerza, domines en ellas y tomes la Luz que quieres, la Santidad, el Amor, la Fuerza que quieres poseer.  Cómo es bello verte poseer mis dominios, que me hacen llegar a no hacer nada sin ti.  Estos pactos los puedo hacer sólo en quien domina y reina mi Voluntad”.

(5) Después de esto estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Fiat Supremo, y pensaba entre mí que quería esconder mi pequeño amor, mi mezquina adoración y todo lo que yo pudiese hacer, en los primeros actos que hizo Adán cuando poseía la unidad de la luz de la Voluntad Divina y en los de la Mamá Reina, que fueron todos perfectos, y mi adorado Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, un acto solamente se puede llamar perfecto cuando encierra en sí todos los actos juntos, y sólo mi Voluntad encierra este acto perfecto, que mientras hace un acto solo, salen de este acto solo todos los actos posibles e imaginables que existen en el Cielo y en la tierra.  Este acto solo de mi Querer es símbolo de una fuente, que mientras que la fuente es una, de ella brotan mares, ríos, fuego, luz, cielo, estrellas, flores, montes y tierra, de esta sola fuente sale todo.  Ahora, Adán en el estado de inocencia y la Alteza de la Soberana Reina, poseyendo mi Voluntad, si amaban, en el amor encerraban la adoración, la gloria, la alabanza, la bendición, la oración; en el más pequeño de sus actos nada faltaba, corría la multiplicidad de las cualidades del acto solo de mi Supremo Querer, que haciéndoles abrazar todo en un acto daban a su Creador lo que le convenía, así que si amaban adoraban, y si adoraban amaban; los actos aislados que no abrazan todos los actos juntos no se pueden llamar perfectos, son actos mezquinos, que llevan mucho de voluntad humana.  He aquí por qué sólo en el Fiat el alma puede encontrar la perfección verdadera en sus actos y ofrecer un acto divino a su Creador”.

 

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20-34

Diciembre 8, 1926

 

Cómo quien vive en el Querer Divino es el eco, es el pequeño sol.  Cómo

estos escritos salen del corazón de Nuestro Señor.  Las obras de Nuestro

Señor son velos que esconden a la noble Reina de la Divina Voluntad.

 

(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Eterno Querer y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, tú eres nuestro eco, conforme entras en nuestro Querer para amar, para alabar, para pedir que venga nuestro reino, así oímos en ti el eco de nuestro amor, el eco de nuestra gloria, el eco de nuestro Fiat que quiere venir a la tierra a reinar, que quiere que se le pida, que se le vuelva a pedir, que se le apresure para que venga a reinar como en el Cielo así en la tierra.  Y conforme tú giras por toda la Creación para seguir en ella los actos del Supremo Querer, así oímos tu eco en el mar, en los valles, sobre los montes, en el sol, en el cielo, en las estrellas, en todo.  Cómo es bello este eco, es nuestro eco que resuena en todas nuestras cosas; en este eco oímos el eco de nuestra voz, sentimos el movimiento de nuestras obras, el pisar de nuestros pasos, los movimientos, la pulsación de nuestro latido y Nosotros nos deleitamos tanto al ver tu pequeñez, que mientras haces el eco buscas imitar nuestra voz, copiar los movimientos de nuestras obras, hacer el mismo rumor de nuestros pasos, amar con nuestro latido”.

(3) Después suspirando ha agregado:  “Hija mía, si el sol tuviera razón y viera una planta, un ser que quisiera llegar a ser sol, el sol concentraría toda su luz, su calor y todos sus efectos sobre este ser para hacerlo llegar a ser sol, y esto a pesar de que no negaría a los demás seres su luz y sus efectos, porque es de la naturaleza de la luz que dondequiera que se encuentre se expande y hace el bien a todos; pero sol se volvería el ser afortunado que recibiera todos los reflejos y todos los bienes juntos que el sol contiene.  ¿Qué gloria, qué contento no recibiría el sol al poder formar otro sol?  Toda la tierra, por tantos siglos, jamás le ha ofrecido tanta gloria, tanto amor, con recibir sus tantos efectos como este único ser que se ha cambiado en sol.  El alma con vivir en nuestro Fiat no hace otra cosa que imitar a su Creador y el Sol Eterno concentra sobre de ella todos sus reflejos, de modo de llegar a ser el pequeño sol a semejanza del Sol Divino.  ¿No fue propiamente esta nuestra finalidad y nuestro dicho:  ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza’?  Hacerlo sin que nos debiese semejar y no debiese llevar en él la imagen de Aquél que lo había creado, no era ni decoroso ni digno de una obra de nuestras manos, ni hubiera sido potencia de aquel soplo regenerador que salió de nuestro seno, el generar un ser desemejante de Nosotros.  ¿Qué se diría de una madre que generase no un niño que tuviese ojos, boca, manos, pies y todos los miembros semejante a ella, a lo más un poco más pequeño en todos los miembros, pero sin faltarle nada de todos los órganos de la madre, sino que generase una planta, un pájaro, una piedra, cosas desemejantes de ella?  Sería increíble, cosas contra natura e indignas de una madre, porque no habría sabido infundir en su parto su imagen y todos sus miembros.  Ahora, si todas las cosas si generan, forman cosas similares a ellas, mucho más Dios, primer generador, formando a las criaturas era honor y gloria suya formarlas semejantes a Sí.  Por eso hija mía, tu vuelo en mi Querer sea continuo a fin de que concentre sus rayos sobre ti, y dardeándote forme de ti su pequeño sol”.

(4) Después de esto me sentía como cansada y no me podía decidir a escribir lo que mi adorado Jesús me había dicho, y Jesús sorprendiéndome para darme voluntad y fuerza de hacerlo me ha dicho:

(5) “Hija mía, no sabes tú que estos nuestros escritos salen del fondo de mi corazón, y Yo hago correr en ellos la ternura de él para enternecer a aquellos que los leerán, la firmeza de mi hablar divino para reforzarlos en las verdades de mi Voluntad.  En todos los dichos, verdades, ejemplos que te hago escribir en el papel, hago correr la dignidad de mi sabiduría celestial, de modo que aquellos que los leen o leerán, si están en gracia, sentirán en ellos mi ternura, la solidez de mi hablar y la luz de mi sabiduría que, como entre imanes quedarán atrapados en el conocimiento de mi Voluntad.  Quienes no estén en gracia, no podrán negar que es luz, y la luz hace siempre bien, jamás hace mal, ilumina, calienta, hace descubrir las cosas más escondidas y mueve a amarlas, ¿quién puede decir que no recibe bien del sol?  Ninguno.  En estos escritos estoy poniendo más que un sol salido de mi corazón, a fin de que hagan bien a todos, por eso tengo tanto interés que tú escribas, por el gran bien que quiero hacer a la familia humana, tanto que los miro como escritos míos, porque siempre soy Yo quien dicta y tú la pequeña secretaria de la larga historia de mi Voluntad”.

(6) Luego estaba siguiendo en el Querer Divino todo lo que mi dulce Jesús había hecho estando en la tierra, en su Humanidad, y pedía en cada uno de sus actos que su Fiat sea conocido y que triunfante venga a reinar en medio de las criaturas, y mi sumo y único Bien, moviéndose en mi interior me ha dicho:

(7) “Hija mía, así como toda la Creación es velo que esconde mi Voluntad, así mi Humanidad y todas mis obras, lágrimas y penas son tantos velos que esconden a mi Fiat Supremo, Él reinaba en mis actos, triunfante, dominante y ponía los fundamentos para venir a reinar en los actos humanos de las criaturas; ¿pero sabes tú quién rompe estos velos para hacerlo salir y dominar en el propio corazón?  Quien lo reconoce en cada acto mío y lo invita a salir, éste rompe el velo de mis obras, entra dentro, reconoce a la noble Reina y le pide, la apura a no estar más escondida, y abriéndole el corazón la invita a entrar; rompe el velo de mis lágrimas, de mi sangre, de mis penas, el velo de los Sacramentos, el velo de mi Humanidad, y ofreciéndole su sujeción le ruega que no esté más velada, sino que se haga conocer Reina como es para tomar su dominio y formarse los hijos de su reino.  He aquí por esto la necesidad que tú gires en nuestro Querer y en todas nuestras obras, para encontrar a la noble Reina de nuestra Voluntad escondida en ellas, para pedirle que se devele, que salga de sus apartamentos, a fin de que todos la conozcan y la hagan reinar”.

 

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20-35

Diciembre 10, 1926

 

Cómo la Voluntad Divina es un acto continuado que jamás cesa.  La

Virgen se hizo dominar por este acto y formó en sí su Vida.  Cómo

en las fiestas de Ella en el Cielo se festeja a la Divina Voluntad.

 

(1) Mi pobre mente nadaba en el mar interminable del Eterno Querer, y mi adorable Jesús hacía ver como el prodigio más grande es que su Santísima Voluntad, mientras era tan inmensa se restringía en la criatura, quedando inmensa, para dominarla y formar su Vida en ella.  La criatura que quedaba sumergida bajo el acto continuado de esta Voluntad Divina era el milagro de los milagros y el prodigio jamás visto.  Y el amable Jesús todo bondad me ha dicho:

(2) “Hija amadísima de mi Querer, tú debes saber que sólo mi Eterno Querer tiene un acto continuado que jamás cesa, este acto está lleno de vida y por eso da vida a todo, conserva todo y mantiene el equilibrio a Sí mismo y a todas las cosas.  Sólo Él puede gloriarse de poseer este acto continuo de dar siempre vida, de amar siempre, siempre, sin cesar un instante.  Mi misma Humanidad si posee este acto continuado es porque en Ella corría este acto continuado del Fiat Supremo; ¿cuánto duró la Vida de mi Humanidad sobre la tierra?  Poquísimo; en cuanto cumplí lo que era necesario para la Redención partí a mi Patria celestial, si bien quedaron mis actos, pero estos quedaron porque estaban animados por el acto continuado de mi Voluntad.  En cambio mi Voluntad no parte jamás, está siempre en su puesto, perseverante, sin que jamás interrumpa su acto de vida sobre todo lo que de Ella ha salido.  ¡Oh! si mi Voluntad partiera de la tierra y de todas las cosas creadas, todas las cosas perderían la vida y se resolverían en la nada, porque mi Voluntad sobre la nada creó todas las cosas y les dio vida, así que retirándose todas perderían la existencia.  Ahora, ¿quieres tú saber quién fue Aquélla que se hizo dominar por este acto continuo de mi Querer Supremo, y que no dando jamás vida al suyo, recibió este acto continuo de Vida de Voluntad Divina, en modo de formar en Ella una Vida toda divina y a semejanza de su Creador?  Fue la Celestial y Soberana Reina, Ella desde el primer instante de su Inmaculada Concepción recibió este acto de Vida de Voluntad Divina, para recibirlo continuamente en toda su vida.  Esto fue el prodigio más grande, el milagro jamás visto:  ‘La Vida de la Voluntad Divina en la Emperatriz del Cielo’.  Porque un acto solo de Vida de este Fiat puede hacer salir cielos, soles, mares, estrellas y todo lo que quiera, así que todos los actos humanos puestos de frente a un solo acto de Vida de esta mi Voluntad, son como tantas gotas de agua que se pierden en el océano, como pequeñas llamitas delante al sol, como átomos en el gran espacio del universo.  Imagina tú misma qué posee la Alteza de la Inmaculada Reina, con esta vida de acto continuo de Voluntad Divina formada en Ella, esto fue el verdadero milagro, el prodigio jamás visto, que la pequeñez de la Soberana Celestial encerraba en Sí una Vida Divina, una Voluntad inmensa y eterna, que posee todos los bienes posibles e imaginables.  Por eso en todas las fiestas con las cuales la Iglesia honra a mi Mamá, todo el Cielo festeja, glorifica, alaba, agradece a la Suprema Voluntad, porque ven en mi Mamá su Vida, causa primaria por la que obtuvo al suspirado Redentor, y porque este Fiat tuvo vida, dominó y reinó en Ella, ellos se encuentran en posesión de la Jerusalén Celestial.  Fue propiamente la Voluntad Divina que formó su Vida en esta excelsa criatura que les abrió el Cielo cerrado por la voluntad humana, por eso con justicia mientras festejan a la Reina, festejan al Supremo Fiat que la hizo Reina, reinó en Ella y formó su Vida y es causa primaria de su eterna felicidad.  Por eso una criatura que hace dominar a mi Voluntad y le da campo libre de formar su Vida en ella, es el más grande de los prodigios, puede mover Cielo y tierra, hasta al mismo Dios, como si nada hiciera, mientras hace todo y sólo ella puede hacer surgir las cosas más importantes, destruir todos los obstáculos, afrontar todo, porque una Voluntad Divina reina en ella.  Y así como para conseguir la Redención se necesitaba toda la Potencia del Fiat habitante en la criatura, para formarla se necesitaba mi Humanidad que la poseía, así para conseguir que venga el reino de mi mismo Fiat se necesita otra criatura que lo haga habitar en ella, que le dé campo libre de formar su Vida, a fin de que mi mismo Querer por medio de ella cumpla el único y el más importante prodigio:  ‘Que venga a reinar como en el Cielo así en la tierra’.  Y por eso, siendo la cosa más grande, que pondrá el equilibrio divino en la familia humana, por eso cosas grandes hago en ti, concentro en ti todo lo que es necesario y decoroso que se sepa de este reino mío, el gran bien que quiere dar, la felicidad de aquellos que vivirán en Él, su larga historia, su prolongado dolor de tantos siglos, que mientras quiere venir a reinar en medio a las criaturas para volverlas felices, ellas no le abren las puertas, no lo suspiran, no lo invitan, y mientras está en medio de ellas no lo conocen.  Sólo una Voluntad Divina podía soportar con paciencia tan invicta el estar en medio de ellas, darles vida y no ser ni siquiera conocida.  Mi Voluntad es grande, interminable e infinita, y donde Ella reina quiere hacer cosas dignas de su grandeza, de su santidad y potencia que contiene.  Por eso sé atenta hija mía, no se trata de una cosa cualquiera, de formar una santidad, sino se trata de formarle un reino a mi Voluntad adorable y Divina”.

 

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20-36

Diciembre 12, 1926

 

Lamento de Jesús en su Pasión al ver repartidos sus vestidos y

sorteada su túnica.  Adán antes de pecar estaba vestido de luz

y en cuanto pecó sintió la necesidad de cubrirse.

 

(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Fiat Supremo, y mi adorado Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, en mi Pasión hay un lamento mío que me salió con inmenso dolor desde el fondo de mi corazón desgarrado, porque repartieron mis vestidos y mi túnica se la jugaron a la suerte.  Cómo me fue doloroso el ver repartidos mis vestidos entre mis mismos verdugos y echada a juego mi túnica; era el único objeto que Yo poseía, que me había dado con tanto amor mi Mamá doliente, y ahora no sólo me han despojado de ella, sino que hicieron de ella un juego.  ¿Pero sabes tú que me traspasó mayormente?  En aquellos vestidos se me hizo presente Adán, vestido con el vestido de la inocencia y cubierto con la túnica indivisible de mi Suprema Voluntad.  La increada Sabiduría al crearlo hizo más que una madre amorosísima, lo vistió más que con una túnica con la luz interminable de mi Voluntad, vestido no sujeto a descomponerse, ni a dividirse ni a consumirse, vestido que debía servir al hombre para conservar la imagen de su Creador, sus dotes recibidas, y que debía volverlo admirable y santo en todas sus cosas, y no sólo esto, sino que lo recubrió con la sobrevestidura de la inocencia.  Y Adán dividió en el Edén con sus pasiones los vestidos de la inocencia y se jugó la túnica de mi Voluntad, vestido incomparable y de luz deslumbrante.  Esto que hizo Adán en el Edén, se repitió ante mis ojos en el monte Calvario al ver repartidos mis vestidos y sorteada mi túnica, símbolo de la vestidura real dada al hombre, mi dolor fue intenso, tanto que por ello di un lamento.  Se me hizo presente cuando las criaturas, haciendo su voluntad, hacen un juego de la mía, y también cuantas veces dividen con sus pasiones los vestidos de la inocencia.  Todos los bienes son encerrados en el hombre en virtud de esta vestidura real de la Divina Voluntad; puesta a juego ésta, él queda descubierto, pierde todos los bienes, porque le falta la vestidura que los tenía encerrados en él.  Así que a los tantos males que hacen las criaturas con hacer su propia voluntad, agregan el mal irreparable de jugarse la vestidura real de mi Voluntad, vestidura que no podrá ser sustituida por ninguna otra”.

(3) Después de esto mi dulce Jesús me hacía ver que ponía mi pequeña alma dentro de un sol, y con sus santas manos me tenía firme en aquella luz, la cual cubriéndome toda dentro y fuera, yo no podía, ni sabía ver otra cosa que luz, y mi adorado Bien ha agregado:

(4) “Hija mía, al crear al hombre la Divinidad lo ponía en el Sol de la Divina Voluntad, y en él a todas las criaturas, este Sol le servía de vestidura no sólo al alma, sino que sus rayos eran tantos, que cubrían también el cuerpo, de modo que le servía más que vestidura, para volverlo tan adornado y bello, que ni reyes ni emperadores han aparecido jamás tan adornados como aparecía Adán con esta vestidura de luz fulgidísima.  Se equivocan aquellos que dicen que Adán antes de pecar estaba desnudo, falso, falso, si todas las cosas creadas por Nosotros están todas adornadas y vestidas, él que era nuestro joyel, la finalidad por la cual todas las cosas fueron creadas, ¿no debía tener la más bella vestidura y el más bello atavío entre todas?  Por eso a él le convenía la bella vestidura de la luz del Sol de nuestra Voluntad, y como poseía esta vestidura de luz no tenía necesidad de vestidos materiales para cubrirse.  En cuanto se sustrajo del Fiat Divino, se retiró la luz del alma y del cuerpo y perdió su hermosa vestidura, y no viéndose más circundado de luz se sintió desnudo, y avergonzándose al verse solamente él desnudo en medio de todas las cosas creadas, sintió la necesidad de cubrirse y se sirvió de las cosas superfluas, de las cosas creadas, para cubrir su desnudez.  Tan es verdad esto, que después de mi sumo dolor de ver divididas mis vestiduras y echada a suerte mi túnica, al resucitar mi Humanidad no tomé otras vestiduras, sino que me vestí con la vestidura brillantísima del Sol de mi Querer Supremo; era aquella misma vestidura que poseía Adán cuando fue creado, porque para abrir el Cielo, mi Humanidad debía llevar la vestidura de la luz del Sol de mi Supremo Querer, vestidura real, que dándome los distintivos de rey y el dominio en mis manos, abrí el Cielo a todos los redimidos y presentándome ante mi Celestial Padre le ofrecí las vestiduras íntegras y bellas de su Voluntad con las cuales estaba cubierta mi Humanidad, para hacerle reconocer a todos los redimidos por hijos nuestros.  Así que mi Voluntad, mientras es vida, es al mismo tiempo la verdadera vestidura de la creación de la criatura y por esto tiene todos los derechos sobre de ella, ¿pero cuánto no hacen ellas para huir de dentro de esta luz?  Por eso tú sé firme en este Sol del Eterno Fiat y Yo te ayudaré a mantenerte en esta luz”.

(5) Entonces yo al oír esto le he dicho:  “Mi Jesús y mi Todo, ¿cómo es esto?  si Adán en el estado de inocencia no tenía necesidad de vestidos porque la luz de tu Voluntad era más que vestido, sin embargo la Soberana Reina, que poseía íntegra tu Voluntad, Tú mismo que eras la misma Voluntad, sin embargo ni la Mamá Celestial ni Tú llevabais los vestidos de luz, y los dos os servíais de vestiduras materiales para cubriros, ¿cómo queda esto?”  Y Jesús prosiguió diciendo:

(6) “Hija mía, tanto Yo como mi Mamá vinimos a hermanarnos con las criaturas, vinimos a levantar a la humanidad caída y por lo tanto a tomar sus miserias y humillaciones en las cuales había caído para expiarlas a costa de la propia vida; si nos hubieran visto vestidos de luz, ¿quién habría osado acercarse y tratar con Nosotros?  Y en el curso de mi Pasión, ¿quién hubiera osado tocarme?  La luz del Sol de mi Querer los habría cegado y derribado por tierra, por lo tanto debí hacer un milagro más grande escondiendo esta luz en el velo de mi Humanidad y aparecer como uno de ellos, porque esta mi Humanidad representaba no a Adán inocente, sino a Adán caído, y por lo tanto debía sujetarme a todos sus males, tomándolos sobre de Mí como si fuesen míos para expiarlos delante de la Divina Justicia.  En cambio cuando resucité de la muerte, y que representaba a Adán inocente, al nuevo Adán, hice cesar el milagro de tener escondida en el velo de mi Humanidad las vestiduras del radiante Sol de mi Querer y quedé vestido de luz purísima, y con esta vestidura real y deslumbrante hice mi ingreso en mi Patria, quedando las puertas abiertas, que hasta aquel punto habían estado cerradas, para hacer entrar a todos aquellos que me habían seguido.  Por eso con no hacer nuestra Voluntad, no hay bien que no se pierda, no hay mal que no se adquiera”.

 

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20-37

Diciembre 15, 1926

 

La notita de amor.  Cómo cada acto de Voluntad de Dios
hecho por la criatura es un acto de más de bienaventuranza.

 

(1) Estaba siguiendo mi giro en la Creación para seguir a la Voluntad Suprema en todas las cosas creadas, pero mientras esto hacía pensaba en mi mente:  “¿Qué bien hago, qué gloria doy a este Fiat adorable al recorrer, como pasando lista, todas las cosas creadas, para poner en ellas aunque sea un pequeño te amo mío?  Quién sabe si no es una pérdida de tiempo lo que hago”.  Ahora, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿qué dices?  Con mi Voluntad no se pierde jamás el tiempo, más bien siguiéndola se gana el tiempo eterno.  Ahora tú debes saber que cada cosa creada contiene un deleite, distinto el uno del otro, y estos deleites fueron puestos por Nosotros porque debían servirnos para deleitarnos a Nosotros y a la criatura.  Ahora, en cada cosa creada corre nuestro amor, y conforme tú pasas en ellas así haces correr la notita del tuyo; ¿no quieres tú entonces, a tanto amor nuestro poner tus pequeñas notas, tus puntos, tus comas, tus cuerditas que digan amor, que armonizando con el nuestro formen el deleite por Nosotros querido para Nosotros y para ti?  Un deleite se disfruta más cuando hay compañía, el aislamientos hace morir el gusto, así que con tu compañía que nos haces girando en la Creación, nos haces recordar nuestros tantos deleites que fueron puestos por Nosotros en cada cosa creada, nos haces revivir nuestros gustos, y mientras tú nos deleitas a Nosotros, Nosotros te deleitamos a ti.  Y además, ¿quieres acaso también tú dejar aislada a nuestra Voluntad?  No, no, conviene que la pequeña hija no deje jamás sola a su Madre, que esté siempre en sus rodillas para seguirla en todos sus actos”.

(3) Después de esto mi pobre mente nadaba en el mar inmenso del Eterno Fiat, y mi amable Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, entre tantas cualidades y prerrogativas que contiene mi Querer, contiene un acto jamás interrumpido de beatitud, y el alma, por cuantos actos hace en Él, tantos actos de beatitud distintos toma en su alma.  Así que por cuantos actos de más hace en este Fiat, tanto más se vuelve propietaria y forma un capital más grande en ella de estas beatitudes, las cuales le dan suma paz en la tierra, y en el Cielo sentirá todos los efectos y gozos de estas beatitudes que se han formado en ella.  Mira, la cosa es como connatural, mientras tú estás en la tierra, mi Voluntad en el Cielo hace salir de Sí un acto siempre nuevo de beatitudes infinitas, ahora, ¿quién toma este acto nuevo suyo que jamás cesa?  Los santos, los ángeles, que viven en el Cielo de Voluntad Divina.  Ahora, quien está en el exilio y vive en Ella, no es justo que pierda todos estos actos de beatitud, sino que con justicia son puestos como en reserva en su alma, a fin de que cuando parta a su Patria Celestial se los goce todos juntos, para ponerse al nivel de los demás de recibir aquel acto nuevo de beatitud jamás interrumpido.  ¿Ves entonces qué significa hacer un acto de más o un acto de menos en mi Voluntad?  Es tener tantos actos de más de beatitud, por cuantas veces de más ha hecho mi Voluntad, y perderlos por cuantas veces ha hecho la suya.  Y no sólo toma tantos actos de beatitud, sino tantos actos de santidad, de ciencia divina, tantos actos distintos de belleza, de amor, por cuantas veces ha hecho mi Voluntad.  Y si siempre ha estado en mi Eterno Fiat, tendrá en sí la santidad que semeja a su Creador, ¡oh! cómo será bella, en esta afortunada criatura se oirán en el Cielo el eco de nuestras beatitudes, el eco de nuestra Santidad, el eco de nuestro amor, en suma, habrá sido nuestro eco en la tierra y nuestro eco en la Patria Celestial”.

 

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20-38

Diciembre 19, 1926

 

En la Creación la Divinidad bilocó su Voluntad.  Naturaleza

de Ella:  La felicidad.  Cómo se constituyó acto de todo.

Posesión que quiere dar a la criatura.

 

(1) Continúo mi estado de abandono en el Supremo Querer, y mientras giraba con mi mente en toda la Creación para seguirlo en todas las cosas creadas y hacer una mi voluntad con la suya, para formar un acto solo con el suyo, mi siempre amable Jesús deteniéndome me ha dicho:

(2) “Hija mía, la Divinidad al hacer salir fuera la Creación bilocó su Voluntad, una quedó dentro de Ellos, para su régimen, alegría, felicidad, contentos y beatitudes innumerables e infinitas que poseemos, porque nuestra Voluntad tiene el primer puesto en todos nuestros actos; la otra Voluntad nuestra bilocada salió fuera de Nosotros en la Creación, para darnos también externamente honores y gloria divinos, felicidad y alegrías innumerables.  Porque nuestra Voluntad, las alegrías, la felicidad, las beatitudes, las posee como dotes propias, es naturaleza suya y si no sacara de Sí estas beatitudes y contentos innumerables que posee, sería para Ella una cosa contra su naturaleza.  Ahora, la Majestad Suprema con hacer salir nuestra Voluntad bilocada en toda la Creación, para constituirla vida y acto de cada cosa creada, sacó fuera de Sí innumerables riquezas, beatitudes y alegrías sin número, que sólo la Potencia del Eterno Fiat podía conservar, mantener el régimen, para no dejarles perder jamás su integridad y belleza.  Ahora, todas estas propiedades salidas de Nosotros, mientras nos glorificaban dándonos la gloria de tantos actos continuos y divinos por cuantas cosas creadas salieron a la luz, eran establecidas como propiedad de las criaturas, porque unificando su voluntad a la nuestra debían tener su acto en cada acto de Ella, de manera que así como debíamos tener el acto divino de nuestra Voluntad en cada cosa creada, debíamos tener el acto de la criatura transfundido como si fuera uno solo, con esto venía a conocer sus riquezas, y conociéndolas las amaría y adquiría el derecho de poseerlas.  ¿Cuántos actos divinos no hace mi Supremo Querer en cada cosa creada, que la criatura no conoce ni siquiera la antesala de estos actos?  ¿Y si no los conoce cómo puede amarlos y poseerlos si son para ella desconocidos?  Así que todas las riquezas, las felicidades, los actos divinos que hay en toda la Creación, para las criaturas están inactivos y sin vida, y si alguna cosa reciben, no es como propiedad sino como efecto de la bondad suprema que da siempre de lo suyo, aun a quien no tiene derecho de posesión lo da como limosna, otros lo toman como usurpación, porque para poseer estos bienes que el Padre Celestial ha puesto fuera en la Creación, la criatura debe hacer su camino, debe elevarse a la unión de aquella Voluntad Divina, para trabajar junto con Ella, hacer los mismos actos, conocerlos para hacerlos, de modo de poder decir:  ‘Lo que hace Ella, hago yo’.  Con esto adquiere el derecho de posesión en todos los actos de esta Suprema Voluntad, y cuando dos voluntades forman una sola, el mío y el tuyo no existe más, sino que con derecho lo que es mío es tuyo y lo que es tuyo es mío.  Esta es la causa por la que mi Supremo Querer te llama, te espera en cada cosa creada para hacerte conocer las riquezas que hay en ellas, para hacerte repetir junto con Ella sus actos divinos y darte el derecho de la posesión, tú misma te conviertes en cosa suya, quedas perdida en sus inmensas riquezas y en sus mismos actos, y ¡oh! cómo goza el Fiat Divino al hacerte propietaria de sus inmensas riquezas.  Es tanto el deseo que tiene de constituir sus herederas, que se siente doblemente feliz cuando ve a quien conoce sus posesiones, que hace suyo su acto divino, que a pesar de que vio que el hombre con sustraerse de su Voluntad perdió el camino para llegar a poseer estos sus dominios, no se detuvo, sino que en el exceso de su amor y de su prolongado dolor al ver inactivas sus riquezas para el bien de las criaturas, en cuanto el Verbo Eterno se vistió de carne humana se constituyó vida de cada acto suyo para formar otros bienes para ellas, ayudas poderosas y remedios eficaces, más al alcance de la humanidad caída, para realizar la finalidad de hacerles poseer lo que ha sido puesto fuera en la Creación.  No hay cosa que salga de Nosotros sin esta finalidad, que la criatura y todo regresen en nuestro Querer, si esto no fuese nos volveríamos extraños a nuestras obras.  Así que la Creación, la Redención hija mía, la finalidad primaria, es que todo sea Voluntad nuestra, en el Cielo y en la tierra; por eso Ella corre por doquier, por todas partes se encuentra para hacer todo suyo y dar todo lo que a Ella pertenece.  Por eso sé atenta en seguir nuestras obras, apaga este deseo tan insistente de mi Supremo Querer, que quiere que haya quien posea sus bienes”.

 

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20-39

Diciembre 22, 1926

 

Señales de que pertenecemos a la Familia Celestial.  Dios acostumbra

hacer sus obras primero al tú por tú con una criatura; así hizo con su

Mamá.  Cómo Jesús por cuanto más grande es una obra que hace,

tanto más pone en ella la imagen de la unidad Divina.

 

(1) Estaba pensando en el Fiat Supremo, y rogaba a mi dulce Jesús que me diera una gracia tan grande, de hacerme cumplir en todo y por todo su Santísima Voluntad y de hacerla conocer al mundo entero, a fin de que fuera reintegrado en la gloria que las criaturas le niegan.  Ahora, mientras esto y otras cosas pensaba, el dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿cuál es la finalidad por la que quieres que mi Voluntad sea cumplida en ti y sea conocida por todos?”

(3) Y yo:  “Lo quiero porque Tú lo quieres, lo quiero para que se establezca el orden divino y tu reino sobre la tierra, lo quiero para que la familia humana no viva más como extraña a Ti, sino que se vincule de nuevo a la Familia Divina de donde tuvo su origen”.  Y Jesús suspirando ha agregado:

(4) “Hija mía, tu finalidad y la mía es única.  Cuando un hijo tiene la misma finalidad que el padre, quiere lo que el padre quiere, no hace jamás morada en casa de otros, trabaja en los campos de su padre, si se encuentra con personas habla de la bondad, del ingenio, de las grandes finalidades de su padre.  De este hijo se dice que ama, que es copia perfecta de su padre, que se ve claramente por todos lados que pertenece a aquella familia, que es hijo digno que lleva en sí con honor la generación de su padre.  Estas son las señales si se pertenece a la Familia Celestial:  Tener mi misma finalidad, querer mi misma Voluntad, morar en Ella como en casa propia, trabajar para hacerla conocer; si habla no sabe decir otra cosa que lo que se hace y se quiere en nuestra Familia Celestial, esta criatura se conoce a claras notas y por todos lados y con razón, con justicia y con derecho que es hija que nos pertenece, que es una de nuestra familia, que no ha degenerado de su origen, que conserva en sí la imagen, los modos, la conducta, la Vida de su Padre, de Aquél que la ha creado.  Así que tú eres una de mi familia, y por cuanto más haces conocer mi Voluntad, tanto más te distingues delante al Cielo y a la tierra que eres hija que nos perteneces.  En cambio cuando no se tiene la misma finalidad, poco o nada mora en el palacio real de nuestra Voluntad, va siempre girando, ahora a una habitación, ahora a un vil tugurio, va siempre vagando en el exterior de las pasiones, haciendo actos indignos de su familia, si trabaja es en campos extraños, si habla no resuena jamás sobre sus labios el amor, la bondad, el ingenio, las grandes finalidades de su Padre, así que en toda su conducta no se conoce de hecho que pertenece a su familia, ¿se puede llamar a éste, hijo de su familia?  Y si salió de esa familia, es hijo degenerado que ha roto todos los vínculos y las relaciones que lo ataban a su familia.  Por eso sólo quien hace mi Voluntad y vive en Ella puede llamarse hijo mío, miembro de mi familia Divina y Celestial; todos los demás son hijos degenerados y como extraños a nuestra familia.  He aquí por qué cuando tú te ocupas de mi Fiat Divino, si hablas, si giras en Él, nos pones en fiesta, porque sentimos que es una que nos pertenece, sentimos que es nuestra hija que habla, que gira, que trabaja en el campo de nuestro Querer, y a los hijos se les dejan las puertas abiertas, ninguna habitación se cierra para ellos, porque lo que es del Padre es de los hijos, y en los hijos se pone la esperanza de una larga generación del Padre, así Yo he puesto en ti la esperanza de la larga generación de los hijos de mi Eterno Fiat”.

(5) Mi mente seguía pensando en la Voluntad Suprema y decía entre mí:  “¿Pero cómo puede ser que por mí sola, que este pequeño ser tan insignificante, que no soy buena para nada, que no tengo ni dignidad, ni autoridad, ni superioridad, pueda imponerme, difundirme, hablar para hacer conocer este Sol del Querer Divino y así poder formar los hijos de su generación?”  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús interrumpió mi pensamiento y saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:

(6) “Hija mía, es mi costumbre hacer mis obras más grandes primero al tú por tú con una sola criatura, en efecto, una fue mi Mamá y con Ella sola desarrollé todo el obrar y el gran portento de mi Encarnación, ninguno entró en nuestros secretos, ni penetraron en el sagrario de nuestras habitaciones para ver lo que pasaba entre Yo y la Soberana Celestial, ni Ella ocupaba en el mundo puesto de dignidad y de autoridad, porque Yo al elegir no veo jamás las dignidades ni superioridades, sino que veo al pequeño individuo en el cual puedo mirar mi Voluntad, que es la dignidad y la autoridad más grande, la alteza de la pequeña niña de Nazaret, y a pesar que no tenía ni puesto, ni dignidad, ni superioridad en el bajo mundo, pero como poseía mi Voluntad, de Ella pendía Cielo y tierra, en sus manos estaba la suerte del género humano, estaba la suerte de toda mi gloria que debía recibir de toda la Creación; así que bastó que en mi elegida, en mi única elegida fuese formado el misterio de la Encarnación para que los demás pudieran recibir el bien de ésta.  Una fue mi Humanidad y de ésta salió la generación de los redimidos.  Por eso basta formar en una todo el bien que se quiere, para poder hacer salir la generación de ese bien, así como basta una semilla para poder multiplicar mil y mil veces la generación de aquella semilla, por eso toda la potencia, la virtud, la habilidad que es necesaria a una virtud creadora, está en formar la primera semilla, formada la primera es como levadura para formar la generación de ellas.  Así me basta un alma sola, que dándome libertad absoluta de encerrar en ella todo el bien que quiero y de hacerme formar en ella el Sol del Fiat Supremo, este Sol lanzará sus rayos sobre la superficie de la tierra y formará la generación de los hijos de mi Querer.

(7) Ahora tú debes saber que todas nuestras obras más grandes llevan en sí la imagen de la unidad divina, y cuanto más bien están destinadas a hacer, tanto más bien encierran de esta unidad suprema.  Mira, también en la Creación existen estas semejanzas de la unidad divina, que mientras son obras únicas, hacen más bien que el bien que hace la multiplicidad de todas nuestras otras obras juntas; mira bajo la bóveda del cielo, uno es el sol, ¿pero cuántos bienes no contiene?  ¿Cuántos no hace a la tierra?  Se puede decir que la vida de la tierra depende del sol, mientras es uno abraza con su luz a todos y a todo, lleva todo en su regazo de luz y da a cada cosa un acto distinto, según la variedad de las cosas que inviste comunica la fecundidad, el desarrollo, el color, la dulzura, la belleza, sin embargo el sol es uno, mientras que las estrellas son muchas, pero no hacen el gran bien que hace el sol a la tierra a pesar de que es uno.  La potencia de un acto único animado por la potencia creadora es incomprensible y no hay bien que de éste no pueda salir, puede cambiar la faz de la tierra, de árida y desierta, en primavera florida; el cielo es uno y por eso se extiende por doquier; el agua es una, y si bien parece dividida en diferentes puntos de la tierra formando mares, lagos, ríos, sin embargo al descender del cielo, desciende en forma única y no hay punto de la tierra donde el agua no resida.  Así que las cosas creadas por Nosotros que llevan en ellas la imagen de la unidad divina, son las que hacen más bien, son las más necesarias y sin ellas la tierra no podría tener vida.  Por lo tanto hija mía, no pienses que estás sola, es la unidad de una obra grande que debo desarrollar en ti, no pienses en que no tienes dignidad y autoridad externa, esto no dice nada, mi Voluntad es más que todo, su luz parece muda, pero en su mutismo inviste las inteligencias y hace hablar con tal elocuencia de asombrar a los más doctos y reducirlos al silencio.  La luz no habla, pero hace ver, hace conocer las cosas más escondidas; la luz no habla, pero con su manso y dulce calor calienta, ablanda las cosas más duras, los corazones más obstinados; la luz no contiene ninguna semilla, ninguna materia, todo es puro en ella, no se ve otra cosa que una ola de luz refulgente, argentina, pero se sabe infiltrar tanto que hace generar, desarrollar, fecundar las cosas más estériles.  ¿Quién puede resistir a la fuerza de la luz?  Ninguno, aun los ciegos, si no la ven sienten su calor, los mudos, los sordos sienten y reciben el bien de la luz.  Ahora, ¿quién podrá resistir a la luz de mi Eterno Fiat?  Todos sus conocimientos serán más que rayos de luz de mi Querer, que golpearán la superficie de la tierra e infiltrándose en los corazones llevarán el bien que contiene y sabe hacer la luz de mi Voluntad.  Pero estos rayos deben tener su esfera de donde partir, deben estar concentrados en un punto solo del cual partir para formar el alba, el día, el medio día y el atardecer en los corazones, para resurgir de nuevo.  Por tanto la esfera, el punto solo eres tú, los rayos concentrados en ella son mis conocimientos que darán la fecundidad a la generación de los hijos del reino de mi Voluntad.  Por eso te repito siempre, sé atenta, para hacer que ninguno de mis conocimientos quede perdido, perderías un rayo de dentro de tu esfera, y ni siquiera tú puedes comprender todo el bien que contiene, porque cada rayo contiene su especialidad del bien que deben hacer a los hijos de mi Querer, y me privarías a Mí de la gloria de aquel bien de mis hijos, y te privarías también a ti de la gloria de expandir un rayo de luz de más de tu esfera”.

 

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20-40

Diciembre 24, 1926

 

Lamentos y dolores por la privación de Jesús.  Penas de

Jesús en el seno materno.  Quien vive en el Querer Divino

es como miembro vinculado con la Creación.

 

(1) Me sentía toda en ansias porque mi dulce Jesús no venía, pero mientras deliraba decía desatinos y en la fuerza de mi dolor repetía siempre:  “Jesús, cómo has cambiado, jamás hubiera creído que llegarías a privarme tan largamente de Ti”.  Pero mientras desahogaba mi dolor, el dulce Jesús ha venido como pequeño niño, y arrojándose en mis brazos me ha dicho:

(2) “Hija mía, dime, ¿y tú has cambiado?  ¿Amas tal vez a algún otro?  ¿No quieres hacer más mi Voluntad?”

(3) Estas preguntas de Jesús me tocaron a lo vivo y disgustada he dicho:  “Jesús, ¿qué quieres decir con esto?  No, no, no he cambiado, ni amo ni conozco otro amor, y amo más bien morir antes que no hacer tu Santísima Voluntad”.  Y Jesús dulcemente ha agregado:

(4) “¿Así que no has cambiado?  Y bien hija mía, si no has cambiado tú, que tienes una naturaleza sujeta a cambiarse, ¿podría cambiar Yo que soy el irremovible?  Tu Jesús no cambia, está segura de eso, ni puede cambiarse”.

(5) Yo he quedado confundida y no supe qué decir, y Él todo bondad ha agregado:

(6) “¿Quieres ver cómo estaba en el seno de mi Mamá Soberana y lo que en él sufría?”

(7) Ahora, mientras esto decía se ha puesto dentro de mí, en medio de mi pecho, extendido, en un estado de perfecta inmovilidad, sus piecitos y manitas estaban tan tiesos e inmóviles que daban piedad, le faltaba el espacio para moverse, para abrir los ojos, para respirar libremente, y lo que más desgarraba era verlo en acto de morir continuamente.  Qué pena ver morir a mi pequeño Jesús, yo me sentía puesta junto con Él en el mismo estado de inmovilidad.  Entonces, después de algún tiempo el niñito Jesús estrechándome a Sí me ha dicho:

(8) “Hija mía, mi estado en el seno materno fue dolorosísimo, mi pequeña Humanidad tenía el uso perfecto de razón y de sabiduría infinita, por lo tanto desde el primer instante de mi concepción comprendía todo mi estado doloroso, la oscuridad de la cárcel materna, no tenía ni siquiera un hueco por donde entrara un poco de luz.  ¡Qué larga noche de nueve meses!  La estrechez del lugar que me obligaba a una perfecta inmovilidad, siempre en silencio, no me era dado gemir, ni sollozar para desahogar mi dolor, cuántas lágrimas no derramé en el sagrario del seno de mi Mamá sin hacer el mínimo movimiento, y esto era nada, mi pequeña Humanidad había tomado el empeño de morir tantas veces, para satisfacer a la Divina Justicia, por cuantas veces las criaturas habían hecho morir la Voluntad Divina en ellas, haciendo la gran afrenta de dar vida a la voluntad humana, haciendo morir en ellas una Voluntad Divina.  ¡Oh! cómo me costaron estas muertes; morir y vivir, vivir y morir, fue para Mí la pena más desgarradora y continua, mucho más que mi Divinidad, si bien era Conmigo una sola cosa e inseparable de Mí, al recibir de Mí estas satisfacciones se ponía en actitud de justicia, y si bien mi Humanidad era santa y también era la lamparita delante al Sol inmenso de mi Divinidad, Yo sentía todo el peso de las satisfacciones que debía dar a este Sol Divino y la pena de la decaída humanidad que en Mí debía resurgir a costa de tantas muertes mías.  Fue el rechazar la Voluntad Divina dando vida a la propia lo que formó la ruina de la humanidad decaída, y Yo debía tener en estado de muerte continua a mi Humanidad y voluntad humana, para hacer que la Voluntad Divina tuviera vida continua en Mí para extender ahí su reino.  Desde que fui concebido, Yo pensaba y me ocupaba en extender el reino del Fiat Supremo en mi Humanidad, a costa de no dar vida a mi voluntad humana, para hacer resurgir a la humanidad decaída, a fin de que fundado en Mí este reino, preparase las gracias, las cosas necesarias, las penas, las satisfacciones que se necesitaban para hacerlo conocer y fundarlo en medio de las criaturas.  Por eso todo lo que tú haces, lo que hago en ti para este reino, no es otra cosa que la continuación de lo que Yo hice desde que fui concebido en el seno de mi Mamá.  Por eso si quieres que desenvuelva en ti el reino del Eterno Fiat, déjame libre y no des jamás vida a tu voluntad”.

(9) Después de esto seguía mis actos en el Eterno Querer y el dulce Jesús ha agregado:

(10) “Hija mía, mi Voluntad es el alma y toda la Creación es el cuerpo de Ella, y como el alma es una en el cuerpo, una su voluntad, en cambio el cuerpo tiene tantos diversos sentidos, que como tantas diferentes teclas, cada una hace su tonadita y ejercita cada miembro su oficio distinto; pero hay tal orden y armonía entre ellos, que cuando un miembro ejercita su oficio, todos los demás miembros están atentos al miembro obrante, y sufren juntos si ese miembro sufre, y gozan si goza, porque una es la voluntad que los mueve, una es la fuerza que poseen.  Así es toda la Creación, es como cuerpo animado por mi Voluntad, y a pesar de que cada cosa creada hace su oficio distinto, están tan unidas entre ellas, que son más que miembros al cuerpo; y siendo sólo mi Voluntad la que las anima y domina, una es la fuerza que poseen.  Ahora, quien hace mi Voluntad y vive en Ella, es un miembro que pertenece al cuerpo de la Creación, y por eso posee la fuerza universal de todas las cosas creadas, ni siquiera excluida la de su Creador, porque mi Voluntad circula en las venas de toda la Creación más que sangre en el cuerpo, sangre pura, santa y vivificada de luz, que llega a espiritualizar el mismo cuerpo.  El alma está toda atenta a toda la Creación para hacer lo que Ella hace, para estar en comunicación con todos sus actos, y toda la Creación está atenta al alma para recibir sus actos, porque este es el oficio de este miembro en medio de ella, es tan bella su cancioncita que todos están atentos a escucharla, por eso el vivir en mi Querer es la suerte más feliz e indescriptible, sus actos, su punto de partida es siempre para el Cielo, su vida está en medio de las esferas”.

 

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20-41

Diciembre 25, 1926

 

Cómo el Niño Jesús se hizo ver apenas nacido a su Mamá.  Luz que

exhalaba el Niño, que daba a todos el anuncio y saludo de su llegada

a la tierra.  Diferencia entre la gruta y la prisión de la Pasión.

 

(1) Estaba con ansia esperando al niñito Jesús, y después de muchos suspiros finalmente ha venido y arrojándose como pequeño niño en mis brazos me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿quieres ver cómo me vio mi inseparable Mamá cuando salí del seno materno?  Mírame y ve”.

(3) Yo lo he mirado y lo veía pequeño niño, de una inaudita belleza, atrayente; de toda su pequeña Humanidad, de los ojos, de la boca, de las manos y pies salían rayos brillantísimos de luz que no sólo lo envolvían a Él, sino que se alargaban tanto de poder herir cada corazón de criatura, como para darles el primer saludo de su venida a la tierra, el primer toquido para llamar a los corazones, para que le abrieran y pedirles un albergue en ellos, aquel llamado era dulce pero penetrante, pero como era llamado de luz no hacía ruido, pero se hacía oír más fuerte que cualquier rumor.  Así que en aquella noche todos sentían una cosa insólita en sus corazones, pero poquísimos fueron los que lo abrieron para darle un pequeño alojo.  Y el tierno infante al no sentirse correspondido en el saludo, ni abiertos los corazones ante sus repetidos llamados, comenzó su llanto con los labios lívidos y temblorosos por el frío, sollozaba, gemía y suspiraba, pero mientras la luz que salía de Él hacía todo esto con las criaturas, recibiendo los primeros rechazos, con su Mamá Celestial, apenas salido de su seno, se arrojó en sus brazos maternos para darle el primer abrazo, el primer beso, y como sus pequeños brazos no alcanzaban a abrazarla toda, la luz que salía de sus manitas la rodeó toda, de modo que Madre e Hijo quedaron investidos por la misma luz.  ¡Oh! cómo la Mamá Reina correspondió al Hijo con su abrazo y beso, de modo que quedaron tan estrechados juntos, que parecían fundidos el uno en la otra.  Con su amor recambió el primer rechazo recibido por Jesús por parte de los corazones de las criaturas, y el amado y cariñoso niñito depositó en el corazón de su Mamá su primer acto de nacer, sus gracias, su primer dolor, para hacer que lo que se veía en el Hijo se pudiese ver en su Mamá.

(4) Después de esto el gracioso niñito ha venido en mis brazos y estrechándome fuerte, fuerte, sentía que Él entraba en mí y yo en Él, y después me ha dicho:

(5) “Hija mía, te he querido abrazar como abracé a mi amada Mamá apenas nacido, a fin de que también tú recibas mi primer acto de nacer y mi primer dolor, mis lágrimas, mis tiernos gemidos, a fin de que te muevas a compasión de mi estado doloroso de mi nacimiento.  Si no tuviese a mi Mamá en la cual depositar todo el bien de mi nacimiento y fijar en Ella la luz de mi Divinidad, que Yo, Verbo del Padre contenía, no habría encontrado ninguno, ni en dónde depositar el tesoro infinito de mi nacimiento, ni dónde fijar la luz de mi Divinidad que de mi pequeña Humanidad traslucía.  Por eso ve cómo es necesario que cuando se decide por la Majestad Suprema hacer un gran bien a las criaturas, que puede servir como bien universal, que escojamos una sola para darle tanta Gracia para poder recibir en sí todo aquel bien que deben recibir todos los demás, porque si los demás no lo reciben todo o en parte, nuestra obra no queda suspendida y sin su fruto, pues el alma elegida recibe en ella todo aquel bien, y nuestra obra recibe la correspondencia del fruto, así que mi Mamá fue no sólo la depositaria de mi Vida, sino de todos mis actos.  Por eso en todos mis actos primero veía si los podía depositar en Ella y después los hacía, así que en Ella deposité mis lágrimas, mis gemidos, el frío y las penas que sufrí, y Ella hacía eco a todos mis actos y con incesantes agradecimientos recibía todo; había una competencia entre Madre e Hijo, Yo a dar y Ella a recibir.  En esta mi pequeña Humanidad al hacer su primer ingreso sobre la tierra, mi Divinidad quiso traslucirse fuera de Ella para girar por todas partes y hacer la primera visita sensible a toda la Creación, cielos y tierra, todos recibieron esta visita de su Creador, fuera del hombre; jamás habían recibido tanto honor y gloria como cuando vieron en medio de ellos a su Rey, a su Hacedor, todos se sentían honrados porque debían servir a Aquél del cual habían recibido la existencia, por eso todos hicieron fiesta.  Por eso mi nacimiento, por parte de mi Mamá y de toda la Creación, me fue de gran alegría y gloria; por parte de las criaturas me fue de gran dolor.  He aquí por qué he venido a ti, para sentirme repetir las alegrías de mi Mamá y depositar en ti el fruto de mi nacimiento”.

(6) Después de esto estaba pensando cómo era infeliz aquella gruta donde el niñito Jesús había nacido, cómo estaba expuesta a todos los vientos, al frío, de hacer temblar por el frío, en vez de hombres había bestias que le hacían compañía.  Por eso pensaba cuál podría ser más infeliz y dolorosa, la prisión de la noche de su Pasión o la gruta de Belén.  Y mi dulce niño ha agregado:

(7) “Hija mía, no se puede comparar la infelicidad de la prisión de mi Pasión con la gruta de Belén.  En la gruta tenía a mi Mamá junto, en alma y cuerpo estaba junto Conmigo, por lo tanto tenía todas las alegrías de mi amada Mamá y Ella tenía todas las alegrías de Mí, Hijo suyo, que formaban nuestro Paraíso.  Las alegrías de Madre con poseer al Hijo son grandes, las alegrías de poseer una Madre son más grandes aún; Yo encontraba todo en Ella y Ella encontraba todo en Mí; además estaba mi amado padre San José que me hacía de padre, y Yo sentía todas las alegrías que él sentía por causa mía.  En cambio en mi Pasión fueron interrumpidas todas nuestras alegrías, porque debíamos dar lugar al dolor, y sentíamos entre Madre e Hijo el gran dolor de la cercana separación, al menos sensible, que debía suceder con mi muerte.  En la gruta las bestias me reconocieron y honrándome buscaban calentarme con su aliento, en la prisión ni siquiera los hombres me reconocieron y para insultarme me cubrieron de salivazos y de oprobios, por eso no hay comparación entre la una y la otra”.

 

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20-42

Diciembre 27, 1926

 

Quien no hace la Voluntad Divina es como si quisiera rasgar la

luz y formarse las tinieblas.  El verdadero bien debe tener su

principio en Dios.  Quien vive en el Supremo Querer recibe

en sí el equilibrio de Él y se encuentra en toda la

Creación haciendo vida junto con Él.

 

(1) Mientras mi mente nadaba en el Sol del Eterno Querer, mi amado Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la afrenta que hace la criatura con no hacer mi Voluntad es grande.  ¡Ella es más que luz solar, invade a todos y todo, no pueden huir de Ella, de su luz interminable!  Ahora, la criatura con hacer su voluntad quiere rasgar esta luz y en ella forma las tinieblas, pero la mía se levanta y hace su curso de luz dejando a la criatura en las tinieblas de su voluntad.  ¿No se le diría loco y que haría un gran mal a quien rasgase la luz del sol y se formara una larga noche?  Pobrecito, moriría de frío no recibiendo más el calor de la luz del sol, moriría de aburrimiento no pudiendo más obrar faltándole el bien de la luz, moriría de hambre no teniendo ni luz ni calor para hacer crecer las plantas y fecundar su pequeño terreno cubierto por las tinieblas de su voluntad, se diría de él:  ¡Mejor que jamás hubiese nacido un ser tan infeliz!  Todo esto sucede al alma que hace su voluntad, por eso el mal que es más deplorable es el no hacer mi Voluntad, porque quitada Ella se muere de frío para todos los bienes celestiales, muere de aburrimiento, de cansancio, de debilidad, porque falta mi Voluntad que hace surgir la alegría, la fuerza y la vida del obrar Divino, muere de hambre porque falta su luz que hace crecer las plantas y fecundar el pequeño terreno del alma, para formar el alimento por medio del cual debe vivir.  Las criaturas creen que no es un gran mal el no hacer mi Voluntad, mientras que esto encierra todos los males juntos”.

(3) Después de esto ha agregado:  “Hija mía, todo bien, para ser verdadero bien, debe tener su principio en Dios, así que el amor, el hacer el bien, el sufrir, el heroísmo de aquellos que se dan hasta la muerte para alcanzar una meta, el estudio de las ciencias sagradas y profanas, en suma, todo lo que no tiene principio en Dios, infla a la criatura, la vacía de gracia, y todos estos bienes que no tienen principio en Dios, que comienzan con principio humano, son como obras llevadas por el viento impetuoso, que con su fuerza reduce a polvo ciudades, villas, cosas suntuosas y de ellas hace un montón de ruinas.  ¿Cuántas veces un viento impetuoso destruye, echa por tierra las obras más bellas de arte, de ingenio, haciéndose con esas obras tan alabadas y admiradas, con su furor, un juego?  ¿Cuántas veces el viento impetuoso de la propia estima, de la propia gloria, el viento furioso de agradar a las criaturas, derrumban las obras más bellas, y Yo siento la nausea de ese mismo bien?  Por eso no hay remedio más eficaz, más apropiado, que más previene, que impide el furor de estos vientos en el alma, que la fuerza, el eclipse de la luz de mi Voluntad.  Donde está esta fuerza, este eclipse de luz divina, estos vientos vienen impedidos de soplar, y la criatura vive bajo el influjo vital de una Voluntad Divina, de modo que se ve en todos sus actos, pequeños y grandes, el sello del Fiat, así que su movimiento es:  ‘Lo quiere Dios, lo quiero yo, y si no lo quiere, tampoco lo quiero yo’.  Además de esto mi Voluntad mantiene el equilibrio perfecto en toda la Creación, mantiene el equilibrio del amor, de la bondad, de la misericordia, de la fortaleza, de la potencia y hasta de la justicia, por eso cuando oyes de flagelos y desgracias, no es otra cosa que efecto de mi Voluntad equilibrada, que por cuanto ama a la criatura no está sujeta a desequilibrarse, de otra manera sería defectuosa y débil si perdiera su equilibrio.  Porque aquí está todo el orden y santidad de Ella:  En su perfecto equilibrio, siempre igual, sin cambiarse jamás.

(4) Ahora hija mía, primogénita de mi Querer, escucha una cosa bella sobre mi Fiat Supremo, el alma que vive en Él y lo hace reinar para hacerle formar su reino, mi Voluntad, bilocándose, transfiere en ella su perfecto equilibrio.  Así que el alma se siente equilibrada en el amor, en la bondad, en la misericordia, en la fuerza, potencia y justicia.  Y como la Creación es vastísima, donde mi Querer ejercita en cada una de las cosas su acto distinto de equilibrio, ahora el alma poseyendo este su equilibrio, mi Voluntad la eleva, la engrandece tanto, de hacerle encontrar en todos sus actos el equilibrio de la una y de la otra, la unifican y las vuelven inseparables; así que la criatura se encuentra en el sol para hacer los actos equilibrados que mi Querer hace en él, se encuentra en el mar, en el cielo, en la florecita que se abre para exhalar junto su perfume; en el pajarillo que canta para alegrar toda la Creación con el equilibrio de la alegría; se encuentra en el furor del viento, del agua, de las tempestades por el equilibrio de la justicia; en suma, mi Voluntad no sabe estar sin esta criatura, son inseparables y hacen vida juntas.  ¿Y te parece poco que el alma pueda decir:  ‘Yo estoy extendida en el cielo para conservarlo para bien de mis hermanos, estoy en el sol para hacer germinar, para fecundar, dar luz y preparar el alimento a todo el género humano’, y así en todo lo demás?  ¿Quién puede decir:  ‘Amo a mi Dios como se ama a Sí mismo y amo a todos y hago todo el bien que hace mi Creador a toda la familia humana’?  Sólo quien recibe este equilibrio del Fiat Divino y lo hace reinar en ella”.

 

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20-43

Diciembre 29, 1926

 

Cómo en la Humanidad de Nuestro Señor fue formada

la nueva creación del reino de la Voluntad Suprema.

 

(1) Mi dulce Jesús al venir se hacía ver que llevaba en medio de su pecho un Sol, muy estrechado entre sus brazos y acercándose a mí ha tomado aquel Sol de en medio de su pecho y con sus manos me lo ha puesto en medio del mío, después me ha tomado mis manos entre las suyas y las ha cruzado apretadamente sobre aquel Sol diciéndome:

(2) “Este Sol es mi Voluntad, tenlo estrechado, no lo dejes jamás escapar, porque Él tiene el poder de convertirte a ti y todos tus actos en luz, de modo de incorporarte toda en Él, hasta formar un solo Sol”.

(3) Después de esto estaba pensando en todo lo que mi dulce Jesús había hecho en su venida a la tierra para la Redención, para unirme a sus actos y pedirle por amor de sus mismos actos que hiciera conocer su Voluntad para hacerla reinar, y mi adorado Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, en cuanto mi Humanidad fue concebida, así comencé una nueva creación, para extender el Reino de mi Voluntad sobre todos los actos que hacía mi Humanidad.  Todos mis actos que hacía dentro y fuera de mi Humanidad, estaban animados por una Voluntad Divina que contenía la potencia creadora, y por eso mis actos recibían la nueva creación y se convertían en actos de Voluntad Divina, y Yo extendía en mi interior y en todos mis actos externos su Reino.  En efecto, ¿quién destruyó y rechazó este Reino de mi Voluntad en el hombre?  Su voluntad humana, que rechazándola de sí no se dejó dominar, animar por la mía, sino que se hizo dominar y animar por la suya y ahí formó el reino de las miserias, de las pasiones y de las ruinas.  Ahora, mi Humanidad antes que todo debía rehacer y volver a llamar a este Reino del Querer Supremo en Mí, en mi naturaleza humana, para poderme disponer a formar la Redención y así poder dar al género humano los remedios para salvarse.  Si no hubiese puesto a salvo en Mí este Reino, no le hubiese dado sus derechos de dominio, no habría podido formar el bien de la Redención; mi Voluntad Divina habría sido inexorable en cederme sus bienes si no hubiera tenido primero el derecho de formar su Reino en Mí, y después, como segundo acto, me cedía los remedios para salvar a las criaturas.  Así que mi Voluntad Suprema se ponía en actitud de acción en todos mis actos, Ella dominaba y triunfante investía con su potencia creadora mis lágrimas y gemidos infantiles, mis suspiros, latidos, pasos, obras, palabras y penas, en suma, todo, y conforme los investía los embellecía con su luz interminable y formaba la nueva creación de su Reino en todos mis actos, por eso por cada cosa de más que Yo hacía, el Fiat Divino agrandaba los confines de su Reino en mi Humanidad.  Ahora, si la Creación fue llamada de la nada y fue formada sobre la base de mi palabra creadora que dijo y creó, mandó y todas las cosas tomaron su puesto de orden y de armonía, en cambio en la creación del Reino de mi Supremo Querer no se contentó con la nada para formarlo, sino que quiso como garantía de seguridad, la base, los fundamentos, los muros y todos los actos y penas de mi Humanidad Santísima para formar la creación de su Reino.  Ve entonces cuánto costó este reino de mi Querer, con cuánto amor lo desarrollé en Mí, por eso este reino existe, no queda más que hacerlo conocer para hacer salir en campo todos los bienes que contiene.  Por eso lo que quiero de ti, es que así como mi Humanidad dejó libre a mi Voluntad para hacerle formar su Reino, así tú me dejes libre, no te opongas en nada, a fin que no encontrando en ti ninguna oposición, mis actos corran en ti y tomen su puesto de honor, se alineen todos ordenados para continuar en ti la vida del Reino de mi Voluntad”.

(5) Después de esto mi dulce Jesús como relámpago huyó y yo quería seguirlo, pero con suma amargura mía veía en aquel relámpago que debían venir enfermedades contagiosas que estarán en casi todas las naciones, sin excluir nuestra Italia, parecía que muchos morían por ellas, hasta llegar a despoblar las casas, en algunas naciones atacaba más fuerte el flagelo, pero casi todas serán tocadas, parece que se dan la mano en ofender al Señor, y Nuestro Señor castiga a todos con los mismos flagelos, pero espero que quiera aplacarse, así los pueblos sufrirán menos.

 

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20-44

Enero 1, 1927

 

La voluntad del alma como regalo de año nuevo para el niño Jesús.

Cómo toda su vida fue símbolo y llamada de la Voluntad Divina.

Cómo el medio para apresurar el Reino de su

Voluntad son los conocimientos.

 

(1) (Estaba meditando sobre el año viejo que llegaba a su fin y sobre el nuevo que surgía)

(2) Mi estado continúa en el vuelo de la luz del Querer Divino y rogaba al gracioso Niñito que así como moría el año viejo, sin renacer más, así hiciera morir mi voluntad sin hacerla revivir más, y que como regalo de año nuevo me diera su Voluntad así como yo le hacía el don, como regalo, de la mía, para ponerla como escabel a sus tiernos piecitos, a fin de que no tuviera otra vida sino sólo su Voluntad.  Ahora, mientras esto y otras cosas decía, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(3) “Hija de mi Querer, cómo amo, quiero, deseo que tu querer tenga fin en ti.  ¡Oh! cómo acepto tu regalo de fin de año, cómo me será agradable el tenerla como suave escabel a mis pies, porque la voluntad humana mientras está en la criatura, fuera de su centro que es Dios, es dura, pero cuando regresa a su centro de donde salió y sirve como escabel a los pies de tu Niñito Jesús, se vuelve blanda y me sirve para entretenerme, ¿no es justo que siendo Yo pequeño tenga una diversión, y en medio de tantos dolores, privaciones y lágrimas tenga tu voluntad que me haga sonreír?  Ahora, tú debes saber que quien pone fin a su voluntad, regresa a su principio, de donde salió, y comienza en ella la vida nueva, la vida de luz, la vida perenne de mi Voluntad.  Mira, cuando Yo vine a la tierra quise dar muchos ejemplos y semejanzas de cómo quería que tuviera fin la voluntad humana:  Quise nacer a media noche para dividir la noche de la voluntad humana con el brillante día de la mía, y si bien a media noche la noche sigue, no termina, pero es principio de un nuevo día, y mis ángeles para hacer honor a mi nacimiento y para indicar a todos el día de mi Voluntad, llenaron de alegría y felicidad, de media noche en adelante, en la bóveda de los cielos, nuevas estrellas, nuevos soles, hasta hacer cambiar la noche en día, era el homenaje que los ángeles daban a mi pequeña Humanidad, donde residía el pleno día del Sol de mi Voluntad Divina y la llamada a la criatura al pleno día de Ella.  Pequeño aún me sometí al durísimo corte de la circuncisión, que me hizo verter por el dolor amargas lágrimas, no sólo a Mí, sino que junto Conmigo lloraron mi Mamá y el amado San José; era el corte que Yo quería dar a la voluntad humana, a fin que en aquel corte hicieran correr la Voluntad Divina para que no tuviera más vida una voluntad dividida, sino sólo la mía, que había corrido en aquel corte a fin de que comenzara nuevamente su Vida.  Pequeño aún quise huir a Egipto, una voluntad tirana, inicua, quería asesinarme, símbolo de la voluntad humana que quiere matar la mía, y Yo huí para decir a todos:  ‘Huyan de la voluntad humana si no quieren que sea asesinada la mía’.  Toda mi vida no fue otra cosa que la llamada de la Voluntad Divina en la humana.  En Egipto vivía como un extraño en medio de aquel pueblo, símbolo de mi Voluntad, que la tienen como extraña en medio de ellos, y símbolo de que quien quiere vivir en paz y unido con la mía, debe vivir como extraño a la voluntad humana, de otra manera habrá siempre guerra entre la una y la otra, son dos voluntades irreconciliables.  Después de mi exilio volví a mi patria, símbolo de mi Voluntad que después de su largo exilio de siglos y siglos volverá a su amada patria en medio de sus hijos para reinar, y a medida que Yo pasaba estas circunstancias en mi Vida, así formaba su Reino en Mí y la llamaba con plegarias incesantes, con penas y lágrimas a venir a reinar en medio de las criaturas.  Regresé a mi patria y viví oculto y desconocido, ¡oh! cómo esto simboliza el dolor de mi Voluntad, que mientras vive en medio de los pueblos, vive desconocida y escondida, y Yo imploraba con mi ocultamiento que la Suprema Voluntad fuera conocida, a fin de que recibiera el homenaje y la gloria a Ella debidos.  No hubo cosa hecha por Mí que no simbolizara un dolor de mi Voluntad, la condición en la cual la ponen las criaturas y una llamada que Yo hacía para restituirle su Reino.  Y esto quiero que sea tu vida, la llamada continua del Reino de mi Voluntad en medio a las criaturas”.

(4) Después de esto estaba girando por toda la Creación para llevar junto conmigo el cielo, las estrellas, el sol, la luna, el mar, en suma, todo, a los pies del niñito Jesús para pedirle todos juntos que la venida de este Reino de su Voluntad a la tierra llegara pronto, y en mi deseo le decía:  “Mira, no estoy yo sola en pedirte, sino que te ruega el cielo con las voces de todas las estrellas, el sol con la voz de su luz y de su calor, el mar con su murmullo, todos te piden que venga tu Querer a reinar sobre la tierra, ¿cómo puedes resistirte y no escuchar tantas voces que te ruegan?  Son voces inocentes, voces animadas por tu misma Voluntad que te piden”.  Ahora, mientras esto decía, mi pequeño Jesús ha salido de dentro de mi interior para recibir el homenaje de toda la Creación y escuchar su mudo lenguaje, y estrechándome a Sí me ha dicho:

(5) “Hija mía, el medio más fácil para apresurar la venida de mi Voluntad a la tierra son los conocimientos de Ella.  Los conocimientos llevan luz y calor al alma y forman en ella el acto primero de Dios, en el que la criatura encuentra el primer acto para modelar el suyo, si no encuentra ese primer acto, la criatura no tiene virtud de formar su primer acto, por lo tanto faltarían los actos, las cosas de primera necesidad para formar este Reino.  Mira entonces qué significa un conocimiento de más sobre mi Voluntad:  Llevando en sí el acto primero de Dios, llevará consigo una fuerza magnética, un imán potente para atraer a las criaturas a repetir el acto primero de Dios; con su luz llevará el desengaño de la voluntad humana; con su calor ablandará los corazones más duros para plegarse delante a este acto divino y se sentirán atraídos a quererse modelar en este acto.  Por eso por cuantos más conocimientos manifiesto sobre mi Voluntad, tanto más pronto se apresura el Reino del Fiat Divino sobre la tierra”.

 

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20-45

Enero 4, 1927

 

Cómo cada acto nuevo de Voluntad Divina lleva una nueva Vida Divina.

Cómo quien oye la verdad y no la quiere llevar a cabo queda quemado.

Trabajo de la Divina Voluntad en las almas.

 

(1) Mi pobre corazón ahora gemía y ahora agonizaba por el dolor de la privación de mi querido y amado Jesús.  Las horas me parecen siglos y las noches interminables sin Él, el sueño huye de mis ojos, si al menos pudiera dormir, pues así se adormecería mi intenso dolor, quizá me traería un pequeño alivio, pero qué, en vez de dormir me hago toda ojos, y ojos abiertos, no cerrados, ojos mis pensamientos que quieren correr para ver dónde se encuentra Aquél que busco y no encuentro; ojo mi oído para oír al menos el ligero golpe de sus pasos, el eco dulce y suave de su voz; mis ojos miran, a lo mejor puedan ver al menos el relámpago de su venida fugaz.  ¡Oh cómo me cuesta su privación, cómo suspiro su regreso!  Ahora, mientras me encontraba entre las ansias de quererlo, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y se hacía ver dentro de mí, sentado junto a una mesita de luz, todo ocupado y atento a ver todo el orden de lo que Él había manifestado sobre su Santísima Voluntad, si todo estaba escrito, si faltaba alguna cosa, y hasta dónde debía llegar para completar todo lo que respecta a su Santísima Voluntad, todo lo que se refería a su Querer, las palabras, los conocimientos, en manos de Jesús tomaban la imagen de rayo de luz, los cuales Él ordenaba sobre esa mesita de luz, y estaba tan absorto y ocupado que por cuanto yo decía, lo llamaba, no me ponía atención.  Entonces yo he hecho silencio, contentándome con estar cerca y mirarlo.  Después de un largo silencio me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando se trata de cosas que se refieren a mi Querer, cielos y tierra están silenciosos y reverentes para ser espectadores de un acto nuevo de esta Voluntad Suprema, cada acto nuevo de Ella lleva a todos una Vida Divina de más, una fuerza, una felicidad, una belleza raptora.  Por eso la Voluntad Divina obrante que pone fuera de Sí un acto suyo, es la cosa más grande que puede existir en el Cielo y en la tierra; cielos nuevos, soles más bellos pueden salir de un acto de más de mi Voluntad.  Por eso cuando se trata de Ella, Yo y tú debemos poner todo a un lado y ocuparnos sólo del Eterno Fiat.  No se trata de reordenar en ti una voluntad humana, una virtud cualquiera, sino que se trata de reordenar una Voluntad Divina y obrante, por eso se necesita demasiado, y Yo, estando ocupado en cosas que más me corresponden y que llevarán el gran bien de un acto nuevo de esta Suprema Voluntad, no hago caso de tus llamadas, porque cuando se trata de hacer lo más, las cosas menores se hacen a un lado”.

(3) Después de esto estaba siguiendo a mi apasionado Jesús en la Pasión, y habiendo llegado al punto cuando Herodes lo acosaba a preguntas y Él callaba, pensaba entre mí:  “Si Jesús hubiese hablado tal vez aquél se hubiera convertido”.  Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, Herodes no me preguntó para conocer la verdad sino para curiosear y burlarse de Mí, y si Yo hubiese respondido habría hecho burla de él, porque cuando falta la voluntad de conocer la verdad y de llevarla a cabo, falta el humor en el alma para recibir el calor que lleva consigo la luz de mis verdades; este calor no encontrando la humedad para hacer germinar y fecundar la verdad, quema de más y hace secar el bien que puede producir.  Sucede como al sol, que cuando no encuentra la humedad en las plantas, su calor sirve para secar y quemar la vida de las plantas, pero si encuentra humedad hace prodigios, por eso la verdad es bella, es amable, es la restauradora y fecundadora de las almas, con su calor y luz forma prodigios de desarrollo, de gracias y de santidad, pero esto para quien ama conocerla para hacerla; pero para quien no ama hacerla, la verdad se burla de ellos en vez de quedar burlada”.

(5) Después de esto, mientras escribía sentía tal desfallecimiento de fuerzas que lo hacía trabajosamente, no me sentía poner las palabras por Jesús para facilitármelo, ni la plenitud de la luz mental que cual mar se hace en mi mente, que debo contentarme con tomar pocas gotas de luz para escribir sobre el papel, de otro manera si quisiera poner todo, haría como una persona que va en el mar y quisiera tomar toda el agua del mar en su mano, por cuanta tome, toda le escapa, en cambio si toma pocas gotas puede tener éxito en llevarlas consigo.  Así que todo era fatiga en mí, en el alma, en el cuerpo, en todo.  Entonces sintiéndome tan mal pensaba entre mí:  “Tal vez no es más Voluntad de Dios que yo escriba, de otra manera me habría ayudado como las otras veces, en cambio es tanta la fatiga, el esfuerzo que debo hacer, que no puedo seguir adelante, por eso si Jesús no lo quiere, tampoco yo lo quiero”.  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(6) “Hija mía, quien debe poseer el Reino de mi Voluntad no sólo la debe hacer y debe vivir en Ella, sino que debe sentir y sufrir lo que siente y sufre mi Voluntad en las almas; lo que tú sientes no es otra cosa que la condición en la cual se encuentra en las criaturas, cómo corre fatigosamente, cuántos esfuerzos no debe hacer para subyugar a las criaturas para hacerlas hacer su Voluntad, como la tienen reprimida en la suya le quitan lo más bello de su Vida en ellos, cual es su energía, su alegría, su fuerza, y es obligada a obrar bajo la presión de una voluntad humana, melancólica, débil e inconstante.  ¡Oh! bajo qué pesada opresión, amarga, aplastante, tienen a mi Voluntad las criaturas, ¿no quieres tú tomar parte en sus penas?  Hija mía, tú debes ser como una tecla, para que mi Voluntad, cualquier sonido que quiera hacer, tú debes prestarte a formar ese sonido que quiere hacer, y cuando haya formado en ti todos los sonidos que Ella posee, sonidos de alegría, de fortaleza, de bondad, de dolor, etc., su victoria de haber formado en ti su Reino será completa.  Por eso piensa más bien que es una tonada diversa y distinta que quiere hacer en ti, es una tecla de más que quiere agregar en tu alma, porque en el Reino del Fiat Supremo quiere encontrar todas las notas del concierto musical de la Patria Celestial, a fin de que ni siquiera la música falte en su Reino”.

 

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20-46

Enero 6, 1927

 

El alma que vive en el Querer Divino es siempre igual a

sí misma.  El orden de la Providencia en la Encarnación

y en las manifestaciones de los Santos Magos.

 

(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Supremo Querer y mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y extendiéndome los brazos me abrazaba, pero me estrechaba tan fuerte a Él, que quedaba toda cubierta por Jesús y me ha dicho:

(2) “Hija mía, no estoy contento si no te veo toda cubierta de Mí, y tan perdida en Mí, que no se reconozca más a ti en ti, sino sólo a Mí en ti”.

(3) Después ha agregado:  “Hija mía, quien vive en mi Voluntad es siempre igual a sí misma, sus actos simbolizan la luz que se difunde de igual manera atrás, adelante, a la derecha y a la izquierda, a lo más si contiene más fuerza de luz se ensancha de más, pero siempre se difunde igual al agrandar la circunferencia de luz en torno a sí.  Ahora, los actos hechos en mi Querer, simbolizando la luz, en cuanto el acto de la criatura entra en Él abraza el pasado, el presente y el futuro, y no careciendo de plenitud de luz se expande por doquier y toma como de un solo golpe a todos en la circunferencia de su luz interminable.  Por eso para quien vive en el Fiat Divino, ninguno puede decir, por cuanto bien haga, yo soy semejante a ti, sólo ella puede decir, yo soy semejante a Aquél que me ha creado, lo que hace Él hago yo, una es la luz que nos inviste, una es la fuerza, una es la Voluntad”.

(4) Después de esto estaba pensando en los Santos Magos cuando visitaron al niñito Jesús en la gruta de Belén, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

(5) “Hija mía, mira el orden de mi Providencia Divina:  Para el gran portento de mi Encarnación elegí y me serví de una Virgen, humilde, pobre; por custodio que me hacía de padre, al virgen San José, tan pobre que tenía necesidad de trabajar para mantenernos la vida.  Mira cómo en las obras más grandes, y más grande no podía ser el misterio de la Encarnación, nos servimos de personas que en la apariencia no llaman la atención de nadie, porque las dignidades, los cetros, las riquezas, son siempre humos que ciegan al alma y le impiden penetrar en los arcanos celestiales para recibir un acto grande de Dios y al mismo Dios.  En cambio para manifestar a los pueblos la venida de Mi, Verbo del Padre a la tierra, quise y me serví de autoridad regia, de hombres doctos y sabios, para que por su autoridad pudieran difundir el conocimiento del Dios nacido, y queriendo pudieran aun imponerse sobre los pueblos.  Pero a pesar de esto la estrella fue vista por todos, no obstante sólo tres se mueven, ponen atención y la siguen, esto dice que entre todos, sólo ellos poseían un cierto dominio de ellos mismos, que formando un lugarcito de vacío en su interior, además de la vista de la estrella oyeron mi llamada, que haciendo eco en su interior y no tomando en cuenta ni sacrificios, ni habladurías, ni burlas porque partían hacia un lugar desconocido, y muchas debieron oír, pero ellos no tomando nada en cuenta y dominándose a sí mismos siguieron la estrella unida a mi llamada, que más que estrella hablante resonaba en su interior, los iluminaba, los alentaba y decía tantas cosas de Aquél que debían visitar, y ellos ebrios de alegría seguían la estrella.  Mira entonces que para dar el gran don de la Encarnación se necesitaba una Virgen que no tuviese voluntad humana, que fuese más de Cielo que de tierra y que un milagro continuo la dispusiera al gran portento, por eso de las cosas externas y apariencias humanas no teníamos necesidad para poder atraer la atención de los pueblos; pero con todo esto, para manifestarme quise hombres que tuvieran el dominio de ellos mismos, que formaran un poco de vacío en su interior para hacer resonar el eco de mi llamada.  ¿Pero cuál no fue su sorpresa al ver detenerse la estrella no sobre un palacio, sino sobre una vil choza?  No sabían qué pensar y se convencieron que había un misterio no humano sino Divino; cuando se animaron de fe y entraron en la gruta y arrodillándose me adoraron, en cuanto doblaron las rodillas Yo me develé e hice traslucir de mi pequeña Humanidad mi Divinidad, y conocieron que Yo era el Rey de reyes, Aquél que venía a salvarlos, y ellos enseguida se ofrecieron a servirme y a exponer la vida por amor mío, pero mi Voluntad se hizo conocer y los mandó de nuevo a sus lugares para hacerlos ser, en medio de aquellos pueblos, los anunciadores de mi venida a la tierra.  Ve entonces cómo es necesario el dominio de sí mismo y el vacío en el corazón para hacer resonar mi llamada y ser idóneos para conocer la verdad y para manifestarla a los demás”.

 

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20-47

Enero 9, 1927

 

Cómo quien hace la Voluntad de Dios posee el equilibrio de Ella, posee

un acto de luz para todo.  Cómo fue puesta una nota de dolor, y por

eso la Voluntad Divina y la humana se miran con enojo.  Cómo

las primicias son las cosas que más agradan.

 

(1) Estaba según mi costumbre girando por todas partes para seguir la Voluntad Divina en toda la Creación, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, cómo es sorprendente el obrar del alma en mi Voluntad; como el Fiat mantiene el equilibrio en toda la Creación, ella haciendo eco a mi equilibrio forma el equilibrio en todas las criaturas y en ellas extiende el Reino de mi Voluntad.  Ella es como luz que desciende de lo alto y fijándose en todos, extiende en todos el Reino del amor de mi Voluntad, de la adoración, de la gloria y de todo lo que Ella posee, pero mientras como luz desciende para no dejar escapar nada, como luz sube y lleva el equilibrio de todos los actos de la Creación, de todos los tiempos, de todos los corazones a su Creador.  Con el equilibrio de todos los actos humanos, en los cuales el alma ha hecho entrar el acto de la Voluntad Divina, por parte del alma vacía todos los actos humanos y hace correr la Voluntad Divina como acto primero, y Ella extiende su Reino en ellos, porque hay un alma que toma a pecho que no haya acto humano en el cual ella no quiera fijar su luz, para hacer que lo humano sea derrumbado y sólo la Voluntad Divina reaparezca en todas las cosas; por eso hija mía, casi con la mano te hago tocar todo, quiero que te extiendas a todos y en todo para hacerte extender el Reino de mi Voluntad.  Es esto lo que Yo quiero, que en todo corra mi Voluntad, que como luz, mientras inviste todo, quede sobre todos y todo se vuelva Voluntad mía, pero se puede dar que alguno huya de esta luz, como alguno huye de la luz del sol, esto no dice nada para el sol, pues él poseyendo el equilibrio de la luz, contiene su acto de luz para todos y para todo.  Así que el sol mientras da luz a todos, mantiene el equilibrio de la gloria de todos los actos de luz a su Creador, por eso él está en el orden perfecto, sale del orden quien huye de la luz.  Así el alma, poseyendo la unidad de la luz del Fiat Supremo, posee todos los actos de luz de Ella, por eso puede dar a los actos humanos su acto de luz de Voluntad Divina, para hacer que por parte suya dondequiera se extienda su reino Divino; si las criaturas huyen esto dice nada, la luz de mi Voluntad se difunde lo mismo, y Yo veo en mi elegida que mi Reino hace su camino, se extiende, se establece, por eso quiero ver tus actos en mi Voluntad sobre cada pensamiento de las criaturas, en cada palabra, latido, pasos y obras, en todo.  Por ahora pensemos en formar nuestro Reino, cuando esté formado se pensará en quien huye y en quien permanece en la red de la luz de mi Voluntad”.

(3) Después de esto me sentía de tal manera extenuada, porque estaba con fiebre desde hace muchos días y con trabajos había escrito lo poco que está escrito arriba, entonces no sintiendo la fuerza de seguir escribiendo lo he dejado y me he puesto a rezar, y mi dulce Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha estrechado toda a Sí y me compadecía diciéndome:

(4) “La hija mía está enferma, la hija mía está enferma; tú debes saber que por parte de las criaturas fue puesta una nota de dolor en el Reino de mi Voluntad, nota que por tantos siglos nadie ha pensado en cicatrizar esta nota tan dolorosa para el Fiat Supremo, causa por la cual la Voluntad Divina y la humana se miran con enojo.  Ahora la hija primogénita de mi Querer debe ajustar todas las cosas antes de que se venga a nuestra Patria, debe llenar todos los vacíos para establecer mi Reino en medio de las criaturas, ahora mi hija enferma formará el reino del dolor divino en Él, el cual corriendo como oleada de luz y de calor servirá para endulzar esta nota doliente.  ¿No sabes tú que la luz y el calor tienen la fuerza de convertir las cosas más amargas en dulcísimo néctar?  A ti te es dado hija mía, que vives en nuestro Querer, el hacer correr en nuestros interminables confines tus dolores, tu fiebre, tus penas íntimas de mi privación, que te hacen morir y no morir, a fin de que invistas esta nota tan dolorosa del Fiat Divino y formes en esta nota un sonido dulcísimo, armonioso, de modo que las dos voluntades no más se mirarán con enojo, sino reconciliadas”.

(5) Después ha agregado:  “Hija mía, tú no puedes comprender lo que siento por ti, las alegrías, la felicidad que siento porque encuentro en ti las primicias del Reino de mi Voluntad, encuentro las primicias de los primeros frutos, las primicias de la música que sólo sabe hacer la criatura que vive en Ella, porque toma todas las nuestras que están en nuestra Voluntad, las hace suyas y forma su bella música en mi Reino, y Yo, ¡oh! cómo me deleito al escucharlas, encuentro las primicias del orden, las primicias del verdadero amor que mi Querer le ha concedido, encuentro las primicias de la verdadera belleza que me atrae tanto, que no me es dado separar la mirada, así que todos tus actos los encuentro todos como actos primeros, que antes de ti ninguno me ha dado.  Las primicias son siempre las cosas que más agradan, que atraen, que más se agradecen, y si después de las primicias vienen las demás cosas similares, es en virtud del acto primero que se han podido formar los otros actos similares, así que toda la gloria es del acto primero, por eso tú tendrás siempre las primicias en el Reino del Fiat Divino, no habrá cosa que en Él se haga que no parta de tu acto primero, por eso a ti todos estarán vueltos, a ti el principio de la gloria, por eso quiero que todo comience de ti para formar mi Reino Supremo”.

 

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20-48

Enero 13, 1927

 

Jesús le pide a Luisa que escriba.  Cómo su palabra es felicidad.

Quien vive en el Querer Divino es visto como uno de la Patria

Celestial.  Reza junto con toda la Creación.  Cómo Jesús

le promete que todo le será concedido.

 

(1) Continúo con fiebre, escribo con tal trabajo, que había decidido no escribir más hasta que me encontrara en condición de poder escribir con menos dificultad, también para poder escribir más extensamente lo que el bendito Jesús manifiesta a su pequeña hija, porque estando la debilidad trato de abreviar cuanto más puedo.  Ahora, mientras que ya no pensaba que debía escribir después de mi decisión, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y como rogándome me ha dicho:

(2) “Hija mía, escribe un poco, me contento con poco, pero no nada, cuando puedas, entonces escribirás más extensamente, y en lo poco que escribas te ayudaré Yo, no te dejaré sola y cuando vea que no puedes seguir adelante, Yo mismo te diré basta, porque te amo mucho y también a tu naturaleza, porque también ella es mía y no quiero que te fatigues por encima de tus fuerzas, pero no me quites este gusto de mantener la siempre nueva correspondencia de escribir lo que te quiero decir.  Tú sabes que no hay para Mí en todo el mundo un lugar donde pueda participar mis felicidades y recibir la correspondencia, así que el punto de mi felicidad en el mundo eres tú, y esta mi felicidad viene formada por mi hablar, cuando Yo puedo hablar con una criatura, hacerme entender, para Mí es felicidad, y felicidad plena, sobreabundante, para quien me escucha, mucho más que hablando contigo, estando tú en mi Querer, Yo te hablo en mi misma Voluntad, no fuera de Ella, y estoy seguro de ser comprendido, mucho más que hablándote de mi Querer siento en ti la felicidad de mi Reino, el eco de la felicidad de la Patria Celestial.  ¿Sabes hija mía cómo sucedería si no escribieras?  Como Yo te tengo en el Fiat Supremo te veo como una de mi Patria Celestial, ¿y qué dirías tú si una que vive ya en el Cielo no quisiera recibir mis nuevas alegrías que naturalmente salen de mi seno para hacer felices a todos los bienaventurados, porque en Mí es naturaleza dar siempre nuevas bienaventuranzas?  Esta tal sería un estorbo a mi felicidad, me encerraría en mi seno las alegrías que quiero hacer salir; así sucedería de ti, serías un obstáculo a mi felicidad, a las alegrías siempre nuevas que posee mi Voluntad; mucho más que Yo me siento más feliz cuando hago más feliz a la pequeña hija de mi Querer, que sólo por nuestra causa, no por otra cosa, se encuentra en el bajo exilio para darnos el campo de formar nuestro Reino en medio de las criaturas y de reintegrarnos los derechos y la gloria de la obra de toda la Creación.  ¿Crees tú que mi corazón puede tolerar no hacer feliz a mi pequeña hija?  No, no, para Mí sería la pena más grande, ¿no es tal vez para ti la felicidad más grande mi palabra?”

(3) Y yo:  “Cierto, oh Jesús, y si supieras cómo me vuelves infeliz cuando me privas, cómo siento el vacío de una felicidad sin fin, que ninguna otra cosa, por cuán bella y buena podrá suplir”.

(4) Y Jesús:  “Por eso hija mía, mi palabra, mientras te hace feliz a ti, no quiero que quede en el vacío de ti sola mi felicidad, sino quiero que sirva para establecer mi Reino, y por eso como confirmación de mi palabra y de mi felicidad que sale de Mí, quiero que se escriba sobre el papel, también como confirmación de nuestra correspondencia”.

(5) Después de esto me he puesto a rezar, llevando delante a la Majestad Suprema toda la Creación junto conmigo, esto es:  El cielo, las estrellas, el sol, el mar, en suma todo, a fin de que mi oración fuese animada por todos los actos que ejercita el Fiat Supremo en toda la Creación; mi dulce Jesús se puso junto a mí, apoyando su cabeza junto a la mía, poniéndome el brazo al cuello como para sostenerme, y yo le decía:  “Amor mío Jesús, no soy yo sola quien te ruego, sino junto conmigo está tu Voluntad obrante en toda la Creación, que pide que venga tu Reino.  Ella misma quiere sus derechos enteros y completos sobre todos y todo, y sólo con venir el Reino del Fiat Supremo a la tierra todos sus derechos le serán devueltos.  Escucha oh Jesús, cómo es conmovedora la voz de tu Fiat en todo el azul del cielo, cómo es elocuente en el sol, cómo es atrayente y fuerte en el mar, por todas partes se oye resonar tu Fiat que quiere los derechos de su Reino.  ¡Ah! escucha a tu mismo Fiat, escucha a tu pequeña hija que haciendo suyos todos los actos de Él, te pide, te suplica que venga tu Reino, y que si bien recién nacida apenas, como soy, también yo quiero mis derechos, ¿y sabes, oh Jesús, cuáles son?  Que a tu Voluntad yo le devuelva toda la gloria, el honor, como si ninguno la hubiese ofendido, como si todos la hubiesen cumplido, adorado y amado, si soy su hija quiero que sus derechos le sean devueltos, y quiero también que a mi primer padre Adán le sea devuelto el honor como si no se hubiese sustraído de tu Voluntad”.  Y mi dulcísimo Jesús, todo conmovido me ha dicho:

(6) “A mi pequeña hija que toma tan a pecho los derechos de mi Fiat Divino y que se sirve de su mismo poder para abrirse camino en mi corazón, todo le será concedido, ¿cómo no contentarte hija mía?  A ti todo te será dado, más bien remediaremos juntos lo que se refiere a mi Voluntad y lo que respecta a las criaturas, ¿no estás contenta?  Mira hija mía, desde que mi Voluntad salió en campo en la Creación, ha estado siempre firme e irremovible en hacer el bien, a pesar de tantas inconstancias y ofensas de las criaturas, Ella triunfando sobre todo ha hecho su curso de siempre, siempre beneficiar.  Mira, para hacer resurgir a la criatura en la firmeza, en el bien perenne, en la irremovilidad de mi Querer, quiero establecer mi Reino en medio de ellas.  Ve entonces en qué punto te he puesto, en la firmeza e irremovilidad del Fiat para poderte hacer extender en Él este mi Reino, y así como mi Querer triunfa sobre todo con su firmeza, así tú con su firmeza y en la irremovilidad de sus actos triunfarás sobre todo y reordenarás el orden divino entre las dos voluntades, y la Divina Voluntad será reintegrada en su gloria y la humana se pondrá nuevamente en el orden establecido por Dios”.

(7) Después de escribir esto, pensaba entre mí que no era necesario lo que está escrito arriba, mucho más que continuando la fiebre escribo con trabajo y sólo escribo un poco para contentar a Jesús.  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(8) “Hija mía, el alma para vivir en mi Voluntad debe subir, y para subir a Ella debe dejar lo que a mi Voluntad no pertenece, debe dejar sus míseros harapos, sus costumbres vulgares, sus alimentos viles, sus miserias, todo debe dejar para servirse de vestiduras reales, de costumbres divinas, de alimentos preciosos y substanciosos, de riquezas infinitas, en suma, de todo lo que pertenece a mi Voluntad; lo que has escrito por ahora te sirve a ti, sirve al Reino del Fiat Supremo, después será norma para quien debe vivir en él, así como también deben servirse de todos los actos obrantes de mi Voluntad para mantenerse en los confines de mi Reino.  Por eso lo que a ti no te parece necesario, es necesario para la formación de mi Reino Supremo”.

 

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20-49

Enero 16, 1927

 

Cómo en el reino del Fiat todas las cosas son completas, hasta los matices de todos los colores.  Quien vive en Él toma todo como de un solo golpe.

 

(1) Continúo abismándome en el Supremo Querer y mi dulce Jesús se hacía ver que apoyaba su cabeza sobre la mía, y yo estando sufriente le he dicho:  “Amor mío, mira, estoy en tu amable Querer y queriéndome ir contigo al Cielo, es precisamente Él quien te pide que me lleves Contigo, no yo, por eso contenta a tu misma Voluntad, que estando por todas partes, por doquier te pide, en el cielo, en el sol, en el mar, que a su pequeña hija no la tengas más en el exilio, lejana de Ti, sino que después de tantos trabajos y privaciones la hagas arribar a tu Patria Celestial.  ¡Ah! ten compasión de mí y de tu Querer que te pide”.  Y Jesús compadeciéndome toda me ha dicho:

(2) “Pobre hija, tienes razón, Yo sé cuánto te cuesta tu exilio, y para inducirme haces que mi misma Voluntad me lo pida; invento más potente no podías encontrar, pero has de saber hija mía, que el Fiat Supremo quiere otra cosa de ti, quiere que de parte tuya sean formadas en su Reino todas las bellezas, todas las variedades de los diferentes colores, todos los matices de ellos, así que las bellezas ya están, los colores en todas las variedades están ordenados, faltan todos los matices y no quiero que falte nada de parte tuya al decoro y a la belleza de mi Reino.  Si tú supieras cómo resalta de más, cómo embellece un matiz de más, ¿y sabes tú cómo pueden ser formados estos matices?  Otro dicho mío puede ser un matiz de más en las variedades de los colores, un pequeño giro tuyo en mi Querer, una pequeña pena tuya, un ofrecimiento, una oración en el Fiat, son otros tantos matices que agregarás y que mi Querer se deleitará en suministrarte, en Él las cosas son todas completas, no toleraría que su primera hija no tomara todos sus actos completos, por cuanto a criatura es posible, para formar su Reino divino”.

(3) Después de esto seguí mi vuelo en el Querer Supremo, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, quien vive en la Voluntad Divina toma todo junto como de un solo golpe, porque siendo que Ella se encuentra por todas partes, no hay cosa que le escape, su vida es eterna, su inmensidad no conoce ni límites ni circunferencia, por eso el alma que vive en Ella toma al Eterno Dios, todo el cielo, el sol, todo lo que existe, la Virgen, los ángeles, los santos, en suma, todo, y conforme ella ruega, late, respira, ama, su acto se hace común a todos, así que todos laten de su latido, todos respiran con su respiro, todos aman con su amor, porque por donde se extiende mi Voluntad mueve a todos a hacer el acto de quien vive en Ella.  De esto se sigue que teniendo el primer lugar la Reina Soberana en el Fiat Divino, Ella siente junto a la pequeña hija que vive en Ella, y poniéndose en común con ella repite junto lo que ella hace, y pone en común sus mares de gracia, de luz, de amor, porque una es la Voluntad de la Mamá y de la pequeña hija; es más, en ella, la altura de la Soberana del Cielo se siente honrada con actos de una Voluntad Divina, siente que esta hija pequeña entra en sus mares y agitándolos con sus actos los hace crecer para duplicarlos, agrandarlos, ¿pero para hacer qué cosa?  Que su Creador reciba doble gloria Divina, amor de sus mismos mares de amor, y para poner como en el banco los mares de su Mamá Celestial a fin de que reciba duplicada gloria.  Por eso esta criatura, si bien pequeña, mueve todo, se impone sobre todo, todos la dejan hacer, todos sienten la fuerza del bien que quiere dar a todos.  Por eso es pequeña y fuerte, es pequeña y se encuentra por todas partes, es pequeña y su prerrogativa es la pequeñez, por eso no posee nada, ni siquiera su querer, porque voluntariamente lo ha dado a Aquél que tenía derecho sobre él, y el Querer Divino le da todo, no hay cosa que a ella no le confíe.  Por eso los prodigios del vivir en mi Querer son indescriptibles e innumerables.  ¡Oh! si todos conocieran qué significa vivir en mi Querer, el bien que reciben, es más, no hay bien que no tomen, no hay bien que no puedan hacer, todos harían competencia y anhelarían vivir en mi Querer Santo y adorable”.

 

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20-50

Enero 20, 1927

 

Cómo la Comunión de la Voluntad Divina no está sujeta a consumirse,

sus velos son intangibles.  Luisa suspira el Cielo y por eso está

triste y pone triste a toda la Creación.

 

(1) Habiendo recibido la comunión he quedado afligida y angustiada porque eran tales y tantos los accesos de tos, que me sentía sofocar y no podía ni pensar ni estarme con Jesús según mi costumbre.  Después de una hora y más de toser fuerte me he calmado y pensaba entre mí:  “Hace ya una hora o más que he recibido a Jesús y no me he podido recoger para estarme a solas con Él, ya los accidentes de la Hostia se han consumido, Jesús se ha ido y yo no sé dónde encontrarlo nuevamente, así que para mí hoy ha sido como si no hubiese recibido la santa comunión”.  Pero por lo demás, también en esto beso, adoro y bendigo al Fiat Supremo.  Ahora, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y apoyaba su cabeza sobre mi espalda y con sus brazos me sostenía para darme fuerza, porque estaba tan agotada que me sentía morir, y todo bondad me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿qué no sabes tú que hay una comunión eterna y tan grande que no está sujeta ni a disminuirse ni a consumirse, que sus velos que la esconden en medio de las criaturas no están sujetos a perecer como los velos de la Hostia Sacramental, que se da a cada instante, a cada respiro, a cada latido y en todas las circunstancias, es más, se debe estar siempre con la boca abierta para poderlas recibir todas, de otro manera muchas quedan fuera del alma, sin que entren dentro, esto es, con la voluntad de querer recibir siempre esta comunión tan grande y continua, que por cuanto se da, no está sujeta ni a disminuir ni a consumirse?  Tú ya has entendido cuál es esta comunión tan grande y continua, ella es mi Fiat Divino que te corre como vida en tu alma, como calor para fecundarte y desarrollarte, como alimento para nutrirte, te corre en la sangre de tus venas, en el latido de tu corazón, en todo; está siempre en acto de darse a ti, basta que tú la quieras recibir y Ella te ahogaría de comuniones, tantas te quiere dar.  Y con razón, con justicia y con derecho, la comunión de mi Voluntad debía ser sin límites y no sujeta a consumirse, porque Ella es principio, medio y fin de la criatura, y por eso debía poderla recibir de modo que nunca, nunca le pudiese faltar, porque una cosa que es principio, medio y fin, debe estar en continuo acto de darse y de poderse recibir, y si no fuese así, faltaría para la pobre criatura su principio de vivir, el medio para mantenerse y perdería el fin a donde llegar, por lo que mi sabiduría infinita jamás podría permitir que la comunión de mi Voluntad fuese limitada para ella.  En cambio la comunión Sacramental no fue dada como principio de las criaturas, ni como fin, sino que fue dada como medio, ayuda, alivio y medicina, y los medios, ayudas, etc., se dan en modo limitado, no perenne, y por eso los velos de los accidentes Sacramentales están sujetos a consumirse, mucho más que si las criaturas aman el recibirme continuamente, está la comunión grande del Fiat Eterno, que está en acto de darse continuamente a ellas, y sin embargo tú te afligías y casi te turbabas porque pensabas que las especies Sacramentales se habían consumido.  No tenías razón de afligirte mientras en ti y fuera de ti está la comunión de mi Querer, que no está sujeta a sufrir ninguna consumación, su vida está siempre en su plenitud, ni mi amor soportaría que la pequeña hija de nuestro Querer no pudiese recibir nuestra Vida Divina, siempre nueva y continua”.

(3) Después de esto continuaba sintiéndome enferma, y haciendo el giro en la Creación para seguir los actos de la Voluntad Suprema, sentía en mí una nota de tristeza, porque la obediencia me había impuesto que yo debía obedecer en desear curarme, mientras que yo suspiraba el Cielo, habría querido dar un salto de en medio de la Creación para alcanzar mi ansiada Patria, pidiendo al cielo, a las estrellas, al sol y a todas las cosas creadas que me acompañasen, pues siendo que uno era el Fiat que nos daba la vida, yo tenía mis derechos de que no me dejasen sola, que todas deberían seguirme hasta las puertas de la eternidad, esperando primero que me recibiese en el Cielo aquella misma Voluntad que me había poseído en la tierra, y que después de mi ingreso en la beatífica Voluntad Celestial se podían retirar cada una a su puesto, y no pudiendo hacer esto me sentía triste y así giraba por toda la Creación.  Ahora, mientras esto hacía, una voz fuerte, armoniosa y argentina se hacía oír desde el centro de la Creación que decía:  “Tu nota triste se ha comunicado a todas las cosas creadas, así que hoy nos has puesto a todos en actitud de tristeza; está segura que todos te acompañaremos al Cielo, es justo que quien ha estado en medio de nosotros, quien nos ha hecho compañía, no entre al Cielo sin nuestra compañía; pero la Creación toda quedará sin quien le pone el brío, sin quien la tiene en fiesta, no resonará más tu eco en medio de nosotros, que haciéndonos como hablantes, glorificamos, amamos, alabamos aquella Voluntad Divina que nos creó y nos conserva; perderemos a aquella que nos visita y nos hace compañía”.  La voz hizo silencio y yo misma me sentía que respiraba un aire triste.  Por eso pensaba que había cometido pecado por haber puesto con mi tristeza, triste a toda la Creación.  Así que ansiaba a mi dulce Jesús para decirle el mal que había hecho, para decirle que para eso Él me había hecho escribir tantas cosas que se referían al Divino Querer para hacer que llegasen en medio de las criaturas, de modo que viviendo de este Fiat Divino pudiesen poseer un Reino tan santo.  Entonces, mientras esto y otras cosas pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, tú tienes razón en quererte venir, pero para que todos los conocimientos de mi Querer salgan fuera y hagan su camino, se necesitará tiempo, y por eso la Creación tiene razón en que quedará de nuevo en su silencio, pero Yo no quiero que te oprimas, abandónate en Mí y deja hacer todo a tu Jesús”.

(5) Y yo: “Amor mío, cuando me lleves al Cielo te pido que me lleves deprisa, deprisa, a fin de que no tengan tiempo de darme esta obediencia”.  Pero mientras esto decía me pareció ver que el cielo, el sol y toda la Creación se inclinaban entorno a mí para hacerme homenaje, y Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, cuando mueras, la Creación toda te investirá y deprisa pasarás al Cielo, ¿no estás contenta?”

 

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20-51

Enero 23, 1927

 

Cómo el Fiat Divino es imán potente que atrae a Dios a la criatura.

Cómo la voluntad humana es más que terremoto y cómo queda

expuesta a todos los ladrones.

 

(1) Continuaba estando más enferma que de costumbre, mi dulce Jesús se hacía ver no Él solo, sino junto con las Tres Divinas Personas, las cuales me han circundado y yo quedaba en medio de Ellas, no veía otra cosa que su Alteza Suprema y la luz inmensa que las circundaba, y las Tres me han dicho:

(2) “Hemos venido a hacer la visita a nuestra hija enferma, nuestro Querer más que imán potente nos ha atraído y llamado del Cielo para hacernos venir a ti, no podíamos hacer menos que venir a aliviar y a hacer un poco de compañía en sus sufrimientos a aquella que es hija primogénita de nuestra Voluntad.  La fuerza de nuestro Fiat es para Nosotros irresistible, y ceder a su fuerza es para Nosotros felicidad”.

(3) Ahora, ¿quién puede decir lo que yo sentía y comprendía estando en medio de ellos?  No tengo palabras para expresarme.  Después, habiéndome dado la obediencia de que debía tomar alguna cosa, porque yo no podía tomar nada, por obedecer, antes de que viniera Jesús había tomado algunas cucharadas de caldo y me lo sentía en la garganta sin que pudiera bajar al estómago; le he dicho a Jesús que me hiciera obedecer, y Jesús todo bondad me ha pasado su santa mano de la garganta al estómago, haciéndolo bajar al estómago para hacérmelo digerir, de modo que no lo he devuelto como tengo costumbre de hacer todos los días, que lo que tomo devuelvo.  Bondad infinita de Jesús para mí que soy la más pequeña y pobre criatura.  Después de esto he quedado afligida porque creía que me llevarían con Ellos, pero no habiéndome llevado me sentía triste, y Jesús para consolarme se puso frente a mi pecho y soplándome salía de su aliento una luz que me servía no sólo al alma, sino también para recomponerme todo el cuerpo, conforme cesaba el aliento así mi cuerpo se descomponía, y Jesús para consolarme me ha dicho:

(4) “Hija mía, ánimo, ¿no ves que el solo aliento y luz de mi Querer te recompone aun el cuerpo?  Así que si Yo ceso mi aliento, tu cuerpo se descompondrá y tú enseguida tomarás el camino para nuestra Patria Celestial”.

(5) Y yo:  “Amor mío, yo no sirvo para nada, ni soy buena para hacer nada, ¿no sería mejor deshacerte de mí mandándome a la Celestial Jerusalén?”  Y Jesús todo bondad ha agregado:

(6) “Hija mía, a Mí todo me sirve, aun las pequeñas piedras y los escombros para poder edificar; así es para ti, todo lo que forma tu cuerpo son como escombros, pero vivificados por el fluido vital del Eterno Fiat, todo se vuelve precioso y de valor incalculable, de modo que Yo puedo edificar sobre esos escombros preciosos las más fuertes e inexpugnables ciudades.  Tú debes saber que al hombre con el hacer su propia voluntad, sustrayéndose de la Divina, le sucedió como cuando un fuerte terremoto golpea una ciudad, sus fuertes sacudidas hacen abrir las vorágines de la tierra, y dónde se traga las casas, dónde las despedaza, la fuerza de las sacudidas abre hasta los alhajeros más cerrados y pone fuera brillantes, monedas, cosas preciosas, de modo que los ladrones pueden entrar y robar lo que quieran, así que la pobre ciudad se reduce a montones de piedras, ruinas, escombros.  Ahora, si un rey quiere edificar de nuevo aquella ciudad, se sirve de esos mismos montones de piedras y escombros, y como la hace toda nueva la construye estilo moderno, dándole tal suntuosidad de arte y belleza, que no hay otra ciudad que la iguale, y por eso la hace la capital del Reino.  Hija mía, más que terremoto fue para el hombre la voluntad humana, y este terremoto dura todavía, a veces más fuerte, a veces un poco menos, de modo que pone fuera las cosas más preciosas que Dios puso en el fondo del hombre, así que este terremoto de la propia voluntad lo deja todo destrozado, la llave del Fiat Supremo que los tenía custodiados y todo al seguro no existe más para él, y por tanto no teniendo ni puertas, ni llaves, sino muros derruidos, los ladrones de sus pasiones hacen su botín y él queda expuesto a todos los males, y muchas veces reducido a ruinas y escombros, que con trabajo se logra reconocer que eran ciudades edificadas por su Creador.  Ahora, queriendo Yo edificar de nuevo el Reino de mi Voluntad en medio de las criaturas, quiero servirme de tus piedras y escombros, porque invistiéndolos del fluido vital de mi Voluntad creadora, formaré la capital del Reino del Fiat Supremo.  He aquí para qué me sirves, ¿no estás contenta?”

 

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20-52

Enero 25, 1927

 

Jesús la incita a escribir.  Quien vive en el Querer Divino

respira el Todo.  El alma que vive en Él copia a Dios en ella

y ella queda copiada en Dios.

 

(1) Sintiéndome sufriente me sentía incapaz de escribir lo que el bendito Jesús manifestaba a su pequeña hija, por eso he estado algunos días sin escribir, y Jesús en mi interior me incitaba a hacerlo, pero yo me rehusaba por la gran debilidad que sentía.  Finalmente esta mañana saliendo de mi interior me ha dicho:

(2) “Mi hija esta tarde debe escribir, porque aunque se esté muriendo quiero que dé los últimos toques de luz fuerte y deslumbrante de los conocimientos del Fiat Supremo, a fin de que todos conozcan que mi Querer la ha tenido siempre ocupada para Sí y para su Reino, y su último suspiro no será otra cosa que un movimiento fuerte de luz que quedará como un último testimonio de amor y de manifestación para el Reino de mi Voluntad.  Por eso mientras escribirás Yo te ayudaré, y la pequeña hija de mi Querer no negará nada a su Jesús y a aquel Fiat que con tanto amor te tiene en su regazo para confiarte sus secretos”.

(3) Después de esto me he decidido a escribir, aunque fuera poco, porque mi dulce Jesús se contenta de todo.  Entonces me ha dicho:

(4) “Hija mía, quien vive en mi Voluntad Divina respira al Todo, y como el respiro se toma y se da, y sin interponer tiempo en medio se recibe para darlo de nuevo, así quien respira el Todo que es Dios, al emitir su respiro da el Todo que ha respirado, así que Todo toma y Todo da, da el Todo a Dios, dando Dios a Dios, da el Todo a las criaturas, para respirar de nuevo a Dios y todo lo que Dios obra; es connatural que quien toma Todo puede dar Todo.  Sólo en mi Divino Querer la Vida del Ente Supremo es continuamente bilocada por parte de las criaturas”.

(5) Y yo:  “Jesús mío, siento que no hago nada, ¿y Tú me dices que en tu Fiat tomo Todo y doy Todo?”  Y Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, cuando obra el Todo la nada está en su puesto, sólo que se presta a recibir al Todo, ¿y además no sientes en ti la fuerza de este Todo que haciéndote abrazar e invadiendo todo:  Cielo, estrellas, sol, mares y tierra, y abrazando todos los actos de mi Fiat que ejercita en toda la Creación, te los hace llevar como en un solo respiro a tu Creador para devolverle todos y todo?  ¿Ha existido hasta ahora alguien que haya dado y haya podido decir:  ‘Doy a Dios todo, aun a Dios mismo, porque viviendo en su Querer Dios es mío, los cielos son míos, el sol y todo lo que ha hecho este Fiat Supremo es mío, por lo tanto siendo todo mío, todo puedo dar y todo puedo tomar?’  Ahora, de esto viene como consecuencia que quien vive en mi Querer tiene la posesión del Todo, y esto forma y atrae el Reino de la Divina Voluntad a la tierra, porque para formar un reino se necesita la fuerza de la potencia del Todo”.

(7) Después de esto se hacía ver como pequeño niño, que me miraba tan fijo que quedaba como impreso en mí y quería ser mirado, pero tanto, de quedar yo impresa en Él, y después todo amor y ternura me ha dicho:

(8) “Hija mía, esta es la verdadera imagen del vivir en mi Eterno Querer, el alma copia en sí la Divina Voluntad y la Voluntad Suprema copia al alma, de modo que tu Creador tiene la copia de tu imagen impresa en su seno, la tiene tan amada porque la ve tal como la hizo salir en su origen, nada ha perdido de su frescura y belleza, sus lineamientos paternos están impresos en esta copia; esta copia en el seno paterno de Dios le ensalza toda la Creación con todas sus obras, le susurra continuamente al oído:  ‘Todo lo hiciste para mí, mucho me amaste y me amas, y yo todo, todo quiero convertir en amor para Ti’.  Esta copia es el portento de Dios en su seno, es el recuerdo de todas sus obras; esta es la copia del alma en Dios y la copia de Dios en el alma y el desarrollo de la Vida Divina en la criatura.  Qué bello es el Reino de mi Voluntad, la nada perdida en el Todo, el Todo fundido en la nada, la bajeza de la criatura que se eleva a la altura divina, la altura divina que desciende en la profundidad de la criatura, son dos seres unidos juntos, inseparables, transfundidos, ensimismados, que con trabajo se distingue que son dos vidas que palpitan juntas.  Toda la magnificencia, la santidad, la sublimidad, los prodigios del Reino de mi Voluntad, será propiamente esto:  ‘La copia fiel del alma en Dios y la copia íntegra y bella de Dios en el alma’.  Por eso los hijos del Reino del Fiat Divino serán tantas imágenes de pequeños dioses en mi reino”.

 

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20-53

Enero 28, 1927

 

Cómo Nuestro Señor tendrá tres reinos.  El Reino del Fiat Supremo será

el eco de la Creación.  Cómo será desterrada la pobreza y la infelicidad.

Cómo en Nuestro Señor y en la Virgen hubo pobreza voluntaria,

no forzada.  El Divino Querer es celoso de mantener a su hija.

 

(1) Estaba toda abandonada en el Supremo Fiat, siguiendo sus actos en la Creación y mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, mira cómo es bello el orden del cielo, así cuando el Reino de la Divina Voluntad tenga su dominio sobre la tierra en medio de las criaturas, también en la tierra habrá orden perfecto y bello.  Entonces tendré tres Reinos, uno en la Patria Celestial, otro en la Creación, y el tercero entre las criaturas, y uno será el eco del otro, uno el reflejo del otro.  Todas las cosas creadas tienen su puesto de honor y mientras están todas ordenadas y en armonía entre ellas, una no tiene necesidad de la otra, porque cada una no sólo abunda, sino sobreabunda de los bienes con los que Dios las dotó al crearlas, porque habiendo sido creadas por un Ser feliz y riquísimo, que con dar jamás vienen disminuidas sus riquezas, por eso todas las cosas creadas llevan la marca de la felicidad y la abundancia de los bienes de su Creador.  Y así como todas las cosas creadas, así los hijos del Reino del Fiat Supremo, todos tendrán su puesto de honor, de decoro y de dominio, y mientras poseerán el orden del cielo y estarán en perfecta armonía entre ellos, más que esferas celestes, será tal y tanta la abundancia de los bienes que cada uno poseerá, que uno jamás tendrá necesidad del otro, cada uno tendrá en sí la fuente de los bienes de su Creador y de su felicidad perenne.  Así que desterrada será la pobreza, la infelicidad, las necesidades, los males de los hijos de mi Voluntad; no sería decoroso para Ella, que es tan riquísima y feliz, tener hijos que carecieran de alguna cosa y no gozaran toda la opulencia de sus bienes que surgen continuamente.  ¿Qué dirías tú si vieras al sol pobre de luz, que apenas enviara algún tenue resplandor a la tierra?  ¿Si vieras un pedazo de cielo en algún punto, con alguna estrella apenas, y todo el resto sin el encanto del cielo azul?  No dirías:  ‘Aquél que ha creado el sol no posee la inmensidad de la luz que surge, y por eso sólo de algún pequeño resplandor hace alumbrar la tierra, no posee la potencia para extender un cielo dondequiera y por eso un pedazo apenas ha extendido sobre nuestra cabeza’.  Así que te habrías hecho el concepto de que Dios es pobre de luz, que no tiene potencia para extender por todas partes las obras de sus manos creadoras.  En cambio al ver que el sol abunda tanto de luz, que el cielo se extiende dondequiera, tú te convences que Dios es rico y posee la fuente de la luz, y por eso nada ha perdido de su luz al abundar con tanta luz al sol, ni su potencia ha disminuido con extender por todas partes el cielo.  Así si los hijos de mi Querer no abundaran de todo, se podrá decir que mi Voluntad es pobre y no tiene potencia de volver felices a los hijos de su Reino, lo que no será jamás.  Es más, como éste será la imagen del Reino que mi Voluntad tiene en la Creación, así como el cielo se extiende por dondequiera y abunda de estrellas, como el sol abunda de luz, el aire de pájaros, el mar de peces, la tierra de plantas y de flores, así, haciendo eco a la Creación el Reino del Fiat Supremo, los hijos de mi Reino serán felices y abundarán en todo, así que cada uno poseerá la plenitud de los bienes y plena felicidad en el puesto en el cual el Querer Supremo los haya colocado, cualquiera que sea la condición y el oficio que ocuparán, todos estarán felices de su suerte.  Y como el Reino del Fiat Supremo será el eco perfecto del Reino que mi Voluntad posee en la Creación, por eso se verá un sol en lo alto, otro sol en lo bajo, en medio de las criaturas que poseerán este Reino, se verá el eco del cielo en estos hijos afortunados, con sus actos lo poblarán de estrellas, es más, cada uno será un cielo y un sol distinto, porque donde está mi Voluntad no sabe estar sin cielo y sin sol, es más, conforme tomará posesión de cada uno de sus hijos formará su cielo y su sol, porque es naturaleza suya que donde tiene su posesión estable, su santidad, su luz interminable, es como cielo y sol que forma y multiplica por doquier.  Pero no es todo aún, la Creación, eco de la Patria Celestial, contiene la música, la marcha real, las esferas, el cielo, el sol, el mar, y todos poseen el orden y la armonía perfecta entre ellos y giran continuamente, este orden, esta armonía y este girar sin jamás detenerse forma tal sinfonía y música admirable, que se diría que es como el aliento del Fiat Supremo que toca como tantos instrumentos musicales a todas las cosas creadas y forma la más bella de las músicas, que si se pudiera oír por las criaturas, éstas quedarían extáticas.  Entonces el Reino del Fiat Supremo tendrá el eco de la música de la Patria Celestial y el eco de la música de la Creación, será tal y tanto el orden, la armonía y su continuo girar en torno a su Creador, que cada acto de ellos, palabra paso, será una música distinta, como tantos diversos instrumentos musicales que recibirán el aliento del Querer Divino, de modo que todo lo que hagan serán tantos conciertos musicales distintos que formarán la alegría y la fiesta continua del Reino del Fiat Divino.  Tu Jesús no encontrará más diferencia en quedarse en la Patria Celestial, o en descender a entretenerse en medio de las criaturas en el Reino del Fiat Supremo sobre la tierra.  Y entonces nuestra obra de la Creación cantará victoria y pleno triunfo, y tendremos tres Reinos en uno, símbolo de la Trinidad Sacrosanta, porque todas nuestras obras llevan el sello de Aquél que las ha creado”.

(3) Después de esto pensaba entre mí:  “Los verdaderos hijos del Fiat Supremo serán felices, abundarán de todo, no obstante mi Mamá Reina, Jesús mismo que era la misma Voluntad Divina fueron pobres en esta baja tierra, sufrieron las penas, las incomodidades de la pobreza”.  Y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, pobreza verdadera es cuando una criatura tiene necesidad, quiere tomar y no tiene qué tomar y está obligada a pedir a los demás un estrecho medio para vivir, esta pobreza es de necesidad y casi forzada; en cambio, tanto en Mí como en la Mamá Celestial que era toda la plenitud del Fiat Eterno, era no pobreza de necesidad, mucho menos forzada, sino pobreza voluntaria, pobreza espontánea, exprimida por la prensa del amor Divino.  Todo era nuestro, a una señal nuestra se habrían edificado suntuosos palacios, servido mesas con alimentos jamás vistos y gustados, como en efecto cuando era necesario, a una pequeña señal nuestra los mismos pájaros nos servían, trayéndonos en sus picos frutos y peces y más, y hacían fiesta porque servían a su Creador y a su Reina; con sus trinos, cantos y gorjeos, nos hacían las músicas más bellas, tanto que para no llamar la atención de las demás criaturas debíamos darles la orden de que se alejaran, siguiendo su vuelo bajo la bóveda del cielo donde nuestro Querer los esperaba, y ellos obedientes se retiraban.  Por eso nuestra pobreza fue de amor, pobreza de ejemplo para enseñar a las criaturas el desapego de las cosas bajas de la tierra, no fue pobreza de necesidad, ni podía serlo absolutamente, porque donde reina la plenitud, la Vida de mi Voluntad, todos los males terminan como de un solo golpe y pierden la vida”.

(5) Después, habiéndose enterado el muy reverendo padre Di Francia que yo tenía fiebre, me mandó decir que si tenía necesidad tomara lo que necesitara de su dinero que había depositado conmigo para una obra suya.  Y mi amable Jesús al venir, casi sonriendo me ha dicho:

(6) “Hija mía, manda decir al padre a nombre mío, que Yo le agradezco y recompensaré la bondad de su corazón por el cuidado que toma de ti, pero hazle saber que la hija de mi Querer no tiene necesidad de nada, que mi Voluntad la abunda de todo, más bien Ella es celosa que otros pudieran ofrecerle alguna cosa, porque a su hija quiere Ella darle todo, porque donde reina mi Querer Divino no hay temor de que los medios naturales, la abundancia de los bienes puedan dañar, más bien, por cuantos más bienes tiene y abundancia goza, más ve en ellos la potencia, la bondad, la riqueza del Fiat Supremo y todo lo convierte en oro purísimo de Voluntad Divina, así que mi Voluntad, por cuanto más le da, tanto más se siente glorificada en desenvolver su Vida en la criatura, en ofrecer sus cosas a quien la hace dominar y reinar.  Sería absurdo si un padre riquísimo tuviera a sus hijos pobres, sería para condenar a tal padre, y además, ¿en qué aprovecharían sus riquezas si el parto de sus entrañas, sus verdaderos hijos llevaran una vida difícil y miserable?  ¿No sería un deshonor para este padre y una amargura insoportable para estos hijos, conociendo que mientras que el padre es riquísimo ellos carecen de todo y trabajosamente pueden quitarse el hambre?  Si esto sería absurdo y deshonor para un padre en el orden natural, mucho más en el orden sobrenatural del Fiat Supremo, Él es más que padre que contiene la fuente de todos los bienes, y por eso donde está Él, reina la felicidad y la abundancia de todo.  Mucho más, pues el alma que tiene la posesión del Divino Querer, Él suministra al alma y al cuerpo una vista aguda y penetrante, de modo que penetra dentro de las cosas naturales que como velo esconden mi Voluntad, y el alma rompiendo estos velos encuentra en las cosas naturales a la noble reina de la Voluntad Divina reinante y dominante en ella, así que las cosas naturales desaparecen para ella y en todas las cosas encuentra aquella Voluntad adorable que posee, la besa, la adora, y todo se vuelve para el alma Voluntad Divina, por eso cada cosa natural de más es para ella un acto nuevo de Voluntad Divina que posee, por lo tanto las cosas naturales son medios, para quien es hija de mi Querer, de hacer conocer más lo que hace, sabe hacer y posee mi Voluntad, y hasta qué punto excesivo ama a la criatura.  ¿Quieres saber entonces por qué las criaturas carecen de los medios naturales y muchas veces les son quitados y se reducen a la más escuálida miseria?  Primero porque no poseen la plenitud del Fiat Supremo, segundo porque cambian las cosas naturales y ponen en el lugar de Dios a la naturaleza, no ven en las cosas naturales al Supremo Querer, sino que codiciosos se apegan para formarse una gloria vana, una estima que los ciega, un ídolo para el propio corazón.  Siendo así, es necesario para poner a salvo sus almas, que los medios vengan a faltar.  Pero para quien es hija de mi Voluntad, todos estos peligros no existen y por eso quiero que abunden en todo y que nada les falte”.

 

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20-54

G.M. Enero 30, 1927

 

Por qué Jesús no escribió.  Cómo en estas manifestaciones no hay ni

amenazas, ni alarmas, sino el eco de la Patria Celestial.  Cuándo vendrá

este reino.  Las penas de la Virgen Santísima y las de Nuestro Señor eran

penas de oficio, y cómo Ellos poseían la verdadera felicidad.  Potencia

de las penas voluntarias, felicidad del Reino del Fiat Supremo.

 

(1) Estaba pensando entre mí:  “Mi dulce Jesús me ha dicho tantas veces que yo debo imitarlo en todo, sin embargo Él no escribió jamás, una sola vez dice el Evangelio que escribió, pero ni siquiera con pluma, sino con el dedo; en cambio para mí quiere que escriba, así que quiere hacerme salir de su imitación, de hecho Él no escribió y yo debo escribir tanto”.  Ahora, mientras esto pensaba, ha venido como gracioso niñito, que metiéndose en mis brazos y acercando su rostro al mío me ha dicho:

(2) “Hija mía, dame tus besos y Yo te doy los míos”.

(3) Entonces después de haberlo besado varias veces, Él me incitaba a besarlo más y después me ha dicho:

(4) “Hija mía, ¿quieres saber por qué Yo no escribí?  Porque debía escribir por medio tuyo, soy Yo el que animo tu inteligencia, que te pongo las palabras, que doy movimiento con mi mano a la tuya para hacerte sostener la pluma y hacerte escribir las palabras en el papel, así que soy Yo el que escribo, no tú; tú no haces otra cosa que prestar atención a lo que quiero escribir, por eso todo tu trabajo es la atención, el resto lo hago todo Yo, y tú misma no ves muchas veces que no tienes fuerza de escribir y te decides a no hacerlo, y Yo para hacerte tocar con la mano que soy Yo el que escribo te invisto y animándote de mi misma Vida escribo lo que quiero, ¿cuántas veces no lo has experimentado?  Ahora, debiendo pasar una época para hacer conocer el Reino del Fiat Supremo, para dar tiempo para hacer conocer primero el Reino de la Redención y después el otro del Fiat Divino, decreté no escribir entonces, sino escribir junto contigo, por medio tuyo, cuando este Reino estuviera más próximo, y también para dar una nueva sorpresa a las criaturas del exceso del amor de esta mi Voluntad, qué ha hecho, qué ha sufrido y qué quiere hacer por amor de ellas.  Muchas veces hija mía, las novedades llevan nueva vida, nuevos bienes, y las criaturas son llevadas tanto a las novedades y se dejan como transportar por ellas.  Mucho más que las novedades de las nuevas manifestaciones sobre mi Divino Querer, que tienen una fuerza divina y un dulce encanto, que lloverán como celeste rocío sobre las almas quemadas por la voluntad humana, serán portadoras de felicidad, de luz y de bienes infinitos.  No hay amenazas en estas manifestaciones, ni miedo, y si alguna cosa de temor hay, es para quien quiera quedar en el laberinto de la voluntad humana, pero en todo lo demás no se ve otra cosa que el eco, el lenguaje de la Patria Celestial, el bálsamo de allá arriba que santifica, diviniza y da la garantía de la felicidad que sólo reina en la Patria bienaventurada.  Por esto me deleito tanto en escribir lo que se refiere al Fiat Divino, porque escribo cosas que pertenecen a mi Patria.  Será demasiado pérfido e ingrato quien no reconozca en estas manifestaciones mías el eco del Cielo, la larga cadena de amor del Querer Supremo, la comunidad de los bienes de nuestro Padre Celestial que quiere dar a las criaturas, y como queriendo poner todo a un lado lo que ha pasado en la historia del mundo, quiere comenzar una era nueva, una nueva creación, como si ahora empezara la nueva historia de la Creación.  Por eso déjame hacer, porque lo que hago es de suma importancia”.

(5) Después de esto le he dicho:  “Amor mío, parece que más que todo amas mucho este Reino del Eterno Fiat, en él Tú concentras todo tu amor, todas tus obras y casi como que sientes el triunfo de que todas servirán a este Reino; si tanto lo amas, ¿cuándo vendrá?  ¿Por qué no te apresuras a hacerlo venir?”  Y Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, cuando los conocimientos de mi Divino Querer hayan hecho su camino, en vista del gran bien que ellos contienen, bienes en los que ninguna criatura ha pensado hasta ahora, que el Reino de mi Voluntad será el desahogo del Cielo, el eco de la felicidad celeste, la plenitud de los bienes terrenales, entonces en vista de tan gran bien, suspirarán, pedirán a unanimidad que venga pronto mi Reino.  Así que tanto toda la Creación en su mudo lenguaje, muda sólo en apariencia, pues dentro de ella está mi Voluntad que con voz fuerte y elocuente pide sus derechos de que sea conocida, domine y reine sobre todos, por eso uno será el eco de un punto al otro de la tierra, uno el suspiro, una la oración que saldrá de todos los seres:  ‘Que venga el Reino del Fiat Supremo’.  Entonces triunfante vendrá en medio de las criaturas, he aquí la necesidad de los conocimientos, éstos serán incitaciones, estimularán el apetito de las criaturas para gustar un alimento tan exquisito, sentirán toda la voluntad, las ansias de vivir en un Reino tan feliz para liberarse de la tiranía y esclavitud en las cuales las ha tenido el propio querer.  Y conforme se adentrarán a conocer todas las manifestaciones, los bienes que hay en el Fiat Supremo encontrarán tus normas, cómo has puesto Cielo y tierra boca abajo, girando por todas partes y pidiendo que pronto fuese conocido este Reino, encontrarán lo que has sufrido para obtenerles un bien tan grande, cómo deben comportarse, qué deben hacer para poder tener libre entrada a vivir en él.  Por eso es necesario que se haga conocer todo, para hacer que mi Reino esté todo completo, para hacer que nada falte, tanto las cosas más grandes cuanto las más pequeñas, por eso ciertas cosas que a ti te parecen pequeñas, podrán ser una piedra divina transformada en oro purísimo que formará parte de los fundamentos del Reino de mi Suprema Voluntad”.

(7) Después de esto pensaba entre mí:  “Mi dulce Jesús exalta tanto la felicidad del Reino del Fiat Supremo, sin embargo Él mismo, que era la misma Voluntad Divina, mi Madre Celestial que la poseía íntegra, no fueron felices sobre la tierra, más bien fueron los que más sufrieron en la tierra; también de mí misma, que dice que soy la hija primogénita de su Voluntad, me ha tenido cuarenta y tres y más años confinada dentro de una cama, y sólo Jesús sabe lo que he sufrido, es verdad que he sido prisionera feliz y no cambiaría mi feliz suerte aunque me ofrecieran cetros y coronas, porque lo que me ha dado Jesús me ha vuelto más que feliz, pero aparentemente al ojo humano desaparece esta felicidad, por lo tanto parece que choca esta felicidad dicha por Jesús si se piensa en sus penas y en aquellas de la Soberana Reina y en mi estado, última de sus criaturas”.  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús sorprendiéndome me ha dicho:

(8) “Hija mía, hay diferencia grandísima entre quien debe formar un bien, un reino, y quien debe recibirlo para gozarlo.  Yo vine a la tierra para expiar, para redimir, para salvar al hombre, para hacer esto me tocaban las penas de las criaturas, tomarlas sobre Mí como si fuesen mías; mi Mamá Divina que debía ser corredentora no debía ser desemejante de Mí, es más, las cinco gotas de sangre que me dio de su corazón purísimo para formar mi pequeña Humanidad, salieron de su corazón crucificado; para Nosotros las penas eran oficios que venimos a cumplir, por eso todas eran penas voluntarias, no imposición de la frágil naturaleza.  Pero tú debes saber que a pesar de tantas penas nuestras que teníamos para desempeñar nuestro oficio, era inseparable de Mí y de mi Mamá Reina la suma felicidad, alegrías que jamás terminaban y siempre nuevas, paraíso continuado, para Nosotros era más fácil separarnos de las penas porque no eran cosas nuestras, intrínsecas, cosas de naturaleza, sino cosas de oficio, que separarnos del océano de las inmensas felicidades y alegrías que producía en Nosotros, como cosas nuestras e intrínsecas, la naturaleza de nuestra Voluntad Divina que poseíamos.  Así como la naturaleza del sol es dar luz, la del agua quitar la sed, la del fuego calentar y convertir todo en fuego, y si esto no hicieran perderían su naturaleza, así es naturaleza en mi Voluntad, que donde Ella reina hacer surgir la felicidad, la alegría, el paraíso; Voluntad de Dios e infelicidad no existe, ni puede existir, o bien no existe toda su plenitud y por eso los ríos de la voluntad humana forman las amarguras a las pobres criaturas.  Para Nosotros, que la voluntad humana no tenía ninguna entrada en Nosotros, la felicidad estaba siempre en su colmo, los mares de las alegrías eran inseparables de Nosotros, hasta sobre la cruz, y mi Mamá crucificada a mis pies divinos, la perfecta felicidad jamás se separó de Nosotros, y si esto pudiese suceder habría debido salir de la Voluntad Divina y separarme de la Naturaleza Divina y obrar sólo con la voluntad y naturaleza humana, por eso nuestras penas fueron todas voluntarias, elegidas por Nosotros mismos para el oficio que venimos a cumplir, no frutos de naturaleza humana, de fragilidad o de imposición de naturaleza degradada.  Y además, ¿no recuerdas que también tus penas son penas de oficio, penas voluntarias?  Porque cuando te llamé al estado de víctima Yo te pregunté si voluntariamente tú aceptabas, y tú con toda voluntad aceptaste y pronunciaste el Fiat.  Pasó tiempo y te repetí mi estribillo, si aceptabas vivir en la mía y con mi Voluntad Divina, y tú repetiste el Fiat, que regenerándote a nueva vida te constituía hija suya, para darte el oficio y las penas que a él convienen, para el cumplimiento del Reino del Fiat Supremo.  Hija mía, las penas voluntarias tienen tal potencia ante la Divinidad, que tienen la fuerza, el imperio de abrir el seno del Padre Celestial, y de esta abertura que forma en Dios, hace desbordar los mares de gracias que forma el triunfo de la Majestad Suprema y el triunfo de la criatura que posee este imperio de sus penas voluntarias.  Por eso, tanto para el gran portento de la Redención, cuanto para el gran prodigio del Reino de mi Fiat, se necesitaban penas voluntarias, penas de oficio, las cuales debían ser animadas por una Voluntad Divina, que imperando sobre Dios y sobre las criaturas, debían dar el gran bien que su oficio encerraba.  Por eso mi felicidad exaltada del Reino del Fiat Divino, no choca como tú dices, sólo porque Yo era la misma Voluntad Divina y sufrí, y sólo porque te he tenido tanto tiempo en el lecho; quien debe formar un bien, un reino, conviene que haga una cosa, que sufra, que prepare las cosas necesarias y que venza a Dios para hacérselo dar; quien debe recibirlo es conveniente que haga otra cosa, o sea, recibirlo, apreciarlo y ser agradecidos con quien ha luchado, ha sufrido, y habiendo vencido da a ellos sus conquistas para volverlos felices.  Por lo tanto el Reino de mi Voluntad en medio de las criaturas llevará el eco de la felicidad del Cielo, porque una será la Voluntad que debe reinar y dominar el uno y el otro.  Y así como mi Humanidad fue formada por la sangre purísima del corazón crucificado de la Soberana Reina, y la Redención fue formada por mi continua crucifixión, y sobre el calvario puse el sello de la cruz al Reino de los redimidos, así el Reino del Fiat Supremo saldrá de un corazón crucificado, del cual mi Voluntad, crucificando la tuya, hará salir su Reino y la felicidad a los hijos de su Reino.  Por eso desde que te llamé al estado de víctima te hablé siempre de crucifixión, y tú creías que era la crucifixión de las manos y de los pies, y Yo te hacía correr en esta crucifixión, pero no era ésta, no habría bastado para hacer salir mi Reino, se necesitaba la crucifixión entera y continua de mi Voluntad en todo tu ser, y era esto exactamente lo que Yo quería decirte, que tu voluntad sufriera la continua crucifixión de la mía para hacer salir el Reino del Fiat Supremo”.

 

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20-55

Febrero 3, 1927

 

Cómo en el Reino del Fiat Divino una será la Voluntad.  Cómo un dicho

sobre la Voluntad Divina puede ser una llave, una puerta, un camino.

Cómo la Suprema Voluntad en todas las cosas creadas forma tantos

pechos para hacer mamar a sus hijos los conocimientos de Ella.

                                                                                                                               

(1) Mi siempre amable Jesús atrayéndome toda a Él me ha dicho:

(2) “Hija mía, el Reino del Fiat Divino tendrá como centro una sola Voluntad, que es la Divina, por lo tanto una será la Voluntad de todos, que difundiéndose a todos y abrazando todo, dará la felicidad, el orden, la armonía, la fuerza y la belleza a todos, así que será el reino de una sola Voluntad, una Voluntad para todos y todos a una sola Voluntad.  ¿Quién vuelve feliz la Patria Celestial sino la Voluntad de Dios y la voluntad de todos?  Oh, si en el Cielo pudiese entrar otra voluntad que no fuese la de Dios, lo que no puede ser, los santos perderían la paz perenne y sentirían el desorden de una voluntad que no es divina, que no contiene todos los bienes y que no es santa ni portadora de felicidad y de paz, por lo tanto todos unánimemente la echarían fuera.  Por eso el Reino del Fiat tendrá por ley, por régimen, por dominio, sólo y únicamente a mi Voluntad, y en virtud de Ella todos serán felices, de una sola felicidad, no habrá jamás disputas, sino paz perenne”.

(3) Después de esto, sintiendo el gran esfuerzo que hacía al escribir y el trabajo que me costaba, me sentía indecisa si debía o no continuar escribiendo, y mi amado Jesús incitándome me ha dicho:

(4) “Hija mía, cada palabra de más sobre mi Voluntad puede ser una llave de más para abrir el Reino del Fiat Supremo, cada conocimiento de Él puede ser una puerta nueva que se forma para dar más comodidad, más entradas para hacer entrar a los hijos de su Reino; cada semejanza sobre mi Voluntad es un camino de más que se forma para volver más fáciles las comunicaciones de este reino.  La más pequeña cosa relacionada con el Fiat, es un latido de Él que quiere formar en medio de los hijos de su Reino, y sofocar este latido hija mía, no conviene, este latido llevará una Vida nueva y divina bilocada por este latido para hacer gozar a quien tendrá la fortuna de poseer este Reino.  ¿No sabes tú que para decir que existe un reino es necesario primero formarlo y después decir que existe?  Por eso es necesario que sean formados los caminos, las puertas de seguridad, las llaves de oro, no falsificadas de otro metal, para volver fácil la entrada en el Reino de mi Voluntad, por eso un camino de menos, una llave que falte, una puerta cerrada, puede hacer más dificultosa, menos fácil la entrada en él.  Por eso todo lo que te digo no sólo sirve para formar este Reino, sino sirve también para ayudar a aquellos que querrán poseerlo.  Por tanto la hija primogénita de mi Voluntad debe tener cuidado para hacer más fácil lo que respecta al reino del Eterno Fiat”.

(5) Luego estaba siguiendo mis actos en el Supremo Querer y encontrándome fuera de mí misma giraba por toda la Creación para seguir a la Divina Voluntad en cada cosa creada, pero mientras esto hacía se rompía el velo de cada cosa y se veía habitante en ellas al Santo Querer, que hacía cada acto que cada cosa creada contiene, siempre obrante sin detenerse jamás y mi dulce Jesús, saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:

(6) “Hija mía, mira el amor exuberante de mi Voluntad, siempre estable, siempre obrante, siempre en acto de dar, sin jamás retroceder en lo que estableció hacer cuando el Fiat Supremo resonó en la Creación, Ella tomó el empeño de hacer todas las artes, de desempeñar todos los oficios, de hacer todos los servicios, de tomar cualquier forma para volver feliz al hombre.  Es más, hizo más que madre ternísima disponiendo todas las cosas creadas, casi como tantos pechos en los cuales Ella se escondía dentro para hacerse mamar por el hombre, así que se hizo sol para hacerle mamar su luz, se hizo cielo para hacerle mamar el amor vital de la inmutabilidad, se hizo estrellas para hacerle chupar la variedad de los bienes que contienen sus obras, se hizo agua, plantas y flores para hacerle mamar el agua de la gracia y quitarle la sed, para hacerle mamar su dulzura y sus castos perfumes; todas las formas tomó mi Voluntad:  De ave, de cordero, de paloma, en suma, de todo, para ponerse en la boca del hombre y hacerse mamar por él para darle el bien que cada cosa creada contenía.  Sólo una Voluntad Divina que en un desahogo de su amor creaba todo, podía tomar tantas formas, hacer tantos oficios, ser tan persistente sin jamás cesar de hacer sus actos.  No obstante, ¿quién busca penetrar en cada cosa creada, para ver quién es Aquélla que le ofrece su pecho para dar su leche, para amamantar a las criaturas, para recrearlas y para volverlas felices?  Casi ninguno, Ella se desentraña continuamente, da su Vida en cada cosa creada para dar vida, y no se dignan ni siquiera mirarla para ver quién es Aquélla que los ama tanto y es vida de su vida.  Por eso el dolor de mi Voluntad es grande, por tantas ingratitudes de las criaturas.  Por tanto con paciencia Divina e invencible espera a sus hijos, que conociéndola arranquen el velo a las cosas creadas que la esconden y reconozcan el pecho de su Mamá, y reconocientes y como verdaderos hijos suyos mamen esos pechos divinos.  He aquí por qué la gloria de toda la Creación, de toda la Redención, de tu Jesús y del Eterno Fiat, sólo estará completa cuando se peguen a su pecho los hijos de su Reino, para mamar de ellos, y reconociéndola no se despegarán de su seno, y Ella dará todos los bienes y tendrá la gloria, el contento de ver a todos sus hijos felices, y estos hijos tendrán el honor, la gloria de copiar en ellos mismos a la Madre que con tanto amor los tiene en su seno para nutrirlos con su leche divina.  Ahora, mi Voluntad se encuentra en las condiciones como se encuentra el sol cuando las nubes impiden que la plenitud de su luz, con toda su viveza, invista la tierra, por tanto el sol por causa de las nubes no puede desplegar toda su luz que contiene, como si las nubes impidiesen la gloria al sol de dar el curso de su luz siempre igual, siempre fija, como de hecho la da.  Así las nubes de la voluntad humana impiden todo el curso que el Sol de mi Voluntad quisiera hacer hacia ellas, y no pudiendo comunicar todos los bienes que contiene, tanto por medio de la Creación como directamente, su gloria queda interceptada por las nubes de la voluntad humana.  Pero cuando conozcan el Fiat Supremo y se den por hijos suyos, estas nubes serán quitadas y Ella podrá dar los bienes que posee, entonces nuestra gloria será completa en medio de las criaturas”.

 

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20-56

Febrero 6, 1927

 

Donde está la Voluntad Divina está todo, no hay cosa que huya, y

cómo quien la posee vive en la comunidad de los bienes de su

Creador; amor y felicidad recibe, amor y felicidad da.

 

(1) Estaba toda sumergida en el Supremo Querer siguiendo sus actos para constituirme acto de cada criatura, y mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y extendiéndome sus brazos me abrazaba fuerte, estrechándome toda a Sí.  Ahora, mientras Jesús me abrazaba, todas las cosas creadas, el cielo, el sol, el mar, todos, aun el pequeño pajarito, poniéndose alrededor de Jesús todos me abrazaban queriendo repetir su acto, hacían como competencia, ninguno quería quedarse atrás.  Yo he quedado confundida al ver que toda la Creación corría hacia mí para abrazarme, y Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando el alma vive en mi Querer y Yo hago un acto hacia ella, aun un simple beso, una sola palabrita, toda la Creación, comenzando por la Soberana Reina hasta el último de los más pequeños seres, todos se ponen en movimiento para repetir mi acto, porque siendo una la Voluntad del alma, la mía y la de ellos, todos tienen el derecho de mancomunarse Conmigo para hacer la misma cosa que hago Yo.  Por eso no soy sólo Yo, sino todos los seres donde existe íntegra mi Voluntad estaban junto Conmigo a abrazarte.  Así que cuando hago un acto de más con quien vive en mi Querer, doy una fiesta nueva a toda la Creación, y cuando hay una fiesta nueva todos se mueven y están atentos a cuando Yo estoy por hacerte un don, decirte una palabra, para concurrir junto Conmigo, repetir mi acto, recibir la nueva fiesta y hacerte a ti la fiesta de sus actos.  ¿No ha sido fiesta para ti sentir el abrazo de la Mamá Celestial, el abrazo de la luz del sol, de las olas del mar, hasta del pequeño pajarito que extendía sus alas para abrazarte?  Hija mía, donde está mi Voluntad está todo, no hay cosa que le pueda escapar”.

(3) Entonces yo continuaba siguiendo sus actos en el Supremo Querer, y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, quien posee mi Voluntad es como si tuviera concentrado el Sol en sí mismo, pero no el sol que se ve en lo alto de los cielos, sino el Sol Divino, aquel mismo Sol que está concentrado en Dios, y que alargando sus rayos se concentra en el alma, así que ella es dueña de la luz porque posee dentro de ella la vida de la luz y todos los bienes y efectos que ella contiene, por eso goza la comunidad de bienes de su Creador.  Todo es en común con quien posee mi Voluntad:  Común es el amor, común es la santidad, común es la luz, todo es en común con ella, es más, viéndola como parto de su Voluntad Divina es ya hija suya, y goza, ama y quiere que sus bienes sean comunes.  Y si esto no pudiese ser, sufriría como un padre pudiese sufrir porque siendo riquísimo se encuentra en la imposibilidad de poder dar sus bienes a sus verdaderos y fieles hijos suyos, y entonces no pudiendo dar lo que él posee, está obligado a verlos pobres; este padre en medio de la opulencia de sus riquezas moriría de dolor y atormentado en sus amarguras, porque la alegría del padre es dar y hacer felices a sus hijos de su misma felicidad.  Si tanto pudiese sufrir un padre terreno que no pudiera hacer común los bienes con sus hijos, hasta morir de dolor, mucho más el Eterno Creador, más que Padre ternísimo sufriría si no pudiese poner en común sus bienes con quien posee el Fiat Divino, que como hija suya tiene sus derechos de poseer la comunidad de los bienes de su Padre, y si no fuese así, chocaría con aquel amor que no conoce límites y con aquella bondad más que paterna que es el continuo triunfo de todas nuestras obras.  Por eso en cuanto el alma llega a poseer el Fiat Supremo, el primer acto de Dios es poner en común sus bienes con ella, y concentrándole su Sol, en la corriente de su luz hace descender sus bienes en el fondo del alma y ella toma lo que quiere, y sobre la misma corriente de la luz que posee los hace subir de nuevo a su Creador, como el más grande homenaje de amor y de reconocimiento, y la misma corriente los hace bajar de nuevo en ella.  Así que suben y descienden continuamente estos bienes, como certeza y sello de la comunidad que hay entre Creador y criatura.  Así era el estado de Adán desde que fue creado hasta que pecó, lo que era nuestro era suyo, la plenitud de la luz concentrada en él, en vista de que una era su voluntad con la nuestra, le daba la comunidad de nuestros bienes.  Cómo nos sentíamos duplicar nuestra felicidad por causa de la Creación, no por otra cosa, sino porque veíamos a Adán, nuestro hijo, feliz de nuestra misma felicidad, porque su voluntad siendo una con la nuestra, la nuestra le hacía llover a torrentes nuestros bienes y nuestra felicidad, tanto que él no pudiéndolos contener todos, porque no tenía la grandeza de su Creador, mientras se llenaba hasta el borde, hasta derramar fuera, hacía subir todo el resto a Aquél del cual los recibía, ¿y qué cosa hacía subir de nuevo?  Su amor perfecto que había recibido de Dios, su santidad, su gloria que poseía en común con Nosotros, como para darnos la paridad de la felicidad, del amor, de la gloria; felicidad dábamos, felicidad nos daba; amor, santidad y gloria le dábamos, amor, santidad y gloria nos daba.  Hija mía, el poseer una Voluntad Divina es cosa de hacer quedar maravillado, y la naturaleza humana no lo puede comprender todo, siente, posee, y no sabe explicarse”.

 

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20-57

Febrero 9, 1927

 

Incapacidad de escribir.  Así como el sol da siempre luz, así el Supremo

Querer quiere dar siempre la luz de sus manifestaciones. Qué

pasa cuando se deja de escribir lo que dice Jesús.

 

(1) Sentía que no quería escribir porque me sentía incapaz, y no sólo eso, sino era tal y tanta la postración de las fuerzas que sentía, que no podía hacerlo, y pensaba entre mí que tal vez no era más Voluntad de Dios que yo escribiera, de otra manera me daría más ayuda y más fuerza, y además si Él quiere puede escribir sin mí”.  Y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el sol da siempre luz, no se cansa jamás de hacer su curso y de investir la superficie de la tierra, y su triunfo es cuando encuentra la semilla para hacerla germinar y desarrollarla para multiplicarla, la flor para darle el color y el perfume, el fruto para darle la dulzura y el sabor.  El sol con el comunicar sus efectos muestra con los hechos que es el verdadero rey de la tierra, por eso triunfa cuando encuentra a quién poder comunicar sus efectos y ejercitar su oficio real sobre toda la naturaleza; en cambio donde no encuentra, en ciertas tierras, ni semillas, ni flores, ni plantas, ni frutos, no puede comunicar sus efectos, se los tiene todos en él y por eso se siente sin triunfo, es como un rey sin súbditos, que no puede ejercitar su oficio, y por eso, como indignado porque no puede comunicar sus efectos quema tanto aquella tierra, que la hace estéril e incapaz de producir un hilo de hierba.  Ahora hija mía, el sol es símbolo de mi Voluntad y Ella por naturaleza suya, en el alma donde reina quiere hacer su curso de luz, y como su luz posee innumerables efectos, no se cansa jamás ni se agota, y por eso quiere comunicar sus efectos, y es su triunfo cuando encuentra en ti las disposiciones, en las que más que semillas, flores y frutos puede comunicar sus efectos, el perfume, el color, su dulzura, que convirtiéndose en conocimientos que a Ella pertenecen forma el encanto de su jardín, y mi Fiat Divino más que sol se siente rey que puede ejercitar su oficio real, siente que no sólo tiene sus súbditos, sino también a su hija, a la que conforme le comunica sus efectos, sus manifestaciones, así le comunica las semejanzas de reina, y esto es todo su triunfo, transformar al alma en reina y ataviarla con las vestiduras reales.  Y como todas mis manifestaciones sobre el Fiat Supremo formarán el nuevo jardín de los hijos de mi Reino, por eso quiere dar siempre con su luz sus efectos en ti, para formarlo rico y opulento de todas las especies de flores, frutos y plantas celestiales, de modo que todos, atraídos por la variedad de tantas bellezas, se sentirán como raptados y buscarán vivir en mi Reino.  Ahora, si en ti faltaran las disposiciones para recibir las comunicaciones de los efectos del Sol de mi Voluntad y de sacarlos para escribirlos, para hacer conocer el bien que Ella contiene y sus inauditos prodigios, mi Voluntad haría como el sol, te quemaría, de modo que quedarías como tierra estéril e infecunda, y además, ¿cómo puedo escribir solo sin ti?  Mis manifestaciones deben ser palpables, no invisibles, deben caer bajo los sentidos de las criaturas, las cosas invisibles el ojo humano no tiene virtud de mirarlas, sería como si te dijera:  ‘Escribe sin tinta, sin pluma y sin papel’.  ¿No sería absurdo e irrazonable?  Entonces debiendo servir mis manifestaciones para uso de criaturas formadas de alma y cuerpo, también Yo tengo necesidad de la materia para escribir, y me la debes prestar tú, así que tú me sirves de tinta, de pluma y de papel, y con esto formo en ti mis caracteres, y tú sintiéndolos en ti, los haces salir y los vuelves palpables con escribirlos sobre el papel.  Por eso tú no puedes escribir sin Mí, te faltaría el tema, el sujeto, el dictado delante para copiar, por tanto no sabrías decir nada, y Yo no puedo escribir sin ti, me faltarían las cosas principales para escribir:  El papel de tu alma, la tinta de tu amor, la pluma de tu voluntad.  Por eso es un trabajo que debemos hacer juntos y de acuerdo de ambas partes”.

(3) Entonces mientras escribía pensaba entre mí:  “Antes de escribir ciertas pequeñas cosas que Jesús me dice, me parecen de poquísima importancia y por eso no me parece necesario ponerlas en el papel, pero en el acto de escribirlas, el modo en que Jesús me las ordena en mi interior cambia la escena y me parecen pequeñas en la apariencia, pero de gran importancia en la sustancia.  Siendo así, ¿qué cuentas darán a Dios quienes han tenido y tienen autoridad sobre mí, cuando no se han impuesto con la obediencia para hacerme escribir, cuántas cosas he omitido cuando no he recibido ninguna orden?  Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija, cierto que me darán cuentas.  Si creen que soy Yo, la cuenta será muy minuciosa, porque creer que soy Yo y no tomar en cuenta hasta una sola palabra, es como si quisieran sofocar un mar de bien para utilidad de las criaturas, porque mi palabra parte siempre de la fuerza de la potencia creadora, en efecto, un Fiat dije en la Creación y extendí un cielo tachonado con innumerables millones de estrellas, otro Fiat y formé el sol; no dije veinte palabras para formar otras tantas cosas en la Creación, sino un solo Fiat me bastó.  Ahora, mi palabra contiene aún su potencia creadora, y no pueden saber si mi palabra está dirigida a formar un cielo, una estrella, un mar, un sol para las almas, por lo tanto no tomándolas en cuenta y no poniéndolas a la vista de las criaturas, me vienen a rechazar en Mí mismo este cielo, este sol, estrellas y mar que podrían hacer tanto bien a las criaturas, y el daño que vendría será imputado a aquél que no dándole importancia lo ha sofocado dentro de Mí.  Si no creen que soy Yo, peor aun, porque son tan ciegos que no tienen ojos para ver el Sol de mi palabra, y la incredulidad lleva a la obstinación y a la dureza del corazón, en cambio el creer ablanda el corazón y lo dispone a hacerse subyugar por la gracia y a darle la vista para poder comprender mis verdades”.

 

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20-58

Febrero 11, 1927

 

Donde reina la Divina Voluntad, Jesús pone en orden las cuerdas de

sus atributos, y cómo debe poder decir:  Aquí es mi cielo.  Cómo los

hijos del Fiat serán reyes y reinas, y sólo quien posee el Fiat

Divino tiene el derecho de pedir su Reino.

 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús me hacía ver en mi interior muchas cuerdas, una junto a la otra que partían de una esfera en medio de las cuerdas, bajo la cual había un vacío, y en aquel vacío estaba mi dulce Jesús que muy frecuentemente tocaba aquellas cuerdas y sonaban, pero en modo tan armonioso y bello que no se puede describir, y después de haber tocado su cancioncita ha dicho:

(2) “Hija mía, estas cuerdas son símbolo del alma en la cual reina mi Voluntad, Yo mismo me deleito de formarlas y de ponerlas todas ordenadas; míralas cómo son bellas, cada cuerda tiene su color distinto, investidas de luz, de modo que todas juntas forman el más bello arco iris, todo deslumbrante de luz.  ¿Pero quieres saber por qué cada cuerda tiene su color distinto?  Porque cada una de ellas simboliza todas mis cualidades divinas, esto es, mis atributos, así que he puesto todo en orden, la cuerda del amor, la cuerda de la bondad, la cuerda de la potencia, de la misericordia, de la fortaleza, de la sabiduría, de la pureza, en suma, todo, no he excluido ni siquiera la cuerda de la justicia, de modo que cuando quiero amar y ser amado, toco la cuerda del amor, ¡oh! cómo es dulce su sonido, suave, penetrante, deleitable, de modo que sacude Cielos y tierra, inviste las fibras más íntimas de todos los seres donde reina mi Querer, y Yo amo y soy amado, porque el sonido atrae y rapta a todos a amarme, y Yo quedo raptado por mi mismo amor, amo y hago salir océanos de amor; este sonido es tan melodioso que me hace tolerar todo y soportar los graves males del pobre mundo.  Este sonido me hace pasar a tocar la cuerda de la bondad, y este sonido llama la atención de todos para recibir los bienes que mi bondad quiere hacer salir, que quiere dar a las criaturas, en este sonido se oyen voces que hablan y pone atentos a todos, es sonido de sorpresa, de admiración al oír en ese sonido de voces los bienes que quiero dar, este sonido mientras me hace sacar mis bienes dispone a las criaturas a recibirlos.  Por tanto cada vez que quiero poner en oficio un atributo mío, toco la cuerda que le pertenece y lo pongo en actitud de sonar.  ¿Pero sabes por qué he dispuesto en ti todas estas cuerdas?  Porque en donde reina mi Divina Voluntad quiero encontrarme a todo Yo mismo y todas las cosas que me pertenecen, de modo que lo que hago en el Cielo debo poder hacerlo en el alma donde domina y reina mi Fiat Supremo, debo tener mi trono, mis músicas, de modo de poder hacer vibrar el sonido de la misericordia para convertir a las almas, el sonido de la sabiduría para hacerme conocer, el sonido de mi potencia y justicia para hacerme temer, debo poder decir, aquí es mi Cielo”.

(3) Después de esto estaba haciendo mi giro en la Creación, y mientras imprimía mi te amo en cada cosa, pedía que en virtud de aquella Voluntad Divina que las conserva bellas e íntegras viniera el Reino del Fiat Supremo sobre la tierra, pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Las cosas creadas son inanimadas, por lo tanto no tienen virtud de pedir un Reino tan santo”.  Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, es verdad que las cosas creadas son sin alma, pero dentro de cada una de ellas corre la Vida de mi Voluntad, y sólo en virtud de Ella se conservan bellas como fueron creadas.  Ahora, las cosas creadas son todas nobles y reinas, pertenecientes todas a mi familia real, y en virtud de mi Voluntad que las anima y de los actos que ejercita mi Voluntad en ellas, tienen el derecho de pedir que venga mi Reino, porque es también Reino de ellas.  Para pedir con derecho que venga el Reino del Fiat Divino es necesario que sea una de nuestra familia, en la cual nuestra Voluntad tiene su primer puesto, su trono, su Vida; he aquí por qué primero te he hecho nacer en Ella, para que pudiera tener sus derechos de paternidad sobre ti, y tú pudieras tener los derechos de hija, para poder tener los derechos de pedirle su Reino, y no sólo tú, sino también en virtud de todas las cosas creadas, esto es, de todos aquellos innumerables actos que ejercita en toda la Creación, que venga a la tierra el Reino nuestro y vuestro.  Hija mía, ¿quién puede aspirar a tener el derecho de ser rey sino un hijo de rey?  Es más, todos ven en él el derecho de que el reino será suyo, en cambio si se ve aspirar a este puesto a un siervo, a un aldeano que no pertenece a la familia real y dice que tiene el derecho de ser rey y que el reino será suyo, a ese tal se le tiene como loco y merece todas las burlas.  Así quien quisiera pedir mi Reino y no reina en él mi Santo Querer, estando en las condiciones de siervo no tiene derecho de pedir mi Reino, y si lo pide es sin derecho y un simple modo de decir.  Ahora supón que un rey tuviese por hijos cientos y miles de hijos, que todos pertenecen legítimamente a la familia real, ¿no tienen todos éstos el derecho de ocupar puestos nobles, convenientes a su condición y de decir que el reino de nuestro padre es reino nuestro porque llevamos en nuestras venas su sangre real?  Ahora, en la Creación toda y en los hijos que pertenecerán al Reino del Fiat Divino correrá en ellos más que sangre la Vida de Él, que les dará el derecho de pertenecer a la familia real y celestial, de modo que todos serán reyes y reinas, todos ocuparán puestos nobles, dignos de la familia a la que pertenecen.  Por eso tienen más derecho las cosas creadas de que venga el Reino de mi Querer, porque todas son hijas del Cielo y son los actos de mi misma Voluntad que lo pide en ellas, más que las mismas criaturas, que haciendo su voluntad se han reducido a la condición de siervas.  Por tanto cuando tú pides a nombre del cielo, del sol, del mar, y de todas las otras cosas creadas que venga el Reino del Eterno Fiat, obligas a mi misma Voluntad a pedir que venga su Reino, ¿y te parece nada que una Voluntad Divina pida en cada cosa creada, porque tú pides su Reino?  Por eso continúa y no retrocedas.  Es más, tú debes saber que es mi misma Voluntad la que te pone en camino en toda la Creación para tener a su hija en todos sus actos junto con Ella, para hacerte hacer lo que Ella hace y quiere de ti”.

 

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20-59

Febrero 13, 1927

 

Mientras que la Divina Voluntad no sea conocida y no tenga su Reino,

la gloria de Dios en la Creación será incompleta.  Ejemplo de un rey.

 

(1) Estaba siguiendo a la Divina Voluntad en sus actos en la Creación, y en mi mente me vino una duda:  “Cómo puede ser que Jesús dice que hasta que no venga el Reino de su Voluntad a la tierra, la gloria de la Creación y Redención estará incompleta, ¿cómo puede ser esto?  ¿No tiene acaso esta Voluntad Suprema virtud de glorificarse por Sí misma?  Cierto que tiene esta virtud y es más que suficiente para su gloria, sin embargo dice que si su Voluntad no extiende su Reino en medio de las criaturas, su gloria por causa de la Creación será incompleta”.  Ahora, mientras esto pensaba, mi adorable Jesús sorprendiéndome con una luz vivísima que salía de Él me ha dicho:

(2) “Hija mía, la cosa en sí misma es clarísima, que mientras que mi Voluntad no sea conocida y no tenga su primer puesto de honor y de dominio en cada ser salido de nuestras manos creadoras, su gloria estará siempre incompleta.  La razón es clarísima, porque en la Creación nuestra finalidad primera fue que saliendo de Nosotros esta Suprema Voluntad, que bilocándola en toda la Creación se extendía por doquier, en el cielo, en el sol, en el mar, en la flor, en las plantas, hasta en la tierra y en cada ser salido de nuestras manos creadoras, constituyéndose vida de todo para formar su Vida en cada ser, y bilocándose en cada criatura pudiese tener tantas Vidas suyas y tantos reinos para dominar por cuantas criaturas salían a la luz.  Ahora, mi Voluntad no se ha retirado, no hay punto donde no se extienda su Vida Divina, no hay criatura que no esté investida por esta Voluntad Suprema, y mientras se extiende dondequiera e inviste todo y a todos, no puede formar su Vida, ¡cuántas Vidas Divinas sofocadas en las criaturas, cuántos le niegan el primer puesto en sus actos, cuántos la posponen por actos indignos y viles, negándole su dominio!  ¿Y te parece poco la destrucción de tantas Vidas Divinas de esta Voluntad mía en las criaturas?  ¿De tantos actos suyos nobles y sublimes que se siente destruir mientras se sirven de Ella para formar vidas humanas, vidas deplorables, monstruos que servirán para el infierno?  ¿Te parece poco hija mía?  El perjuicio que recibe nuestra gloria por causa de la Creación es grande e incalculable, que ni siquiera todo el bien de la Redención nos ha podido rehacer, porque con la misma Redención el hombre no ha regresado a la unidad de nuestra Voluntad, ni Ella reina completamente en las criaturas; cuántas vidas que se dicen buenas, santas, mezcladas de Voluntad Divina y humana, por eso nuestra gloria en la Creación no está completa, sólo estará completa cuando las cosas creadas por Nosotros sirvan a nuestra misma Voluntad y a aquellos que le darán el primer puesto de honor, la reconocerán en todas las cosas y haciéndola reinar en todos sus actos la constituyan Reina absoluta y Rey dominante.  ¿No te parece justo y de derecho que siendo todo de mi Voluntad y encontrándose por todas partes y por todos como vida primaria de todo, que todos la reconozcan y todos se vuelvan Voluntad Divina, perteneciendo todos a Ella?  Supón un rey que tuviese su reino, todas las tierras, las villas, las ciudades, son exclusivamente propiedades suyas, no hay cosa que a él no pertenezca, no sólo como derecho de que el reino es suyo, sino también como derecho de propiedad de que pertenecen a él.  Ahora, este rey por bondad de ánimo que posee quiere ver a su pueblo feliz y distribuye gratuitamente sus propiedades, sus villas, sus tierras, dándoles hasta sus ciudades para que habiten en ellas, de modo que todos pueden ser ricos abundantemente, cada uno en sus condiciones, y todo este gran bien que hace a su pueblo es con la única finalidad de que lo reconozcan por su rey, dándole todos absoluto dominio, y que reconozcan que las tierras ocupadas por ellos les han sido dadas gratuitamente por el rey, a fin de que sea glorificado, reconocido y amado por el bien que les ha hecho.  Ahora, este pueblo ingrato no lo reconoce por su rey, y las tierras que poseen se toman el derecho de propiedad, desconociendo que fueron dones hechos por el rey, ¿no vendría entonces este rey a ser defraudado en su gloria por todo el bien que ha hecho a su pueblo?  Y si agregas que se sirven de las tierras del rey sin darle utilidad:  Quién no la trabaja, quién quita las más bellas plantaciones, quién deja secar sus bellos jardines, de modo que se procuran su infelicidad y miseria, todo esto se agregaría al perjuicio de la gloria del rey, al deshonor y daría un dolor que nadie podría mitigar.  Esto no es más que una sombra apenas de lo que ha hecho y hace todavía mi Suprema Voluntad, ninguno nos ha dado ni un céntimo porque recibe el bien del sol, del mar, de la tierra, sino que todo les damos gratuitamente y sólo para hacerlos felices y que reconozcan a mi Fiat Supremo que los ama tanto y no quiere más que amor y dominio.  Ahora, ¿quién podría rehacer a ese rey del perjuicio de la gloria que no le ha dado su pueblo y mitigar su intenso dolor?  Supón también que uno de este mismo pueblo, invistiéndose del justo dolor de su rey y queriéndolo rehacer de su gloria, empieza él, como primero, a poner bella la tierra que ocupa, de modo de hacerla el más bello y florido jardín del reino, después dice a todos que su jardín es un don que le ha hecho el rey porque lo ama, después llama al rey a su jardín y le dice:  ‘Estos son dominios tuyos, es justo que estén todos a tu disposición’.  El rey goza de esta lealtad y dice:  ‘Quiero que seas rey junto conmigo, que reinemos juntos’.  !Oh! cómo se siente reintegrar la gloria, mitigar el dolor por este tal de su pueblo; pero este hombre no se detiene, recorre todos los caminos del reino y sacudiendo a todos con su palabra llama a un buen número de personas a que lo imiten, y forma el pueblo leal que da el derecho de dominio a su rey.  Y el rey se siente rehecho en su gloria y por premio les da el título de hijos suyos y les dice:  ‘Mi reino es vuestro, reinad hijos míos’.  Esta es mi finalidad, que en mi Reino no haya siervos, sino hijos y reyes al igual que Yo.  Así será de mi Divina Voluntad.  ¡Oh! cómo espera que le sea dada su gloria completa en la Creación, que sea reconocido que todo es suyo para poder decir:  ‘Todo es vuestro, reinemos juntos’.  Cómo espera que sus conocimientos sobre el Fiat Supremo recorran los caminos para sacudir, para llamar, para apresurar que vengan a mi reino y me forme mis verdaderos hijos a los que pueda dar el título de reyes.  Por eso tengo tanto interés que estas manifestaciones sobre mi Divino Querer sean conocidas, porque se trata de mi acto más grande, cual es el cumplimiento de mi gloria y el bien completo de las criaturas”.

 

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20-60

Febrero 16, 1927

 

Cómo donde reina el Fiat pone todo en comunicación; ejemplo de los

esposos.  El obrar en la Divina Voluntad es la plenitud de

los actos y el triunfo del acto divino en el humano.

 

(1) Estaba girando en toda la Creación para llevar junto conmigo todas las cosas creadas delante de la Majestad Suprema como homenajes, alabanzas, adoraciones, porque son obras de sus manos creadoras, dignas sólo de Aquél que las ha creado, porque están animadas por su Voluntad Divina; pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Las cosas creadas no se mueven, están en su lugar, no vienen junto conmigo, por tanto es inútil decir que las llevo junto conmigo, porque ellas no vienen”.  Mientras esto pensaba mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior, y al mismo tiempo me hacía ver mi pequeña alma, que tenía concentrados en ella tantos rayos, los cuales tenían la comunicación a cada cosa creada, de modo que ellas estaban en comunicación conmigo y yo con ellas, pero el punto principal de partida, de donde salían estos rayos, era Dios, que tenía las comunicaciones con todos y con todo, y mi amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, donde reina mi Voluntad, con su luz a la cual ninguno puede resistir porque es inmensa y penetrante, pone todo en comunicación, cada rayo parte del centro divino en el cual mi Voluntad tiene su sede principal, los rayos no son otra cosa que los actos que hace salir de Sí el Fiat Divino, los cuales invistiendo cada cosa creada, forman su vida y otras tantas sedes secundarias en cada una de ellas.  Ahora la cosa es natural, que en el alma donde Ella reina, conforme forma sus actos en mi Querer, así todas las cosas creadas en virtud de la luz que las une reciben la comunicación de aquel acto y sobre el vuelo de la misma luz se unen junto para seguir el acto que hace el alma donde reina mi Querer, porque una es la Voluntad que poseen, una es la fuerza, por eso uno es el acto que quieren hacer, es mi misma Voluntad que mueve todo y vuelve de todos el acto de uno.  Por tanto está segura de que a pesar de que las cosas creadas están en su puesto, todas te siguen, mi misma Voluntad te las pone en camino a fin de que no estés sola, sino que te acompañen todas.  Sucede como en una boda, que la pareja de los esposos va sola adelante, pero atrás va su séquito en gran número de los invitados.  Tú eres la esposa con la cual mi Voluntad ha querido formar su real desposorio, ha querido abatir las divisiones, los obstáculos que existían entre tú y Ella para formar la pareja más feliz que jamás haya existido; así que para ti y para Ella son días de fiesta, tus actos animados por el Fiat Divino son invitaciones continuas que haces a todas las cosas salidas de nuestras manos creadoras.  Por tanto tu invitación es extensísima, no hay quién pueda hacer menos que aceptar, porque es una Voluntad Divina que llama a todas sus obras a su convite, no excluida ni siquiera mi Mamá Celestial y todos se sienten honrados y triunfantes por asistir a las bodas y de participar en el convite de las bodas de mi Suprema Voluntad, por eso con ansias esperan tus actos, tus invitaciones, tus llamadas, para venir a sentarse al banquete y festejar a la pareja de los esposos.  Entonces tú vas delante junto con mi Voluntad ante la Majestad Suprema, mis obras te siguen detrás; y esto es con justicia, porque al crear todas las cosas, fue a la criatura a quien dimos la supremacía sobre todas nuestras obras, esto es, a la criatura en quien debía reinar plenamente nuestro Fiat Divino, no a la criatura degradada por su voluntad, ésta es la última de todas, no tiene ni derecho ni comunicación.  En cambio donde reina mi Querer tiene el derecho de ser la primera y llamar a todos para hacerse seguir por todos.  Por eso el obrar en Él es el milagro más grande y la plenitud de todos los actos unidos juntos y el triunfo del acto divino en el acto humano, porque mi Voluntad era como estéril en medio de las criaturas, pero ahora ya es feliz por su primera hija, en la cual ve sus tantos partos que vendrán a la luz, así que no más como madre estéril vivirá en medio de las gentes, sino como madre fecunda de muchos hijos.  Era viuda, porque al crear al primer hombre se desposó con la naturaleza humana dotándola con las riquezas inmensas de su Voluntad, sello del desposorio que formaba con el hombre, pero en cuanto se sustrajo de Ella, quedó viuda durante tantos siglos, y ahora ha quitado el luto de su viudez y desposándose de nuevo volvió a ponerse sus vestidos de esposa y ha hecho salir de nuevo en campo sus dotes, y el sello de estas dotes son sus conocimientos en los cuales hace don de las riquezas que Ella posee.  Por eso hija mía sé atenta a conservar tus vestiduras de esposa y a gozar los dominios que mi Voluntad te ha dado en dote”.

 

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20-61

Febrero 19, 1927

 

Jesús la invita a luchar.  Cómo Jesús lucha con sus conocimientos, con

los ejemplos, con las enseñanzas; el alma lucha con recibirlos, con

seguir los actos de su Voluntad en la Creación y Redención.

 

(1) Estaba siguiendo mi vuelo en el Fiat Divino y mi dulce Jesús se hacía ver que salía de dentro de mi interior, y entrelazaba sus manos con las mías invitándome a luchar con Él, yo era pequeña, pequeña, y no me sentía hábil y fuerte para luchar con Él, mucho más porque salió una voz de dentro de una luz que decía:  “Es demasiado pequeñita, ¿cómo puede vencer en esta lucha?”.  Y Jesús ha respondido:

(2) “Más bien porque es pequeña puede vencer, porque toda la fuerza está en la pequeñez”.

(3) Yo estaba desconsolada, no me atrevía a luchar con Jesús, y Él incitándome a la lucha me ha dicho:

(4) “Hija mía, ánimo, inténtalo, si tú vences vencerás el Reino de mi Voluntad, no te debes detener porque eres pequeña, porque he puesto a tu disposición toda la fuerza de las cosas creadas, así que junto contigo lucha toda la fuerza que contiene el cielo, el sol, el agua, el viento, el mar, todos me dan batalla, la hacen junto Conmigo para hacerme ceder el Reino del Fiat Divino, la hacen a las criaturas con las armas que cada cosa creada tiene en su propio puño, para rendirlas a reconocer mi Voluntad, a fin de que la hagan reinar como la hacen ellas reinar y queriendo vencer, todas se han puesto como en orden de batalla, y viendo que las criaturas resisten, queriendo vencer por fuerza porque tienen con ellas la fuerza de aquella Voluntad que las anima y domina, con las armas que poseen derriban gentes y ciudades con tal imperio, que ninguno las puede resistir; tú no puedes comprender toda la fuerza y potencia que contienen todos los elementos, que si mi Querer no los tuviera como frenados, sería tan encarnizada la batalla, que de la tierra harían ruinas.  Ahora, la fuerza de ellas es también tuya, y por eso tú gira en medio de ellas para ponerlas en orden de batalla, tus actos, tu pedir continuo el Reino del Fiat Supremo llama para poner atenta a toda la Creación, y mi Voluntad moviéndose en ella pone todos sus actos en oficio regio para dar y hacer vencer su Reino en medio de las criaturas.  Por lo tanto es mi mismo Querer el que lucha, que da batalla con mi misma Voluntad para el triunfo de su Reino.  Así que tu lucha está animada por Ella, la cual tiene fuerza suficiente e irresistible para vencer.  Por eso lucha, porque vencerás, y además, luchar para vencer el Reino del Fiat Supremo es la lucha más santa que puede existir, es la batalla más justa y más de derecho que se puede hacer, tan es verdad, que mi mismo Querer desde que formó la Creación empezó esta batalla y esta lucha, y se detendrá sólo cuando venza completamente.  ¿Pero quieres sabes cuándo luchas Conmigo y Yo contigo?  Yo lucho cuando te manifiesto los conocimientos sobre mi Eterno Fiat, así que cada dicho, cada conocimiento, cada semejanza que se refiere a Él, es una lucha y una batalla que hago contigo para vencer tu voluntad, ponerla en su puesto creado por Nosotros, llamarla casi por vía de lucha al orden del reino de mi Divino Querer, y mientras lucho contigo para subyugar tu voluntad, la inicio en medio de las criaturas.  Lucho contigo cuando te enseño el camino que debes hacer y lo que debes hacer para vivir en mi Reino, las felicidades, las alegrías que debes poseer, en suma, lucho por vía de luz que contienen mis conocimientos, lucho por vía de amor y con los ejemplos más tiernos en modo de no poder resistir a mi lucha, lucho por medio de las promesas de felicidad y de alegrías sin fin; mi lucha es persistente y no me canso jamás, ¿pero para vencer qué cosa?  Tu voluntad, y en la tuya a aquellos que reconocerán la mía para vivir en mi Reino.  Y tú luchas Conmigo cuando recibes mis conocimientos y poniéndolos en orden en tu alma formas el Reino de mi Fiat Supremo en ti, y haciéndome lucha buscas vencer mi Reino.  Cada acto tuyo hecho en mi Voluntad es una lucha que me haces; cada giro que haces por todas las cosas creadas para unirte a todos los actos que Ella hace en toda la Creación, llamas a toda la Creación a la batalla para vencer mi Reino, moviendo a mi misma Voluntad dominante en todas las cosas creadas para dar batalla a mi misma Voluntad para establecer su Reino.  Y por eso en estos tiempos, el viento, el agua, el mar, la tierra, el cielo, están más que nunca todos en movimiento, haciendo batalla contra las criaturas, sucediendo fenómenos nuevos, y cuántos más sucederán, destruyendo gentes y ciudades, porque en las batallas es necesario disponerse a sufrir pérdidas y muchas veces aun por parte de quien vence; sin batalla no ha habido jamás conquistas de reinos, y si esto ha habido, no han sido duraderas.  Luchas Conmigo cuando invistiendo todo lo que Yo hice y sufrí en mi Humanidad, esto es, en mis lágrimas, en mis penas más íntimas, en mis oraciones, en mis pasos, en mis palabras y hasta en las gotas de mi sangre, imprimes tu te amo y por cada uno de mis actos me pides que venga el Reino de mi Fiat Supremo, ¿quién puede decirte la lucha que me haces?  Mueves a mis mismos actos para hacerme batalla para vencerme a cederte mi Reino.  Por eso Yo lucho contigo y tú luchas Conmigo, es necesaria esta lucha, tú para vencer mi Reino, y Yo para vencer tu voluntad y para iniciar la batalla en medio de las criaturas, para establecer el Reino de mi Supremo Querer.  Yo tengo mi misma Voluntad, toda su potencia, fuerza e inmensidad para vencer, tú tienes mi misma Voluntad y a tu disposición toda la Creación y todo lo que Yo hice de bien en la Redención, para adiestrar un ejército formidable para hacer batalla y vencer el Reino del Fiat Supremo.  Mira, también cada palabra que escribes es una lucha que me haces y un soldado de más que colocas en el ejército que debe vencer el Reino de mi Voluntad.  Por eso sé atenta hija mía, que son tiempos de lucha y es necesario usar todos los medios para vencer”.

 

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20-62

Febrero 21, 1927

 

Por qué tanto interés de Jesús en querer hacer conocer su Voluntad Divina.

 

(1) Mi pobre mente se perdía en los tantos conocimientos del Supremo Querer y pensaba entre mí:  “¿Por qué Jesús tiene tanto interés en que se conozca esta Divina Voluntad y que reine en medio de las criaturas?”  Ahora mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿quieres tú saber por qué tengo tanto interés de hacer conocer mi Voluntad y que reine en medio de las criaturas?  Porque sólo Ella es el medio para poder rehacer a la criatura y me pone a Mí y a ella en condiciones, Yo de poder dar y a ella de poder recibir.  En tanto que mi Querer no regrese triunfante y dominante en medio de las criaturas, Yo no podré dar lo que quiero y en ellas faltará la capacidad, el espacio para poder recibir lo que puedo y quiero dar, porque sólo mi Voluntad tiene esta virtud, esta potencia, que poniendo el orden, el equilibrio entre Creador y criatura, abre todas las vías de comunicación entre ellos.  Dios tiene su vía regia para poder enviar sin peligro sus dones, para poder descender cuando quiera y llevarle en persona los bienes más grandes, y la criatura teniendo la misma vía puede recibirlos, o bien subir para ir a tomar ella misma lo que su Señor le quiere dar.  Por cuán rico y potente fuese un rey, si no encuentra a quién dar, no tendrá jamás el contento, la satisfacción de poder dar, sus riquezas estarán ociosas, aisladas, abandonadas, él tal vez vivirá ahogado en sus riquezas, pero no tendrá jamás el contento, la felicidad de dar y de hacer gozar de sus bienes a otros, porque no encuentra a quién darlos.  Este rey será un rey aislado, abandonado, sin cortejo, no tendrá quién le sonría, quién le diga un gracias, no habrá jamás fiesta para él, porque la fiesta se forma con dar y con recibir.  Así que con todas sus riquezas este rey tendrá un clavo en el corazón, el abandono, la monotonía; será rico pero sin gloria, sin heroísmo, sin nombre.  ¿Qué dolor para este rey con todo y sus riquezas?

(3) Ahora hija mía, la causa por la que sacamos fuera la Creación y creamos al hombre, fue para dar nuestras riquezas, a fin de que a la gloria interna y felicidad inmensa que teníamos, se uniera la gloria externa de nuestras obras.  Por tanto no estando la criatura en nuestra Voluntad nos la sentimos lejana, no hay quién nos circunde con su gracias, ni quién nos sonría de complacencia por nuestras obras.  Todo es aislamiento, estamos circundados por inmensas riquezas, pero como nuestras criaturas están lejanas de Nosotros, no tenemos a quién darlas, no tenemos quién admire nuestras obras para hacerlas gozar, somos felices, pero por Nosotros mismos, no hay quién pueda mínimamente turbar nuestra felicidad, pero estamos obligados a ver la infelicidad de las criaturas, porque estando separadas de Nosotros, ellas no pueden tomar y Nosotros no podemos dar.  La voluntad humana ha formado las barreras, cerró con llave las puertas de comunicación.  El dar es liberalidad, heroísmo, amor; el recibir es gracia, y la criatura con hacer su voluntad impide nuestra liberalidad, nuestro heroísmo, nuestro amor, y si alguna cosa se da, es siempre restringida, por vía de esfuerzos, de intrigas, porque no estando el orden entre ellas y Nosotros, las cosas no corren libremente.  Nosotros no somos capaces de dolor, nuestro Ser es intangible de todos los males, si fuésemos capaces de dolor la criatura envenenaría nuestra existencia.  He aquí por qué todo nuestro interés, por qué queremos hacer conocer nuestra Voluntad y que reine en medio de ellas, porque queremos dar, queremos verlas felices de nuestra misma felicidad, y sólo nuestra Voluntad puede hacer todo esto, realizar la finalidad de la Creación y hacernos poner en común nuestros bienes”.

(4) ¡Oh! Voluntad de Dios, cómo eres admirable, potente y deseable.  ¡Ah! con tu imperio vence a todos, hazte conocer y ríndenos todos a Ti.

 

Deo Gratias.



[1] Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta.