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I. M. I.

 

Fiat!!!

 

23-1

Septiembre 17, 1927

 

Las penas son como el fierro forjado por el martillo, que echa chispas.

Diferencia entre la cruz de la Humanidad de Nuestro Señor y la

de la Divina Voluntad.  El acto incesante del Querer Divino.

 

(1) Jesús mío, vida de mi pobre corazón, ven a sostener mi debilidad, soy una pequeña niña aún y siento la necesidad extrema de que me tengas entre tus brazos, que guíes mi mano mientras escribo, que pongas las palabras en mi boca, que me des tus pensamientos, tu luz, tu amor y tu mismo Querer, y si no lo haces yo me estaré como niña caprichuda sin hacer nada.  Y si Tú amas tanto el hacer conocer tu Santísimo Querer, el primero en sacrificarse serás Tú, yo entraré en orden secundario, por eso Amor mío transfórmame en Ti, quítame la torpeza, porque siento que no puedo más, y yo seguiré cumpliendo tu eterno Querer aun a costa de mi vida.

(2) Después, siguiendo mi abandono en la Divina Voluntad, me sentía bajo el yugo de las penas, y mi amado Jesús estrechándome a Sí para darme la fuerza me ha dicho:

(3) “Hija mía, las penas son como el fierro forjado por el martillo, que lo hace centellear de luz e inflamarse tanto, de cambiarse en fuego, y bajo los golpes que recibe pierde la dureza, se reblandece, de modo que se le puede dar la forma que se quiere.  Así es el alma, bajo los golpes del dolor pierde la dureza, centellea luz, se transforma en mi amor y se vuelve fuego, y Yo, artífice divino, encontrándola moldeable le doy la forma que quiero. ¡Oh! cómo me deleito en hacerla bella, soy artífice celoso y quiero la gloria porque ninguno puede y sabe hacer mis estatuas, mis vasos, tanto en la forma como en la belleza y mucho menos en la finura, y en la luz que centellea las convierte todas en verdad.  Así que cada golpe que le doy le preparo una verdad para manifestar, porque cada golpe es una chispa que el alma pone fuera de sí, y Yo no las pierdo como las pierde el artífice al golpear el fierro, sino que me sirvo de ellas para investirlas de luz, de verdades sorprendentes, de manera que al alma le sirven como la más bella vestimenta y le suministran el buen alimento de la Vida Divina”.

(4) Después de esto seguía a mi dulce Jesús, pero estaba tan afligido y sufriente que daba piedad, y yo le he dicho:  “Dime amor mío, ¿qué tienes?  ¿Por qué sufres tanto?”  Y Jesús ha agregado:

(5) “Hija mía, sufro por el gran dolor de mi Voluntad.  Mi Humanidad sufrió, tuvo su cruz, pero su vida fue breve sobre la tierra, en cambio la Vida de mi Voluntad ha sido muy prolongada en medio de las criaturas, son ya seis mil años y durará aún más, y ¿sabes tú quién es la cruz continuada de Ella?  La voluntad humana, y cada acto de ella opuesto a la Suya, y cada acto de la mía que no recibe, es una cruz que forma a mi Eterno Querer, por lo tanto las cruces de Él son innumerables.  Si tú observas toda la Creación la encontrarás toda llena de cruces formadas por el querer humano.  Mira el sol, mi Divino Querer lleva su luz a las criaturas, y ellas toman su luz y no reconocen a quien les lleva esta luz, y mi Querer recibe en el sol tantas cruces por cuantas criaturas no lo reconocen, y mientras gozan esta luz se sirven de la misma luz para ofender a aquel Querer Divino que las ilumina, ¡oh! cómo es duro y doloroso hacer el bien y no ser reconocido.  El viento está lleno de cruces, cada ráfaga es un bien, que lleva a las criaturas, éstas toman y gozan aquel bien pero no reconocen a Aquél que en el viento las acaricia, las refresca, les purifica el aire y por eso se siente clavar clavos de ingratitud, y cruces a cada viento que sopla.  El agua, el mar, la tierra, están llenos de cruces formadas por el querer humano, ¿quién no se sirve del agua, del mar y de la tierra?  Todos, sin embargo mi Querer que conserva todo y es vida primaria de todas las cosas creadas no es reconocido, y sólo está en ellas para recibir las cruces de la ingratitud humana, por eso las cruces de mi Querer son sin número y más dolorosas que aquella de mi Humanidad; mucho más que a ésta no le faltan las almas buenas que han comprendido su dolor, sus tormentos, las penas que me hicieron sufrir y también la muerte, y me han compadecido y reparado por lo que Yo sufrí en mi vida mortal, en cambio aquéllas de mi Fiat Divino son cruces que no se conocen y por lo tanto están sin compasión y sin reparación, y por eso es tanto el dolor que siente mi Querer Divino en toda la Creación, que hace estallar ahora a la tierra, ahora al mar, ahora al viento en dolor, y en su dolor descarga flagelos de destrucción; es el extremo dolor de Él, que no pudiendo más golpea a aquellos que no lo reconocen.  He aquí el por qué te llamo frecuentemente a girar en toda la Creación, es para hacerte conocer lo que mi Querer hace en ella, el dolor y las cruces que recibe de las criaturas a fin de que tú lo reconozcas en cada cosa creada, lo ames, lo adores, lo agradezcas, y seas la primera reparadora y consoladora de un Querer tan Santo, porque sólo quien vive en mi Voluntad puede penetrar en sus actos y reconocer sus dolores, y con su misma potencia volverse defensora y consoladora de mi Voluntad, que desde hace tantos siglos vive aislada y crucificada en medio de la familia humana”.

(6) Entonces, mientras Jesús decía esto, yo miraba la Creación y la veía toda llena de cruces, tantas que no se podían contar, y el Querer Divino conforme emitía sus actos fuera de Sí para darlos a las criaturas, el querer humano ponía fuera su cruz para crucificar aquellos actos divinos.  ¡Qué dolor, qué pena!  Y mi amado Jesús ha agregado:

(7) “Hija mía, mi eterno Fiat tuvo un acto incesante hacia las criaturas desde que creó toda la Creación, pero estos actos suyos, porque faltaba en ellas mi Voluntad reinante, no fueron recibidos por ellas y por eso quedaron suspendidos en toda la Creación en mi mismo Querer Divino.  Ahora, al venir Yo sobre la tierra mi primer interés fue el de retomar en Mí el acto incesante de Él, que había quedado suspendido en Sí mismo porque no había podido tomar su lugar en la criatura, y mi Humanidad unida al Verbo, primero debía dar lugar a este su acto incesante, darle la satisfacción, y esta fue mi Pasión desconocida, la más prolongada y dolorosa, y después me ocupé de la Redención.  El primer acto en la criatura es la voluntad, todos los demás actos, sean malos o buenos entran en el orden secundario, y por eso Yo debí primero tener interés de poner a salvo, en Mí, todos los actos de mi Divina Voluntad, descender en lo bajo de los actos humanos para reunir juntas la una y la Otra, a fin de que viendo puestos a salvo sus actos, pudiese contentarla con las criaturas.  Ahora, hoy te invito a retomar en ti estos actos rechazados por las criaturas, porque mi Querer continúa con su acto incesante y queda con el dolor de verlo suspendido en Sí mismo, porque no encuentra quien los reciba, ni quien los quiera, ni quien los conozca, por eso sé atenta en trabajar y sufrir junto Conmigo para el triunfo del reino de mi Divina Voluntad”.

 

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23-2

Septiembre 21, 1927

 

Cómo el alma que vive en el Querer Divino pone en ejercicio los

actos de Él.  Cómo la verdad es vida perenne y milagro continuado.

 

(1) Estaba girando por toda la Creación y pedía en cada cosa creada el reino del Fiat Supremo, y mi adorado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, como todas las cosas creadas están fijas en Dios, conforme tú en cada una de ellas pides el reino de mi Divina Voluntad, así las cosas creadas se mueven en Dios y piden mi reino, cada una de ellas forma su ola suplicante, el movimiento incesante para pedir lo que tú quieres, y como las cosas creadas no son otra cosa que actos salidos de mi Divina Voluntad, dando a cada acto un oficio, así tú, conforme pides mi reino en cada cosa creada, pones en ejercicio todos los oficios de los actos de mi Supremo Querer en torno al Ente Divino, y haces que nuestra bondad, nuestra potencia, nuestra justicia y misericordia, nuestro amor, nuestra sabiduría, pidan el reino de nuestra Voluntad, porque cada cosa creada contiene, cada una, una cualidad nuestra, y Nosotros sentimos que nos llegan una después de la otra, olas de bondad, de potencia, de justicia, de misericordia, de amor, de sabiduría, que con modos divinos suplican, ruegan, piden el reino del Fiat Divino en medio de las criaturas, y Nosotros al vernos tan asediados por los mismos actos de nuestro Querer Divino, nos preguntamos:  ‘¿Quién es aquélla que mueve una Voluntad tan grande, con todos sus innumerables actos, a pedirnos que demos nuestro reino a las criaturas?’  Y nuestros actos nos responden:  ‘Es la pequeña hija del Eterno Querer, es la hija de todos nosotros, que con tanto amor mueve nuestros actos a pedir lo que todos queremos’.  Y en el exceso de nuestro amor decimos:  ‘¡Ah, es la pequeña hija de nuestro Querer, déjenla hacer, a ella le es dado el penetrar dondequiera, déjenle libre el paso, porque ella no hará otra cosa, ni pedirá sino lo que Nosotros queremos”.

(3) Después de esto estaba pensando en todo lo que mi adorado Jesús me había dicho acerca de su Divina Voluntad, y como si quisiera otras pruebas más ciertas de que era Jesús el que me hablaba.  Entonces Jesús saliendo de mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, no hay otra prueba más cierta y segura, y que pueda hacer más bien tanto a ti como a los demás, que el haberte manifestado tantas verdades; la verdad es más que el milagro, ella lleva consigo la Vida Divina permanente, y a donde llega, si hay alguien que la escuche, biloca la verdad junto con su Vida para darse a quien la quiera.  Por lo tanto mis verdades son luz perenne, no sujeta a apagarse, y Vida que jamás muere.  ¿Qué bien no puede producir una verdad mía?  Puede formar santos, puede convertir las almas, puede poner en fuga las tinieblas y tiene virtud de renovar todo el mundo, por eso es que hago un milagro más grande cuando manifiesto una verdad, que cuando doy otras pruebas de que soy Yo el que va al alma, o que si hiciera otras cosas milagrosas, porque éstas son sombra de mi potencia, son luz pasajera, y como es pasajera no lleva a todos la virtud milagrosa, sino que se reduce al individuo que ha recibido el milagro, y muchas veces quien ha recibido el milagro ni siquiera se hace santo.  En cambio la verdad contiene la vida, y como vida lleva su virtud a quien la quiera.  Ten por cierto hija mía, que si Yo al venir a la tierra no hubiera dicho tantas verdades en el Evangelio, a pesar de que hubiera hecho milagros, la Redención habría sido obstaculizada, sin desarrollo, porque las gentes no encontrarían nada, ni enseñanzas, ni luz de verdad para aprender los remedios, para encontrar el camino que conduce al Cielo.  Así sería de ti si no te hubiera dicho tantas verdades, especialmente sobre mi adorable Voluntad, que ha sido el más grande milagro que he hecho en estos tiempos, ¿qué bien traería tu misión tan grande, confiada a ti, de hacer conocer el reino del Fiat Supremo?  En cambio con el haberte dicho tantas verdades acerca de Él, se puede conocer mi Divina Voluntad en el mundo, puede ser restituido el orden, la paz, la luz, la felicidad perdidas; todas estas verdades llevarán al hombre en su regazo a su Creador, para darse el primer beso de la Creación, y ser restituida en ella la imagen de Aquél que la creó; si tú supieras el gran bien que llevarán a las criaturas todas las verdades que te he dicho, te estallaría el corazón de alegría, además no puedes temer de que el enemigo infernal pudiese osar el manifestarte una sola verdad acerca de la Divina Voluntad, porque él ante la luz de Ella tiembla, huye, y cada verdad sobre mi Voluntad es para él un infierno de más, y como no quiso ni amarla ni hacerla, se cambió para él en tormentos que no tendrán fin; él, ante la sola palabra Voluntad de Dios se siente de tal manera quemar, que monta en furor y odia aquella Santa Voluntad que lo atormenta más que el infierno.  Por eso puedes estar segura de que Voluntad de Dios y enemigo infernal no están jamás de acuerdo, ni juntos, ni cerca, su luz lo eclipsa y lo precipita en las profundidades del infierno.  Por lo tanto, lo que te recomiendo es que ninguna verdad o simple palabra acerca de mi Querer Divino la dejes perder, porque todo debe servir para cumplir la cadena de los milagros perennes, para hacer conocer el reino de Él y para restituir la felicidad perdida a las criaturas”.

 

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23-3

Septiembre 25, 1927

 

Quien vive en el Querer Divino no encuentra camino para salir de Él,

y contiene todos los gérmenes de la gloria que posee la Creación.

Jesús la llama junto con Él al trabajo de su reino.

 

(1) Me sentía bajo la opresión de la privación de mi dulce Jesús y pensaba entre mí:  “Yo no sé cómo mi amado Jesús me deja, ¿no piensa Él que yo me puedo volver más mala sin Aquél que es mi vida, y que es el único que me puede infundir la vida de obrar el bien?  Ya no se preocupa de nada, ni de vigilarme, ni de apresurarme, ni de corregirme”.  Pero mientras esto pensaba, mi adorado Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, porque estoy seguro de que tú no puedes salir de dentro del gran mar de mi Divina Voluntad, habiéndote Yo puesto en Ella, y tú con tu plena adhesión has querido entrar, por tanto no hay caminos por donde puedas salir, porque de este mar no se encuentran los confines, por cuanto caminaras dentro no encontrarías ni su playa, ni su fin.  Por eso Yo estoy seguro de que mi pequeña hija no puede salir de dentro del mar de mi Voluntad, y por eso Yo me alejo en el mismo mar y tú me pierdes de vista, pero como uno es el mar en el que estamos, todo lo que tú haces tiene el camino para llegar a Mí, y como llegan a Mí tus actos estoy seguro de que estás en mi mar, y por eso no me preocupo; mientras que antes Yo no estaba seguro de ti, por eso tenía tanta premura en vigilarte, en empujarte y no te dejaba jamás, porque no te veía en el fondo del mar de mi Divina Voluntad, de la cual no hay temor de que puedas salir, porque esto es lo bello del vivir en mi Divino Querer, que todos los peligros y temores quedan desterrados, en cambio quien vive resignado o hace la Voluntad Divina, está siempre en peligro y en temor, y puede encontrar tantos caminos que lo alejen del mar inmenso del Fiat Supremo”.

(3) Entonces yo me he abandonado toda en aquel mar y me sentía feliz de no poderme salir de él, y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, mi Fiat Omnipotente en la Creación creaba tantas cosas, poniendo en cada una de ellas un bien para las criaturas, para recibir la correspondencia de la gloria por parte de ellas, por cuantas cosas ponía fuera a la luz del día, ¿pero sabes tú en quién venía depositada esta gloria que esperaba tu Creador?  Eres tú hija mía, porque viviendo en mi Querer y poseyéndolo, posees todos los gérmenes de cada gloria que cada una de las cosas creadas posee, y por eso, conforme giras en la Creación sientes en ti el bien que cada cosa creada contiene, y tú haces tu oficio de hacer salir de ti aquella gloria que tu Creador con tanto amor espera.  Qué armonía, qué orden, qué amor, qué encanto de belleza hay entre el alma que vive en mi Voluntad y entre todas las cosas creadas por Mí, están de tal manera vinculadas entre ellas que parecen inseparables; el alma que vive en mi Divino Querer vive en el pleno día, y sus actos, sus pensamientos, sus palabras, no son otra cosa que los reflejos de Él, el Sol de mi Querer se refleja más que dentro de un cristal en ella y ella piensa, refleja y habla, refleja y obra, refleja y ama, no hay cosa más grande ni más bella que un alma que vive de los reflejos de este Sol, estos reflejos la tienen en comunidad con los actos de su Creador y en posesión de sus mismos bienes.  Además de esto, tú debes saber que así como mi Humanidad encerraba todos los bienes de la Redención y los sacó fuera para bien de los redimidos, así mismo quiso encerrar en Sí todos los actos y bienes de los hijos del reino de mi Fiat Divino, entonces conforme el alma hace sus actos en Él, Yo ensancho la capacidad de ella y en ella pongo mis actos, y así, conforme poco a poco entra en mi reino y va haciendo sus actos, así Yo voy siempre ensanchando su capacidad para poner en ella todos los actos que posee mi Humanidad, para completar en ella el reino de mi Voluntad.  Por eso Yo te llamo a trabajar junto Conmigo en este mi reino, Yo trabajo preparando la tierra, es necesario purificarla, está demasiado sucia, hay ciertos puntos que no merecen existir más, tantas son las infamias, por eso es necesario que desaparezcan tanto los habitantes como la misma tierra sucia.  El reino de mi Divina Voluntad es el reino más santo, más puro, más bello y ordenado que debe venir sobre la tierra, por eso es necesario que la tierra sea preparada, purificada, por tanto mientras Yo trabajo en purificarla, y si es necesario destruyendo lugares y personas indignas de un reino tan santo, tú trabajarás con mover Cielo y tierra con tus actos hechos en mi Querer, tu eco sea incesante, lo harás resonar en toda la Creación pidiendo el reino de mi Fiat, tus actos continuos y si es necesario tus penas y hasta tu vida, para pedir y conseguir un bien tan grande y un reino que traerá tanta felicidad.  Por eso no prestes atención a otra cosa, sino al trabajo que te toca hacer”.

(5) Pero con todo lo que decía Jesús sentía temor de que Él me pudiera dejar, o bien alejarse tanto en este mar de su bendito Querer, que quién sabe cuándo debía regresar a su pequeña torturada por amor suyo, y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(6) “Pobre pequeña hija mía, se ve que eres una niña, la cual no se aflige ni toma cuidado de nada más que estar en brazos de su mamá, y si jamás sea, la mamá la deja por poco tiempo, llora, está inconsolable y es toda ojos para ver a su mamá y lanzarse a sus brazos.  Así eres tú, pobre pequeña mía, pero tú debes saber que la mamá, puede ser que deje a su niña, pero Yo no dejaré jamás a mi pequeña criatura, es mi interés no dejarte, tengo mi Voluntad en ti, en ti están mis actos, mis propiedades, por eso teniendo de lo mío en ti, tengo interés de no dejarte, más bien mis mismas cosas me llaman a ti y Yo vengo a gozar mis cosas, mi Voluntad Divina reinante en ti.  Sólo podrías temer que te dejase cuando te dijera:  ‘Dame lo mío, dame mi Voluntad’.  Pero tu Jesús no te dirá esto jamás, por eso estate en paz”.

 

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23-4

Septiembre 28, 1927

 

En la Divina Voluntad no puede haber imperfecciones, y se debe entrar

en Ella desnudo del todo.  Quien no hace la Divina Voluntad destruye la

Vida Divina en sí, y esto es un delito que no merece piedad.  Sólo la

Divina Voluntad es reposo.  Castigos.

 

(1) Me sentía toda abandonada en el Fiat Supremo, pero en medio a la Santidad de un Querer tan santo me sentía imperfecta, mala y pensaba entre mí:  “¿Cómo puede ser que mi amado Jesús me dice que me hace vivir dentro de su Querer Divino, y sin embargo me siento tan mala?”  Y mi adorado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, en mi Voluntad Divina no puede haber ni imperfecciones ni maldades, Ella tiene la virtud purificadora y destructora de todos los males, su luz purifica, su fuego destruye hasta la raíz del mal, su Santidad santifica y embellece, de manera que debe servir para hacerla feliz y tomarse todas sus delicias con quien vive en Ella, no admite a vivir en mi Querer Divino a criaturas que puedan llevar en ellas imperfecciones, amarguras, serían cosas contra su naturaleza, y por eso jamás podría admitirlas a vivir en Ella; mas bien lo que tú dices son impresiones de fealdad, de imperfecciones, de maldades, y mi Voluntad se sirve de ellas como escabel o tierra que se tiene debajo de los pies, que ni siquiera las mira y sólo piensa en gozarse a su pequeña hija y en ponerle en su regazo sus actos, sus alegrías, sus riquezas para volverla feliz, y así poder gozar de la felicidad de ella.  Mi Voluntad da lo que tiene y no admite en Ella cosas que no le pertenezcan, aun mínimas, por eso quien quiere vivir en Ella debe entrar desnudo del todo, porque la primera cosa que hace mi Querer es vestir al alma de luz, embellecerla con adornos divinos, imprime sobre la frente el beso de la paz perenne, de la felicidad y de la firmeza; lo humano no tiene nada que hacer en Ella, no tiene ni vida ni lugar, y el alma misma siente tal rechazo hacia lo que no pertenece a mi Querer, que daría la vida antes que tomar parte en lo que no pertenece a la santidad de mi Divina Voluntad”.

(3) Después seguía mi abandono en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús ha agregado:  “Hija mía, mi Divina Voluntad fue dada desde el principio de la Creación como vida de las criaturas, y Ella tomó el empeño de mantener esta su vida en ellas, integra, bella, en su pleno vigor, suministrándole en cada acto de criatura un acto divino de Ella, un acto de la altura de su santidad, de su luz, de su potencia y belleza.  Ella se ponía a la expectativa esperando los actos de las criaturas para darles de lo suyo, de modo de hacer en ellos un portento de Vida Divina digna de su potencia y sabiduría.  Para comprender esto basta sólo el decir que mi Querer Divino debía formar tantas Vidas de Sí mismo en cada una de las criaturas, y por eso ponía en ejercicio de trabajo toda su habilidad y cualidades infinitas que poseía.  Cómo habrían sido bellas estas Vidas Divinas en las criaturas, Nosotros mirándolas debíamos encontrar en ellas nuestro reflejo, nuestra imagen, el eco de nuestra felicidad; ¡qué alegría, qué fiesta habría sido la Creación para Nosotros y para las criaturas!  Ahora tú debes saber que quien no hace mi Divina Voluntad y no vive en Ella, quiere destruir la propia Vida Divina en ella, Vida que debían poseer.  Destruir la propia Vida, ¡qué delito!  ¿Quién no condenaría a quien quisiera destruir la propia vida del cuerpo, o bien a quien no quisiera tomar el alimento y se volviera débil, enfermo, inhábil para todo?  Así que quien no hace mi Voluntad destruye la propia Vida que la bondad divina quiere darle, y quien la hace, pero no siempre y no vive en Ella, como le falta el alimento continuo y suficiente, es el pobre enfermo, sin fuerza, débil, inhábil para hacer el verdadero bien, y si alguna cosa parece que hace, es sin vida, con fatiga, porque es mi Querer el único que puede darle vida; qué delito hija mía, qué delito, que no merece ninguna piedad”.

(4) Mi amado Jesús se mostraba cansado y como intranquilo, tanto era el dolor de tantas Vidas destruidas en las criaturas, también yo sentía por eso una pena y decía a Jesús:  “Amor mío, dime, ¿qué tienes?  Tú sufres mucho, la destrucción de estas Vidas Divinas de tu adorable Voluntad es tu más grande dolor, por eso te ruego, haz que venga su reino, a fin de que este tu dolor se cambie en alegría, y así la Creación no te más inquietudes y dolor, sino reposo y felicidad”.  Y viendo que con mis palabras no lograba calmarlo, he llamado en mi ayuda a todos los actos de su Voluntad hechos en la Creación, y emitiendo los míos, he circundado a Jesús con los actos de Ella.  Una luz inmensa se hacía en torno a Jesús, esta luz eclipsaba todos los males de las criaturas y Él tomaba reposo y después ha agregado:

(5) “Hija mía, es sólo mi Querer el que puede darme reposo.  Si quieres calmarme cuando me ves inquieto, préstate tú misma al desarrollo de la Vida de mi Voluntad en ti, y haciendo tuyos sus actos Yo encontraré en ti su luz, su santidad, sus alegrías infinitas que me darán reposo, y haré una pausa en castigar a las criaturas, castigos muy merecidos por estas Vidas Divinas que destruyen en ellas y que merecen que les destruya todos los bienes naturales y aun su misma vida, ¿no ves cómo el mar sale de sus límites y hace camino para arrebatar estas vidas en su seno y sepultarlas en él?  El viento, la tierra, casi todos los elementos caminan para hacer desgarro de las criaturas y destruirlas.  Son los actos de mi Voluntad esparcidos en la Creación por amor de ellas, y que no habiéndolos recibido con amor se convierten en Justicia”.

(6) Yo he quedado espantada al ver esto y rogaba a mi sumo bien Jesús que se aplacase y que pronto viniera el reino del Fiat Divino.

 

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23-5

Octubre 2, 1927

 

Adán fue el más santo antes de pecar.  Plenitud y totalidad de bienes de

los actos hechos en el Divino Querer; cómo se extienden a todos.  La

pupila del ojo investida por el sol.  La Divina Voluntad, como materia

se presta para esconder a su Creador.  Ejemplo de la Hostia.

 

(1) Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir todos los actos de la Divina Voluntad que hay en ella, y habiendo llegado al Edén donde Dios creó al primer hombre, Adán, para unirme con él a aquella unidad de Voluntad que poseía con Dios, en la cual hacía sus primeros actos en su primera época de la Creación, pensaba para mí:  “¿Quién sabe qué santidad poseía mi primer padre Adán, qué valor contenían sus primeros actos hechos en el reino del Fiat Divino y, ¿cómo puedo yo conseguir de nuevo sobre la tierra un reino tan santo, estando sólo yo ocupada en obtener un bien tan grande?”  Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús ha salido de dentro de mi interior mandando rayos de luz, y aquella luz se convertía en palabras y me ha dicho:

(2) “Hija mía, hija primogénita de mi Voluntad, como hija de Ella quiero revelarte la santidad de aquél que poseyó el reino de mi Fiat Divino.  En el principio de la Creación este reino tuvo su vida, su perfecto dominio y su completo triunfo, así que este reino no es del todo extraño a la familia humana, y como no es extraño existe toda la segura esperanza de que regrese de nuevo en medio de ella para reinar y dominar.  Ahora, tú debes saber que Adán poseía tal santidad cuando fue creado por Dios, y sus actos aun mínimos tenían tal valor, que ningún santo, ni antes ni después de mi venida sobre la tierra pueden compararse a su santidad, y todos los actos de éstos no llegan al valor de un solo acto de Adán, porque él poseía en mi Voluntad Divina la plenitud de la santidad, la totalidad de todos los bienes divinos; ¿y sabes tú qué significa plenitud? Significa estar lleno hasta el borde, hasta desbordar fuera luz, santidad, amor y todas las cualidades divinas, de modo de poder llenar Cielo y tierra, de los cuales tenía el dominio y en ellos extendía su reino.  Por eso cada acto suyo hecho en esta plenitud de bienes divinos tenía tal valor, que ningún otro, por cuanto se sacrificase, sufriese u obrase el bien, pero que no poseyese el reino de mi Voluntad y su total dominio, puede compararse a uno solo de estos actos en el reino de Ella.  Por eso la gloria, el amor que me dio Adán mientras vivió en el reino de mi Divino Querer, ninguno, ninguno me los ha dado, porque él en sus actos me daba la plenitud y totalidad de todos los bienes y sólo en mi Voluntad se encuentran estos actos, fuera de Ella no existen, por eso Adán tenía sus riquezas, sus actos de valor infinito que le participaba mi eterno Querer delante a la Divinidad, porque Dios al crearlo nada de vacío había dejado en él, sino todo era plenitud divina por cuanto a criatura era posible contener.  Ahora, al caer en el pecado no fueron destruidos estos actos, estas sus riquezas, esta gloria y amor perfectos que había dado a su Creador, más bien en virtud de ellos y de su obrar hecho en mi Fiat Divino mereció la Redención.  No, no podía quedar sin redención quien había, aun por poco tiempo, poseído el reino de mi Voluntad.  Quien posee este reino entra en tales vínculos y derechos con Dios, que Dios mismo siente en él la fuerza de sus mismas cadenas, que atándolo no puede separarse de él.  Nuestra Majestad adorable se encontraba con Adán en las condiciones de un padre que teniendo un hijo, éste le ha sido causa de tantas conquistas, de grandes riquezas, de gloria incalculable, no hay cosa que posea el padre donde no encuentre los actos de su hijo, dondequiera siente resonar la gloria, el amor de su hijo; ahora, este hijo por su desventura cae en pobreza, ¿puede acaso el padre no tener compasión de su hijo, si donde quiera y en todo siente el amor, la gloria, las riquezas con las cuales lo ha circundado su hijo?  Hija mía, Adán con vivir en el reino de nuestra Voluntad había penetrado en nuestros confines, que son interminables, y dondequiera había puesto sus actos, su gloria, su amor para su Creador, y como hijo nuestro con sus actos que hacía nos traía nuestras riquezas, nuestras alegrías, la gloria y amor nuestros, su eco resonaba en todo nuestro Ser, como el nuestro en el suyo; ahora, viéndolo caído en la pobreza, ¿cómo nuestro amor podía soportar el no tener compasión de él, si nuestra misma Voluntad Divina nos hacía la guerra amorosamente e intercedía por aquél que había vivido en Ella?  ¿Ves entonces qué significa vivir en mi Querer Divino, su gran importancia?  En Ella está la plenitud de todos los bienes divinos y la totalidad de todos los actos posibles e imaginables, abraza todo el Ser Divino.  El alma se encuentra en mi Voluntad como el ojo se encuentra de frente al sol, que queda todo lleno de su luz, y mientras el sol se refleja todo entero en la pupila del ojo, su luz permanece también fuera, invistiendo toda la persona y recorriendo la tierra sin alejarse de dentro de la pupila, y mientras queda su luz en el ojo, quisiera llevar a la pupila al sol para hacerla hacer junto con él el giro de la tierra y hacerle hacer lo que hace la luz y recibir sus actos por doquier como testimonio de amor y gloria.  Esto es imagen del alma que vive en mi Voluntad, Ella la llena de tal plenitud que no deja ningún vacío en ella, y como no es capaz de poseer toda la inmensidad divina, la llena por cuanto más la criatura pudiese contener, y sin separarse queda fuera de ella, llevándose en la interminabilidad de su luz la pupila de la voluntad del alma para hacerla hacer lo que hace mi Divina Voluntad, para recibir la correspondencia de sus actos y de su amor. ¡Oh! potencia de mi Fiat Divino obrante en la criatura, que haciéndose investir por su luz no le niega su dominio y su reino.  Y si Adán mereció compasión fue porque la primera época de su vida fue en el reino del Querer Divino.  Si la Soberana Celestial pudo obtener, aunque estuviese sola, la venida del Verbo sobre la tierra, fue porque dio libre campo al reino del Fiat Divino en Ella.  Si mi misma Humanidad pudo formar el reino de la Redención, fue sólo porque poseía toda la integridad e inmensidad del reino del Eterno Querer, porque Él, dondequiera que se extiende todo abraza, todo puede, no existe potencia contra de Él que pueda restringirlo.  Así que uno solo que posea el reino de mi Voluntad vale más que todo y que todos, y puede merecer y conseguir lo que todos los demás juntos no pueden ni merecer, ni obtener, porque todos los demás juntos, por cuan buenos sean, pero sin la Vida de mi Voluntad en ellos, son siempre las pequeñas llamitas, las plantitas, las florecitas, que a lo más sirven para adornar la tierra, sujetas a marchitarse y secarse, y la bondad divina no puede hacer ni grandes planes sobre de ellos, ni conceder portentos de hacer el bien al mundo entero.  En cambio en quien vive mi Voluntad es más que sol, y así como el sol con el imperio de su luz inviste a todos, impera sobre las plantas y da a cada una la vida, el color, el perfume, la dulzura, con su tácito imperio se impone sobre todo para dar sus efectos y los bienes que posee, ningún otro planeta hace tanto bien a la tierra como lo hace el sol; así en quien vive mi Querer, son más que sol y con la luz que contienen se abajan y con rapidez se elevan, penetran dondequiera, en Dios, en sus actos; con la Voluntad Divina que poseen imperan sobre Dios mismo, sobre las criaturas, son capaces de arrollar todo para llevar a todos la vida de la luz que poseen, son el portador de su Creador y hacen caminar la luz delante para impetrar, obtener y dar lo que quieren.  ¡Oh! si las criaturas conocieran este bien tan grande harían competencia, y todas las pasiones se cambiarían en pasión de luz de vivir sólo y siempre en aquel Fiat Divino que todo santifica, todo dona y sobre todo impera”.

(3) Mi pobre mente continuaba perdiéndose en el Querer Divino, y quedaba maravillada de la sublimidad, plenitud y totalidad de los actos hechos en Él, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior ha agregado:

(4) “Hija mía, deja de maravillarte, el vivir en mi Fiat Divino y el obrar en Él, es la transfusión del Creador en la criatura; y entre el obrar Divino y el obrar solo de la criatura hay una distancia infinita, ella se presta a su Dios como materia para hacerle obrar cosas grandes, al igual que se prestó la materia de la luz al Fiat Divino en la Creación para hacerle formar el sol, el cielo, las estrellas, el mar, materias todas en las cuales el Fiat Supremo resonó y fabricó la Creación toda.  Prodigio de Él es el sol, el cielo, el mar, la tierra, que fueron vivificados y animados por el Fiat, ejemplo perenne y encantador de qué sabe hacer y puede hacer mi Voluntad.  Sucede del alma como de los accidentes de la hostia que se presta, si bien es materia, a hacerse animar por mi Vida Sacramental, con tal que se pronuncien por el sacerdote aquellas mismas palabras dichas por Mí al instituir el Santísimo Sacramento; eran palabras animadas por mi Fiat, que contenía la Potencia creadora, y por eso la materia de la hostia sufre la transubstanciación de la Vida Divina.  Se pueden decir sobre la hostia cuantas palabras se quieran, pero si no son aquellas pocas palabras establecidas por el Fiat, mi Vida queda en el Cielo y la hostia queda la vil materia que es.  Así sucede con el alma, puede hacer, decir, sufrir lo que quiera, pero si no corre dentro mi Fiat Divino son siempre cosas finitas y viles, pero en quien vive en Él, sus palabras, sus obras, sus penas, son como velos que esconden al Creador y de estos velos se sirve Aquél que creó el cielo y la tierra, y en ellos hace obras dignas de Él y pone su santidad, su potencia creadora, su amor infinito.  Por eso ningún otro puede llegar, por cuantas cosas grandes haga, a compararse con aquella criatura en la cual vive, reina y domina mi Voluntad Divina.  También entre las criaturas sucede que, según la materia que tienen en las manos para formar sus trabajos, así cambia el valor que poseen y adquieren.  Supón que una tiene propiedad de fierro, cuánto debe trabajar, sudar, fatigarse para reducir aquel fierro blando para darle la forma del recipiente que quiere hacer, y la ganancia que hace es tan poca, que apenas le alcanza para vivir; en cambio otro tiene propiedad de oro, de piedras preciosas, éste trabaja mucho menos, pero gana millones, así que no es el trabajo el que lleva la mucha ganancia, las riquezas exuberantes, sino el valor de la materia que posee, uno trabaja poco y gana mucho porque la materia que posee contiene un gran valor, el otro trabaja mucho, pero como la materia que posee es vil y de poquísimo valor, es siempre el pobre andrajoso y hambriento.  Así sucede para quien posee mi Divina Voluntad, posee la vida, la virtud creadora, y sus más pequeños actos contienen un valor divino e interminable, por eso ninguno puede igualar sus riquezas; en cambio quien no posee mi Voluntad como vida propia, está sin vida y trabaja con la materia del propio querer, y por eso es siempre el pobre andrajoso delante de Dios y en ayunas de aquel alimento que forma en él el Fiat Voluntas Tua come in Cielo cosí in terra”.

 

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23-6

Octubre 6, 1927

 

Cómo quien trabaja en la Divina Voluntad trabaja

en las propiedades divinas y con sus actos forma soles.

Cómo quiere encontrar al alma en todas las cosas creadas.

 

(1) Estaba continuando mis actos en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien obra en mi Voluntad trabaja en mis propiedades divinas, y ella forma en mis interminables bienes de luz, de santidad, de amor, de felicidad sin fin, sus actos, los cuales se transforman en tantos soles, reproducidos estos soles por mis mismas cualidades que se han prestado al acto del alma por decoro de ella y para hacer que fueran actos dignos de su Creador y para permanecer estos actos como actos perennes en Dios mismo, que lo glorifican, lo aman con sus mismos actos divinos.  Entonces Adán antes de pecar formó tantos soles en su Creador por cuantos actos hizo; ahora, quien vive y obra en mi Voluntad encuentra estos soles hechos por él, por eso tu empeño es de seguir los primeros actos de la Creación, de tomar tu puesto de trabajo junto al último sol, o más bien del último acto que hizo Adán cuando poseía la unidad de Voluntad con su Creador, debes suplir a lo que él no continuó haciendo porque salió de dentro de mis propiedades divinas y sus actos ya no fueron soles, porque no tenía más en su poder mis cualidades divinas que se prestaban para hacerle formar los soles, a lo más, sus actos se redujeron por cuan buenos eran, a pequeñas llamitas, porque la voluntad humana sin la mía no tiene virtud de poder formar soles, le faltan las materias primas, sería como si tú quisieras formar un objeto de oro sin tener en tu poder el metal del oro, por cuanta buena voluntad tuvieras te resultaría imposible.  Solamente mi Voluntad tiene luz suficiente para hacer formar los soles a la criatura, y esta luz la da a quien vive en Ella, en sus propiedades, no a quien vive fuera de Ella.  Entonces debes suplir a todas las otras criaturas que no han poseído la unidad con mi Voluntad, tu trabajo es grande y extenso, tienes mucho que hacer en mis interminables confines, por eso sé atenta y fiel”.

(3) Después continuaba mis actos en su Querer adorable, y girando por toda la Creación, mi Sumo Bien Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, así como mi Voluntad Divina está esparcida en toda la Creación, así tú, unida con Ella, quiero encontrarte en todas las cosas creadas, como esparcida en cada una de ellas:  Serás el corazón de la tierra, para encontrar tu vida palpitante en ella, que con su latido continuo me da el amor de todos sus habitantes; serás la boca del mar, que me hará oír tu voz en sus olas altísimas y en su murmullo continuo, que me alabas, me adoras, me agradeces, y en el serpenteo de los peces me des tus besos afectuosos y puros, por ti y por aquellos que atraviesan el mar; serás los brazos del sol, que extendiéndote y ensanchándote en su luz, dondequiera sienta tus brazos que me abrazan, me estrechan fuertemente para decirme que sólo a Mí buscas, sólo a Mí quieres y amas; serás los pies del viento para correr a mi lado y hacerme sentir el dulce pisar de tus pasos, que jamás dejan de correr aunque no me encuentres; no estoy contento si no encuentro a mi pequeña hija en todas las cosas creadas por Mí por amor suyo.  Yo pregunto a toda la Creación:  ‘¿Está la pequeña hija de mi Voluntad?  Porque quiero gozármela y entretenerme con ella’.  Y si no te encuentro, Yo pierdo mi gozo y mi dulce entretenimiento”.

(5) Después de esto seguía a mi amado Jesús en los actos que hizo en la Redención, intentaba seguirlo palabra por palabra, obra por obra, paso por paso, no quería que nada me huyera, para apresurarlo y pedirle a nombre de todos sus actos, lagrimas, oraciones y penas, el reino de su Voluntad Divina en medio a las criaturas, y mi adorado Jesús me ha dicho:

(6) “Hija mía, cuando Yo estaba en la tierra, mi Voluntad Divina que por naturaleza reinaba en Mí, y aquella misma Voluntad Divina que existía y reinaba en todas las cosas creadas, a cada encuentro se besaban mutuamente y suspirando su encuentro hacían fiesta, y las cosas creadas hacían competencia para encontrarse Conmigo y darme los homenajes que me convenían.  La tierra en cuanto sentía mis pasos, para darme su homenaje reverdecía y florecía bajo mis pies, quería hacer salir de su seno todas las bellezas que poseía, el encanto de las flores más bellas a mi paso, tanto que Yo muchas veces debí ordenarle que no me hiciera estas demostraciones, y ella para darme homenaje obedecía, al igual que por honrarme florecía.  El sol buscaba siempre encontrarse conmigo para darme los homenajes de su luz, haciendo salir de su seno solar toda la variedad de las bellezas, de los colores, delante a mi vista para darme los honores que merecía.  Todo y todos buscaban encontrarme para hacerme su fiesta:  El viento, el agua, hasta el pajarillo para darme los honores de sus trinos, gorjeos y cantos, todas las cosas creadas me reconocían y hacían competencia para ver quien más pudiese honrarme y hacerme fiesta.  Quien posee mi Divina Voluntad tiene la vista para conocer lo que pertenece a mi misma Voluntad, sólo el hombre no me conoció porque no poseía la vista y el fino olfato de Ella, debí decírselo para hacerme conocer, y muchos, con todo mi decir, ni siquiera me creyeron, porque quien no posee mi Querer Divino es ciego, sordo y sin olfato para conocer lo que a Él pertenece.  El no poseerlo es la infelicidad más grande de la criatura, es el pobre cretino, ciego, sordo y mudo, que no poseyendo la luz de mi Fiat Divino, se sirve de las mismas cosas creadas tomando los excrementos que ellas arrojan, y dejan dentro de ellas el verdadero bien que contienen.  ¡Qué dolor, ver a las criaturas sin la nobleza de la Vida de mi Voluntad Divina!”

 

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23-7

Octubre 10, 1927

 

La Voluntad Divina es múltiple en sus actos mientras es uno solo.  La

Divina Voluntad queda concebida en quien vive en Ella.  Para quien

vive en la Divina Voluntad la tierra no es exilio, es exilio para

quien no hace la Voluntad de Dios.

 

(1) Mi pobre mente continúa siguiendo los actos de Jesús hechos por amor nuestro, y yendo nuevamente a su concepción, ofrecía todos mis actos hechos en su Querer Divino, con todo mi ser en honor de su concepción.  Mientras estaba en esto, de mí salía una luz que iba a depositarse en el seno de la Inmaculada Reina en el acto en que Ella concebía, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Voluntad Divina es múltiple en sus actos, pero no pierde ninguno, la unidad que posee y su acto incesante mantienen la unidad en sus actos como si fueran uno solo, mientras que son innumerables, y conserva en sus actos el acto de hacerlo incesantemente, siempre, siempre, sin cesar jamás de hacerlo para conservarlo siempre nuevo, fresco, bello y pronto a darlo a quien lo quiera, pero mientras lo da no lo separa de mi Voluntad, porque Ella es Luz, y la virtud de la luz es:  Se da, se difunde, se ensancha, se toma de ella cuanto se quiera, pero no se separa, es inseparable por virtud y por naturaleza que posee la luz.  Mira, también el sol posee esta virtud, supón que tú tuvieras la estancia cerrada, la luz no estaría en ella, pero si tú abres las puertas la luz llena tu estancia.  ¿Se ha tal vez separado la luz del sol?  No, no, pero se ha alargado y ensanchado sin separar una sola gota de su fuente, pero a pesar de que la luz no se ha separado, tú has poseído el bien de la luz como si fuese tuya.  Más que sol es mi Voluntad Divina, Ella se da a todos pero no pierde ni siquiera una pequeña parte de sus actos.  Ahora, mi concepción, mi Fiat la tiene siempre en acto, y tú has visto cómo la luz de sus actos hechos en ti se extendía hasta en el seno de la Soberana Celestial, como para hacer concebir sobre de ella a tu sumo bien Jesús, es la unidad de sus actos que concentrándolos todos en un punto, forma sus portentos y mi misma Vida.  He aquí por esto que Yo quedo concebido en los actos de mi Querer Divino, en aquellos de la Mamá Divina y de tus actos hechos en Él.  Es más, te digo que soy concebido continuamente en todos los actos de aquellos que poseerán el reino de mi Voluntad, porque quien la posee recibe toda la plenitud de los bienes de mi Vida, porque ellos, solamente con los actos hechos en Ella, concurren a mi concepción y al desarrollo de toda mi Vida, por lo tanto es justo que reciban todos los bienes que Ella contiene.  En cambio, quienes no poseen mi Voluntad, apenas las migajas toman de los bienes que traje a la tierra con tanto amor, y por eso se ven criaturas débiles en el bien, ligeras, inconstantes, todo ojo y todo corazón para las cosas pasajeras, porque faltando en ellas la fuente de la luz de mi eterno Querer, no se alimentan de mi Vida, qué maravilla entonces que lleven sobre su rostro la palidez, que se sientan morir para el verdadero bien, y si hacen alguna cosa, todo es dificultad y sin luz, y crecen deformes, de dar piedad”.

(3) Después de esto me sentía oprimida y sentía todo el peso de mi largo y duro exilio, y me lamentaba con mi adorable Jesús, que al duro martirio de sus privaciones me agrega el alejamiento de mi patria celestial y le decía:  “¿Cómo es que no tienes compasión de mí?  ¿Cómo es que me dejas sola sin Ti en poder solamente de tu amable Querer?  ¿Cómo me dejas tanto tiempo en esta tierra de exilio?”  Pero mientras desahogaba mi dolor, mi Vida, mi Todo Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, la tierra es exilio para quien no hace y vive en mi Voluntad, pero para quien vive en Ella no se puede llamar exilio, sino un paso de distancia, que cuando menos lo crea, dado ese paso se encontrará en la patria celestial, no como uno que viene del exilio, que nada conoce de ella, sino como uno que ya sabía que era suya y conocía la belleza, la suntuosidad, la felicidad de la eterna ciudad.  Mi Voluntad no soportaría el tener en las condiciones de exiliada a quien vive en Ella, para hacer eso debería cambiar naturaleza, régimen entre quien vive en Ella en el Cielo y entre quien vive en Ella en la tierra, lo que ni puede ni quiere hacer.  ¿Se dice tal vez exilio para quien sale de su casa para alejarse un paso?  Ciertamente que no, ¿o bien se puede decir exilio para quien va a una población dentro de su misma patria?  El exilio hija mía significa circunferencia de espacio sin poder salir de él, despojamiento de bienes, trabajos forzados sin poder eximirse de ellos; mi Divina Voluntad no sabe hacer estas cosas, y tú lo ves, lo tocas con la mano, cómo tu alma no tiene circunferencia de lugar, de espacio, se pone dondequiera, en el sol, en el cielo, alguna vez has hecho tus escapadas hasta arriba en las regiones celestiales y, ¿cuántas veces no te has inmerso en la misma luz interminable de tu Creador?  ¿A dónde no eres libre de ir?  En el mar, en el aire, dondequiera, es más, mi misma Voluntad goza, te empuja, te da el vuelo para girar dondequiera, Ella se sentiría infeliz de ver a quien vive en Ella sin libertad y como obstaculizada.  Mi Fiat Divino en lugar de despojar llena hasta el borde al alma de sus bienes, le da el dominio de sí misma, convierte las pasiones en virtudes, las debilidades en fuerza divina, mi Fiat da alegrías y felicidad sin número, da por gracia lo que Él es por naturaleza:  Firmeza, irremovilidad perenne.  Exilio es para quien es tiranizado por las pasiones, sin dominio de sí mismo, sin poderse espaciar en su Dios, y si algún bien piensa está mezclado, circundado por tinieblas, así que las virtudes del pobre exiliado son forzadas, inconstantes, es esclavo de sus mismas miserias, y esto lo vuelve infeliz.  Todo al contrario para quien vive en mi Voluntad Divina, ni Yo habría tolerado el tenerte por tan largo tiempo en vida si te supiera en el exilio, tu Jesús te ama demasiado, ¿cómo habría podido soportar el tenerte exiliada?  Y si lo tolero es porque sé que como pequeña hija de mi Querer, Él te tiene no en condiciones de exilio, sino libre y dominante en sus propiedades, en su luz, con la única finalidad de formar en ti su reino y de conseguirlo a favor de la familia humana.  Y tú deberías estar contenta de esto, conociendo que todos los deseos, las ansias, los suspiros de tu Jesús son por el reino de mi Voluntad sobre la tierra; mi completa gloria la espero del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra”.

 

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23-8

Octubre 16, 1927

 

La Divina Voluntad, como agua, hace sus inundaciones.  Quiénes son

aquellos que se hacen inundar.  Qué significa unidad.  Cómo la Reina

del Cielo puso los fundamentos del reino de la Divina Voluntad.

 

(1) Después de haber pasado varios días de privación de mi dulce Jesús, me sentía amargada hasta la médula de mis huesos, no podía más, y cansada y sin fuerzas quería descansar para recuperarlas.  Entonces me he abandonado primero en el Supremo Querer y después en mí misma para poder al menos dormir; pero mientras esto hacía mi pobre mente no estaba más en mí misma, sino fuera de mí, sentía dos brazos que me estrechaban, que me llevaban a lo alto, bajo la bóveda del cielo, pero no veía quién fuese; yo temía y una voz me ha dicho:  “No temas, sino mira a lo alto”.  Yo he mirado y he visto que se abría el Cielo y descendía hacia mí mi suspirado Jesús, los dos nos hemos arrojado a los brazos del otro, yo lo estrechaba a Él y Él me estrechaba a mí, y en mi dolor le he dicho:  “Jesús, amor mío, como me haces fatigar, me haces llegar a los extremos, se ve que la hoguera de tu amor hacia mí no es más la de antes”.  Ahora, mientras esto decía, Jesús se ha puesto en actitud de tristeza, como si no quisiera oír mis lamentos, y al mismo tiempo de la altura en la que estábamos veía descender agua en una lluvia muy fuerte y muchos lugares quedaban inundados, mares y ríos se unían a esta agua e inundaban países y gentes, sepultándolas en su seno.  ¡Qué terror!  Y Jesús todo afligido me ha dicho:

(2) “Hija mía, así como tú ves que estas aguas que a torrente descienden del cielo e inundan, forman con su fuerza sepulcros para poder sepultar ciudades enteras, así mi Divina Voluntad, más que agua hace sus inundaciones, no a tiempo o lugar, sino siempre y en toda la tierra, y sobre cada una de las criaturas vierte sus fuertes y altas inundaciones, ¿pero quién se hace inundar por sus inundaciones de luz, de gracia, de amor, de santidad y de felicidad que posee?  Ninguno, qué ingratitud, recibir a torrentes sus bienes y no tomarlos, pasar por encima, tal vez sólo bañarse, pero no hacerse ahogar por los bienes de mi Voluntad Divina, ¡qué dolor!  Y Yo miro toda la tierra para ver quién toma las inundaciones de Ella, y encuentro sólo a la pequeña hija de mi Querer que recibe estas inundaciones, que se ahoga en Ella y se hace transportar donde quiere, quedando en su seno en poder de sus altísimas olas.  No hay espectáculo más bello, escena más conmovedora que ver la pequeñez de la criatura en poder de estas olas:  Ahora se ve en poder de las olas de luz y como sepultada dentro, ahora ahogada por el amor, ahora investida y embellecida por la santidad; qué placer el verla y por eso Yo desciendo del Cielo para gozarme estas escenas raptoras de tu pequeñez llevada por sus brazos en las inundaciones de mi eterno Querer, ¿y tú dices que mi amor por ti ha disminuido?  Tú te equivocas, debes saber que tu Jesús es fiel en el amor, y como te ve bajo las olas de mi Voluntad, te ama siempre más”.

(3) Dicho esto ha desaparecido y yo he quedado toda abandonada en las olas del Fiat Divino, y mi amable Jesús regresando ha agregado:

(4) “Hija mía, mi Voluntad posee la unidad, y quien vive en Ella vive en esta unidad, ¿pero sabes tú qué significa unidad?  Significa uno, este uno que puede abrazar todo y a todos, puede dar todo, porque todo encierra.  Mi Divina Voluntad posee la unidad del amor y de todos los amores unidos juntos, posee la unidad de la santidad y encierra todas las santidades, posee la unidad de la belleza y encierra en sí todo lo que es bello, posible e imaginable, en suma, encierra unidad de luz, de potencia, de bondad, de sabiduría; la verdadera y perfecta unidad, mientras es una, debe poseer todo, y este todo, todo de una fuerza igual, todo inmenso e infinito, eterno, sin principio y sin fin; por lo tanto quien vive en Ella vive en las olas inmensas y altísimas que posee, de modo que el alma siente el imperio de la fuerza única de luz, de santidad, de amor, etc., así que en esta fuerza única todo para ella es luz, todo se cambia en santidad, en amor, en potencia, y todas le llevan el conocimiento de la sabiduría de esta unidad.  Por eso el vivir en Ella es el milagro más grande y el perfecto desarrollo de la Vida Divina en la criatura.  La palabra unidad significa todo, y el alma todo toma viviendo en Ella”.

(5) Después de esto seguía mi giro en los actos del Fiat Divino, y llegando a los mares de mi Mamá Celestial que había hecho en la unidad de Él, pensaba entre mí:  “Mi Soberana Mamá no tuvo interés de conseguir el reino del Querer Divino, porque si lo hubiera tenido, en esta unidad en que Ella vivía, así como obtuvo el reino de la Redención habría obtenido el de la Voluntad Divina”.  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(6) “Hija mía, nuestra Mamá Reina, aparentemente parece que todo su interés fue por el reino de la Redención, pero no es verdad, la parte externa fue aquélla, pero el interior fue todo para el reino de mi Divina Voluntad, porque Ella, que conocía que éste daría todo el valor y la gloria completa a su Creador, y el bien máximo y completo a las criaturas, no podía hacer menos que pedir el reino del eterno Fiat, es más, Ella con obtener la Redención arrojó los fundamentos del reino de mi Voluntad, se puede decir que preparó los materiales de él; es necesario que se hagan las cosas menores para obtener las mayores, y por eso debí dar primero el campo a la Redención, como para construir el edificio del reino del Fiat Divino.  Si no está formado un reino, ¿cómo puede decir un rey que tiene su reino y que domina en él?  Mucho más que la Soberana del Cielo es única y está sola en la gloria en la Patria Celestial, porque es la única que formó toda su vida en mi Voluntad, y una madre ama y quiere que sus hijos posean la misma gloria, y Ella en el Cielo no puede comunicar toda su gloria, grandeza y soberanía que posee, porque no encuentra quién haya hecho su misma vida continuada en la misma Voluntad Divina, por eso suspira los hijos del reino de Ella, para poder reflejar toda su gloria en ellos y poder decir:  ‘Tengo mis hijos que me igualan en mi gloria, ahora soy más feliz, porque mi gloria es la misma gloria de mis hijos’.  La felicidad de una madre es más la de los hijos que la propia, mucho más para la Madre Celestial, que en mi Divino Querer concibió más que madre a todos los redimidos y formó la misma vida de los hijos de mi Voluntad Divina”.

 

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23-9

Octubre 20, 1927

 

Cómo las potencias creadas no pueden ni abrazar ni agotar la Potencia

increada, ni siquiera la Virgen, ni la misma Humanidad de nuestro

Señor.  La Divina Voluntad posee el acto incesante y siempre nuevo,

y tiene virtud de hacer siempre cosas nuevas.  Cómo espera su reino

para comunicar este acto nuevo como cumplimiento de su gloria.

 

(1) Continúo con lo escrito en el capítulo anterior.  Entonces pensaba entre mí:  “Mi amado Jesús dice que sólo será completa su gloria por parte de la Creación y la gloria de todos los bienaventurados, cuando sea conocida su Divina Voluntad en la tierra y se haya formado el reino de Ella, y los hijos de este reino tomen el lugar reservado sólo para ellos en la Patria Celestial, y yo pensaba:  “En el Cielo está la Soberana Reina que tuvo toda la plenitud de la Vida de la Voluntad Divina, que ninguno, creo, podrá igualarla, ¿por qué entonces no es completa la gloria de Dios por parte de la Creación?”  Y tantas otras dudas y pensamientos que me venían, que no es necesario ponerlos por escrito, digo solamente lo que me ha dicho Jesús:

(2) “Hija mía, eres demasiado pequeña y mides con tu pequeñez la grandeza interminable y mi sabiduría inaccesible.  La criatura por cuan santa fuera, como fue mi amada Madre, que a pesar que posee toda la plenitud y totalidad de todos los bienes de su Creador, y el reino de mi Voluntad Divina tuvo en Ella su pleno dominio, con todo esto no pudo agotar toda la inmensidad de los bienes del Ser Divino, se llenó hasta el borde, desbordó fuera hasta formar mares en torno a Sí, pero restringir en Ella, abrazar todo lo que contiene el Ente Supremo, le fue imposible; ni siquiera mi Humanidad por Sí sola pudo encerrar toda la inmensidad de la luz creadora, estaba todo lleno, dentro y fuera de Mí, pero, ¡oh! cuánto quedaba fuera de Mí, porque el cerco de mi Humanidad no tenía grandeza equivalente donde encerrar una luz tan interminable; esto es porque las potencias creadas, de cualquier género que sean, no pueden agotar la potencia increada, ni abrazarla y restringirla en ellas.  La altura de la Reina del Cielo, y mi misma Humanidad, se encontraron con su Creador en las condiciones en las cuales puedes encontrarte tú si te expones a los rayos del sol, puedes encontrarte bajo el imperio de su luz, ser investida por ella, sentir toda la intensidad de su calor, pero el poder restringir en ti y sobre ti toda su luz y calor te resultará imposible, pero a pesar de esto no puedes decir que la vida de la luz del sol y de su calor no está en ti y fuera de ti.  Ahora, tú debes saber que nuestro Ser Divino, nuestra Voluntad creadora, posee su movimiento incesante y siempre nuevo, nuevo en las alegrías, en la felicidad, nuevo en la belleza, nuevo en el trabajo que nuestra sabiduría pone fuera en la formación de las almas, nuevo en la santidad que imprime, nuevo en el amor que infunde.  Por lo tanto si posee este acto nuevo continuado, tiene virtud de hacer siempre cosas nuevas, y si toda bella, pura y santa fue hecha la Mamá Reina, esto no excluye que podamos hacer otras cosas nuevas y bellas, dignas de nuestras obras.  Mucho más que en la Creación, en cuanto nuestro Fiat Divino salió en campo al crear todas las cosas, sacó también en campo todos los actos nuevos con los cuales debía formar las criaturas, las rarezas de belleza que debía comunicar y la santidad que debía imprimir en quien habría vivido en nuestro Querer Divino.  Y como Él no tuvo vida en las criaturas, ni su reino, y sólo los tuvo en la Soberana del Cielo, por eso hizo en Ella el primer prodigio y milagro que hizo quedar estupefacto a Cielo y tierra; por eso espera a las otras criaturas que deben tener su Vida y formar otros reinos suyos donde reinar, para formar con nuestro acto nuevo otras singularidades de santidad, de belleza y de gracia.  ¡Oh! cómo espera con ansia mi Divina Voluntad este su campo de acción para poner fuera estos actos nuevos, Ella es como un artífice que sabe hacer centenares y miles de estatuas, una diversa de la otra, sabe imprimir en ellas una fineza y rareza de belleza, de actitudes, de formas, pero una no puede decir que es como la otra, no sabe hacer repeticiones, sino siempre estatuas nuevas y bellas, pero no le es dado el poner fuera su arte; ¿qué dolor no sería para un artífice su inactividad?  Así es mi Divina Voluntad, y por eso espera su reino en medio a las criaturas, para formar rarezas de bellezas divinas en ellas, jamás vistas, santidades jamás oídas, novedades jamás tocadas; no basta a su potencia que todo puede, a su inmensidad que todo abraza, a su amor que jamás se agota, el haber formado con sus artes divinas a la gran Señora, la Reina del Cielo y de la tierra, sino quiere formar el séquito de Ella, en el cual quiere vivir sólo mi Fiat y reinar para formar otras obras dignas de Él.  ¿Cómo puede entonces estar completa nuestra gloria por parte de la Creación, y ser completa en el Cielo la gloria, la felicidad de la familia humana, si nuestro trabajo no está concluido en la Creación?  Nos quedan por hacer las estatuas más bellas, las obras más importantes; la finalidad por la que fue creada la Creación no está realizada ni cumplida, y basta con que a un trabajo le falte un punto, un pequeño detalle, una hoja, una pincelada, para que no pueda tener todo su valor y rescatar la gloria completa quien formó el trabajo; mucho más que en el trabajo de nuestra Creación no sólo falta un punto, sino las cosas más importantes, nuestras variadas imágenes divinas de belleza, de santidad, de perfecta semejanza nuestra, y así como nuestra Voluntad comenzó la obra de la Creación con tanta suntuosidad de belleza, de orden, de armonía, de magnificencia, tanto en el formar la máquina de todo el universo, cuanto en el crear al hombre, así es justo, por decoro, gloria y honor de nuestra obra, que sea cumplida con más suntuosidad y diversidad de raras bellezas, todas dignas del acto incesante y nuevo que posee mi Divina Voluntad.  Quienes vivan en el reino de Ella estarán bajo la fuerza de un acto nuevo, de una fuerza irresistible continuada, así que se sentirán investidos de un acto nuevo de santidad, de deslumbrante belleza, de luz fulgidísima, y mientras poseerán éste, otro nuevo llegará, y después otro más, sin cesar jamás, y sorprendidos ellos mismos dirán:  ‘Cómo es santo, bello, rico, fuerte, feliz, nuestro Fiat tres veces santo, que jamás se agota, tiene siempre santidad que darnos, bellezas para embellecernos siempre más, nuevas fuerzas para hacernos más fuertes, nuevas felicidades, de modo que aquella de antes no es similar a la segunda, ni a la tercera, ni a todas las otras que nos dará’.  Entonces estas afortunadas criaturas serán el verdadero triunfo del Fiat Divino, el adorno más bello de toda la Creación, los soles más refulgentes que con su luz cubrirán el vacío de aquellos que no han vivido en el reino de Él.  Ahora, mi inseparable Mamá que posee como vida propia este acto nuevo continuado, comunicado a Ella por mi Divina Voluntad, porque hizo vida en Ella, es el primer Sol fulgidísimo que formó mi Querer en Ella, que ocupa el primer puesto de Reina y alegra a toda la corte celestial haciendo reflejar en todos los bienaventurados su luz, sus alegrías, su belleza; pero Ella sabe que no agotó todos los actos nuevos e incesantes que mi Voluntad Divina ha establecido dar a las criaturas, porque Ella es inagotable, y ¡oh! cuántos tiene todavía, y espera que sean formados otros soles por este su acto nuevo de nuevas bellezas y de rara beldad, y como verdadera Madre quiere circundarse de todos estos soles a fin de que se reflejen y se feliciten mutuamente, y toda la corte celestial reciba no sólo los suyos, sino los reflejos de todos estos soles como cumplimiento a todos de la gloria de la obra de la Creación de su Creador.  Ella como Reina espera con tanto amor las propiedades de mi Voluntad en las criaturas, que son como suyas, porque tuvo el principio de formar en Ella el reino de mi Voluntad Divina.  Supón que en la bóveda de los cielos en vez de un sol vinieran formados otros soles, nuevos en la belleza y en la luz, ¿no parecería más bella, más adornada la bóveda del cielo?  Ciertamente que sí.  ¿Y los soles como luz no se reflejarían mutuamente y todos los habitantes de la tierra no recibirían los reflejos, los bienes de todos estos soles?  Así será en el Cielo.  Mucho más que quienes hayan poseído en la tierra el reino del Fiat Supremo, tendrán bienes comunes interminables, porque una es la Voluntad que los ha dominado.  He aquí el por qué a pesar de que en el Cielo está la Soberana Emperatriz, que posee la plenitud de la Vida de mi Querer Divino, por parte de la Creación nuestra gloria no está completa, porque primero, nuestra Voluntad no es conocida en medio a las criaturas y por lo tanto ni amada ni suspirada; y segundo, no siendo conocida, Ella no puede dar lo que ha establecido dar, y por lo tanto no puede formar las tantas rarezas de obras que sabe hacer y puede hacer, mientras que a obra cumplida se canta victoria y gloria”.

 

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23-10

Octubre 23, 1927

 

La pequeña niña.  Cómo la Voluntad Divina es reino de vida.

Necesidad de sus conocimientos.  Cómo Cielo y tierra están

reverentes para escuchar los conocimientos del Fiat Divino.

Amor y ternura de Dios al crear al hombre.

 

(1) Mi pobre mente me la sentía abismada en el Fiat Divino, y mientras continuaba mis actos en Él, veía delante a mí una pequeña niña, toda tímida y pálida, como si temiera caminar en la inmensidad de la luz del Querer Divino, y mi adorado Jesús ha salido de dentro de mi interior, y llenándose sus santas manos de luz, ponía aquella luz en la boca de la niña como queriéndola ahogar de luz, luego tomaba luz y la metía en los ojos, en los oídos, en el corazón, en las manos y pies de la pequeña niña, y ella quedaba investida por la luz, se coloreaba toda y quedaba como enredada y ensimismada en la misma luz.  Jesús se divertía en ahogarla de luz y se complacía al verla enredada en ella y volviéndose hacia mí me ha dicho:

(2) “Pequeña hija mía, esta niña es la imagen de tu alma, tímida en recibir la luz y los conocimientos de mi Voluntad Divina, pero Yo te ahogaré con tanta luz a fin de que pierdas el residuo de la timidez de la voluntad humana, porque en la mía no hay estas debilidades, sino valor y fortaleza divina, insuperable e invencible.  Para formar el reino de mi Fiat en el alma, extiendo en ella como fundamento todos los conocimientos de Él, y después tomo posesión, extendiendo en ella mi misma Vida para tener mi verdadero reino.  Mira que gran diferencia entre el reino de los reyes de la tierra y mi reino:  Los reyes no ponen a disposición de cada individuo la propia vida, ni la encierran en ellos, ni encierran la vida de los pobladores en ellos, y por eso su reinar está sujeto a terminar, porque no es vida que corre entre el uno y los otros, sino leyes e imposiciones, y donde no hay vida no hay amor ni verdadero reinar.  En cambio el reino de mi Voluntad Divina es reino de vida:  La Vida del Creador encerrada en la criatura y la de la criatura transfundida y ensimismada con el Creador, por eso el reino de mi Divina Voluntad es de una alteza y nobleza inalcanzable, el alma viene constituida reina, ¿y sabes tú de que viene hecha reina?  Reina de la santidad, reina del amor, reina de la belleza, de la luz, de la bondad, de la gracia, en suma, reina de la Vida Divina y de todas sus cualidades; ¡qué reino tan noble y lleno de vida es este reino de mi Voluntad!  Mira entonces la gran necesidad de los conocimientos de Ella, ellos son no solamente la parte fundamental, sino el alimento, el régimen, el orden, las leyes, la bella música, las alegrías, la felicidad de mi reino; cada conocimiento posee una felicidad distinta, son como tantas teclas divinas que formaran la bella armonía en él, he aquí por qué estoy siendo tan generoso en decirte tantos conocimientos de mi Fiat Divino, y requiero de ti suma atención en manifestarlos, porque son la base y como un ejercito formidable que mantendrán la defensa y harán de centinelas, a fin de que mi reino sea el más bello, el más santo y el eco perfecto de mi patria celestial”.

(3) Jesús ha hecho silencio, y después de nuevo ha agregado:

(4) “Hija mía, cuando mi Divina Voluntad quiere poner fuera un conocimiento suyo o un acto nuevo, Cielo y tierra reverentes la honran y la escuchan, toda la Creación se siente correr en ella un nuevo acto divino, que como humor vital la embellece y la vuelve doblemente feliz, y se siente cono honrada por su mismo Creador, que con su Fiat Omnipotente le comunica sus nuevos conocimientos, y esperan la manifestación de aquel conocimiento en la criatura, para ver el acto nuevo del Querer Divino repetido en ella para tener la confirmación de aquel bien y la alegría y felicidad que trae el nuevo conocimiento.  Entonces mi Voluntad se pone en actitud de fiesta porque saca de Sí una Vida Divina, la cual, mientras es dirigida a una criatura, después se expande y se comunica a todas las demás”.

(5) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y poniéndome en el Edén para estar presente cuando la Majestad Divina, habiendo formado la bella estatua del hombre le estaba dando la vida infundiéndole el respiro con su aliento omnipotente, para poder glorificar a mi Creador en un acto tan solemne, amarlo, adorarlo y agradecerle por un amor tan excesivo y desbordante hacia el hombre, y mi divino Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(6) “Hija mía, este acto de formar y de infundir la vida en el hombre con nuestro aliento omnipotente, fue tan tierno, conmovedor y de alegría tan grande para Nosotros, que todo nuestro Ser Divino desbordó fuera tanto en amor, que con fuerza raptora raptó nuestras cualidades divinas para infundirlas en el hombre; al infundirle el respiro todo vertimos en él, y al darle nuestro aliento poníamos nuestro Ser Supremo en comunicación con él, en modo de volverlo inseparable de Nosotros.  Este nuestro aliento no cesó jamás, porque si en la creación de todo el universo fue nuestra Voluntad la que se constituía vida de todo, en el hombre no sólo se daba nuestro Fiat, sino que junto con nuestro aliento se daba a él la misma Vida nuestra, y este nuestro aliento aún no cesa, para continuar la generación de las otras criaturas para volverlas inseparables de Nosotros.  Es tanto nuestro Amor cuando hacemos una obra, que hecha una vez queda la actitud de hacerla siempre, por eso la ingratitud del hombre es grande, porque desconoce, desprecia, ofende esta nuestra Vida en él mismo, y así como cuando se emite el aliento para respirar, se pone fuera y se vuelve a meter para poder nuevamente dar el aliento, en el acto de darle el aliento nos damos Nosotros a él, y al volver a meter el aliento metemos al hombre en Nosotros, y no sintiéndolo venir en Nosotros, porque su voluntad no está con Nosotros, sentimos todo el peso de la ingratitud humana.  He aquí el por qué te llamamos a ti, para darte nuestro aliento incesante, a fin de que, conforme lo metamos para sacarlo de nuevo, te sintamos venir en Nosotros para recibir el cumplimiento de nuestra Voluntad en el acto solemne de sacar nuestro aliento regenerador para generar a las criaturas”.

 

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23-11

Octubre 30, 1927

 

Cómo el Amor divino se desbordó en la Creación.  Liberalidad y magnificencia

de Dios al crear la maquina del universo, especialmente al crear a su amado

joyel sin mérito de ninguno.  Decisión de la Divina Voluntad en querer venir a

reinar en medio de las criaturas.  Su aire balsámico, su belleza

encantadora y raptora.  Lo que harán sus conocimientos.

 

(1) Me sentía toda abandonada en el Fiat Divino, y mi pobre mente me la sentía como empapada por la luz de su santidad, belleza y felicidad indescriptibles.  Poseer la fuente de todos los bienes, gozar el abismo de los mares infinitos de todas las alegrías y poseer todos los atractivos de las bellezas inagotables, de las bellezas divinas, hasta llegar hacer enamorar al mismo Dios, y vivir en el Querer Divino haciéndolo reinar en el alma, es todo lo mismo.  Voluntad de Dios, cómo eres amable, adorable, deseable más que la misma vida, tu reinar es reino de luz, que tiene fuerza para vaciarme de lo que a su luz no pertenece; es reino de santidad y me transforma no en la santidad de los santos, sino en la santidad de mi Creador; es reino de felicidad y de alegría, y me pone en fuga todas las amarguras, los fastidios, el tedio.  ¿Pero cómo pueden disponerse las criaturas, merecer recibir un reino tan santo?  Ahora, mientras esto pensaba y mi pobre mente nadaba en el abismo del mar del Fiat Divino, mi amable Jesús ha salido de dentro de mi interior, y estrechándome a Sí, todo ternura me ha dicho:

(2) “Mi pequeña hija, tú debes saber que nuestro amor se desbordó en la Creación, y desbordando fuera de Nosotros, sin que ninguno hubiera merecido tanto bien, ni siquiera con una sola palabra, nuestra suma bondad y liberalidad sin límites creó con tanta magnificencia, orden y armonía toda la maquina del universo por amor de quien aún no existía, después de esto nuestro amor desbordó más fuerte y creamos a aquél por el cual todas las cosas fueron creadas, y como Nosotros en el obrar obramos siempre con magnanimidad inalcanzable, y mientras damos todo no nos agotamos, de modo que nada debe faltar a nuestra obra de magnificencia, de grandeza y de todos los bienes, al crear al hombre, sin que él tuviera ningún mérito, por dote, por fundamento, por sustancia de todos los bienes, alegrías y felicidades, le dimos por reino nuestra Voluntad, a fin de que nada le faltase, teniendo a su disposición una Voluntad Divina, y junto con Ella nuestro Ser Supremo.  ¿Qué honor hubiera sido para Nosotros si la obra de la Creación hubiese sido pobre, mísera de luz, sin la multiplicidad de tantas cosas creadas, sin orden y sin armonía, y nuestro amado joyel, nuestro amado hijo, cual es el hombre, sin la plenitud de los bienes de Aquél que lo había creado?  No habría sido honor para quien todo posee y todo puede, el hacer una obra incompleta, mucho más que nuestro amor desbordando fuerte, fuerte, más que olas impetuosas quería dar, desahogar cuanto más podía, hasta llenar a nuestro amado joyel de todos los bienes posibles e imaginables y formar mares en torno a él, que desbordaban de él mismo, que habían sido puestos en él por su Creador.

(3) Y si el hombre lo perdió, fue él el que rechazó por su propia voluntad el reino de mi Voluntad, su dote y la sustancia de su felicidad.  Ahora como en la Creación, mi Amor regurgita fuerte, y el reino de mi Voluntad ha decidido que quiere su Vida en medio de las criaturas, y por esto desahogando con toda magnificencia sin mirar a los méritos de ellos, con magnanimidad insuperable quiere dar de nuevo su reino, solamente que quiere que las criaturas lo sepan, conozcan sus bienes, a fin de que conociéndolos suspiren y quieran el reino de la santidad, de la luz y de la felicidad, y así como una voluntad lo rechazó, así otra voluntad lo llame, lo suspire, lo urja a venir y reinar en medio a las criaturas; he aquí el por qué de la necesidad de sus conocimientos, pues si un bien no se conoce, ni se quiere ni se ama; por eso estos conocimientos serán los mensajeros, los heraldos que anunciarán mi reino.  Mis conocimientos acerca de mi Fiat se pondrán en actitud, ahora de soles, ahora de truenos, ahora de relámpagos de luz, ahora de vientos impetuosos, que llamarán la atención de los doctos y de los ignorantes, de los buenos y aun de los malos, que como centellas caerán en sus corazones, y con fuerza irresistible los derrumbará para hacerlos resurgir en el bien de los conocimientos adquiridos, formarán la verdadera renovación en el mundo, tomarán todas las actitudes para atraer y vencer a las criaturas, poniéndose ahora en actitud de pacificadores que quieren el beso de las criaturas para darles el suyo, para olvidar todo el pasado y recordarse sólo de amarse juntos y hacerse felices mutuamente; ahora en actitud de guerreros convencidos de su victoria, para volver cierta la conquista que quieren hacer de quien los conoce; ahora como plegarias incesantes que sólo cesarán de suplicar cuando las criaturas vencidas por los conocimientos de mi Querer Divino digan:  ‘Has vencido, somos ya presa de tu reino’; ahora en actitud de rey dominante y emanante de amor, tanto, que plegarán la frente para hacerse dominar; ¿qué cosa no hará mi Voluntad?  Pondrá toda su potencia en actitud para venir a reinar en medio a las criaturas, Ella posee una belleza raptora, que si se hace ver una sola vez con claridad, rapta, embellece arrojando sus olas de bellezas sobre el alma, de modo que difícilmente podrán olvidar una belleza tan rara, permanecerán como en el laberinto de su belleza y no podrán salir; posee una potencia encantadora y el alma queda fija en su dulce encanto; posee un aire balsámico, que respirado sentirán entrar en ellos el aire de la paz, de la santidad, de la armonía divina, de la felicidad, de la luz que todo purifica, del amor que todo quema, de la potencia que todo conquista, de modo que este aire llevará el bálsamo celestial a todos los males producidos por el aire malsano, morboso y asesino de la voluntad humana.  Mira, también en la vida humana el aire obra en modo sorprendente:  Si el aire es puro, bueno, sano, perfumado, la respiración es libre, la circulación de la sangre es regular, crecen fuertes, nutridos, de buen color y sanos; en cambio si el aire es malo, maloliente e infectado, la respiración es obstruida, la circulación de la sangre es irregular, y no recibiendo la vida del aire puro están débiles, pálidos, enflaquecidos y medio enfermos.  El aire es la vida de las criaturas, sin él no pueden vivir, pero hay una gran diferencia entre el aire bueno y el malo.  Así es el aire del alma, el aire de mi Voluntad mantiene la vida pura, sana, santa, bella y fuerte como salió del seno de su Creador.  El aire asesino del querer humano deforma a la pobre criatura, la hace descender de su origen y crece enferma, débil, de dar piedad”.

(4) Después, con un énfasis más tierno ha agregado:  “¡Oh Voluntad mía, cómo eres amable, admirable, potente!  Tu belleza enamora los Cielos y mantiene el encanto que rapta a toda la corte celestial, de modo que son felices porque no pueden apartar su mirada de Ti, ¡ah! con tu belleza encantadora que todo rapta, rapta la tierra y con tu dulce encanto encanta a todas las criaturas, a fin de que una sea la Voluntad de todos, una la santidad, una la vida, uno tu reino, uno tu Fiat, como en el Cielo así en la tierra”.

 

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23-12

Noviembre 2, 1927

 

Diferencia que hay entre quien vive en el Querer Divino y obra en

Él, y entre quien hace el bien en la noche de la voluntad humana.

 

(1) Mi vuelo es continuo en el Querer Divino y mi pobre inteligencia está como fijada en Él, y en su luz comprendía la gran diferencia entre el obrar en el Querer Supremo y entre el obrar humano, bueno en sí mismo, pero que falta la Vida del Fiat Divino en la acción de la criatura, y decía entre mí:  “¿Será posible tanta diferencia?”  Y mi amado Jesús moviéndose desde dentro de mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, la voluntad humana formó la noche a la familia humana en sus almas, y si hacen obras buenas, aun importantes, como el bien por sí mismo es luz, hacen salir de ellos mismos tantas pequeñas luces, puede ser luz de un fósforo, luz de una pequeña vela, de una lamparita eléctrica; según el bien que hay dentro de la acción humana y multiplicidad de ellas, así vienen formadas luces pequeñas y luces un poco más grandes, y por cuantas hay, tienen el bien, en virtud de sus pequeñas luces, de no quedar ellos y los que los circundan en la oscuridad, pero no tienen virtud de hacer cambiar la noche en día, así que podrán ser también como ciudades o habitaciones que poseen el bien de tantas luces eléctricas, aunque también están sujetas a apagarse, pero que puedan hacer cambiar la noche en día les será imposible, porque no es naturaleza de la luz formada por el ingenio del hombre, tanto en el alma como en el cuerpo, el poder formar el pleno día, sólo el sol tiene esta virtud de hacer huir las tinieblas nocturnas y formar su pleno día, que resplandeciente de luz y calor alegra la tierra con todos sus habitantes, y donde resplandece produce sus efectos vitales a toda la naturaleza.  Ahora, sólo el vivir en mi Querer y el obrar en Él es siempre día, y el alma, conforme obra, sea pequeña, sea grande su acción, obra bajo el reflejo del Sol eterno e inmenso de mi Fiat, el cual reflejando en la acción de la criatura, viene formado en virtud de Él el sol en la acción humana, en la cual quedan en posesión de estos soles que les hacen gozar el pleno día continuado, y como estos soles han sido formados en virtud de los reflejos del Sol de mi Querer Divino, que posee la fuente de la luz, la acción humana convertida en sol es alimentada por la fuente de la luz, y por eso no están sujetos ni a apagarse ni a disminuir de luz.  Ve entonces que gran diferencia hay entre quien obra y vive en mi Voluntad, y entre quien obra el bien fuera de Ella, es la diferencia entre quien puede formar el sol y tantos soles, y entre quien forma una luz, y basta un sol para eclipsar todas las luces, y todas las luces juntas no tienen virtud, ni fuerza de luz para poder sobrepasar un sol.  Para comprender con más claridad lo puedes ver en el orden del universo, que todas las luces, de cualquier especie formadas por la habilidad humana no son capaces de formar el día, en cambio el sol creado por mis manos creadoras, a pesar de que es uno, forma el día, porque posee la fuente de la luz puesta dentro de él por su Creador, y por eso no está sujeto a disminuir de luz; esto es símbolo de quien vive en mi Querer Divino, porque en todos sus actos corre dentro un acto de Vida Divina, una fuerza creadora que tiene virtud de formar soles, no se abaja ni quiere formar pequeñas luces, sino soles que jamás se extingan.  Por esto puedes comprender que el bien producido por el querer humano, a pesar de que no puede formar el día, es siempre un bien para el hombre y reciben la utilidad de la luz en la noche de la voluntad humana, le sirve para no morir en las densas tinieblas de la culpa, aquellas luces, si bien pequeñas, le encaminan el paso, le hacen ver los peligros y atraen mi paterna bondad hacia ellos, que ve que se sirven de la noche de su voluntad humana para formar al menos pequeñas luces, para dirigir el paso por el camino de la salvación.  Fue propiamente esto lo que atrajo toda nuestra ternura y nuestra paterna bondad hacia Adán, él había comprendido qué significaba vivir en nuestro Querer Divino y cómo en sus pequeños actos, así como en los más grandes, corría dentro nuestra virtud creadora y eran investidos por el Sol del eterno Fiat, que siendo Sol tenía virtud de poder formar cuantos soles quería, entonces al verse vaciado de esta fuerza creadora, no pudo formar más soles, por eso, pobrecito, se esforzaba cuanto más podía por formar pequeñas luces, y viendo la gran diferencia de su estado primero y el de después de la culpa, sentía tal dolor, que se sentía morir en cada acto suyo.  El Ente Supremo se sentía conmovido y admiraba la industria del pobre Adán, que no pudiendo formar más soles, se las ingeniaba para formar con sus actos pequeñas luces, y en virtud de esto le mantuvo la promesa del futuro Mesías”.

 

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23-13

Noviembre 6, 1927

 

Quien vive en la Divina Voluntad no desciende de su origen, y le es debido

el estado de reina, en cambio quien vive fuera de Ella vive en el estado

de siervo.  Diferencia que lleva al uno y al otro el reino de la Redención.

Quienes viven en la Divina Voluntad serán los primeros delante de Dios.

Cómo la cruz maduró el reino de la Redención.  Cómo en cada

verdad corre dentro una Vida Divina.

 

(1) Estaba siguiendo al Querer Divino acompañando todos los actos que mi dulce Jesús había hecho cuando estuvo sobre la tierra, Él me los hacía presentes y yo los investía con mi te amo y le pedía con sus mismos actos el reino del Fiat Divino, y le suplicaba que aplicara a mi alma todo lo que había hecho en el reino de la Redención, para darme la gracia de vivir siempre en su Querer Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien vive en mi Divina Voluntad no desciende de su origen, y como todo fue creado para quien debía vivir en Ella, todos los bienes de la Creación son suyos, que son más extensos que los bienes de la Redención, porque a quien se mantiene en el estado de origen con vivir en el Fiat Supremo, le es debido el estado de reina, y como reina conviene que posea, mucho más que es reina que habita en el palacio real de nuestro Querer, entonces le conviene que posea reinos, soles, cielos, mares, y que el mismo Rey haga vida junto con ella, haciendo feliz a su reina, y ella haciendo feliz a su Rey.  He aquí por qué los bienes de la Creación debían ser más extensos, de otra manera, ¿cómo podía ser estado de reina si no tenía dominio y reinos que dominar?  En cambio con no vivir en nuestro Querer Divino, el alma desciende de su origen, se desnoblece y se pone en el estado de sierva, por lo tanto no le corresponden reinos e imperios.  Mucho más que Yo en la Redención vine a la tierra para resucitar al hombre del estado de muerte, para sanarlo, para darle todos los remedios posibles para hacerlo regresar de nuevo a su estado primero de su origen, sabiendo que si él regresaba en nuestro Querer, de donde salió, ya estaba preparado para mantenerlo en el estado real de dominador.  Es más, tú debes saber que quien vive o vivirá en Él, los actos que Yo hice en la Redención le servirán no de remedios sino de felicidad, de alegría, y como el más bello adorno en el palacio regio de mi Voluntad, porque todo lo que Yo hice no fue otra cosa que parto suyo, sus entrañas misericordiosas dieron a luz en el seno de mi Humanidad todos los actos que Yo hice al venir a la tierra, entonces es justo que como cosa suya sirvan de adorno a Sí misma.  Así que en todo lo que Yo hice estando sobre la tierra, si oraba, si hablaba, si sufría, si bendecía a los niños, iba buscando a mis hijos, a los hijos de mi Voluntad Divina para darles el primer acto, la cosa que a ellos pertenecía, la felicidad que contenían, y después los daba en remedio a los hijos desventurados de la culpa, siervos de la voluntad humana, para su salvación.  Por eso todos mis actos corrían como acto primero a quien debía vivir en el Supremo Querer, como a su centro de vida; entonces quien vive en Él puede decir, todo es mío, y Yo digo, todo es tuyo”.

(3) Después de esto pensaba entre mí:  “Si el Fiat Divino tiene su acto primero, de modo que ningún otro acto puede decir, soy acto primero de Él, ¿cómo podrán encontrarse ante Dios como acto primero aquellos que vendrán después a vivir en Él si ya están los primeros?”  Y mi Divino Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, para quien vive o vivirá en mi Querer, todos serán como acto primero delante de Dios, porque Él tiene un acto solo, un acto incesante que parte siempre del primer acto, y en virtud de este solo e incesante acto eleva a todos los actos hechos en Él al primer acto suyo, de modo que todos aquellos que vivirán en mi Querer se encontrarán en su acto solo, y todos como primero delante a la Majestad Adorable.  Así que en mi Voluntad no habrá ni primero ni después, sino todos fundidos juntos en un solo acto; ¡qué honor, qué gloria, que la criatura pueda tener un lugar en este acto solo de la Voluntad de su Creador, del cual, como fuente brotan todos los bienes, todas las felicidades posibles e imaginables!”

(5) Después, al continuar siguiendo los actos de mi amado Jesús, me he detenido en el acto en que recibió la cruz y que abrazándola con toda la ternura de su amor se la puso sobre su hombro para llevarla al Calvario, y Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, la cruz maduró el reino de la Redención, lo completó y se puso a custodia de todos los redimidos, de modo que si se hacen custodiar por la cruz, reciben en sí los efectos que contiene un fruto maduro, que contiene sabor, dulzura y humor vital, y les hace sentir todo el bien de la Redención, de modo que ellas maduran junto con el fruto de la cruz y se disponen a regresar al reino de mi Voluntad, porque la cruz también maduró el reino de mi Voluntad.  En efecto, ¿quién te ha dispuesto a ti a hacerte vivir en Ella?  ¿No ha sido tal vez la cruz de tantos años la que te maduró como un bello fruto, te quitó todos los gustos acerbos que contiene la tierra, todos los apegos a las criaturas y te los convirtió en dulzuras divinas, poniéndose la cruz a guardia a fin de que nada entrase en ti que no fuese santo, que no diese de Cielo?  La cruz no ha hecho otra cosa, qué haciendo correr en ti los humores vitales formaba en ti a tu Jesús, y tu Jesús encontrándote madura formaba el reino de su Voluntad Divina en el fondo de tu alma, y poniéndome en actitud de maestro con todo amor te hablaba y te hablo de Ella, te he enseñado sus caminos, la vida que debes tener en Ella, los prodigios, la potencia y la belleza de mi reino.  Tú debes saber que cada vez que tu Jesús se decide a manifestar una verdad, es tanto el amor a ella, que biloco mi misma Vida en cada verdad que Yo manifiesto, para hacer que cada verdad tenga la potencia de formar una Vida Divina en las criaturas.  Ve entonces qué significa el manifestarte una verdad de menos o una verdad de más, es poner fuera una Vida Divina a riesgo, ponerla en peligro, porque si no viene conocida, amada y apreciada, es una Vida Divina que no recibe su fruto y que no recibe los honores que le convienen.  He aquí por qué amo tanto las verdades que manifiesto, porque es Vida mía que corre dentro, y amo tanto que sean conocidas.

(7) Cómo es diferente mi obrar del de las criaturas; si ellas hablan, enseñan, obran, no queda su vida en la palabra o en la obra, por eso no se duelen tanto si sus palabras u obras no tienen sus frutos, en cambio Yo me duelo mucho, mucho, porque es Vida que hago correr en lo que Yo manifiesto”.

 

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23-14

Noviembre 10, 1927

 

El alma sola con Jesús, y Jesús solo con ella y cómo se la goza Él solo.

Orden y armonía de la Creación.  Cada cosa creada debía recibir

la acción de Adán.  Dios, primer modelo de la Creación, Adán el

segundo, el tercero quien debe hacer regresar el reino del Fiat Divino.

 

(1) Me sentía toda abandonada en el eterno Fiat y toda sola y sólo para Jesús, como si ningún otro existiese entre mí.  Entonces pensaba para mí:  “Estoy sola, dentro de mí no siento correr otra cosa que el gran mar de la Voluntad Divina, todo el resto no existe para mí, Jesús mismo se va y se esconde en la luz interminable de Ella, y si se hace ver, los rayos del Sol del Querer Divino le llueven encima, y mi vista siendo demasiado débil queda eclipsada y lo pierdo, esperando que mi Jesús, mi vida, se desembarace de aquella luz, o bien la vuelva menos brillante para poder encontrarlo de nuevo, y me lamento de la luz que me eclipsa la vista y me esconde a Aquél que es vida de mi pobre alma; ¡oh! si esta luz del bendito Fiat fuese menos deslumbrante yo me gozaría a mi dulce Jesús, porque muchas veces siento su toque divino, su aliento refrescante, otras veces siento sus labios que me dan su beso, y con todo y eso no lo veo, todo es por causa de la bendita luz que forma el eclipse.  ¡Oh! Santa Voluntad de Dios, cómo eres fuerte y potente, que llegas a esconderme a mi amado Jesús”.  Después, mientras esto y otras cosas pensaba, mi sumo bien Jesús ha salido de dentro de aquella luz tan deslumbrante, y así lo he podido ver y me ha dicho:

(2) “Hija mía, tú estás sola Conmigo, y Yo estoy solo contigo, y como estás sola Conmigo Yo concentro en ti a todo Yo mismo, porque estando sola Conmigo te puedo llenar toda de Mí, no hay punto de ti donde no tome mi lugar, te transforme en Mí y como en naturaleza entre en ti la gracia extraordinaria.  Cuando el alma está sola Conmigo Yo soy libre de hacer lo que quiero, me la gozo Yo solo y mi amor me hace hacer tanto con ella, que llego hasta la locura y hago tantas estratagemas amorosas, que si se pudiesen ver u oír por todas las criaturas, dirían:  ‘Sólo Jesús sabe amar y puede amar en modo tan sorprendente, tan ingenioso y tan grande’.  Yo hago con quien vive sola Conmigo, como podría hacer el sol, si pudiese concentrar toda su luz sobre de una planta, esta planta recibiría en sí toda la vida del sol y gozaría de todos sus efectos, mientras que las otras plantas reciben cada una un solo efecto, que basta a la naturaleza de su planta, en cambio la primera, como recibe toda la vida del sol, recibe al mismo tiempo todos los efectos que contiene la luz.  Así hago Yo, concentro en el alma toda mi Vida y no hay cosa de Mí de que no la haga gozar, en cambio, quien no está solo Conmigo, como no puedo concentrar mi Vida, está sin luz, siente en sí el peso de las tinieblas, su ser está dividido en tantas partes por cuantas cosas tiene; así que si ama la tierra se siente dividida con la tierra, si ama a las criaturas, los placeres, las riquezas, se siente dividida como a pedazos, de modo que, quién la arrebata de una parte y quién de la otra, el pobre corazón vive entre ansias, temores y amargas desilusiones.  Todo al contrario para quien vive sola Conmigo”.

(3) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y habiendo llegado al Edén, estaba glorificando a mi Creador en el acto en que con su aliento omnipotente infundía la vida en el cuerpo de mi primer padre Adán, y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija, con qué orden y armonía fue creado el hombre.  Adán fue creado por Nosotros rey de toda la Creación, y como rey tenía la supremacía sobre todas las cosas, y si no hubiese rechazado nuestro Fiat, poseyendo la unidad de Él, en toda su vida habría llenado con sus actos todas las cosas creadas; como rey y señor tenía el derecho de que cada cosa creada debía recibir su acción, debía ser investida por su luz, porque cada acción suya era un sol, uno más bello que el otro, así que él debía formar la corona a toda la Creación, no habría sido verdadero rey si no hubiese conocido todos sus dominios y no hubiese tenido el derecho de poner sus actos en todas las cosas creadas por Nosotros.  Sucedía como cuando alguien es dueño de un terreno, el cual como patrón tiene el derecho de pasear dentro, de plantar flores, plantas, árboles, en suma todo lo que quiere.  Así era Adán, con la potencia de nuestro Fiat Divino hacía lo que quería, se bilocaba en todas las cosas creadas, y si hablaba, si amaba, si adoraba y obraba, su voz resonaba en toda la Creación y era investida por el amor, por la adoración y obra de él, así que la Divinidad sentía el amor, la adoración, la obra de su primer hijo en todas sus obras.  Ahora, todo el obrar de Adán habría permanecido en toda la Creación como el primer modelo para todos sus descendientes, los cuales habrían modelado todos sus actos a los reflejos de luz de los actos de Adán, que como primer padre habría dado en herencia a todos sus descendientes, los que no sólo habrían tenido su modelo, sino la posesión de sus mismos actos.  ¿Cuál habría sido nuestra gloria y la suya, al ver el obrar de nuestro amado hijo, de nuestro precioso tesoro, parido por nuestro amor, fundido con nuestras obras?  ¿Qué felicidad para él y para Nosotros?  Ahora, si ésta era nuestra finalidad por la que fue creada toda la Creación y nuestro amado joyel, que es el hombre, ¿no es justo de que a pesar de que Adán comenzó y no terminó, es más, terminó en el dolor y en la confusión porque rechazó nuestro Querer Divino que le servía como acto primero y lo hacía obrar en las obras de su Creador, que efectuemos esta nuestra finalidad en sus descendientes?  He aquí por qué te llamo en medio de mis obras en toda la Creación, para formar el modelo sobre el cual deben modelarse las otras criaturas para regresar en mi Fiat.  Si tú supieras qué alegría siento cuando veo que tú, haciendo tuyo mi Querer Divino quieres animar la luz del sol a decirme que me amas y pedirme mi reino, a la rapidez del viento, al murmullo del mar, a la flor, al cielo extendido, hasta el canto del pequeño pajarillo, al ver que quieres dar tu voz a todos, animar a todos para decirme que me amas, me adoras y quieres el reino del Fiat Supremo, siento tal contento que me siento repetir las primeras alegrías, el primer amor de mi amado joyel, y me siento inclinado a poner todo a un lado, a olvidar todo, para hacer regresar el todo tal y como fue establecido por Nosotros.  Por eso sé atenta hija mía, se trata de algo muy grande.

(5) Tú debes saber que el primer modelo en la Creación fue el Ente Supremo, en el cual el hombre debía modelar todos sus actos con su Creador, el segundo debía ser Adán, en el cual debían modelarse todos sus descendientes, pero como se sustrajo de mi Voluntad, faltando Ella, su unidad en él, le faltaron los pinceles, los colores y la materia prima para poder hacer los modelos a semejanza de su Creador.  ¡Pobrecito!  ¿Cómo podía formar los modelos con la misma forma divina, si no estaba más en posesión de aquella Voluntad que le suministraba habilidad y todo lo necesario que se requería para poder formar los mismos modelos de Dios?  Rechazando mi Fiat Divino rechazó la potencia que todo puede y sabe hacer; sucedió de Adán como sucedería de ti si no tuvieras ni papel, ni pluma, ni tinta para escribir, si esto te faltara no serías capaz de escribir una sola palabra, así él, no fue más capaz de formar los modelos sobre el molde divino.  El tercer modelo lo debe hacer quien debe hacer regresar el reino de mi Voluntad, por eso tus deberes son grandes, a tus modelos serán modelados todos aquellos de los otros, y por eso en todos tus actos haz que corra la Vida de mi Querer Divino, a fin de que te suministre todo lo necesario que se requiere, y así todo irá bien, y tu Jesús estará junto contigo para hacerte llevar a cabo bien sus modelos divinos”.

 

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23-15

Noviembre 13, 1927

 

Cómo el Verbo estaba en el centro de la Humanidad de Jesús y cómo

obraba.  Gran diferencia entre el reinar de la Voluntad Divina y

entre la santidad de los santos, aunque hayan hecho milagros.

 

(1) Estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y habiendo llegado a los actos que hizo en la Humanidad de Nuestro Señor, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el Verbo Divino en mi Humanidad estaba como centro de vida en Ella, éramos inseparables el uno y la otra, pero como mi Humanidad tenía sus límites y el Verbo era sin límites, inmenso e infinito, no pude restringir dentro de Ella toda la luz interminable del Verbo, esta luz desbordaba fuera, de modo que sus rayos desbordando fuera del centro de mi Humanidad, salían de mis manos, de mis pies, de la boca, del corazón, de los ojos, de todas las partes de mi Humanidad, de modo que todo mi obrar corría en esta luz, que más que rayos solares investía todo y buscaba todos los actos de las criaturas para darles sus actos, a fin de que los actos de ellas, investidos por su luz, tomasen la forma de los suyos y fundidos juntos adquirieran el valor, la belleza de sus actos.  ¿Pero cuál no fue el dolor de mi Humanidad al ver rechazados por las criaturas, en la misma luz del Verbo eterno, sus actos, e impedirles la transformación que quería hacer en las criaturas?  Cada acto suyo rechazado era un dolor, y cada acto de las criaturas se convertía para mi Humanidad en amargura y ofensa.  Cómo es duro querer hacer el bien, hacerlo y no encontrar quién reciba este bien; este dolor dura aún, porque todo lo que hizo mi Humanidad en la luz del Verbo Eterno existe y existirá siempre, y siempre está en acto de hacer lo que una vez fue hecho, y está como en asecho esperando que la criatura reciba la transmisión de sus actos a fin de que uno sea el acto, uno el valor, una la voluntad, uno el amor de las dos partes, y sólo con reinar mi Fiat puede el obrar que Yo hice en la Redención tener su total cumplimiento, porque con la luz de Él las criaturas se quitarán la venda y harán correr en ellas todo el bien que el Verbo eterno vino a hacer en mi Humanidad por amor de las criaturas”.

(3) Ahora, mientras esto decía, veía a mi dulce Jesús que de dentro de su interior salía tanta luz que investía todo y a todos.  Después seguía mi giro en el Fiat Divino, acompañando con mi te amo todos los prodigios que Él había hecho en los santos, en los patriarcas y en los profetas del antiguo testamento, como en aquellos después de su venida sobre la tierra, para pedir en virtud de todos estos actos suyos su reino divino en medio a las criaturas, y pensaba entre mí:  “Si tantos prodigios ha hecho este Santo Querer en todos estos santos, ¿no es esto entonces su reinar al menos en estos santos tan prodigiosos?”  Mientras esto pensaba, mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, no hay bien que no haya salido de mi Voluntad, pero hay una gran diferencia entre el reinar de Ella en las criaturas, y entre el sacar un acto de dentro de Ella y comunicarlo a las criaturas, como a Abraham, en que sacó un acto de heroísmo y tuve al hombre heroico en el sacrificio; en Moisés un acto de potencia, y fue el hombre prodigioso; en Sansón un acto de fuerza, y fue el hombre fuerte; a los profetas les reveló lo que correspondía al futuro Redentor, y fueron hombres profetas; y así de todos los demás que se han distinguido como prodigiosos y de virtud no común, de acuerdo al acto que sacaba mi Querer Divino, si prestaban su adhesión y correspondían, así recibían el bien del acto de Él.  Esto no es reinar hija mía, ni forma el reino de mi Querer, para formarlo no se requiere un solo acto, sino el acto continuado que Él posee, esto es lo que quiere dar a las criaturas para formar su reino, su acto continuado de potencia, de felicidad, de luz, de santidad, de belleza insuperable; lo que mi Fiat es por naturaleza, quiere que las criaturas lleguen a ser en virtud de su acto continuo que contiene todos los bienes posibles e imaginables.  ¿Dirías tú que un rey reina sólo porque ha hecho una ley, ha dado un bien a su pueblo?  Ciertamente que no, el verdadero reinar es formar la vida de los pueblos con todas las leyes, dando el régimen decoroso, conveniente, recto y justo a la vida de ellos, dándoles todos los medios necesarios a fin de que nada les falte para su bien.  El rey para reinar debería tener su vida en medio de los pueblos y hacer una su voluntad y sus bienes con ellos, de modo que el rey debía formar la vida del pueblo y ellos la vida del rey, de otra manera no es un verdadero reinar.  Esto es el reinar de mi Voluntad, volverse inseparable de los hijos de su reino, darles todo lo que posee hasta desbordar fuera, para tener hijos felices y santos con su misma felicidad y santidad.  Ahora, de aquí se ve que a pesar de los tantos prodigios y milagros que los santos, los profetas, los patriarcas han hecho, no han formado mi reino en medio a las criaturas ni han hecho conocer su valor, ni el gran bien que posee mi Voluntad, ni lo que puede hacer y quiere dar, y la finalidad de su reino, porque faltaba su acto continuado, su vida permanente en ellos, y por eso, no conociéndola a fondo, se han ocupado de otras cosas que correspondían a mi gloria y a su bien, y a mi Voluntad la han puesto a un lado, esperando otro tiempo más propicio, cuando la paterna bondad se complazca, primero de hacer conocer y después dar un bien tan grande y un reino tan santo que ellos ni siquiera soñaban.  Por eso sé atenta y sigue tu vuelo en el Fiat Divino”.

 

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23-16

Noviembre 18, 1927

 

Cuando Dios manifiesta una nueva verdad a la criatura, es una nueva

fiesta para Dios y para ella.  En cuanto el alma se decide a hacer su acto

en el Querer Divino, así llama al Fiat Divino a reflejar con su luz en su

acto, el cual tiene virtud de vaciarlo de todo lo que no es luz.

 

(1) Me sentía afligida por las acostumbradas privaciones de mi dulce Jesús, pero toda abandonada en su amable Querer.  Entonces pensaba entre mí:  “En estos días mi sumo Bien Jesús no me ha dicho nada, todo ha sido un profundo silencio, apenas algún movimiento de Él me hacía sentir en mi interior, pero sin ninguna palabra”.  Mientras esto pensaba se ha movido en mi interior diciéndome:

(2) “Hija mía, cuando Dios no manifiesta otras verdades, la Voluntad Divina está como suspendida, no agrega otros bienes hacia las criaturas, por lo tanto para Dios y para la criatura no existe la fiesta que la verdad lleva consigo”.

(3) Yo al oír esto he dicho:  “Para Ti es siempre fiesta, porque tienes contigo todas las verdades, pero para la pobre criatura la fiesta es interrumpida, porque no posee la fuente de todas las verdades, así que cuando su Creador no le comunica otras verdades, las nuevas fiestas quedan interrumpidas para ella, a lo más se goza aquellas fiestas que ya le fueron comunicadas por Ti, pero las sorpresas de las nuevas fiestas no están en su poder, lo que no sucede para Ti”.  Y Jesús ha agregado:

(4) “Cierto hija mía, para Nosotros es siempre fiesta y nadie puede mínimamente ensombrecer el océano de nuestras nuevas alegrías y felicidades sin término que nuestro Ser Divino contiene en Sí mismo, pero hay una fiesta que viene formada en el acto cuando nuestro Ser Divino rebosando de amor hacia la criatura manifiesta sus verdades; ver doblemente feliz a la criatura, tantas veces de más por cuantas verdades de más le manifestamos, es para Nosotros una nueva fiesta.  Poner fuera nuestras verdades que salen de la fuente de nuestras alegrías, preparar la mesa de nuestra felicidad a la criatura que contiene la verdad, verla festejar junto con Nosotros, sentada a nuestra misma mesa para alimentarse de nuestro mismo alimento, es para Nosotros una nueva fiesta.  Las fiestas, las alegrías, vienen formadas en las comunicaciones, el bien aislado no lleva fiesta, la alegría estando sola no sonríe, la felicidad sola no banquetea, y además, ¿con quién debe festejar, sonreír, banquetear, si no encuentra a quién hacer esta fiesta, sonreír juntos, embelesarse mutuamente?  Por eso la unión forma la fiesta, el volver contenta a otra criatura forma el contento propio.  He aquí por qué, si tenemos nuestras nuevas fiestas que no nos faltan jamás, nos falta la nueva fiesta que no damos a la criatura.  Si tú supieras nuestra alegría y felicidad al ver tu pequeñez sentarse a nuestra mesa, alimentarse de las verdades de nuestro Supremo Querer, sonreír de cara a su luz, tomar nuestras alegrías para hacerte el depósito en ti misma de nuestras riquezas, embellecerte de nuestra belleza, y como embriagada por tanta felicidad oírte repetir:  ‘Quiero el reino de tu Fiat’.  Quisieras arrollar Cielo y tierra para pedirme mi Fiat, para obtener el intento, ¿y para hacer qué?  Para volver feliz, de tu misma felicidad a toda la familia humana; parece que tu fiesta no está plena si no vuelves felices a los demás con tu misma felicidad que contienes en virtud de mi Voluntad.  Si tú pudieras hacer conocer a todos todo lo que conoces de Ella, y hacer gustar a todos la felicidad que posee, ¿no sería para ti una fiesta de más, y no te sentirías doblemente feliz por la felicidad de los otros comunicada por ti?”

(5) Y yo:  “Cierto Amor mío, que si pudiera arrollar a todos en tu Santo Querer, cómo estaría más feliz y contenta”.

(6) Y Jesús:  “Y bien, así soy Yo, a nuestra felicidad que jamás se agota y que nos tiene siempre en fiesta, se agregaría a nuestra fiesta la felicidad de la criatura, por eso cuando te veo suspirar por mis verdades para conocerlas, Yo me siento atraído a manifestarlas y digo:  ‘Quiero gozar mi nueva fiesta con mi pequeña hija, quiero sonreír junto con ella y embriagarla de mi misma felicidad.’  Así que en estos días de silencio te ha faltado a ti nuestra nueva fiesta, y a Nosotros la tuya”.

(7) Entonces ha hecho silencio y después ha agregado:  “Hija mía, en cuanto tú te decides a fundirte en mi Fiat Divino y formar en Él tus pensamientos, palabras y obras, así haces la llamada a mi Voluntad, y Ella, sintiéndose llamada, responde a la llamada reflejando su luz en tu acto, y con su Luz tiene virtud de vaciar aquel acto de todo lo que puede haber de humano y lo llena de todo lo que es divino, así que mi Querer Divino se siente llamado por tus pensamientos, por tus palabras, por tus manos, por tus pies y por tu corazón, y Él refleja su Luz en cada uno de ellos, los vacía de todo y ahí forma su Vida de Luz, y como la luz contiene todos los colores, así mi Querer Divino pone un color divino suyo a los pensamientos, otro a las palabras, otro a las manos y así de todo lo demás de tus actos, y conforme tú los multiplicas, así multiplica sus colores divinos investidos por su Luz, y ¡oh! cómo es bello el verte investida de tanta variedad de colores y matices divinos, por cuantos pensamientos, actos y pasos tú haces, te dan tal belleza todos estos colores y Luz Divina, que es un encanto el verte y todo el Cielo quisiera gozar de tales bellezas con que mi Fiat ha investido a tu alma.  Por eso tu llamado a mi Voluntad Divina sea continuo”.

 

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23-17

Noviembre 23, 1927

 

Cuando el alma no da el primado a la Divina Voluntad, Ella está en

peligro y como sofocada en medio de las criaturas.  Cuando el alma

ruega que venga el reino de la Divina Voluntad, todo

el Cielo hace eco a su oración.

 

(1) Mi abandono en el Fiat Divino es mi vida, mi apoyo, mi todo; mi dulce Jesús se esconde siempre más, y yo me quedo sólo con este Querer tan santo, inmenso, tan potente, que a cada movimiento suyo arroja y saca de Sí un mar de luz, que forma sus olas luminosas e interminables, mi pequeñez se pierde, si bien comprende que hay mucho qué hacer para seguir sus actos innumerables en un mar tan vasto, y perdiéndome en el Fiat Divino pensaba entre mí:  “¡Oh! si tuviera conmigo a mi dulce Jesús que conoce todos los secretos de su Querer, no me perdería y seguiría mejor los actos interminables de Él, verdaderamente siento que no me quiere como antes, si bien me dice que no es verdad, pero yo veo los hechos, y las palabras ante los hechos no tienen valor”.  ¡Ah! Jesús, Jesús, no me esperaba de Ti este cambio que me hace sentir una muerte continua, mucho más que sabes que el dejarme por mucho tiempo sin Ti me cuesta mucho más que la vida.  Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi pequeña hija, ¿por qué temes, por qué dudas de mi amor?  Y además, si te pierdes es siempre en mi Querer donde tú quedas, jamás fuera de Él, Yo no podría tolerar que tú salieras un solo paso de sus confines, no, no, la pequeña hija de mi Voluntad estará siempre en sus brazos, y además, ¿cómo puedo no amarte si veo en ti, en todos tus actos, que mi Fiat tiene la primacía?  No lo veo peligrar como en las demás criaturas y sofocado en todos los actos de ellas, porque no dándole el primado está siempre en peligro en medio de ellas, quién le roba sus bienes, quién ofende su luz, quién lo desconoce, quién lo pisotea, no dándole el primado está como un rey que no dándole los honores debidos, lo maltratan y los súbditos lo quieren sacar de su propio reino.  ¡Qué dolor!  En cambio en mi pequeña hija, mi Voluntad Divina está al seguro, no sufre peligro en sus miradas, porque en todas las cosas creadas ve los velos que esconden a mi Voluntad y ella rompe los velos y la encuentra reinante en toda la Creación, la besa, la adora, la ama, y sigue sus mismos actos poniéndose en su seguimiento; no sufre peligro en tus palabras, en tus obras, en todo, pues le das el acto primero en tus actos.  Con darle el acto primero se le dan los honores divinos, se estima Rey de todo y el alma recibe como cosas que le pertenecen los bienes de su Creador, así que para ella mi Voluntad no se encuentra en acto de peligro, sino al seguro, no se siente robar la luz, el aire, el agua, la tierra, porque todo es suyo.  En cambio quien no la hace reinar la roban por todas partes y está en continuo peligro”.

(3) Después de esto, habiendo seguido mi giro en el Fiat Divino, estaba reuniendo todas las cosas creadas donde están dominantes todos los actos del Fiat Divino, y yo reuniendo todo junto, el cielo, el sol, el mar y toda la Creación, llevaba todo junto ante la Majestad Suprema para circundarla de todas sus obras y hacer pedir por los actos de su misma Voluntad el reino del Fiat Divino sobre la tierra, pero mientras esto hacía, mi amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, escucha cómo todo el Cielo hace eco a tu petición y repiten entre ellos, los ángeles, los santos, la Soberana Reina, ‘Fiat, Fiat Voluntas Tua, come in Cielo così in terra.’  Y como es súplica de Cielo, es el reino que a todos interesa, se sienten todos en deber de pedir lo que quieres tú, sienten en ellos la misma fuerza de la potencia de mi Voluntad Divina por la cual todos son animados y repiten:  ‘La Voluntad del Cielo sea una con la tierra.’  ¡Oh! cómo es bello, cómo resuena armonioso cuando un eco de la tierra inviste todo el Cielo y forma un solo eco, una sola Voluntad, una sola súplica.  Y todos los bienaventurados, admirados dicen entre ellos:  ‘¿Quien es aquélla que lleva todo el cortejo de las obras divinas ante la Divinidad, y con la potencia del Fiat Divino que posee nos arrolla a todos y nos hace pedir un reino tan santo?'  Ninguno ha tenido esta potencia, ninguno ha pedido hasta ahora el reino del Fiat con tal potencia e imperio, a lo más, quien ha pedido la gloria de Dios, quien la salvación de las almas, quien la reparación de tantas ofensas, cosas todas que se refieren a las obras externas de Dios, en cambio el pedir el reino del Querer Divino son sus obras internas, los actos más íntimos de Dios y la destrucción del pecado, esto no es sólo la salvación, sino la santidad divina en las criaturas, es la liberación de todos los males espirituales y corporales y el transportar la tierra al Cielo para poder hacer descender el Cielo a la tierra’.  Por eso el pedir el reino de mi Voluntad Divina es la cosa más grande, más perfecta, más santa, y por eso todos reverentes responden a tu eco y resuena en la patria celestial la bella armonía:  Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra”.

 

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23-18

Noviembre 27, 1927

 

Quien se hace dominar por la Voluntad Divina, en virtud de Ella recibe

en sí la Fecundidad divina y puede generar en los demás el bien que posee.

Lo que es necesario para obtener el reino de la Divina Voluntad:  Primero,

mover a Dios; segundo, poseer como vida a la Divina Voluntad.

 

(1) Mi abandono en el Querer Divino es continuo, y si bien muchas veces me esconde y eclipsa a mi amado Jesús, mi vida, mi todo, la Divina Voluntad no se esconde jamás, su luz es permanente en mí y me parece que aunque se quisiera esconder no lo puede hacer, porque encontrándose su luz por todas partes, no encuentra lugar a donde poder huir, restringirse, porque por su naturaleza es inmensa, inviste todo, señorea sobre todo con tal imperio, que la siento en cada fibra de mi corazón, me corre en el respiro, en todo, y yo pienso entre mí que me quiere más el Querer Divino que el mismo Jesús, porque Él frecuentemente me deja y su adorable Voluntad no me deja jamás, es más, por su propia naturaleza se encuentra en condición de no poderme dejar y con su imperio de luz me domina y triunfante espera el primado en mis actos.  ¡Oh! Voluntad Divina, cómo eres admirable, tu luz no deja huir nada, y acariciando y jugando con mi pequeñez te vuelves conquistadora de mi pequeño átomo y gozas perdiéndolo en la inmensidad de tu luz interminable.  Pero mientras me sentía toda inmersa en su luz, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien se hace dominar por mi Querer Divino, en virtud de Él recibe la virtud de la fecundidad divina, y con esta fecundidad puede generar en los demás lo que ella posee, con esta fecundidad divina el alma forma la más bella y larga generación, que le llevará la gloria, el cortejo de tener tantas partes generadas en sus mismos actos, verá salir de dentro de ella la generación de los hijos de la luz, de la felicidad, de la santidad divina.  ¡Oh! cómo es bella, santa y pura la fecundidad del germen de mi Querer Divino, es luz y genera luz, es santa y genera la santidad, es fuerte y genera la fuerza, posee todos los bienes y genera paz, alegría y felicidad.  ¿Si tú supieras qué bien llevará a ti y después a todos el germen fecundo de este Querer tan santo, que sabe y puede generar a cada instante todos los bienes que posee?  Fue así como la alteza de la Soberana Reina pudo generar al Verbo Eterno sin obra de otros, porque no dando vida a su querer humano, sólo dio vida al Querer Divino, y con esto adquirió la plenitud del germen de la fecundidad divina y pudo generar a Aquél que Cielo y tierra no podían contener, y no sólo lo pudo generar en Sí, en su seno materno, sino lo pudo generar en todas las criaturas; cómo es noble y larga la generación de los hijos de la Celestial Reina, Ella generó a todos en aquel Fiat Divino que todo puede y todo encierra, así que mi Divina Voluntad eleva a la criatura y la vuelve partícipe de la fecundidad de la Paternidad Celeste; qué potencia, ¿cuántos sublimes misterios no posee?”

(3) Después continuaba mis actos en el Fiat Divino y ofrecía todo para obtener su reino sobre la tierra, quería investir a toda la Creación, animar todas las cosas creadas con mi voz, a fin de que todas dijeran junto conmigo: “Fiat Voluntas Tua come in Cielo cosí in Terra, pronto, pronto, venga tu reino”.  Pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Cómo puede venir este reino tan santo a la tierra, en las criaturas no hay ningún cambio, ninguno se ocupa, el pecado, las pasiones abundan, ¿cómo podrá entonces venir este reino a la tierra?  Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, lo que es más necesario para obtener un bien tan grande como es el reino de mi Fiat Divino, es mover a Dios para hacerlo decidir dar mi Voluntad Divina reinante en medio a las criaturas, cuando se mueve Dios y decide, todo supera y vence aun a los mismos males; y la otra cosa necesaria es que la criatura que lo busca y ruega a Dios el dar un bien tan grande, debe poseer en ella la vida del reino que pide para las otras criaturas.  Quien lo posee conocerá la importancia y no omitirá sacrificios para conseguir a los demás el bien que posee, conocerá los secretos, los caminos que debe tener, se volverá importuno para vencer al mismo Dios; ella será como sol que tiene restringido en sí toda la plenitud de su luz, y no pudiendo contenerla en sí siente la necesidad de expandirla fuera para dar luz a todos y hacer bien a todos, para volverlos felices de su misma felicidad.  Quien tiene un bien tiene virtud de pedirlo y de darlo; esto sucedió en la Redención, el pecado inundaba la tierra, el mismo pueblo llamado pueblo de Dios, era el más pequeño pueblo, y que si parecía que se ocupaba era en modo superficial, pero no que poseían en ellos la vida de aquel Redentor que pedían, se puede decir que se ocupaban como se ocupa hoy la Iglesia, las personas sagradas y religiosas con recitar el Padre Nuestro, pero la plenitud de la vida de mi Voluntad que pedían en el Padre Nuestro no está en ellos, así que la petición se queda en palabras, no en hechos; por eso cuando vino la Reina del Cielo que poseía la plenitud de la Vida Divina, todo lo que pedía para el bien de los pueblos movió a Dios, lo venció, lo hizo decidir, y a pesar de los males que existían vino el Verbo Eterno a la tierra por medio de Aquélla que ya lo poseía y formaba toda su vida; con la plenitud de esta Vida Divina pudo mover a Dios y vino el bien de la Redención.  Lo que todos los demás no pudieron obtener todos juntos, lo obtuvo Aquélla, la Soberana Reina que había conquistado, primero en Sí misma a su Creador, la plenitud de todos los bienes que pedía para los demás, y siendo conquistadora tenía virtud de poder conseguir y dar el bien que poseía.  Hay gran diferencia hija mía, entre quien pide y posee, y quien pide y no posee la Vida Divina; la primera pide con derecho, la segunda a título de limosna, y a quien pide a título de limosna se dan las monedas, a lo más algunas liras, pero no reinos enteros; en cambio quien pide con derecho posee, es ya dueña, reina, y quien es reina puede dar el reino, y siendo reina tiene su imperio divino en Dios para conseguir el reino a las criaturas.  Así sucederá para el reino de mi Voluntad, por eso te recomiendo tanto que seas atenta, haz que Ella forme la plenitud de su Vida en ti, así podrás mover a Dios, y cuando Dios se mueve no hay quien lo resista”.

 

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23-19

Diciembre 1, 1927

 

Fortaleza de la Mamá Celestial en las privaciones de Jesús; fortaleza que

debe tener la pequeña hija de su Voluntad.  Potencia de los actos hechos

en la Voluntad Divina, cómo son el desahogo de Dios.

 

(1) Me sentía totalmente privada de mi Sumo Bien Jesús y por cuanto lo buscaba no podía encontrarlo.  Me sentía torturada y amargada en modo indecible, mis palabras no pueden expresar mi dolor, por eso sigo adelante. Después de largos días de martirio y de abandono en aquel Fiat Divino, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, quiero en ti la misma fortaleza de ánimo de la Soberana Celestial, que llegó a amar más la Divina Voluntad que a la misma Humanidad de su hijo Jesús.  Cuántas veces el Querer Divino nos ordenaba separarnos y Yo debía ir lejos de Ella, y Ella debía quedar sin Mí, sin seguirme, pero Ella quedaba con tal fortaleza y paz, de llegar a preferir el Fiat Divino a su mismo Hijo, tanto que Él raptado por tal fuerza, bilocaba el Sol de mi Voluntad Divina, y mientras quedaba con mi Mamá, concentrado en Ella, quedaba concentrado en Mí, el Sol se bilocaba pero la luz quedaba una, alargándose pero sin separarse jamás del uno y del otro centro del Sol bilocado.  La Soberana Reina todo había recibido de mi Voluntad, la plenitud de la gracia, la santidad, la soberanía sobre todo, hasta la fecundidad para poder dar la vida a su Hijo, todo le había dado y nada le había negado, entonces, cuando quería que Yo me alejase, como fortaleza heroica devolvía a la Voluntad Divina lo que había recibido.  Los Cielos quedaban estupefactos al ver la fortaleza, el heroísmo de Aquélla que sabían que me amaba más que a su misma vida.  Así quisiera ver a la pequeña hija de mi Voluntad Divina:  fuerte, pacífica y con heroísmo dar nuevamente a mi Voluntad a tu Jesús cuando ella quiere que quedes privada de Él, no quisiera verte abatida, triste, sino con la fortaleza de la Mamá Celestial y así como para la Soberana del Cielo la separación era externamente y aparentemente, pero internamente mi Querer Divino nos tenía fundidos juntos e inseparables, así sucederá de ti, mi Querer te tendrá fundida en Mí y haremos juntos los mismos actos, sin separarnos jamás”.

(3) Después de esto seguía mis actos en el Fiat Divino y sintiendo que no los hacía bien, rogaba a mi Mamá Celestial que viniera en mi ayuda, a fin de que pudiera seguir a aquél Querer Supremo que Ella había amado tanto y del cual reconocía toda su gloria y altura en la cual se encuentra; pero mientras esto pensaba, mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, todos los actos de mi Madre Reina hechos en mi Voluntad, están a la expectativa porque quieren el séquito de los actos de la criatura hechos en Ella, así que todo lo que tú haces en mi Querer, son estos actos que te vienen en ayuda, es más, se alinean en torno a ti para suministrarte, quién la luz, quién la gracia, quién la santidad y quién el acto mismo que tú haces, para poder tener el séquito de estos actos nobles, santos y divinos; estos actos son la desembocadura de Dios, que desahogándolos, la criatura se llena tanto que no pudiéndolos contener los desahoga de nuevo y da sus actos divinos a su Creador, por eso forman la gloria más grande que la criatura puede dar a Aquél que la ha creado, no hay bien que no descienda por medio de estos actos hechos en el Querer Divino, ponen todo en movimiento, Cielos y tierra y el mismo Dios son el movimiento divino en la criatura, y fue en virtud de estos actos que la Celestial Soberana hizo mover al Verbo a descender sobre la tierra, por eso Ella espera el séquito de sus actos para mover a Dios para hacer venir a reinar a nuestra Suprema Voluntad sobre la tierra.  Ellos son el triunfo de Dios sobre la criatura y las armas divinas con las cuales la criatura vence a Dios.  Por eso sigue tus actos en mi Voluntad y tendrás en tu poder las ayudas divinas, como también las de la Soberana Reina”.

 

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23-20

Diciembre 6, 1927

 

Estado del alma.  En la Voluntad Divina no entran el dolor y las amarguras

porque son partes humanas.  Modo divino.  Cómo la Voluntad Divina tiene

su Vida en medio de las criaturas, y cómo ellas la obstaculizan.  Cada

acto hecho en Ella es una firma divina que corre; ejemplo.

 

(1) Continúa mi abandono en el Fiat Divino, y estando totalmente privada de mi Sumo Bien Jesús, sentía tal amargura y dolor, de no saberlo expresar, pero al mismo tiempo sentía una paz imperturbable y la felicidad de la luz del Supremo Querer.  Entonces pensaba entre mí:  “Qué cambio en mi pobre alma, antes, si el bendito Jesús, por poco, incluso por horas me privaba de Él, yo desvariaba, deliraba, me sentía la más infeliz de las criaturas, pero ahora todo al contrario, estoy privada no por horas sino por días, y si bien siento un dolor intenso, penetrante hasta la médula de los huesos, estoy sin desvariar, sin delirio, sin poder llorar, como si no tuviese más lágrimas, toda pacífica, impávida y feliz.  ¡Santo Dios, qué cambio!  Me siento morir al pensar ser feliz sin Jesús, pero mi felicidad no viene tocada, siento que la felicidad deja libre al dolor y el dolor deja libre a la felicidad, cada una de ellas hace su curso, su camino, tienen su lugar, pero no se mezclan.  ¡Ah Jesús, Jesús!  ¿Cómo es que no me ayudas, que no tienes piedad de mí?  ¿Por qué no corres, no vuelas a tu pequeña hija que tanto decías amar?”  Pero mientras desahogaba mi dolor se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija de mi Querer, ¿por qué quieres turbar tu paz, tu felicidad?  Debes saber que donde reina mi Voluntad, Ella, cual noble Reina Divina posee alegrías inmensas y felicidad sin fin; el dolor, las lágrimas, las amarguras, han nacido en el tiempo, son partos de la voluntad humana, no han nacido en la eternidad ni son partos suyos, son limitados y finitos, por eso no tienen poder para entrar mínimamente en el océano de las felicidades de mi Querer Divino; este es el modo Divino.  En este estado se encontró la Reina del Cielo, y mi misma Humanidad, en que todos nuestros dolores, y fueron demasiados y de toda clase, no pudieron disminuir ni penetrar en el colmo de nuestras interminables alegrías y felicidades.  Así que al principio tus desvaríos, tus lágrimas y disturbios cuando por un poco no me veías, eran residuos de tu voluntad humana, la mía no admite estas debilidades, y como Ella por naturaleza no las posee, donde reina, como Reina domina el dolor, lo hace correr, pero no admite que entre en la felicidad con la cual ha llenado a su criatura al reinar en ella, el dolor no encontraría lugar donde ponerse en el mar interminable de la felicidad de mi adorable Voluntad.  Entonces tú no quieres que Ella reine en ti, ya que te preocupas del cambio que sientes en tu alma.  Mi Voluntad Divina tiene su Vida, y cuando el alma abre las puertas de su voluntad para hacerla entrar y dominar, Ella entra en el alma y desenvuelve su Vida toda Divina en ella, y como Reina que es forma en ella su Vida de luz, de paz, de santidad, de felicidad, y la criatura siente como propiedades suyas todos sus bienes, y si siente el dolor, lo siente en modo divino, que no le ocasiona ningún daño a todo lo que mi Voluntad Divina le ha comunicado; en cambio, en quien no le abre las puertas para hacerle entrar y dominar, la Vida de Ella queda suspendida en la criatura, obstaculizada, sin desarrollo.  Sucede para mi Fiat Divino como podría suceder para una criatura que quiere llevar todos sus bienes a otra, y ésta con ingratitud horrenda le ata los pies y las manos para no dejarla acercar, le cierra la boca para no dejarla hablar, le venda los ojos para no dejarse mirar; reducida en tal modo, ¿cómo puede hacerle el bien que querría hacerle si le ata los pies para no dejarla acercar, las manos para no recibir el bien que le lleva, la boca para no dejarla decir lo que le lleva, si le venda los ojos para no dejarse atraer por sus miradas y abrirle las puertas?  ¿Qué dolor no sería esto para esta portadora de tanto bien?  En este estado viene puesta mi Voluntad por parte de las criaturas cuando no abren las puertas de su voluntad para dejarla desarrollar su Vida.  ¡Qué dolor hija mía, qué dolor!”

(3) Después de esto seguía pensando en la Divina Voluntad, portadora de tanto bien, y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, es tanto el amor hacia quien hace reinar y dominar a mi Fiat Divino, que a cada acto que ella hace en Él, la Divinidad cede un derecho divino al alma, esto es, un derecho de santidad, de luz, de gracia, de felicidad y con estos derechos vincula al alma y la vuelve poseedora de los bienes divinos.  Así que cada acto de más hecho en mi Querer Divino es una firma que viene efectuada por tu Creador, como si te hiciera la escritura que te vuelve dueña de su felicidad, de su luz, santidad y gracia suya.  Sucede como cuando un rico ama a una pobre, la cual no sale jamás de su casa, y si sale es sólo para visitar las propiedades de su amo, para llevar a su amo los frutos de sus propiedades para hacerlo feliz con sus mismos bienes.  El rico mira a la pobre, se enamora de ella, la ve feliz en su casa, pero para estar seguro de la felicidad de aquélla, hace escritura pública de sus bienes a la pobre que le ha herido el corazón, que está siempre en su casa y se sirve de sus mismos bienes para volver feliz a su amado amo.  Así es para quien vive en nuestra Voluntad Divina, vive en nuestra casa, se sirve de nuestros bienes para glorificarnos y hacernos felices, su disparidad entre ella y Nosotros nos daría pena, nos pesaría sobre nuestro corazón paterno, pero como en nuestro Querer Divino no pueden entrar penas e infelicidad, la hacemos de magnánimos, y a cada acto suyo ponemos nuestra firma, escriturándole nuestros bienes para volverla rica y feliz de nuestra misma felicidad, por eso te repito frecuentemente:  ‘Sé atenta hija mía, no dejes huir nada.’  Porque cada acto tuyo hecho en Él son firmas que corren, y firmas divinas, con las cuales viene asegurado que la Voluntad Divina es tuya y tú eres de Ella, los vínculos divinos jamás vienen a menos, son vínculos eternos”.

 

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23-21

Diciembre 8, 1927

 

Quien vive en el Querer Divino queda regenerado en Él y es

dotado de sus bienes.  La Virgen, pequeña luz, y cómo se

volvió Sol en virtud del Querer Divino.

 

(1) Estaba haciendo mi giro en toda la Creación para seguir todos los actos que el Fiat Divino ejercita en ella, pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Siento que no puedo hacer menos que girar en toda la Creación, como si no pudiese estar si no hago mis pequeñas visitas al cielo, a las estrellas, al sol, al mar y a todas las cosas creadas, como si un hilo eléctrico me atrajera en medio a ellas para alabar la magnificencia de tantas obras y alabar y amar a aquella Voluntad Divina que las creó y las tiene estrechadas como en su puño divino para conservarlas bellas y frescas, tal y como las sacó a la luz del día, y pedir aquella misma vida y dominio que el Fiat Divino tiene en ellas, en medio a las criaturas.  ¿Y por qué no puedo hacer menos?”  Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, debes saber que tú has nacido no una vez, sino dos veces:  Una vez como las demás criaturas, la otra vez has sido regenerada en mi Voluntad, y siendo tú parto suyo, todo lo que a Ella pertenece es tuyo, y así como el padre, la madre, dotan a su hija de sus mismos bienes, así mi Querer Divino conforme te regeneró te dotó de sus propiedades divinas.  Ahora, ¿quién no ama, quién no busca estar en medio a sus propiedades?  ¿Quién no las visita frecuentemente y forma su morada en ellas para gozárselas, amarlas y no terminar jamás de exaltar la gloria de Aquél que la ha dotado de tan vastas propiedades, que contienen tan variadas bellezas?  Serías demasiado ingrata, ser hija de mi Querer Divino y no hacer tu morada en las propiedades de quien te ha generado, sería no amar a quien con tanto amor te ha dado a luz, y no reconocer las riquezas de quien te ha generado.  He aquí por qué la necesidad que tú sientes de girar en toda la Creación, porque es cosa tuya, y quien te ha generado con su hilo eléctrico de luz y de amor te llama a gozar y a amar lo que es suyo y tuyo, y goza al oír repetir tus repetidos estribillos:  Venga el reino de tu Fiat sobre la tierra”.

(3) Después de esto, siguiendo mi giro en todas las cosas creadas por Dios, me he detenido cuando creó a la Soberana Reina, toda bella, pura y sin mancha, el nuevo y el más grande portento de toda la Creación, y mi Sumo Bien Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, la Inmaculada María, pequeña luz de la estirpe humana, porque la tierra humana le dio el origen, pero fue siempre hija de la luz porque ninguna mancha entró en esta luz; ¿pero sabes tú donde está toda su grandeza, quién le dio la soberanía, quién formó los mares de Luz, de santidad, de gracia, de amor, de belleza, de potencia, dentro y fuera de Ella?  Hija mía, lo humano no sabe hacer jamás cosas grandes, ni dar cosas grandes, así que la Reina Celestial habría quedado la pequeña luz si Ella no hubiese puesto como a un lado su querer, que era la pequeña luz, y no haciéndose investir por mi Querer Divino, en el cual perdió su pequeña luz, el cual no es pequeña luz sino Sol interminable que invistiéndola toda formó mares de luz en torno a Ella, de gracia, de santidad, la embelleció tanto de volverla toda bella, con todas las tintas de las bellezas divinas, para hacer enamorar a Aquél que la había creado.  Su Inmaculada Concepción, por cuan bella y pura, era siempre una pequeña luz, no habría tenido ni potencia, ni luz suficiente para poder formar mares de luz y de santidad si nuestro Querer Divino no hubiese investido la pequeña luz para convertirla en Sol, y la pequeña luz, cual era la voluntad de la Soberana Celestial, no se hubiese contentado con perderse en el Sol del Fiat Divino para hacerse dominar por Él.  Fue esto el gran portento, el reino de mi Voluntad Divina en Ella, con Ésta, todo lo que hacía se volvía luz, se nutría de luz, nada salía de Ella que no fuese luz, porque tenía en su poder el Sol de mi Querer Divino, que por cuanta luz quería tomar, tanta tomaba.  Y como la propiedad de la luz es difundirse, dominar, fecundar, iluminar, calentar, he aquí el por qué la nobleza de la Soberana Reina con el Sol de mi Voluntad Divina que poseía, se difundió en Dios y dominándolo lo doblegó para hacerlo descender sobre la tierra, quedó fecunda del Verbo Eterno, iluminó y calentó al género humano; se puede decir que todo lo hizo en virtud del reino de mi Querer que poseía, todas las otras prerrogativas se pueden llamar adornos de esta Madre Reina, pero la sustancia de todos sus bienes, de su altura, belleza, grandeza y soberanía, fue que poseyó el reino de mi Voluntad, por eso de Ella se dice lo menos, y de lo más no dicen ni una palabra.  Esto significa que de mi Voluntad poco o nada conocen, por eso casi todos son mudos para Ella”.

 

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23-22

Diciembre 14, 1927

 

Así como la voluntad humana formó el germen malo, la Voluntad Divina

reinante en la criatura formará el germen bueno y santo.  Dios al dar un

bien a la criatura, encierra primero en una sola todo el valor de

aquel bien y después lo da a las otras criaturas.

 

(1) Continuando mi abandono en el Querer Divino y sintiéndome toda circundada por el mar interminable de su luz, rogaba a mi amado Jesús que apresurara, que hiciera pronto el hacer conocer su Voluntad, a fin de que conociéndola, todos pudiesen suspirar su reino para hacerse dominar por Ella, y mi amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, la voluntad humana formó el germen malo y la polilla en las generaciones humanas, ahora el Sol de la luz de mi Voluntad Divina debe abatir a este mal germen, investirlo y destruirlo por caminos de luz, de calor y de conocimientos, así que cada conocimiento que manifiesto sobre mi Fiat Divino es un golpe que doy al querer humano, de modo que todos los conocimientos sobre de Él formarán tantos golpes para hacerlo morir, y la Luz y el calor de Él quemarán y pulverizarán el germen malo y formarán el germen bueno y santo de mi Voluntad en las generaciones humanas.  Y conforme voy manifestando los conocimientos sobre de Ella, así arrojo en tu alma su germen, preparo la tierra y el desarrollo del germen, y la luz y el calor de mi Querer Divino extienden sus alas de luz sobre el germen, más que una madre esconde a su parto en su propio seno, para fecundarlo, multiplicarlo y hacerlo crecer en su seno de luz.  Y así como una criatura con hacer su voluntad humana produjo el germen malo y formó la ruina a la familia humana, así otra criatura con hacer morir el querer humano producirá el germen del Fiat Divino, dándole vida y dominio en ella restituirá lo que perdieron las criaturas y formará su salvación, santidad y felicidad; si una criatura pudo formar tantos males con hacer su voluntad, ¿por qué no podrá formar otra criatura todos los bienes con hacer la mía, y dar libertad a mi Querer de formar su Vida y su reino en ella?”

(3) Después continuaba pensando en el Fiat Divino y decía entre mí:  “Pero cómo podrá venir este reino del Querer Divino en medio de las criaturas si el pecado abunda, ninguno piensa en querer este reino, más bien parece que piensan en guerras, en revoluciones, en poner en trastorno a todo el mundo, y parece que se roen de rabia porque no logran del todo sus perversos designios, y permanecen al acecho esperando la ocasión de lograrlo, ¿todo esto no aleja la gracia de un bien tan grande?”  Y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, te tengo a ti, que vales más que todo, y poniendo a un lado a todos, miraré tu valor, esto es, el valor de mi Voluntad Divina en ti y dispondré mi reino en medio de las criaturas; una persona vale según el valor que le viene confiado, si mi Voluntad contiene un valor infinito, que supera todo el valor de todas las criaturas juntas, quien la posee, delante a la Majestad Divina tiene el valor que supera todo, así que por ahora te tengo a ti, y me basta para disponer el reino de mi Voluntad.  Por eso todos los males de estos tiempos, y son demasiados, no equivalen al gran valor de mi Voluntad Divina obrante en una sola criatura, y Ella se servirá de estos males para hacer de ellos un manojo y con su potencia desterrarlos de la faz de la tierra.  Esto sucedió en la Redención, los males no estaban desterrados de la tierra, más bien abundaban más que nunca, pero como vino sobre la tierra la Soberana Reina, la criatura que poseía una Voluntad Divina en Ella, que encerraba todo el valor del bien de la Redención, no mirando a los demás, ni a sus males, miré el valor de esta Celestial criatura, suficiente para conseguir mi descenso a la tierra, y en vista de Ella sola, que poseía nuestras prerrogativas y el valor de una Voluntad Divina e infinita, di y formé el reino de la Redención en medio de las criaturas, por eso al disponer el bien de la Redención, quise encontrar en mi Mamá todo el valor de Ella, quise poner al seguro en su corazón materno todos los bienes que debía encerrar mi venida en medio a las criaturas y después concedí el bien que la Soberana del Cielo me pedía.  Hice como un príncipe cuando debe partir para hacer otras conquistas, escoge al más fiel, le confía sus secretos, pone en sus manos todo el valor de los costos que se requieren para las conquistas queridas, y fiándose sólo de éste que conoce, que posee todo el valor de las deseadas conquistas, parte triunfante estando cierto de la victoria.  Así hago Yo, cuando quiero dar un bien a las criaturas primero me fío de una sola, pongo en ella todo el valor de aquel bien, y después doy el bien que ella me pide para las otras criaturas.  Por eso piensa en encerrar en ti todo el valor que debe contener el reino de mi Voluntad, y Yo pensaré en disponer todo el resto que se necesita para un bien tan grande”.

 

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23-23

Diciembre 18, 1927

 

Cómo la Virgen poseía el reino del Fiat Divino.  Cómo Jesús, desde dentro del velo

de su Humanidad, como sol que surge iba buscando a todas las criaturas.  Cómo

cada manifestación Divina es un compromiso que Dios hace con las criaturas.

 

(1) Estaba pensando en el gran amor cuando mi Sumo Bien Jesús se encarnó en el seno de la Soberana Señora, y cómo una criatura, si bien santa y sin mancha alguna podía contener un Dios, y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Mamá Celestial poseía mi Voluntad, de Ella estaba tan llena que rebosaba de luz, pero tanto, que sus olas de luz se alzaban hasta el seno de nuestra Divinidad, y haciéndose vencedora con la potencia de nuestro Querer Divino que poseía, venció al Padre Celeste y en su luz raptó la luz del Verbo y lo hizo descender a su seno en la misma luz que se había formado en virtud de mi Voluntad Divina; jamás habría podido descender del Cielo si no hubiera encontrado en Ella nuestra misma luz, nuestra misma Voluntad reinante en Ella, si esto no fuera, sería descender desde el primer momento en casa extraña, en cambio Yo debía descender en mi casa, debía encontrar dónde debía descender mi luz, mi cielo, mis alegrías sin número, y la Soberana Celestial con poseer mi Voluntad Divina me preparó esta morada, este cielo nada desemejante de la Patria Celestial; ¿no es tal vez mi Voluntad la que forma el Paraíso de todos los bienaventurados?  Entonces, en cuanto la luz de mi Fiat me atrajo a su seno, y la luz del Verbo descendió, estas luces se fundieron juntas, y la Virgen pura, Reina y Madre, con pocas gotas de sangre que hizo correr de su corazón ardiente formó el velo de mi Humanidad en torno a la luz del Verbo, la encerró dentro, pero mi luz era inmensa, y mientras mi Mamá Divina encerró su esfera dentro del velo de mi Humanidad que me formó, no pudo contener los rayos, ellos desbordaban fuera, y más que sol, que de la altura de su esfera cuando surge expande sus rayos sobre la tierra para encontrar las plantas, las flores, el mar, a todas las criaturas para dar a todos los efectos que contiene su luz, y como triunfante desde la altura de su esfera mira el bien que hace y la vida que infunde en cada cosa que inviste, así hice Yo, más que sol que surge, desde dentro del velo de mi Humanidad los rayos que desbordaba fuera iban buscando a todas las criaturas, para dar a cada una mi Vida y los bienes que había venido a traer sobre la tierra.  Estos rayos desde dentro de mi esfera tocaban a cada corazón, llamaban fuerte para decirle:  ‘Ábranme, tomen la Vida que he venido a traeros’.  Este mi Sol no se pone jamás, y continúa aún haciendo su camino expandiendo sus rayos, llamando y volviendo a llamar al corazón, a la voluntad, a las mentes de las criaturas para dar mi Vida, ¿pero cuántos me cierren las puertas y llegan a reírse de mi luz?  Pero es tanto mi amor, que con todo y esto no me retiro, continúo mi surgir continuo para dar vida a las criaturas”.

(3) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y mi amado Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, cada profecía que les decía a mis profetas acerca de mi venida a la tierra, era como un compromiso que hacía con las criaturas de venir en medio a ellas, y los profetas manifestándolas disponían a los pueblos a desear y querer un bien tan grande, y ellos al recibir estas profecías recibían el depósito del compromiso, y conforme iban manifestando el tiempo y el lugar de mi nacimiento, así iba aumentando las prendas del compromiso.  Así estoy haciendo con el reino de mi Voluntad, cada manifestación acerca de mi Fiat Divino es un compromiso que hago, cada conocimiento suyo es una prenda de más que agrego, y si hago mis compromisos es señal de que así como vino el reino de la Redención, así vendrá el reino de mi Voluntad.  Mis palabras son Vidas que pongo fuera de Mí, y la vida debe tener su morada y producir sus efectos; ¿crees tú que sea cosa de nada una manifestación de más o una de menos?  Es un compromiso de más que hace un Dios, y nuestros compromisos no se pueden perder, y por cuantos más compromisos hacemos, tanto más está cercano el tiempo de realizar nuestros compromisos y ponerlos al seguro.  Por esto pido de ti suma atención y que no dejes escapar nada, de otra manera perderías un compromiso divino que traería grandes consecuencias”.

 

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23-24

Diciembre 22, 1927

 

Sacrificios para escribir.  Quien obra sólo para Dios encierra en su
acto una Vida Divina.  Quien es elegido para una misión encierra
todos los bienes que deben recibir los demás.  Todos los redimidos
giran en torno a la Mamá Celestial.  La Creación, espejo del hombre.

 

(1) Después de haber estado casi una noche entera escribiendo, me sentía sin fuerzas y pensaba entre mí:  “Cuántos sacrificios, cuánto me cuesta este bendito escribir, ¿pero cuál será la utilidad, el bien, la gloria que doy a mi Creador?  Si con estos sacrificios podré hacer conocer el reino del Fiat Divino, será grande la ganancia, pero si no obtengo esto, mis sacrificios de escribir serán inútiles, vacíos y sin efecto”.  Mientras esto pensaba, mi amable Jesús ha salido de dentro de mi interior, y estrechándome a Él para darme la fuerza me ha dicho:

(2) “Hija amada de mi Querer Divino, ánimo en seguir adelante, nada es inútil de lo que se hace para Mí, porque cuando el alma hace un acto sólo por Mí, viene a encerrar en su acto a todo Yo mismo, y encerrándome a Mí mismo su acto adquiere el valor de una Vida Divina, la cual es más que sol, y el sol por naturaleza tiene la primacía sobre todas las otras cosas en dar luz, calor y efectos de bienes innumerables a toda la tierra; así que todo lo que se hace para Mí, por su naturaleza debe llevar los efectos del gran bien que la Vida Divina contiene.  Además de esto, debes saber que todos los conocimientos y manifestaciones que te hago acerca de mi Voluntad y que tú escribes sobre el papel, no se van de ti, sino que quedan concentrados en ti, como rayos dentro de su esfera, y esta esfera es mi misma Voluntad Divina que reina en ti, la cual se deleita, con tanto amor, de agregar siempre nuevos rayos de sus conocimientos en esta esfera, para hacer que las criaturas puedan encontrar luz suficiente para conocerla y raptores atractivos para amarla.  En esta esfera serán encerrados todos los rayos para formar el reino del Querer Divino, y todos estos rayos, partiendo de dentro de una sola esfera, tendrán una finalidad única, el formar mi reino; sin embargo cada rayo tendrá un oficio distinto:  Un rayo encerrará la Santidad de mi Fiat Divino y llevará santidad, otro, felicidad y alegría, e investirá de felicidad y alegría a aquellos que querrán vivir en Él, otro rayo encerrará paz, y fortalecerá a todos en la paz, otro encerrará fortaleza, otro luz y calor, y los hijos de mi reino serán fuertes, tendrán luz para hacer el bien y para huir del mal, y amor ardiente para amar lo que poseen, y así de todos los otros rayos que partirán de dentro de esta esfera.  Ahora, todos los hijos de mi Voluntad serán investidos por estos rayos, se dispondrán en torno a ellos, es más, cada rayo se conectará con sus almas y chuparán de ellos la Vida de mi Fiat.  Ahora, ¿cuál será tu felicidad al ver descender de dentro de tu esfera, en virtud de estos rayos, todo el bien, la felicidad, la santidad, la paz y todo lo demás en medio de los hijos de mi reino, y el subir en estos mismos rayos la gloria completa que estas criaturas darán a su Creador por haber conocido el reino de mi Voluntad?  No habrá bien que no descienda por medio tuyo, en virtud de la esfera de mi Voluntad puesta en ti, ni gloria que no subirá sobre la misma vía.  Cuando elijo a una criatura a una misión que debe llevar el bien universal en medio de la familia humana, primero fijo y encierro todos los bienes en la elegida, la cual debe contener todo el bien sobreabundante que deben recibir los demás, los cuales, tal vez ni siquiera tomarán todo lo que la criatura elegida encierra.  Esto sucedió con la Inmaculada Reina, la cual fue elegida por Madre del Verbo Eterno, y por lo tanto Madre de todos los redimidos; todo lo que ellos deberían hacer y todo el bien que debían recibir fue encerrado y fijado como dentro de una esfera de sol dentro de la Soberana del Cielo, de modo que todos los redimidos se mueven en torno al Sol de la Mamá Celestial, en modo que Ella, más que una Madre ternísima, no hace otra cosa que dar sus rayos a sus hijos para nutrirlos con su luz, con su santidad, con su amor materno, ¿pero cuantos rayos que Ella expande no han sido tomados por las criaturas, porque ingratas no se estrechan todas en torno a esta Madre Celestial?  Entonces, quien es elegida debe poseer de más de aquello que deberían poseer todos los otros juntos; así como todos encuentran luz en el sol, de modo que todas las criaturas no toman toda la extensión de la luz y la intensidad del calor, así sucede de mi Mamá, son tales y tantos los bienes que Ella contiene, que más que sol expande los benéficos efectos de sus rayos vitales y vivificantes; así será para quien ha sido elegida para el reino de mi Voluntad.  Ve entonces cómo te será recompensado el sacrificio de escribir, primero, te viene fijado en ti el bien del rayo de aquel conocimiento, y después, el que verás descender por medio tuyo aquel bien en medio a las criaturas, y por correspondencia del bien que harán, subir la gloria en aquella misma luz.  ¡Cómo estarás contenta en el Cielo y me agradecerás por los sacrificios que te he hecho hacer!  Hija mía, cuando una obra es grande, universal, que encierra muchos bienes que todos pueden aprovechar, se necesitan sacrificios más grandes, y quien es elegida por primera debe estar dispuesta a dar y sacrificar tantas veces su vida por cuantos bienes encierra, para dar junto con aquellos bienes su misma vida para bien de sus otros hermanos.  ¿No hice Yo otro tanto en la Redención?  ¿No querrías tú tal vez imitarme?”

(3) Después de esto seguía mi giro en la Creación para seguir los actos de la Voluntad Divina que hay en Ella, y mi amado Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, antes de que fuera creado el hombre quise crear primero toda la Creación, que debía servir como espejo del hombre, en la cual espejeándose, debía servirle para copiar en sí mismo las obras de su Creador, debía ser tal y tanta la copia que debía hacer en sí de toda la Creación, que se debía ver en el hombre, como espejo, todos los reflejos de Ella y en la Creación todos los reflejos de él, así que la una debía espejearse en el otro.  Dios amó más al hombre que a toda la Creación, por eso quiso formarle primero el espejo de sus obras, donde mirándose debía copiar el orden, la armonía, la luz, la firmeza de las obras de Aquél que lo había creado, pero ingrato el hombre no mira este espejo para copiarlo y por eso es desordenado, sus obras son sin armonía, discordante como uno que quiere tocar sin aprender música, que en vez de dar placer a quien escucha da fastidio y descontento, el bien que hace es sin luz y calor, y por eso sin vida, e inconstante a cada soplo de viento.  He aquí el por qué a quien debe vivir en mi Querer Divino lo llamo a espejearse en la Creación, a fin de que espaciándose en Ella encuentre la escalera para subir en el orden de mi Voluntad”.

 

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23-25

Diciembre 30, 1927

 

Jesús en cuanto nació fijó su mirada en su Mamá  y en quien

debía poseer su Voluntad.  Dios en la Creación ponía su

Voluntad como materia prima.

 

(1) Me sentía toda abandonada en el Supremo Querer, pero atormentada por la privación total de mi dulce Jesús, ¡oh!, cómo me sentía hacer pedazos mi pobre alma, qué desgarros sin misericordia y sin piedad, porque Aquél que es el único que puede cicatrizar desgarros tan crueles, está lejano y parece que no tiene cuidado de aquélla que por amor suyo está desgarrada tan cruelmente.  Pero mientras nadaba en mi dolor, estaba pensando cuando mi dulce Jesús estaba por salir del seno de su amada Mamá para lanzarse en sus brazos; ¡oh, cómo habría querido también yo estrecharlo entre mis brazos para formarle dulces cadenas para hacer que no se alejara de mí!  Pero mientras esto pensaba, mi pobre mente me la he sentido fuera de mí misma y veía a mi Madre Celestial toda velada de luz y en sus brazos al niñito Jesús fundido en la misma luz; pero todo duró sólo pocos instantes y todo desapareció, y yo he quedado más afligida que antes, pero después ha regresado, y poniendo sus pequeñas manitas en mi cuello me ha dicho:

(2) “Hija mía, en cuanto salí del seno de mi Mamá Yo fijé mis miradas:  Una en mi amada Mamá, no pude hacer menos que mirarla porque estaba en Ella la fuerza raptora de mi Voluntad Divina y el dulce encanto de la belleza y luz fulgidísima de mi Fiat, que eclipsándome la pupila, quedaba fijo en Aquella que poseía en virtud de Él mi misma Vida; el ver mi Vida bilocada en Ella me raptaba y no podía apartar mi mirada de la Celestial Reina, porque mi misma fuerza divina me obligaba a fijarla.  La otra mirada la fije en quien debía hacer y poseer mi Voluntad; eran dos anillos unidos juntos, uno la Redención y otro el reino de mi Voluntad Divina, inseparables entre ellos.  La Redención debía preparar, sufrir, hacer; el reino del Fiat debía cumplir y poseer, la una y el otro de suma importancia, por eso a las elegidas, a las cuales venía confiado la una y el otro, venían fijadas mis miradas, porque estaba en ellas mi misma Voluntad que raptaba mi pupila.  ¿Por qué entonces temes si tienes la mirada de tu Jesús que siempre te mira, te defiende, te protege?  Si supieras qué significa ser mirado por Mí, no temerías más de nada”.

(3) Después de esto seguía pensando en la Divina Voluntad, y mi siempre amable Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, cuando nuestra Divinidad formó la Creación, puso como materia prima en todas las cosas la Divina Voluntad, y por eso todas las cosas tuvieron su forma, solidez, orden y belleza, y todo lo que hace el alma con esta materia prima de mi Voluntad, corriendo en ella un acto vital, da a todo lo que hace la forma de las bellas obras, todas ordenadas y sólidas, con la marca en cada obra de la Vida del Fiat Divino.  En cambio quien no hace mi Voluntad y no la pone como materia prima en sus obras, tal vez hará muchas cosas, pero todas desordenadas, sin forma, sin belleza, todas desparpajadas, que ella misma no sabrá reunirlas; sucedería como si alguien quisiera hacer el pan sin el agua, quizá tenga mucha harina, pero faltando el agua faltaría la vida para poder formar el pan; otro tendría muchas piedras para construir, pero no tiene la cal que reúne y solidifica las piedras juntas, así que tendrá un desorden de piedras, pero jamás una habitación.  Así son las obras sin la materia prima de mi Voluntad, solamente estorban, dan fastidio, disturbio, y si algún bien hacen es aparente, si se tocan se encuentran frágiles y vacías de todo bien”.

 

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23-26

Diciembre 30, 1927

 

Jesús se hace ver que siembra en el campo del alma pequeñas luces.

Causa del silencio de Jesús. Valor inmenso de las manifestaciones

acerca de la Divina Voluntad.  Caracteres divinos y humanos.

 

(1) Estaba según mi costumbre toda abandonada en el Querer Divino, siguiendo sus actos, pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Mi amado Jesús se ha reducido casi al silencio, aun de su amable Querer habla tan poco, como si no quisiera decir más nada; quién sabe si no ponga un límite y cesará de hablar aun sobre lo que respecta a su Fiat”.  Mientras estaba en esto se hacía ver en mi interior como pequeño niño vestido de luz, en medio de un campo, y tomaba luz de dentro de su seno y sembraba aquel campo con tantas gotitas de luz, estaba todo en silencio y atento al trabajo, y viendo que yo quedaba maravillada por esto me ha dicho:

(2) “Hija mía, todo lo que tú piensas ahora lo pensabas desde que estabas escribiendo el volumen 16°, o sea, que Yo debía cesar de hablar de mi Divina Voluntad, pero Yo no hacía otra cosa que sembrar el campo de tu alma con tantas gotas de luz, que germinadas y fecundadas en tu campo, de pequeñas luces se han cambiado en soles, estos soles son las tantas manifestaciones sorprendentes que desde entonces hasta ahora te he hecho conocer acerca de mi Voluntad.  ¡Oh! cómo era bello el campo de tu alma investido por estos soles, uno más bello que el otro, se ha transformado todo en campo divino, todo el Cielo estaba prendado por este campo y mirándolo se sentía duplicar su felicidad.  Ahora, quien ha sembrado tiene el derecho de cosechar, y siendo campo divino, Yo soy el dueño y tengo el derecho no sólo de cosechar sino de sembrarlo de nuevo, así que no estoy haciendo otra cosa que sembrarlo de nuevo, ¿no ves cómo estoy todo atento al trabajo de arrojar semillas de luz en este campo, a fin de que germinando salgan los nuevos soles de los conocimientos sobre mi Voluntad?  El trabajo conlleva el silencio, y mi silencio es calor, maduración y fecundidad para transformar las pequeñas semillas de luz en soles más brillantes.  Yo siempre trabajo en ti, ahora de un modo y ahora de otro, el trabajo de mi Voluntad Divina es extenso y por eso estoy siempre ocupado y te tengo ocupada, así que déjame hacer y sígueme”.

(3) Entonces yo sentía todo el peso del silencio de Jesús, me sentía sin fuerzas y casi desmayar, y pensaba entre mí:  “¿Por qué estos conocimientos sobre el Fiat Divino requieren tanto trabajo de Jesús y tantos sacrificios?”  Y Jesús regresando me ha estrechado fuertemente entre sus brazos para fortificarme y ha agregado:

(4) “Hija mía, si Yo quisiese trabajar toda una eternidad para manifestar un solo conocimiento sobre mi Divina Voluntad, no sería suficiente, porque es tal y tanto el valor de uno solo de ellos, que si tú quisieras hacer una comparación para ver quién contiene más valor, el cielo estrellado, el sol, el mar, la tierra, tiene más valor un solo conocimiento mío que toda la Creación junta, porque mi conocimiento es de valor inmenso, infinito y sin límite, y como sale de Nosotros, a donde llega genera y multiplica al infinito el bien y la luz que contiene, es la verdadera regeneradora de la Vida Divina, en cambio la Creación no contiene una virtud inmensa y es limitada, por esto no ahorro ni trabajos ni sacrificios, porque sé todo el valor que contiene cada conocimiento, y donde lo pongo se vuelve para Mí mi campo divino, mi trono, mi altar, y es tanto mi celo de amor que no la dejo jamás libre, y trabajo siempre para tenerla toda atenta a Mí; además, qué decir si en lugar de una sola manifestación sobre mi Voluntad, son tantas, de llegar a cubrirla más que cielo de tantos soles de Ella, piénsalo hija mía y aprecia un bien tan grande, un germen tan fecundo en el campo de tu alma”.

(5) Después continuaba mis actos en el Querer Divino, y como era el amanecer estaba diciendo a mi amable Jesús:  “Tu Querer envuelve todo, y ¡oh! cómo quisiera que así como el sol surge e inviste de luz a toda la tierra, así el Sol de tu Voluntad surja en las inteligencias, en las palabras, en los corazones, obras y pasos de todas las criaturas, a fin de que cada una de ellas sienta surgir en sí el Sol de tu Fiat, y haciéndose investir por su luz, todos la hagan dominar y reinar en sus almas”.  Mientras tanto mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(6) “Hija mía, en el alma hay dos caracteres:  El humano y el divino.  El divino desciende de la unidad, y el alma para recibir el carácter divino debe vivir en la unidad de mi Querer; en esta unidad, conforme ella forma sus actos, suben en la unidad de su Creador, en aquel acto único de Dios, que mientras en Dios mismo viene formado un solo acto, la luz de este acto solo desciende a lo bajo, inviste a todos y a todo, y abrazando todo da a cada uno el acto que se necesita, con multiplicar al infinito la multiplicidad de todos los actos posibles e imaginables, entonces, en cuanto la criatura hace sus actos en esta unidad, adquieren los caracteres divinos, que mientras es un solo acto, encierran todos los actos juntos.  ¡Oh!, cómo es bello hacer todo con un solo acto, sólo Dios tiene esta virtud tan potente, que con un solo acto hace todo, abraza todo, da el obrar a todo.  Qué gran diferencia entre el carácter divino y el humano; el humano hace muchos actos, muchas obras, pero queda siempre la criatura cercada en sus actos, parece que no tienen luz para extenderse y difundirse a todos, que no tienen pies para caminar, donde se hacen ahí quedan.  Así que por cuanto una criatura deba hacer, sus actos son numerados, restringidos, y por eso el carácter del obrar humano es tan disímil del obrar de la unidad divina y de quien obra en ella, porque fácilmente queda anulada y sin germen de fecundidad.  He aquí el por qué quiero que el alma viva en la unidad de mi Voluntad, para hacer adquirir los caracteres divinos, que son incancelables y eternos y como luz se difunden, se extienden, se multiplican, se dan a todos, es más, tienen el primado sobre los actos de todos.  Si tú supieras cuánto placer toma la Divinidad al ver tu pequeñez subir en la unidad del acto único divino que jamás cesa, para unir tus actos en nuestro acto solo, tú para darnos el tuyo y Nosotros para darte el nuestro e imprimir en ti el carácter de nuestro acto solo, nos pones en fiesta y sentimos la felicidad, la alegría de haber creado la Creación.  Entonces, para ser más atenta, debes estar convencida de que tu vivir en nuestro Querer es la fiesta que puede dar la criatura a su Creador, y por cuantos actos haces en Él, tantas veces renuevas nuestras alegrías y nuestra felicidad por parte tuya, y llevándonos en nuestro seno a toda la Creación, nos das la gloria y la correspondencia del amor, porque fue creada por Nosotros”.

 

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23-27

Enero 6, 1928

 

La Divina Voluntad es inmensa, y al sacar a las criaturas a la luz del día, las

retiene en Sí como tantas pequeñas habitaciones.  Ingratitud de quien no

la hace reinar.  Armonía entre Dios y el hombre; cómo siempre debía recibir

de Dios para darle siempre.

 

(1) Me sentía toda abandonada en el Querer Divino, su luz me investía por todas partes, y mientras hacía mi giro en sus actos, mi adorable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Voluntad es inmensa, y al sacar a las criaturas a la luz del día, quedaban en mi misma Voluntad como tantas pequeñas habitaciones formadas en Ella, en las cuales mi Querer por derecho debía tener el régimen y el desarrollo de su Vida en cada una de estas pequeñas habitaciones, pero mientras por bondad y liberalidad suya ha dado el espacio y todo lo que se necesitaba para formar estas pequeñas habitaciones en Ella, las criaturas con ingratitud horrenda no quieren dar el derecho de hacer habitar a mi Querer Divino en ellas, y con tantas habitaciones que ha hecho formar en Ella, por cuantas son las criaturas, tiene el dolor de quedar sin habitaciones, porque no le dan la entrada para habitar en ellas.  Sucede a mi Voluntad, como podría suceder a alguien si quisiera formar tantas habitaciones en el mar, o bien en la luz del sol, y mientras el mar o la luz del sol dan el espacio para formar estas habitaciones en ellos, no quisiera que el agua o la luz del sol tuvieran la primacía en estas habitaciones, ni darles el campo de habitar y de tener el primer puesto de régimen.  Si el mar y la luz tuvieran razón, sentirían tal dolor, que el mar con sus olas habría investido estas habitaciones y derrumbándolas las habría deshecho y sepultado en su seno, y la luz del sol las habría incinerado con su calor, para deshacerse de estas indignas e ingratas habitaciones que le habían negado el ingreso.  Sin embargo, ni el mar, ni el sol le ha dado la vida, sino sólo el espacio; en cambio mi Voluntad Divina ha dado vida y espacio a estas habitaciones de las criaturas en Ella, porque no hay punto donde no se encuentre, ni vida que de Ella no salga, por eso el dolor de mi Voluntad por quien no la hace dominar en ella es inmenso e incalculable, sentir estas vidas en Sí misma, palpitantes, formar el mismo latido y estarse fuera como extraña, como si no le pertenecieran, es la afrenta y monstruosidad de aquellos que no la hacen reinar, y es tan grande, que merecerían la prisión a trabajos forzados y la destrucción.  Hija mía, el no hacer mi Voluntad, a las criaturas les parece cosa de nada, en cambio es un mal tan grande y una ingratitud tan negra, que no hay otro mal que lo iguale”.

(3) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Fiat Divino, y habiendo llegado al punto cuando Dios creaba al hombre, pensaba entre mí:  “¿Por qué se regocijó tanto al crearlo, cosa que no hizo en todas las otras cosas que creó?”  Y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, al crear a toda la creación con tanto orden y armonía, Nosotros dimos de lo nuestro sin que nada debiéramos recibir de ella, en cambio al crear al hombre, mientras dimos de lo nuestro, le dábamos capacidad de darnos nuestros mismos dones como si fuesen bienes suyos, en modo que Nosotros debíamos dar siempre, tanto, que se debía formar una competencia entre él y Nosotros, Nosotros en dar y él en recibir, él a darnos y Nosotros a sobreabundarlo de más de nuestros dones.  Este dar y recibir, recibir y dar, abría las fiestas, los juegos, las alegrías, las conversaciones entre Creador y criatura.  Entonces, al ver la pequeñez de la criatura festejar con nuestra Alteza Suprema, entretenerse, alegrarse, conversar con Nosotros, sentimos tal alegría, tal énfasis de amor en el crear al hombre, que todas las otras cosas creadas nos parecieron nada en comparación de la creación del hombre, y si todas parecían bellas y dignas de nuestras obras, y corrió nuestro Amor en todas las cosas creadas, fue porque debían servir para abundar en dones hacia el hombre, y de él esperábamos la correspondencia del amor de todas las cosas creadas.  Por eso toda nuestra alegría y gloria se concentró en el hombre, y al crearlo poníamos entre él y Nosotros armonía de inteligencia, armonía de luz, armonía de palabras, armonía de obras y pasos, y en el corazón armonía de amor, así que en él corrían como tantos hilos eléctricos nuestros de armonía, por los cuales Nosotros descendíamos en él, y él subía a Nosotros.  He aquí el por qué tanto gozamos al crear al hombre, y el dolor que nos dio al sustraerse de nuestra Voluntad fue tan grande, porque rompió todas estas armonías, cambió nuestra fiesta en dolor para Nosotros y para él, destruyó nuestros más altos designios, deformó nuestra imagen que en él habíamos creado, porque sólo nuestra Voluntad Divina tenía virtud de mantener bella nuestra obra, con todas las armonías queridas por Nosotros; quitada Ésta, el hombre es el ser más vil y degradado en toda la Creación.  Por eso hija mía, si quieres que todos tus sentidos armonicen con Nosotros, no salgas jamás de mi Voluntad; si quieres recibir siempre de tu Creador y abrir las fiestas con Nosotros, sea Ella sola tu vida, tu todo”.

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23-28

Enero 13, 1928

 

Dios al crear al hombre concentró todo en él, y cómo ahora regresa

al asalto y concentra en una de esta estirpe el primer acto de la

Creación para formar el reino de su Voluntad.

 

(1) Continúo mi abandono en el Querer Divino, con el desgarro casi continuo de la privación de mi dulce Jesús.  ¡Oh Dios! qué pena tremenda, cómo lloro mi pasado, su dulce sonrisa, sus besos afectuosos, la suavidad de su voz, su belleza encantadora y raptora, sus castos abrazos, sus tiernos latidos que con tanto amor hacía palpitar en mi latido, que me divinizaba y transformaba su Vida en mí; cada acto de Jesús, cada palabra y cada mirada eran tantos paraísos de más que formaba en su pequeña hija, y ahora recordándolos son heridas, dardos puntiagudos, flechas encendidas de intenso dolor, de martirio y de muerte continua.  Pero no está aquí todo mi dolor; tal vez el dolerme habría servido de alivio, porque el dolor me habría dicho claramente que mi amor hacia Aquél que yo amaba y que tanto me había amado formaba mi dolor, pero ni siquiera esto me es concedido, porque mientras las heridas están por sangrar, los dardos por herirme, las flechas por quemarme, la luz del Santo Querer Divino corre en ellas, y eclipsando toda la fuerza de mi duro martirio hace correr la paz, la felicidad, el rocío benéfico sobre mi pobre alma, así que no puedo tener ni siquiera el bien de dolerme por una pérdida tan grande.  ¡Oh! si me pudiese doler como antes, yo creo que mi sumo bien Jesús no tardaría tanto en regresar, pero esto no está en mi poder, estoy en poder del Fiat Divino que no me deja ningún vacío en mí, y quiere señorear aun sobre mi dolor de la privación de Jesús.  Ahora, mientras nadaba en los dos mares:  Dolor de estar privada de Jesús, y en el mar de la Luz del Querer Divino, que parecía que uno se fundía en el otro, seguía mi giro en Él y me he detenido en la creación del hombre, y mi dulce Jesús moviéndose apenas en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, nuestra Divinidad al crear al hombre concentró todo en él; como si nada hubiésemos hecho en todo el resto de la Creación, hicimos todo a un lado y nos ocupamos sólo de él, nuestro Amor llegó al exceso, lo miramos, lo volvimos a mirar para ver si era bello, si trasparentaba nuestra belleza en él, nuestro Ser Divino llovía como aguacero sobre de él, ¿y sabes qué llovía?  Santidad, luz, sabiduría, gracia, amor, belleza, fuerza, y mientras nos descargábamos sobre él, nuestras miradas estaban fijas sobre el hombre para ver si todas nuestras cualidades estaban concentradas en él, en modo que nada debía faltarle para amarlo y para ser reamado, tanto, que su belleza nos raptaba, su amor nos investía, todas nuestras cualidades puestas en él hacían eco en nuestro Ser Divino y nos ataban y nos llevaban a él.  Qué tiempo solemne, qué punto inolvidable, qué hoguera de amor fue la creación del hombre, todas nuestras cualidades divinas desbordaron fuera y festejaron su creación, y para cumplimiento de nuestra fiesta, alegría y felicidad, sacudidos por nuestro mismo amor, miramos la máquina de todo el universo y le hicimos don de todo, constituyéndolo rey de todas las cosas creadas, para poder decir a Nosotros y a él:  ‘Rey dominante somos Nosotros, rey y dominante es la obra de nuestras manos, el amado hijo dado a luz en el desahogo de nuestro Amor’.  Habría sido inconveniente y no decoroso para Nosotros hacer de nuestro hijo un siervo diferente de Nosotros en la semejanza y en el dominio.  ¿No sería tal vez desconveniente e indigno para un rey hacer de su hijo un vil siervo, poniéndolo fuera de su morada, en un pobre tugurio?  Este rey merecería la censura de todos y se le tendría no como padre y rey, sino como tirano.  Mucho más nuestro parto que salía del fondo de nuestro Amor Divino, por eso queríamos el decoro y la marca de la realeza en nuestra obra.  Ahora, este nuestro amor fue roto por el hombre, y con sustraerse de nuestra Voluntad Divina, él mismo se quitó la marca de la realeza y las divisas de rey, pero por parte nuestra nada cambió y persistimos en nuestra Voluntad de hacer de la obra de nuestras manos el hijo rey, no siervo, y por eso en toda la historia de la Creación regresamos al asalto y al cumplimiento de nuestro Querer, y llamamos a una de esta estirpe y poniendo a todos a un lado, como si ningún otro existiese, renovamos la solemnidad de la creación del primer hombre.  La hoguera de nuestro Amor forma olas altísimas y nos hace ver todo amor, y poniendo a aquélla en estas olas, a pesar de que nuestra omnividencia ve todo, ponemos todo a un lado y con ésta renovamos el gran prodigio del primer acto de la Creación.  Esto lo hicimos con la Soberana Reina, y no rompiendo Ella nuestro amor y conservando en Ella la Vida de nuestro Querer, tiene el título y el derecho de Reina.  ¡Oh! cómo se alegra nuestro Amor, hace fiesta al ver en Ella la primera Reina de las obras de nuestras manos creadoras, pero nuestro amor no contento con tener una sola Reina, no fue esta nuestra Voluntad en la Creación, entonces nuestro amor desbordando fuertemente, y poniendo fuera sus olas contenidas, llama a otra y concentra en ella toda la obra de la Creación, llueve sobre de ella como lluvia tupida, desborda sus cualidades divinas para tener la segunda hija reina, para hacerle formar los fundamentos del reino de nuestra Voluntad, y así poder tener el séquito de nuestros hijos, todos reyes y reinas.  He aquí por qué estoy poniendo todo a un lado, para obrar en ti el primer acto de la Creación, mi amor me forma el encanto, que mientras miro a los demás me hace tener la mirada fija sobre ti y me hace llover todo lo que se requiere para hacerme formar el reino de mi Voluntad en ti.  Yo hago como un padre que habiendo colocado otros hijos y debiendo colocar a otro, no piensa en los primeros ni en los que debe colocar después, sino que poniendo a todos los demás a un lado, piensa sólo en aquél que está por colocar, y si el hijo es bueno y aquélla que ha escogido es digna de él, el padre no repara en gastos, la dota de mayores riquezas, le prepara una habitación suntuosa, en suma, pone fuera todo su amor paterno.  Así hago Yo cuando se trata de realizar la finalidad de la Creación, como es el reino de mi Voluntad en medio a las criaturas, a aquélla que llamo por primera no le hago faltar nada, todo concentro en ella, sabiendo que el todo será heredado por aquellos que la seguirán”.

 

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23-29

Enero 18, 1928

 

La Virgen está aislada en su gloria, y espera el cortejo de las otras reinas

para tener su séquito.  Cómo las obras de Dios se dan la mano entre ellas.

Las manifestaciones sobre la Divina Voluntad serán el evangelio de su

reino.  Debates sobre los escritos.  Necesidad de los primeros

sacerdotes del reino del Fiat.

 

(1) Estaba siguiendo los actos en el Querer Divino y decía entre mí:  “¡Oh! cómo quisiera encerrarme en el acto primero de Dios para hacer todo con un solo acto, para poder dar a mi Creador todo el amor, toda la gloria, sus mismas beatitudes y alegrías infinitas, para poderlo amar y glorificar como se glorifica y ama Él mismo, ¿qué cosa no le daría si estuviera en aquel acto primero del Fiat Divino?  Nada me faltaría para hacer feliz a mi Creador con su misma felicidad”.  Y viéndome impotente rogaba a mi Mamá Soberana que viniese en mi ayuda y con sus mismas manos maternas me encerrase en aquel acto primero donde Ella había tenido su perenne morada, porque viviendo en el Divino Querer el primer acto de Dios era suyo, por eso podía darle lo que quería.  Pero mientras esto pensaba decía entre mí:  “Cuántos desatinos estoy diciendo”.  Pero mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, la Reina del Cielo en su gloria y grandeza está como aislada, porque habiendo vivido Ella sola en el primer acto de Dios, esto es en la plenitud y totalidad del Querer Divino, Ella es Reina aislada, no tiene el cortejo de otras reinas que la circunden y la igualen en la gloria y grandeza que posee.  Ella se encuentra en las condiciones de una reina, que si bien circundada de doncellas, de pajes, de fieles amigos que le hacen honor y le hacen compañía, pero ninguna reina semejante a Ella le hace el gran honor de circundarla y de hacerle compañía; ¿qué sería más honor para una reina de la tierra, estar circundada de otras reinas semejantes a Ella, o bien por personas inferiores de condición, de gloria, de grandeza y de belleza?  Hay tal distancia de honor y de gloria entre quien está circundada por reinas y entre quien sólo está circundada por otros, que no rige ninguna comparación.  Ahora, la Mamá Celestial quiere, desea, espera el reino de la Voluntad Divina sobre la tierra, en el cual estarán las almas que viviendo en él formarán la vida en el primer acto de Dios, las cuales adquirirán la realeza y el derecho de reinas, todos verán impreso en ellas un carácter imborrable, que son hijas del Rey Divino, y como hijas les toca el título y el derecho de reinas.  Estas almas tendrán su morada en el palacio real divino, por eso adquirirán nobleza de modos, de obras, de pasos, de palabras, poseerán tal ciencia que ninguna las podrá igualar, serán investidas de tal luz, que la luz misma anunciará a todos que es reina que ha vivido en el palacio real de mi Voluntad.  Entonces la Reina Soberana no estará más sola en su regio trono, tendrá las otras reinas que la circundarán, su belleza se reflejará en ellas, su gloria y grandeza encontrarán en quien podrán verterse, ¡oh! cómo se sentirá honrada, glorificada, por eso suspira por quien quiera vivir en el Fiat Divino, para formarse las reinas en el acto primero de Él, para poder tener en la Patria Celestial el séquito de las otras reinas que la circundarán y le darán los honores a Ella debidos”.

(3) Después de esto estaba pensando para qué servirán estos escritos sobre la Divina Voluntad, y mi sumo y único bien Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, todas mis obras se dan la mano, y esta es la señal de que son obras mías, que una no se opone a la otra, más bien están tan ligadas entre ellas que se sostienen mutuamente, tan es verdad, que debiendo formar a mi pueblo elegido del cual, y en el cual debía nacer el futuro Mesías, formé de aquél mismo pueblo el sacerdocio, el cual instruía al pueblo y lo preparaba al gran bien de la Redención, les di leyes, manifestaciones e inspiraciones, sobre las cuales venían formadas las sagradas escrituras llamadas Biblia, y todos estaban atentos al estudio de ella.  Después, con mi venida a la tierra Yo no destruí las sagradas escrituras, más bien las apoyé, y mi Evangelio anunciado nada se oponía a ellas, más bien se sostenían en modo admirable mutuamente, y con el formar la nueva Iglesia naciente formé el nuevo sacerdocio, los cuales no se apartan ni de las sagradas escrituras, ni del Evangelio, todos están atentos sobre de ellos para instruir a los pueblos, y alguno que no quisiera tomar de esta fuente saludable, se puede decir que no me pertenece, porque ellas son la base de mi Iglesia y la misma vida con la cual vienen formados los pueblos.  Ahora, lo que Yo manifiesto acerca de mi Voluntad Divina y que tú escribes, se puede llamar el Evangelio del reino de la Voluntad Divina, nada se opone ni a las sagradas escrituras ni al Evangelio que Yo anuncié estando en la tierra, más bien se puede llamar el sostén del uno y del otro, y por eso permito y llamo a los sacerdotes a que vengan, que lean el evangelio todo de Cielo del reino de mi Fiat Divino, para decir como dije a los apóstoles:  ‘Predíquenlo por todo el mundo’.  Porque Yo me sirvo para mis obras del sacerdocio, y así como tuve el sacerdocio antes de mi venida para preparar al pueblo, el sacerdocio de mi Iglesia para confirmar mi venida y todo lo que Yo hice y dije, así tendré el sacerdocio del reino de mi Voluntad.  He aquí a qué servirán las tantas cosas que te he manifestado:  Las tantas verdades sorprendentes, las promesas de los tantos bienes que debo dar a los hijos del Fiat Voluntas Tua, serán el Evangelio, la base, la fuente inagotable de la cual todos tomarán la Vida Celestial, la felicidad terrenal y la restauración de su creación.  ¡Oh! cómo se sentirán felices quienes con ansia beban a grandes sorbos en estas fuentes de mis conocimientos, porque ellas contienen la virtud de llevar la Vida del Cielo y de desterrar cualquier infelicidad”.

(5) Entonces al oír esto, pensaba entre mí en la gran cuestión de los escritos sobre la Divina Voluntad que se encontraban en Messina, llevados allá por el memorable padre Di Francia, y como yo y mis superiores los queremos absolutamente acá, y los superiores de Messina, instruidos rigurosamente por el venerable padre antes de morir, se los quieren tener allá para la publicación cuando a Dios le parezca bien, por eso no se hace otra cosa que enviar cartas de fuego de un lado y del otro, aquellos para retenerlos y nosotros para recuperarlos, y yo me sentía toda pensativa, fastidiada, cansada y decía entre mí:  “¿Cómo el buen Jesús ha podido permitir todo esto, quién sabe y a lo mejor también Él se disgusta?”  Y Él moviéndose en mi interior me ha dicho:

(6) “Hija mía, tú estás preocupada, pero Yo no estoy ni siquiera disgustado, más bien gozo al ver el interés que toman los sacerdotes por estos escritos que formarán el reino de mi Voluntad, esto significa que aprecian el gran bien de ellos, y cada uno quisiera tener consigo un tesoro tan grande para ser los primeros en comunicarlo a los demás, y mientras dura la cuestión de quién debe vencer, uno se acerca al otro para aconsejarse sobre lo que se debe hacer, y Yo gozo con que otros ministros míos conozcan que existe este tesoro tan grande, de hacer conocer el reino de mi Querer Divino, y Yo me sirvo de esto para formar a los primeros sacerdotes de mi futuro reino de mi Fiat.  Hija mía, es una gran necesidad el formar los primeros sacerdotes, ellos me servirán como me sirvieron los apóstoles para formar mi Iglesia, y quien se ocupe de estos escritos para publicarlos, poniéndolos fuera para imprimirlos para hacerlos conocer, serán los nuevos evangelistas del reino de mi Suprema Voluntad.  Y así como en mi Evangelio se menciona el nombre de los cuatro evangelistas que los escribieron, con sumo honor de ellos y gloria mía, así será de aquellos que se ocuparán en escribir los conocimientos sobre mi Voluntad para publicarlos, como nuevos evangelistas, de ellos se hará más mención en el reino de mi Voluntad, con sumo honor de ellos y de mi gran gloria de verme regresar en mi regazo el orden de la criatura, la Vida del Cielo sobre la tierra, única finalidad de la Creación.  Por eso en estas circunstancias Yo ensancho el giro, y como pescador Yo pesco a aquellos que me deben servir para un reino tan santo.  Por eso déjame hacer y no te preocupes”.

 

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23-30

Enero 22, 1928

 

La insistencia en pedir el reino del Fiat Divino es señal de que Él

quiere reinar.  Martirio de la privación de Jesús.  La voluntad

humana es la profanadora de la criatura.

 

(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino y quería arrollar todo, Cielo y tierra, a fin de que todos tuviesen una sola voluntad, una sola voz, un solo latido, quería animar a todos con mi voz, a fin de que todos dijesen junto conmigo:  “Queremos el reino de tu Querer”.  Y para obtener esto quería ser mar para hacer hablar a las aguas, sol para dar mi voz a la luz, cielo para animar a las estrellas, y hacer decir a todos:  “Venga tu reino, sea conocido tu Fiat”.  Quería penetrar en las regiones celestiales para hacer decir a todos los ángeles y santos, a la misma Mamá Celestial:  “Trinidad adorable, hazlo pronto, no tardes más, te pedimos que tu Querer descienda a la tierra, se haga conocer y reine en ella como en el Cielo.”  Ahora, mientras esto y otras cosas hacía, que sería demasiado largo ponerlo en el papel, pensaba entre mí:  “¿Y por qué tanta insistencia y premura mías, que parece que no sé hacer nada si no pido su Fiat dominante sobre la tierra?”  Y Jesús bendito moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, si tú supieras quién es el que te empuja, quién te hace insistir tanto, quién quisiera mover todo en ti para pedir la Vida, el reino de mi Voluntad sobre la tierra, tú quedarías maravillada”.

(3) Y yo: “Dime quién es Amor mío”.  Y Él todo ternura ha agregado:

(4) “¿Quieres saberlo?  Es mi misma Voluntad la que te empuja a esto, porque Ella quiere hacerse conocer, quiere reinar, pero quiere la insistencia de su pequeña hija, que apresurándola en todos los modos y moviendo todo, la llame junto con todos, con los medios más potentes, a venir a la tierra; tus insistencias son señal e imagen de sus suspiros y de sus infinitas premuras e insistencias de que quiere darse a las criaturas, y así como tú quieres mover todo, así Ella quisiera mover todo, el mar, el sol, el cielo, el viento, la tierra, a fin de que todos movieran a las criaturas a reconocerla, a recibirla, a amarla, y Ella apenas se vea deseada, romperá los velos de todas las cosas creadas, y como Reina y Madre que suspira por sus hijos saldrá del seno de ellas, en las cuales estaba escondida, y revelándose abrazará a sus hijos y reinara en medio a ellos, dándoles bienes, paz, santidad y felicidad”.

(5) Después de esto han pasado largos días de privación de mi dulce Jesús, me sentía torturada, sin fuerzas, tanto, que habiendo intentado escribir lo que me había dicho en días pasados, me sentía imposibilitada para hacerlo, y Él viendo que no podía y los grandes esfuerzos que hacía para escribir, ha salido del fondo de mi interior, como uno que se despierta de un largo sueño y con un acento piadoso me ha dicho:

(6) “Pobre hija, ánimo, no te abatas, es verdad que el martirio de mi privación es terrible, y si Yo escondido no te sostuviese, tú no habrías podido quedar viva.  Mucho más que Aquella que te martiriza es mi Voluntad Divina, la cual siendo inmensa y eterna, tu pequeñez siente todo el peso de su inmensidad y se siente triturar bajo de Ella, pero debes saber hija mía que es su gran amor por ti, pequeña hija suya, y por eso su luz no quiere sólo restaurar tu alma, sino también tu cuerpo, quiere como pulverizarlo y animando los átomos de tu polvo con su luz, con su calor, quiere quitar cualquier germen y humores de voluntad humana, para hacer que tanto tu alma como tu cuerpo, todo sea sagrado en ti, nada quiere tolerar, ni siquiera un átomo de tu ser que no esté animado y consagrado por mi Voluntad, por eso tu duro martirio no es otra cosa que la consumación de lo que no le pertenece.  ¿No sabes tú que la voluntad humana es la profanadora de la criatura?  Ella cuando tiene sus pequeños caminos, los agujeros más pequeños para entrar en la criatura, profana las cosas más santas, las más inocentes, y mi Querer que hizo del hombre su sagrado y vivo templo donde poner su trono, su morada, su régimen, su gloria, si la criatura da las pequeñas entradas al querer humano, se siente profanar su templo, su trono, su morada, su régimen y su misma gloria.  Por eso mi Querer quiere quitarte todo, aun mi misma presencia, para ver si su dominio es absoluto sobre de ti y te contentas con que Ella sola domine y tenga la primacía en ti.  Todo debe ser en ti Voluntad Divina para que Ella pueda decir:  Estoy segura, nada me ha negado, ni siquiera el sacrificio de la presencia de su Jesús, al que amaba más que a sí misma, así que mi reino está al seguro”.

(7) Yo al oír esto me sentía fortificada por su presencia, y al mismo tiempo amargada por sus palabras, y en mi dolor le he dicho:  “Amor mío, ¿así que Tú no debes venir más a la pequeña y pobre exiliada?  ¿Y yo cómo haré, cómo podré vivir sin Ti?”

(8) Y Jesús: “No, no, y además, ¿de dónde debo venir si estoy dentro de ti?  Quédate en paz y cuando menos lo pienses Yo me revelaré, porque no parto de ti, sino quedo contigo”.

 

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23-31

Enero 27, 1928

En la Redención está encerrado el reino del Fiat Divino.

Dios al obrar escoge a una criatura donde depositar su obra.

 

(1) Estaba siguiendo mi giro en el Querer Supremo, y habiendo llegado a los actos que mi amado Jesús hizo en la Redención, buscaba seguir paso a paso todo lo que había hecho con tanto amor y dolor, y pensaba entre mí:  “En otra ocasión Jesús me dijo que me amaba tanto, que me hacía propietaria de sus obras, de sus palabras, de su corazón, de sus pasos, de sus penas, no había acto que hubiera hecho del cual no me hiciera don, y esto sólo Jesús podía y quería hacerlo, porque amaba como Dios, en cambio las criaturas si dan, dan los bienes externos, las riquezas de la tierra, pero ninguna da la propia vida, esto significa que es amor de criatura, amor finito”.  Así que pensaba entre mí:  “Si esto es así, mi amable Jesús dondequiera que esté debería llamarme para hacer sus actos, para hacerme entrega de ellos”.  Y Él moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, tú debes saber que en la Redención fue encerrado el reino de mi Voluntad Divina, no hubo acto que Yo hiciera donde no encerrara el uno y la otra, con esta sola diferencia, que lo que pertenecía a la Redención lo manifestaba fuera, los hice conocer y de ellos hice don, porque debían servir como preparativo al reino de mi Divina Voluntad; en cambio los que pertenecían al reino de mi Fiat los retuve en Mí mismo, como suspendidos en mi misma Voluntad Divina.  Ahora, tú debes saber que cuando nuestra Divinidad decide sacar un acto fuera de Sí misma, el hacer una obra, un bien, primero escogemos la criatura en la cual depositar nuestra obra, porque no queremos que lo que Nosotros hacemos quede en el vacío y sin efecto, y que ninguna criatura deba ser depositaria de nuestros bienes, por eso llamamos al menos a una, así si las otras criaturas, ingratas no quieren recibir nuestros bienes, al menos en ésta vienen depositadas nuestras obras, y cuando estamos seguros de esto, entonces obramos.  En la Redención la depositaria de todos mis actos fue mi inseparable Mamá, se puede decir que cuando debía respirar, llorar, rezar, sufrir, y todo lo demás que Yo hice, primero la llamaba a Ella a recibir mis respiros, mis lágrimas, mi sufrir, etc., para depositarlos en Ella, y después respiraba, lloraba y rezaba, me hubiera resultado insoportable y de un dolor tal, que sobrepasaría cualquier otro dolor, si no hubiese tenido a mi Mamá, en la cual podía depositar mis actos.  Ahora, estando encerrados en todos los actos de la Redención los del reino de mi Voluntad Divina, desde entonces te llamaba a ti, y así como depositaba en la Soberana del Cielo todo lo que correspondía al reino de la Redención, así depositaba en ti lo que corresponde al reino del Fiat Supremo.  He aquí el por qué quiero que me sigas paso a paso, y si como pequeño niño lloraba, te quiero cerca para darte el don de mis lágrimas, que con ellas te conseguí el gran don de mi reino divino; si hablo, te quiero junto para hacerte el don de la palabra de mi Voluntad; si camino, para hacerte el don de los pasos de Ella; si obro, para dotarte de sus obras; si rezo, para darte el don de mi oración para implorar su reino a la familia humana; si hago milagros, para darte el don del gran milagro de mi Voluntad, y por eso si doy la vista a los ciegos, te quito la ceguera de tu querer humano, para darte la vista de la mía; si doy el oído a los sordos, te hago el don de adquirir el oído de mi Querer; si doy la lengua a los mudos, te libero del mutismo de mi Querer; si enderezo a los lisiados, te enderezo en Él; si tranquilizo la tempestad con mi imperio, ordeno a la tempestad de tu voluntad humana que no ose agitar más el mar pacífico de la mía; en suma, no hay cosa que haga y sufra de la que no te haga un don, para poner en ti el reino de mi Querer, tan amado por Mí y formado en Mí mismo.  Habría sido para Mí el más grande de mis dolores, que mientras formaba en Mí, en mi Humanidad, con tanto amor el reino de mi Querer Divino, finalidad primaria por la que vine a la tierra y formaba este mi reino para restablecerlo en las criaturas, no debía estar seguro, como lo estuve para la Redención, de que al menos una criatura debiera recibir el restablecimiento del reino del Fiat Divino, y por eso Yo miraba los siglos como un solo punto y te encontraba a ti, la elegida, y desde entonces dirigía y depositaba mis actos en ti para disponer en ti mi reino, y así como para el reino de la Redención no ahorré nada, ni fatigas, ni penas, ni oraciones, ni gracias, ni siquiera la misma muerte para poder dar a todos gracias y medios suficientes y abundantes para que todos pudiesen salvarse y santificarse, a pesar de que ponía y depositaba al seguro el todo en la Celestial Reina, así para el reino de mi Querer, a pesar de que pongo todo al seguro en ti, estoy dando tanto, no ahorro nada, ni enseñanzas, ni luz, ni gracias, ni alicientes, ni promesas, de modo que si todos quieren recibir el gran bien de mi Voluntad para hacerla reinar en ellos, todos encontrarán medios y ayudas sobreabundantes para vivir un bien tan grande, por eso tu venida a la tierra en el tiempo era esperada por Mí con tanto amor, con tal ansia, que tú no puedes ni siquiera imaginar, porque quería depositar los tantos actos suspendidos, hechos por mi Humanidad para formar el reino del Fiat Supremo; si tú supieras qué significa un acto suspendido hecho por tu Jesús, ¡oh! cómo te apresurarías a recibir todo el depósito de mis actos para dar vida a estos actos suspendidos, porque ellos contienen tantas Vidas Divinas, y te apresurarías a hacerlos conocer a las otras criaturas”.

 

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23-32

Enero 29, 1928

 

Valor inmenso de los escritos sobre la Divina Voluntad.  Son caracteres

transmitidos de la patria celestial.  Cómo harán el asedio al querer

humano.  Deseo del corazón de Jesús.  Sus actos son ejército

que pide el reino del Fiat.

 

(1) Estaba leyendo en el volumen 20° lo que correspondía a la Divina Voluntad, y sentía tal impresión cómo si viera correr en las palabras escritas una Vida Divina viva y palpitante, sentía la fuerza de la luz, la vida del calor del Cielo, la virtud obrante del Fiat Divino en lo que leía y agradecía de corazón a mi Jesús que con tanto amor se había dignado hacerme escribir.  Pero mientras esto hacía, mi amado Jesús, como no pudiendo contener Él mismo los sobresaltos de su corazón, ha salido de dentro de mi interior y poniéndome los brazos al cuello me ha estrechado fuertemente a su corazón para hacerme sentir sus latidos ardientes, y me ha dicho:

(2) “Hija mía, tú agradéceme que te he hecho escribir lo que respecta a mi Voluntad, doctrina toda de Cielo y que tiene virtud de comunicar la Vida palpitante y toda celestial de Ella a quien leerá estos escritos.  Mi Voluntad está palpitante en medio a las criaturas, pero vive sofocada por el querer humano, estos escritos harán sentir tan fuerte su latido, que sofocarán el querer humano y tomará su primer puesto de vida que le toca, porque mi Voluntad es el latido y la vida de toda la Creación, por eso el valor de estos escritos es inmenso, contienen el valor de una Voluntad Divina; si fueran escritos de oro no superarían el gran valor que en sí mismos contienen, estos escritos son soles impresos con caracteres de luz brillantísima en las paredes de la patria celestial, y forman el más bello adorno de aquellos muros de la ciudad eterna, en los cuales los bienaventurados, todos quedan raptados y sorprendidos al leer los caracteres de la Suprema Voluntad, por eso, gracia más grande no podía hacer en estos tiempos que transmitir los caracteres de la patria celestial por tu medio a las criaturas, los cuales llevarán la vida del Cielo en medio de ellas.

(3) Ahora, así como tú me agradeces a Mí, así Yo te agradezco a ti que te has prestado a recibir mis lecciones y a hacer el sacrificio de escribir bajo mi dictado.  Era mi Voluntad Divina que hacía correr mientras tú escribías, la viva virtud de su latido ardiente, eterno y vivificante, y que imprimía en tus caracteres, por eso tú releyéndolos sientes la renovación toda celestial impresa en ellos.  ¡Oh, cómo resultará difícil a quien lea estos escritos el no sentir la Vida palpitante de mi Querer y el no sacudirse, por la virtud de su latido vivificante, del letargo en el cual se encuentran.  Estos escritos sobre mi Supremo Fiat, con la fuerza de su luz eclipsarán la voluntad humana, serán bálsamo a las heridas humanas, serán opio a todo lo que es tierra, las pasiones se sentirán morir, y de la muerte de ellas resurgirá la vida del Cielo en medio a las criaturas, serán el verdadero ejército celestial, que mientras pondrán en estado de asedio a la voluntad humana y a todos los males producidos por ella, harán resurgir la paz, la felicidad perdida, la Vida de mi Voluntad en medio a las criaturas, el asedio que pondrán no hará daño a ninguno, porque mi Voluntad es de poner en estado de asedio al querer humano, a fin de que no tiranice más a las pobres criaturas, sino que las deje libres en el reino de mi Voluntad.  Por eso he insistido tanto e insisto en hacerte escribir, te he tenido en la cruz, te he sacrificado, era necesario, se trataba de la cosa más importante, era el eco del Cielo, la vida de allá arriba que quiero formar sobre la tierra.  He aquí la causa de mi continuo estribillo:  Sé atenta, no omitas nada y tu vuelo en mi Voluntad sea continuo”.

(4) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Fiat Divino y acompañaba los suspiros, las lágrimas, los pasos de Jesús y todo lo demás hecho y sufrido por Él, diciéndole:  “Amor mío, Jesús, te pongo el ejército de todos tus actos en torno a Ti, e invistiendo tus palabras, tus latidos, tus pasos, tus penas y todos tus actos con mi te amo, te pido el reino de tu Voluntad.  Escucha oh Jesús, si no me escuchas por medio del ejército de tus actos que te ruegan, te apresuran, ¿qué otra cosa podría hacer para moverte a concederme un reino tan santo?”  Pero mientras esto decía pensaba entre mí:  “Mi dulce Jesús tenía sus deseos mientras estaba sobre esta tierra, ¿o bien, de hecho no los tenía?  Y Él moviéndose en mi interior me ha dicho:

(5) “Hija mía, como Dios no existía en Mí ningún deseo, porque el deseo nace en quien no posee todo, pero para quien todo posee y nada le falta, el deseo no tiene razón de existir, pero como hombre tuve mis deseos, porque mi corazón se hermanó en todo a las otras criaturas, y haciendo míos los deseos de todos, desee por todos, con todo el ardor, dar el reino de mi Fiat Divino a todas las criaturas, así que si suspiraba, suspiraba el reino de mi Querer, si rogaba y lloraba y deseaba, era sólo por mi reino que quería en medio a las criaturas, porque siendo eso la cosa más santa, mi Humanidad no podía hacer menos que querer y desear la cosa más santísima, para santificar los deseos de todos y darles lo que era santo y de bien más grande y perfecto para ellos, por eso todo lo que tú haces no es otra cosa que mi eco, que resonando en ti te hace pedir en cada acto mío el reino de mi Voluntad.  Es por esto que te hago presente cada acto mío, cada pena que sufro, cada lágrima que vierto, cada paso que doy, porque amo el que tú, invistiéndolos, repitas junto a cada acto mío:  ‘Jesús, te amo, y porque te amo dame el reino de tu Querer Divino.’  Quiero que me llames en cada cosa que hago, para hacerme resonar el dulce recuerdo de que mis actos dicen:  ‘Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in Terra.’  De modo que al ver tu pequeñez, a la pequeña hija de mi Querer que hace su eco a todos mis actos, poniéndolos como un ejército en torno a Mí, Yo me apresure a conceder el reino de mi Voluntad”.

 

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23-33

Enero 31, 1928

 

Giro en la Voluntad Divina.  Asalto a la Majestad Divina.

Atractivos de la pequeñez; el secreto de ella.  La voluntad

humana es nauseante.  Ejemplo.

 

(1) Estaba recogiendo todos los actos de la Divina Voluntad hechos en la Creación, los mares de la Reina Celestial, aquellos de mi amado Jesús, en suma todos los actos que el Fiat Divino ha sacado fuera de Sí mismo.  Así que estaba recapitulando todo para llevarlos ante la Alteza de la Majestad Suprema, para darle por medio de esto el último asalto y obligarla a darme su reino sobre la tierra, pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Soy pequeña, soy un átomo apenas, ¿cómo puedo llevar la vastedad del cielo, la multiplicidad de las estrellas, la inmensidad de la luz del sol, y además todos los mares de mi Mamá y los de Jesús, que son interminables?  Entonces, ¿mi pequeño átomo no queda perdido en medio de tantas obras tan grandes?  Creo que todo el Cielo sonreirá al ver a mi pequeñez que quiere dar este asalto como último acto de su giro en la Voluntad Divina, porque siendo pequeña, yo no sólo quedo perdida, sino también anulada por una sola obra del Querer Divino, por tanto mi asalto será sin efecto, y tal vez servirá para hacer sonreír, a mis espaldas, a toda la corte celestial”.  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho todo ternura:

(2) “Pequeña hija mía, tu pequeñez tiene tal atractivo, que llama la atención de todo el Cielo para ver qué cosa quiere hacer y sabe hacer tu pequeñez.  Ver hacer cosas grandes a una persona grande no acapara la atención, ni lleva la alegría, pero si se viera hacer la misma cosa grande por una pequeña niña, esto despertaría tal estupor y maravilla, que todos querrían ver la obra grande de la pequeña niña, lo que no sucede si la misma obra la hiciera una persona grande.  Si tú supieras cómo la mirada divina y la de todo el Cielo se fija en ti al verte como deprisa reunir todas juntas las obras de la Divina Voluntad para dar el asalto al Creador, llevando sus mismas armas para hacerle la guerra santa, para hacer que te ceda su reino, se puede decir que tu afanarte, el reunir todo, es la verdadera sonrisa del Cielo, es la nueva fiesta que lleva tu pequeñez a la Patria Celestial, y todos esperan el asalto de la pequeña niñita.  ¿Pero quieres saber dónde está el secreto de tu fuerza en tu pequeñez, que mientras quedas perdida ahora en la luz del sol, ahora en medio a las estrellas, ahora en mis mares y en los de mi Mamá Celestial, tu átomo no se detiene, se libera y sale de nuevo en campo para cumplir su epílogo de todas las obras del Fiat Divino?  Todo el secreto está encerrado en Él, que te mueve, te inviste, te da la cuerda para hacerte girar y para hacerte encerrar todos sus actos, para hacerse por Sí mismo, por medio de tu pequeñez, dar el asalto para hacerse atraer y venir a reinar sobre la tierra.  ¿Qué cosa no puede el átomo animado por mi Querer?  Todo, porque llega a ser un acto en medio a todos sus actos de Voluntad Divina, y esto basta para poder hacer de todos sus actos un solo acto, para decir:  Todo es mío, y todo me debe servir para poder conseguir el reino del Fiat Divino sobre la tierra”.

(3) Después de esto estaba pensando en cuánto mal ha hecho la voluntad humana a las pobres criaturas, por eso yo la aborrezco, ni siquiera quiero conocerla más, ni mirarla, porque es demasiado nauseante.  Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, la voluntad humana por sí sola es nauseante, pero unida con la mía es la cosa más bella que creé, mucho más, que de la Divinidad jamás podía salir una cosa que diera nausea; ella unida con la nuestra tendría el movimiento continuo del bien, de la luz, de la santidad, de la belleza, y con nuestro movimiento continuo, que jamás cesa, habría sido el prodigio más grande de la Creación, nuestro movimiento la purificaría de toda sombra de mancha, sucedería como al mar, que porque murmura continuamente y tiene su movimiento perenne, sus aguas son puras y cristalinas, ¡oh! si las aguas del mar estuviesen quietas, las aguas perderían la pureza y se volverían de tal manera nauseantes, que ninguno lo miraría, las aguas serían tan asquerosas y llenas de suciedad, que las naves no podrían navegar el mar y ninguno haría su comida de aquellos peces de aguas tan pútridas, así que el mar sería un peso a la tierra y produciría el contagio de todos los males a las generaciones humanas.  En cambio, sólo porque murmura y tiene su movimiento continuo, ¿cuánto bien no hace a las criaturas?  Y mientras en su seno esconde quién sabe cuántas suciedades, con su murmullo tiene el dominio de tenerlas sepultadas en el fondo de él y señorea la pureza de sus aguas puras y vaciadas de cualquier suciedad.  Así es la voluntad humana, más que mar, que si el movimiento divino murmura en ella, es bella y pura, todos los males quedan sepultados y sin vida, en cambio si mi Voluntad no murmura en ella y no tiene su primer movimiento, todos los males renacen y se vuelve de la más bella la más fea, de dar piedad.  Otra imagen es la naturaleza humana, unida con el alma es bella, ve, siente, camina, obra, habla, no apesta; desunida del alma se corrompe, apesta horriblemente, da asco el verla, se puede decir que no se reconoce más, ¿quién ha hecho un cambio tan drástico del cuerpo vivo al cuerpo muerto?  La falta del murmullo del alma, de su movimiento continuo que tenía la primacía en la naturaleza humana.  Así fue puesta mi Voluntad al humano querer, como alma de la cual debía recibir la vida, su murmullo continuo, así que mientras está unida con la mía es un prodigio de vida, de belleza; desunida de la mía pierde las piernas, las manos, la palabra, la vista, el calor, la vida, por consecuencia se vuelve de tal manera horrible, más que cadáver, de merecer que se entierre en lo más profundo del abismo porque su hedor es insoportable.  Por eso quien no está unido con mi Voluntad pierde la vida de su alma, por eso nada puede hacer de bien y todo lo que hace es sin vida”.

 

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23-34

Febrero 2, 1928

 

Cómo debe suplir por quien no ha obrado en la unidad del Fiat Divino.
Para quien no lo posee, su lenguaje es un lenguaje extraño.  Razón por
la que hasta ahora no han hablado de Ella.  Quien no vive en la unidad
recibe los efectos de la Voluntad Divina, no la Vida de

Ella.  Ejemplo del sol con la tierra.

 

(1) Estaba siguiendo mi giro en el Fiat Supremo, y habiendo llegado al Edén estaba diciendo entre mí:  “Jesús mío, hago mía la unidad de tu Querer para suplir a aquella unidad que perdió mi padre Adán cuando se sustrajo de Él, y para suplir a todos aquellos actos que no han hecho en la unidad de Él todos sus descendientes”.  Pero mientras esto decía pensaba entre mí:  “¿Y yo estoy en la unidad del Fiat Divino?  Si no estoy, ¿cómo puedo suplir por los demás?  Entonces mi decir termina en palabras, pero no en hechos”.  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando Adán pecó sucedió la retirada de la unidad de mi Voluntad por ambas partes:  El hombre se retiró de Ella y Ella se retiró de él, y con retirarse la mía, el hombre perdió mi unidad, todos sus méritos y los derechos que Dios le había dado al crearlo, porque él fue el verdadero desertor del reino de mi Voluntad, y el desertor pierde todos los derechos y la posesión de sus mismos bienes.  Ahora, así como mi Voluntad se retiró del hombre porque fue él el que se retiró primero, así puede de nuevo darse a quien, retirándose del querer humano, entra en su reino como nuevo conquistador de la unidad de mi Fiat Divino, mucho más, que entre tú y la Divinidad ha habido un acuerdo, mi Querer en hacerte el gran don de su unidad, llamándote al primer acto de la Creación, y tú no sólo a recibirlo, sino a hacerle el don de tu voluntad, así que de ambas partes ha sido el intercambio, pero no en simples palabras, sino con los hechos, tan es verdad, que la mía te está poniendo al día en lo que respecta al don grande que te ha hecho, a fin de que conozcas lo que posees, goces de sus bienes y apreciándolo lo consigas a la familia humana, y tú habiendo hecho el don de tu voluntad no quieres reconocerla más y sientes terror sólo al recordarla.  Ahora es justo que hagas tu deber y suplas a aquella unidad perdida por el hombre desde que la mía hizo su retirada, retirándose en sus regiones celestiales.  ¿No es tal vez dueña mi Voluntad de darse de nuevo, con tal que encuentre nuevamente a quien no quiere vivir más de su voluntad humana?  Y además, tú debes saber que si mi Voluntad no estuviera en ti, no habrías podido comprender su lenguaje celestial, habría sido para ti como un dialecto extraño, como una luz sin calor, como un alimento sin sustancia y te habría sido difícil escribir acerca de Ella para transmitirla a tus hermanos.  Todo esto es señal de que mi Voluntad dominándote en todo, se hace pensamiento en tu mente, palabra sobre tus labios, latido en tu corazón, maestro que sabe que su alumna comprende sus lecciones y ama escucharlo, por eso era necesario hacerte el don de mi Voluntad Divina, para darte la gracia necesaria para hacerte conocer y transcribir todas las más bellas prerrogativas del reino de mi Fiat Divino.  Y es también esta la razón por la que ninguno hasta ahora ha hablado largamente de mi Voluntad para hacer comprender los mares inmensos de bien que contiene y qué quiere y puede dar a las criaturas, a lo más se han dicho pocas palabras y con palabras entrecortadas, como si no tuviesen qué decir acerca de mi Fiat tan grande y extenso, que contiene y abraza toda la eternidad; no poseyéndolo como don y cosa propia, para todos era como extraño el lenguaje para hablar de la importancia y de sus méritos infinitos, si no la conocían a fondo, ¿cómo podían hablar de una Voluntad Divina que contiene tanto, que no bastan todos los siglos para hablar de Ella?  Por eso sé atenta hija mía, pues mientras navegas su mar, tomas siempre alguna cosa de nuevo para hacerla conocer a las generaciones humanas”.

(3) Después de esto estaba pensando en la unidad del Fiat Divino y decía entre mí:  “Cómo todos aquellos que han hecho el bien, tantas obras grandes, ¿cómo podían hacerlas si no poseían su unidad?”  Y Jesús siempre benigno ha agregado:

(4) “Hija mía, todo el bien hecho hasta ahora por las criaturas, ha sido hecho en virtud de los efectos de mi Voluntad Divina, porque no hay bien sin Ella, pero que hayan vivido totalmente y plenamente en su unidad, ninguno hasta ahora, solamente mi Mamá Reina, y por eso atrajo el gran prodigio de la Encarnación del Verbo, si esto fuese, la tierra habría regresado al estado del Edén, y además aquél que habría poseído la unidad de mi Querer, no habría podido ni contenerla, ni resistir sin hablar de Ella, habría sido como si el sol se quisiera encerrar dentro de un vaso de cristal sin expandir sus rayos, ¿no habría más bien con su calor quebrado el vidrio para estar libre en expandir sus rayos?  Poseer la unidad de mi Fiat y no hablar de Él, no expandir sus rayos, la belleza de sus conocimientos, le habría sido imposible, se le rompería el corazón si no diese desahogo a manifestar en parte la plenitud de su luz y de los bienes de Él, así que el bien ha sido hecho en virtud de los efectos de Él.  Esto sucede como le sucede al sol, que en virtud de los efectos que contiene su luz hace germinar las plantas y hace producir tanto bien a la tierra, parece que la tierra y los efectos del sol trabajan juntos para producir plantas, frutos y flores a las criaturas, pero la tierra no se eleva en la esfera del sol, si esto hiciera, el sol tendría tanta fuerza de quitar su parte obscura y todos sus átomos de polvo los convertiría en luz, y la tierra se volvería sol, pero como la tierra no se eleva, ni la esfera del sol desciende en lo bajo, la tierra permanece tierra y el sol no la transforma en él, parece que el uno y la otra se miran de lejos, se ayudan y trabajan juntos por medio de los efectos de la luz que de la altura de su esfera expande sobre la tierra, y si bien recibe tantos admirables efectos, produce las más bellas flores, pero hay una gran distancia entre la tierra y el sol, no se asemejan entre ellos, ni la vida de uno se vuelve vida de la otra, y por eso la tierra no sabe hablar del sol, ni decir todos los efectos que contiene, ni cuánto calor y luz posee.  Así se encuentra la criatura que no posee la unidad de mi Voluntad, no se eleva en su esfera altísima para llegar a ser sol, ni mi Sol Divino desciende para formar la vida de ella, pero queriendo hacer el bien se mueve en torno a su luz, y Ella comunica los efectos para hacer germinar el bien que quiere, porque mi Fiat no se niega a ninguno, más bien con su luz despierta la naturaleza humana para hacerla reverdecer y hacerla producir frutos de obras buenas”.

 

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23-35

Febrero 5, 1928

 

Promesa en el Edén del futuro Redentor.  Promesa solemne en el

Padre Nuestro del reino  de la Divina Voluntad.  Cómo

Dios se siente repetir la alegría de la Creación.

 

(1) Mi pobre mente se siente como fija en el Fiat Supremo, y me siento como una pequeña niña, que como le agradan las bellas lecciones de su amada maestra, gira siempre en torno a ella haciéndole miles de preguntas para tener el placer de oírla hablar y aprender otras lecciones más bellas, y mientras la maestra habla, ella se está con la boca abierta escuchándola, tantas son las bellas sorpresas que le hace de sus lecciones.  Así soy yo, una pequeña niña que me pongo en torno a la luz de la Divina Voluntad, más que maestra, porque quiero tomar su Vida de las bellas lecciones que da a mi pequeña alma, y Ella, porque soy pequeña, se complace en contentarme, dándome tales sorpresas de lecciones divinas jamás pensadas por mí.  Entonces, mientras pensaba en el reino de la Divina Voluntad y me parecía difícil su reinar sobre la tierra, mi amado Jesús saliendo de mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, en cuanto Adán pecó Dios le hizo la promesa del futuro Redentor; pasaron siglos, pero la promesa no vino a menos, y las generaciones tuvieron el bien de la Redención.  Ahora, cuando vine del Cielo y formé el reino de la Redención, antes de partir al Cielo hice otra promesa más solemne, la del reino de mi Voluntad, y ésta la hice en el Padre Nuestro, y para darle más valor y para obtenerlo más pronto, esta promesa formal la hice en la solemnidad de mi oración, pidiendo al Padre que hiciera venir su reino, que es la Voluntad Divina como en el Cielo así en la tierra, y me puse Yo a la cabeza de esta plegaria, conociendo que tal era su Voluntad y que rogado por Mí no me habría negado nada, mucho más que con su misma Voluntad Yo rogaba y pedía una cosa querida por mi mismo Padre, y después de haber formado esta plegaria ante mi Padre Celestial, seguro que me era concedido el reino de mi Voluntad Divina sobre la tierra, la enseñé a mi apóstoles a fin de que la enseñaran a todo el mundo, para que uno fuera el grito de todos:  ‘Hágase tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’.  Promesa más cierta y solemne no podía hacer; los siglos para Nosotros son como un punto solo, y nuestras palabras son actos y hechos cumplidos.  Mi mismo rogar al Padre Celestial:  ‘Venga, venga tu reino, hágase tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’, significaba que con mi venida sobre la tierra el reino de mi Voluntad no era establecido en medio a las criaturas, de otra manera habría dicho:  ‘Padre mío, sea confirmado nuestro reino que ya he establecido sobre la tierra, y nuestra Voluntad domine y reine’.  En cambio dije:  ‘¿Venga’, esto significaba que debe venir y las criaturas deben esperarlo con aquella certeza con que esperaron al Redentor, porque está mi Voluntad Divina unida y comprometida en aquellas palabras del Padre Nuestro, y cuando Ella se compromete es más que cierto lo que promete.  Mucho más que el todo fue preparado por Mí, no se requería otra cosa que las manifestaciones de mi reino y lo estoy haciendo, ¿crees tú que las tantas verdades que te estoy diciendo acerca de mi Fiat sean sólo para darte una simple noticia?  No, no, es porque quiero que todos conozcan que su reino está cercano, y que conozcan sus bellas prerrogativas, a fin de que todos amen, suspiren entrar a vivir en un reino tan santo, pleno de felicidad y de todos los bienes.  Así que lo que a ti te parece difícil, para la Potencia de nuestro Fiat es fácil, porque Él sabe quitar todas las dificultades y abatir todo como quiere y cuando quiere”.

(3) Después estaba según mi costumbre haciendo mi giro en el Eterno Fiat, y girando por toda la Creación llevaba todas las obras ante la Divinidad para darle el más bello homenaje y la gran gloria de todas las obras de Ellos, pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “¿Pero cuál es la gloria que doy a mi Creador con llevarle todas sus obras?”  Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, haciendo esto nos traes la alegría de nuestras obras cumplidas, porque antes de crear la Creación estaban dentro de Nosotros, como en depósito en nuestra Voluntad y no teníamos la gloria, la alegría de ver nuestras obras fuera de Nosotros, formadas y cumplidas fuera de Nosotros, de modo que nuestras obras fueron formadas cuando fue creada la Creación, y quien gira en medio a ellas las mira y quiere reunirlas todas juntas en torno a Nosotros y decirnos:  ‘Cómo son bellas vuestras obras, perfectas y santas, su armonía, el orden perfecto, dicen quién eres Tú, y narran vuestra gloria’.  Nosotros nos sentimos repetir la alegría, la gloria, como si estuviéramos de nuevo extendiendo el cielo, formando el sol y todas nuestras obras, así que la Creación está siempre en acto y como hablante por medio de la pequeña hija de nuestro Querer.  Esto puede sucederte también a ti, si tú tuvieras en tu voluntad decidido hacer tantas bellas obras, tú no gozas, pero tu alegría empieza cuando ves las obras cumplidas, y si una persona amándote, frecuentemente te las pusiera alrededor para decirte:  ‘Mira como son bellas tus obras’, ¿no te sentirías gloriosa y repetir la alegría cuando las terminaste?  Así soy Yo, las repeticiones forman mis más bellas sorpresas”.

 

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23-36

Febrero 9, 1928

 

La Soberana del Cielo, el reflector de Jesús.  Agrado de Jesús cuando

se pide su Fiat.  Jesús recogió todos los bienes y consumó todos

los males en la hoguera que encendió dentro de Sí.

 

(1) Continuaba siguiendo los actos de Jesús hechos en su Divina Voluntad cuando estaba sobre la tierra, seguía a la Madre y al Hijo cuando huyeron a Egipto y pensaba entre mí:  “Cómo debía ser bello ver al amado niñito en brazos de su Mamá Divina, que mientras era tan pequeño, encerrando en Él al eterno Fiat, encerraba Cielo y tierra y todo salía de Él como Creador y todo de Él dependía, y a la Reina Soberana, que trasfundida en el pequeño Jesús en virtud del mismo Fiat que la animaba, formaba el reflector de Jesús, su eco, su misma vida, cuántas bellezas escondidas poseían, cuánta variedad de cielos más bellos que el que se ve en nuestro horizonte, cuántos soles más resplandecientes contenían, y sin embargo nadie veía nada, no se veía otra cosa que tres pobres fugitivos.  Jesús, amor mío, quiero seguir paso a paso los pasos de mi Mamá Celestial, y conforme camina quiero animar los hilos de hierba, los átomos de la tierra, para hacerte oír bajo sus plantas mi te amo; quiero animar toda la luz del sol, y conforme ilumina tu rostro, quiero que te lleve mi te amo; quiero animar todas las ráfagas de viento, sus caricias, para que todas te digan te amo; soy yo que en tu Fiat te llevo el calor del sol para calentarte, las ráfagas de viento para acariciarte, su rumor para hablarte y decirte:  “Amado pequeño, haz conocer a todos tu Querer Divino, hazlo salir de dentro de tu pequeña Humanidad, a fin de que tome su dominio y forme su reino en medio a las criaturas”.  Pero mientras mi mente se perdía junto a Jesús, y sería demasiado largo querer decirlo todo, mi sumo y único bien Jesús se ha movido en mi interior, y todo bondad me ha dicho:

(2) “Hija mía, Yo y mi Mamá éramos como dos gemelos nacidos del mismo parto, porque no teníamos más que una sola Voluntad que nos daba la vida, el Fiat Divino ponía en común nuestros actos, de modo que el Hijo refleja en Ella, y la Mamá reflejaba en el Hijo, así que el reino de la Voluntad Divina tenía su pleno vigor, su dominio perfecto en Nosotros, y mientras huíamos a Egipto, llevábamos al Querer Divino como paseando por aquellas regiones y sentíamos su gran dolor porque no reinaba en las criaturas, y mirando los siglos, sentíamos la gran alegría de su reino que debía formar en medio de ellas y, oh, cómo nos llegaban agradables sobre las alas de nuestro Fiat en el viento, en el sol, en el agua, bajo nuestros pasos, tus repetidos estribillos:  ‘Te amo, te amo, venga tu reino.’  Era nuestro eco que oíamos en ti, que no queríamos otra cosa que la Voluntad Divina reinase y fuese la conquistadora de todos, por eso, desde entonces amábamos a nuestra pequeña chiquita, que no quería y pedía sino lo que queríamos Nosotros”.

(3) Después seguía pensando en todo lo que mi dulce Jesús había hecho estando sobre la tierra, y Él ha agregado:

(4) “Hija mía, cuando vine a la tierra Yo miré todos los siglos pasados, presentes y futuros, para recoger en mi Humanidad todo lo que de bien y de bueno pudiera ser hecho por todas las generaciones, para poner el sello y la confirmación del bien, nada destruí de lo que era bueno, más bien lo quise encerrar en Mí para darle Vida Divina, y agregando el bien que faltaba y que Yo hice para completar todos los bienes de las criaturas humanas, sobre las alas de los siglos me ponía con ellas para dar a cada una mi obrar completo, y recogí también todos los males para consumirlos, y a fuerza de dolores y penas que quise sufrir, encendí la hoguera en mi misma Humanidad, donde quemar todos los males, queriendo sentir cada una de las penas para hacer renacer todos los bienes opuestos a los males, para hacer renacer a vida nueva las generaciones humanas.  Y así como Yo para formar todos los remedios posibles e imaginables para todos los redimidos, para después disponerlos a recibir el gran bien de mi Voluntad reinante en medio a ellos, hice todo, sufrí todo y consumí todo, así tú para preparar mi reino a las criaturas debes encerrar todo lo que es santo y bueno, y por camino de penas debes consumir todos los males, para hacer renacer la Vida de mi Voluntad Divina en medio a las criaturas, tú debes ser mi eco, en el cual debo hacer el depósito de donde debe surgir el reino de mi Fiat, sígueme paso a paso y sentirás la vida, el latido, la felicidad de este reino que contengo en Mí, y que quiere salir para reinar en medio a las criaturas, y es tanto mi amor por él, que si permití al enemigo infernal penetrar en el Edén, no permitiré que ponga un pie en el Edén del reino del Fiat, y por eso permití que se acercase a Mí en el desierto, para debilitarlo y ponerle termino a sus pasos y cerrarle el camino para que no osase entrar en él.  ¿No sientes tú misma cómo tu presencia aterroriza al enemigo y se pone en fuga para no verte?  Es la fuerza de mi victoria que lo precipita, y sintiéndose confundido huye.  Todo está preparado, no queda otra cosa que hacerlo conocer”.

 

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23-37

Febrero 12, 1928

 

Lamentos del alma.  Cómo Jesús encerró dentro de Sí todos los actos

rechazados por las criaturas y formó su reino.  Cómo quien posee el Fiat

Divino posee la fuerza bilocadora y puede dar a Dios como suyo lo que es de Dios.

 

(1) Mi pobre mente va siempre extendiéndose en los confines interminables del Fiat Supremo, y mi pobre corazón está bajo la opresión del dolor desgarrador de la privación de mi amado Jesús, las horas son siglos, las noches son interminables sin Él, y como es un dolor divino que cae sobre mi pequeña alma, su inmensidad me ahoga, me aplasta, y siento todo el peso de un dolor eterno.  ¡Oh Dios Santo!  ¿Cómo es que me quitas aquella vida que Tú mismo quieres que posea?  ¿Cómo me pones en la imposibilidad de vivir, y vivir muriendo, porque la fuente de tu Vida no está en mí?  ¡Ah! Jesús, regresa, no me abandones a mí misma, no puedo vivir sin vida!  ¡Jesús, Jesús, cuánto me cuesta el haberte conocido, cuántos desgarros has hecho a mi vida humana para darme la tuya, y ahora vivo suspendida, la mía no la encuentro más, porque con tus estratagemas me la has robado, la tuya apenas la siento, pero como arrancada por el fuerte eclipse de la luz de tu Voluntad, así que todo para mí ha terminado y estoy obligada a resignarme y a sentir tu Vida por medio de los rayos de luz, de los reflejos que me trae tu adorable Voluntad, no puedo más!  Jesús, regresa a aquélla que tanto amaste y decías amarme, y que ahora has tenido la fuerza de abandonarla, regresa de una vez para siempre y decídete a no dejarme más.  Pero mientras desahogaba mi dolor se ha movido en mi interior, y mitigando la luz que lo eclipsaba me ha extendido los brazos estrechándome fuerte, y me ha dicho:

(2) “Hija mía, pobre pequeña mía, ánimo, es mi Voluntad que quiere su primer puesto en ti, Yo no debo decidir el no dejarte, mi decisión fue tomada cuando tú te decidiste a no dejarme más, entonces nos robamos la vida mutuamente, Yo la tuya y tú la mía, con esta diferencia, que primero tú me veías sin el eclipse de la luz de mi Fiat, Él estaba como encerrado dentro de Mí, ahora, queriendo tomar vida en ti, se ha desbordado fuera de Mí y bilocándose ha encerrado mi Humanidad dentro de su luz, y por eso tú sientes mi Vida a través de los reflejos de su luz, entonces, ¿por qué temes que te deje?  Ahora, tú debes saber que mi Humanidad rehizo en Ella todos los actos rechazados por las criaturas que mi Voluntad Divina, dándose a ellas, quería que hicieran, Yo los rehice todos y los deposité en Mí mismo para formar su reino, esperando el tiempo propicio para sacarlos de Mí y depositarlos en las criaturas como fundamento de este reino; si Yo no hubiese hecho esto el reino de mi Voluntad no podría efectuarse en medio a las criaturas, porque sólo Yo, como Hombre y Dios, podía suplir al hombre y recibir dentro de Mí todo el obrar de una Voluntad Divina que debían recibir y hacer las criaturas, y por medio mío comunicarlo a ellas, porque en el edén las dos voluntades, humana y Divina quedaron como en rivalidad, porque la humana se opuso a la Divina, todas las otras ofensas fueron como consecuencia de esto, por eso debí primero rehacer en Mí todos los actos opuestos al Fiat Divino, hacerlo extender en Mí su reino.  Si no reconciliaba estas dos voluntades en rivalidad, ¿cómo podía formar la Redención?  Por eso todo lo que Yo hice sobre la tierra, su primera finalidad era restablecer la armonía, el orden entre las dos voluntades, para formar mi reino, la Redención fue consecuencia de esto, por eso fue necesario quitar las consecuencias del mal que había producido el querer humano, por eso di remedios eficacísimos para después manifestar el gran bien del reino de mi Voluntad.  Entonces, los reflejos de la Luz de Ella no hacen otra cosa que traerte los actos que contiene mi Humanidad para hacer que todo sea Voluntad Divina en ti, así que sé atenta en seguirla y no temas”.

(3) Después estaba siguiendo mi giro en la Creación para dar a mi Creador todos los homenajes de las cualidades divinas que cada cosa creada contiene, porque habiendo salido todo del Fiat Divino, como consecuencia les mantiene la vida, más bien es el acto primero de cada cosa creada; pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Las cosas creadas no son mías, ¿cómo puedo decir con derecho, te ofrezco los homenajes de la luz del sol, la gloria del cielo estrellado, y así de todo lo demás?”  Mientras esto pensaba mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, quien posee mi Voluntad y vive en Ella, con derecho puede decir:  ‘El sol es mío, el cielo, el mar, todo es mío, y como mío pongo todo en torno a la Majestad Divina para darle la gloria que cada cosa creada contiene.’  En efecto, ¿no es tal vez toda la Creación obra de mi Fiat Omnipotente?  ¿No corre su Vida palpitante, su calor vital, su movimiento incesante que mueve todo, ordena y armoniza todo, como si fuese toda la Creación un acto solo?  Así que quien posee mi Querer Divino como vida, cielos, sol, mares y todo, no son cosas extrañas a ella, sino que todo es suyo, como todo es de mi Fiat, porque ella no es otra cosa, con poseerlo, que un parto suyo que tiene todos los derechos sobre todas las partes de Él, cual es toda la Creación.  Así que con derecho y con verdad puede decir a su Creador:  ‘Te ofrezco todos los homenajes de la luz del sol con todos sus efectos, símbolo de tu luz eterna, la gloria de la inmensidad de los cielos, y así de todo el resto.’  El poseer mi Voluntad es Vida Divina que el alma desarrolla en su alma, así que todo lo que de ella sale contiene potencia, inmensidad, luz, amor, sentimos en ella nuestra fuerza bilocadora, que bilocándonos pone en actitud todas nuestras cualidades divinas y como suyas nos las ofrece como homenajes divinos, dignos de aquel Fiat que sabe y puede bilocarse para llamar nuevamente a la criatura al primer acto de la Creación, con el cual hacemos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.

 

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23-38

Febrero 20, 1928

 

Quien debe encerrar un bien para darlo a las criaturas, debe

encerrar en sí todo aquel bien.  Esto sucedió a la Virgen y a

Nuestro Señor.  Qué significa unidad.

 

(1) Las privaciones de Jesús se hacen más prolongadas, y vivo sólo en poder del Fiat Divino, que habiéndose constituido vida de mi pequeña alma, me parece que mi amado Jesús, confiándome a Él, se esconde detrás de las cortinas de su luz sólo para hacer de vigía y estar atento para ver si yo sigo siempre su adorable Voluntad.  Oh Dios, que pena estar en una inmensidad de luz y no saber encontrar el camino para dirigir los pasos para encontrar a Aquél que amo, que me ha formado, que me ha dicho tantas verdades que me las siento en mí como tantas Vidas Divinas palpitantes, que me hacen comprender quien es Aquél que quiero y no encuentro.  ¡Ah Jesús, Jesús!  Regresa, ¿cómo, me haces sentir tu latido en mi corazón y te escondes?  Pero mientras desahogaba, pensaba entre mí:  “Tal vez Jesús no encuentra ni en mí ni en los demás las disposiciones para recibir la Vida de sus otras verdades, y para no hacer quedar suspendidas estas Vidas, calla y se esconde”.  Pero mientras esto pensaba, mi sumo bien Jesús se ha movido dentro de mi interior en acto de mover los pasos para salir fuera de mí, y me ha dicho:

(2) “Pobre pequeña hija mía, te has perdido en la luz y no sabes encontrar a Aquél que con tanto amor buscas, la luz te forma las olas altísimas y forma las barreras para encontrarme, ¿pero no sabes tú que la luz soy Yo, la vida, el latido que tú sientes soy Yo?  ¿Cómo habría podido mi Voluntad tener su Vida en ti, si no estuviera tu Jesús en ti, que da el campo para desenvolver el obrar de mi Querer en tu alma?  Por eso cálmate.  Ahora, tú debes saber que quien debe ser portador de un bien debe concentrar en sí toda la plenitud de aquel bien, de otra manera el bien no encontraría el camino para salir.  Ahora, debiendo concentrar en ti el reino de mi Voluntad, nada debe faltar de Ella, porque su luz te dispone a recibir todas las verdades necesarias para formar su reino, y si las otras criaturas están indispuestas para recibir todas las Vidas de las verdades del Fiat, a lo más no te daré capacidad de manifestarlas, como sucede tantas veces, pero a ti, como depositaria, nada debe faltarte.  Esto sucedió con la Reina del Cielo, porque debiendo ser Ella la depositaria del Verbo encarnado, que debía darme a las generaciones humanas, concentré en Ella todos los bienes de los redimidos y todo lo que convenía para poder recibir la Vida de un Dios, por eso la alteza de mi Mamá posee la soberanía sobre todas las criaturas y sobre cada uno de los actos y bienes que pueden hacer, de modo que si ellas piensan santamente, Ella es como canal de los santos pensamientos, y por eso tiene la soberanía sobre de ellos, si hablan, si obran, si caminan santamente, el principio de todo eso desciende de la Virgen, y por eso tiene el derecho y la soberanía sobre las palabras, pasos, obras, no hay bien que se haga que no descienda de Ella, porque si Ella fue causa primaria de la encarnación del Verbo, era justo que fuera el canal de todos los bienes y tuviese el derecho de soberanía sobre todo.  Esto sucedió también de Mí, que debiendo ser el Redentor de todos, debía contener en Mí todos los bienes de la Redención, Yo soy el canal, la fuente, el mar de donde parten todos los bienes de los redimidos y poseo por naturaleza el derecho de soberano sobre todos los actos y bienes que hacen las criaturas; nuestro reinar no es como el reinar de las criaturas, que dominan y reinan sobre los actos externos de ellas, y ni siquiera sobre todos los actos externos, pero de los internos no saben nada, ni tienen derecho de soberanía, porque no sale de ellos la vida, el pensamiento, la palabra de sus dependientes, en cambio de Mí sale la vida de todo el obrar interno y externo de las criaturas.  Por eso las criaturas deberían ser actos, porque sobre cada acto de ellos que hacen, pende el de la Madre Celestial y el mío, y como soberanos lo forman, lo dirigen y le dan la vida”.

(3) Después de esto continuaba mi giro en la Divina Voluntad, y uniéndome a la unidad que poseía mi primer padre Adán antes de pecar, mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, tú no has comprendido bien qué significa unidad.  Unidad significa concentración y principio de todos los actos de las criaturas, pasadas, presentes y futuras.  Así que Adán antes de pecar, cuando poseía nuestra unidad, encerraba en sus pensamientos la unidad de todos los pensamientos de las criaturas, la unidad de todas las palabras, obras y pasos.  Por tanto yo encontraba en él, en mi unidad, el principio, la continuación y el fin de todos los actos de las generaciones humanas; él en mi unidad encerraba a todos y poseía todo.  Ahora hija mía, subiendo tú a aquella misma unidad dejada por él, tomas su puesto y poniéndote en el principio de todos y de todo, encierras en ti los mismos actos de Adán, con todo el séquito de todos los actos de las criaturas.  Vivir en mi Voluntad significa:  ‘Soy el principio de todos, de mí todo desciende, como todo desciende del Fiat Divino, así que soy el pensamiento, la palabra, la obra y el paso de todos, todo tomo y todo llevo a mi Creador.’  Se entiende que Adán debía poseer y encerrar a todos si no se hubiese sustraído de nuestra Voluntad y hubiese vivido siempre en nuestra unidad, y entonces las generaciones humanas, si esto hubiera sido, habrían vivido todas en nuestro Querer, así que una habría sido la Voluntad, una la unidad, uno el eco de todos, que poniendo en común todo, cada uno habría encerrado todo en sí mismo”.

 

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23-39

Febrero 25, 1928

 

El Querer Divino está como centro de vida en medio de las
criaturas.  Cómo el latido es el rey de la naturaleza y el
pensamiento es el rey del alma.

 

(1) Mi vuelo en el Fiat Divino es continuo, me parece que Jesús, sus comunicaciones, todo ha terminado, mucho más que ya no están en mi poder, si el buen Jesús no se digna decirme otra cosa, yo quedo siempre la pequeña ignorante, porque sin Él no sé adentrarme, ni soy capaz ni de concebir, ni de decir un solo a, b, c de más, así que debo contentarme y habituarme a vivir sólo con el Querer Divino, porque Él no me deja jamás, es más, siento que es incapaz de poderme dejar, porque lo encuentro en mí, fuera de mí, en cada acto mío, con la inmensidad de su luz se presta a dar vida a mi acto, no hay punto donde no lo encuentre, más bien no hay punto ni espacio, ni en el Cielo ni en la tierra donde no tenga la primacía su Vida, su luz en acto de darse a la criatura.  Así que encuentro que la Voluntad Divina no puede dejarme, y yo tampoco puedo separarme de Ella, somos inseparables, no hace las escapadas que me hace Jesús, más bien si no la tomo como acto primario de mis actos, Ella queda doliente y se lamenta de que en mi acto no ha tenido la primacía su acto, su luz, su Vida.  ¡Oh! Voluntad Divina, cómo eres adorable, amable e insuperable, cuanto más estoy en Ti más te comprendo y te amo.  Pero mientras mi pobre mente se perdía en el Fiat, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Voluntad se encuentra en medio a las criaturas como centro de vida.  Así como el corazón humano se puede llamar rey de la naturaleza, porque si late el corazón la mente piensa, la boca habla, las manos obran, los pies caminan; si no late el corazón, todo termina de un golpe, todo, porque falta el rey a la pobre naturaleza, por tanto falta quien rija y dé vida al pensamiento, a la palabra y a todo lo que puede hacer la criatura.  Como rey del alma es el pensamiento, la sede, el trono donde desenvuelve el alma su actividad, su vida, su régimen.  Ahora, si la naturaleza humana quisiera sofocar el latido del corazón, no tomar en cuenta a su rey para hablar, pensar y otras cosas, ¿qué cosa sucedería?  Ella misma daría muerte a todos sus actos, así que sería suicida de sí misma; y si el alma quisiera sofocar el pensamiento, no encontraría la vía donde desenvolver su actividad, por tanto sería como un rey sin reino y sin pueblo.  Ahora, lo que es el corazón para la vida humana, y el pensamiento para el alma, es mi Voluntad Divina en cada una de las criaturas, Ella es como centro de vida, y de su incesante y eterno latido, late y la criatura piensa, late y habla, camina y obra, y ellas no sólo no piensan en esto, sino que la sofocan, sofocan su luz, su santidad, su paz, el recto obrar, el justo y santo hablar, y algunos la sofocan tanto, que se vuelven suicidas de sus almas, y mi Voluntad en el bajo mundo es como un rey sin reino y sin pueblos, y las criaturas viven como si no tuviesen ni Rey, ni Vida Divina, ni régimen, porque falta el Rey del latido a su naturaleza humana, y el Rey del pensamiento a sus almas, pero como por su inmensidad envuelve todo y a todos, está obligada a vivir como sofocada en Sí misma, porque falta quien reciba su Vida, su actitud, su régimen.  Pero Ella quiere formar su reino sobre la tierra, quiere tener su pueblo elegido y fiel, y por eso a pesar que está en medio a las criaturas y vive desconocida y sofocada, no se detiene, no parte para sus regiones celestiales, sino que persiste en estarse en medio de ellas para hacerse conocer, quisiera hacer saber a todos el bien que quiere hacer, sus leyes celestiales, su amor insuperable, su latido que palpita luz, santidad, amor, dones, paz, felicidad, y así quiere a los hijos de su reino.  Por eso su Vida en ti, sus conocimientos, a fin que haga conocer qué significa Voluntad Divina, y Yo gozo y me estoy escondido en mi misma Voluntad para darle todo el campo y el desarrollo de su Vida en ti”.

 

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23-40

Febrero 28, 1928

 

Así como Dios tiene en el Cielo la jerarquía de los ángeles con nueve

coros distintos, así tendrá la jerarquía de los hijos de su reino con otros

nueve coros.  Condiciones de los confesores difuntos y cómo la memoria

del padre di Francia no será apagada en esta obra.

 

(1) Estaba pensando en el Santo Querer Divino, y miles de pensamientos se acumulaban en mi pobre mente, parecían como tantas luces más fuertes que surgían, y que después se unificaban en la misma luz del Sol eterno de aquel Fiat que no conoce ocaso; ¿pero quién puede decir lo que pensaba?  Pensaba en los tantos conocimientos que Jesús me había dicho acerca de su Divina Voluntad y cómo cada uno de ellos lleva una Vida Divina al alma, con la marca de una rara belleza, de felicidad, pero distinta la una de la otra, que pone en común con quien tiene el bien de conocerla y amarla.  Así que pensaba entre mí:  “Un conocimiento de más o de menos pondrá una gran diferencia entre un alma y otra”.  Entonces sentía pena al recordar a mis confesores difuntos que tanto interés habían tenido de hacerme escribir lo que el bendito Jesús me decía sobre la Divina Voluntad, sentía pena del venerable padre Di Francia que tantos sacrificios había hecho con venir de lejos afrontando gastos para la publicación, y en el momento más importante para conseguirlo Jesús se lo llevó al Cielo, así que no conociendo ellos todo lo que respecta al Fiat, no poseerán todas las Vidas y rareza de bellezas y felicidad que estos conocimientos contienen.  Pero mientras mi mente se perdía en tantos pensamientos, que si los quisiera decir todos me extendería demasiado, mi dulce Jesús ha extendido sus brazos dentro de mi interior, y expandiendo luz me ha dicho:

(2) “Hija mía, así como tengo la jerarquía de los ángeles con nueve coros distintos, así tendré la jerarquía de los hijos del reino de mi Fiat Divino.  Ese reino tendrá sus nueve coros y se distinguirán el uno del otro por la variedad de las bellezas que habrán adquirido con el conocer, quién más y quién menos, los conocimientos que pertenecen a mi Fiat, por eso cada conocimiento de más de mi Querer Divino es una nueva creación que forma en las criaturas de felicidad y de belleza incomparable, porque es una Vida Divina que corre dentro, que lleva en Sí todos los matices de las bellezas de Aquél que las manifiesta, y todas las teclas y sonidos de las alegrías y felicidad de nuestro Ser Divino.  Así que si nuestra Paterna Bondad expone su Vida, su belleza y felicidad hasta crearla en medio a las criaturas, y ellas no se interesan en conocerla para tomarla por medio de nuestros conocimientos que ya les dimos, no es justo que reciban ni la belleza, ni los sonidos de nuestras alegrías como dotes propias, tomarán lo que hayan conocido, por eso habrá varios coros en la jerarquía del reino de mi Voluntad Divina.  Si supieras qué diferencia habrá entre quien lleva mis conocimientos desde la tierra, y entre quien los adquirirá en el Cielo; los primeros los tendrán como dotes propias y se verá en ellos como naturaleza las bellezas divinas, y se oirán los mismos sonidos de las alegrías y felicidades que hace oír y forma su Creador, en cambio en los segundos, no será ni naturaleza en ellos, ni dotes propias, sino que los recibirán por efecto de comunicación de los anteriores, casi como la tierra recibe los efectos del sol, pero ella no posee la naturaleza del sol.  Entonces aquellos que poseerán todos los conocimientos formarán el coro más alto, y así según conozcan vendrán formados los diversos coros.  Pero todos aquellos que hayan adquirido estos conocimientos, sea en todo o en parte, tendrán el noble título de hijos de mi reino, porque estos conocimientos sobre mi Fiat, para quien tiene el bien de conocerlos para hacer de ellos vida propia, tienen virtud de ennoblecer a la criatura y hacer correr en su alma los humores vitales de la Vida Divina, y de elevarla a su origen primero, y son como el pincel del hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y pintan la imagen del Creador en la criatura.  Sin importar quien conozca de más o quien de menos, no será destruida su nobleza, sucederá como por ejemplo de una familia noble que tiene muchos hijos, algunos de estos hijos se dan al estudio, otros a las bellas artes, así que éstos se elevan de más, tienen puestos altos y decorosos, son más conocidos, amados y estimados, porque por las ciencias que poseen hacen más bien en medio de las gentes, lo que no hacen los otros hermanos, pero con todo y que éstos con sus sacrificios se elevan tanto, no destruye el que los otros hermanos sean nobles, porque todos llevan en ellos la sangre noble de su padre, por eso visten noblemente, tienen modos nobles en el obrar y en el hablar, en todo, así serán los hijos de mi Fiat, todos nobles, perderán la rudeza del querer humano, los míseros harapos de las pasiones; las tinieblas de las dudas, de los temores, serán puestas en fuga por la luz de mis conocimientos, y arrojará a todos en un mar de paz.  Entonces tus confesores pasados a la otra vida serán como el preludio de los hijos de mi Voluntad, porque el primero se sacrificó tanto y trabajó por ayudar al pequeño campo de tu alma, y si bien en ese entonces Yo poco te hablaba de mi Fiat, porque primero debía disponerte, él será como el primer precursor, como el alba que anuncia el día del reino de mi Voluntad; el segundo y el tercer confesor, que tanto tomaron parte y conocieron en gran parte los conocimientos de Ella y tanto sacrificio hicieron, especialmente el tercero, que amaba tanto el que fueran conocidos y que tanto se sacrificó en escribir, serán como sol que despunta, que poniéndose en curso forma el día pleno de luz; aquellos que siguen serán como el pleno mediodía del gran día de mi Voluntad; según el interés que han tenido y tendrán, serán puestos quién a la primera hora del día de mi Querer, quién a la segunda, quién a la tercera y quién al pleno mediodía.  ¿Y crees tú que la memoria del padre Di Francia, sus tantos sacrificios y deseos de hacer conocer mi Voluntad, hasta haber iniciado la publicación, sólo porque me lo he traído al Cielo será apagada en esta gran obra de mi Fiat Divino?  No, no, es más, el tendrá el primer puesto, porque él con venir de lejos, vino como en busca de la cosa más preciosa que pueda existir en el Cielo y en la tierra, del acto que más me glorifica, es más, que me dará gloria completa por parte de las criaturas, y ellas recibirán bienes completos, él preparó el terreno para hacer que fuese conocida mi Voluntad Divina, tan es verdad, que no ahorró nada, ni gastos, ni sacrificios, y aunque no tuvo cumplimiento la publicación, sólo con iniciarla preparó los caminos para hacer que un día pueda ser conocida y tener vida la obra de mi Voluntad en medio a las criaturas.  ¿Quién podrá destruir que el padre Di Francia haya sido el primer iniciador en hacer conocer el reino de mi Voluntad, y sólo porque su vida se apagó no tuvo cumplimiento la publicación?  Así que cuando se conozca esta gran obra, su nombre, su memoria estará llena de gloria y de esplendor y tendrá su acto primero en una obra tan grande, tanto en el Cielo como en la tierra.  En efecto, ¿por qué existe una batalla y casi cada uno suspira la victoria de vencer en retener los escritos sobre mi Fiat Divino?  Porque él se llevó los escritos para publicarlos, si esto no hubiera sido, ¿quién habría hablado de ello?  Ninguno, y si él no hubiese hecho comprender la importancia, el gran bien de estos escritos, ninguno se habría interesado.  Por eso hija mía, mi bondad es tanta, que premio justamente y sobreabundantemente el bien que hace la criatura, especialmente en esta obra de mi Voluntad que tanto me interesa.  ¿Qué cosa no daré a quien se ocupa y se sacrifica por poner a salvo los derechos de mi eterno Fiat?  Excederé tanto en el dar, que haré maravillar al Cielo y a la tierra”.

(3) Yo al oír esto pensaba entre mí:  “Si tanto bien contienen estos conocimientos, si Jesús bendito continúa después de mi muerte a decir otros conocimientos de su Fiat a otras almas, ¿no se atribuirá a aquélla una obra tan grande?”  Y Jesús moviéndose como deprisa en mi interior ha agregado:

(4) “No, no hija mía, así como del padre Di Francia se dirá que ha sido el primer propagador, de tus confesores que han sido cooperadores, así se dirá que la pequeña hija de mi Voluntad ha sido la primera y la depositaria de un bien tan grande, a la cual le venía confiado, y que fue escogida con misión especial.  Supón a alguien que haya hecho una invención importante, tal vez los demás la propaguen, la difundan más, la imiten, la engrandezcan, pero ninguno podrá decir:  ‘Yo soy el inventor de esta obra.’  Siempre se dirá, el inventor fue tal.  Así será de ti, se dirá que el origen del reino de mi Fiat, la depositaria ha sido la pequeña hija de mi Voluntad”.

 

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23-41

Marzo 3, 1928

 

Todas las cosas parten de un solo punto. Sublimidad del estado de Adán.

Por qué Nuestro Señor hasta ahora no ha manifestado su estado

feliz.  Quien posee la unidad posee la fuente del bien.

 

(1) Mi pobre corazón nadaba en el dolor de la privación de mi dulce Jesús, me sentía sofocar por el dolor, y a cualquier costo habría querido encontrar a Aquél por el cual soy tan torturada, para decirle mis angustias, pero mientras esto pensaba, mi amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, no temas por lo que sientes en tu alma, porque no es otra cosa que el trabajo que está haciendo en ti mi Fiat Divino.  Él está encerrando todo en ti, a todos y todo en ti, todos los siglos pasados y los futuros, para hacer que todo lo que ha hecho el Supremo Querer en la Creación ponga en ti su germen, para recibir de ti las satisfacciones y la correspondencia que le deben las criaturas a todos sus actos, por eso no te preocupes, porque en cada hora de tu vida son siglos que mi Voluntad encierra, y es necesario que quien debe tener su acto primero en mi Voluntad reinante, debe tener el origen de Ella, para poder desenvolver su Vida Divina.  Todas las cosas parten de un punto, y de aquel punto se ensanchan y se difunden a todos, mira, también el sol tiene su primer punto, su centro de luz, su esfera, y desde su centro llena de luz a toda la tierra, por eso sigue a mi Voluntad y no te preocupes”.

(3) Después seguía mi giro en la Divina Voluntad, y llegando al Edén para unirme al estado de Adán antes de pecar, cuando poseía la unidad con su Creador, para recomenzar mis actos junto con él y para suplir y continuar después que la perdió al caer en pecado, pensaba entre mí:  “¿Por qué Jesús bendito no ha manifestado a ninguno el estado sublime, las maravillas que pasaban entre Adán inocente y su Creador, el océano de las felicidades, de las bellezas que poseía?  Todo estaba concentrado en él, todo de él partía.  Oh, si se conociera el estado de Adán, sus grandes prerrogativas, tal vez todos suspirarían por regresar al origen de donde el hombre salió”.  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y todo bondad me ha dicho:

(4) “Hija mía, mi Paterna Bondad sólo manifiesta un bien cuando debe llevar una utilidad a las criaturas, si esto no veo, ¿en qué aprovecharía el manifestarlo?  La historia del hombre inocente me es demasiado tierna, con solo recordarla mi Amor surge, desborda y forma sus olas altísimas para verterse como se vertía sobre Adán inocente, y no encontrando en quien verterlo, porque no encuentra otro Adán que lo reciba, capaz de darme sus desahogos de amor, porque mi Fiat Divino íntegro en él mantenía la vida recíproca de correspondencia entre el infinito y el finito, mi Amor sufre por eso y regresando en Mí mis mismas olas de amor, porque no encuentra a quién dárselas, queda sofocado por mi mismo amor.  He aquí por qué no he manifestado hasta ahora el estado de Adán inocente, ni él manifestó casi nada de su estado feliz, porque al solo recordarlo se sentía morir de dolor, y Yo me sentía sofocar por mi amor.  Ahora hija mía, queriendo restablecer el reino de mi Divina Voluntad, veo la utilidad de manifestar el estado de Adán inocente, y es esta la causa por la que frecuentemente te hablo de su estado sublime, porque quiero repetir lo que hacía con él, y en virtud de mi Querer quiero elevarte al estado primero de la creación del hombre.  ¿Qué cosa no puede darme la criatura que posee mi Fiat, la unidad de Él?  Todo puede darme y Yo todo puedo dar.  Entonces pudiendo dar lo que manifiesto, mi amor no sofoca mis olas, más bien las pone fuera, y viéndolas reproducidas en la criatura goza, y siento que quiero manifestar lo que no se conoce para utilidad y bien de ellas.  Si tú supieras cuánto gozo en el dar, cómo festeja mi amor cuando veo dispuesta a la criatura que quiere recibir mis bienes, serías más atenta a hacerme desahogar mi amor contenido”.

(5) Dicho esto ha hecho silencio y yo me sentía como abismada en el Querer Divino, sus maravillas, lo que puede hacer el alma con poseer su Voluntad me raptaban, y yo pequeñita nadaba en el mar de luz del Fiat, y conforme me movía así se alzaban olas de luz, investidas estas olas de tintas de variada belleza e iban a descargarse en el seno de mi Creador, y la Paterna Bondad celeste, viéndose investida por las olas de su pequeña, movía sus olas hacia mí.  ¡Oh Voluntad Suprema, cómo eres admirable, amable, deseable más que la misma vida, Tú me amas tanto que me pones en competencia con mi Creador, queriendo que me ponga a la par con Aquél que me ha creado!  Pero mientras mi mente se perdía en el Fiat, mi dulce Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, quien posee la unidad de mi Querer es dueña de obrar y de hacer cuanto bien quiere, porque tiene en sí la fuente del bien, la tiene a su disposición, siente en sí los toques continuos de su Creador, las olas de su paterno amor y se sentiría demasiado ingrata si no formase sus olas, mucho más que siente correr en su alma su pequeño mar, surgido del mar inmenso de Aquél que la ha creado.  En cambio quien no posee su unidad, no posee la fuente, por lo tanto tiene necesidad, si quiere hacer el bien, de la liberalidad divina en cada acto bueno que quiere hacer, casi acto por acto debe pedir la gracia para poder cumplir el bien que quiere, en cambio quien posee mi unidad, el bien se convierte en naturaleza, y sólo con que quiera obrar, encuentra la fuente del bien en sí y obra”.

 

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23-42

Marzo 8, 1928

 

Dios creó al hombre para tenerlo sobre sus rodillas y hacerlo ser el
repetidor de sus actos.  Jesús le hace ver cómo pone todos los volúmenes
escritos sobre su Querer, todos ordenados en su corazón.  Amor de Jesús por los escritos y el bien que harán.  Quien se decide a vivir en el

Fiat, es atado con cadenas de luz.

 

(1) Continuaba estando toda abandonada en el Santo Querer Divino, siguiendo sus innumerables actos como mejor podía, porque es tanta su multiplicidad, que muchas veces no puedo ni seguirlos, ni numerarlos todos, y debo contentarme con mirarlos, pero no abrazarlos; su actividad supera en modo increíble la actitud humana, y por eso a  mi pequeñez no le es dado hacer todo, sino sólo de hacer cuanto más puedo y de no salir jamás de dentro de las obras del Fiat Divino.  Mientras mi mente se perdía en las obras del Querer Divino, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, nuestra Paterna Bondad creó al hombre para tenerlo sobre nuestras rodillas paternas para gozárnoslo continuamente, y él gozársela en modo perenne con su Creador, y para ser estables sus y nuestros gozos lo teníamos sobre nuestras rodillas, y como nuestra Voluntad debía ser también la suya, Ella ponía el eco de todos nuestros actos en el fondo del hombre que amábamos como hijo nuestro, y nuestro hijo al oír nuestro eco se volvía el repetidor de los actos de su Creador.  ¿Qué contentos no se formaban entre él y Nosotros al resonar en el fondo del corazón de nuestro hijo este nuestro eco creante, que formaba en él el orden de nuestros actos, la armonía de nuestras alegrías y felicidad, la imagen de nuestra Santidad?  Qué tiempos felices para él y para Nosotros.  ¿Pero sabes tú quien arrancó de nuestras rodillas paternas a este hijo tan amado por Nosotros?  El querer humano.  Nos lo alejó tanto, que perdió nuestro eco creante, y por eso no supo más nada de lo que hacía su Creador, y Nosotros perdimos la felicidad de ver a nuestro hijo feliz y entretenerse sobre nuestras rodillas paternas, porque en él entró el eco de su querer que lo amargaba, lo tiranizaba con las pasiones más degradantes, de volverlo tan infeliz de dar piedad.  Es propiamente esto lo que significa vivir en nuestro Querer, vivir sobre nuestras rodillas paternas, al cuidado de Nosotros, a expensas nuestras, en la opulencia de nuestras riquezas, alegrías y felicidad.  Si tú supieras el contento que sentimos al ver a la criatura vivir sobre nuestras rodillas, toda atenta a oír el eco de nuestra palabra, el eco de nuestras obras, el eco de nuestros pasos, el eco de nuestro Amor, para ser la repetidora de ellos, tú estarías más atenta para no dejar que se te escape nada de nuestro eco, para darnos el contento de ver a tu pequeñez ser la repetidora de los actos de tu Creador”.

(3) Yo al oír esto le he dicho:  “Amor mío, si se debe vivir en tu Querer, viviendo sobre tus rodillas paternas no se debe hacer nada, ni obrar, ni caminar, ¿de otra manera cómo se puede estar sobre tus rodillas?”  Y Jesús:

(4) “No, no, se puede hacer todo, nuestra inmensidad es tanta, que dondequiera encontrará nuestras rodillas paternas, siempre prontas a sus actos, que se prestan para tenerlo dondequiera estrechado sobre las rodillas divinas, mucho más que lo que ella hace no es otra cosa que el eco de lo que Nosotros hacemos”.

(5) Después de esto me sentía preocupada por estos escritos sobre la Divina Voluntad, y mi dulce Jesús se hacía ver en mi interior que tenía todos los volúmenes escritos sobre Ella, y que uno por uno los tomaba en sus manos, los miraba con tal ternura amorosa, como si le quisiera estallar el corazón, y conforme los tomaba, los ponía todos ordenados en su corazón santísimo.  Yo he quedado maravillada al ver con cuánto Amor amaba aquellos escritos y con cuánto celo los encerraba en su corazón para custodiarlos, y Jesús al ver mi admiración me ha dicho:

(6) “Hija mía, si tú supieras cuánto amo estos escritos, ellos me cuestan más que la misma Creación y Redención, cuánto amor y trabajo he puesto en estos escritos, me cuestan mucho, mucho, tienen dentro todo el valor de mi Voluntad, son la manifestación de mi reino y la confirmación de que quiero el reino de mi Voluntad Divina en medio a las criaturas, el bien que harán será grande, serán como soles que surgirán en medio a las densas tinieblas del querer humano, como vidas que pondrán en fuga la muerte a las pobres criaturas, ellos serán el triunfo de todas mis obras, la narración más tierna, más convincente de cómo amé y amo al hombre.  Por eso los amo con tal celo que los custodiaré en mi corazón divino, no permitiré que ni siquiera una palabra se pierda; ¿qué cosa no he puesto en estos escritos?  Todo, gracia sobreabundante, luz que ilumina, calienta, fecunda, amor que hiere, verdades que conquistan, atractivos que raptan, vidas que llevarán la resurrección del reino de mi Voluntad.  Por eso también tú aprécialos y tenles la estima que merecen y goza del bien que harán”.

(7) Después seguía mi abandono en el Fiat, me sentía toda investida por su luz interminable, y mi adorable Jesús ha agregado:

(8) “Hija mía, en cuanto el alma se decide a vivir en mi Voluntad Divina, sin dar más vida a la suya, Yo, para estar seguro y para dar seguridad a ella, la ato con cadenas de luz, y hago esto para no quitar el libre albedrío, don dado a la criatura en la Creación, y lo que Yo doy una vez no lo quito, a menos que la propia criatura rechace mis dones, por eso la ato con la luz, porque queriendo se puede salir cuando quiera, pero para salir debe hacer un esfuerzo increíble, porque estas cadenas de luz investirán sus actos, y en cada acto suyo sentirá y verá la belleza, la gracia, la riqueza que esta luz comunica a sus actos y que formará el encanto y el verdadero eclipse al querer humano, de modo que se sentirá feliz y honrada de ser atada con estas cadenas tan nobles que le llevarán tanto bien, y deseará que el querer humano no tenga más vida en sus actos y suspirará con ardor que el Querer Divino tome su puesto.  Así que se sentirá libre y atada, pero no forzada, sino espontánea en su libre voluntad, alentada por el gran bien que le viene, de modo que verá sus actos circundados por tantos anillos de luz que formando cadenas la transforman en la misma luz, y en cada acto suyo el alma emitirá tantas voces armoniosas y bellas, como sonidos argentinos, que hiriendo el oído de todo el Cielo, hará conocer que mi Voluntad Divina está obrando en la criatura”.

 

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23-43

Marzo 11, 1928

 

Diferencia entre Jesús y la Virgen.  Toda la Vida escondida de Jesús en

Nazaret fue el llamado del reino de la Voluntad Divina sobre la tierra.

La voluntad humana es la fuente del bien o del mal.

 

(1) Estaba pensando en qué diferencia habría entre la Virgen Santa y mi amable Jesús, siendo que en los dos el Querer Divino tenía su Vida, su pleno dominio, su reino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, en Mí y en la Reina Celestial una era la Voluntad que nos animaba, una la Vida, pero entre Ella y Yo había una diferencia tal como entre una habitación en que por todas partes le entra la luz del sol, de manera que la luz la inviste, la domina, no hay parte de esta habitación en que la luz no tiene su puesto de reina, por tanto ella es presa de la luz, recibe siempre luz y crece bajo el influjo de la luz; en cambio otra habitación posee dentro de ella la esfera del sol, así que la fuente de la luz no la recibe de afuera, sino que la posee dentro, ¿no hay diferencia entre la una y la otra?  Esta misma diferencia hay entre mi Mamá y Yo, Ella es la habitación investida por la luz, se hizo presa suya y el Sol de mi Voluntad le daba siempre, siempre, la nutrió de luz y crecía en los rayos interminables del Sol eterno de mi Fiat, en cambio mi Humanidad poseía en Sí misma la esfera del Sol Divino, su fuente que siempre surge sin disminuir jamás, y la Soberana Reina tomaba de Mí la luz que le daba la vida y la gloria de Reina de la luz, porque quien posee un bien se puede llamar reina de aquel bien”.

(3) Después de esto seguía a mi Fiat Divino, haciendo mi giro en Él, y habiendo llegado a la casa de Nazaret donde mi amable Jesús había hecho su Vida oculta, para seguir sus actos, estaba diciéndole:  “Amor mío, no hay acto que Tú haces en que mi te amo no te siga, para pedirte por medio de tus actos el reino de tu Voluntad; mi te amo te sigue dondequiera, en los pasos que das, en las palabras que dices, en la madera que trabajas, y mientras golpeas la madera golpeas el querer humano, a fin de que sea destruido y resurja tu Querer Divino en medio a las criaturas; mi te amo corre en el agua que bebes, en el alimento que tomas, en el aire que respiras, en los ríos de amor que pasan entre Tú y tu Mamá y San José, en las oraciones que haces, en tu latido ardiente, en el sueño que tomas.  ¡Ah, cómo quisiera estar cerca de Ti para susurrarte al oído:  “Te amo, te amo, haz que venga tu reino!”  Ahora, mientras hubiera querido que mi te amo hiciera corona a todos los actos de Jesús, Él se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, toda mi Vida oculta, y tan larga, no fue otra cosa que el llamado del reino de mi Voluntad Divina sobre la tierra, quise rehacer en Mí todos los actos que debían hacer las criaturas en Ella, para después dárselos a ellos, y lo quise hacer junto con mi Mamá, la quise siempre junto en mi Vida oculta para formar este reino.  Dos personas habían destruido este reino de mi Fiat Divino, Adán y Eva; otras dos, Yo y la Soberana Reina debíamos rehacerlo.  Así que primero pensé en el reino de mi Voluntad Divina, porque la voluntad humana había sido la primera en ofender a la mía con sustraerse de Ella, todas las otras ofensas vinieron en segundo grado, como consecuencia del primer acto.  La voluntad humana es la vida o la muerte de las criaturas, su felicidad o su tiranía y desventura en la cual se precipita, su ángel bueno que la conduce al Cielo, o transformándose en demonio la precipita al infierno; todo el mal está en la voluntad, como también todo el bien, porque ella es como fuente de vida puesta en la criatura, que puede hacer brotar alegrías, felicidad, santidad, paz, virtud, o bien arroja de sí fuentes de penas, de miserias, de pecados, de guerras que destruyen todos los bienes.  Por eso en esta Vida oculta de treinta años, primero pensé en el reino de mi Voluntad, y después con la pequeña Vida pública de apenas tres años pensé en la Redención, y mientras que al formar el reino de mi Fiat Divino tuve conmigo siempre junto a la Mamá Celestial, en la Vida pública no la tuve, al menos su presencia corporal, porque para el reino de mi Fiat me constituía Yo Rey y a la Virgen Reina, para ser primero Yo y después Ella el fundamento del reino destruido por la voluntad humana.  Mira entonces cómo el reino de mi Querer Divino, por necesidad, por razón y por consecuencia era formado con mi venida sobre la tierra en primer orden, no habría podido formar la Redención si no hubiese satisfecho a mi Padre Celestial del primer acto ofensivo que le había hecho la criatura, así que el reino de mi Voluntad está formado, no queda otra cosa que hacerlo conocer, y por eso no hago otra cosa que seguir junto contigo y dotarte con los actos que hice para formarlo, acompañar tus actos para que corra en ellos el fundamento de los míos, estoy muy atento para que tu querer no tenga vida, a fin de que el mío esté libre.  En suma, estoy haciendo contigo como con una segunda madre, llamando todos los actos hechos junto con la Virgen para ponerlos en ti, por eso sé atenta en seguir en todo a mi Voluntad”.

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Sea todo para gloria de Dios y cumplimiento de su Santísima Voluntad.

 

 

Deo Gratias

 

 

 



[1] Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta