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I. M. I. A

Fiat!!!

In Voluntate Dei!. Deo Gratias.

24-1

Marzo 19, 1928

 

Renuencia de escribir acerca de la pequeñez.  Regreso de los escritos.

La Voluntad Divina vive como sofocada en medio de las criaturas

porque no es conocida.  Grave responsabilidad sobre aquellos que

deberían hacerla conocer, estos se vuelven ladrones.

Preparación de grandes acontecimientos.

 

(1) Corazón mío y vida mía, Jesús, heme aquí de nuevo en el gran sacrificio de comenzar a escribir otro volumen, el corazón me sangra por el esfuerzo que hago, especialmente por las condiciones en las cuales se encuentra la pequeña y pobre alma mía.  Amor mío, si Tú no me ayudas, si no me arroyas en Ti, si no haces uso de tu potencia y de tu amor sobre de mí, no puedo seguir adelante y seré incapaz de escribir una sola palabra, por eso te ruego que triunfe en mí tu Fiat; y si quieres que continúe escribiendo no me abandones a mí misma, continúa tu oficio de maestro dictando tus enseñanzas a mi pequeña alma, pero si no quieres que yo escriba más, beso y adoro tu Querer Divino y te agradezco, y te ruego que saque provecho de tantas lecciones que me has dado, que las medite siempre y que modele mi vida según tus enseñanzas.  Mamá Celestial, Soberana Reina, extiende sobre mí tu manto azul para protegerme, guía mi mano mientras escribo a fin de que pueda cumplir la Divina Voluntad.

(2) Ahora, habiendo terminado de escribir el vigésimo tercer volumen, y sólo Jesús sabe con cuánto trabajo y sacrificio, me lamentaba con Él porque había disminuido sus enseñanzas y me había hecho fatigar demasiado para escribir tan solo pocas palabras, y pensaba entre mí:  “Yo no tengo nada que escribir, porque si Jesús no habla, yo no tengo nada que decir, y parece que Jesús no tiene nada más que decirme, es verdad que la historia de su Fiat no tiene límites, no termina jamás, aun en el Cielo tendrá siempre qué decir sobre su eterno Querer, y siendo eterno encierra lo infinito, y el infinito tiene cosas y conocimientos infinitos que decir, de manera que no termina jamás, se parece al sol que mientras da luz, tiene siempre luz para dar, su luz no se agota jamás, pero, ¿no podrá ser que sea por mí por lo que ponga un límite a su hablar y haga una pausa en el narrar la gran historia de su eterna Voluntad?”  Ahora, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior en acto de salir y me ha dicho:

(3) “Hija mía, ¡cómo eres pequeña!  Y se nota que por cuanto más estás en Ella, más pequeña te haces, y como pequeña quieres medir con tu pequeñez nuestra grandeza, quieres medir con tus límites en el decir nuestro eterno decir, y como pequeña niña que eres te contentas porque tu Jesús no tiene más nada qué decirte, quisieras reposarte y regresar a nuestros primeros entretenimientos, ya que no tienes nada más que hacer.  Pobre pequeña, pero tú no sabes que solamente son breves pausas que tu celestial Jesús permite para sus fines, que no te manifiesto, y cuando menos lo pienses retomará su hablar tan importante sobre la larga historia de mi eterno Querer”.

(4) Después de tanto trabajar y luchar, finalmente me han llegado de Messina los escritos sobre la Divina Voluntad, y yo sentía un contento en mí porque finalmente los tenía de nuevo junto a mí y agradecía de corazón a mi dulce Jesús.  Pero Jesús moviéndose en mi interior, haciéndose ver con un aire de tristeza me ha dicho:

(5) “Hija mía, tú estás contenta y Yo estoy afligido, si tú supieras que peso enorme gravitaba sobre aquellos de Messina, pues mientras tenían interés de tenerlos los tenían para dormir, ellos eran reos de una Voluntad Divina, y viendo la inactividad con la cual los tenían he permitido que los regresaran.  Ahora este peso gravita sobre aquellos que con tanto interés los han hecho venir, si no se ocupan, también ellos serán reos de una Voluntad Divina, y si supieras lo que significa ser reo de una Voluntad tan Santa, significa tenerla obstaculizada, mientras que Ella anhela, suspira que sean quitados los impedimentos, y éstos se quitarán con hacerla conocer.  Ella está llena de Vida, se mueve por doquier, envuelve todo, y esta Vida vive como sofocada en medio de las criaturas porque no es conocida, y Ella gime porque quiere la libertad de su Vida y está obligada a tener en Ella misma los rayos de su luz interminable, porque no es conocida.  Ahora, ¿quién es el culpable de tantas penas de mi Voluntad Divina?  Quien debe interesarse en hacerla conocer y no lo hace.  ¿Será que tal vez mi finalidad ha sido dar tantas noticias acerca de mi Fiat, sin el fruto deseado de hacerla conocer?  No, no, quiero la vida de lo que he dicho, quiero hacer resplandecer el nuevo sol, quiero el fruto de tantos conocimientos que he manifestado, quiero que mi trabajo reciba el suspirado efecto.  En efecto, ¿cuánto no he trabajado para disponerte a recibir conocimientos tan importantes sobre mi Voluntad?  Y tú misma, ¿cuántos sacrificios no has hecho y cuántas gracias no te he dado para hacértelos hacer?  Mi trabajo ha sido largo, y cuando te veía sacrificada, miraba al gran bien que habrían hecho mis conocimientos sobre el Fiat en medio de las criaturas, la nueva era que debía despuntar en virtud de ellos, y mi tierno corazón mientras sufría en sacrificarte, tomaba un inmenso placer al ver el bien, la paz, el orden, la felicidad, que en virtud de ello debían recibir mis otros hijos.  Cuando Yo hago cosas grandes a un alma, le manifiesto verdades importantes y las renovaciones que quiero hacer en medio de la familia humana, no es sólo para la criatura que lo manifiesto, sino porque quiero encerrar a todos en aquel bien, quiero que mis verdades resplandezcan sobre de cada uno, a fin de que, quien quiera tome la luz de ellas.  ¿No hice esto con mi Mamá Celestial?  Si Ella hubiera querido tener oculta la encarnación del Verbo, ¿qué bien habría traído mi venida a la tierra?  Ninguno, habría partido al Cielo sin dar a ninguno mi Vida, y la Soberana Reina, si me hubiera escondido, habría sido rea y ladrona de todo el bien y de tantas Vidas Divinas que debían recibir las criaturas.  Así se harán reos y ladrones de todo el bien que llevarán los conocimientos sobre mi Fiat Divino, porque Él llevará tantas vidas de luz, de gracia, y los bienes inmensos que contiene una Voluntad Divina.  Por esto, grave peso gravita sobre aquellos que deberían ocuparse si es que continúan dejando inoperantes a los soles tan benéficos de tantas verdades sobre mi eterno Querer, y si tú, por primera, te quisieras oponer a hacer conocer lo que respecta a mi Voluntad, la primera ladrona de tantos soles y de tantos bienes que deben recibir las criaturas por medio de estos conocimientos, serías tú”.

(6) Después, con un acento más tierno ha agregado:

(7) “Hija mía, el mundo está como quemado, no hay quien vierta sobre él aquella agua pura que les quite la sed, y si beben es el agua turbia de su voluntad que los quema de más.  Los mismos buenos, los hijos de mi Iglesia que buscan hacer el bien, después de haber hecho el bien no sienten la felicidad del bien, sino más bien el peso del bien que les lleva la tristeza y el cansancio, ¿sabes por qué?  Porque falta en el mismo bien la Vida de mi Fiat, que contiene la fuerza divina que quita cualquier cansancio, falta la luz y el calor de mi Voluntad que tienen virtud de vaciar cualquier peso y de endulzar todas las amarguras, falta el rocío benéfico de mi Fiat que embellece las acciones de las criaturas y las hace aparecer tan bellas que le llevan la vida de la felicidad, falta el agua de mi Querer que siempre surge y que mientras fecunda en modo divino, da vida y apaga la sed, y por eso, beben y se queman de más.  Mira entonces cómo es necesario que sus conocimientos sean conocidos y se abran camino en medio de las criaturas, para llevar a cada una la Vida de mi Voluntad, con la fuente de los bienes que Ella contiene.  Todos sienten, aun aquellos que se dicen los más buenos, que les falta una cosa necesaria, sienten sus obras no completas, y todos suspiran otro bien, pero ellos mismos no saben qué cosa sea.  Es la plenitud y totalidad de mi Fiat Divino que falta en sus actos, y por eso sus obras están como a mitad, porque sólo con mi Querer, y en Él, se pueden hacer obras completas.  Por eso Él suspira ser conocido para llevar su Vida y el cumplimiento a las obras de sus criaturas, mucho más, que grandes acontecimientos estoy preparando, dolorosos y prósperos, castigos y gracias, guerras imprevistas e inesperadas, todo para disponer a recibir el bien de los conocimientos de mi Fiat; pero si a estos conocimientos los dejan dormir sin ponerlos en medio de las criaturas, dejarán sin fruto los acontecimientos que estoy preparando; ¿qué cuentas me darán?  Mientras que con estos conocimientos estoy preparando la renovación y la restauración de la familia humana.  Por lo tanto, por parte tuya no pongas ningún obstáculo y continúa rogando que pronto venga el reino de mi Divina Voluntad”.

 

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24-2

Marzo 25, 1928

 

Los conocimientos sobre el Divino Querer son tantos pasos que Él ha

hecho para regresar en medio de las criaturas.  Estos pasos llevarán

vida, luz, santidad.  Suspiros de Jesús por hacerlos conocer.

 

(1) Mi pobre mente mientras seguía al Fiat Divino para acompañar sus actos, iba pensando en las tantas verdades que mi amado Jesús me había dicho sobre la Divina Voluntad, y con cuánto amor e interés me las había manifestado.  Entonces pensaba entre mí:  “Las primeras verdades que Él me dijo, parecían destellos de luz que salían de dentro de una luz interminable, después, poco a poco, no más destellos sino fuentes de luz, y mi pobre alma quedaba bajo el continuo flujo de estas fuentes de luz, finalmente me parecen mares de luz, de verdades, en las que yo quedaba tan sumergida, que mi pequeña capacidad no podía tomar todo y dejaba muchas verdades en aquel mismo mar en el cual yo me sentía inmersa, pero no me era dado el restringir en mí toda aquella luz interminable, que convirtiéndose en palabras me manifestaban la armonía, la belleza, la potencia del Supremo Querer.  Ahora me parece que estoy en la luz, pero la luz no habla y yo, mientras bebo mares de luz, no sé decir nada”.  Mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y todo amor me ha dicho:

(2) “Hija mía, tú debes saber que nuestra paterna bondad en cuanto el hombre se separó de nuestra Voluntad, retiró la vida obrante de Ella de en medio de las criaturas, por eso poquísimo han sabido decir de Ella, porque no corría en ellos, como vida, el mar de la luz obrante de mi Fiat Divino, porque ellos mismos, ingratamente lo habían rechazado, y por suma bondad nuestra les dejamos el bien de poder seguir las ordenes de nuestro Querer, no la Vida, con lo cual podían esperar su salvación, porque sin Ella no hay ni salvación ni santidad; pero nuestra paterna bondad, nuestro Querer y nuestro amor deseaban, suspiraban, anhelaban fuertemente el regreso como Vida obrante en medio de las criaturas, veían que ellas no podían alcanzar la finalidad perfecta de la Creación, ni formar la imagen querida por Nosotros, toda a nuestra semejanza, como fue creada por Nosotros sin la Vida obrante de nuestro Fiat, porque Él, siendo acto primero de la criatura, faltando Él la criatura queda desordenada, contrahecha, porque le falta el primer acto de su existencia.  Ahora, tú debes saber que nuestro Ser Supremo, después de tantos siglos de escondidos suspiros, desbordó más fuerte en amor, más que en la misma Creación y Redención, sentimos la necesidad de amor, porque este amor regurgitando se desbordaba fuera de Nosotros para hacer los primeros pasos hacia la criatura, y en cuanto Yo comencé a manifestarte las primeras verdades sobre mi Querer Divino, así lo atraía a hacer los primeros pasos en medio de las criaturas, y estos pasos los concentraba en ti por medio de sus conocimientos, y conforme veía que tú ponías tus pasos en los del Fiat Divino, Yo me regocijaba, hacía fiesta y manifestándote otras verdades sobre Él, lo atraía a hacer otros pasos, así que por cuantas verdades te he dicho acerca de mi Voluntad, tantos pasos he hecho hacer a mi Fiat para hacerlo regresar como vida obrante en medio de las criaturas.  Por eso te he dicho tanto acerca de Él, que se puede decir que Cielo y tierra están llenos de los pasos de los conocimientos de mi Querer, que uniéndose juntos forman el mar de luz en tu alma, que queriendo desbordar de dentro de ti quiere hacer su camino en medio de las criaturas, y estos pasos serán multiplicados a medida que sean conocidas las verdades sobre mi Voluntad, porque Yo no manifiesto jamás una verdad, sino cuando quiero hacer don de ella, dando la vida y el bien que esa verdad contiene.  Por eso, hasta en tanto que mi Voluntad Divina no sea conocida con todos sus conocimientos, sus pasos estarán obstaculizados y suspendido el bien que quiere hacer a las criaturas.  Si tú supieras cómo es doloroso poder hacer el bien, ponerse en acto de hacerlo, y porque no se conoce tenerlo suspendido, y esperar y volver a esperar, y suspirar por quien lo haga conocer para aligerarse del peso del bien que quiere dar, ¡oh! cómo te apresurarías para hacer conocer todos los pasos de mi Fiat, mucho más porque ellos son pasos que llevarán, no remedios, ayudas, medicinas, sino plenitud de vida, de luz, de santidad y totalidad de bienes, y mi amor regurgitando e inundando a todo el mundo, restablecerá el orden de la Creación y el dominio de mi Querer en medio de la familia humana”.

(3) Después de esto mi dulce Jesús hacía ver que de dentro de su corazón divino salían muchos rayos de luz, en el punto de donde partían estaba impreso cada uno de los conocimientos sobre la Divina Voluntad, de modo que formaban la más bella corona de luz en torno a aquel corazón divino, y mi amado Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, mira que bella corona de gloria y de luz posee mi corazón divino, corona más bella y refulgente no podía poseer, estos rayos son todos los conocimientos sobre mi Voluntad, sin embargo estos rayos están obstaculizados, no pueden extenderse porque sus conocimientos no son conocidos, por eso no pueden extenderse y ensancharse para llenar de luz toda la tierra.  Sucede como le sucedería al sol si le fuese impedido el que sus rayos, saliendo del centro de su esfera, quedaran en el aire sin poderse extender para tocar la tierra e investirla con su luz y con su calor, y así, el sol no pudiendo extender sus rayos, no podría dar los efectos que la luz contiene, ni la tierra podría recibirlos, habría una cierta lejanía entre la tierra y la luz del sol, y este alejamiento impediría al sol el hacer el bien a la tierra, y ella sería estéril e infecunda.  Así son los conocimientos sobre mi Fiat, si no se hacen conocer, sus rayos no se pueden extender y tomar como de la mano a las almas para calentarlas, para quitarles el entorpecimiento del querer humano, plasmarlas de nuevo para transformarlas en la Vida que mi Fiat les quiere infundir, porque estos conocimientos son, y contienen la nueva creación, de transformar a la criatura en como salió de nuestras manos creadoras”.

 

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24-3

Abril 1, 1928

 

Necesidad de la prueba.  Cuál será la prueba de los hijos del reino

Divino.  Quien vive en la Divina Voluntad ofrece a Dios actos

Dignos de un rey.  La larga historia de la Divina Voluntad.

 

(1) Mi abandono en el Querer Divino es continuo, pero mientras estaba toda abandonada en Él pensaba entre mí:  ¿Cuál será la prueba que Jesús querrá para aquellos que vivirán en el reino de la Divina Voluntad?  Si Jesús quiere de todos una prueba de fidelidad para confirmar el estado al cual lo llama y para estar seguro de poder confiar a la criatura los bienes que le quiere dar, mucho más a estos hijos de su reino, que será el estado más sublime que pueda existir, les pedirá esta prueba”.  Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, cierto que no hay seguridad sin una prueba, y cuando el alma resiste a la prueba recibe la confirmación de mis designios y todo lo que le es de necesidad y conviene para desarrollar el estado al cual es llamada por Mí.  Por eso quise probar a Adán, para confirmar su estado feliz y el derecho de rey sobre toda la Creación, pero como no fue fiel en la prueba, por justicia no podía recibir la confirmación de los bienes que quería darle su Creador, porque en la prueba el hombre adquiere el sello de la fidelidad, el cual lo pone en derecho de recibir los bienes que Dios había establecido darle en el estado al cual el alma era llamada por Él.  Quien no es probado, se puede decir que no tiene ningún valor, ni ante Dios, ni ante los hombres, ni siquiera ante sí mismo; Dios no puede fiarse de un hombre sin prueba, él mismo, esto es, el hombre, no sabe qué fuerza tiene.  Entonces, si Adán hubiese resistido a la prueba, todas las generaciones humanas habrían sido confirmadas en su estado feliz y de realeza.  Ahora, Yo, amando con amor todo especial a estos hijos de mi Querer Divino, quise Yo mismo sostener la prueba por todos ellos en mi Humanidad, reservando para ellos la sola prueba de no hacerlos hacer jamás su voluntad, sino solo y siempre la mía, para reconfirmarles todos los bienes que se necesitan para vivir en el reino de mi Fiat Divino; con esto les cerré todas las puertas de salida, los ungía de una fuerza invencible, de manera que nadie podrá entrar en los recintos altísimos de mi reino, porque cuando Yo mando que esta cosa no se haga, es una puerta que dejo por donde el querer humano puede hacer su salida, es una ocasión que la criatura tiene siempre, para poder salir de dentro de mi Voluntad, pero cuando digo:  ‘De aquí no se sale’, todas las puertas quedan cerradas, la debilidad viene fortificada, y sólo le queda la decisión de entrar para no salir más, o bien, de hecho no entrar.  Por tanto, para vivir en el reino de mi Querer estará sólo la decisión, y la decisión llevará el acto cumplido.  ¿No lo estoy haciendo así contigo?  ¿No grito siempre desde el fondo de tu corazón que nada ose entrar en él, sino solamente mi Voluntad?  Ella, como centro de vida, con su fuerza omnipotente, con su luz deslumbrante, tiene todo fuera de ti, y eclipsándolo todo hace correr su primer movimiento de vida en todos tus actos y domina y reina como Reina”.

(3) Después de esto estaba siguiendo los actos de la Divina Voluntad en toda la Creación, para llevarlos como homenaje a mi Creador, y en todas las cosas creadas corría un movimiento de vida que las reunía a todas y movía todo.  Yo he quedado sorprendida y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, este movimiento de vida en toda la Creación es mi Voluntad, que mueve todo y tiene como en su propio puño de vida todas las cosas.  Cómo es grande su movimiento, y mientras es múltiple es uno, por eso la historia de mi Voluntad es larga, y tu trabajo de escribir su historia se vuelve larguísimo, y por cuanto quisieras restringir tu decir te resulta difícil, porque su movimiento que todo mueve continuamente, tiene tanto que decir de lo que ha hecho en su larguísima historia, que por cuanto ha dicho le parece que no ha dicho nada, y como los movimientos, todas las vidas, todos los campos son suyos, tiene tantos caminos para narrar su larga historia, y tú serás la narradora y portadora de la historia de un Querer eterno, que mientras dice su historia te pone dentro para darte la vida de sus actos y comunicarte, por cuanto te es posible, su movimiento y los bienes que Él contiene.  Por eso tú debes saber que quien vive en mi Querer ofrece a la Majestad Eterna actos reales, actos que sólo se encuentran en la morada divina de mi Voluntad, y entonces Nosotros nos sentimos verdaderamente honrados por la criatura, cuando viene delante a Nosotros con los actos reales que hace nuestra Voluntad en toda la Creación, ellos son actos divinos y dignos de nuestra Majestad, en cambio quien no vive en nuestro Querer, por cuantos bienes pueda hacer, son siempre actos humanos que nos ofrece, no divinos, inferiores a Nosotros porque no corre en ellos el acto real de nuestro Fiat Divino.  Sucede como a un rey que es servido por un paje, el cual le ofrece todas las cosas que se encuentran en la morada del rey, éste, a pesar de que son cosas suyas se siente honrado, porque si bebe, bebe su agua pura en vasos de oro, tersos y limpios; si come, el alimento es digno de él y le es servido en platos de plata; si viste, le son llevados vestidos reales como conviene a un rey; el rey se siente complacido y satisfecho porque es servido con las cosas reales que le pertenecen; en cambio otro paje que sirve al rey, cuando el rey quiere beber, va a su vil habitación a tomar agua turbia, la lleva en vasos de barro, no limpios; si come, va a tomar su alimento vulgar, vil y en platos que dan asco; si viste, le lleva vestidos sin adornos y no dignos de un rey; el rey no queda complacido ni honrado al ser servido por este paje, más bien queda con un dolor en el corazón y dice:  ‘¿Cómo, tengo mis cosas reales y este paje se atreve a servirme con las cosas viles de su casa?’  El primer paje es quien vive en mi Voluntad, el segundo quien vive de voluntad humana, ¡qué gran diferencia entre el uno y el otro!”

 

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24-4

Abril 4, 1928

 

En Dios la palabra lo es todo.  El conocimiento es el portador del

acto divino y de la posesión de los bienes divinos por las criaturas.

Cuidado que prescribe Jesús.

 

(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino, y en mi mente se formaban tantos pensamientos sobre el Querer Supremo y pensaba entre mí:  “¿Cómo puede ser que solamente con conocer las criaturas los conocimientos sobre la Divina Voluntad pueda venir su reino?  Si para venir el reino de la Redención hizo tanto, no bastó el sólo conocer, sino que obró, sufrió, murió, hizo milagros, y ahora para el reino del Fiat Divino, que es más que la Redención, ¿bastarán solamente los conocimientos?”  Mientras esto pensaba, mi amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, las criaturas, para formar la más pequeña cosa tienen necesidad de obras, de pasos y de materias primas, pero Dios, tu Jesús, no tiene necesidad de nada para crear y formar las obras más grandes, aun el universo entero; para Nosotros la palabra es todo, ¿no fue creado todo el universo sólo con la palabra?  Y al hombre para gozar de todo este universo sólo le bastó el conocerlo; son los caminos que tiene nuestra Sabiduría, que para dar nos servimos de la palabra, y el hombre para recibir se debe servir del conocimiento de lo que Nosotros hemos dicho y hecho con nuestra palabra, en efecto, si alguien no conoce todas las variedades de las plantas que están esparcidas por toda la tierra, no goza ni es dueño de los frutos de las plantas que desconoce, porque en nuestra palabra está no sólo la fuerza creadora, sino que unida a ella está la fuerza comunicativa que sirve para comunicar a las criaturas lo que hemos dicho y hecho, pero si no conocen nada les viene dado.  ¿Qué cosa agregó el hombre para gozar la luz del sol y recibir sus efectos?  Nada, ni agregó nada al agua que bebe, al fuego que lo calienta y a tantas otras cosas creadas por Mí, pero las necesitaba conocer, de otra manera habría sido para el hombre como si no existieran.  El conocimiento es el portador de la vida de nuestro acto y el portador de la posesión por la criatura de nuestros bienes, así que los conocimientos sobre mi Voluntad tienen virtud de formar su reino en medio de las criaturas, porque tal ha sido nuestra finalidad al haberlos manifestado y si en la Redención quise descender del Cielo para tomar carne humana, fue porque quise descender en todos los actos humanos para reordenarlos, mucho más, pues Adán se sustrajo de nuestra Voluntad Divina para contentar su humanidad, y con esto se desordenó todo, perdió su estado de origen, y Yo debí hacer el mismo camino, descender en una Humanidad para reordenarlo de nuevo, y todo lo que hice en Ella debía servir como remedio, medicina, ejemplo, espejo, luz, para poder poner en orden a la humanidad decaída.  Ahora, habiendo hecho todo lo que era necesario, y aun de más, tanto que Yo no tenía ya que más hacer, hice todo y lo hice como Dios, con medios sorprendentes y con amor invencible para reordenar a esta humanidad decaída, el hombre no puede decir que esto Jesús no lo ha hecho para curarlo, para reordenarlo y ponerlo a salvo.  Todo lo que Yo hice en mi Humanidad no fue otra cosa que preparación y remedios que prescribía para que sanara la familia humana, para regresar de nuevo en el orden de mi Divina Voluntad.  Por lo tanto, después de cerca de dos mil años de cuidados, es justo y decoroso para Nosotros y para el hombre, que éste ya no esté enfermo, sino que regrese sano para entrar en el reino de nuestra Voluntad, y por eso se necesitaban los conocimientos de Ella, para hacer que nuestra palabra creadora, que habla y crea, habla y comunica, habla y transforma, habla y vence, habla y hace surgir nuevos horizontes, nuevos soles por cuantos conocimientos manifiesta, de modo que formarán tantos dulces encantos, que la criatura, sorprendida quedará conquistada e investida por la luz de mi eterno Querer, porque no se necesita otra cosa para que venga su reino que el que las dos voluntades se besen, que una se pierda en la otra, la mía para dar y la voluntad humana para recibir.  Por eso mi palabra creadora así como bastó para crear el universo, así será suficiente para formar el reino de mi Fiat, pero es necesario que se conozcan las palabras que he dicho, los conocimientos que he manifestado, para poder comunicar el bien que contiene mi palabra creadora, por eso insisto tanto en que sean conocidos los conocimientos sobre mi Voluntad, la finalidad por la cual los he manifestado, para poder realizar mi reino que tanto suspiro darlo a las criaturas, y Yo arrollaré Cielo y tierra para obtener mi intento”.

 

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24-5

Abril 6, 1928

 

Cómo se puede poner el alma en la unidad Divina.  Ejemplo del sol.

La repetidora del Creador.  Cómo Dios da sorbo a sorbo.

Necesidad de que los conocimientos hagan su camino.

 

(1) Estaba pensando en el Fiat Divino para unirme a su unidad, para poder suplir a aquella unidad de voluntad que falta entre Creador y criatura y pensaba entre mí:  “¿Será que puedo llegar a tanto, de poder penetrar en la unidad de mi Creador?”  Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el alma que se pone en la unidad de mi Voluntad, es como si se pusiera en la esfera del sol.  Mira el sol, es uno, de la altura donde se encuentra su esfera hace un solo acto, pero la luz que desciende hasta lo bajo abraza toda la tierra y por los efectos de su luz produce múltiples e innumerables actos, casi a cada cosa, a cada planta, las inviste, les da su abrazo de luz y les dice:  ‘¿Qué quieres tú, la dulzura?  Te la doy; y tú, ¿qué quieres, el color?  Te lo doy; y tú, ¿quieres el perfume?  Te lo doy también.’  Casi a cada cosa la luz saca de sí y le da lo que a su naturaleza le conviene para formar su vida y crecer según el orden creado por Dios.  Ahora, ¿por qué todo esto?  Porque aquella esfera contiene tanta luz y todos los gérmenes y efectos de todas las cosas y plantas que hay esparcidas sobre la faz de la tierra.  Ahora, símbolo de esto es el alma que quiere vivir en la unidad de nuestro Querer, ella se eleva en la esfera del Sol del eterno Fiat, que contiene tanta luz que no hay quien pueda huir de ella, posee todos los gérmenes de las vidas de las criaturas, su luz va invistiendo y plasmando a todos, y ruega para que reciban cada uno la vida, la belleza, la santidad querida por su Creador; y el alma desde aquella esfera se hace de todos y se da a todos, y repite nuestro acto, que mientras es uno, éste uno tiene virtud de hacer todo y de darse a todos, como si cada uno lo tuviese a su disposición y fuese todo suyo, porque en Nosotros la unidad es naturaleza, en el alma puede ser gracia, y Nosotros nos sentimos bilocados en la criatura que vive en nuestra unidad, y ¡oh! cómo nos deleitamos al ver la pequeñez de la criatura que se eleva, desciende, se ensancha en nuestra unidad para ser la repetidora de su Creador”.

(3) Después de esto estaba pensando en cómo Jesús bendito debía hacer venir el reino de su Voluntad, cómo podía la criatura abrazar todos juntos sus conocimientos, y casi todo de un solo golpe, bienes tan grandes, modos divinos, belleza y santidad que contienen los reflejos y la semejanza de su Creador.  Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, la criatura, es por naturaleza suya que no puede recibir un bien grande, una luz que no tiene confines, todo junto, sino que lo debe tomar sorbo a sorbo, esperando que se pase el primer sorbo para tomar el siguiente y si quisiera tomar todo junto, pobrecita, se ahogaría y sería obligada a sacar fuera lo que no puede contener, esperando que primero digiera aquél poco que ha tomado, que corra como sangre en sus venas, que se extienda aquel humor vital en toda su persona, y después se disponga a tomar otro sorbo.  ¿No ha sido éste el orden que he tenido contigo, manifestarte poco a poco, comenzando por las primeras lecciones, después las segundas, las terceras, y así poco a poco lo demás que respecta a mi eterno Fiat?  Y cuando tú habiendo masticado la primera la pasabas y corriendo como sangre en tu alma, Yo te preparaba la segunda lección y mi Voluntad formaba los primeros actos de vida en ti, y Yo festejaba la gloria de Ella y realizaba la finalidad de la Creación y estaba esperando con ansia el poder darte otras lecciones más sublimes, de llenarte tanto, que tú misma no sabías de dónde tomar para poderlas decir.  Así haré para formar el reino de mi Querer Divino, comenzaré por las primeras lecciones que te he dado a ti, y por eso quiero que se comience a conocer, a fin de que hagan el camino, preparen y dispongan a las almas para hacer que poco a poco suspiren por escuchar otras lecciones en vista del gran bien que han recibido de las primeras, por eso he preparado lecciones tan largas sobre mi Voluntad, porque Ella encierra la finalidad primaria por la que fue creado el hombre, y todas las cosas y la vida del mismo hombre que debe desenvolver en Ella, así que sin Ella es como si el hombre no tuviera la verdadera vida, sino una vida casi extraña a él, y por eso llena de peligros, de infelicidad y de miserias; pobre hombre sin la Vida de mi Querer, hubiera sido mejor para él si no hubiera nacido, y por suma desventura suya ni siquiera conoce su verdadera vida, porque hasta ahora no ha habido quién haya partido el verdadero pan de sus conocimientos para formar la sangre pura y poder hacer crecer su verdadera Vida en la criatura, le han partido un pan corrompido, contaminado, que si no lo ha hecho morir, no ha crecido sano, robusto, y fuerte de una fuerza divina, como hace crecer el pan de mi Voluntad; Ella es vida y tiene virtud de dar su Vida, es luz y expulsa las tinieblas, es inmensa y toma al hombre por todos lados para darle fuerza, felicidad, santidad, de modo que todo está al seguro en torno a él.  ¡Ah, tú no sabes qué tesoros de gracia esconden estos conocimientos, qué bien llevarán a las criaturas, y por eso no tienes interés en que comiencen a hacer su camino para dar principio a formar el reino de mi Voluntad!”.

 

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24-6

Abril 12, 1928

 

Analogía entre el Edén y el Calvario.  No se forma un reino con un

solo acto.  Necesidad de la muerte y resurrección de nuestro Señor.

 

(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino y acompañaba a mi dulce Jesús en las penas de su Pasión, y siguiéndolo en el Calvario mi pobre mente se ha detenido a pensar en las penas desgarradoras de Jesús sobre la cruz, y Él moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el Calvario es el nuevo Edén donde le venía restituido al genero humano lo que perdió al sustraerse de mi Voluntad.

Analogía entre el Calvario y el Edén:  En el Edén el hombre perdió la gracia, sobre el Calvario la adquiere; en el Edén le fue cerrado el Cielo, perdió su felicidad y se volvió esclavo del enemigo infernal, aquí en el nuevo Edén le viene reabierto el Cielo, readquiere la paz, la felicidad perdida, queda encadenado el demonio y el hombre queda libre de su esclavitud; en el Edén se oscureció y se retiró el Sol del Fiat Divino y para el hombre fue siempre noche, símbolo del sol que se retiró de la faz de la tierra en las tres horas de mi tremenda agonía sobre la cruz, porque no pudiendo sostener la vista del desgarro de su Creador, causado por el querer humano que con tanta perfidia había reducido a mi Humanidad a este estado, horrorizado se retiró, y cuando Yo expiré reapareció de nuevo y continuó su curso de luz; así el Sol de mi Fiat, mis dolores, mi muerte, llamaron nuevamente al Sol de mi Querer a reinar en medio de las criaturas, así que el Calvario formó la aurora que llamaba al Sol de mi Eterno Querer a resplandecer de nuevo en medio a las criaturas.  La aurora es certeza de que debe salir el sol, así la aurora que formé en el Calvario asegura, si bien han pasado cerca de dos mil años, que llamará al Sol de mi Querer a reinar de nuevo en medio a las criaturas.  En el Edén mi amor quedó derrotado por parte de las criaturas, aquí en el Calvario triunfa y vence a la criatura; en el primer Edén el hombre recibe la condena de muerte para el alma y el cuerpo, en el segundo queda libre de la condena y viene reconfirmada la resurrección de los cuerpos con la resurrección de mi Humanidad.  Hay muchas relaciones entre el Edén y el Calvario, lo que el hombre perdió en el prmero, en el segundo lo readquiere; en el reino de mis dolores todo le viene dado y reconfirmado el honor, la gloria de la pobre criatura por medio de mis penas y de mi muerte.

(3) El hombre con sustraerse de mi Voluntad formó el reino de sus males, de sus debilidades, pasiones y miserias, y Yo quise venir a la tierra, quise sufrir tanto, permití que mi Humanidad fuese lacerada, le fuera arrancada a pedazos su carne toda llena de llagas, y quise también morir para formar por medio de mis tantas penas y de mi muerte, el reino opuesto a los tantos males que se había formado la criatura.  Un reino no se forma con un solo acto, sino con muchos y muchos actos, y por cuantos más actos tanto más grande y glorioso se vuelve un reino, así que mi muerte era necesaria a mi amor, con mi muerte debía dar el beso de vida a las criaturas, y de mis tantas heridas debía hacer salir todos los bienes para formar el reino de los bienes a las criaturas; por eso mis llagas son fuentes que desbordan bienes, y mi muerte es fuente de donde brota la Vida a provecho de todos.

(4) Así como fue necesaria mi muerte, fue necesaria a mi amor la Resurrección, porque el hombre con hacer su voluntad perdió la Vida de mi Querer, y Yo quise resucitar para formar no sólo la resurrección de los cuerpos, sino la resurrección de la Vida de mi Voluntad en ellos, así que si Yo no hubiese resucitado, la criatura no podría resurgir de nuevo en mi Fiat, le faltaría la virtud, el vínculo de la resurrección en la mía y por tanto mi amor se sentiría incompleto, sentiría que podría hacer más y no lo hacía y habría quedado con el duro martirio de un amor no completado; que después el hombre ingrato no se sirva de todo lo que he hecho, el mal es todo suyo, pero mi amor posee y goza su pleno triunfo”.

 

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24-7

Abril 16, 1928

 

La voluntad humana es símbolo de una semilla dañada.  La

Divina Voluntad tiene virtud de restituir la vida inicial al

germen.  El eco divino en medio de las criaturas.

 

(1) Estaba pensando en el Santo Querer Divino, y miles de pensamientos se agolpaban en mi cabeza, especialmente sobre cómo podrá venir su reino, cómo las criaturas podrán recibir tanto bien y elevarse tanto de entrar en aquel Fiat de donde salió la Creación.  Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Voluntad tiene virtud de purificar, despejar la niebla, embellecer y cambiar la misma naturaleza.  La voluntad humana es como una semilla deteriorada por dentro, mientras que por fuera parece buena, la vestidura que cubre la semilla parece en buenas condiciones, pero si se quita la vestidura, se encuentra que la semilla está medio podrida, alguna está vacía, y alguna mientras posee la vida, sin exponerla al sol, al viento, terminará de pudrirse; en cambio si se expone al sol, al viento, con la luz, calor y viento, le será quitada la parte mala, la purificarán y le darán la nueva vida.  Tal es la voluntad humana, una semilla dañada, llena de humo, de pus y medio podrida, pero no están todos muertos del todo, tienen un hilo de vida, y si estas semillas que contienen este resto de vida se exponen al Sol de mi Querer Divino, su luz, su calor y su viento penetrante e imperante, investirá el germen del querer humano, y la luz y el calor quitarán la niebla del germen, quitándole lo que está dañado, lo llenarán de vida y el viento imperante de mi Fiat lo elevará tan alto, de llegar a encerrarlo en aquel Fiat de donde salió, con su virtud cambiará la naturaleza del germen dándole su vida primera.  Todo está en exponerse al Sol de mi Querer y a los rayos ardientes y radiantes de sus conocimientos, hacerse investir por ellos y acariciar por su luz, calentar por su calor, dejarse llevar por el imperio de su viento, para hacer que el reino de mi Voluntad venga sobre la tierra.  Mira, también en el orden natural hay estas prerrogativas, si se siente un aire pesado, que oprime, basta un viento para vaciar al aire de aquel peso y respirarlo como aire puro; si se siente un calor excesivo o un frío que congela, basta un viento para mitigar aquel calor y otro viento tibio para mitigar el frío; si densas nubes cubren el horizonte, basta el viento y el sol para retirarlas y hacer reaparecer más bello el cielo azul; si un campo está por pudrirse por las continuas aguas, basta un viento vigoroso para secarlo, y la luz y el calor del sol para volver a darle vida; si esto lo puede hacer la naturaleza animada por la potencia de mi Querer, mucho más lo puede hacer sobre las almas que se harán investir por mi Voluntad, Ella, con su calor las formará de nuevo, destruirá en ellas lo dañado y dándoles su aliento, con su luz las vaciará del peso del querer humano, dándoles nuevamente su naturaleza primera.  Y si Adán cuando pecó, corrompiendo el germen de su querer, mi Voluntad no se hubiese retirado de él, la luz y el calor de mi Querer inmediatamente lo hubieran rehecho, pero la Justicia quiso que él sintiera los efectos de su germen corrupto, y por eso al retirarse mi Voluntad no sintió más ni luz ni calor en su alma para poderse rehacer, para mantener incorrupto el germen de su querer.  ¿No es tal vez esto el reino de mi Voluntad, que Ella quiere regresar de nuevo en medio de las criaturas y más que sol quitar la corrupción al germen de ellas para poder reinar y dominar en medio de la familia humana?”

(3) Después de esto continuaba pensando en el Fiat Supremo, y mi amable Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, La Voluntad Divina, en cuanto pronunció el Fiat en la Creación formó un eco, este eco divino llevó consigo, conforme resonó en el vacío de todo el universo, todas nuestras cualidades y llenó cielo y tierra de nuestro amor; este eco conforme salía de nuestro Fiat, creaba las cosas más bellas:  Cielos, soles, vientos, mares y tantas otras cosas; el eco permaneció en cada una de las cosas creadas y mantiene la vida del cielo azul con todas las estrellas, la vida del sol y continuando su eco de luz y de calor lo conserva lleno de luz, íntegro y bello como lo creó.  Así que cada cosa creada tiene como principio y como conservación el eco de nuestro Fiat, por eso conservan el orden, la armonía, la magnificencia, la potencia de nuestras obras.  Cuando la Divinidad quiere obrar y reproducir aun nuestra misma Vida, nuestro Fiat forma el eco, y el eco crea y forma lo que Nosotros queremos; mira, también al instituir el Sacramento de la Eucaristía, nuestro Fiat formó el eco, el eco invistió el pan y el vino y formó en ellos el cuerpo, la sangre, el alma y mi Divinidad, aquel eco resuena aún en cada hostia y se perpetúa continuamente mi Vida Sacramental.  Ahora, este eco resonó en la creación del hombre, y éste con sustraerse de nuestro Querer perdió el eco, no oyó más dentro y fuera de él su sonido dulce, potente, armonizador, que tenía virtud de conservarlo tal y como salió de nuestras manos creadoras, y por eso se volvió débil y desarmonizado.  Pobre hombre sin el eco de nuestro Fiat que le había dado la vida, no supo más reordenarse, no sentía más en él el eco de la luz de su Creador, el eco del amor, el eco del orden, de la potencia, de la sabiduría, de la dulzura y bondad divina; sin el eco de nuestro Fiat el hombre se volvió como un niño que crece sin mamá, que no tiene quién le enseñe las palabras, quién le enseñe cómo actuar, los pasos; o bien como un estudiante que no tiene maestro que le enseñe a leer, a escribir, y si alguna cosa logra por sí mismo, lo hará desordenado.  Así es el hombre sin el eco de nuestro Fiat, como un niño sin mamá, como un estudiante sin maestro.  Ahora el alma, según llame a mi Voluntad como principio, de todo su ser, así sentirá su eco divino, este eco la llamará a su principio y resonando en ella la reordenará nuevamente.  Así como nuestro eco se retiró del hombre porque éste se sustrajo de nuestra Voluntad Divina, así con reconocerla, amarla y no querer otra cosa que nuestro Fiat Divino, regresará el eco de nuestra Voluntad en medio de las criaturas; es propiamente esto el reino de nuestro Fiat, el regreso de nuestro eco divino, no más el eco lejano que a menudo ha resonado al oído del hombre desde que se sustrajo de nuestro Querer, sino el eco continuo que resonará en el fondo de su alma y que transmutándola formará en ella la Vida Divina, restituyéndole el orden de cómo había sido creado”.

 

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24-8

Abril 22, 1928

 

Cuando no se pone atención a las verdades, se aborta la luz de ellas.  El

amor de la Soberana Reina está difundido en todo lo creado, porque

el Fiat lo extendía por doquier.  Males del querer humano.

 

(1) Continúo mi abandono en el Querer Divino, con el desgarro casi continuo de la privación de mi dulce Jesús.  En mi pobre mente sentía correr el mar de luz del Fiat, que me parecía que quería decir alguna verdad concerniente a Él, y yo, era tanta la pena que sentía por la privación de Jesús, que no prestaba atención a la luz que quería hablarme, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior y estrechándome entre sus brazos me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando la luz de mi Fiat quiere manifestarse y el alma no le presta atención, el parto que Él quiere poner fuera para comunicarlo a las criaturas queda abortado, y no reciben la vida de nuestro parto de luz, ¡y si tú supieras lo que significa hacer abortar nuestra luz!  Debes saber que cuando nuestro Fiat quiere manifestar una verdad, pone en actividad a todo nuestro Ser, y regurgitando de amor, de luz, de potencia, de sabiduría, de belleza y bondad, forma el parto de la verdad que quiere poner fuera, y como todas nuestras cualidades se ponen en acto de surgir, no podemos contenerlo y desbordamos fuera nuestro parto para hacer don de él a la criatura, y si ella no le presta atención, hace abortar nuestro amor, nuestra luz, hace abortar nuestra potencia, sabiduría, belleza y bondad, las hace morir en el momento de nacer y ella pierde nuestro amado parto y no recibe nuestra Vida que por medio de la verdad le queríamos dar, y Nosotros quedamos con el dolor de haber abortado y sentimos reentrar en Nosotros el bien que queríamos dar a las criaturas, porque si la criatura aborta pierde el parto, en cambio Nosotros no lo perdemos, sino que reentra en Nosotros, es para la criatura que queda abortado.  Por eso sé atenta cuando sientas que el mar de luz de mi Fiat forma sus olas para desbordar fuera, para sacar el parto de sus verdades”.

(3) Después de esto sentía que no era buena para nada y rogaba a la Soberana Reina que viniera en mi ayuda, que me prestara su amor para poder amar con su amor de Madre a mi dulce Jesús, y Él ha agregado:

(4) “Hija mía, el amor de la Soberana Celestial está difundido en todo lo creado, porque aquel Fiat que sólo con pronunciarse había puesto en todo el universo tanta variedad de nuestras obras y les había dado la vida, habitaba en Ella; su amor y todos sus actos los hacía en el Fiat Divino, el cual no sabiendo hacer cosas pequeñas, sino grandes y sin límites, en su arrojo infinito difundía el amor y todos los actos de la Mamá Celestial en el cielo, en las estrellas, en el sol, en el viento, en el mar, dondequiera y en cada cosa; su amor está difundido por doquier, sus actos se encuentran por todas partes, porque mi Fiat dondequiera los difundía y animaba todo con el amor y actos de Ella; ni Yo habría estado contento ni me sentiría amado y honrado si no encontrara en todas las cosas, hasta debajo de la tierra, el amor y la gloria que me daba mi Mamá, habría sido un amor roto, a intervalos y una gloria dividida si no la encontrara en toda la Creación, mucho más que en todas las cosas la había amado, era justo que en todo encontrase difundido su amor y siempre en acto de amarme y glorificarme, no habría podido hacer brecha en Mí un amor despedazado, que no corriera junto Conmigo dondequiera, y por lo tanto no podría haberme traído del Cielo a la tierra en la estrecha prisión de su seno materno.  Sus cadenas de amor fueron tantas por cuantas cosas creé, de modo que Yo descendí del Cielo como un rey, todo rodeado y cercado por las cadenas de amor de la Reina del Cielo, y si su amor llegó a tanto, lo debe a mi Fiat Divino, que reinando en Ella como soberano, raptaba su amor en mi Querer y lo ensanchaba por todas partes, y todos los actos de Ella recibían las tintas de los actos divinos.  Por eso, si quieres el amor de la Mamá Reina, haz que mi Fiat te domine, difunde tu amor y toda tú misma en Él, a fin de que mi Fiat raptando a tu pequeño amor y todo lo que tú haces, lo ensanche y llevándolo a dondequiera que Él se encuentra, que es por todas partes, encuentre unido al amor de mi Mamá tu amor y me darás el contento de que la pequeña hija de mi Querer no me dé un amor roto y dividido, sino amor en todas las cosas y por doquier”.

(5) Después pensaba entre mí:  “¿Pero qué mal hace la criatura cuando hace la voluntad humana?”  Y Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, el mal es grande, mi Voluntad es luz y la humana es tinieblas; la mía es santidad, y el querer humano es pecado; la mía es belleza y contiene todo bien, la humana es fealdad y contiene todo mal; así que el alma con no hacer mi Voluntad hace morir la luz, da muerte a la santidad, a la belleza y a todos los bienes, y con hacer la suya hace nacer las tinieblas, da la vida al pecado, a la fealdad y a todos los males; sin embargo a las criaturas les parece nada el hacer la propia voluntad, mientras que se forman un abismo de males que las lleva al precipicio; y además, ¿te parece nada que mientras mi Voluntad les lleva su luz, su santidad, su belleza y todos sus bienes, sólo porque ama a estas criaturas, reciba la afrenta de que vea morir en ellas su luz, su santidad, su belleza y todos sus bienes?  Mi Humanidad sintió tanto esta muerte que el querer humano daba a la luz, a la santidad de su Querer en ellas, que se puede decir que fue la verdadera muerte que sintió, porque sintió el desgarro y el peso de una muerte de una luz y una santidad infinita, que la criatura había osado destruir en ella, y mi Humanidad gemía y se sentía triturar por tantas muertes por cuantas veces habían osado dar muerte en ellas a la luz y santidad de mi Querer Divino.  ¿Qué mal no harían a la naturaleza si hicieran morir la luz del sol, el viento que purifica, el aire que respiran?  Habría tal desorden, que morirían todas las criaturas.  No obstante la luz de mi Voluntad es más que sol para las almas, viento que purifica, aire que forma la respiración de ellas, así que del desorden que podría suceder si pudiesen hacer morir la luz del sol, el viento y el aire, puedes comprender el mal que sucede con no hacer mi adorable Voluntad, acto de vida primaria y centro de todas las criaturas”.

 

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24-9

Abril 26, 1928

 

Qué cosa se da a Dios con el te amo.  El prodigioso secreto

del te amo.  Cómo nada escapaba a la Virgen Santísima

de lo que hacía Nuestro Señor.  La Divina

Voluntad es el respiro del alma.

 

(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino, y según mi costumbre iba invistiendo a toda la Creación con mi estribillo:  “Te amo, te adoro, te bendigo”.  Mientras esto hacía pensaba entre mí:  “¿Qué cosa doy a mi Dios con esta larga historia de te amo?”  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el puro, santo y recto amor es parto divino, sale de Dios y tiene la virtud de elevarse y entrar en Dios, para multiplicar sus partos y llevar a Dios mismo a cada criatura que suspira por amarlo; entonces, cuando el alma está investida por este amor y recibe este parto, puede formar tantos otros partos por cuantas veces diga su te amo, de manera que su te amo vuela delante a Dios, y el Ente Supremo mira en el te amo que le manda la criatura, y encuentra en aquel pequeño te amo a todo Sí mismo, y se siente dar por ella a todo Sí mismo; aquel pequeño te amo tiene un prodigioso secreto, el que en su pequeñez encierra el infinito, lo inmenso, la potencia, tanto que puede decir:  ‘Doy Dios a Dios’.  Y el Ser infinito siente darse en aquel pequeño te amo de la criatura todas sus cualidades divinas, porque como parto suyo, se encuentra a todo Sí mismo.  He aquí qué cosa me das con tus tantos te amo, me das tantas veces a Mí mismo; cosa más bella, más grande y que más me da placer no podrías darme, que el darme todo Yo mismo.  Mi Fiat que forma la vida de tu te amo en ti para Mí, se deleita en formar tantos partos nuestros y por eso mantiene la batuta del te amo en ti, anhelando poner siempre la moneda divina de tu te amo en cada cosa creada, y después ve si todas las cosas creadas por Nosotros están adornadas del prodigioso secreto del tu te amo.  Hija mía, Nosotros no miramos si lo que hace la criatura es grande o pequeño, más bien miramos si está el prodigio de nuestro secreto, y sus más pequeños actos, pensamientos y suspiros están investidos por la potencia de nuestra Voluntad.  En esto está todo y es todo para Nosotros”.

(3) Después de esto seguía mi giro en el Fiat para acompañar todo lo que había hecho Jesús en la Redención, y pensaba entre mí:  “Cómo habría querido hacer lo que hacía la Soberana Mamá cuando estaba con Jesús, porque ciertamente seguía todos sus actos, nada dejaba que se le escapara”.  Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi siempre amable Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, cierto que nada se le escapaba a mi Mamá, porque todo lo que Yo hacía y sufría resonaba como eco profundo en el fondo de su alma, y Ella estaba tan atenta para esperar el eco de mis actos, que quedaba sellado en Ella el eco con todo lo que Yo hacía y sufría, y la Soberana Reina emitía su eco en el mío y lo hacía resonar en el fondo de mi interior, de modo que entre Ella y Yo eran torrentes que corrían, mares de luz y de amor que descargaban el uno en el otro y Yo hacía el depósito de todos mis actos en su corazón materno.  No habría estado contento si no la hubiera tenido siempre conmigo, si no oyera su eco continuo que resonando en el mío, atraía hasta mis latidos y respiros para ponerlos en Ella; así como no habría estado contento si desde entonces no te tuviese a ti que debías seguir todos mis actos en mi Querer Divino, porque desde entonces hacía en ti el depósito de ellos, pasando el eco de la Mamá Reina al fondo de tu alma, y Yo miraba en la extensión de los siglos el eco de mi Mamá en ti, para llevar a efecto el reino de mi Divina Voluntad, por eso tú te sientes como atraída a seguir mis actos, es su eco materno que resuena en ti, y Yo tomo ocasión para hacer el depósito de ellos en el fondo de tu interior, para darte la gracia de hacer reinar mi eterno Fiat en ti”.

(5) Después, mi mente me la sentía inmersa en el mar del Fiat Divino, su luz me investía toda y no veía ni la altura ni el fondo donde ella terminaba, me la sentía más que vida que me corría dondequiera y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(6) “Hija mía, mi Voluntad es vida, es aire, es respiro de la criatura, Ella no es como las otras virtudes que no son ni vida continua ni respiro de la criatura, y por eso se ejercitan a tiempo y circunstancia, no siempre se ejercita la paciencia, porque muchas veces falta quien la haga ejercitar y la virtud de la paciencia queda inoperante, sin dar su vida continua a la criatura; ni la obediencia, ni la caridad forman la vida de ellas, porque puede faltar quien tiene el acto continuo de ordenar y a quien poder ejercitar la caridad.  Por eso las virtudes pueden formar el adorno del alma, pero no la vida; en cambio mi Voluntad es acto primero de todos los actos de la criatura, así que si piensa, si habla, si respira, es Ella la que forma el pensamiento, la palabra, y dándole el respiro mantiene la circulación, el latido, el calor, y como no se puede vivir sin respiro, así no se puede vivir sin mi Querer Divino, se vuelve necesidad continua para poder vivir, y mientras se recibe su respiro continuo, no se reconoce, es tan necesaria que no se puede hacer menos de Ella, ni siquiera un instante, porque Ella no sólo es portadora de todos los actos humanos, sino también es portadora de todas las cosas creadas.  Mi Fiat es acto primero del sol y la hace respirar la luz, es acto primero del aire, del agua, del fuego, del viento, y respiran mi Voluntad Divina en el aire que respiran, en el agua que beben, en el fuego que los calienta, en el viento que los purifica, no hay cosa donde no respiren mi Querer, por eso en todas las cosas, sean pequeñas o grandes, hasta en el respiro, la criatura puede hacer siempre mi Voluntad, y no haciéndola es un acto de Vida de Voluntad Divina que pierde, es su respiro que sofoca continuamente, recibe su vida, su respiro, para convertirlo en humano no para trasmutarse ella en mi Querer Divino”.

 

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24-10

Abril 29, 1928

 

Las virtudes son semillas, plantas, flores y frutos; la Divina

Voluntad es Vida.  Las maravillas del “te amo”.  El amor no

se cansa jamás.  Quien vive en el Querer Divino no puede

ir al purgatorio, todo el universo se rebelaría.

 

(1) Mi pobre mente está siempre en poder del Fiat Supremo, me parece que no sé pensar en otra cosa, ni quiero ocuparme de nada más, siento una corriente en mí, que ahora me detiene en un punto y ahora en otro del Querer Divino, pero siempre en Él voy a terminar, sin tomar jamás toda su luz interminable, pues soy incapaz de hacerlo.  Y mi amable Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho, dándome una sorpresa:

(2) “Hija mía, cuando el alma practica una virtud, el primer acto que hace forma el germen, y conforme hace el segundo, el tercero y así todos los demás, cultiva el germen, lo riega, lo hace que se transforme en planta y en sus frutos; si se practica una sola vez, o sólo algunas veces, la semilla no es regada, ni cultivada, muere y el alma queda sin planta y sin fruto, porque jamás un acto solo forma una virtud, sino la forman los actos repetidos.  Sucede como con la tierra, que no basta arrojar la semilla en su seno, sino que conviene cultivarla, regarla frecuentemente si se quiere la planta y los frutos de aquella semilla, de otra manera la tierra se hace dura sobre la semilla y la sepulta sin darle vida.  Ahora, quien quiera la virtud de la paciencia, de la obediencia o alguna otra, debe arrojar la primera semilla, y después con otros actos regarla y cultivarla, y así formará tantas bellas y diversas plantas en su alma; en cambio mi Voluntad no es germen como las virtudes, sino vida, y a medida que el alma comienza a resignarse, a mirarla en todo y a vivir en Ella, así viene formada en ella la pequeña Vida Divina, y conforme se va adentrando en la práctica del vivir en mi Querer, así crece y se va engrandeciendo esta Vida Divina, hasta llenar al alma de toda esta Vida, de modo que no queda de ella más que el solo velo que la cubre y la esconde dentro de sí.  Y así como con las virtudes, así con mi Voluntad, si la criatura no da el alimento continuo de sus actos en Ella a la pequeña Vida Divina, ésta no crece y no la llena toda entera.  Sucede como a un niño recién nacido, que si no se alimenta muere al nacer; porque mi Voluntad siendo Vida, tiene más necesidad que las virtudes, que son imágenes de las plantas, del continuo alimento para crecer y formarse Vida entera, por cuanto es capaz una criatura.  He aquí la necesidad de que tú vivas siempre en Ella, para tomar su alimento exquisito de mi mismo Querer para alimentar su Vida Divina en ti.  Ve entonces qué gran diferencia hay entre las virtudes y mi Voluntad, las primeras son plantas, flores y frutos que embellecen la tierra y deleitan a las criaturas, en cambio mi Fiat es cielo, sol, aire, calor, latido, cosas todas que forman vida y Vida Divina en la criatura.  Por eso ama esta Vida y dale alimento continuo, a fin de que te llene toda y nada quede de ti”.

(3) Después de esto seguía mi giro en el Querer Divino, y repitiendo mi estribillo del “te amo” estaba diciendo:  “Jesús, amor mío, quiero dejar todo mi ser en tu Fiat para poderme encontrar en todas las cosas creadas para adornarlas con mi ‘te amo’.  Es más, quiero poner mi corazón en el centro de la tierra, y conforme palpita así quiero abrazar a todos sus habitantes, y siguiendo todos sus latidos con mi te amo, quiero darte el amor de cada uno de ellos, y conforme se repite mi latido desde dentro del centro de la tierra, así quiero poner mi te amo en todas las semillas que encierra en su seno, y en cuanto despunten estas semillas y se formen las plantas, las hierbas, las flores, así quiero poner mi te amo para poderlas ver encerradas en mi te amo a Jesús”.  Pero mientras esto decía, mi pensamiento ha interrumpido mi estribillo del te amo diciéndome:  “Cuántas locuras dices, Jesús mismo estará cansado de oír tu larga cantaleta:  “Te amo, te amo”.  Y Jesús moviéndose de prisa en mi interior, y mirando toda la Creación para ver si en todas las cosas, pequeñas y grandes, estaba la vida de mi te amo, me ha dicho:

(4) “Hija mía, ¡qué maravilla, qué encanto ver todas las cosas adornadas con tu te amo!  Si todas las criaturas pudieran ver adornadas todas las plantas, los átomos de la tierra, las piedras, las gotas del agua con tu te amo; si pudieran ver llena la luz del sol, el aire que respiran, el cielo que ven, con tu te amo; si vieran que las estrellas centellean tu te amo, ¿qué maravilla no suscitaría en ellas, qué dulce encanto no atraería sus ojos para mirar tu estribillo y tu larga cantaleta de tu te amo?  Dirían:  ‘¿Será posible que no se le haya escapado nada?  Nosotros mismos nos sentimos adornados con su te amo’.  E irían curioseando e indagando todo para ver si en realidad no se te había escapado nada, para gozar el encanto de tu te amo.  Ahora, si este encanto maravilloso queda inobservado por las criaturas terrestres, no queda inobservado para el Cielo y para los habitantes de allá arriba, gozan el encanto y las maravillas de ver la Creación toda, llena y adornada con tu te amo, sienten armonizar su te amo con el tuyo, no se sienten separados de la tierra porque el amor los une junto y forma las mismas notas y las mismas armonías, y además, tú debes saber que Yo no me cansé de adornar con mis repetidos e incesantes te amo para ti todas las cosas, pequeñas o grandes, cuando fueron creadas; y así como no me cansé al poner mis te amo, tampoco me canso al oírlos repetir por ti, más bien gozo porque mi te amo no queda aislado, sino que tiene la compañía del tuyo, que haciendo eco en el mío, se funden juntos y hacen vida común.  Y además el amor no cansa jamás, por el contrario me es portador de alegría y felicidad”.

(5) Entonces, sin saber cómo, me ha venido un pensamiento:  “Si yo muriera y fuera al purgatorio, ¿cómo haría?  Si aquí estando aprisionada en mi cuerpo, porque es más que una estrecha prisión, está cercada mi pobre alma, y la siente tanto cuando Jesús me priva de su adorable presencia, que no sé que haría y sufriría para reencontrarlo, ahora, ¿qué será cuando rota la cárcel de mi cuerpo y mi alma sin ataduras y libre tome su rápido vuelo y no encuentre a mi Jesús, centro en el cual debo refugiarme para no salir jamás de él, y en vez de encontrar a mi vida, el centro de mi reposo, me encontrase arrojada en el purgatorio?  ¿Cuál será mi pena y mi tormento?”  Mientras me sentía oprimida por estos pensamientos, mi amado Jesús me ha estrechado toda a Sí y ha agregado:

(6) “Hija mía, por qué te quieres oprimir, ¿no sabes que quien vive en mi Voluntad tiene un vínculo de unión con el cielo, con el sol, con el mar, con el viento, con toda la Creación?  Sus actos están fundidos en todas las cosas creadas, porque mi Voluntad, como cosas suyas las ha puesto todas en común, de manera que toda la Creación siente la vida de esta criatura, y si pudiera ir al purgatorio, todas se sentirían ofendidas y el universo entero se rebelaría y no la dejarían ir sola al purgatorio, el cielo, el sol, el viento, el mar, todos la seguirían quitándose de sus puestos y ofendidos dirían a su Creador:  ‘Es Vuestra y nuestra, la vida que nos anima a todos nosotros la anima a ella, ¿cómo es que va al purgatorio?’  El cielo la reclamaría con su amor, el sol hablaría con su luz, el viento con sus voces lastimeras, el mar con sus olas ruidosas, todos tendrían una palabra para defender a aquélla que ha hecho vida común con ellas.  Y como quien vive en mi Voluntad, absolutamente no puede ir al purgatorio, por eso el universo estará en su puesto y mi Voluntad tendrá el triunfo de llevar al Cielo a quien ha vivido en Ella en esta tierra de exilio, por eso sigue viviendo en mi Querer y no quieras entristecer tu mente y oprimirte por cosas que a ti no pertenecen”.

 

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24-11

Abril 30, 1928

 

Desorden y reordenamiento.  Cómo está establecido el reino

de la Divina Voluntad.  Cómo la Redención es el ejército;

la palabra divina es generadora.

 

(1) Estaba pensando en la Divina Voluntad y, ¡oh! cuántos pensamientos se agolpaban en mi mente, y habiéndome transportado fuera de mí misma, mi siempre amable Jesús me hizo ver los muchos castigos con los cuales quiere golpear a las humanas generaciones, y yo impresionada pensaba entre mí:  “¿Cómo podrá venir el reino del Fiat Divino si la tierra abunda en males y la Justicia divina arma a todos los elementos para destruir al hombre y lo que sirve al hombre?”  Y además, si este reino no vino cuando Jesús vino a la tierra con su presencia visible, ¿cómo podrá venir ahora?  Así como están las cosas parece difícil.  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, todo lo que tú has visto servirá para purificar y preparar a la familia humana; los trastornos servirán para reordenar, y las destrucciones para edificar cosas más bellas; si un edificio en mal estado no cae por tierra, no se puede formar el nuevo que será más bello sobre aquellas mismas ruinas; Yo todo lo dirigiré hacia el cumplimiento de mi Divina Voluntad.  Y además, cuando Yo vine a la tierra no había sido establecido por nuestra Divinidad que debiera venir el reino de mi Voluntad, sino el de la Redención, y a pesar de la ingratitud humana la Redención fue efectuada, pero no ha hecho aún todo su camino, muchos pueblos y regiones viven como si Yo no hubiera venido, por eso es necesario que haga su camino, que camine por todas partes, porque la Redención es el camino preparatorio para el reino de mi Voluntad, Ella es el ejército que va por delante para preparar a los pueblos para recibir el régimen, la vida, al Rey que es mi Querer Divino.  Ahora, lo que no fue establecido para entonces, lo establecimos para hoy, para llevar a cabo el cumplimiento del reino de nuestro Fiat, y cuando Nosotros establecemos algo, todo está hecho, en Nosotros basta establecer para efectuar lo que queremos.  He aquí el por qué lo que a ti te parece difícil, para Nosotros es muy fácil, nuestra potencia facilitará todo y hará como aquellos vientos impetuosos después de largos días lluviosos y de densas nubes, en que la fuerza del viento hace desaparecer las nubes y se lleva la lluvia y hace regresar lo sereno y el sol a abrazar la tierra.  Así nuestra potencia, más que viento imperante hará huir las densas tinieblas del querer humano y hará reaparecer el Sol de mi Eterno Querer y lo hará abrazar a las criaturas; y todas las verdades que te manifiesto acerca de Él, no son otra cosa que la confirmación de lo que Nosotros hemos establecido.

(3) Además de esto, si no hubiese estado primero establecido por la Divinidad el reino de mi Fiat Divino y el tiempo cuando debería de llegar el cercano cumplimiento, no habría ninguna razón, ni necesidad, ni finalidad de elegirte a ti, de tenerte sacrificada por tan largos años, de confiarte no sólo sus conocimientos, sus admirables verdades y sus secretos y escondidos dolores, como a su pequeña hija, Ella ha tenido contigo un modo todo paterno y materno, a fin de poner en ti el germen de la filiación divina y que tú tuvieras cuidado de sus intereses más que si fueran tuyos, esto significa la realidad de lo que había sido establecido por Nosotros, tanto, que llegamos a escoger el sujeto y a usar los medios, dar las enseñanzas para descender en lo bajo de la familia humana y establecer en medio de ellos lo que estaba establecido en el Cielo.  Si no estuviera establecido el reino de mi Voluntad no te habría dicho tanto acerca de él, ni te habría elegido en modo todo especial para tal finalidad; mi palabra habría estado sin vida y sin fruto si esto no fuera, y sin virtud generadora y fecundadora, lo que no puede ser; mi palabra tiene la virtud generadora y la potencia de formarse con su fecundidad su séquito de vidas interminables.  Esto sucedió en la Redención; porque estaba establecida por Nosotros en el Cielo fue creada una Virgen que debía ser la Madre del Verbo Eterno, si no hubiera estado establecido, no había ninguna razón, ni necesidad de crear y de elegir a esta Virgen toda singular y especial, ni de hacer tantas manifestaciones a los profetas que detallaron tan a lo vivo la vida del Verbo en su Humanidad, describiendo sus penas como si lo tuvieran presente; así que cuando nuestra benignidad divina se complace en elegir y manifestarse, es señal segura y principio del desarrollo de sus obras que tiene establecidas.  Por eso sé atenta y deja hacer el todo a tu Jesús, porque no me faltan ni potencia ni medios para hacer lo que quiero, y realizar lo que he establecido”.

 

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24-12

Mayo 6, 1928

 

Los hijos de la Divina Voluntad no tocarán la tierra.

Amarguras de Jesús.  El hilo eléctrico.

 

(1) Estaba según mi costumbre toda inmersa en aquel Fiat Divino que más que sol resplandece en mi pobre alma, y mi siempre amable Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, será tal y tanto mi amor hacia los hijos de mi Voluntad, que no permitiré que toquen la tierra, extenderé mis pasos debajo de sus pies a fin de que si caminan, toquen mis pasos, no la tierra, de modo que sientan la vida de mis pasos, los cuales comunicarán la vida de los pasos de mi Querer Divino a los pasos de los hijos de mi Voluntad; si obran, sentirán el toque de mis obras, que comunicarán la virtud de mi Voluntad a las obras de ellos; si hablan, si piensan, sentirán la vida de mis palabras y de mis pensamientos, que invistiéndolos les comunicarán la virtud de mi Fiat a la mente y a las palabras, así que seré Yo mismo el portador de los hijos de mi Querer, seré celoso de que nada toquen, a fin de que en nada tomen parte y sientan mi Vida correr continuamente en ellos, que forma la Vida del Eterno Querer en la suya.  Por eso ellos serán las más bellas obras de mis manos creadoras.  ¡Oh, cómo se reflejará en ellos la obra de la Creación y serán el triunfo de mi Redención, todo triunfará en ellos!  Por eso, entonces podré decir:  Mis obras están completas y tomaré reposo en medio de mis hijos de mi Fiat Supremo”.

(3) Ahora, después de haber puesto en el papel lo que está escrito en estos días pasados, mi pobre mente era molestada por temores y dudas, todavía; pensaba que no era verdad que Jesús bendito me había dicho tantas cosas, sino más bien eran fruto de mi imaginación, y decía entre mí:  “Si no ha sido Jesús que me ha hablado, serán escritos sin vida, porque sólo cuando habla Jesús corre la vida en su palabra, y yo escribiéndola, queda la vida de las verdades que Él me ha dicho, de modo que quienes las leerán, sentirán la virtud comunicativa de una vida que se infunde en ellos y se sentirán transformados en la vida de la verdad que leerán.  En cambio si no es Jesús, serán escritos sin vida, vacíos de luz y de bienes, y entonces, ¿en qué aprovechará hacer el sacrificio de escribir?”  Ahora mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y poniendo su cabeza cerca de la mía se ponía en actitud de tristeza y me ha dicho:

(4) “Hija mía, tú amargas mi fiesta, porque cuando Yo manifiesto una verdad, lo hago porque quiero festejar con la criatura, y si ella no me da plena confianza, y se pone en dudas, la fiesta viene interrumpida y se convierte en amargura.  Yo hago como dos íntimos amigos, uno de los cuales, amando mucho al amigo, quiere poner en el corazón del amigo todo lo que él contiene, y mientras le confía sus secretos, sus escondidas alegrías, lo pone al día de lo que posee; el amigo que escucha muestra no creerle, y pone en duda lo que el amigo le está diciendo, éste amarga al amigo y convierte su desahogo en amargura, y doliéndose casi se arrepiente de haberse confiado, y lleno de amargura se retira.  En cambio si el amigo le cree, no sólo no lo amarga, sino que toma parte en sus bienes y festejan juntos las alegrías que el amigo posee, y su amistad queda vinculada con dobles vínculos de amor.  Tal soy Yo, más bien, más que amigo, amando mucho a aquélla que he elegido como mi pequeña secretaria, quiero vaciar mi corazón y confiar a ella mis secretos, mis alegrías, mis escondidos dolores, mis verdades sorprendentes, para festejar junto con ella y comunicarle tantas Vidas Divinas por cuantas verdades le voy manifestando.  Si veo que ella me cree, Yo festejo y pongo fuera y en fiesta las alegrías, la felicidad que puede poseer una Vida Divina que posee la infinitud de todos los bienes, y el alma queda llena y festeja junto Conmigo, pero si la veo titubeante quedo amargado, y ella queda vacía de la Vida que quisiera confiarle.  Tú frecuentemente me repites estas escenas de desconfianza, por eso sé atenta y no quieras convertir mis alegrías en amarguras”.

(5) Yo he quedado toda confundida y no he sabido qué responder.  Después de esto seguía mi giro en el Querer Divino y mi dulce Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, en cuanto el alma entra en mi Querer, así pone en Él su hilo eléctrico, el cual llega hasta donde se quiere formar la luz, porque la luz no es formada donde se pone el hilo, sino donde termina, concentrando la electricidad de la luz en una lamparita.  La voluntad humana conforme entra en la mía, a los reflejos del Sol de mi Fiat se convierte en luz y ahí forma su pequeña luz, y la electricidad de mi Voluntad alarga el hilo de la voluntad humana y forma su pequeña luz, más que lamparita eléctrica, hasta donde el alma quisiera llegar, delante a Dios, el cual viendo la pequeña luz de la voluntad humana la inviste y con la electricidad de su luz divina la convierte en sol, y con ella forma el más bello adorno de su trono divino.  También es bello y deleitable el ver que el alma desde la tierra, conforme entra en mi Querer Divino, pone en Él su hilo eléctrico para el Cielo, y se alarga tanto, que llega hasta su centro que es Dios, y ahí forma su adorno de luz y estas luces son convertidas en sol”.

 

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24-13

Mayo 10, 1928

 

Quien hace la Divina Voluntad entra en el orden divino.  Cómo en la

Divinidad no pueden entrar las penas.  Ejemplo del sol.

 

(1) Me sentía bajo la opresión de un peso infinito, mi pobre alma gemía con gemidos ahogados por la privación de mi dulce Jesús, sin el desahogo de poderlos sacar, y mientras me sentía consumir por el dolor de estar privada de mi Vida y de mi Todo, el mismo dolor mientras me dejaba impávida, destruía en mí la vida del dolor, y al mismo tiempo me sentía inmersa en un dolor incapaz de poder expresarlo, era dolor sin dolor, pena sin pena, y en mi amargura pensaba para mí:  “¿Y por qué no puedo dolerme?  Siento en mí un dolor infinito, como infinito Aquél que me ha dejado, no obstante queriendo penetrar en un dolor tan justo y santo, como lo es el de estar privada de Jesús, para abrevar a mi pobre alma, el dolor me huye y quedo sin la vida del dolor”.  Mi Jesús, ten piedad de mí, no me dejes en un estado tan infeliz.  Pero mientras esto pensaba, mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, quien vive en mi Voluntad entra en el orden divino, y así como nuestra Divinidad es incapaz de dolor, ninguna cosa, aún mínima, puede ensombrecer mínimamente nuestra perenne e infinita felicidad, y por cuanto las criaturas nos ofendan, el dolor, las ofensas, quedan fuera de Nosotros, jamás dentro, y si el dolor pudiese entrar en Nosotros, súbitamente perdería la naturaleza del dolor y se convertiría en felicidad, así para quien vive en mi Voluntad el dolor no puede entrar en su alma, y mucho más, pues sintiendo en ella la luz, la fuerza, la felicidad de la naturaleza de mi Voluntad Divina, se siente ya en posesión de aquel Jesús del que le parece estar privada; ¿cómo puede dolerse si ya lo posee?  Por eso el dolor queda fuera del alma, esto es en la naturaleza humana, y mientras siente todo el desgarro de mi privación y el peso de un dolor infinito, cual es el de mi privación, el alma por estar investida por el Fiat Divino parece que no puede dolerse, por eso siente dolor sin dolor, pena sin pena, porque el dolor, las penas, no pueden entrar en el sagrario de mi Voluntad y están obligadas a quedar fuera, y el alma las siente, las ve, las toca, pero no entran a su centro, y si esto fuera, mi Voluntad perdería su naturaleza feliz en ti, lo que no puede ser.  Sucede como le sucede al sol, que es incapaz de tinieblas, todas las fuerzas humanas no pueden hacer entrar un átomo de tinieblas en su luz, sin embargo las tinieblas sí se pueden extender por fuera de la luz, pero el sol nada pierde, ni su calor ni sus admirables efectos, es siempre triunfante en su estado de luz, ni las tinieblas lo hacen descender, ni nada quitan a su luz, pero si el sol se pudiera doler, se sentiría mal al ser circundado por tinieblas a pesar de que no le causaran daño ni a su centro ni a su estado feliz.  Sin embargo esto es un dolor que sobrepasa todos los otros dolores, porque es dolor de orden divino; ¡cuántas veces lo sintió mi Humanidad!  Ella se sentía triturar, todas las penas pasaban sobre de Mí, pero dentro de Mí mi Voluntad Divina era intangible de todas mis penas, y poseía felicidades inmensas, bienaventuranzas sin fin; se puede decir que en Mí había dos naturalezas, una opuesta a la otra, una de felicidad, la otra de penas, y ¡oh! cómo mi naturaleza humana sentía más a lo vivo las penas ante las inmensas alegrías de mi Naturaleza Divina.  Por eso tú no eres capaz de expresarte, porque son penas de orden divino, y si tú antes, cuando Yo me escondía de ti, sentías que todo se convertía en ti en dolor, era porque faltaba en ti la Vida completa de mi Voluntad, y por eso aquellos vacíos se llenaban de dolor y tú sentías la sensibilidad del dolor y te dejaba no imperturbable, pacífica como hoy, sino agitada, sin aquella firmeza que da de divino, y Yo pronto corría a sostenerte porque no veía todos los caracteres incancelables de mi Voluntad, porque lo que Ella pone no se cancela jamás, y Yo, sintiéndome seguro dejo mi trabajo a mi Fiat Divino”.

 

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24-14

Mayo 13, 1928

 

Quien vive en la Divina Voluntad tiene en su poder todo, es la

repetidora de los actos de la Virgen, de los santos y de Nuestro Señor.

 

(1) Estaba rezando y sentía que no sabía ni rezar, ni amar, ni dar gracias a Jesús, entonces decía entre mí:  “Cómo quisiera el amor y las oraciones de la Soberana Señora y de todos los santos en mi poder, para poder amar y rezar a Jesús con el amor de Ella y con sus oraciones, y con las de todo el Cielo”.  Y mi Jesús bendito moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando el alma vive en mi Voluntad Divina, tiene todo en su poder, porque Ella es la depositaria y conservadora de todo lo que ha hecho mi Mamá y todos los santos; basta conque quiera tomar lo que ellos han hecho, para que el amor corra a ella, las oraciones la invistan, las virtudes se ponen en orden para esperar a ver quién tiene el honor de ser llamada, para darle la vida de sus actos, para formarle su bella y radiante corona.  Así que la Reina del Cielo siente repetir su amor, sus oraciones, los santos sienten que se repiten sus virtudes, y todo repetido por la criatura desde la tierra, y ¡oh! cómo gozan al ver sus actos repetidos de nuevo, no hay alegría más grande que se pueda dar a los habitantes del Cielo, que repetir su amor, sus oraciones, sus virtudes, y Yo siento como si mi Mamá estuviera nuevamente amándome y rezándome.  Su eco resuena en ti, y tú repitiéndolo haces resonar tu eco en el Cielo, y todos reconocen sus actos en tus actos.  ¿No te sentirías honrada si alguien repitiera tus actos y modelara sus obras sobre el modelo de las tuyas?  ¿Con qué amor no lo mirarías?  Y si tú supieras cuánto gozo cuando te oigo decir:  ‘Quiero unirme con los pensamientos de Jesús, con las palabras, con las obras y pasos, para alinearme junto con sus pensamientos, con sus palabras, etc., sobre cada uno de los pensamientos, palabras, obras y pasos de las criaturas, para repetir junto, por todos y por cada uno lo que hizo Jesús con sus pensamientos, palabras y todo lo demás que hizo; no hay cosa que hayas hecho que no quiera hacer yo, para repetir el amor y el bien que hizo Jesús’.  Yo me siento a Mí mismo sobre la tierra y siento repetir por ti mis actos, y estoy esperando con tanto amor la repetición de mis actos, que Yo mismo me hago en ti actor y espectador, para gozarme y tomarme la gloria de mi misma Vida.  Por eso la criatura que vive y obra en nuestra Voluntad, es reconocida por todo el Cielo como portadora de alegrías divinas a todo el Cielo, y que manteniendo el Cielo abierto hace descender sobre la tierra el celestial rocío de gracias, de luz, de amor sobre todas las criaturas”.

 

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24-15

Mayo 20, 1928

 

Mensajeros divinos.  Circular celestial.  Los actos hechos en el Querer

Divino forman el éxtasis al Creador.  Necesidad de la continuación de

los actos; cómo éstos forman tantas horas para llamar al alba.

La Virgen, alba de la Redención.

 

(1) Estaba pensativa por una circular que me había llegado acerca de la casa de la Divina Voluntad, tan querida por el venerado padre Di Francia y tan suspirada por él, y que no tuvo el consuelo de verla realizada y abierta para el fin que él quería; y ahora finalmente, por lo que decía la circular, parecía que despuntaba el día en que se haría realidad.  Entonces yo pensaba para mí:  “Realmente será verdad que es Voluntad de Dios que yo vaya a ella?  ¿Y las religiosas de esta casa serán las verdaderas pequeñas hijas de la Divina Voluntad?  ¿Serán ellas el principio de aquella era divina del reino del Fiat Supremo sobre la tierra?  Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, cada palabra, obra y sacrificio que se hace en mi Voluntad y para obtener su reino divino, son tantos mensajeros que se envían a la patria celestial, los cuales llevan la circular divina y la hacen llegar a todos los santos, a los ángeles, a la Soberana Reina y al mismo Creador, dando a cada uno el trabajo de preparar las diversas cosas que se necesitan para un reino tan santo, a fin de que todo sea hecho con decoro, con decencia y con nobleza divina.  Entonces todos los habitantes de la patria divina con esta circular celeste en sus manos, se ponen todos a la obra de cumplir su trabajo de preparar cada cosa que les ha sido impuesta.  Así que la circular de la tierra hace su eco a la circular celestial, y Cielo y tierra se mueven, se ocupan de la única finalidad del reino de mi Voluntad Divina; la tierra de todo lo que se necesita en el orden natural, la corte celestial de todo lo que corresponde al orden sobrenatural, parece que Cielo y tierra se den la mano y hagan competencia a ver quien hace más pronto lo necesario para preparar un reino tan santo.  Si tú supieras qué valor tiene un acto hecho en mi Voluntad, cómo sabe mover Cielo y tierra, cómo se sabe abrir el camino por doquier, se pone en comunicación con todos y obtiene todo lo que no se ha obtenido por todos los actos juntos y por tantos siglos, son no un sol, sino tantos soles por cuantos actos se hacen, que forman el día fúlgido y deslumbrante del reino de mi Voluntad sobre la tierra.  Los actos hechos en Ella son estímulos al Ente Supremo, son imanes que lo atraen, son dulces cadenas que lo atan, son raptos en los cuales la criatura tiene la fuerza de formar el éxtasis a su Creador, el cual, raptado como en dulce sueño por el éxtasis que le ha formado su amada criatura, concede lo que quería dar desde hace tantos siglos, pero no encontraba a aquélla que extasiándolo con su misma fuerza divina, se volviera raptora del reino de su Voluntad Divina.  Conforme la criatura se mueve en mi Fiat y forma su acto, así Dios se siente raptar, y en su dulce sopor se siente desarmado y vencido, y la criatura queda la vencedora de su Creador.

(3) Con estos preparativos sucede como a un esposo, que debiendo hacer su boda, se prepara la casa, la recámara, todos los objetos que se necesitan para hacer que nada les falte, después pasa a los vestidos de la boda, se hacen las invitaciones, todo esto hace que el esposo se decida a cumplir lo que él mismo quería; pero si nada se prepara, el esposo toma tiempo y jamás se decide y él mismo se siente impedido y dice entre sí:  ‘Debo casarme y no tengo la casa, no tengo la cama donde dormir, no tengo los vestidos para aparecer como esposo, ¿qué figura voy a hacer?’  Y por necesidad se quita cualquier pensamiento de casarse.  Así estos preparativos, los actos hechos en mi Voluntad, las circulares, son estímulos para mover mi Querer a que venga a reinar en medio a las criaturas, y mis conocimientos son como el esposo que viene a esposar a las criaturas con nuevos vínculos, tal y como salió de nuestras manos creadoras”.

(4) Luego me sentía cansada, agotada por las privaciones de mi dulce Jesús.  Mi pobre y pequeña alma me la sentía que no podía más sin Aquél en quien había concentrado mis esperanzas y toda mi misma vida, sin Él todo lo que yo hacía, que me había sido enseñado por Jesús, me parecía un juego, oraciones fantásticas, no de gloria de Dios, y por eso sentía tal desgano en hacer mi giro, que con trabajo seguía adelante.  Pero mientras estando agotada continuaba mi giro, he sentido que Jesús sosteniéndome me empujaba por detrás diciéndome:

(5) “Hija mía, adelante, no quieras detenerte, tú debes saber que todo está establecido por el Ente Supremo, oraciones, actos, penas, suspiros que debe hacer la criatura para obtener lo que Nosotros mismos queremos darle y ella suspira por recibir, así que si estos actos no son cumplidos, no despunta para Nosotros el suspirado sol en medio a la larga noche de la voluntad humana para formar el día del reino del Fiat Divino.  Por eso muchas veces sucede que se hacen tantos actos y oraciones y nada se obtiene, y después por otro pequeño suspiro u oración se obtiene lo que tanto se suspiraba, ¿tal vez ha sido el último acto el que ha obtenido el reescrito de la gracia?  ¡Ah no!  Ha sido la continuación de todos los actos y oraciones, y si se ve que se obtiene con aquel último acto es porque se necesitaba un número establecido por Nosotros.  Entonces si tú quieres recibir el reino del Querer Divino, no te detengas, de otra manera, faltando la larga cadena de los actos que llega hasta el trono de Dios, no obtendrás lo que tú quieres y Nosotros queremos dar.  Los actos son como las horas que forman, o el día o la noche, cada hora tiene su puesto, algunas forman la tarde, otras la noche, otras el alba, otras el despuntar del sol, otras el pleno día; y si es la hora de media noche, en vano es querer ver que despunta el sol, es necesario que al menos venga el alba para anhelar el cercano día, para ver la majestad del sol, que con su imperio de luz hace huir las tinieblas, y poniendo término a la noche adorna y hace resurgir toda la naturaleza en su luz y en su calor, plasmando todo con sus benéficos efectos.  Ahora, ¿es tal vez el alba la que tiene todo el honor en hacer despuntar al sol?  ¡Ah, no!  Ella ha sido la última hora, pero si las otras no la hubieran precedido jamás hubiera podido decir el alba:  ‘Yo soy aquélla que llamo al día’.  Así son los actos, las oraciones, para obtener que despunte el día del reino de mi Voluntad Divina, son como tantas horas y cada una tiene su puesto de honor, y se dan la mano entre ellas para llamar al resplandeciente Sol de mi Querer Divino, el último acto puede ser como el alba, y si éste no se hace, faltará el alba y es inútil esperar que pronto surja su día de luz sobre la tierra, que plasmando y calentando todo hará sentir más que sol sus benéficos efectos, su régimen divino, régimen de luz, de amor y de santidad.  Así sucedió en la Redención, por tantos siglos la Redención no vino porque los patriarcas y los profetas se encontraron con sus actos como en las horas nocturnas, y desde lejos suspiraban el día; en cuanto vino la Virgen Reina formó el alba, y abrazando juntas todas las horas nocturnas hizo despuntar el día del Verbo sobre la tierra, y la Redención fue cumplida.  Por eso no te detengas, es tan necesario la serie de los actos, que hay peligro que si no todos son cumplidos no se obtenga el bien deseado”.

 

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24-16

Mayo 26, 1928

 

Dios es orden y cuando quiere dar un bien, pone en él su orden

divino en medio a las criaturas.  Nuestro Señor al haber formado

el Padre Nuestro, se ponía a la cabeza del reino del Fiat Divino.

 

(1) Continúo lo que está escrito arriba.  Estando pensativa sobre todo lo que respecta al reino de la Voluntad de Dios, mi siempre amable Jesús ha agregado:

(2) “Hija mía, Dios es orden, y cuando quiere dar un bien a las criaturas, siempre pone en él su orden divino, y todo lo que se hace para obtener el bien comienza de Dios, poniéndose Él a la cabeza para tomar el empeño, y ordena a la criatura al mismo fin.  Esto lo hice para dar Yo la Redención y las criaturas para recibirla, y esto estoy haciendo para dar el reino del Fiat Divino y las criaturas para recibirlo.  Con formar Yo mismo el Padre Nuestro me ponía a la cabeza y tomaba el empeño de dar este reino, y con haberlo enseñado a mis apóstoles ponía el orden en las criaturas, el cómo poder obtener un bien tan grande; así que toda la Iglesia ruega, no hay alma que a Ella pertenezca que no recite el Padre Nuestro, y si bien muchos lo recitan sin interés de querer y pedir un reino tan santo, esto es, que el Querer Divino se haga como en el Cielo así en la tierra, estando este interés en Aquél que lo enseñó, recitándolo se renueva mi interés y escucho mi oración que pide:  ‘Venga tu reino a fin de que se haga tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra’.  Ahora, si la criatura al recitar el Padre Nuestro tuviese este interés de querer y suspirar mi reino, entraría a tomar parte de mi interés, y su voluntad se fundiría en la mía por el mismo fin; pero a pesar de que no tenga este interés, mi valor e interés corre siempre en cada Padre Nuestro.  Ve entonces el orden divino, pedir todos una sola cosa.  En medio de éstos que piden están aquellos que quieren hacer mi Voluntad, otros que la hacen, y todo esto viene entretejido junto y tocan a la puerta de mi Querer Divino, repiten los toquidos y golpean, quién fuerte, quién quedo, pero siempre hay alguno que toca y pide que se abran las puertas a fin de que descienda mi Voluntad a reinar sobre la tierra.  Y como todo está establecido y ordenado por la Divinidad, espera a quien debe hacer el toquido más fuerte y que forzando las puertas con una fuerza invencible, cual es la misma fuerza de mi Voluntad Divina, abrirá de par en par las puertas, y con sus dulces cadenas de amor atará al Eterno Querer para hacerlo venir a reinar en medio a las criaturas; ella será como la esposa que entretejiendo a su esposo con sus cadenas amorosas lo llevará como en triunfo en medio a las criaturas.  Y así como la Virgen Santa puso término a las horas nocturnas de los patriarcas y profetas, y formó el alba para hacer despuntar el Sol del Verbo Eterno, así ésta formará el alba para hacer despuntar el Sol del Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra.  ¿Crees tú que mi Voluntad que con tanto amor se ha hecho conocer y ha manifestado tanto interés de querer venir a reinar sobre la tierra desahogando contigo su dolor, haya sido sin que ninguno la haya suplicado?  ¡Ah, no, no!  Han sido los continuos llamados de mi Iglesia, y en aquellos llamados era propiamente Yo que llamaba, pero me servía de ellos para tocar a las puertas del Fiat Divino, el cual cansado de oír llamar a sus puertas divinas, se ha servido de ti para hacerse llamar más fuerte, y abriéndote te ha dado parte en sus conocimientos; y cuantas verdades te ha hecho conocer, tantos medios te daba para formar cadenas amorosas para hacerse atar y venir a reinar sobre la tierra, y por cuantas veces te llama a vivir en su Querer Divino haciéndote conocer sus cualidades, su potencia, sus alegrías, sus inmensas riquezas, son tantas garantías que te da, que te aseguran su venida a la tierra, porque en Nosotros hay esta prerrogativa, que si hacemos conocer un bien nuestro, una verdad, un conocimiento que nos pertenece, es porque queremos hacer de ello don a la criatura.  Ve entonces cuántos dones te ha hecho mi Querer, cuántos conocimientos suyos te ha hecho conocer, son tales y tantos que tú misma no sabes numerarlos”.

(3) Y yo:  “Mi amado Jesús, ¿quién sabe cuando vendrá este reino?  Y Él:

(4) “Hija mía, para venir la Redención se necesitaron cuatro mil años, porque el pueblo que rogaba y suspiraba al futuro Redentor era el más pequeño, de número restringido; en cambio los que pertenecen a mi Iglesia son más pueblos y de número, ¡oh! cuánto más grande que aquél, por eso el número abreviará el tiempo, mucho más que la religión se está abriendo camino dondequiera, lo cual no es otra cosa que la preparación al reino de mi Voluntad Divina”.

 

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24-17

Mayo 30, 1928

 

La Creación es el ejército divino, el Fiat la bandera celestial.

Ejemplo del niño y el padre rico.  Cómo Jesús quiere pueblos

enteros que rueguen.  Quiénes son estos pueblos.

 

(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino, y reuniendo a toda la Creación para llevarla delante de la Majestad Suprema como el más bello homenaje, la adoración más profunda y el amor más intenso y más grande a Aquél que la había creado, me parecía que no había cosa más bella que llevar a mi Creador, que la magnificencia y el continuo prodigio de sus mismas obras.  Ahora, mientras esto hacía, mi amado Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, no hay homenaje más bello y digno de nuestra Majestad adorable, que el ofrecernos nuestras mismas obras; conforme tú giras en la Creación, así reúnes nuestro ejército divino para dárnoslo como gloria nuestra y como ejército aguerrido que pide con insistencia y violencia el reino de la Divina Voluntad, por eso conforme tú giras, pones delante a cada cosa creada el Fiat Divino como bandera noble y divina, que con su oculto hablar piden con fuerza divina el reino de mi Voluntad sobre la tierra.  ¡Oh, cómo es bello ver a toda la Creación abanderada con el Fiat Divino, desde la más pequeña cosa a la más grande, todas poseen la bandera del Fiat puesta por mi pequeña hija, parece un ejército formidable que agitando con imponencia su noble bandera, piden con repetidas instancias lo que ellos poseen, esto es, el reino de mi Voluntad sobre la tierra”.

(3) Después he continuado mi giro y no sólo en toda la Creación, sino también en todos los actos hechos por Adán en el estado de inocencia, en todos aquellos hechos por la Virgen reina, como también en aquellos hechos por Nuestro Señor, y yo ponía en ellos mi Fiat Divino mandándolos como un ejército ordenado en torno a la Divinidad para que pidiesen su reino, y Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, Cielos y tierra ruegan, todos mis actos, los de la Soberana Reina, como también los de Adán inocente, que estaban todos investidos por mi Fiat Divino, tienen todos una voz que resonando entre ellos como un eco dulcísimo y fuerte, piden:  ‘Venga tu reino’.  Hija mía, al crear al hombre Yo hice como un padre riquísimo, que habiendo tenido su niño quisiera entretenerse con su pequeño dándole todas sus riquezas y le dice continuamente:  ‘Hijo, toma lo que quieras, y cuanto más puedas’.  El pequeño se llena las bolsas, sus pequeñas manitas, pero tanto, que no pudiendo contenerlas se le caen por tierra, y el padre instigándolo le dice:  ‘¿Esto es todo lo que has tomado?  Vamos, toma más, toma todo’.  Y el niño se ve apurado y regresa a tomar, pero su pequeña capacidad no puede tomar más, y el padre sonríe y se entretiene con su pequeño.  Así hice Yo con el hombre, le hice don de todas mis riquezas, y él como pequeño niño, era incapaz de poderlas tomar todas, y Yo animándolo le decía:  ‘Toma, toma hijo mío, toma mucho, toma todo si puedes, cuanto más tomes tanto más gozaré y haré fiesta’.  ¿No lo estoy haciendo así contigo, hasta querer darte el reino de mi Voluntad Divina?  Por eso te hago girar en toda la Creación, en las obras de mi Redención, ni siquiera te privo de los dominios de la Soberana del Cielo, y mientras tú giras en nuestras obras y dominios te voy susurrando al oído:  ‘Toma lo que quieras mi pequeña hija’.  Y para darte el derecho te hago marcar todas nuestras obras y nuestros dominios con tu te amo, con este tu te amo que repite su estribillo:  ‘Dame tu Fiat Divino’, y parece que estén entretejidos juntos, Fiat, y te amo, y Yo conozco que lo que tú quieres y pides es la cosa más grande y un reino divino en el cual no sólo tú, sino todos aquellos que estarán en este reino, sean todos reyes y reinas.  ¡Si tú supieras qué cosa me pides!  Cielos y tierra están por eso maravillados y están todos mirando la audacia de tu petición, y mi bondad toda paterna, que con amor excesivo te contempla, te sonríe para darte más confianza para pedirlo con más audacia, porque hija mía, siendo un reino tan grande que debo dar, Yo quiero un pueblo entero que me lo pida, y el primer pueblo es toda la Creación, que tú con girar en medio de ella mueves a todos a pedir que venga el reino de mi Voluntad Divina sobre la tierra; el segundo pueblo son todas mis obras y las de mi Mamá Celestial que fueron hechas sobre la tierra, estos pueblos son pueblos divinos e interminables; después está el pueblo de la baja tierra, que es quien recita el Padre Nuestro, y los pocos que conocen en algún modo mi Voluntad Divina piden que venga a reinar sobre la tierra.  Y cuando pueblos enteros me piden, y a la cabeza de ellos está aquélla a la cual ha sido confiada una misión tan grande, con más facilidad se concede lo que Nosotros queremos dar y con insistencia nos es pedido.  ¿No sucede así en el bajo mundo?  Si se debe elegir un rey, un jefe de un país, hay quien mueve al pueblo a gritar:  ‘Queremos a tal por rey, a aquél otro por dirigente de un país’.  Si se quiere una guerra se hace gritar al pueblo:  ‘Queremos guerra’.  No hay cosa importante que se haga dentro de un reino, en que no se recurra al pueblo para hacerlo gritar y aun hacer tumulto para darse la razón y decir:  ‘Es el pueblo que lo quiere’.  Y muchas veces el pueblo mientras dice que lo quiere, no sabe lo que quiere, ni todas las buenas o tristes consecuencias que de eso vendrán.  Si esto hacen en el bajo mundo, mucho más Yo.  Cuando debo dar cosas importantes, bienes universales, quiero que pueblos enteros me lo pidan, y tú debes formar estos pueblos, primero con hacer conocer todos los conocimientos sobre mi Fiat Divino, segundo girando por todas partes, moviendo Cielos y tierra a pedir el reino de mi Divina Voluntad”.

 

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24-18

Junio 3, 1928

 

Las verdades son escalera para subir a Dios.  El aislamiento.  La

Voluntad Divina es la que revelará al  hombre los secretos de la

Creación.  Ejemplo del niño que duerme.

 

(1) Continúo mi abandono en el Querer Divino, y girando en Él mi pobre mente se ha transportado al Edén, en el acto en el cual Dios estaba formando la naturaleza del hombre antes de infundirle el alma, y pensando en el gran amor con el cual el Supremo Creador formaba el cuerpo humano, y que antes de que Adán existiese, al formar su cuerpo lo amaba con amor de Padre que ama su parto, y que no existiendo aún la vida del alma de Adán no le correspondía con su amor, y por lo tanto el amor divino quedaba aislado sin la compañía del amor de su criatura.  Entonces no era justo que su amor quedase sin la correspondencia del pequeño amor de quien tanto amaba, y por eso pensaba entre mí:  “La Voluntad Divina es eterna, y lo que se hace en Ella está siempre en acto y no pierde jamás el acto presente”, por eso, en el Fiat yo quiero anticipar el amor de Adán y acariciar a mi Creador con mi amor, y en el acto en que forma el cuerpo humano quiero hacer eco a su amor para decirle:  “En tu Querer siempre te he amado, aun antes de que todas las cosas existieran”.  Entonces mientras esto y otras cosas pensaba, mi siempre amable Jesús me ha estrechado fuertemente en sus brazos diciéndome:

(2) “Hija mía, cómo estoy contento por haberte manifestado tantas verdades sobre mi Querer Divino, todas mis verdades que te he dicho sobre Él son escaleras que sirven, a ti para subir en los actos de mi Eterno Querer para encontrar en acto el primer acto nuestro, que tiene virtud de ser siempre presente y darnos la alegría, la felicidad de la correspondencia de tu amor, y nos sirven a Nosotros para descender hacia ti, para buscar la compañía de aquélla por la cual obrábamos y amábamos tanto.  Cómo es dulce la compañía de quien se ama, está llena de alegrías inolvidables, y cómo es amargo el aislamiento y no gozar de la presencia de quien tanto se suspira, se ama, y por la cual se obra.  Nosotros mientras formábamos la naturaleza del hombre, antes de infundirle la vida, hacíamos como un padre o una madre cuando duermen a su hijo, que llevados por la ternura, por amor irresistible, contemplan, besan y estrechan a su seno al hijo que duerme, y el hijo, como duerme no sabe nada.  Si supieras hija mía cuántos besos, cuántos abrazos amorosos dimos a la naturaleza humana antes que le diéramos la vida, y fue en la hoguera de nuestro amor que infundiéndole el aliento le dimos la vida dándole el alma, y al cuerpo el respiro, el latido, el calor, así que el respiro que tú sientes es nuestro, el latido que te late en el corazón es nuestro, el calor que tú sientes es el toque de nuestras manos creadoras, que tocándote te infunde el calor, y conforme respiras Nosotros sentimos nuestro respiro que respira en ti, conforme late tu corazón así sentimos nuestro latido de vida eterna que late en ti, y conforme sientes el calor, es nuestro amor que circula en ti y continúa su obra creadora y conservadora para calentarte...

(3) Tú debes saber hija mía, que nuestro Querer es el revelador de la obra de la Creación, sólo Él puede revelar todos los secretos de amor escondido en la Creación, Adán no supo todo, cuántas estratagemas y finezas amorosas pusimos al crearlo, el alma y el cuerpo; Nosotros hicimos como un padre que no dice todo junto a su pequeño hijo, sino que conforme crece quiere darle las sorpresas diciéndole cuánto lo ama; cuánto ha hecho por él; cuántas finezas amorosas, besos escondidos cuando él, pequeño, era incapaz de comprenderlos; que cosa le ha dado y que le puede dar, y ahora le hace una sorpresa, ahora otra, y esto sirve para mantener la vida de amor entre padre e hijo y en cada sorpresa aumentar su alegría y felicidad.  Qué dolor no sería para este padre, que mientras que el hijo duerme lo ha cubierto de besos, se lo ha estrechado al corazón, y era tal y tanta su ternura amorosa, que ha llegado a bañar de tierno llanto el rostro del niño durmiendo, y el niño despertándose no sonríe al padre, no se arroja a su cuello para besarlo, y si lo mira es con frialdad, ¡qué dolor para este pobre padre!  Todas las sorpresas que ha preparado para manifestárselas al hijo, las encierra en el corazón con el dolor de no poder compartir con él su felicidad, sus alegrías más puras, hasta no poderle decir cuánto lo ha amado y ama.  Así fue para Nosotros hija mía, nuestra más que Paterna Bondad preparaba tantas nuevas sorpresas a nuestro hijo amado, y nuestro Querer Divino tomaba el empeño de hacerle de revelador; en cuanto se sustrajo de Él, Adán perdió al revelador y por eso no se sabe cuánto lo amamos y todo lo que hicimos por él al crearlo, por eso sentimos un amor irresistible de que nuestro Fiat venga a reinar como en el Cielo así en la tierra, a fin de que después de tantos años de silencio y de secretos, dé desahogo a sus llamas y regrese a hacerla de revelador de la Creación, porque poco se conoce de todo lo que hicimos al crear al hombre.  ¡Cuántas sorpresas tiene por decir, cuántas alegrías y felicidad por comunicar!  Tú misma, ¿no oyes cuántas cosas te dice, tanto sobre lo que respecta a mi Querer Divino, como al amor sorprendente de toda la Creación, y en modo especial la creación del hombre?

(4) Mi Voluntad es el libro de la Creación, pero es necesario para saberse y poderlo leer, su reinar en medio de las criaturas.  La voluntad humana tiene como adormilado al pobre hombre, él duerme y el sueño le impide sentir y ver todas las caricias y finezas de amor que le hace su Padre Celestial, sus sorpresas que le quiere hacer conocer, el sueño le impide recibir las alegrías, la felicidad que le quiere dar su Creador y le impide comprender el estado sublime de su creación.  Pobre hombre, adormilado para el verdadero bien y sordo para escuchar de mi Divina Voluntad, que es la reveladora de su noble historia, su origen, su dignidad y belleza maravillosa, y si permanece despierto escucha, pero por el pecado, por sus pasiones o por cosas que no tienen un principio eterno, hace propiamente como el niño que duerme, que si se despierta, llora, hace berrinches y pone en cruz al pobre padre que está casi doliente por tener un hijo tan afligido; es por eso que mi Querer Divino está revelando tantos conocimientos suyos, para despertar al hombre de su largo sueño, a fin de que despertándose en mi Fiat pierda el sueño de la voluntad humana, y readquiera lo que perdió y pueda sentir los besos, el amor, las estrechuras amorosas que le hace a su seno su Creador.  Así que cada conocimiento que respecta a mi Voluntad Divina es un reclamo, es una voz que emito, es un grito que doy para despertar al hombre del sueño del querer humano”.

 

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24-19

Junio 7, 1928

 

Dios al crear al hombre le infundió tres soles;

arrebato de su Amor.  Ejemplo del sol.

 

(1) Mi giro en los actos de la Divina Voluntad continúa siempre, y habiendo llegado al Edén, me parecía que Jesús tenía deseos de decir alguna cosa, el recuerdo, el lugar donde su Voluntad creante creó al hombre, su amor exuberante, las prerrogativas, la belleza con la cual creó al hombre, los bienes, la gracia con la cual lo enriqueció.  Estos son los más dulces y amados recuerdos a su corazón paterno que lo hacen ahogarse de amor, y para dar desahogo a sus llamas quiere hablar de lo que hizo al crearlo, tanto, que mientras escribo oigo su corazón que late fuertemente, y exultando de alegría me pone los brazos en el cuello y besándome con tal énfasis de afecto se ha encerrado en mi corazón, como herido por el arrebato de aquel amor que tuvo en la Creación, y poniéndose en actitud mezclada de fiesta y de dolor, quería ser espectador de lo que estaba por escribir.  Entonces, Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuántos prodigios nuestros concurrieron al crear al hombre, con nuestro aliento le fue infundida el alma, en la cual nuestra Paterna Bondad le infundía tres soles con los cuales formaba en ella el perenne y brillante día, no sujeto a ninguna noche.  Estos tres soles venían formados por la potencia del Padre, por la sabiduría del Hijo, por el amor del Espíritu Santo.  Estos tres soles mientras venían formados en el alma, quedaban en comunicación con las Tres Divinas Personas, de modo que el hombre tenía el camino para subir hasta Nosotros, y Nosotros teníamos el camino para descender en él.  Estos tres soles son las tres potencias:  Inteligencia, memoria y voluntad, que mientras son distintas entre ellas, se dan la mano y llegan a formar una sola, símbolo de nuestra Trinidad adorable, que mientras somos distintos en las Personas formamos una sola potencia, un solo intelecto y una única Voluntad.  Fue tanto el amor al crear al hombre, que nuestro amor sólo se contentó cuando le comunicamos nuestra semejanza.  Estos tres soles fueron puestos en el fondo del alma humana, como el sol en el fondo de la bóveda del cielo, que con su luz tiene en fiesta a la tierra y con sus admirables efectos da vida a todas las plantas, y a cada una el gusto, la dulzura, el color y la sustancia que le conviene.  El sol en su tácito silencio guía la tierra, enseña a todos, no con las palabras sino con los hechos, y con tal elocuencia que ningún otro lo puede igualar, y con su luz penetrante se hace vida de todo lo que produce la tierra.  Mira, un sol para toda la tierra, pero para el alma humana nuestro amor no estuvo contento con uno solo, y como nos encontrábamos en el arrebato de nuestro amor, de dar y de volver a dar, formamos tres soles, por los cuales debían ser dirigidos, animados y recibir la vida todos los actos humanos.  ¡Qué orden, qué armonía pusimos en nuestro amado y querido hijo!  Ahora hija mía, estos tres soles existen en el hombre, pero se encuentran en las mismas condiciones como cuando el sol que resplandece en el cielo se encuentra circundado por densas nubes y no puede llenar la tierra con la viveza de su luz, y si bien las comunicaciones no están ni interrumpidas ni rotas en virtud de las nubes, sin embargo los efectos la tierra los recibe con dificultad y no goza todo el bien que le podría hacer el sol, así que como no recibe toda la vida del sol, está como enferma, sus frutos son insípidos y no maduros, muchas plantas sin frutos, por lo tanto la tierra está melancólica, sin fiesta, porque las nubes han impedido que reciba toda la plenitud de la luz del sol para coronarse de gloria y de honor.  Así se encuentra el hombre, todas las cosas están en su lugar, entre Nosotros y él nada se ha roto ni interrumpido, pero el querer humano ha formado densas nubes, y por eso se ve el hombre sin la gloria, el orden y la armonía de su creación, y por lo tanto sus obras están sin frutos, viciadas y sin belleza, sus pasos son vacilantes, se puede decir que es el pobre enfermo porque no se hace dirigir por los tres soles que posee en su alma.  Entonces viniendo a reinar mi Voluntad, la primera cosa que abatirá será el querer humano, y soplando pondrá en fuga las nubes, y el hombre se hará dirigir por los tres soles que tiene en el fondo del alma, que poseen nuestra comunicación, y pronto subirá a nuestro origen y todo será fiesta y gloria para Nosotros y para él”.

 

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24-20

Junio 12, 1928

 

Cómo Dios se siente renovar las alegrías de los primeros tiempos de

la Creación.  El encanto que hará la Divina Voluntad a la voluntad

humana; ejemplo del sol.  Cuándo y dónde fue hecho el esponsalicio

con la humanidad, y cuándo será renovado de nuevo.

 

(1) Continúo mi giro en los actos que hizo en la Creación el Fiat Divino y que aún conserva en su propio puño, con tal potencia y sabiduría como si en cada acto repitiese el acto ya hecho, mientras que no es otra cosa que la continuación de un solo acto.  Ahora, mientras mi mente se ponía en el Edén, mi dulce Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando haces tu giro en mi Voluntad para encontrar todos sus actos, para cortejarlos, amarlos, para hacerlos uno con los tuyos y llegas al Edén, Yo me siento repetir las alegrías, las fiestas, la felicidad que nuestra Divinidad sintió en la Creación.  ¡Oh! cómo nos recuerda a lo vivo el verte correr en el sol, en el viento, en el mar, en el cielo, los vuelos rápidos de la primera criatura salida de nuestras manos creadoras, porque él, estando en la unidad de nuestro Querer, de todos nuestros actos hechos en la Creación por amor suyo hacía uno solo, y en ese solo acto nos llevaba como en triunfo todos nuestros actos, es por eso que Adán nos llevaba todas las alegrías de todas las cosas que Nosotros habíamos como desarrollado, ordenado y armonizado en todo el universo y, ¡oh! cómo nos sentíamos felices al verlo tan rico, fuerte, potente, con una belleza encantadora, venir delante a Nosotros dotado de todas nuestras obras, y que nos las llevaba para felicitarnos, glorificarnos, y felicitarse él junto con Nosotros.  Entonces, al verte retomar sus vuelos y girar por todas partes, vemos cómo es bella la vida de la criatura en nuestra Voluntad, parece que quiere entrar en todos nuestros actos, todo quiere tomar, ¿pero para hacer qué?  Para darnos todo y para felicitarnos, y Nosotros en correspondencia le damos todo, le decimos:  ‘Son cosas tuyas, por ti las hemos creado y sacado de Nosotros’.  Ahora, al ver esto sentimos el deseo de restablecer la creación del hombre y de dar el reino de nuestra Voluntad”.

(3) Después, con un énfasis más tierno ha agregado:  “Hija mía, potencia no me falta, tampoco Voluntad, por eso Yo debo levantar al hombre caído y restablecerlo, porque el querer humano dejó en ruinas la obra de nuestras manos creadoras”.

(4) Luego, conmovido y doliente por el pobre hombre ha hecho silencio, y yo pensaba entre mí:  “¿Cómo se podrá regresar al estado primero de la Creación, siendo que la voluntad humana ha hecho caer al hombre en un abismo de miserias y casi deformándolo de como había sido creado?”  Y mi dulce Jesús ha agregado:

(5) “Hija mía, mi Voluntad lo puede todo, y así como de la nada hizo al hombre, así puede de sus miserias sacar al nuevo hombre, y sin cambiar sistema de como lo creamos, dejándole su libre arbitrio usaremos otra industria amorosa, la luz de nuestra Voluntad hará vibrar más fuerte sus rayos brillantísimos, se acercará en modo de mirar a la cara a la voluntad humana, la cual recibirá el encanto de una luz penetrante, que deslumbrándola dulcemente la atrae a sí, y ésta, atraída por una luz tan resplandeciente y de rara belleza, tendrá deseos de ver qué cosa hay de bello en aquella luz, con mirar sufrirá el encanto, se sentirá feliz y amará, no forzada, sino espontánea el vivir en nuestra Voluntad.  ¿No tiene acaso esta virtud la luz del sol, que si se quiere mirarla fijamente, la pupila del ojo humano queda deslumbrada en la luz, y si quiere mirar no verá otra cosa que luz, y la fuerza de la luz impide a la pupila el mirar las cosas que le hay alrededor?  Y si el hombre es obligado a bajar los ojos para deshacerse de la luz, es porque la demasiada luz lo vuelve inútil y no se siente feliz, pero si se sintiera feliz, no fácilmente retiraría la pupila de dentro de la luz del sol.  En cambio la luz de mi Querer no obstaculizará la pupila del alma, más bien, tendrá el bien de ver los mismos actos humanos convertidos en luz, y amará el que esta luz haga vibrar más fuerte sus rayos para ver sus actos con el encanto y belleza de esta luz divina; mi Voluntad tiene potencia de resolver el problema del hombre, pero debe usar un acto más excesivo de magnanimidad más grande de nuestro Fiat Supremo, por eso ruega e implora una causa tan santa para las pobres criaturas”.

(6) Después de esto, siendo la fiesta del Corpus Domine, estaba pensando entre mí que aquel día era la fiesta de esponsalicio que Jesús bendito hacía con las almas en el Santísimo Sacramento de amor, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(7) “Hija mía, el verdadero esponsalicio con la humanidad fue en la Creación, nada faltó ni al alma ni al cuerpo, todo fue hecho con suntuosidad real, a la naturaleza humana le fue preparado un palacio grandísimo, que ningún rey ni emperador puede tener uno igual, el cual es todo el universo, un cielo estrellado y su bóveda; un sol que no se debía extinguir jamás por luz; amenos jardines donde la pareja feliz, Dios y el hombre, debía pasear, recrearse y mantener la fiesta continua, no interrumpida jamás de nuestro esponsalicio; vestidos no tejidos de materia, sino formados por nuestra potencia de purísima luz, como convenía a personas reales; todo era belleza en el hombre, alma y cuerpo, porque Aquél que preparaba el esponsalicio y lo formaba era de una belleza inalcanzable, así que por la suntuosidad externa de las tantas bellezas encantadoras que hay en toda la Creación, puedes imaginar los mares interiores de santidad, de belleza, de luz, de ciencia, etc., que poseía el interior del hombre.  Todos los actos del hombre, internos y externos, eran tantas teclas musicales que formaban las más bellas músicas, dulces, melodiosas, armoniosas, que mantenían la alegría al esponsalicio, y en cada acto de más que se disponía a hacer, era una nueva cancioncita que preparaba para llamar al esposo a recrearse con él.  Mi Voluntad Divina que dominaba a la humanidad, le llevaba el acto nuevo continuado y la semejanza de Aquél que lo había creado y esposado, pero en tanta fiesta el hombre rompió el anillo más fuerte, en el cual estaba toda la validez y por el cual había tenido vigor nuestro esponsalicio, que fue el de sustraerse de nuestra Voluntad, el cual, en virtud de esto, quedó libre, y perdidos todos los derechos quedó el solo recuerdo del esponsalicio, pero la sustancia, la vida, los efectos, no existían más.  Ahora, en el Sacramento de la Eucaristía, en el cual sobreabundó mi amor en todos los modos posibles e imaginables, no se puede llamar ni el primer esponsalicio de la Creación, ni el verdadero, y Yo no hago otra cosa que continuar lo que hice estando sobre la tierra, según las necesidades que hay en las almas:  Para quién me hago médico piadoso para curarle, para quién maestro para instruirle, para quién padre para perdonarlos, para quién luz para darle la vista, doy la fuerza a los débiles, el coraje a los tímidos, la paz a los inquietos, en suma, continúo mi Vida y virtud redentora, pero todas estas miserias excluyen el verdadero esponsalicio.  Ningún joven toma por esposa a una joven enferma, a lo más espera que se cure, ni a una joven débil y que frecuentemente lo ofenda; y si el esposo es un rey y la ama, a lo más espera que la esposa cure, que lo ame y que las condiciones de ella sean en algún modo satisfactorias y no tan inferiores a las de él.  Ahora, las condiciones en las cuales se encuentra la pobre humanidad es aún de una pobre enferma, y espero que mi Voluntad sea conocida y reine en medio de las criaturas, la cual les dará la verdadera santidad, los vestidos reales, la belleza digna de él, y entonces formaré de nuevo el verdadero y primer esponsalicio”.

 

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24-21

Junio 16, 1928

 

Ejemplo de un esposo cuando se divide en corte, como

Dios desde el principio de la caída del hombre. El nuevo

compromiso del esponsalicio fue hecho sobre la cruz.

El cumplimiento en la Divina Voluntad.

 

(1) Estaba pensando en lo que está escrito en el capítulo anterior, y el bendito Jesús ha continuado diciéndome:

(2) “Hija mía, realmente es verdad que el Ente Supremo en el principio de la Creación tuvo su esponsalicio con la humanidad, pero sucedió como a un esposo cuando su esposa perversa lo induce a separarse, pero a pesar de esto; en el esposo queda un afecto en su corazón y piensa y suspira que si su elegida cambiara, quién sabe si podré reunirme y vincularme con ella con el lazo de esposos, y por eso frecuentemente le hace llegar al oído por medio de mensajeros, que él la ama.  Así hizo Dios, a pesar de que el esponsalicio con la humanidad fue disuelto en la corte divina, reservó un afecto y anhelaba, si bien lejano, el nuevo lazo de esposos con la humanidad; tan es verdad que no destruyó el palacio que con tanta suntuosidad y magnificencia había formado, ni le quitó el bien del sol que formaba el día, sino todo quedó para que se sirviera de ello quien lo había ofendido.  Es más, mantuvo la correspondencia con escoger desde el principio del mundo, ahora a uno, ahora a otro de los buenos, los cuales eran como mensajeros, como tantos carteros que llevaban, quién las cartitas, quién los telegramas, quién los telefonemas del Cielo, en los cuales venía anunciado que el esposo lejano no se había olvidado; que los amaba y que quería el regreso de su esposa ingrata.  Por eso en el antiguo testamento, cuanto más multiplicaba los buenos, los patriarcas y los profetas, tanto más apremiantes eran las invitaciones y el correo que corría entre el Cielo y la tierra, porque Dios expedía noticias que deseaba la nueva unión.  Tan es verdad, que no pudiendo contener más la vehemencia de su amor y no estando aún dispuesta la humanidad caída, hizo una excepción esposando a la Virgen Reina y a la Humanidad del Verbo con lazo de verdadero esponsalicio, a fin de que en virtud de Ellos fuese realzada la caída humanidad y pudiese formar el esponsalicio con la humanidad entera.  Después mi Humanidad formó el nuevo compromiso sobre la cruz con ella, y todo lo que Yo hice, sufrí, hasta morir sobre la cruz, eran todos preparativos para efectuar el esponsalicio deseado en el reino de mi Divina Voluntad.  Ahora, después del compromiso, quedan las prendas y los dones para darse, y éstos son los conocimientos sobre mi Fiat Divino, y en ellos les viene dado el gran don que me rechazó el hombre en el Edén, esto es, el don eterno, infinito e interminable de mi Querer, cuyo don atraerá tanto a la humanidad caída, que nos dará la correspondencia con el don de su pobre querer, que será como confirmación y sello de la unión de los esposos después de tan larga cadena de correspondencia, de fidelidad por parte de Dios, y de inconstancia, de ingratitud, de frialdad por parte de las criaturas.  Así que, hija mía, el hombre se degradó, perdió todos los bienes porque salió de mi Voluntad Divina; ahora, para ennoblecerse, para readquirir todo y para recibir la rehabilitación del esponsalicio con su Creador, debe reentrar de nuevo en el Fiat Divino de donde salió, no hay caminos intermedios, ni siquiera mi misma Redención es suficiente para hacer regresar al hombre al principio de la era feliz de su creación; mi Redención es medio, camino, luz, ayuda, pero no fin, el fin es mi Voluntad, porque Ella fue el principio, y por justicia quien es el principio debe ser el fin.  Así que la humanidad debe ser encerrada en mi Querer Divino para que le sea restituido su noble origen, su felicidad, y poner de nuevo en vigor el esponsalicio con su Creador.  Así que no basta a nuestro amor el gran bien que hizo al hombre mi Redención, sino que suspira ir más allá; el verdadero amor no se contenta jamás, sólo está contento cuando puede decir:  ‘No tengo más que darle’.  Y conociendo que el hombre me puede regresar feliz, victorioso, glorioso, en el noble estado con el cual fue creado por Dios, y esto con reinar mi Voluntad en medio de ellos, he aquí el por qué todas las ansias divinas, los suspiros, las manifestaciones son dirigidas a hacer conocer nuestra Voluntad, para hacerla reinar, para poder decir a nuestro amor:  ¡Cálmate, que nuestro hijo amado ha llegado a su destino, ya está en posesión de nuestra herencia que le fue dada en la Creación, cual es nuestro Fiat, y mientras él posee lo nuestro, Nosotros lo poseemos a él.  Por tanto las nupcias están concluidas de nuevo, los esposos han regresado a su puesto de honor, no queda otra cosa que hacer más que festejar y gozar un tanto bien después de un tan largo dolor!”

 

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24-22

Junio 20, 1928

 

Dios es un acto único.  Ejemplo del sol.  Quien vive en la Divina Voluntad

vive en este acto único y siente todos sus efectos.  Valor de los actos hechos

en la Divina Voluntad.  Cómo Jesús estuvo siempre con su Madre y se alejó

cuando hizo su Vida pública.  Aplicación al alma.

 

(1) Mi abandono en el Fiat Supremo y mi vuelo en todos sus actos es continuo, y mientras giraba en la Creación pensaba en el orden y armonía de todas las cosas, y en la multiplicidad de los actos del eterno Querer en todo el universo, pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, Dios es un acto único, y si se ven tantos actos en la Creación, no son otra cosa que los efectos del acto único de Dios; sucede como al sol, el sol es uno, su luz es una sola, pero los efectos de él, en cuanto su luz toca la tierra y con rapidez se extiende sobre de ella, son innumerables, se puede decir que produce un efecto distinto sobre cada una de las cosas que toca, distinto en el color, en la dulzura y en la sustancia que infunde sobre cada una de las cosas que toca con sus manos de luz; parece que el sol crea tantos actos sucesivos, uno más bello que el otro, pero no es verdad, no son otra cosa que los efectos de su acto único de luz, porque la fuerza de un acto único tiene virtud de producir tantos efectos como si fueran tantos actos sucesivos y distintos, como en efecto son, así que todo lo que tú ves en todo el universo no son otra cosa que los efectos del acto único de Dios, y porque es único en el acto, tiene virtud de orden y armonía en todos los efectos que produce.  Así sucede para el alma que vive en mi Divina Voluntad, viviendo en el acto único de Dios, siente todos los efectos de aquel acto único en todos sus actos, siente en sí el orden, la armonía, la belleza, la fuerza del acto único divino, que más que luz produce tantos efectos, que siente producirse en sus actos tantos cielos, soles, mares, prados floridos y todo lo que de bien hay en el cielo y en la tierra; ¿qué no puede encerrar de grande, de bien, quien vive en mi Voluntad?  Todo, es el verdadero sol, que cualquier cosa que hace y toca produce varias tintas de belleza, de dulzura, de bondad y de múltiples efectos, porque todos sus actos penden del acto único de Aquél que lo ha creado”.

(3) Después de esto estaba pensando en el gran bien que encierra el obrar en la Divina Voluntad y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, el obrar en mi Divina Voluntad encierra un valor incalculable, es como si el alma tuviera dos balanzas en la mano, y pone en cada una de las balanzas un objeto de igual peso y de igual valor, estos objetos uno es el peso, uno el valor, uno el precio que se puede conseguir; ahora, en estas balanzas, en una pone Dios su Voluntad, en la otra pone el alma su obrar en Ella, alzándose estas balanzas, quedan perfectamente equilibradas, y se elevan las dos a la misma altura, porque siendo la Voluntad de Dios y la del alma una sola, dondequiera que obra, o en Dios o en la criatura, uno es el valor, por eso sólo mi Voluntad eleva al alma a la semejanza de su Creador, el obrar en Ella la pone en el orden de las obras divinas”.

(5) Después de esto me sentía oprimida y pensaba entre mí:  “Qué cambio, primero mi dulce Jesús venía siempre, parecía que no sabía ni podía estar sin mí, y ahora, días y días, no se da ninguna prisa, ni corre hacia mí como hacía primero cuando veía que no podía más, parece que cuando viene es para decir cosas que conciernen a su Fiat, parece que éste es el único interés; mi extrema necesidad de Él no le hace más mella”.  Mientras esto y otras cosas pensaba, se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(6) “Hija mía, estoy comportándome contigo como me comporté con mi Mamá, durante mi Vida hicimos vida siempre juntos, salvo los tres días del extravío, porque el resto, donde se encontraba la Mamá se encontraba el Hijo, y donde estaba el Hijo se encontraba la Mamá, éramos inseparables, después, cuando vino el cumplimiento de la Redención y debiendo hacer la Vida pública nos separamos, si bien la Voluntad única que nos animaba nos tenía siempre fundidos, pero es cierto que nuestras personas se encontraban lejanas, quién en un punto y quién en otro, y no sabiendo estar, y no pudiendo estar el verdadero amor por mucho tiempo separado, porque siente la irresistible necesidad de reposarse uno en el otro y de confiarse sus secretos, el éxito de sus empresas y sus dolores, por eso ahora Yo me daba mis escapadas para verla, ahora la Reina Madre salía de su nido para volver a ver a su Hijo que desde lejos la hería, y de nuevo nos separábamos para dar el curso a la obra de la Redención.  Así estoy haciendo contigo, primero estaba siempre contigo, como lo estoy todavía, pero debiendo trabajar para el reino de mi Voluntad Divina y tú debiendo lanzarte en los actos de Ella, el trabajo parece que nos aleje, y mientras tú trabajas, Yo trabajo preparándote el otro trabajo que tú debes hacer con el hacerte conocer otras cosas que respectan a mi Fiat y lo que tú debes continuar en Él, pero frecuentemente regreso para recibir y darte reposo, por eso no te maravilles, esto lo requiere el gran trabajo del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in Terra, por eso fíate de Mí y no temas”.

 

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24-23

Junio 25, 1928

 

Todo lo que se hace en el Fiat adquiere el acto continuado sin

cesar jamás.  Ejemplo del sol.  Finalidad de la ida de Jesús al

desierto, penas del aislamiento.

 

(1) Estaba rezando, y sintiendo mi extrema miseria rogaba a mi Mamá Celestial que me diera su amor para suplir mi mísero amor, pero mientras esto hacía, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi Mamá, el primer amor y su primer acto lo hizo en el Querer Divino, y como fue hecho en Él tiene la continuidad, como si en acto estuviese siempre amando y obrando, su amor no termina jamás, sus obras se repiten continuamente, de modo que quien quiere tomar su amor lo encuentra siempre en acto, mientras que es el efecto del primer amor que repite, repite siempre.  Así es quien obra en mi Voluntad, sus actos adquieren la continuidad, son repetidos siempre sin cesar jamás, son el verdadero sol, que desde que fue creado por Dios dio su primer acto de luz, pero tan grande que llenó con un solo acto cielo y tierra, y este acto lo repite siempre sin cesar jamás, de modo que todos pueden tomar su acto de luz, pero uno fue el acto que se constituía acto de luz perenne por todos, y si el sol pudiese repetir su acto de luz, se verían tantos soles por cuantos actos pudiese repetir, pero como uno fue el acto de luz que hizo, por eso se ve un solo sol y no más.  Pero lo que no hizo el sol lo hizo la Soberana Reina y lo hace quien obra en mi Voluntad, por cuantos actos, tantos soles, y estos soles fundidos juntos, pero distintos entre ellos por la belleza, por luz, por gloria que dan a su Creador y por el bien universal que hacen descender sobre todas las criaturas; estos actos tienen una Potencia divina, y en virtud de estos actos la Virgen Santísima pudo obtener la venida del Verbo a la tierra, y en virtud de ellos vendrá mi reino a la tierra.  Un acto repetido incesantemente en mi Fiat tiene virtud conquistadora, raptora y encantadora hacia nuestra Divinidad, ese repetir siempre en el Querer Divino es la fuerza del alma, el arma invencible que debilita con armas de amor a su Creador y lo vence, y se siente honrado con hacerse vencer por la criatura”.

(3) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Fiat Divino, y siguiendo a Jesús cuando tomó el camino del desierto pensaba entre mí:  “¿Y por qué Jesús tomó el camino del desierto?  Aquí no había almas que convertir, sino soledad profunda, mientras que eran almas lo que Él buscaba”.  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, la compañía rompe la pena y la disminuye, en cambio el aislamiento la concentra, la duplica y la recrudece, y Yo quise ir solo al desierto para sentir en mi Humanidad toda la crudeza del aislamiento que había sufrido mi Divina Voluntad por tantos siglos por parte de las criaturas.  Mi Humanidad debía ascender en el orden divino y descender en el orden humano para poder encerrar las penas del uno y del otro, y tomando Yo toda la parte penosa que dividía al hombre y a Dios, hacerlos entrar de nuevo al abrazo, al beso de su Creador.  Pero no fue sólo esta la finalidad de mi ida al desierto, tú debes saber que nuestra Majestad adorable al formar la Creación, establecía que todo debía estar poblado de habitantes, la tierra debía ser fertilísima, rica de abundantes plantas, de modo que todos debían abundar de sus bienes.  En cuanto pecó el hombre, se atrajo la indignación de la Justicia divina, y la tierra permaneció desértica, infecunda, y en muchos lugares despoblada, imagen de aquellas familias estériles donde no hay sonrisas, ni fiestas, ni armonía, porque sin prole no hay quien rompa la monotonía de dos cónyuges, y sobre su animo pesa la opresión del aislamiento que les lleva la tristeza, en cambio donde hay prole hay siempre qué hacer, qué decir y ocasión de festejar, tal fue la familia humana.  Mira cómo el cielo está poblado de estrellas, la tierra debía ser el eco del cielo, llena de habitantes y debía producir tanto, de volverlos ricos y felices a todos.  Entonces, en cuanto el hombre se sustrajo de mi Voluntad cambió su suerte, y Yo quise ir al desierto para volver a llamar las bendiciones de mi Padre Celestial, y volviendo a llamar a mi Voluntad a reinar, restablecer la tierra, poblarla en todas partes y fecundarla, de modo que la tierra producirá otras semillas más bellas para volverla centuplicada, más fecunda y de belleza deslumbrante.  ¡Cuántas cosas grandes hará el reino de mi Fiat Divino, tanto, que todos los elementos están a la espera, el sol, el viento, el mar, la tierra y toda la Creación, para poner fuera de su seno todos los bienes y efectos que contienen, porque no reinando en medio de las criaturas aquella Divina Voluntad que domina en ellos, no ponen fuera todos los bienes que encierran en ellos, dándoles sólo lo que les conviene a título de limosna y de siervos, así que la tierra no ha producido todos los gérmenes, el sol, no encontrando todos los gérmenes, no produce todos los efectos y bienes que posee, y así de todo lo demás, por eso todos esperan el reino del Fiat, para hacer ver a éstos cuan ricos son y cuántas cosas admirables ha puesto en ellos su Creador por amor de aquellos que debían ser los hijos de su Querer”.

 

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24-24

Junio 29, 1928

 

El te amo forma el calor, la Divina Voluntad forma la luz para formar

el sol.  La gran prole que forma quien vive en el Fiat.  Sus tres reinos,

tres soles y tres coronas.  Cómo la fe no será más ensombrecida.

 

(1) Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Fiat Divino, y por cada cosa creada repetía mi largo estribillo de mi te amo, pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “Es tanta la costumbre que he hecho, que me parece que no sé hacer otra cosa que decir, te amo, te amo”.  Mientras me encontraba en esto, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior diciéndome:

(2) “Hija mía, este tu continuo te amo no es otra cosa que la continuidad del primer te amo dicho en mi Divina Voluntad, que dicho una vez, tiene virtud de repetir con los hechos lo que una vez fue dicho.  El te amo forma el calor y mi Voluntad Divina forma la luz, que invadiendo el te amo forma el sol, uno más refulgente que el otro.  ¡Cómo es bella la vida del alma en mi Voluntad Divina!  Ella adquiere una gran prole casi interminable, porque si piensa, da a luz en la mente divina sus pensamientos y forma la larga generación de sus hijos en la mente de su Padre Celestial; si habla, da a luz sus palabras en la palabra de Dios, y forma la gran generación de los hijos de su palabra; si obra, si camina, si palpita, da a luz sus obras en las manos de su Creador, sus pasos en los pies divinos, su latido en el corazón paterno, y forma la larga generación de los hijos de sus obras, de sus pasos y de sus latidos; qué generación interminable forma quien vive en mi Voluntad a su Creador, ella es la pobladora y la madre fecunda que tiene siempre en fiesta a Aquél que la ha creado, porque cada hijo es una fiesta que Dios se siente parir en su propio seno por aquélla que vive en su Voluntad”.

(3) Y todo conmovido repetía:

(4) ¡Cómo es bella!  Cómo es bella la recién nacida de mi Querer.  En su pequeñez quisiera ponerse en competencia con su Creador, quisiera hacerlo sonreír siempre y con sorpresas infantiles raptarlo para hacerse siempre mirar, para hacerle ver la larga generación de sus hijos”.

(5) Y como desfalleciendo por amor ha hecho silencio, pero poco después ha agregado:

(6) “Hija mía, la criatura tiene en su alma tres reinos, que son las tres potencias, éstas se pueden llamar las capitales de estos tres reinos, todo el resto de la criatura, palabras, ojos, obras, pasos, son ciudades, pueblos, ríos, mares y territorios que forman estos reinos, el mismo corazón no se puede llamar capital, sino una ciudad más importante de comunicación para las otras; ahora, en una guerra, si se vence la capital, la guerra termina, porque todas las otras ciudades quedan vencidas junto con la capital; así que si mi Voluntad llega a tomar las tres capitales de estos reinos, erigiéndose su trono en ellos, todas las otras ciudades serán vencidas y dominadas por el Fiat Supremo.  Cuánta gloria adquirirán estos reinos, estos serán los más felices, los más ricos y los más poblados, porque Aquél que los rige y domina es el invencible, el fuerte y el potente, ninguno tendrá la osadía de molestar y turbar el orden de ellos, todo será paz, alegría y fiesta perenne, así que quien viva en mi Fiat Divino poseerá tres soles, uno más bello que el otro, tres reinos pacíficos, enriquecidos de todas las alegrías, armonías y felicidad, y serán coronados con tres coronas, ¿pero sabes tú quien coronará la frente de los hijos de mi Querer?  La Trinidad Sacrosanta, que raptada por su semejanza que infundió al crearlos, y viendo que nuestro Fiat los ha hecho crecer y los ha formado como Nosotros los queríamos, y quedando herida al ver en ellos nuestros lineamientos, será tanto el arrebato de nuestro amor, que cada una de las Tres Divinas Personas pondrá, cada una, su corona como distintivo especial que mostrará que ellos son los hijos de nuestra Voluntad Divina”.

(7) Después me sentía tan inmersa en el Fiat Supremo, que me sentía como una esponja empapada en la Luz de Él, me parecía que todas las cosas creadas me llevaban el beso del Querer Divino, y en aquel beso sentía los labios de mi Creador que me lo lanzaba, me parecía que el Fiat transportaba Consigo a la Tres Divinas Personas.  Ahora, mientras mi mente me la sentía perdida en la luz del Fiat, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(8) “Hija mía, cuando mi Querer tenga su reino sobre la tierra y las almas vivan en él, la fe no tendrá más sombra, no más enigmas, sino todo será claridad y certeza, la Luz de mi Querer pondrá en las mismas cosas creadas la visión clara de su Creador, lo tocarán con la mano en todo lo que ha hecho por amor de ellos.  Entonces, el querer humano es sombra a la fe, las pasiones son nubes que obscurecen la luz clara de ella, y sucede como al sol cuando densas nubes se forman en el aire, que a pesar de que el sol está, la nubes se ponen contra la luz y parece oscuro como si fuera de noche, y a quien no hubiese visto jamás el sol, le costaría trabajo creer que está el sol, pero si un viento impetuoso hiciera desaparecer las nubes, tocando con su mano su brillante luz, ¿quién osaría decir que no existe el sol?  Así se encuentra la fe porque no reina mi Voluntad, son casi como ciegos que deben creer a los demás que existe un Dios, en cambio reinando mi Fiat Divino, su luz los hará tocar con la mano la existencia de su Creador, por lo tanto no será más necesario que otros lo digan, así que las sombras, las nubes, no existirán más”.

(9) Pero mientras esto decía, Jesús hacía salir una oleada de alegría y de luz de su corazón, que dará otra vida a las criaturas y con énfasis de amor ha agregado:

(10) “¡Cómo suspiro el reino de mi Querer, él pondrá término a los males de las criaturas y a nuestros dolores, Cielo y tierra sonreirán juntos, nuestras fiestas y las de ellos retomarán el orden del principio de la Creación, pondremos un velo sobre todo, a fin de que las fiestas no sean interrumpidas más”.

 

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24-25

Julio 4, 1928

 

Necesidad de los anticipos para obtener el reino de la Divina

Voluntad.  La Divina Voluntad vuelve ligero todo, como si

fuese una pluma, y por eso todo se puede abrazar.

 

(1) Continuando mi giro en el Fiat Divino pensaba entre mí:  “¿Para qué sirven estas repeticiones continuas de pedir y pedir el reino de la Divina Voluntad, y la repetición de girar en Ella para comprometerla a ceder su reino, a fin de que venga a dominar en medio de las criaturas?”  Mientras estaba en esto mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuando se quiere hacer una compra se dan los anticipos, y por cuantos más anticipos se dan, tanto más queda asegurada la compra y menos queda por pagar cuando se hace la compra definitiva.  Ahora, queriendo tú el reino de mi Voluntad, es necesario que des los anticipos, y cada vez que tú giras en Ella y pides y vuelves a pedir su reino y haces tus actos por todos con el mismo fin, tantos anticipos agregas para asegurarte la adquisición del reino de mi Fiat Divino, y como es su adquisición lo que quieres hacer, es necesario que tus actos sean hechos en Ella, que adquieran el valor de moneda acuñada por mi Voluntad Divina, de otra manera no sería moneda válida y que pueda tener curso para la adquisición de Ella, sería como una moneda fuera del reino, porque quien Voluntad Divina quiere adquirir, debe dar actos de anticipo hechos en Ella, y Ella se digna acuñarlos con el valor de su Fiat, de modo que el alma puede dar los anticipos necesarios para su adquisición.  He aquí para qué sirven tus giros en mi Fiat, los actos que haces en Él, el pedir y volver a pedir que venga su reino, todas son cosas necesarias y que se requieren para su gran adquisición, ¿no hice Yo lo mismo para la Redención?  Debí pagar el anticipo de mis actos ante a mi Padre Celestial, y debí pagar por todos para obtener el reino de la Redención, y cuando desembolsé todo el pago, entonces me fue firmado por la Divinidad que el reino era mío, por eso continúa poniendo tus anticipos si quieres que te sea firmado que el reino de mi Fiat es tuyo”.

(3) Después de esto estaba diciendo a mi Jesús:  “En tu Voluntad tomo en mis brazos la Creación toda, el cielo, el sol, las estrellas y todo, para llevarlos delante a la Majestad Suprema como adoración y una petición más bella para pedirle el reino del Fiat”.  Pero mientras esto hacía pensaba entre mí:  “¿Cómo puedo abrazar todo si mi pequeñez es tanta, que ni siquiera una estrella podría abrazar, cómo podré abrazarlo todo?  Por lo tanto son cosas irrealizables”.  Y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, quien tiene mi Divina Voluntad puede tomar todo, Ella tiene virtud de volver ligera cualquier cosa, vuelve ligero como pluma cielos, estrellas, soles, todo lo creado, ángeles, santos, la Virgen Reina y al mismo Dios, porque corriendo en todo como vida primaria mi Querer Divino, una es la vida, uno el peso, así que cuanto pesan todos juntos, tanto pesa cada una, por eso sólo quien tiene mi Fiat puede tomar todo y darme todo, porque teniendo virtud de extender cielos, de formar soles, etc., donde Él se encuentra tiene virtud de tomar todo y de abrazar todo, porque éste es el gran prodigio del vivir en mi Querer, que la pequeñez puede llevar y abrazar la inmensidad, la debilidad puede llevar la fuerza, la nada puede poseer el todo, la criatura al Creador.  Donde está la Vida de mi Voluntad Divina están todos los prodigios unidos juntos, el infinito, lo eterno se hace llevar como en triunfo en los pequeños brazos de aquella que vive en Ella, porque mirando en ella, no a ella, sino a la Divina Voluntad que tiene derecho de todo, puede todo y abraza todo, y todo puede dar como suyo a su Creador; en efecto, ¿no fue tal vez mi Fiat el que distendió el cielo, lo pobló de estrellas?  Si tiene virtud de hacerlo, tiene virtud de abrazarlo, y como ligera pluma hacerlo llevar en triunfo por la criatura que vive en su Querer Divino, por eso sigue tu vuelo en Él y todo harás para darme todo y pedirme todo”.

 

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24-26

Julio 7, 1928

 

Bienes que produce la Divina Voluntad, males que produce la humana.

Cómo todos los males cesarán como por encanto si llega a reinar la

Divina Voluntad.  Cómo en la casa de Nazaret reinaba la Divina Voluntad.

 

(1) Estaba siguiendo a mi dulce Jesús en su Vida pública, y pensando en las tantas enfermedades humanas que Jesús curó, pensaba entre mí:  “¿Y por qué la naturaleza humana se transformó tanto, hasta llegar a ser:  Quiénes mudos, quiénes sordos, quiénes ciegos, quiénes cubiertos de llagas y tantos otros males?  Si el mal lo hizo la voluntad humana, ¿por qué sufrió tanto también el cuerpo?  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, tú debes saber que lo físico nada hizo de mal, sino que todo el mal lo hizo la voluntad humana; pero como Adán antes de pecar poseía en su alma la vida total de mi Voluntad Divina, se puede decir que estaba llena hasta el borde, hasta desbordar fuera, por lo tanto la voluntad humana en virtud de la mía traslucía fuera luz, exhalaba todos los perfumes de su Creador, perfumes de belleza, de santidad y de plena salud, perfumes de candidez, de fortaleza, de modo que como tantas nubes luminosas salían de dentro de su voluntad, y el cuerpo quedaba de tal manera embellecido en virtud de estas exhalaciones, que era un amor el verlo bello, luminoso, sanísimo, con una gracia que raptaba.  Ahora, en cuanto Adán pecó, la voluntad humana quedó sola y no tenía más quien esparcía en la suya la luz, la variedad de tantos perfumes, que trasluciendo fuera conservaban el alma y el cuerpo como había sido creado por Dios, en cambio comenzó a exhalar de dentro de la voluntad humana densas nubes, aire corrompido, aromas de debilidad, de miserias, de modo que también el cuerpo perdió su frescura, su belleza, se debilitó y quedó sujeto a todos los males, participando como participó en el bien, así en los males de la voluntad humana, así que si sana esta voluntad humana con darle de nuevo la vida de mi Querer Divino, como por encanto todos los males de la naturaleza humana no tendrán más vida.  ¿No sucede lo mismo cuando un aire pútrido, malo, maloliente, circunda a las criaturas, cuántos otros males no trae?  Este hedor llega a quitar el respiro y penetra hasta en las vísceras, hasta producir males contagiosos que llevan a la tumba.  Y si tanto mal puede hacer un aire de fuera, mucho más mal puede hacer el aire brumoso y corrompido de la voluntad humana que viene de dentro de la criatura, del fondo de todo su ser, y además está el ejemplo palpable de las plantas, cuántas veces un jardín, un campo floreciente, que el agricultor estaba todo en fiesta por la esperanza de la abundante cosecha y por tantos bellos frutos que debía recoger, y basta una niebla para despojar a los árboles y hacer caer por tierra todos los frutos, un aire demasiado helado para arrojar el luto sobre un campo floreciente, entristecerlo y hacerlo morir y poner en luto al pobre agricultor.  Si el aire es bueno comunica la vida del bien, si es malo comunica la vida del mal y la misma muerte; la exhalación del aire, si es bueno se puede llamar vida, si es malo se puede llamar muerte para las pobres criaturas.  Si tú supieras cuánto sufría Yo en mi vida pública cuando se presentaban delante a Mí ciegos, mudos, leprosos, etc., porque reconocía en ellos todas las exhalaciones del querer humano y cómo el hombre sin mi Querer se deforma en el alma y en el cuerpo, porque sólo mi Fiat tiene virtud de conservar nuestras obras íntegras, frescas y bellas como salieron de nuestras manos creadoras”.

(3) Después pensaba entre mí mientras estaba acompañando a mi dulce Jesús en la casita de Nazaret para seguir sus actos:  “Mi amado Jesús tuvo con certeza el reino de su Voluntad en su Vida escondida, porque la Soberana Señora poseía su Fiat, Él era la misma Voluntad Divina, San José en medio de estos mares de luz interminable, ¿cómo no podía hacerse dominar por esta Santísima Voluntad?”  Mientras esto pensaba, mi sumo bien Jesús suspirando de dolor en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, cierto que en esta casa de Nazaret reinaba mi Voluntad Divina como en el Cielo así en la tierra, Yo y mi Mamá Celestial no conocíamos otra Voluntad, San José vivía a los reflejos de la nuestra, pero Yo era como un rey sin pueblo, aislado, sin séquito, sin ejército, y mi Mamá como reina sin prole, porque no estaba rodeada por otros hijos dignos de Ella, a los cuales podría confiar su corona de reina para tener su estirpe de sus nobles hijos todos reyes y reinas, y Yo tenía el dolor de ser rey sin pueblo, y si pueblo se puede llamar a aquellos que me circundaban, era un pueblo enfermo, quién ciego, quién mudo, quién sordo, quién cojo, quién cubierto de llagas, era un pueblo que me hacía deshonor, no honor, más bien ni siquiera me conocía, ni quería conocerme, así que era rey para Mí solo, y mi Mamá era reina sin la gran generación de su estirpe de sus hijos reales.  En cambio, para poder decir que tuviese mi reino y gobernar, debía tener los ministros, y si bien tuve a San José como primer ministro, un solo ministro no constituye ministerio, debía tener un gran ejército, todo atento a combatir para defender los derechos del reino de mi Voluntad Divina y un pueblo fiel que tuviese sólo por ley, la ley de mi Voluntad; esto no estaba hija mía, por eso no puedo decir que cuando vine sobre la tierra tuve el reino de mi Fiat, nuestro reino fue para Nosotros solos, porque no fue restablecido el orden de la Creación, la realeza del hombre, pero con el vivir Yo y la Madre Celestial todo de Voluntad de Dios, fue arrojado el germen, formada la levadura para hacer despuntar y crecer nuestro reino sobre la tierra; así que fueron hechos todos los preparativos, conseguidas todas las gracias, sufridas todas las penas, para que el reino de mi Querer viniese a reinar sobre la tierra, entonces Nazaret se puede llamar el punto de llamada del reino de nuestra Voluntad”.

 

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24-27

Julio 10, 1928

 

La Divina Voluntad quiere extender su dominio en todo.  Cómo el Fiat

pondrá en común Cielo y tierra.  Infelicidad del querer humano.

 

(1) Estaba escribiendo, y mientras escribía sentía que me venía el sueño y no era capaz de escribir, entonces pensaba entre mí:  “¿Y por qué este sueño?  Hasta ahora tanto desvelo, tanto, que si yo quería dormir no podía, ahora todo al contrario, cuántos cambios se deben sufrir, ahora de un modo, ahora de otro, se ve que también con Jesús se necesita paciencia, en la vigilia podía hacer más, sin embargo ahora también al sueño debo decir Fiat”.  Mientras estaba en esto mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, no te maravilles, mi Fiat Divino quiere tomar su dominio en todos los actos humanos, quiere que todo sea propiedad y territorio suyo, Él es celoso de que aun una ‘coma’ le sea quitada, por lo tanto ha tomado su dominio en tu vigilia, trabajando Él mismo junto contigo para poner en eso el sello de su Fiat como dominio y propiedad suya, así quiere poner el sello de su Fiat sobre tu sueño como propiedad de su reposo eterno, quiere encontrar todas sus semejanzas, su trabajo incesante, y te ha dado la vigilia; te hace abrazar todo, y te da su inmensidad; te hace dormir, y te da su reposo eterno; en suma, debe poder decir y hacer:  ‘Lo que hago por Mí mismo en mi Voluntad, lo debo poder hacer junto con mi pequeña hija, porque dándome el dominio de todo, todo se vuelve Voluntad mía’.  Así que puedo decir:  Todo es propiedad de mi Fiat en ella, nada le queda que sea suyo, todo a Mí me pertenece, y Yo en correspondencia le doy a ella lo que pertenece a mi Voluntad Divina”.

(3) Después de esto estaba siguiendo con mis actos al Querer Divino, y el cielo, las estrellas, el sol, me parecían tan bellos, que desde el fondo de mi corazón iba repitiendo:  “Cómo son bellas las obras de mi Creador, el orden, la armonía que tiene el Fiat omnipotente en toda la Creación, ¡oh! si estuviera en medio de las criaturas este orden y armonía, la faz de la tierra se cambiaría”.  Y mi amado Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, cuando mi Voluntad llegue a dominar sobre la tierra, entonces habrá una unión perfecta entre el Cielo y la tierra, uno será el orden, una la armonía, uno el eco, una la vida, porque una será la Voluntad; es más, en el Cielo se verán como tantos espejos en los cuales las criaturas, espejeándose en ellos, mirarán lo que hacen los bienaventurados en el Cielo, oirán sus cantos, sus músicas celestiales, e imitando lo que hacen, sus cantos, sus músicas, estará la vida del Cielo en medio de las criaturas, mi Fiat pondrá todo en común y será la verdadera vida del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in Terra, entonces mi Querer cantará victoria y la criatura cantará el himno de su triunfo”.

(5) Y ha hecho silencio.  Después de un poco ha agregado:

(6) “Hija mía, el querer humano ha producido tanto mal, que ha llegado a formar el estado infeliz de la pobre criatura, cambió su suerte, su fortuna.  Ahora, Yo siendo feliz por Mí mismo, todo lo que salió en la Creación de nuestras manos creadoras, salió con la plenitud de la felicidad, así que por todas partes, dentro y fuera del hombre corría la alegría y la felicidad perenne, pero el querer humano hizo huir de él este mar de verdadera y perpetua felicidad, la cual una vez desterrada se refugió en el seno de su Creador que la había puesto fuera para hacer que todas sus obras fueran felices; y por cuanto somos felices por Nosotros mismos, que ninguno puede ensombrecer nuestra felicidad, estamos obligados a ver infeliz al hombre, al cual le había sido dado el primado en la Creación, y ver a nuestros hijos infelices, y si bien a Nosotros no nos daña, es siempre un dolor ver que el mar de nuestra felicidad no es gozado por quien era el dueño de él.  Ahora, quien vive en mi Voluntad Divina llama en sí a este mar de felicidad, y nos quita la vista de la infelicidad en las pobres criaturas y nos vuelve doblemente felices, porque vemos que nuestra felicidad toma su camino hacia nuestros hijos, por eso mi Voluntad Divina pondrá todas las cosas en su lugar y quitará la infelicidad que ha producido el querer humano, que con su baba venenosa sabe amargar y enturbiar todo.  ¡Cómo es bello el ver a todos felices!  Qué consuelo para un padre el tener y ver la corona de sus hijos, todos felices, ricos, sanos, bellos, siempre sonrientes, jamás llorando, ¡oh! cómo goza y se siente nadar en su felicidad y la de sus hijos; más que padre soy Yo, que siento en Mí la felicidad de mis hijos, porque esa felicidad es cosa mía y puede entrar en Mí, mientras que la infelicidad es cosa extraña a Mí, que no me pertenece y no tiene el camino para entrar en Mí, siento el dolor de verla, pero no de sentirla, y como padre amo y quiero que todos sean felices”.

 

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24-28

Julio 14, 1928

 

Cómo quien vive en el Querer Divino forma sus pequeños mares en Dios mismo. La Voluntad Divina es luz y va encontrando luz, y cómo todos los males se esfuman delante de su luz. Prodigio del Fiat.

 

(1) Me siento toda en el Fiat Divino, y mi adorable Jesús me hacía ver ante mi mente un mar interminable de luz, y dentro de este mar se veían tantos otros pequeños mares, pequeños ríos formados en el mismo mar, era bello, deleitable, encantador, el ver repetidamente formados en el mar divino estos pequeños marecitos, cuál más pequeño, cuál más grandecito, me parecía como cuando nosotros nos encontramos en el mar y arrojándonos en él, el agua se abre y haciéndose cerco a nuestro alrededor, nos da el lugar para podernos estar en el mar, de modo que se ven en él tantas personas que no son mares, porque el mar no tiene virtud de convertirnos en agua, mientras que nuestro Dios tiene virtud de convertirnos en su misma luz, pero a pesar de esto se ve que una voluntad humana ha ido a arrojarse en el mar divino para tomar en él su puesto, y según el mucho o el poco obrar forma el pequeño o el más grande marecillo en el mar divino.  Ahora, mientras me deleitaba en ver una escena tan bella y raptora, mi dulce Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, estos pequeños marecitos y ríos que tú ves en el mar eterno de la Majestad Divina, son de aquellos que obran en la Voluntad Divina.  El Creador da y hace lugar en su mismo mar a aquellos que quieren vivir en el Fiat, los admite en su casa y ahí hace que formen sus propiedades, y mientras las forman, gozan de todos los bienes del mar interminable del Ente Supremo, el cual da amplia libertad a estos sus hijos de ensanchar sus marecitos en su mar por cuanto más puedan.  En este mar están los mares de mi Humanidad y los de la Soberana del Cielo, como también estarán aquellos de quienes vivan en mi Querer, ningún acto de ellos será hecho fuera del mar divino, y ésta será la más grande gloria de Dios y el más grande honor para los hijos de mi Fiat Divino”.

(3) Después de esto, estando más que nunca inmersa en el Querer Divino, estaba ofreciendo todo mi ser y todos mis actos en Él, ¡oh! cómo habría querido que ni siquiera un pensamiento, una palabra, un latido, huyera de la luz del Fiat, es más, habría querido hacer corona sobre todos los actos de las criaturas, alinearme sobre cada acto humano para investir todo y a todos con su luz, a fin de que una fuera la palabra, uno el latido:  ‘Voluntad Divina’.  Pero mientras mi mente se perdía en Ella, mi dulce Jesús haciéndose ver me ha estrechado fuertemente entre sus brazos, después ha puesto su rostro santísimo sobre mi corazón, lo soplaba fuerte y yo no sé decir qué cosa sentía, y luego me ha dicho:

(4) “Hija de mi Voluntad Divina, mi Fiat es luz, y nada puede entrar en Él, ni siquiera la sombra o un átomo que no sea luz, las tinieblas no encuentran el camino, se extravían ante su luz interminable, y el alma para entrar en mi Querer Divino debe ponerse a los reflejos de su luz, esto es, en cuanto quiere hacer sus actos en mi Querer, se pone ante sus reflejos, los cuales tienen virtud de cambiar en luz los actos del alma, y mi Voluntad cumple un prodigio, invistiendo cada uno de los rayos de ella, quién los latidos, quién los pensamientos, quién las palabras, en cada rayo suyo contiene la corona de todos los actos de la criatura, y como mi Fiat abraza todo y a todos, Cielo y tierra, así hace tocar a todos y da a todos, los actos de la criatura que se hacen en Ella; si se pudiese ver por todos las maravillas del vivir y el obrar en mi Querer, verían la escena más bella, encantadora y raptora, y la que más hace el bien y que lleva el beso de la vida, de la luz, de la gloria”.

(5) Después, con voz tierna y conmovedora, con un énfasis más fuerte de amor ha agregado:

(6) “¡Oh Voluntad Divina, cómo eres potente!  Tú sola eres la transformadora de la criatura en Dios.  ¡Oh Voluntad mía, Tú sola eres la destructora de todos los males y la productora de todos los bienes!  ¡Oh Voluntad mía, Tú sola posees la fuerza raptora, y quien se hace raptar por Ti se vuelve luz, quien por Ti se hace dominar es la más afortunada del Cielo y de la tierra, es la más amada por Dios, es aquélla que todo recibe y todo da”.

 

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24-29

Julio 19, 1928

 

Cómo en la Creación concurrieron tres actos por parte de Dios, y cómo

se necesitan tres voluntades sacrificadas para el reino de la Divina

Voluntad.  Quien vive en Ella la festejan y es la fiesta de todos.

 

(1) Estaba haciendo mi acostumbrado giro en el Querer Divino, y habiendo llegado al momento cuando la Celestial Reina fue concebida, y tuvo el uso de razón e hizo el heroico sacrificio de ofrecer su voluntad a su Dios, sin quererla conocer jamás para vivir sólo de Voluntad de Dios, pensaba entre mí:  “Cómo quisiera que mi Mamá Celestial tomase mi voluntad, la uniese con la suya y de ella hiciera don a la Majestad Suprema, a fin de que también yo no conociera la mía, para vivir sólo de Voluntad de Dios”.  Mientras esto pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y con una luz, más que relámpago me ha dicho:

(2) “Hija mía, en la Creación concurrieron tres actos por parte de la Trinidad, que fueron la potencia, la sabiduría, el amor, y todas nuestras obras están siempre acompañadas por estos tres actos, porque siendo perfecto nuestro obrar, son ejecutadas con suma potencia, con sabiduría infinita y con amor perfecto, comunicando tres inmensos bienes en la obra que hacemos, como en efecto dimos al hombre el gran bien de la inteligencia, memoria y voluntad.  Ahora, para venir el reino de mi Divina Voluntad, son necesarias tres voluntades sacrificadas en holocausto a la Divinidad, que no teniendo vida propia den lugar a la mía para hacerla reinar y dominar libremente para poder tomar su puesto regio en todos los actos humanos, cual le conviene, porque así estaba establecido por Nosotros desde el principio de la creación del hombre, que ingrato dio el puesto a su querer humano y lo hizo perder a la mía.  Delante a Nosotros no hay sacrificio mayor de una voluntad humana, que mientras tiene la vida no la ejercita, para dar vida libre a mi Fiat, pero con gran ganancia del alma, porque da una voluntad humana y por ello recibe una Divina, da una voluntad finita y limitada, y recibe a cambio una infinita y sin límite”.

(3) Ahora, mientras Jesús decía esto, pensaba entre mí:  “La primera fue ciertamente la Reina del Cielo, que hizo el heroico sacrificio de no dar vida a su voluntad, y las otras dos voluntades, ¿quiénes serán?”  Y Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, ¿y a Mí me quieres poner a un lado?  ¿No sabes tú que Yo tenía una voluntad humana, la cual no tuvo ni siquiera un respiro de vida, cediendo en todo el puesto a mi Voluntad Divina?  Así que la tenía para tenerla sacrificada, a fin de que la Voluntad Divina extendiese en mi querer humano toda la extensión de su reino, ¿y tú has olvidado que tu querer humano lo tienes sacrificado a fin de que no tenga jamás vida, y que mi Voluntad Divina tiene a tu voluntad como escabel a sus pies a fin de que sobre de ella extienda mi reino?  Ahora, tú debes saber que en medio a la voluntad de la Madre Celestial y a la tuya, está mi voluntad humana que hace de primera, y sostiene a la una y a la otra, a fin de que fuesen constantes en el sacrificio de no dar jamás vida al querer humano, a fin de que el reino de mi Voluntad Divina se extendiese sobre de las tres voluntades, para tener la triple gloria a nuestra potencia, sabiduría y amor, y la triple reparación de las tres potencias del hombre, que concurrieron las tres a sustraerse del gran bien de nuestra Voluntad Divina.  Y si la Soberana del Cielo fue agraciada en virtud de los méritos del futuro Redentor, tú fuiste agraciada en virtud del Redentor ya venido, y como los milenios son para Mí como un punto solo, desde entonces pensé en todo y sostenía las tres voluntades sobre las cuales debía triunfar mi eterno Querer, por eso te digo siempre, sé atenta y sabe que tienes dos voluntades que sostienen la tuya, la de la Mamá Celestial y la de tu Jesús, que fortifican la debilidad de tu querer, a fin de que resista a tenerse sacrificado por una causa tan santa y por el triunfo del reino de mi Fiat”.

(5) Ahora, mientras mi mente hacía presente la Concepción de la Soberana Señora, yo decía entre mí:  “Inmaculada Reina, esta pequeña hija del Querer Divino viene a postrarse a tus pies para festejar tu Concepción y darte los honores de Reina, y junto conmigo llamo a toda la Creación a hacerte corona, a los ángeles, a los santos, al cielo, a las estrellas, al sol y a todos a reconocerte por nuestra Reina y honrar y amar tu nobleza, y a declararnos todos súbditos tuyos, ¿no ves oh Madre y Reina Celestial cómo todas las cosas creadas corren en torno a Ti para decirte:  ‘Te saludamos Reina nuestra, finalmente después de tantos siglos hemos tenido a nuestra Emperatriz’.  Y el sol te saluda Reina de la luz, el cielo Reina de la inmensidad y de las estrellas, el viento Reina del imperio, el mar Reina de la pureza, fuerza y justicia, la tierra te saluda Reina de las flores, todos en coro te saludan:  Eres la bienvenida, nuestra Reina, Tú serás nuestra sonrisa, nuestra gloria, nuestra felicidad, de ahora en adelante todos estaremos atentos a tus ordenes”.  Pero mientras esto decía pensaba entre mí (ciertamente es una de mis tonterías):  “Yo festejo a mi Mamá Celestial, ¿y Ella no se da ningún pensamiento de festejar a la pequeña hija del Querer Divino?  Yo no quisiera otra cosa, que la fiesta que me hiciera fuera tenerme en su regazo como pequeña niña para darme el aire, el respiro, el alimento, la Vida de la Divina Voluntad”.  Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(6) “Hija pequeña de mi Querer, a quien vive en mi Fiat Divino la festejamos y es la fiesta de todos; ¿quieres saber por qué tú festejas desde su Concepción el estado de Reina de mi Mamá?  Porque su vida la comenzó en la Voluntad Divina, y Ella te hace presente su estado glorioso de Reina y te la hace festejar con todas las cosas creadas, como fue festejada en su Concepción, las fiestas iniciadas en el Fiat son perennes, no terminan jamás, y quien vive en la Voluntad Divina las encuentra presentes y festeja junto, y si bien la pequeña Reina del Cielo desde su Concepción advertía que todos la reverenciaban, le sonreían, la suspiraban, era la estimada de todos, pero no sabía el misterio desde el principio, que debía ser mi Madre, de Aquél que Ella misma suspiraba, lo supo cuando el ángel lo anunció, sólo sabía que la realeza, el imperio y tantas demostraciones de respetos, le venían porque en Ella reinaba mi Divina Voluntad.  Ahora, tú debes saber que así como tú festejas a mi Mamá, la Mamá festeja a la hija, a la recién nacida de aquel Fiat que Ella amó tanto, que lo tuvo por vida, y festeja en ti lo que tú misma no conoces por ahora, pero lo conocerás después, ¿no sabes tú que Ella suspira por las pequeñas reinas, que son las pequeñas hijas de mi Querer para hacerles la fiesta que Ella recibe?

 

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24-30

Julio 23, 1928

 

El alma que vive en el Fiat es el punto luminoso

en el mundo.  Todo fue creado para el alma.

 

(1) Continuando mi acostumbrado abandono en el Fiat Supremo, hubiera querido abrazar a todos y a todo para hacer que todo se volviera Voluntad Divina, y mi dulce Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el alma en que está mi Voluntad es el punto luminoso en el mundo, y así como se ve un sol bajo la bóveda del cielo, que con sus rayos inviste la tierra y con su vida de luz, penetrando por todas partes embellece, colorea, fecunda toda la tierra, así se ve otro sol más bello, más resplandeciente en el punto del mundo, esto es en el alma donde reina mi Querer Divino, y sus rayos se agrandan y se ensanchan tanto, que abrazan todo y a todos; cómo es bello ver desde el Cielo estos puntos luminosos en el fondo de la tierra, no parece más tierra sino Cielo, porque está el Sol de mi Fiat, sus rayos embellecen, fecundan y ponen tal variedad de colores divinos, que comunican con su vida de luz la variedad de las bellezas del Creador; donde están estos puntos luminosos viene impedida la corriente del mal, mi misma justicia se siente desarmar por la fuerza de esta luz y cambia los flagelos en gracia, estos puntos son la sonrisa de la tierra, su luz es anunciadora y portadora de paz, de belleza, de santidad, de vida que jamás muere, se pueden llamar los puntos afortunados de la tierra, porque está en medio a ellos la luz que jamás tiene ocaso, la vida que siempre surge, en cambio donde no están estos puntos luminosos la tierra es oscura, y si algún bien hacen, son como aquellas pequeñas luces que no tienen rayos, porque falta en aquel bien la fuente de la luz, y por eso no tiene fuerza ni virtud de ensancharse y de alargarse, y faltando la fuente están sujetas a apagarse y la tierra queda oscura, como sepultada en densas tinieblas, porque la voluntad humana es anunciadora y portadora de males, de turbaciones, de desorden y similares.  Así que el alma donde no reina mi Querer exhala tinieblas, sombras e inquietudes, y si hace algún bien, es un bien investido de niebla, su aire siempre es malsano, sus frutos inmaduros, su belleza descolorida, todo al contrario donde reina mi Voluntad, ésta es la verdadera reina que domina todo, da paz a todos, hace bien a todos y es la bien querida por todos, y mientras hace bien a todos no tiene necesidad de ninguno, porque la fuente de mi Querer que posee le suministra todos los bienes”.

(3) Después seguía mi giro en el Querer Divino para llevar todas las cosas creadas a mi Creador, cielo, sol y todo, como adoración profunda a mi Dios y poderle decir:  “Cielo me has dado, estrellas, sol, mar, y yo todo te lo devuelvo como correspondencia de mi amor”.  Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús me ha dicho:

(4) “Hija mía, ¡ah! sí, todo lo he creado para ti y todo te lo he dado, cada cosa que creaba pensaba primero en hacerte el don y después la hacía salir, te hice tantos de estos dones que no tienes donde tenerlos, y mi amor para no tenerte tan llena y estorbada te dio el espacio dónde tenerlos, en modo que mientras te los gozas, ahora una cosa, ahora otra, a tu placer, no estás obstruida, teniendo cada uno su puesto para estarse a tu disposición.  Ahora, si tú supieras nuestro contento cuando vemos a nuestra pequeña hija tomar su vuelo en nuestra Voluntad para traernos el cielo, las estrellas, el sol y todo lo demás para correspondernos con los mismos dones que le hemos dado, Nosotros sentimos nuestra misma gloria, nuestro amor, la repetición de nuestras obras, y conociendo que si ella tuviese poder de hacerlas, las haría para tener siempre la primacía en nuestro amor hacia quien vive en nuestro Fiat, le damos el mérito como si la criatura hubiese hecho el cielo por amor nuestro, el sol, el mar, el viento, en suma, todo, le correspondemos como si ella nos mantuviera toda la Creación para darnos gloria y decirnos que nos ama.  Mi Voluntad ama tanto a quien vive en Ella, que no hay cosa que ha hecho o pudiese hacer que no dice al alma:  ‘Hagámoslo juntos’.  A fin de que pueda decir:  Lo que he hecho Yo por amor suyo, ella lo ha hecho por amor mío”.

 

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24-31

Julio 29, 1928

 

Significado de la bendición y de la señal de la cruz.

 

(1) Mis días se vuelven más amargos y largos por la privación de mi dulce Jesús, las horas son siglos, los días no terminan jamás, y mientras hago mis acostumbrados giros en la Creación, quiero e invito a todos a llorar a Aquél que alejándose de mí me deja sola y abandonada en mi duro martirio de vivir como si no tuviese vida, porque Aquél que formaba la verdadera vida mía no está más conmigo, y por eso en mi amargura llamo al sol para que llore lágrimas de luz para enternecer a Jesús, para que regrese a su pequeña exiliada; llamo al viento para que derrame lágrimas de gemidos, de aullidos, y con su imperio impetuoso ensordezca el oído de Jesús, a fin de que lo haga retornar a mí; llamo al mar en mi ayuda, a fin de que todas sus aguas las convierta en lágrimas, y murmurando lágrimas y haciendo estruendo con sus olas haga alboroto hasta dentro de su corazón divino, para que mi todo se decida pronto a darme nuevamente su vida; ¿pero quién puede decir mis desatinos?  Buscaba ayuda de todos para que hicieran regresar a Jesús, pero Él no venía, y yo seguía mi giro en su adorable Voluntad, y siguiendo sus actos que hizo estando sobre esta tierra, me he detenido cuando Jesús bendecía a los niños, bendecía a su Mamá Celestial, bendecía a las turbas y demás, y yo rogaba a Jesús que bendijera a esta su pequeña hija que tanto tenía necesidad, y Él, moviéndose en mi interior y alzando su brazo en acto de bendecirme me ha dicho:

(2) “Hija mía, te bendigo de corazón en el alma y en el cuerpo, mi bendición sea la confirmación de nuestra semejanza en ti, ella te confirma lo que la Divinidad hizo en la creación del hombre, esto es, nuestra semejanza, por eso tú debes saber que en el curso de mi Vida mortal, en cada cosa que Yo hacía bendecía siempre, era el primer acto de la Creación que Yo llamaba nuevamente sobre las criaturas, y para confirmarlo, bendiciendo invocaba al Padre, al Verbo y al Espíritu Santo.  Los mismos Sacramentos están animados por estas bendiciones e invocaciones, así que mientras ésta llama la semejanza del Creador en las almas, llama junto la Vida de mi Divina Voluntad, para que regrese como en el principio de la Creación a reinar en las almas, porque sólo Ella tiene virtud de pintar en ellas, a lo vivo, la semejanza de Aquél que las ha creado, de hacerlas crecer y conservarlas con los vivos colores divinos.  Mira entonces qué significa bendición:  ‘Confirmación de nuestra obra creadora, porque la obra que Nosotros hacemos una vez, está tan llena de sabiduría, de sublimidad y belleza, que amamos el repetirla siempre’.  Y si nuestra bendición no es otra cosa que el suspiro de nuestro corazón de ver reintegrada nuestra imagen en las criaturas, y la repetición de nuestra confirmación de lo que queremos hacer, la señal de la cruz que la Iglesia enseña a los fieles, no es otra cosa que impetrar por parte de las criaturas nuestra semejanza, y por eso haciendo eco a nuestra bendición repite:  ‘En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo’.  Así que sin conocerlo, la Iglesia con todos los fieles armonizan con el Eterno Creador y quieren la misma cosa; Dios con bendecir y pronunciar las palabras Padre, Hijo y Espíritu Santo quiere dar su semejanza, las criaturas la impetran con el hacerse la señal de la cruz pronunciando las misma palabras”.

 

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24-32

Agosto 2, 1928

 

Es Voluntad absoluta de Dios que deben salir los escritos.  La

obra de la Redención y el reino del Fiat Divino están unidos.

El campo del Querer Divino. Explicaciones.

 

(1) Me sentía toda pensativa por estos benditos escritos, el pensamiento de publicarlos es siempre un tormento para mí, y además, los tantos incidentes que se dan, ahora de un modo, ahora de otro, muchas veces me hace pensar que tal vez no es Voluntad de Dios que se publiquen, de otra forma no sucederían tantas cosas, quién sabe por qué el Señor no quiere mi sacrificio en palabras, sino que con los hechos, y no quiere ahorrarme un dolor tan grande, que sólo el pensamiento de oponerme a su Querer Divino me hace decir Fiat, Fiat.  Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, la Voluntad de Dios de que salgan a la luz los escritos de mi Divina Voluntad es absoluta, y por cuantos incidentes se puedan dar, Ella triunfará sobre todo, y aunque pasaran años y años sabrá disponer todo para que su absoluta Voluntad sea cumplida; el tiempo cuando salgan a la luz es relativo y condicionado a cuando se dispongan las criaturas a recibir tanto bien, y a que se dispongan aquellos que se deben ocupar en hacer de pregoneros y hacer el sacrificio para llevar la nueva era de paz, el nuevo sol que despejará todas las nubes de los males.  Si tú supieses cuántas gracias y luces tengo preparadas sobre de quien vea dispuesto a ocuparse, serán ellos los primeros en sentir el bálsamo, la luz, la Vida de mi Fiat.  Ve cómo tengo preparados en mis manos los vestidos, el alimento, los adornos, los dones para quien debe ocuparse, pero estoy viendo quiénes son los verdaderamente dispuestos para poderlos investir de las prerrogativas que se necesitan para una obra tan santa, que Yo tanto amo y quiero que hagan.  Pero debo decirte también:  ‘¡Ay a quien se oponga o pudiera poner obstáculos’!  Tú no te apartes en nada, ni siquiera un milímetro de lo que se necesita para preparar el reino de mi Voluntad Divina, a fin de que por parte mía y por parte tuya, haciendo lo que se necesita para dar este gran bien a las criaturas, nada falte por parte nuestra, para que no apenas las criaturas se dispongan, puedan encontrar todo lo que se necesita en su lugar.  ¿No hice Yo lo mismo en la obra de la Redención?  Preparé todo, hice y sufrí todo, y a pesar de tantos incidentes en contra que veía, mis mismos apóstoles vacilantes, dudosos, tímidos, hasta llegar a huir de Mí no apenas me vieron en manos de los enemigos, dejado solo, no tuve el bien de ver ningún fruto mientras Yo estaba en la tierra, pero con todo esto no omití nada de lo que se necesitaba para la obra completa de la Redención, a fin de que cuando hubieran abierto los ojos para mirar lo que hice, hubieran encontrado todo el bien para ser redimidos, y nada les faltase para recibir el fruto de mi venida a la tierra.  Hija mía, el reino de mi Redención y el de mi Voluntad están tan unidos, que se dan la mano y casi sufren la misma suerte por parte de la ingratitud humana, pero no es necesario detenerse ni prestar atención a esto por parte de quien debe dar y formar tanto bien, es necesario que hagamos obras completas, a fin de que por parte nuestra nada falte, y así, disponiéndose ellos, encuentren todo lo que se requiere para recibir el reino de mi Voluntad”.

(3) Después de esto continuaba mis actos en el Divino Querer, pero continuaba sintiéndome oprimida, y mi dulce Jesús haciéndose ver nuevamente, parecía que estrechaba en sus brazos a tres o cuatro sacerdotes, y teniéndolos sobre su pecho como si les quisiera infundir la vida de su corazón divino me ha dicho:

(4) “Hija mía, mira cómo tengo estrechados entre mis brazos a aquellos que deben ocuparse de los escritos sobre mi adorable Voluntad, en cuanto veo en ellos alguna pequeña disposición de ocuparse, Yo me los tomo entre mis brazos para infundir en ellos lo que se necesita para una obra tan santa, por eso ánimo, no temas”.

(5) Después se hacía ver en mi interior, yo veía en el fondo un campo grandísimo, pero no de tierra sino de cristal tersísimo, cada dos o tres pasos de este campo estaba el niño Jesús circundado por una luz, ¡oh! cómo era bello este campo con tantos niñitos, cada uno de los cuales tenía su sol resplandeciente y bello, todo suyo.  Yo estaba maravillada al ver a tantos Jesús en el fondo de mi alma, todo atento cada uno a gozarse su sol, y mi dulce Jesús viendo mi asombro me ha dicho:

(6) “Hija mía, no te maravilles, este campo que tú ves es mi Divina Voluntad, y los tantos Jesús que ves son mis verdades que conciernen a mi Fiat, en cada una de ellas hay una Vida mía, la cual formando su resplandeciente sol se circunda de luz, para expandir sus interminables rayos para hacer conocer que soy Yo la fuente que surge de mis verdades.  Mira entonces cuántas Vidas mías he puesto fuera, por cuantas verdades te he manifestado, son Vidas mías que he puesto fuera con la fuente del sol, no simple luz, y me he quedado en medio de ellas para hacer que todos sientan la fuerza, la virtud creadora en estas verdades, y las amo tanto a cada una de ellas, cuanto me amo a Mí mismo, y quien no quisiera reconocer mi Vida, mi sol, mi virtud creadora en estas verdades sobre mi Fiat, o es ciego, o bien ha perdido el bien de la inteligencia.  Cómo te debería ser de gran consolación el que posees en ti tantas Vidas mías por cuantas verdades te he manifestado, por eso reconoce este gran bien, tesoro más grande no podía confiarte; no te preocupes, el sol sabrá hacer su camino, y como es luz ninguno podrá impedirle el paso”.

(7) Después ha agregado con un acento más tierno:  “Hija mía, nuestra Majestad Adorable ama tanto a la criatura, que ponemos a su disposición nuestra Vida para hacer de ella un similar a Nosotros, ponemos nuestra Vida como un modelo delante a la criatura, a fin de que modelándose sobre Ella, copie nuestra Vida y forme los facsímiles con su Creador, por eso usamos tantas estratagemas, finezas de amor, damos gracias sorprendentes, para vernos copiados en la criatura.  Y sólo estaremos contentos cuando nuestro amor unido con nuestra Divina Voluntad, venciendo a la criatura, podamos reconocer en ella nuestra imagen y semejanza, tal y como salió de nuestras manos creadoras”.

 

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24-33

Agosto 6, 1928

 

Las obras hechas en el Fiat son fuente de Vida Divina.  Diferencia

del obrar humano.  Cómo su luz vacía al alma de todas las pasiones.

 

(1) Estaba siguiendo mis actos en el Fiat Divino, y mientras esto hacía pensaba entre mí:  “¿Cuál es la diferencia entre el obrar el bien en el Divino Querer, y el obrar el bien en el querer humano?”  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¿qué diferencia hay?  Hay tal distancia que tú misma no puedes llegar a comprender todo el valor que hay en el obrar en mi Querer Divino.  El obrar en mi Fiat es Vida que el alma toma en sí, es Vida Divina, y esta Vida con la plenitud y fuente de todos los bienes; a cada acto hecho en mi Voluntad el alma encierra en sí una Vida que no tiene principio ni fin, encierra un acto del que todo surge, fuente que jamás se agota, ¿pero qué cosa hace surgir?  Hace surgir la continua santidad, surge la felicidad, la belleza, el amor, todas las cualidades divinas están en acto de surgir y crecer continuamente; y el alma que pudiese poseer un solo acto hecho en mi Voluntad, si se pudieran poner juntas todas las obras buenas de todas las criaturas de todos los siglos, no podrán jamás igualar este solo acto hecho en mi Voluntad, porque en éste reina la Vida; en las otras obras hechas fuera de mi Querer no está la vida dentro, sino la obra sin vida; supón que tú haces un trabajo, en él pones tu obra pero no tu vida dentro, por eso quien pudiese poseer o ver aquel trabajo, poseería o vería tu obra, pero no tu vida, tal es el obrar humano, son trabajos que hacen, no vida que ponen en sus trabajos, por lo tanto sujetos a mancharse, a consumirse y aun a perderse; en cambio mi Voluntad es tanto el amor, el celo que siente por lo que el alma obra en Ella, que pone en medio de la obra, como centro, su Vida Divina, así que el alma que hace todos sus actos en Ella posee tantas Vidas Divinas por cuantos actos hace en mi Fiat Supremo, Ella se puede llamar la bilocadora y la pobladora de la Vida Divina en el mar interminable de mi eterno Querer.  Por eso, por cuanto puedan hacer y sacrificarse las otras criaturas, sus obras no pueden jamás agradarme si no veo correr la Vida de mi Voluntad en ellas, porque estando sin Vida, no hay en sus obras el amor que siempre ama, la santidad que siempre crece, la belleza que siempre se embellece, la alegría que siempre sonríe, a lo más, su vida pudo estar en el acto de su obrar, pero en cuanto terminó la obra terminó el ejercicio de su vida en su obra, y Yo no encontrando la continuación de su vida en su obra, no encuentro gusto y placer, y suspiro por el alma que vive en mi Divina Voluntad, para encontrar sus obras llenas de Vidas Divinas que siempre aman, no son obras mudas sino hablantes, y como poseen una Voluntad Divina saben hablar tan bien de su Creador, que tomo todos los gustos al oírlas y me entretengo con ellas con tanto amor, que me resulta imposible el separarme, mucho más que es mi misma Vida que me ata con ellos con nudos inseparables.  ¡Oh, si tú supieras el gran bien de haberte llamado a vivir en mi Voluntad, los prodigios, las riquezas infinitas que puedes encerrar, el amor con el cual se siente llevado tu Jesús a amarte, estarías más atenta y agradecida, y amarías que mi Fiat fuese conocido y que formase su reino en medio a las criaturas, porque Él solo será el sembrador de la Vida Divina en la Creación”.

(3) Después seguía mi abandono en el Fiat, y mi mente se perdía al ver la interminabilidad de Él, su luz que todo inviste, su potencia que todo hace, su sabiduría que todo ordena y dispone, mi pobre y pequeña mente quería tomar tantas cosas de aquella luz y mar interminable, pero no tomaba más que pocas gotitas, pero lo que es más, sin palabras humanas sino divinas, que mi pequeña capacidad no sabe reducir en palabras; pero mientras estaba inmersa en aquel mar de luz, mi amado Jesús haciéndose ver en aquella luz me ha dicho:

(4) “Hija mía, mi Voluntad es luz, y la prerrogativa y virtud de su luz es vaciar al alma que se hace dominar por Ella de cualquier pasión, porque su luz se mete dentro, como centro, y con su calor y con su luz vivificadora se deshace de cualquier peso humano y vivifica y convierte todo en germen de luz, y forma en el alma la nueva vida sin germen de mal, toda pura y santa como salió de nuestras manos creadoras, de modo que esta afortunada criatura no puede temer de hacer mal a ninguno, porque la verdadera luz no hace jamás mal a nadie, sino más bien lleva a todos el bien que contiene mi luz vivificadora, ni puede temer de recibirla, porque la verdadera luz es intangible de recibir ni siquiera la sombra del mal, por tanto no debe hacer otra cosa que gozarse su fortuna y expandir a todos la luz que posee”.

 

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24-34

Agosto 12, 1928

 

Quien vive en el Fiat Divino se remonta en los actos de Adán inocente

y posee la virtud universal.  El Fiat es orden.  La vida de quien

vive en Él es preciosa.

 

(1) Estaba continuando mi giro en la Creación, y ahora me detenía en un punto y ahora en otro para poder seguir y mirar lo que Dios había hecho en la Creación, y llegando a lo que había hecho Adán en el estado de inocencia decía entre mí:  “Cómo quisiera saber hacer lo que hizo nuestro padre en el estado de inocencia, para poder también yo amar y glorificar a mi Creador como lo hizo él en su estado primero de su creación”.  Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, Adán en el estado de inocencia, poseyendo la Vida de mi Divina Voluntad, poseía la vida y la virtud universal, por eso en su amor y en sus actos Yo encontraba concentrado el amor de todo y de todos, y todos los actos eran unificados todos juntos, ni siquiera mi obrar estaba excluido de su acto, así que Yo encontraba todo en el obrar de Adán, encontraba todas las tintas de las bellezas, plenitud de amor, maestría inalcanzable y admirable, y además a todo y a todos.  Ahora, quien vive en mi Querer se remonta en el acto de Adán inocente, y haciendo suya la vida y virtud universal, hace suyo su acto, y no sólo esto, sino que se pone en los actos de la Reina del Cielo, en aquellos de su mismo Creador, y corriendo en todos los actos se concentra en ellos y dice:  ‘Todo es mío y todo doy a mi Dios, como es mía su Voluntad Divina, así todo es mío, todo lo que ha salido de Ella, y yo no teniendo nada de mí, con su Fiat tengo todo y lo puedo dar a Dios, ¡oh! cómo me siento feliz, gloriosa, victoriosa en el eterno Querer, poseo todo y puedo dar todo, sin agotar en nada mis inmensas riquezas’.  Así que no hay acto ni en el Cielo ni en la tierra en el cual no encuentre a quien vive en mi Voluntad”.

(3) Después continuaba siguiendo los actos del Fiat Divino, y mi siempre amable Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, mi Voluntad es orden, y en el alma donde Ella reina pone su orden divino, y en virtud de este orden la criatura siente el orden en sus pensamientos, en sus palabras, en sus obras y pasos, todo es armonía.  Así como esta Divina Voluntad mantiene el orden a todas las obras salidas del Ser Supremo, en modo que están todas unidas juntas, que son inseparables entre ellas, a pesar de que cada obra tiene su oficio distinto, pero en virtud del orden es tal la unión, que la una no podría ni vivir, ni obrar sin la otra, mucho más que una es la Voluntad que las mueve y les da vida, así el alma, en virtud del Fiat siente en sí el orden de su Creador y de tal manera ligada y unida junto, que se siente inseparable y trasfundida con su Creador, así que ella se siente cielo, en el orden de sus acciones, palabras, pensamientos y pasos, siente correr las estrellas que adornan su bello cielo; se siente sol y quiere correr a dar luz a todos; se siente tierra y goza de las bellas floraciones y de las bellas escenas de su mar de gracia que corre en su alma, y quisiera poner fuera estas escenas encantadoras y sus bellos prados floridos para hacer que todos gozaran y recibieran el gran bien del dominio de mi Querer Divino.  Por lo tanto, el verdadero signo si reina mi Fiat en la criatura, es si no se ven cosas discordantes y desordenadas, sino suma armonía y orden perfecto, porque todo lo que ella hace tiene su principio en Aquél que la ha creado, y no hace otra cosa que seguir el orden y las obras de su Creador”.

(5) Después ha continuando diciendo:  “Por esto hija mía, la vida de quien hace vivir mi Voluntad adorable en ella me es tan preciosa, agradable y de una belleza tan rara, que es imposible encontrar una similar, no veo salir de ella más que obras nuestras, y si fuese necesario a nuestra gloria y a nuestro Amor inextinguible, nos formaría un nuevo cielo y toda la Creación junta, y corriendo en las obras de la Redención y Santificación nos daría nuevas Redenciones y Santificaciones, porque la Divina Voluntad que hizo todo esto en Nosotros mismos, lo puede hacer en la criatura donde Ella domina y reina, y así como llamó de la nada a todas nuestras obras, así puede llamar de la nada de esta criatura, no sólo con repetir todas nuestras obras, sino agregar cosas más sorprendentes aún, y Nosotros, nuestro Ser Supremo, conociendo que esta criatura todo puede darnos en virtud de nuestro Fiat, nos sentimos glorificados y amados como si de hecho nos lo hiciese, porque en ella vemos no sólo lo que hace, sino también lo que nos puede hacer; ves entonces cuánta preciosidad encierra ella, cómo es deleitable en todos sus actos, sus tintas de belleza nos raptan y forman a nuestra mirada divina las escenas más deleitables, tanto, que en nuestro énfasis de amor somos obligados a exclamar:  ‘¡Oh! Voluntad nuestra, cuán prodigiosa eres, admirable, amable y deleitable, en la criatura donde Tú reinas, ella es tu velo en el cual escondiéndote preparas las escenas más bellas y deleitables para hacernos gozar’.  Por eso se puede llamar la criatura más afortunada, porque llega a llamar la atención de su Dios para hacerle fiesta y hacerlo gozar de sus obras, y porque puede llegar a decir:  En virtud de tu Querer tengo todo, todo te llevo y nada quiero, porque lo que es vuestro es mío”.

 

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24-35

Agosto 15, 1928

 

El vivir en el Fiat Divino es comunismo entre Creador y criatura.

La gloria de la Virgen es insuperable.  Cómo es conocida

en el Cielo la santidad del Querer Divino.

 

(1) Mi abandono en el Fiat es continuo, me parece que me quiere en todos sus actos, o como actora junto con Él, o al menos como espectadora de lo que hace, porque poseyendo el Querer eterno el acto incesante, es naturaleza suya el siempre hacer, jamás cesar de obrar, y yo siendo pequeña niña, se contenta con tal que esté junto, de tenerme o de un modo o en el otro.  Después, siguiendo mi giro por toda la Creación pensaba para mí:  “¿Será necesario, lo querrá propiamente Jesús que yo gire por todo?”  Y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el vivir en mi Divina Voluntad es hacerse encontrar por Dios en cada cosa creada, a fin de que el Ser Supremo encuentre en todas sus obras a aquélla que amó y que por amor suyo llamó de la nada y creó tantas variedades de obras bellas y maravillosas.  No encontrándote en cada una de sus obras le faltaría el eco de tu amor, de tu reconocimiento y se encontraría como sin ti en aquellas obras en las cuales tú no girases, como si no las hubiera hecho por ti, mientras que es propiamente ésta nuestra finalidad de llamarte a vivir en nuestra Divina Voluntad, a fin de que Nosotros te encontremos a ti en nuestras obras y tú nos encuentres a Nosotros en cada cosa creada, dándonos tú el pequeño amor y Nosotros el gran amor que tuvimos al crear tantas cosas, y uniendo junto tu amor y el nuestro, formar de ellos uno solo para poder decir:  ‘Cuánto nos ama la pequeña hija de nuestra Voluntad Divina’.  De otra manera, nuestro amor y nuestras obras quedarían aisladas y sin la compañía de aquélla por la cual todo creamos, mientras que el vivir en la Divina Voluntad es comunismo [2] entre Creador y criatura, y volviéndose inseparables, donde se encuentra el uno se encuentra el otro, y en todo lo que hace Dios la criatura encuentra su pequeño puesto, ¿no quieres encontrar tú un lugarcito en todas las obras de la Creación y Redención?  Por eso continúa tu vuelo y déjate llevar por los brazos de mi Fiat, y Él tendrá cuidado de poner a la pequeña recién nacida en cada una de sus obras”.

(3) Después de esto estaba pensando y acompañando a la Soberana Reina cuando fue asunta al Cielo, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior, como ensalzando a su Madre Celeste me ha dicho:

(4) “Hija mía, la gloria de la Mamá en el Cielo es insuperable, ningún otro en las regiones celestiales posee mares de gracia, de luz, mares de belleza y de santidad, mares de potencia, de ciencia y de amor, y mucho más, pues estos mares los posee en el mar interminable de su Creador, los otros habitantes de la bienaventurada patria a lo más poseen, quién los pequeños ríos, quién las gotitas, quién las fuentecitas, sólo Ella es la única, porque fue la única que hizo vida en el Fiat Divino, jamás tuvo lugar en Ella el querer humano, su vida fue toda de Voluntad Divina y en virtud de Ella concentró en Sí a todas las criaturas, concibiéndolas en su materno corazón y bilocando tantas veces a su Hijo Jesús para darlo a cada una de las criaturas que había concebido en su virginal corazón, por eso su Maternidad es extendida a todos, todos pueden presumir y decir:  ‘La Madre de Jesús es mi Madre, y esta Madre tan dulce, amable, amante, nos da a cada uno a su Hijo amado como prenda de su amor materno’.  Sólo mi Voluntad podía darle esta virtud de concebir a todas las criaturas como hijos suyos y de multiplicar tantas veces a su Jesús por cuantos hijos tenía.  Ahora en el Cielo la Madre Soberana poseyendo sus mares, no hace otra cosa que elevar olas altísimas de luz, de santidad, de amor, etc., y las descarga sobre el trono del Ente Supremo, el cual para no dejarse vencer por el amor de Ella, de debajo los mares de la Virgen Reina, donde tiene el suyo más extenso, más profundo, forma sus olas más altas y las vierte sobre Ella, y Ella prepara las otras, y Dios las otras, de modo que todo el empíreo queda anegado por estas olas de luz, de bellezas, de amor y similares, tanto, que todos toman parte y gozan, y viendo que ellos, es decir los bienaventurados, no pueden formar estas olas porque no poseen mares, comprenden que su Madre y Reina, si todo esto posee, es porque formó su vida y santidad en la Voluntad Divina, así que los santos, en la Virgen conocen qué significa Santidad de Querer Divino en la criatura, y por eso suspiran a otras criaturas que lleven estos mares a la patria celestial, para ver formar otras olas encantadoras y para su mayor gozo.  La tierra no conoce aún la santidad en mi Voluntad, y por eso amo tanto el hacerla conocer, pero al Cielo le es bien conocida porque está la Reina Soberana, que con sólo verla se hace reveladora de la santidad de mi Fiat, así que Ella en virtud de Él, en la tierra fue un portento de gracias para Sí y para toda la familia humana, y es portento de gloria en la patria celestial, ninguna otra criatura se puede decir similar a Ella”.

 

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24-36

Agosto 18, 1928

 

Las penas en el Fiat son pequeñas gotitas y se llega a desearlas

ardientemente; ejemplo.  Las verdades acerca de la Divina

Voluntad son Vidas Divinas y están todas expectantes

para hacer su oficio.

 

(1) Estaba haciendo mi acostumbrado giro en las obras de la Redención, y deteniéndome ahora en una pena y ahora en otra de las que Jesús y la Celestial Reina habían sufrido, pensaba entre mí:  “Quién sabe cómo sus corazones quedaban ahogados en sus penas, y penas no pequeñas:  La Virgen que llegaba a sacrificar al propio Hijo, y el Hijo su propia Vida”.  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, como en Mí y en mi Madre reinaba el Fiat Divino, comprendíamos qué significaba hacer y sufrir un acto en Él y el gran bien que se adquiría, entonces, en virtud de la gran adquisición la pena parecía pequeña, como una gotita de agua en el inmenso mar, y para hacer otras adquisiciones se suspiraba por otras ocasiones de obras y de penas, porque ante un acto en mi Voluntad Divina, no hay pena, ni siquiera el sacrificio de la propia vida, que pueda igualar una adquisición tan grande.  Nosotros nos encontrábamos en las condiciones de una persona a la que le viene ofrecido el bien de un trabajo, si bien fatigoso, pero la ganancia es tan grande que pondría la propia vida para tener ocasión de tener otros trabajos similares, porque ante las grandes adquisiciones las penas se suspiran, se anhelan, y se llega hasta arrebatarlas; si por el trabajo de una jornada se pudiese ganar un reino, volverse él y toda su patria feliz, ¿quien no haría el trabajo de un día?  Si bien para Mí y para la Celestial Señora la patria era ya nuestra, éramos más que felices, porque quien posee el Fiat Divino no está sujeto a ninguna infelicidad; todo era nuestro, pero como nuestras obras y penas en nuestro Querer Divino servían para la adquisición del reino a la familia humana, y cada pena de más duplicaba los derechos a ellos para una adquisición tan grande, el amor por ellos y para verlos felices, nos sentíamos gloriosos, victoriosos que la jornada de nuestra vida acá abajo estuviese llena de penas y de obras por causa de ellos, y además no sólo por esto, es decir, por el bien de las criaturas, sino porque el obrar en el Fiat da campo a hacer obrar a un Querer Divino, y obrando en Él son cielos que corren en aquel acto, son soles que se encierran, son bienes inmensos que surgen, en suma es aquel Fiat Divino que todo puede y todo posee”.

(3)Después continuaba mi abandono en el Supremo Querer y pensaba en las tantas verdades que mi amado Jesús me ha dicho acerca del Fiat, y Él suspirando ha agregado:

(4) “Hija mía, por cuantas verdades te he manifestado acerca de mi Querer, tantas Vidas Divinas de Voluntad mía he puesto fuera para bien de las criaturas.  Ahora, estas Vidas existen y son tantas, que podrían llenar todo el mundo de Vida de Voluntad Divina, y llevar el bien que ellas contienen en medio de las criaturas, pero como no son conocidas viven escondidas, ociosas, sin llevar el bien que cada una de las Vidas posee, ellas están todas en expectativa, esperando con paciencia divina quien les abra las puertas para hacerlas salir, y esto lo harán aquellos que se ocuparan en hacer conocer al mundo que estas Vidas existen, porque abriéndoles las puertas las ponen en camino en medio a las criaturas para hacerlas hacer a cada una el oficio que tienen, y hacerlas entregar la luz, el bien que poseen, porque ahora se encuentra que estas Vidas tienen pies y no caminan, manos y no obran, boca y no hablan, ¿qué cuenta me darán quienes tienen inactivas tantas Vidas?  Míralas hija mía como están todas en acto porque quieren caminar, obrar, hablar, y como no las hacen conocer están como si no tuviesen pies, manos y estuviesen sin voz”.

(5) Yo he mirado y ¡oh! cómo era conmovedor ver el número de estas Vidas, que era tan grande que yo no podía numerarlas, todas en acto que querían moverse, hablar, inclinarse sobre cada criatura para darle la mano y hacerla escuchar sus lecciones y entregarles el beso, el bien del Fiat Divino.

 

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24-37

Agosto 23, 1928

 

Certeza del reino del Querer Divino sobre la tierra.  Derechos de Dios

y de la criatura.  El nuevo Evangelio:  “Las verdades acerca del Fiat Divino”.  La prudencia humana hace fallar las obras más bellas.  Soledad de

Jesús y quien le hacía compañía.

 

(1) Estaba pensando entre mí:  “¿Pero será verdad que vendrá el reino de la Voluntad de Dios sobre la tierra?”  Y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, cómo ¿lo dudas?  ¿No sabes tú que están los derechos de Dios para dar este reino, y los derechos de la humanidad para recibirlo?  Porque Dios al crear al hombre, con dar su Voluntad al hombre como herencia, daba los derechos que reinase su Divina Voluntad sobre la tierra como reinaba en el Cielo, tan es verdad, que la vida del primer hombre fue comenzada en el Fiat, el cual con haber hecho sus primeros actos en Él, metía sus prendas, sus trabajos en la herencia divina, tanto, que aún ahora existen estas prendas y actos en mi Voluntad, son incancelables, y si el hombre salió de dentro de Ella, sus actos quedaron, y esto constituye un derecho a la humanidad de reentrar de nuevo en el reino perdido, porque Nosotros no vemos al hombre en sí mismo, sino vemos a toda la humana familia como si fuese una sola, y si uno sale y se separa, la humanidad queda siempre, la cual puede recibir lo que perdió aquél que salió.  Así que están los derechos de ambas partes, si esto no fuese, habría sido no una realidad que el hombre viviese en nuestro reino, sino un modo de decir, en cambio cuando Nosotros damos, damos con los hechos, tan es verdad, que la vida humana tiene su principio en el reino de nuestra Voluntad.  Si tú supieras qué significa hacer aun un solo acto en Ella, su valor es incalculable y además están los actos de mi Humanidad, los de la Reina del Cielo, hechos todos en el reino de nuestro Querer Divino, que como cabezas de la familia humana reconfirman los derechos a las criaturas de reentrar en nuestro reino”.

(3) Después de esto estaba pensativa sobre la publicación de los escritos sobre la Voluntad de Dios, especialmente sobre ciertas oposiciones, y habiéndome puesto a rezar, mi dulce Jesús se hacía ver que con sus manos se detenía el corazón, tanto era el dolor que sentía, y todo afligido me ha dicho:

(4) “Hija mía, cómo me siento doliente, habrían debido sentirse honrados, jactarse y gloriarse por hacerse conocer que son ellos los que tienen este gran honor de publicar las verdades sobre mi Santa Voluntad, honor y gloria más grande no podía darles, que llamarlos a un oficio tan alto, y en cambio quieren esconderse; cómo me duele el corazón, siento tanto dolor que no puedo contenerlo.  Las verdades sobre mi Fiat son el nuevo Evangelio del reino de mi Querer Divino, en el cual encontrarán las normas, el sol, las enseñanzas cómo ennoblecerse, elevarse a su origen y tomar el estado dado a ellos por Dios en el principio de la Creación, encontrarán el Evangelio que tomándolos de la mano los conducirá a la verdadera felicidad en la paz constante, la única ley será mi Voluntad, la cual con su pincel de amor entintado en los vivos colores de su luz, restituirá al hombre la semejanza de su Creador.  ¡Oh, cómo deberían haber codiciado el recibir y el hacer conocer un bien tan grande, en cambio, todo lo contrario!  En la Redención los evangelistas se sintieron honrados de hacer conocer quiénes eran aquellos que ponían fuera el Evangelio, para que fuera conocido por todo el mundo, y con gloria señalaron su nombre, tanto, que al predicar el Evangelio primero se dice el nombre de quien lo escribió y después se dice el Evangelio, así quiero que se haga sobre las verdades de mi Voluntad, que de todos se sepa quiénes son aquellos que han llevado tanto bien al mundo.  Pero créelo, todo es por causa de la prudencia humana, ¡ah! cuántas obras divinas ha hecho malograr en medio a las criaturas la prudencia humana, que han llegado como holgazanes a retirarse de las obras más santas, pero mi Voluntad sabrá triunfar sobre todo y burlarse de ellos, pero no puedo esconder el dolor de tanta ingratitud humana a un bien tan grande”.

(5) Después seguía mi giro en el Fiat y acompañando a mi amable Jesús en su Vida acá abajo, me daba pena cuando llegaba a aquellos momentos en que solo, solo se quedaba, ni siquiera su Mamá Celestial, como en el desierto y en las noches de la Vida pública, que apartándose de todos, casi siempre se quedaba al exterior, fuera de lo habitado, solo para rezar y también para llorar por nuestra salvación, y yo decía entre mí:  “Jesús mío, tu pequeña hija no siente la fuerza de dejarte solo, quiero ponerme cerca de Ti, y si no sé hacer otra cosa te susurraré al oído:  ‘te amo, te amo’; por tu soledad, oraciones y lágrimas dame el reino de tu Querer, hazlo pronto, ve como el mundo se precipita, tu Querer lo pondrá a salvo”.  Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y arrojándose en mis brazos para gozarse mi compañía me ha dicho:

(6) “Hija mía, gracias, en cada acto mío te espero siempre para decir:  ‘La pequeña hija de mi Querer no me ha dejado jamás solo’.  Tú debes saber que mucho me pesaba mi soledad, porque Aquél que había venido por todos y a buscar a todos, debía ser solicitado por todos, y por cada uno de ellos sentía a lo vivo la pena de la soledad en la cual me dejaban; con mi mirada indagadora iba indagando si alguno me buscaba y amaba mi compañía, y muchas veces inútilmente buscaba este consuelo.  Sin embargo tú debes saber que en tanta soledad en la cual me dejaban las criaturas no quedaba jamás solo, tenía la compañía de los ángeles, la de mi Mamá, que si bien lejana, mi Voluntad Divina me llevaba su latido y todos sus actos en cortejo en torno a Mí, que me hacían compañía, y además, desde entonces me llevaba a la recién nacida de mi Fiat con todo el grupo de los hijos de mi reino para mi compañía, porque para mi Querer Divino todos los tiempos son suyos, y tiene virtud de reducirlos a un solo punto, para tenerlos en todos los tiempos en acto continuo sin cesar jamás.  Además de esto, conforme el alma recuerda lo que Yo hice y quiere estar en torno a Mí, prepara el vacío en ella donde poner el fruto de lo que Yo hice y sufrí”.

 

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24-38

Agosto 26, 1928

 

La Divina Voluntad es más que madre, cómo crece junto y forma su

Vida.  El destello de luz de lo obrado en Ella.  El regreso del aliento

de Jesús para hacer reinar la Divina Voluntad.

 

(1) Mi vuelo en el eterno Fiat es continuo, me parece que no sé estar, ni sé detenerme en otra parte más que en Él, lo siento más que vida en mí y fuera de mí, y por cuanto corro y vuelo no encuentro más que obras, propiedad interminable y sin confín, y su Vida palpitante en todo y dondequiera, y mientras este Querer Divino se encuentra en lo alto, en lo bajo conserva todo, es actor y espectador de todo.  Ahora, mi pequeñez se perdía en el Fiat Divino, giraba por toda la Creación, y haciendo resonar mi pequeño “te amo” en cada cosa creada, pedía el reino de la Voluntad Divina sobre la tierra, y mi amable Jesús haciéndose ver que me llevaba en sus brazos para hacerme seguir los actos de su Divina Voluntad, me ha dicho:

(2) “Hija mía, ¡cuánto te ama mi Querer, más que madre te tiene entre sus brazos, y mientras te tiene estrechada a su seno te está dentro para crecer junto contigo, late en tu corazón, circula en tu sangre, camina en tus pies, piensa en tu mente, habla en tu voz, es tanto su amor, su celo, que si eres pequeña se hace pequeña, si creces crece junto contigo, y si obras te engrandece tanto, que te extiende en todas sus obras.  La madre puede dejar a su hija, puede dividirse, estar lejana; mi Voluntad jamás, porque haciéndose vida de su hija se vuelve inseparable, así que aun el quererla dejar no lo puede, porque es su misma Vida que vive y ha formado en su hija.  ¿Quién puede tener este poder y amor insuperable de formar y hacer crecer su vida junto con su hija?  Ninguno, solamente mi Voluntad, que poseyendo un amor eterno y una virtud creadora, crea su Vida en quien renace y quiere ser solamente su hija.  He aquí por eso la razón de que tú giras en la Creación, porque esta Madre de mi Voluntad Divina quiere su Vida que ha formado en ti, su hija, en todos sus actos.  Así que quien vive en mi Fiat Divino corre junto a la carrera vertiginosa, ordenada y armónica de toda la Creación, y así como la carrera ordenada de todas las esferas forma la más bella música armoniosa, así el alma que corre junto forma su nota de armonía, que haciendo eco en la patria celestial, todos los bienaventurados ponen atención y dicen:  ‘¡Cómo es bello el sonido que se oye en las esferas, porque gira en ellas la pequeña hija del Fiat Divino, es una nota de más y un sonido distinto que oímos y el Querer Divino lo lleva hasta las regiones celestiales!’  Por eso no eres tú la que corres, es mi Voluntad que corre y tú corres junto con Ella”.

(3) Después continuaba pensando en los grandes prodigios y sublimidad del Fiat Divino, y mientras me sentía perdida en Él, mi amado Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, así como el relámpago sale de las nubes e ilumina la tierra, y después se retira de nuevo en el seno de las nubes para clarificar frecuentemente con su luz la tierra, así el alma que vive en mi Querer, conforme obra hace salir sus destellos desde el seno de su humanidad y forma otras luces en el Sol de mi Fiat Divino, y no sólo eso, sino que aclara la tierra de las tinieblas del querer humano.  Sólo que el relámpago que hacen salir las nubes es luz limitada, en cambio la luz del relámpago hecho en mi Querer Divino es sin límites, y en su luz lleva el conocimiento de Él, porque el obrar en mi Querer contiene la fuerza universal, por lo tanto fuerza única, nueva creación, Vida Divina, por eso en cuanto hace su acto de destello, todas las puertas de mis obras se abren para recibir la nueva creación y el destello de luz de lo obrado por la criatura en mi Fiat, por eso todas mis obras se sienten renovadas y doblemente glorificadas, así que todas festejan al sentir la nueva fuerza creadora sobre ellas”.

(5) Después de esto mi siempre amable Jesús se hacía ver como pequeño niño en el fondo de mi pequeña alma, me estrechaba, me besaba, me daba su aliento y yo me sentía infundir nueva vida, nuevo amor, y yo le repetía lo que Él me hacía, y repitiendo sus besos me ha dicho:

(6) “Pequeña hija de mi Querer, mi aliento infundiéndose en ti te renueva, y con su potencia vivificadora destruye en ti la infección del germen del querer humano y vivifica el germen de mi Fiat Divino.  Este aliento es el principio de la vida humana de la criatura, la cual en cuanto se alejó de mi Querer perdió mi aliento, y si bien le quedó la vida, pero no sentía más la fuerza vivificadora de mi aliento, que vivificándola la mantenía bella, fresca, a semejanza de su Creador, así que el hombre sin mi aliento permanece como aquella flor que no teniendo más lluvia, viento y sol, se decolora, se seca y declinando su cabeza se dispone a morir.  Ahora, para rehabilitar el reino de mi Querer Divino en medio de las criaturas, es necesario que regrese mi aliento continuo en medio de ellas, que soplándoles más que viento les permita entrar el Sol de mi Voluntad, que con su calor destruya el mal germen del querer humano, y así regrese bello y fresco como había sido creado, y la flor enderezando su tallo bajo la lluvia de mi Gracia, levanta su cabeza, se vivifica, se colorea y tiende a la vida de mi Querer, no más a la muerte.  ¡Oh, si supieran las criaturas el gran bien que estoy preparando, las sorpresas de amor, las gracias inauditas, cómo estarían más atentos!  Y quien conoce los conocimientos de mi Querer, ¡oh, cómo pondría la vida para lanzar estos conocimientos en medio del mundo, a fin de que todos se dispusieran a recibir un bien tan grande, porque estos conocimientos tienen virtud de ayudar y facilitar las disposiciones humanas para un bien tan grande, pero la ingratitud humana es siempre la misma, en vez de preparase piensan en todo lo demás y se precipitan en el pecado”.

 

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24-39

Agosto 30, 1928

 

Diferencia entre Humanidad y Divinidad de Jesús.  Cómo el reino del

Fiat está todo preparado por Él, sólo se necesitan aquellos que lo

habiten.  El lenguaje que Jesús tuvo en la Redención y el que tiene

para el reino de la Divina Voluntad, son diferentes uno del otro.

 

(1) Mi amable Jesús se hacía ver como pequeño niño, que estrechándose a mí me hacía muchos mimos amorosos.  ¡Oh! cómo es bello verlo en su infantil Humanidad, todo amor, todo confianza; el alma siente tal confianza con Jesús porque ve en Él su Humanidad que le asemeja tanto que se hermanan juntos, se identifican y uno se transforma en el otro, así que el velo de la Humanidad de Jesús en el cual encierra dentro su Divinidad adorable, sirve como medio de confianza, en el cual la pobre criatura pierde todo el temor y se está con su Jesús toda amor, más que hijo entre los brazos de su Padre Celestial, es tanto el amor de Jesús que dice a la criatura:  “No temas, soy tuyo, similar a ti, vestido como tú, y es tanto mi amor que escondo la luz interminable de mi Majestad dentro de mi Humanidad, para hacerte estar Conmigo como una pequeña niña en mis brazos”.  En cambio cuando mi amado Jesús hace salir de Sí su Divinidad, su misma Humanidad queda eclipsada en aquella luz interminable, y yo siento la gran distancia entre yo y mi Creador, su Majestad Divina resplandeciente me aniquila, me hunde en mi polvo y no sé a donde ir para huir de su luz, porque no hay punto donde no se encuentre, yo soy el pequeño átomo que quedo abismado en su misma luz.  Me parece que estoy diciendo desatinos, por eso mejor sigo adelante.  Entonces mi sumo bien Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, el reino de mi Voluntad está todo preparado en mi Humanidad, y Yo estoy pronto a ponerlo fuera para darlo a las criaturas; se puede decir que he formado los fundamentos, he erigido las construcciones, las habitaciones son innumerables y todas adornadas e iluminadas no con pequeñas luces, sino con tantos soles por cuantas verdades he manifestado acerca del Fiat Divino; no se necesita otra cosa que aquellos que lo habiten, habrá lugar y habitación para todos, porque es vasto, más que todo el mundo.  Con el reino de mi Voluntad todo será renovado en la Creación, las cosas se pondrán en su estado primero, por eso es necesario y vendrán muchos flagelos, para hacer que la divina justicia se ponga en equilibrio con todos mis atributos, a fin de que equilibrándose deje el reino de mi Querer en su paz y felicidad.  Por tanto no te maravilles si a este gran bien que estoy preparando y que quiero dar, lo preceden muchos flagelos, es mi Justicia que reclama sus derechos, a fin de que equilibrada, se ponga en paz con las criaturas sin darles más molestia, mucho más que los hijos del reino de mi Fiat Divino no lo ofenderán más, y mi Justicia divina se cambiará para ellos en amor y misericordia”.

(3) Después de esto seguía todos los actos que había hecho Jesús en la Redención, y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, mi lenguaje fue muy diferente en la Redención de aquél que he tenido para el reino de mi Divina Voluntad, porque en la Redención mi lenguaje debía adaptarse a personas incapaces, débiles, enfermas, sordas, mudas y ciegas, y muchas sobre el borde de la tumba, por eso para hablar me serví de parábolas, semejanzas del bajo mundo, que ellos mismos podían tocar con la mano, por eso ahora les hablaba como médico y les llevaba las medicinas para curarlos; ahora como padre, que esperaba su retorno aunque fuesen hijos licenciosos; ahora como pastor que iba en busca de la oveja perdida; ahora como juez que no pudiendo atraerlas por vía de amor, buscaba atraerlas al menos con las amenazas y con el temor; y tantas otras semejanzas.  Este mi lenguaje dice que a aquellos a los cuales Yo hablaba no me conocían, no me amaban, mucho menos hacían mi Voluntad, más bien estaban lejanos de Mí, y que Yo con mis parábolas hacía las búsquedas y extendía la red para pescarlos y dar a cada uno el remedio para curarlos, pero cuantos me huían, y Yo aumentaba las búsquedas y las enseñanzas para dar luz a tantos ciegos, a fin de que salieran de su obstinada ceguera.

(5) Ahora ve cómo es diferente mi lenguaje que he tenido al manifestar las verdades sobre mi Divina Voluntad, que deben servir para los hijos del reino de Ella, mi lenguaje sobre el Fiat ha sido como el de un padre en medio a sus queridos y amantes hijos, todos sanos, y que poseyendo cada uno mi misma Vida en ellos, en virtud de mi Querer serán capaces de entender mis lecciones más altas, y por eso he pasado más adelante poniéndoles enfrente las bellas semejanzas del sol, de los cuerpos celestes, del cielo, del mismo modo de obrar divino que se extiende hasta el infinito, porque teniendo en ellos a mi Fiat Divino, tendrán en ellos a Aquél que ha creado el cielo, las astros, el sol y les dará virtud de hacer copiar en ellos todo lo que ha creado y sus mismos modos que tiene en su obrar divino; estos serán los copiadores de su Creador, y por eso Yo he sido tan magnánimo al manifestar las verdades acerca de mi Fiat, lo que no hice en la Redención, porque eran parábolas que contenían modos humanos y finitos, por lo tanto no tenían tanta materia para poderme extender tanto, en cambio las semejanzas que respectan a mi Voluntad son de modos divinos y por lo tanto hay tanta materia para decir que se vuelven inagotables, ¿quién puede medir la vastedad de la luz del sol y la intensidad de su calor?  Nadie.  ¿Quién puede dar un termino al cielo y a las múltiples obras mías divinas?  ¡Oh! si tú supieras cuánta sabiduría, amor, gracia, luz, he puesto al manifestar mis verdades sobre mi Fiat Divino, tú quedarías ahogada de alegría, tanto, que no podrías seguir viviendo, y amarías que el trabajo de tu Jesús fuese conocido, para hacer que un trabajo tan exuberante, que cuesta un precio incalculable, tenga su gloria y comunique sus benéficos efectos a las demás criaturas”.

 

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24-40

Septiembre 2, 1928

 

Las cosas creadas en virtud del Fiat Divino son como miembros al

hombre, y a él le fue dada la razón de ellas; y cómo con sustraerse

del Fiat dio un golpe y separó todos estos miembros.  Cómo la

Divina Voluntad forma sus madres a Jesús.

 

(1) Estaba según mi costumbre haciendo el giro por toda la Creación, para seguir lo que la Divina Voluntad había hecho en ella, ¡oh, cómo me parecía bella!  Cómo el Fiat Divino gozaba su triunfo, recibía su plena gloria, tenía su total dominio y extendía su Vida dondequiera y por todas partes, así que Él es luz y extendía su Vida de luz, es potencia, es orden, es pureza, y distiende su Vida de potencia, de orden, de pureza en todas las cosas creadas, y así de todo el resto de sus cualidades divinas, por lo tanto cada cosa creada es sagrada, más que una reliquia, porque dentro encierran la potencia, la Voluntad creadora, la misma Vida de Aquél que las ha creado, y yo mientras giraba sentía la necesidad de amar, de adorar, de abrazar y besar el sol, el cielo, las estrellas, el viento, el mar, porque dentro encerraban, velaban y formaban como tantas habitaciones a Aquél que las había creado.  Pero mientras mi mente se perdía en la Creación, mi dulce Jesús me ha dicho:

(2) “Hija mía, mira cómo son bellas nuestras obras, puras, santas y todas ordenadas, y si nos servimos de la Creación para formar nuestros velos, nuestras vastas habitaciones, sin embargo nos reservamos el no dar a ella ninguna razón, porque la finalidad para la que fueron creadas fue para el hombre, no para ellas, y por eso nos reservamos el dar la capacidad y la razón de toda la Creación al hombre, a fin de que él teniendo la razón de ella, nos diera la gloria de la luz del sol, del cielo, del viento y de todo lo demás, así que poníamos las cosas creadas como miembros del hombre, por lo cual él, teniendo la razón de estos miembros, se serviría de ellos para subir dentro de estos velos para reencontrar a Aquél que como rey habitaba dentro y llevarle la gloria, el amor de estos miembros a él dados, pero el hombre para poseer esto y tener la razón que habría tenido el sol, el cielo, el viento y todo lo demás, y tener las cosas creadas como sus miembros, debía poseer la Vida y el dominio de nuestro Fiat Divino, el cual le habría dado la capacidad y una amplia y suficiente razón de toda la Creación, y habría mantenido la comunicación, la unión y la inseparabilidad de todos estos miembros de las cosas creadas, porque sólo nuestra Voluntad Divina posee la total razón de todo lo que ha hecho, y Nosotros dimos esta nuestra Voluntad al hombre a fin de que le diese la razón de todas nuestras obras, porque todo salió ordenado por Nosotros y unido junto, como miembros al cuerpo del hombre, porque era él nuestro primer amor, la finalidad de toda la Creación, y por eso en él concentramos toda la razón que se necesitaba para ella.  Ahora hija mía, el hombre con sustraerse de nuestra Voluntad Divina dio un golpe y separó sus queridos y santos miembros, y por eso poco entiende del valor, de la santidad, de la potencia, de la luz, que como miembros eran ya suyos, y el Divino Artífice queda sin la gloria, el amor, el reconocimiento de la cabeza de estos miembros.  Ve entonces cómo es necesario el regreso de mi Fiat Divino en el hombre, que es la cabeza de toda la Creación, para hacer regresar el orden creado por Nosotros, para poner la cabeza en su lugar y los miembros reunidos de nuevo a quien tan bárbaramente y con su daño los tiene separados.  No lo sientes tú misma, que sólo mi Querer tiene virtud de ponerte en comunicación con toda la Creación, y dándote el vuelo te da la razón de la luz, del cielo, del mar, del viento, y queriendo animar con tu voz todas las cosas creadas, desde la más grande hasta la más pequeña, repites tu agradable estribillo:  ‘Soy yo que te amo y te glorifico en el cielo, en el sol, en el mar, en el viento y también en el pequeño pajarito que canta, en el corderito que bala, en el perfume de la flor que se eleva a Ti’.  Y así de todo lo demás.  Es la Vida de mi Fiat, que como tiene vida en toda la Creación, teniendo vida en ti te hace amar en todas las cosas que son suyas”.

(3) Yo he quedado pensativa al oír que el hombre debía, en virtud del Fiat, poseer la razón que debía poseer el sol, el mar, el viento, y mi amado Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, esto lo hace también el hombre, que en sus obras que hace no deja dentro su razón, si se forma una habitación, si tiene un terreno y en él pone diversas plantas, si hace un trabajo u otra cosa, son obras que no tienen razón, la razón se la reserva en sí, y si da razón la da a su familia, que siendo no obras, sino hijos suyos, quiere que de sus obras tengan la razón, a fin de que de ellas se sirvan según quiere el padre, y entonces recibir de ellos la gloria de sus obras.  Si esto hace el hombre, ¿por qué no podría Yo hacer otro tanto?  Es más, con más orden y obras múltiples para el bien del hombre y así tenerlo en torno a Mí, junto Conmigo y dentro de Mí, y de tal manera unido, como Dios la cabeza y él los miembros, así como la Creación sus miembros y él la cabeza de ella”.

(5) Después de esto seguía mis actos en la Redención, y deteniéndome cuando mi encantador niño Jesús estaba en Egipto, y mi Mamá Celestial arrullándolo en su pobre cuna se ocupaba en preparar los vestidos al pequeño niño, yo, poniéndome junto a la Mamá Reina, hacía correr mi te amo en el hilo que servía al vestido de Jesús, y mecía la cuna para hacer dormir a mi celestial Niño, haciéndole mis cantos de amor y pidiéndole el Fiat Divino, y mientras parecía que cerraba los ojos al sueño, con mi sorpresa lo he visto alzar su cabecita, que mirando a nuestra Mamá Divina y a mí, ha dicho con acento ternísimo:

(6) “Mis dos Mamás, mi Mamá y la pequeña hija de mi Querer, mi Voluntad Divina me las une juntas y me las hace hacer a las dos de Mamá.  ¿Por qué la Celestial Reina me es verdadera Madre?  Porque poseía la Vida de mi Fiat Divino, sólo Él le podía suministrar el germen de la fecundidad divina para hacerme concebir en su seno y hacerme hijo suyo, así que sin mi Divina Voluntad, Ella no podía absolutamente ser mi Mamá, porque ningún otro ni en el Cielo ni en la tierra posee este germen de la fecundidad divina, que ni más ni menos es el que da la capacidad de hacer concebir al Creador en la criatura.  Mira entonces, mi Querer Divino me formó la Mamá y me hizo su hijo, ahora me está formando a su pequeña hija por mamá mía, y me la hace encontrar cerca de mi primera Madre para hacerla repetir sus actos, entrelazarlos juntos y hacerla impetrar su reino, y por lo tanto hacerla repetir su germen divino y la fecundidad del Fiat Voluntas Tua en las criaturas.  Sólo mi Voluntad Divina puede todo y puede darme todo”.

(7) Después, cerrando los ojos al sueño, en el sueño repetía:  “Mis dos Mamás, mis dos Mamás”.  Cómo era tierno y conmovedor el oírlo, cómo hería el corazón verlo que interrumpía el sueño para decir:  ‘Mis dos Mamás’.  ¡Oh, Voluntad Divina, cómo eres amable, potente y admirable!  ¡Ah, desciende en los corazones de todos y pon en ellos este germen divino, a fin de que su germen fecundo te forme tu reino y te haga reinar como en el Cielo así en la tierra!

 

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24-41

Septiembre 5, 1928

 

Penas de Jesús y competencia de luz.  Los actos en el Fiat

son piedras y viento en el mar de la Divina Voluntad.

 

(1) Me sentía privada de mi dulce Jesús y deliraba por su regreso, pero ¡ay de mí!  Mientras mi pobre corazón era torturado, mi amado Jesús ha redoblado mis penas haciéndose ver todo llagado, coronado de espinas, pero tan encarnadas estas espinas que no se podían ver; qué escena tan conmovedora y dolorosa, se ha arrojado en mis brazos para ser curado, ¡oh, cómo sufría, gemía, se agitaba, yo lo he estrechado entre mis brazos, quería quitarle las espinas, pero me resultaba imposible, tan encarnadas estaban, y Jesús sollozando me ha dicho:

(2) “Hija mía, cuánto sufro, si supieras cuánto me ofenden las criaturas y cómo ellas mismas arman a mi Justicia para hacerse golpear”.

(3) Y mientras esto decía parecía que descendían del cielo rayos, llamas, granizo, para golpear a las criaturas; yo he quedado asustada, pero más espanto me daba ver a Jesús tan bárbaramente reducido.  Entonces continuaba rezando y decía entre mí:  “¡Oh, cómo quisiera convertir todo, pensamientos, palabras, obras, pasos de todas las criaturas en Voluntad de Dios, a fin de que el pecado no existiese más, quisiera eclipsarlas de luz del Querer Divino, a fin de que investidas de luz y encantadas por ella, las criaturas bajo el eclipse de la luz divina perdieran la fuerza, las pasiones, la voluntad de ofender a mi dulce Jesús”.  Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús me ha dicho:

(4) “Hija mía, conforme el alma toma el empeño de querer convertir todos los actos humanos en Voluntad mía, así forma sus rayos, que agrandándose toman la tierra como en su propio puño, y elevándose al Cielo más que rayos solares, invisten el Sol de mi Voluntad, y arrojándose en Ella forman un solo Sol, que formando como una competencia de luz, todo, Cielo y tierra sufren el encanto y el eclipse del Sol de mi Voluntad, y también mi justicia sufre el eclipse de esta luz, de modo que muchos flagelos son evitados”.

(5) Ahora, después de haber escrito por largo tiempo, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior, y tomando mi rostro entre sus manos me ha dicho:

(6) “Hija mía, quiero pagarte por el sacrificio que has hecho de escribir”.

(7) Y yo:  “Son tres noches que he escrito y no me has dado nada, me parece que ahora mucho escaseas, ni me muestras más aquella gran complacencia que me mostrabas antes cuando escribía, ni me ordenas más el escribir con aquél tu imperio amoroso como hacías antes, a mí me parece que has cambiado”.

(8) Y Jesús:  “No puedo cambiar, no es de la naturaleza divina el mutarse; la naturaleza humana se cambia, la Divina jamás, por tanto está segura que en Mí nada ha cambiado, ¿pero sabes qué quiero darte por paga?  Mi misma Vida.  Cada verdad que te manifiesto son dones de Vida Divina que te hago, y te doy la libertad que no sólo tengas para ti este gran don, sino que la puedes multiplicar para darla a quien tú quieras y a quien la quisiera recibir.

(9) Ahora, tú debes saber que cada acto, palabra, pensamiento hecho por la criatura en mi Divina Voluntad, son piedrecillas que arroja en el mar de Ella, el cual encrespándose desborda fuera para bien de todos; otras veces son tantos vientecillos, que haciendo crecer el mar de mi Fiat, forma las olas más o menos altas, según la multiplicidad de los vientecillos que forma la criatura en mi mar, y estas olas mientras se levantan, descienden de nuevo, parte en el mar y parte inundan la tierra.  ¡Oh! cómo es deleitable ver a la criatura, que ahora viene a arrojar sus piedrecillas en nuestro mar, ahora que viene como a soplar y forma su vientecillo, y el mar le sonríe con el encresparse, le hace las fiestas con el recibir el vientecillo y formar las olas, así que el alma que vive y obra en mi Fiat, nos da la ocasión de hacer surgir nuestro mar y nos da el campo para inundar la tierra y el Cielo, y como es Voluntad Divina que fluye, dispone a las criaturas a pedir el reino de Ella, y Nosotros nos sentimos que la criatura que vive en nuestro Querer Divino llama nuevamente las fiestas, los entretenimientos, los juegos del principio de la Creación con su Creador.  Todo es lícito para quien vive en nuestro Querer, y Nosotros todo la dejamos hacer, porque ella no quiere otra cosa que nuestra Voluntad y que nuestro eco resuene en ella, y ella haciéndose llevar por nuestro eco divino, ahora arroja la piedra, ahora forma el vientecillo que forma las olas, ahora gime, ahora habla, ahora ruega porque quiere que nuestro Fiat Divino sea conocido, amado y que domine sobre la tierra”.

 

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24-42

Septiembre 8, 1928

 

Interés de Dios por quien vive en su Divina Voluntad, ejemplo del

sol.  Todos los sacrificios que ha hecho Luisa para hacer conocer

la Divina Voluntad, serán conocidos.

 

(1) Me sentía oprimida por la privación de mi amado Jesús, ¡oh! cómo habría querido dar un salto a las regiones celestiales para no salir más de ellas, y así terminar para siempre con estas benditas privaciones suyas que me hacen vivir muriendo.  ¡Ah! sí, si por su bondad Jesús me hiciera llegar a su patria, no podrá esconderse más de mí, ni yo por un solo instante podré estar privada de Él.  Por eso, pronto Amor mío, terminemos de una vez para siempre con estas tus privaciones, que no puedo más; y me sentía tan amargada, porque más que espada cortante me traspasaba mi pobre alma de lado a lado.  Ahora, mientras estaba en esto, mi amado Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, ánimo, ¿no sabes tú que para quien hace mi Voluntad y vive en Ella es tanto nuestro interés, que es tenido por Nosotros como cosa nuestra, exclusivamente nuestra, inseparable de Nosotros?  Nuestro Querer Divino es inseparable de Nosotros y por cuanto se extienda su luz, el centro de Él es siempre dentro de Nosotros; símbolo de la luz del sol, que mientras se alarga y se ensancha sobre toda la tierra, tomándola en su propio puño de luz, jamás se aleja de su esfera, ni la luz queda dividida, ni pierde ni siquiera una gota de luz, porque ella es inseparable, y si se pudiera dividir no sería más verdadera luz, por eso el sol puede decir:  ‘Toda la luz es mía’.  Así Nosotros, la luz de nuestra Voluntad Divina es interminable e inseparable, y en el alma donde Ella reina la hace nuestra, inseparable de Nosotros.  Así que teniéndola como cosa nuestra, es interés nuestro de hacernos honor y de investirla tanto de todas nuestras cualidades divinas, de poder decir Nosotros y todos:  ‘En esta criatura está la Vida Divina, porque domina la luz de nuestro Fiat’.  Por eso nuestro interés de que todo debe ser santo en ella, puro, bello e investida de nuestra felicidad, todo debe dar de Voluntad Divina, como la tierra cuando es investida por la luz del sol, que pierde las tinieblas y da toda de luz, de modo que la luz hace de reina y dominando la tierra se hace alimentadora de ella, comunicándole la vida y los efectos de la luz; así nuestro Querer Divino cuando reina en la criatura, hace que se pierdan los males y pone en fuga las tinieblas, las debilidades, las miserias, las aflicciones, y como reina se hace alimentadora de luz, de fuerza, de riqueza divina y de felicidad; por lo tanto, para quien vive en nuestro Fiat pierden el lugar las amarguras, las opresiones y todo lo que da de voluntad humana, porque la luz de Él no tolera otra cosa que lo que le pertenece, y como nuestra Divina Voluntad toma todo el interés de la criatura como cosa suya, así ella pierde todos los intereses humanos y adquiere todos los intereses divinos; de aquí se ve si reina mi Voluntad Divina, si no siente más interés propio, y si lo siente significa que el alma no posee toda la plenitud de mi Fiat y hay aún pequeños huecos privados de la luz de Él, y por eso lo humano se hace sentir y llega a tomar los intereses humanos.  Por eso, fuera las amarguras, las opresiones de tu alma, pues son cosas que no te pertenecen más, a ti pertenece la luz y todo lo que puede poseer la luz de mi Voluntad”.

(3) Después de esto pensaba entre mí:  “Cuántos sacrificios se necesitan para este reino del Fiat:  Sacrificio de escribir, sacrificio de reposo y de sueño, sufrimientos, oraciones incesantes, muerte continua al querer humano para hacer que la Divina Voluntad tuviese Vida perenne, y tantas otras cosas que sólo Jesús conoce, y después de todo esto, tal vez nada se verá de bien, ninguna gloria de Dios, por lo tanto tantos sacrificios sin utilidad y sin efectos”.  Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús ha salido de dentro de mi interior, y estrechándome entre sus brazos me ha dicho:

(4) “Hija mía, ¿qué dices?  No hay sacrificio que hayas hecho que no tendrá su valor, sus preciosos efectos, porque todo lo que se hace en mi Voluntad y para implorar que sea conocida, adquieren por naturaleza Vida Divina y virtud comunicativa, de modo de comunicar a los demás la Vida Divina y la virtud que poseen, tanto, que ahora, todo lo que has hecho y sufrido está delante a Dios en acto implorante para obtener que las criaturas se dispongan y que Dios conceda un bien tan grande.  Cuando después mi Voluntad sea conocida y su reino efectuado, entonces todas las palabras que has escrito, las noches en vela, tus incesantes oraciones, tus giros en la obra de la Creación y Redención, tus largos años de cama, tus penas y sacrificios, brillarán como rayos de sol, como diamantes y piedras preciosas de valor infinito, que poco a poco reconocerán aquellos que tendrán el gran bien de conocer mi Querer, y de vivir en su reino; es más, conocerán que los fundamentos, las construcciones, están cimentadas por los tantos sacrificios de aquélla a quien le ha sido confiada la misión de hacer conocer el reino de mi Querer, todo se conocerá claramente, también aquellos que han contribuido, te han dirigido, te han ordenado escribir y se han interesado en hacer conocer con palabras o con escritos lo que respecta a mi Fiat Divino, y esto es nada, todo el bien que harán aquellos que poseerán el reino de mi Fiat, la gloria que me darán, descenderá y subirá de nuevo a aquellos que han sido principio y causa de tanto bien, y aunque tú estés en el Cielo, la virtud comunicativa de mi Querer que ha hecho vida en ti sobre la tierra, te pondrá en comunicación, tendrá todas las vías abiertas entre tú y ellos, así que tu vida y todo lo que has hecho y sufrido estará en medio a ellos, y todo lo que harán ellos tendrá su principio en ti, porque una es la Voluntad Divina de la una y del otro, y si tú supieras la gloria, los contentos, las satisfacciones que te vendrán, amarías el sacrificarte de más para que mi Voluntad sea conocida y domine en medio a las criaturas”.

 

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24-43

Septiembre 10, 1928

 

Quien obra en la Divina Voluntad abre tantas puertas entre el Cielo y

la tierra, por cuantos actos hace.  Gloria de Adán en el Cielo; cómo sus

actos hechos antes de caer en el pecado quedaron íntegros y bellos;

él quedó herido.  Cómo en Adán se conoce en el Cielo

lo que Dios hizo en la Creación.

 

(1) Estaba siguiendo todo lo que la Divina Voluntad había hecho en la Creación y Redención, no habría querido dejar ningún acto suyo sin el pequeño acto mío como su compañía y homenaje perenne de gloria y de amor a un Querer tan Santo.  Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, cómo estoy contento de que no dejes a mi Voluntad Divina aislada en tantas obras suyas, hechas no para Sí, que no tenía necesidad de ellas, sino sólo por amor de la criatura.  Tú debes saber que conforme tú pasas de una obra nuestra a la otra para reconocer nuestro amor en ellas, para darnos amor y gloria, así Nosotros encontramos la correspondencia de nuestro amor en quien reconoce nuestras obras.  ¡Cómo es amargo y doloroso hacer el bien por puro amor y no ser reconocido!  Y cuando encontramos quien las reconoce, nos sentimos como pagados por lo que hemos hecho, porque amor hemos dado y amor recibimos, y damos libertad a quien vive y obra en nuestra Voluntad Divina de establecer tantos vínculos entre el Cielo y la tierra, de abrir tantas puertas de comunicación, de poner tantas cadenas para hacer subir sus actos al Cielo y hacer descender tantas gracias en provecho de todas las criaturas, porque estas nuestras obras, la de la Creación y la de la Redención, han sido hechas sobre la faz de la tierra y tienen virtud de abrir el Cielo, y nos servimos para hacerlo abrir por medio de ellas, de quien obra en nuestra Divina Voluntad”.

(3) Y mientras esto decía me hacía ver tantas puertas abiertas en el Cielo, de las cuales descendían tantas cadenas de oro que vinculaban la tierra por cuantas obras había hecho mi dulce Jesús.  Después seguía mi giro en las obras de la Majestad Suprema, y llegando al punto de la creación del hombre pensaba entre mí:  “Adán, el principio de su vida la hizo en la Divina Voluntad, así que sus pensamientos, palabras, obras y pasos estaban animados por la unidad del Fiat, el cual abraza todo y contiene todo sin que nada se le escape, por lo tanto sus actos poseían la totalidad y plenitud de todos, y de todos los bienes, y si un solo acto hecho en este modo, en la unidad del Fiat que abraza todo, es un acto que puesto junto a todos los otros actos de las criaturas, éstos no pueden equivaler a este acto solo, Adán, que tuvo un período de vida en esta unidad del Fiat, ¿quién sabe cuantos actos pudo hacer?  Así que su gloria en el Cielo será grande y tal vez supera todo, quitada la Soberana Reina que formó vida completa en la Divina Voluntad.  Es verdad que Adán pecó y salió de esta unidad de Voluntad Divina, pero si salió él sus actos quedaron, porque creo que ninguna fuerza, ni divina ni humana puede destruir un solo acto hecho en esta unidad del Fiat que abraza todo y posee todo, Dios mismo no puede aniquilar un acto similar, pues debería destruir su misma Voluntad Divina, lo que no puede hacer, porque siendo eterna e infinita, sin principio y sin fin, es intangible a todo, y ninguno la puede tocar”.  Luego, mientras mi pobre y pequeña mente se perdía en éstos y otros pensamientos, de los cuales habría querido liberarme para pasar a otra parte, mi amado Jesús, haciéndose ver me ha dicho:

(4) “Hija de mi Supremo Querer, a ti nada quiero esconderte, porque para quien vive en Él, mi mismo Querer se hace revelador de lo que ha hecho por amor de la criatura y de lo que ha hecho la misma criatura en Él, porque la lleva en su seno como triunfo de sus obras.  Ahora, tú debes saber que verdaderamente Adán posee en el Cielo una gloria que ningún otro, por cuan santo sea, le es dada, fuera de la Mamá Celestial, porque ningún otro posee un solo acto en la unidad de mi Voluntad Divina; era justo y decoroso para nuestra Majestad Divina que la primera criatura salida de nuestras manos creadoras, poseyera más gloria que todos los demás, mucho más que el primer período de su vida fue hecho como Nosotros queríamos, se puede decir que era Vida nuestra, Voluntad y obras nuestras que corrían en él; ¿cómo poder destruir este primer período de la vida de Adán, si era más nuestra que suya?  Es inútil el pensarlo, lo que se hace en nuestra Divina Voluntad queda intangible, ninguno lo puede tocar, porque entran en el orden divino e infinito, y si bien resbaló y cayó, pero sus actos hechos hasta entonces quedaron íntegros y bellos, tal y como los había hecho, entonces él quedó herido, enfermo, desfigurada nuestra imagen en él, porque no estaba más en él nuestra Voluntad Divina que había tomado el empeño de conservarlo bello, fresco, fuerte, santo, todo en orden a Nosotros como lo habíamos creado, porque Adán mismo la había rechazado, pero sus obras hechas hasta que tuvo la desventura de caer, que poseían la unidad de nuestro Fiat, no sufrieron ningún cambio, porque también Nosotros éramos celosos de estos actos que tanto nos habían glorificado y nos habían puesto en fiesta al ver que el hombre, nuestro hijo, se elevaba hasta Nosotros para absorber en él nuestros modos divinos, nuestra semejanza y llevarnos en la unidad de nuestro Querer alegrías, felicidad, la correspondencia y la sonrisa de todas las cosas creadas; Nosotros estábamos raptados al ver a nuestro amado hijo, la obra de nuestras manos viviendo en nuestra Voluntad, como en casa nuestra, tomando de lo nuestro nos podía llevar nuevas felicidades y alegrías sin fin; hija mía, el primer período de la vida de Adán es un período inolvidable para Nosotros, para él y para todo el Cielo.  Después de caído en la culpa, él quedó como un ciego que antes de perder la vista ha hecho tantas obras bellas de llenar cielo y tierra, ¿quién puede decir que no son obras hechas por él, sólo porque voluntariamente perdió la vista, y que no pudiéndolas repetir más, porque es ciego, quedan sin valor aquéllas que ha hecho?  Ciertamente que no; o bien una persona que se aplica a estudiar las ciencias, y a mitad del estudio no quiere seguir adelante, y sólo porque no sigue adelante se pueden quitar o destruir el bien de las ciencias que ha adquirido?  Ciertamente que no.  Si esto sucede en el orden humano, mucho más y con más validez y certeza en el orden divino.  Entonces Adán en virtud del primer período de su vida inocente y hecha toda en la unidad de nuestro Fiat, posee tal gloria y belleza que ninguno lo puede igualar, y sólo al verlo, todos los bienaventurados reconocen cuan bella fue, majestuosa, enriquecida de tanta gracia, la creación del primer hombre, al mirarlo se ve en él el bien incalculable de la Divina Voluntad en la criatura, la alegría y la felicidad que puede poseer, y sólo en él, como dentro de un espejo, ven los bienaventurados cómo fue creado el hombre, el amor exuberante que le dimos, las riquezas con las que lo enriquecimos, cómo todo le dimos, por cuanto la criatura podía contener, hasta desbordar fuera y poder inundar toda la tierra.  Si esto no fuese, que en Adán no se viera toda la magnificencia de la obra de nuestras manos creadoras, ni siquiera en el Cielo se podría conocer lo que hicimos de grande en la Creación y lo que hace y puede hacer la criatura en nuestra Divina Voluntad, es nuestro Amor que lo exige y también nuestra justicia que quiere tener en el Cielo la realidad de aquella imagen, cómo fue creado el hombre y no algún otro, sino aquél mismo que salió de nuestras manos creadoras, a fin de que si no lo conoce en la tierra, lo conozca en el Cielo, miran su origen en Adán, y agradecidos me dan las gracias y ruegan que venga a reinar mi Fiat sobre la tierra y forme otras imágenes más bellas que Adán, porque él no fue obra completa en mi Querer Divino, sino período de vida, sólo la Soberana Reina posee vida y obras completas en mi Fiat, por eso no hay quien la pueda igualar, y mi Querer quiere hacer otras vidas completas en Él para repetir lo que hizo en la Creación y hacer conocer a la tierra en qué modo y orden fue creada la criatura y lo que puede hacer de grande, de bello, de santo mi Divina Voluntad en ella.

(5) Además de esto tú debes saber que hasta ahora no he manifestado a ninguno, ni las grandes dotes de Adán, ni la sublimidad, grandeza y santidad suyas, porque vivió en su primer período de su vida en la unidad de mi Querer, y en virtud de estos actos suyos hechos en Él, su gran gloria que goza en el Cielo; más bien pensaban muchos que como se deslizó en la culpa, a lo más pudiera tener una gloria común a todos los demás bienaventurados, o tal vez menos que los demás, pero queriendo restablecer de nuevo el reino de mi Divina Voluntad, siento en Mí una necesidad de amor de manifestar la primera época de la Creación y el primer período de la vida de Adán, toda de Voluntad Divina y su gloria que goza en el Cielo en virtud de Ella, a fin de que conociendo las otras criaturas tanto bien, se dispongan y suspiren el Fiat Divino como en el Cielo así en la tierra”.

 

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24-44

Septiembre 16, 1928

 

La Virgen al concebir, concibió el reino del Fiat; al nacer nos

restituyó los derechos de poseerlo.  Dificultad en el escribir.

Heridas que recibe Jesús.

 

(1) Mi abandono en el Fiat es continuo, y mientras seguía sus actos, mi pobre mente se ha detenido a pensar en la Concepción de la Celestial Reina y en su gran fortuna de ser preservada de la mancha original, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, el germen con el cual fue concebida la Soberana Celestial fue tomado de la estirpe humana, porque también Ella tuvo su vida humana como todas las otras criaturas, como la tuve también Yo, pero con esta gran diferencia, no concedida a ninguna otra criatura, que en este germen humano, antes de que fuera concebida su bella alma, mi Fiat, con su Omnipotencia, concentró sus rayos en este germen y con su luz y calor aniquiló e hizo morir lo que de mal había en él, purificándolo del todo y volviéndolo puro y santo y exento de la mancha de origen, y después fue concebida en este germen la Inmaculada Niña.  Así que todo el portento de la Inmaculada Concepción fue obrado por mi Divina Voluntad, no hizo otro germen humano, ni lo destruyó, sino lo purificó y con su calor y luz le quitó todos los humores que había contraído este germen por el pecado de Adán, e hizo regresar el germen humano en Ella tal como había salido de nuestras manos creadoras; por eso en cuanto fue concebida la pequeña Virgen Reina, así fue concebido en Ella y en las generaciones humanas el reino de mi Divina Voluntad, porque Nosotros al formar y dar a una criatura gracias sorprendentes, miramos en ella la humanidad de toda la familia humana como si fuera una sola.  Mira entonces, en cuanto fue concebida la Virgen en este germen exento de toda mancha, que fue obra del Fiat Divino, así quedó concebido de nuevo en la humanidad su reino divino, y en cuanto la Inmaculada Virgen nació, así fue restituido el derecho de poderlo poseer.  Ahora, al venir Yo a la tierra a tomar carne humana me serví del germen de la Soberana del Cielo, y se puede decir que junto con Ella trabajamos para formar de nuevo este nuestro reino en las generaciones humanas, por lo tanto no queda otra cosa que conocerlo para poseerlo, y por eso estoy manifestando lo que pertenece al reino y a mi Voluntad Divina, a fin de que la criatura recorra sus caminos, siga nuestros pasos y entre en posesión de Ella, y mi Divina Voluntad con su calor y luz repetirá el prodigio de quitar los humores nocivos que posee el germen humano, y para estar segura, pondrá el germen de su luz y calor y se constituirá vida del germen, y así se intercambiarán la posesión:  Mi Divina Voluntad tomará posesión del germen para formar en él su Vida de luz, de calor y santidad, y la criatura regresará a tomar de nuevo posesión del reino de mi Fiat Divino.  Entonces mira hija mía, todo está preparado, no se necesita otra cosa que hacerlo conocer, y por eso Yo tengo tanta premura de que se conozca lo que respecta a mi Divino Querer, para poner en las criaturas el deseo de poseer un bien tan grande, a fin de que mi Voluntad, atraída por los deseos de ellas, pueda concentrar sus rayos luminosos y con su calor cumplir el prodigio de restituir el derecho de poseer su reino de paz, de felicidad y de santidad”.

(3) Después de esto, debiendo escribir lo que Jesús me había dicho, me resultaba casi imposible, y haciendo el primer intento, el segundo y el tercero, y viendo que no lo conseguía, pensaba entre mí que el bendito Jesús no quería que yo escribiera más, y por eso también yo no debía quererlo, así que he quitado el pensamiento de esforzarme más, pero después he querido probar de nuevo y parece que lo he conseguido, y con más facilidad que las otras veces, entonces pensaba entre mí:  “¿Y por qué tantos sacrificios, tantas fatigas, pruebas y más pruebas para escribir sin poderlo hacer, y después de tantas fatigas hacerlo con facilidad?”  Y mi dulce Jesús saliendo de mi interior me ha dicho:

(4) “Hija mía, no te preocupes, he querido gozar un poco de ti y gustar el dulce extracto de tus sacrificios.  Conforme tú intentabas escribir y no podías y volvías a intentarlo, Yo me sentía herido por tu amor al quererte sacrificar en escribir para cumplir mi Divina Voluntad, y Yo para gozar de las heridas que me hacías, te hacía imposible el tener los ojos abiertos para escribir, ¿no quieres que tu Jesús se divierta contigo y goce un poquito?  Además de esto, tú debes saber que el sacrificio para cumplir mi Voluntad forma la sangre pura, noble y divina al alma, como el alimento forma la sangre al cuerpo, y Yo mojando en esta sangre mi pincel de amor, me divierto formando en ella, más bella, más graciosa, mi imagen en la criatura, por eso déjame hacer y piensa sólo en hacer mi Divina Voluntad, y Yo haré alguna cosa de más bello en la pequeña recién nacida de mi adorable Voluntad”.

 

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24-45

Septiembre 21, 1928

 

Dios desde el principio de la Creación ha hecho siempre el

asedio al querer humano.  Valor de los actos hechos en

el Divino Querer.  Ejemplo del sol.

 

(1) Seguía mi giro en la Creación para hacer compañía a todas las obras del Fiat Divino, y junto con Él, ¡oh, cómo me sentía rica de luz, poseedora de todo, me parecía que todo era mío porque el Querer Divino todo me daba, y yo al girar en Él todo recibía!  Y mi dulce Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:

(2) “¡Oh! cómo es rica y dominadora la pequeña hija de mi Querer Divino en medio de nuestras obras, ellas son tantas que no puede abrazarlas todas, y Nosotros gozando al verla en medio de nuestras obras le vamos repitiendo:  ‘Todo es tuyo, por ti lo hemos creado, para verte rica, bella y dominadora’.  Y tú haciéndonos competencia nos dices:  ‘Cuántas cosas bellas tengo para daros, todas vuestras obras son mías y yo os las regreso en vuestros brazos como gloria y triunfo de vuestras obras’.  Así que desde que creamos la Creación hemos dado siempre, siempre al hombre sin cesar jamás, y él nada nos ha dado, y si intentaba darnos eran cosas extrañas a Nosotros, míseras, no dignas de Nosotros.  En cambio, cuando sea reconocida nuestra Voluntad Divina y la criatura viva en Ella, tomará posesión de nuestras obras, entonces Nosotros cesaremos en el dar, porque hemos dado bastante, tanto, que ella no podrá abrazarlas todas y la criatura comenzará a dar a su Creador, y nos dará no cosas extrañas e indignas de Nosotros, sino cosas nuestras, los frutos de nuestras obras, ¡oh, cómo nos sentiremos glorificados, amados, honrados!  Así que el conocimiento del Fiat Divino, el retorno de su Vida en medio de las criaturas, abrirá la competencia entre Creador y criatura, y ella podrá darnos y Nosotros la podremos hacer poseer, por eso será el retorno de nuestras obras a nuestro seno, por eso tu vuelo en el Fiat Divino sea continuo, a fin de que todo te demos y todo puedas darnos.

(3) Además de esto, quien vive en nuestro Querer vive de luz, y Él tiene virtud, con la fuerza de su luz, de destruir todos los males, de quitar la vida a las pasiones, de hacer huir las tinieblas.  Así que la Divina Voluntad con su luz tiene virtud de volver incapaz a la criatura para hacer y recibir algún mal, ¿quién puede guerrear con la luz?  Ninguno.  ¿Quién puede decir, puedo impedir el paso a la luz?  Ninguno, y si alguno intentara hacerlo, la luz se reiría de él y con su virtud triunfadora lo inviste, le pasa por encima, por debajo, por todas partes y burlándose de él, mientras hace su curso lo tiene bajo su fuerza y presión de luz, a menos que vaya a esconderse en algún oscuro abismo, ¿no lo hace así este sol?  Mucho más el Sol de mi Voluntad, el alma que vive en esta luz no hace otra cosa que ensanchar la capacidad de su inteligencia para poder recibir más luz, así que cada acto hecho en mi Fiat Divino, forma con su luz el vacío en la mente humana para poderle comunicar otra luz mayor”.

(4) Después de esto estaba pensando en cómo podía venir el reino del Fiat Supremo, y mi dulce Jesús ha agregado:

(5) “Hija mía, todas las cosas en mis manos pueden ser medios para obtener el intento de que mi Divina Voluntad sea conocida y reine en medio a las criaturas.  Yo haré como un rey cuando quiere que una ciudad se rinda a su dominio, pone el asedio, le hace tocar con la mano que si no se rinden los hará morir de hambre, y aquel pueblo, cuando ve que le faltan los medios de la vida para vivir, se rinden y el rey quitará el asedio, y dominante entrará en la ciudad, y provee en modo sobreabundante a todos los medios de la vida, les da las fiestas, las diversiones y vuelve a aquel pueblo feliz.  Así haré Yo, pondré el asedio a la voluntad humana, amargaré y destruiré lo que sirve para alimentarla y por eso sucederán muchos castigos, los cuales no serán otra cosa que el asedio que haré a todo lo que es humano, de modo que cansados, desilusionados, sentirán la necesidad de que mi Fiat Divino reine en medio a ellos, y Él, no apenas vea que lo suspiran, tomará el dominio, los abundará de todo y los volverá felices.  Por eso tú no te preocupes, Yo sé cómo debo disponer todos los eventos para obtener el intento”.

(6) Después pensaba entre mí en el gran valor de nuestros actos hechos en el Fiat Divino, que mientras es uno el acto se puede extender a todos, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(7) “Hija mía, así como la luz del sol con un solo golpe de luz da luz a toda la criatura, de modo que al mismo instante y con un solo acto da luz a la mirada, a la boca, a las manos, a los pasos, en todas partes, no tiene necesidad de repetir tantas veces su acto de luz por cuantos miembros tiene la criatura, sino basta un solo acto de luz para todo, para hacer que cada miembro y objeto tenga su luz toda propia, así los actos hechos en mi Querer Divino, siendo hijos de la luz de mi Divina Voluntad, con un solo acto pueden hacer luz a todos, se pueden extender dondequiera, porque es virtud y propiedad que tiene en sí misma la luz de mi Fiat Divino, que con un solo acto suyo puede dar luz a todos, y si diferencia puede haber, es por parte de quien la recibe, porque quien está dispuesto toma el bien de la luz y se aprovecha de él, quien no está dispuesto, a pesar de que se siente lleno de luz no toma el bien que ella contiene, sucede como al sol, el cual da luz a todos sin que ninguno pueda decir:  ‘A mí no me da su luz’.  Y como todos pueden recibirla como les place, no suscita ningún celo, sin embargo puede haber gran diferencia:  Quién se sirve de la luz para trabajar y con eso forma su ganancia, quién goza la luz y se queda en ocio y no gana nada, quién se sirve de ella para divertirse, quién para pecar; así que la luz no se cambia, es siempre luz y hace su oficio de luz, pero quienes la reciben no todos se aprovechan de ella, ni le dan el mismo uso.  Así es mi Divina Voluntad, y los actos hechos en Ella son siempre luz, pero aquellos que sacan provecho de esta luz son los dispuestos”.

 

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24-46

Septiembre 24, 1928

 

Cómo es Voluntad de Dios que quiere dar su reino, pero la criatura

se debe disponer.  Ejemplo de un padre.  Finalidad única de toda

la Creación:  Que el Fiat reine en medio de las criaturas.  Modo

que tiene Jesús en el decir sus verdades.

 

(1) Estaba pensando entre mí:  “Jesús ama tanto, suspira, quiere darnos el gran don del reino de su Fiat, ahora, ¿por qué quiere que se le ruegue para dárnoslo?  Y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, es cierto que es Voluntad mía que quiero dar el reino de mi Querer Divino, no puedo hacer menos que querer y suspirar de haceros el gran don de Él, si esto no fuera así, o sea, que no suspirara el regreso del hombre en la morada de mi Divina Voluntad, iría contra el orden de nuestra obra creadora, que con suma sabiduría creó al hombre para que viviese de lo nuestro y morase en el reino de nuestro Fiat, dado a él, por Nosotros, como su herencia.  Por eso el hombre saliendo de Él formó el desorden en nuestra obra creadora, ¿y cómo podemos tolerar el que quede desordenada nuestra obra más bella?  Han pasado siglos y siglos, pueden pasar otros siglos, pero no nos cambiaremos, será siempre nuestro punto más importante, nuestra única finalidad e interés especial, el que nuestra obra creadora sea restaurada y reordenada tal y como salió de nuestras manos creadoras y viva en el reino de nuestro Querer Divino.  Nosotros nos encontramos en nuestra Majestad Adorable como un padre que ya tenía a su hijo feliz, con una gran belleza que le daba alegría y felicidad, y que como dueño vivía de la herencia del padre, dada a él por su padre; este hijo voluntariamente salió de la herencia paterna y se volvió infeliz y despedazó las bellas y puras alegrías entre padre e hijo; ahora, ¿cuál no sería el dolor del padre, los suspiros, las lágrimas, y su voluntad irremovible de que su amado hijo regresase feliz?  Mucho más que la herencia dada al hijo existe, la tiene el padre mismo en consignación y suspira que él tome de nuevo la posesión de ella, pero en tanto dolor de este padre, lágrimas y suspiros, es voluntad decidida, quiere que su hijo infeliz desee, ruegue que le sea regresada su herencia paterna, su felicidad perdida, esto dispone al hijo a recibir y apreciar su estado feliz, el regreso de su herencia, y el padre, ahogado de amor hacia su amado hijo dirá:  ‘Tu pedir ha formado un derecho sobre mi corazón que se quema por ti, toma de nuevo lo que perdiste, te lo has merecido, estoy contento porque te veo feliz y puedo decir que mi hijo no es más infeliz, sino feliz’.  Ahora, más que padre somos Nosotros, más bien el amor del padre es una sombra comparada al nuestro, y nuestra Voluntad Divina es irremovible, ninguno podrá cambiarla, la infelicidad del hombre es un desorden a la obra de la Creación, y queremos nuestros derechos en nuestra obra, tal y como salió queremos que nos regrese, nuestro amor nos ahoga, nuestra justicia lo exige, nuestra bondad lo reclama, nuestra misma felicidad lo suspira y no tolera la infelicidad en nuestra obra, nuestra Divina Voluntad haciéndonos corona nos vuelve inmutables y quiere que su reino sea poseído, pero a pesar de esto queremos que la criatura ruegue, suspire el bien que le queremos dar, y esto forma un derecho sobre nuestro corazón paterno y un apoyo en el corazón de él para poder recibir lo que queremos dar y así poderle decir en nuestro énfasis de amor:  ‘Hijo mío, te lo has merecido, y Nosotros te hemos dado lo que queríamos darte’.  Quien pide se dispone, lo que se obtiene con el rogar se aprecia, se tiene custodiado, y como el conocer mi Querer Divino, el poseer su reino no es un bien individual, sino general, para obtenerlo te hago pedir por todos, a nombre de todos y de cada uno de los pensamientos, palabras y actos de criatura, para hacerte formar el derecho en nuestra Paternidad Divina, de que todos puedan recibir el reino de nuestro Fiat, y las disposiciones en ellos para poseerlo.  Así hizo la Reina del Cielo para implorar el reino de la Redención, por todos y por cada uno tuvo una oración, un suspiro, un acto, no dejó que se le escapara ninguno y con esto daba el derecho a cada uno para poder recibir a su Redentor; así hice Yo para redimirlos, y así quiero que hagas tú para el reino de mi Divina Voluntad”.

(3) Después de esto pensaba:  “¿Y por qué el Señor tiene tanto interés y ama tanto que su Santa Voluntad sea conocida y reine en medio a las criaturas?”  Y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, porque la primer finalidad, acto y fin de la Creación, fue que nuestra Divina Voluntad reinase, y para reinar es necesario conocerla; fue Ella la que salió al campo de acción en la Creación, la que con su Fiat creador se imponía sobre la nada y creaba cielos, soles y tantas obras bellas, y también al hombre, y en todas las obras que creaba ponía el sello de su Fiat Omnipotente como señal imborrable, porque dentro de cada una de sus obras quedaba dentro como rey dominante en su reino, así que el fin de la Creación no fue nuestra potencia, nuestra bondad, nuestra justicia, nuestra inmensidad, y similares, y si todos nuestros atributos concurrieron, fue como consecuencia, pero no como finalidad, y si no obtenemos el fin, es para Nosotros como si nada hubiésemos hecho, y como todas las cosas creadas fueron hechas para el hombre y el hombre para Nosotros, he aquí que por necesidad de amor, por derecho de justicia, por honor y decoro nuestro y de todas nuestras obras y para cumplimiento de nuestra finalidad, queremos que nuestra Voluntad Divina reine en el hombre como principio, vida y fin de todo su ser.  Si tú supieras cuánto sufre mi Fiat al mirar al hombre, lo mira y dice en su dolor:  ‘Lo hice con mis manos creadoras, es obra mía, es él en quien tanto me deleité al crearlo, y sin embargo no estoy dentro de él, como en mi reino, rompió mi sello y poniéndome fuera me destruyó la finalidad por la cual le di la vida’.  Mira entonces cómo es de absoluta necesidad el que mi Voluntad Divina sea conocida y reine, y hasta en tanto que esto no sea, nuestras obras más bellas no pueden producir en provecho del hombre los bienes que contienen, la misma obra de la Creación está sin cumplimiento”.

(5) Después pensaba:  “¿Y por qué mi amado Jesús no habla tan frecuentemente como antes sobre su mismo Fiat?”  Y Jesús ha agregado:

(6) “Hija mía, es nuestra costumbre dar poco a poco las verdades que queremos manifestar, porque la criatura es incapaz de recibir juntas en su alma todas nuestra verdades, y al mismo tiempo nos servimos de esto para hacer madurar en ella la vida de la verdad que hemos manifestado, y tomando sumo deleite al ver en la criatura maduradas las obras bellas que producen la vida de nuestras verdades, nos sentimos atraídos por la belleza de nuestras manifestaciones a manifestar otras verdades, y por eso damos el tiempo, para tener tiempo y ocasión de tomar el deleite de hacer otras comunicaciones.  ¿No hicimos lo mismo en la Creación?  Podíamos crear todo junto y con un solo Fiat todo lo que existe, pero no lo hicimos; cuando nuestro Fiat se pronunciaba y salían nuestras obras, Nosotros nos deleitábamos en mirar la belleza y magnificencia de nuestras obras, y éstas nos atraían para pronunciar otros Fiat para formar otras obras bellas.  Así estoy haciendo contigo, ¿no sabes tú que lo que respecta a mi Divina Voluntad, a su reino, no es otra cosa que el seguimiento de la Creación, narración que debería haber sido hecha al hombre si no hubiese pecado, y hubiera poseído el reino del Fiat?  Pero como rechazó mi Voluntad Divina, interrumpió la narración de la historia de mi Voluntad, mucho más que no había más razón para hacerla, no poseyendo más su reino.  Y después de tantos siglos ha retomado su narración para hacerse conocer, señal de que quiere dar su reino, por eso lo que te manifiesto acerca de mi Divina Voluntad no es otra cosa que un seguimiento, y seguir el principio de la Creación para narrar la Vida de la Divina Voluntad”.

 

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24-47

Septiembre 28, 1928

 

Quien vive en el Querer Divino puede formar la luz.  Cada verdad

acerca de Él contiene una felicidad distinta la una de la otra.

 

(1) Mi abandono en el Fiat Divino es continuo, me parece que Él no me deja ni siquiera un instante, y yo sintiendo en mí y sobre de mí su luz, su fuerza creadora, su Vida que mientras está en mí tiene siempre qué darme, ¿y qué cosa me da?  Me da siempre nueva luz, nueva fuerza creadora, nuevo crecimiento de su misma Vida, de modo que me siento como una esponja empapada de Voluntad Divina, y a pesar de que mi dulce Jesús me tiene casi privada de su adorable presencia, o a lo más se presenta como algún rayo fugitivo, la luz de su Fiat Divino no me deja jamás, y si mi pobre corazón se siente en acto de sofocarse por el dolor de estar privada de Jesús, la luz del Fiat dardea más fuerte y me eclipsa el dolor, y sintiéndome inseparable de Él me hace seguir sus actos divinos.  Después, mientras seguía los actos del Querer Divino, mi amado y sumo bien Jesús, saliendo de dentro de la luz de su Fiat me ha dicho:

(2) “Hija mía, en cuanto el alma se pone en acto de hacer su acto en mi Divina Voluntad, se pone en la fuente de la luz de Ella y ahí forma su luz, y si tú supieras qué significa poder formar la luz, qué gloria, qué honor, que la criatura adquiera la virtud de poder formar la luz; a ninguno le es dado el poder formar la luz, sólo para quien vive en mi Querer Divino, porque Él nutre al alma de luz y ella, nutriéndose de luz adquiere el don y la propiedad natural de formar la luz y, ¡oh! cómo es deleitable para Nosotros el ver que la criatura, en la fuente de nuestra luz forma la suya para dárnosla y decirnos:  ‘Majestad Adorable, luz eterna Tú eres y luz me das, y yo te llevo mi pequeña luz como el más grande homenaje, el amor más intenso que exprimiendo la esponja de mi pequeño ser, impregnada en tu luz, ahí forma la mía para dártela a Ti’.  Por eso entre el alma y Dios se forman tantas bellas escenas de luz, con la armonía de todos los colores que la luz posee.  ¿Qué cosa no posee la luz?  Colores, dulzuras, perfumes, gustos de toda especie, así que las escenas se alternan, una más bella que la otra; he aquí por esto que el vivir en mi Fiat Divino llama en sí el principio de la Creación y nos repite las alegrías, las fiestas del principio de Ella, la criatura entra en el orden nuestro, en nuestros actos y nos da alegría y felicidad, y Nosotros vamos sellando sobre su frente nuestra semejanza”.

(3) Después de esto seguía mis actos en el Divino Querer, y mi dulce Jesús ha agregado:

(4) “Hija mía, gracias grandes te he hecho a ti, y por medio tuyo a todo el mundo al manifestarte tantas verdades acerca de mi Divina Voluntad, porque no sólo mis verdades son Vidas Divinas que mi suma bondad pone fuera, y biloca esta su Vida por cuantas verdades manifiesta, sino que cada una de estas Vidas contiene una felicidad distinta la una de la otra para comunicar a las criaturas, y una gloria diversa la una de la otra que las criaturas pueden dar a Aquél que las ha manifestado; pero estas felicidades serán comunicadas a las criaturas cuando conozcan estas verdades.  Ellas están como tantas reinas, cada una de las cuales posee propiedades extensas y distintas la una de la otra, y están esperando que los pueblos conozcan que existen estas reinas, y que contienen sus propiedades y suspiran y quieren enriquecer y volver feliz a aquellos por causa de los cuales han sido puestas fuera de nuestro seno divino.  Y si tú supieras cómo queda sofocado nuestro amor al haber sacado tanta felicidad de nuestro seno paterno, por cuantas verdades hemos manifestado, y ver que las criaturas no gozan estas felicidades, ni nos dan la gloria que deberían darnos, porque ellas ignoran tanto bien, y sólo porque no quieren ocuparse en hacer un bien y gracias tan grandes, esto es un dolor para Nosotros que tú no puedes comprender, por eso ruega, ruega incesantemente que mi Divina Voluntad sea conocida y reine en medio a las criaturas, a fin de que como padre pueda partir el pan de la felicidad a mis hijos”.

 

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24-48

Octubre 3, 1928

 

Intercambio entre Jerusalén y Roma.  Dios al crear al hombre puso

en él tantos gérmenes de felicidad por cuantas cosas creaba.

 

(1) Mi pobre mente pensaba en tantas cosas acerca de la Divina Voluntad, especialmente en cómo podía venir su reino, cómo podía difundirse y tantas otras cosas que no es necesario escribirlas en el papel, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, si Roma tiene el primado de mi Iglesia, se lo debe a Jerusalén, porque el principio de la Redención fue propiamente en Jerusalén; de aquella patria escogí de la pequeña ciudad de Nazaret a mi Madre Virgen; Yo nací en la pequeña ciudad de Belén; todos mis apóstoles fueron de dicha patria, y si bien ésta, ingrata, no quiso conocerme y rechazó los bienes de mi Redención, no se puede negar que el origen, el principio, las primeras personas que recibieron el bien de Ella fueron de esta patria; los primeros anunciadores del evangelio, aquellos que fundaron en Roma el catolicismo, fueron mis apóstoles, todos de Jerusalén, esto es, de aquella patria.  Ahora habrá un intercambio, si Jerusalén dio la vida de la religión y por lo tanto de la Redención a Roma, Roma dará a Jerusalén el reino de la Divina Voluntad, y es tan cierto esto, que así como escogí una virgen de la pequeña ciudad de Nazaret para la Redención, así he escogido otra virgen en una pequeña población de Italia perteneciente a Roma, a la cual le ha sido confiada la misión del reino del Fiat Divino, que debiéndose conocer en Roma, al igual que se conoció en Jerusalén mi venida a la tierra, Roma tendrá el gran honor de corresponder a Jerusalén del gran bien recibido por ella, esto es, la Redención, con hacerle conocer el reino de mi Voluntad.  Y entonces Jerusalén se arrepentirá de su ingratitud y abrazará la vida de la religión que le dio a Roma, y agradecida recibirá de Roma la Vida y el gran don del reino de mi Voluntad Divina, y no sólo Jerusalén, sino todas las otras naciones recibirán de Roma el gran don del reino de mi Fiat, los primeros pregoneros de Él, su evangelio todo lleno de paz, de felicidad, y de restablecimiento de la creación del hombre.  Y no sólo mis manifestaciones llevarán santidad, alegrías, paz y felicidad, sino que toda la Creación haciendo competencia con ellas, hará salir de cada cosa creada cada una de las felicidades que contiene, y las verterá sobre las criaturas, porque Nosotros al crear al hombre poníamos en su ser todos los gérmenes de las felicidades que cada una de las cosas creadas poseía, disponiendo el interior del hombre como un terreno en el cual contenía todos los gérmenes de las felicidades, tanto, de tener en sí todos los gustos para saborear y recibir en sí todas las felicidades de las cosas creadas; si el hombre no poseyese estos gérmenes, le faltaría el gusto, el olfato para poder gustar lo que Dios había puesto fuera de Él en toda la Creación.  Ahora, el hombre al pecar enfermó a todos estos gérmenes de felicidad que Dios al crearlo le había infundido, y por eso perdió el gusto de poder gozar todas las felicidades que hay en la Creación; sucedió como a un pobre enfermo que no goza todos los gustos que hay en los alimentos, más bien siente el peso, el mismo alimento se convierte en dolor, todo le provoca nausea, y si lo toma, es no porque le guste, sino para no morir, en cambio uno sano siente gusto, fuerza, calor, porque su estómago tiene fuerza de asimilar los bienes que hay en los alimentos y goza de ellos.  Así sucedió en el hombre, con pecar enfermó los gérmenes, la misma fuerza de poder gustar todas las felicidades que hay en la Creación, y muchas veces se convierten en dolor; ahora, con regresar el hombre en mi Fiat Divino, los gérmenes adquirirán la salud y adquirirá la fuerza de asimilar y gustar todas las felicidades que hay en el orden de la Creación, así que para él se formará una competencia de felicidad, todo le sonreirá y regresará el hombre feliz, como Dios lo había creado”.

 

D e o   G r a t i a s

 



[1] Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta

[2] Comunismo según el diccionario de la lengua italiana Zingarelli:  Sistema político, económico y social fundado en la abolición de toda forma de propiedad privada mediante la colectivización de los bienes y la distribución de los  productos según las necesidades de cada uno