CARTAS DE LUISA PICCARRETA
“La Pequeña Hija De La
Divina Voluntad”
1. A los superiores
generales de los Padres Rogacionistas y de las hijas del D. Celo.
Fiat
Reverendos Padres y Madres
Generales,
el Divino Consolador
Jesús os consuele y os ponga el bálsamo sobre la profunda herida abierta en
vuestros corazones por la pérdida de la querida M. Gesuina. Pero no, no la
habéis perdido, ella ha partido para el Cielo y vosotros habéis adquirido ante
Dios una protectora y pacificadora, come lo era en la tierra. Ella continuará
haciendo, desde allá, el oficio de pacificadora, mucho más que ha partido en un
momento en el cual vosotros, queridos superiores, gemís y toda la obra gime
porque queréis la suspirada paz. Su bella alma, cándida y pacífica, habiendo
terminado su carrera no tenía más qué hacer en la tierra; el Cielo la reclamaba
al ver que había cumplido su misión como criatura, porque no la podía tener más
lejana.
Así que a nosotros sólo nos
queda decir Gracias a Dios por la afortunada M. Genuina, y Fiat por nosotros
que la hemos perdido, y este Fiat remediará a todo. Así que no nos descorazonen
el dolor y las pérdidas; son siempre anunciadores de gracias, de luz, de ayudas
más sorprendentes. Tenemos un Querer omnipotente con nosotros, por eso no hay
nada que temer. Este Querer Divino cambiará los corazones, para formar los
sujetos que se necesitan; Jesús bendito y nuestra Mamá Celestial estarán junto
con ustedes para guiaros y disponer las cosas según su adorable Voluntad.
Mi buena Madre, Reverendo
Padre, yo os compadezco mucho; sé que ha sido un desgarro para vuestro corazón
materno y paterno, por eso ruego a Jesús que os dé la fuerza, que se ponga Él
en el lugar de vuestro corazón, a fin de que cure el dolor y provea a todo.
Me encomiendo a vuestras
oraciones, y dejándoos en la paz del Querer Supremo os beso la mano Reverenda
Madre; y besando la mano al Padre, imploro su paterna bendición.
Vuestra sierva devotísima
Luisa Piccarreta
Corato, 24/2/1932
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2. A Sor Giovannina.
Fiat
A mi querida Sor M. Giovannina
en recuerdo de sus votos, siempre con Jesús.
La mente al Cielo, la mirada
al Crucifijo, el corazón a amarlo, los brazos siempre en acto de abrazarlo, los
pasos a llamarlo, la palabra a decir siempre Fiat. En cada cosa no
desperdiciéis jamás la adquisición de un grado de santidad. Hazte santa, Jesús
lo quiere, conténtalo.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 14/5/1932
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3. A la Madre General de las
Hijas del Divino Celo.
I. M. I.
Fiat
Mi buena y Reverenda Madre,
yo no sé qué deciros,
porque mi pequeñez es tanta, que no soy buena a nada; por eso ruego a Jesús que
haga Él lo que debería hacer yo. Y por augurio os dé su corazón, su palabra
animada por su Voluntad, la cual, tomando su dominio en usted reine con toda su
plenitud, de modo que no usted desempeñará el oficio de Madre general, sino
Jesús mismo, y usted será sólo la vestidura que cubrirá a Jesús. Y Él hará todo
el bien, pondrá en su lugar todas las cosas, y os dará la paz que tanto
deseáis.
Este es mi deseo en vuestro
onomástico, deseo de paz interna y externa. Tenéis gran necesidad de que Jesús
haga todo, que tome Él las riendas, a fin de que ponga a todos en los puestos
donde quiere su Querer. Por eso, ánimo, confianza, haga hacer todo a Jesús y
quedará por eso contenta.
Junto con mi hermana os
reitero las felicitaciones. Ruegue por mí y yo de corazón lo haré por usted; y
besándoos con estima la mano, quedo de usted vuestra devotísima.
Luisa Piccarreta.
Corato, 22/7/32
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4. Para la buena Sor Giovannina.
I. M. I.
Fiat
Hija bendita, gracias por
tus deseos; y yo por augurio te mando el Crucifijo, a fin de que lo mires y lo
copies, lo ames y lo encierres en tu corazón; y para consolarlo le des tu
voluntad en sus manos a fin de que reine en ti, y ahí forme su cielo de amor,
de paz perenne.
Ruega por mí.
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5.
I. M. I.
Fiat
Mi buena hija en el Querer
Divino,
os envío el saludo del
Fiat, el cual os pondrá su Vida en la mente para formar en ella la Trinidad
Divina, su Amor en el corazón, su movimiento en el dolor que sufrís, su virtud
creadora, de modo que lo sentiréis correr en la sangre, en el respiro; os lo
sentiréis palpitante en todo vuestro ser, sentiréis su compañía; no os dejará
jamás sola, y usted frecuentemente lo besareis, lo estrechareis fuerte entre vuestros
brazos, lo amareis siempre más y le diréis: “Dame el alimento de tu Querer,
hazme crecer en tus brazos, vísteme con tu luz, sáname con tu virtud creadora.
Vea qué buen regalo os manda
la Divina Voluntad obrante que quiere haceros santa. No os desaniméis; son
trabajos que quiere hacer en vos, y cuando se obstina, no hay razones; si no
termina el trabajo no se contenta.
Por eso hija mía, estate
tranquila, repósate en sus brazos como una pequeña niña. Repito el saludo del
Fiat
Vuestra afectuosísima.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
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6.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Divino
Querer,
le correspondo el
deseo de año nuevo; pero mi deseo es siempre el mismo, que en todas las cosas haga
siempre la Divina Voluntad. Ella será su respiro, su latido, vuestro refugio;
en Ella encontrareis la verdadera paz y la daréis a los demás; mucho más que,
haciendo la Divina Voluntad descenderá en vuestras venas una sangre dulce que
os pondrá en fuga todos los males del alma y del cuerpo.
Mi hermana, las Cimadomo,
Rosaria, os corresponden el saludo, y yo, dejándoos en el mar del Querer Divino
me despido, quedando como vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
pd. Correspóndale los
saludos a la Superiora y bese su mano por mí.
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7.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija,
perdóname el retardo,
pero lo que te recomiendo, si quieres la paz y amar al Señor, es hacerte santa:
“Haz siempre la Divina Voluntad.” Con esto todos te querrán bien, serás la
bienquerida de todos, también de Jesús y de la Madre Celestial. Todo lo que
harás en la Divina Voluntad volará al Cielo para anticiparte la posesión. Por
eso sé atenta.
Saludos de mi hermana y de
Rosaria. Ruega por mí. Te saludo en el amor del Fiat, tu aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
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8.
Fiat.
Muy reverendo Señor Vicario,
por medio de la buena
maestra Ángela La Stella, me fue enviada una hoja en la cual se pedía haceros un
pequeño don de oraciones, comuniones, etc., por vuestra paternidad. Por eso,
desde el 20 de Octubre hasta hoy, en todo lo que pobremente he podido hacer de
bien: Misas, comuniones y otras cosas, he puesto la intención de hacerlo por
usted; y para hacer que tuviesen más valor y os llevasen efectos de verdadera
santidad, de gracias sorprendentes, he rogado a Jesús que hiciera todo junto
conmigo, a fin de que junto a los míos, le pudiese ofrecer los dones de Jesús
bendito, y esto para hacer que vuestra paternidad los pudiese agradecer más.
Tomando ocasión de esto, os
mando mis felicitaciones por vuestro onomástico, y ruego al amado Jesús que las
lleve Él mismo, llevándoos por felicitación un Fiat en el corazón, un Fiat a
las palabras, un Fiat en la inteligencia, a fin de que todo vuestro ser lo
convierta, lo transforme en un acto solo de Divina Voluntad, y así sea el
portador del Querer Divino a todos, el cual sabe infundir paz, unión y
santidad.
Se siente la extrema
necesidad de la verdadera santidad, especialmente en el sacerdote, y sólo el
Fiat Omnipotente de Dios tiene esta potencia, con su fuerza creadora, de poner
en nosotros el verdadero orden de la santidad.
Me encomiendo a vuestras santas
oraciones, y besándoos con respeto la mano, de rodillas imploro vuestra paterna
bendición.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
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9.
I. M. I.
El Fiat te dará la fuerza
Mi buena hija,
heme aquí contigo.
Compadezco tu estado doloroso, respecto a la naturaleza, pero respecto al alma
eres digna de envidia a los mismos ángeles. Mira, por cuantas penas sufras, por
cuantas lágrimas viertas, tantos ángeles están en torno a ti para recoger a
manos llenas las perlas que tú formas con tu sufrir, y llevarlas a Jesús como
prendas de tu amor; pero te suplico que no ensucies estas perlas con tus
lamentos, o con el no estar perfectamente resignada a la Santísima Voluntad de
Dios. Por eso mantente tranquila; esperemos que todo vaya bien para el alma y
el cuerpo.
Con todo el corazón ruego y
rogaré por ti; y tú sé buena, digna, ruega siempre a Jesús que te asista, ya
que estás lejana de los tuyos, de todos nosotros. Aprende a estar sola con
Jesús y Él estará contigo. Puedes estar segura que yo no te olvido.
Tu familia está bien, tu
madre vendrá el domingo; pobrecita, sufre tanto por ti. Así que está alegre,
unos pocos días más y terminará tu purgatorio. Las señoritas Cimadomo y las
alumnas se acuerdan de ti y te mandan saludos, y yo ruego a Jesús y a la Celestial
Mamá, que te bendigan siempre y te tengan escondida, Jesús en su corazón y la
Mamá bajo su manto, y quedo como tu aff.ma.
Luisa.
PD. Con tu madre te mando el
¿Letto? y 15 incrustaciones a L. 5. Saludos a Rosina Netta.
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10. A Sor Remigia, sua nipote
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
el Querer Divino te dé
la paz tan querida por Jesús, y también por mí. Tu carta dice claramente que no
gozas paz. Hija mía, ¿qué haces? La paz hace ver las cosas como son delante a
Dios, no como las ven las criaturas; y como la paz nos da la vista divina,
nosotros miramos en las circunstancias, en las humillaciones, lo que ve Dios.
Nosotros quedamos con una paz que ninguno nos puede quitar, único tesoro que
podemos poseer en esta tierra de exilio, y ella es la portadora de la Divina
Voluntad como vida en nosotros.
Por eso hija mía, no te
turbes jamás, son borrascas que pasan. Las criaturas hoy nos dicen santas,
mañana nos dirán malvadas, demonios, ni lo uno ni lo otro nos debe importar,
porque sólo Dios sabe lo que somos. Más bien busca ser buena de veras, de no
hacer nada sin depender de la Superiora, no confiarte de ninguno, y en el
hablar no digas jamás cosa que no pertenezca a la santidad y a la Divina
Voluntad. En tu labio no despunte jamás el nombre de ninguno, piensa que Jesús
te dice continuamente: “Hija mía, olvida todo y solo recuerda que tu Jesús
quiere amor para darte amor; si me amas formarás cadenas de amor, con las
cuales, atándome, me tendrás estrechado entre tus brazos, y Yo seré tu defensa,
tu ayuda, tu compañía, tu vida.” Así que contenta a Jesús y no pierdas la
simplicidad, ni pierdas el tiempo. Todo pensamiento de ti misma es un vacío de
amor, niegas un acto de amor a Jesús y haces quedar a Jesús suspirando tu
pequeño amor. Piénsalo y sé atenta.
Ahora hija mía, mi disgusto
por ti terminó desde que vino la buena Madre P., que me aseguró que el doctor
había dicho que no había necesidad de operación. Mi disgusto era un disgusto de
madre que quería saber las condiciones de salud de su hija. Pero ahora todo ha
terminado, piensa en estar siempre tranquila, agradece al Señor que no sufres
tanto. Yo me alegro de que ahora estarás mejor, y que podrás hacer mejor tu
oficio y estar atenta en hacer de las muchachas tantos tabernáculos, en los cuales
cada una tendrá a su Jesús, y les enseñarás a hacerlo crecer y a volverlo
feliz.
Y yo, dejándote en el Querer
Divino como en un lugar seguro, a fin de que con ánimo y paz navegues su mar,
me digo
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
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11. A la señora Mazari, Bari
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
el Cielo te recompense
de los sacrificios que haces por propagar el libro de la Reina del Cielo. Me
parece que la Mamá Celestial no termina jamás de decirte: “Gracias, gracias
hija mía”, y te prepara otras gracias, especialmente la gran gracia de hacerte
hacer siempre la Voluntad de su amado Hijo, la cual es portadora de paz, de
gracias, de unión familiar, y también de ayudas temporales.
Hija mía, con hacer la
Divina Voluntad nosotros nos volvemos los verdaderos hijos de la gran Señora, y
nos cambiamos en tabernáculos donde Jesús forma su morada, y entonces todo lo
que hacemos es sagrado, todo es oración, aun las cosas más indiferentes. Las
mismas cosas naturales, necesarias de la vida, con el hacer la Divina Voluntad
se transforman en oración, en adoración, en amor hacia nuestro dulce Jesús,
porque con hacer su Voluntad todo lo que hacemos es santo, todo es amor, y tal
se vuelve nuestro ser.
Ahora, de todo lo que me
dices acerca de tu hijo, según mi débil parecer, me parece que es demasiado
joven aún, déjalo madurar y tomará más práctica de la vida. El matrimonio es
cruz, y ponerlo en la cruz tan joven no me parece justo. Tú sabes que todo está
escrito en el Cielo, por lo tanto, si ha sido establecido por Dios, a su tiempo
N. Señor conservará la joven para tu hijo. Y además, lo que debes tener en mira
es si son familias pacíficas, porque es la paz la que constituye la felicidad
de la familia, no es el dinero; cuántos ricos son infelices porque no reina la
paz en la familia. Por eso sé atenta a esto, y además, cuando la mujer aporta
mucho más que el hombre, se quiere volver superior a él y hacerlo un pobre
esclavo.
Te aseguro que haré oraciones
por tu buena madre, verdadera mártir. Tal vez el Señor le hará hacer el
purgatorio en vida. Oh, si pudieras llevarla contigo, qué bendiciones no te
atraerías. Haz saber a aquellos, que hay maldiciones del Señor para quien no
estima y ama a los progenitores.
Me encomiendo a tus
oraciones, y yo de todo corazón lo haré por ti. No me olvidaré jamás de lo que
haces por la amada Mamá Celestial. Y dejándote en el Querer Divino, a fin de
que te proteja, te ayude y te asista, con mil saludos me despido.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
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12. A la Sra. Antonieta Savoranni, viuda de Faenza
Fiat
Mi buena hija en el Querer
Divino,
gracias de que te
ocupas en propagar el libro de la Reina del Cielo y el de la Pasión. Esto no es
otra cosa que volver a llamar a la Mamá Celestial y al Rey de los dolores en
medio a las criaturas, para hacernos aprender a vivir más de Cielo que de
tierra; esto sería para nosotros la más grande fortuna, para poder vivir de
Voluntad Divina. Por eso Jesús y su Mamá parece que no terminen jamás de
repetir: “Gracias, gracias hija mía, y en correspondencia formaremos nuestro
cielo en tu alma, estaremos siempre contigo, tu vida y la nuestra se harán una
sola.” Por eso lo que te recomiendo es de corresponder a tanto bien, está atenta
a escuchar al dulce Jesús que habla a tu corazón. Él quiere hacerte santa, pero
quiere tu voluntad en sus manos para hacer de ella un prodigio de santidad.
Tres cosas te recomiendo:
Firmeza en el bien, paz perenne, confianza filial. La confianza te hará vivir
como una pequeña niña en los brazos de su mamá, y Jesús y la Madre Celestial
pensarán en las cosas que se necesiten. Te dirán con los hechos: “Tú piensa en
vivir en nuestra Voluntad, y Nosotros pensaremos en todo, aun en la salvación
de tus hermanos.” ¿No estás contenta por ello?
Me preguntas si tus amigas
me pueden escribir; hija mía, me es difícil responder, por eso es mejor que
pongan atención a leer el libro de la Virgen. ¡Oh! Cuántas cosas les dirá la
gran Señora, mucho más de lo que quisieran oír de mí. Y además, está el libro
de la Pasión, donde Jesús habla de corazón a corazón. En esta quinta edición
que te mando encontrarás cosas nuevas, aumentado al doble el tratado sobre la
Divina Voluntad, léelo y ya me dirás el gran bien que te hará.
Recomiendo que todas ustedes
rueguen al Señor, que todas reconozcan un bien tan grande, y la faz de la
tierra se cambiará. Por parte mía quisiera poner mi vida para que todos
conozcan la Divina Voluntad.
Me encomiendo a tus
oraciones y a las de tus buenas amigas, y dejándoos en el puesto de honor de la
Divina Voluntad, les mando su beso de luz y de amor.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
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13. A Fra. Bernardo de los
SS. Corazones, Asís.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Estimado en el Señor,
lo que le recomiendo
es mirar en todas las cosas a la Divina Voluntad, tanto en las cosas propias
cuanto en las adversas, penosas, dolorosas, y en los problemas de la vida, que
no le faltan a ninguno, más bien el bendito Jesús los permite para hacernos formar
las piedrecillas con las cuales edificar en nosotros el edificio de la
santidad, porque sin cruz nos faltaría el primer elemento para hacernos santos.
Decir “no digo hacerme santo” significa que apoya demasiado sobre usted mismo,
mirar a usted mismo en vez de abandonaros en los brazos de Jesús; apóyese sobre
de Él y sentirá que todas las cosas, las penas, las cruces, las miserias, las
debilidades, los mismos defectos, la enfermedad, perderán su aspecto y se
convertirán todas en mensajeros y portadores de santidad. Por eso el dulce
Jesús todo os ha dado para haceros santo: Llamada a la religión, cruces,
alimentos. Y si pecáis y no sois santo, ¿queréis saber cuál es la causa? La
falta de unión con Jesús. Estar unido con Jesús y pecar, y no amarlo, es casi imposible.
La unión con Jesús arroja por tierra cualquier culpa, el amor mata todas las
pasiones, y el abandono en Él y la confianza son el alimento para crecer en la
santidad. He aquí el medio para no pecar más, estar unido a Jesús, amarlo y
hacer siempre su Voluntad.
No se debe pensar en el
pasado, esto os haría mucho mal, más bien, hoy mismo comience la vida con Jesús
y tocará con la mano cómo todas las cosas se cambian para usted, se sentirá
como otro hombre, y renacido en todo lo que es santo.
Por último le digo, si Jesús
me ha hecho escribir por dos veces (lo que no hago casi con ninguno), es porque
os ama y os quiere santo. Por lo tanto os ruego de ponerlo a la práctica. Os
dejo en el Querer Divino, estrechado en los brazos de Jesús.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato
9/10/34
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14. A la Sra. Costanza Benedetta Pettinelli, Siena
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Estimada en el Señor,
siento la necesidad de
agradeceros porque os ocupáis en propagar el mes de la Reina del Cielo en la
Divina Voluntad; ¿pero sabéis quién os lo agradece? El dulce Jesús y la Mamá
Celestial. Son propiamente ellos que os agradecen y os miran con tanto amor, y
conforme lo propagáis os van repitiendo: “Gracias, gracias.” Es tanto el deseo
que tienen de que el reino de la Divina Voluntad venga sobre la tierra, que
nuestra Mamá Celestial quiere descender Ella misma del Cielo, quiere entrar en
las familias y en el mundo entero para hacerse conductora, maestra, ejemplo de
un reino tan santo. Por eso a aquellos que se ocupan de esto los ama en modo
especial, y dará a ellos el primer puesto y los tendrá como primeros hijos de
esta Voluntad Suprema. Os dará la paz tan deseada por ustedes, porque el primer
fruto, el primer acto de Vida Divina, el respiro que produce el reino del Fiat
Divino en el alma, es la paz, y esta paz en todas las cosas, aun en las cosas
más santas.
¿Cuántas veces no queda
inquieta en sus deseos, en las obras santas, en el mal que quisiera impedir?
Pero Jesús bendito os susurra al oído del corazón: “Paz, paz hija mía, no
quiero que te turbes.” Jesús, a pesar de que lo ofendan, que huyan de Él y lo
pongan fuera de sus corazones, no pierde jamás la paz; así quiero de usted, la
quiero pacífica. La paz será la bandera que irá adelante para impedir el mal y
para hacer el bien que quiere.”
Por eso mi buena señora, no
se turbe jamás. Tenga la paz como el más grande de los tesoros. Vuestra paz
hará su victoria en el corazón de vuestro hijo, y la paz preparará vuestra alma
a vivir de Voluntad Divina; y, ¡oh! Cómo seréis afortunada, sentiréis el Cielo
en vuestra alma, tendréis un Querer Divino en vuestro poder, y, ¡oh! Cuánto
bien haréis, y cómo amaréis poner la vida a fin de que todos conozcan y hagan
la Voluntad Divina. Por eso siempre adelante en el bien que habéis comenzado.
Nuestra Mamá Celestial os prepara una cadena de gracias, y tendrá distendido su
manto azul sobre vuestra persona para protegeros y custodiaros. ¡Oh! Cómo es
dulce poder decir: “Quiero poner mi vida a disposición de todos, para que hagan
la Voluntad Divina.” Entonces el pecado, los males terminarán sobre la tierra,
y ¡oh! Cómo todos seremos felices.
Me encomiendo a vuestras
oraciones, de las cuales tengo tanta necesidad, y yo de corazón rezaré por
usted. Os dejo en la Divina Voluntad.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
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15. A la Sra. Copparo La Scola, di termini imerese, Palermo
¡In Voluntate Dei!
Estimada hija bendita del
Querer Divino,
aquí está mi
contestación. Yo creo que la Reina del Cielo y el gran Rey de los dolores le pagarán
por tanta bondad y caridad, y serán magnánimos en celestiales favores, porque
tanto os ocupáis de propagar su Pasión y lo que respecta al Querer Divino. Amor
más grande no se puede dar al Señor.
Usted dice que tiene muchas
cruces. Buena señal hija mía, las cruces son celos divinos y moneditas que nos
da el Señor. Su celo es el amor grande que tiene de hacernos santos; nos aleja
a todos y Él, el Artífice y Mártir Dios, con las pequeñas cruces y con sus
mismas manos trabaja nuestra alma, y en ella hace sus facsímiles. Qué amor por
nosotros, que por pequeñas y grandes cruces podamos decir: “Soy similar a mi
amado Jesús.”
Pero, ¿queréis saber el por
qué sentís el peso de vuestras miserias? Porque muchas veces no buscáis estar
junto con Jesús, y de estar convencida de que Él ya está con usted, y no unís
las penas de Jesús con las vuestras. Delante a las penas de Jesús las vuestras
pierden la dureza, se vacían de peso, se vuelven pequeñas y casi sonríen,
porque aman adornar nuestra alma con los mismos adornos con los cuales vemos
adornado a Jesús. Qué placer, qué alegría poder decir: “Tú has sufrido por mí,
y yo por ti.” Junto con Jesús las penas cambian aspecto, las miserias
desaparecen, y de las penas, de las miserias, de las debilidades, surgen las
más bellas conquistas, las riquezas celestiales, la fuerza de Dios, y los
mismos ángeles y santos envidian nuestra suerte.
Por eso hija mía, he aquí el
secreto para haceros santa: Estar junto con Jesús, no negarle jamás nada y en
toda cosa que hacéis, aun en las cosas necesarias de la vida, en las penas que
sufrís, en las oraciones que hacéis, en el trabajo, en el alimento, en el
sueño, decidle de corazón: “Jesús, quiero hacer siempre tu Voluntad.” Así que
el Fiat lo tendréis siempre sobre vuestro labio, en la mente y en el corazón.
Si esto hacéis, formaréis la
alegría del corazón de Jesús, y Él no os sabrá negar jamás nada, ni siquiera la
santidad de vuestros hijos. Parece que estáis muy preocupada por ellos; no
temáis, póngalos en las manos de Jesús y en el regazo de la Mamá Celestial,
aconséjeles leer frecuentemente el libro de la Reina del Cielo en el reino de
la Divina Voluntad, y veréis qué cosas grandes hará de ellos el Señor.
Termino con el recomendaros
que no perdáis jamás la paz. Lo más importante es que no os turbéis jamás, ni
siquiera por vuestras miserias, ni siquiera por la enfermedad de vuestro
esposo. Adoremos los juicios de Dios, justos y santos, que todo dispone para
nuestro bien y para hacernos santos.
Me encomiendo a vuestras
oraciones, y yo de corazón lo haré por usted y por aquellos que adquieran el
libro, a fin de que todos se hagan santos. Os dejo en el mar del Divino Querer,
y con mil saludos me digo vuestra aff.ma.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 25/11/34
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16.
¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre
general,
gracias por vuestros
buenos deseos, se los correspondo de corazón. Espero me perdone si he tardado
en responderle, pues me convenía primero hacer la jugadita con mi Niño Jesús y
después pensar en mi deber de responder a vuestra maternidad, y usted sabe que
muchas veces en el juego se pierde y se queda enfadado, y se intenta repetir el
juego para vencer, por lo que se requiere tiempo y paciencia (broma)
Ahora Madre mía queridísima,
le hago mis cordiales augurios: Navidad ha pasado, Jesús ha nacido, y por
augurio le mando al pequeño Jesús aterido por el frío, bañado su rostro por
llanto, que le lleva su regalo de Navidad en sus pequeñas manitas. Madre mía,
es pequeño y quiere tener alguna cosa para jugar, por eso quiere su voluntad
como regalo, y así encontrará con qué entretenerse, ¿no está contenta? Por lo
que mi augurio es grande, le mando un trabajo delicadísimo, no de hacer nacer,
sino de hacer crecer al pequeño infante con su amor, calmarle el llanto y hacerlo
sonreír con decirle que de buena gana acepta el regalo de su Voluntad, dándole
la vuestra. En suma, lo hará crecer tanto, de quedar de usted sólo el velo que
cubre a Jesús.
Madre mía, es verdad que mi
augurio le viene de una pequeña ignorante, pero debe saber que es el delirio,
la fiebre que me devora, porque ansío que la Divina Voluntad reine en los
corazones y seamos las repetidoras de la Vida del pequeño niño.
Paso ahora a felicitar a
toda la comunidad y huérfanas, con el mandar a todas el saludo, el beso, el
regalo que el pequeño Rey Jesús quiere dar a todas, y ruego a todas que no lo
rechacen, de otra manera me lo harán llorar, y cuánto se necesitará para
calmarle el llanto.
En modo especial hago mis
más sentidos augurios a mi buena M. Nazarena, dígale que yo la recuerdo
siempre, jamás la olvido y le auguro que el amado pequeño Jesús le haga
compañía, la haga santa, y gran santa, que ruegue por mí.
Termino, porque el amado
niñito tiene prisa de ir a usted para darle su regalo de Navidad y recibir el suyo,
por eso la dejo en el puesto de honor de la Divina Voluntad, donde Jesús la
quiere. Le beso con respeto la mano, y le ruego bendecidme.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 27/12/1934
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17.
Fiat
Mi buena hija en el Querer
Divino,
gracias, gracias de
todas vuestras atenciones. Debes saber que cada libro de más que propagas, es
un derecho de más que os dan el Rey de los dolores y la Reina del Cielo, de ser
la hija fiel de la Divina Voluntad. Escucha hija mía, es una madre que te habla,
escúchame, tal vez pudieran ser mis últimas palabras. Escucha a la Mamá
Celestial y al dulce Jesús, Ellos quieren que no piense en el pasado, que ponga
una piedra sepulcral encima a fin de que olvide todo y diga: “Hoy comenzará mi
vida, renazco de nuevo junto con mi Mamá Reina, con Jesús y con la Divina
Voluntad.” Y vuestras penas, vuestras cruces, por cuan graves, servirán al
mendicante divino que busca nuestras penas para formar y continuar su Vida en
nosotros. ¡Oh! Cómo se sentirá feliz si en cada pena dice: “Esta pena sirve a
Jesús.” Entonces sentirá su paciencia invicta, la confianza filial, el coraje
de los héroes. La paciencia, la confianza, el coraje, es el pan de los fuertes,
el heroísmo de los mártires. Por eso, ánimo. Quien piensa en el pasado pierde
el presente. Todo lo ha dispuesto el Señor: Cruces, la enfermedad, el estado de
matrimonio; en una palabra, todo. El Señor debía preparar los materiales para
hacerte santa y los ha preparado suficientes, por eso no os queda otra cosa que
decir y que hacer que: “¡El corazón de Jesús me quiere santa, debo hacerme
santa!” ¿Nos hemos entendido?
Ahora, os aseguro las
oraciones por vuestros niños; el Señor terminará de consolaros. Os dejo en el
Querer Divino a haceros santa, y en todas las cosas no os turbéis jamás, dé
todo a Jesús a fin de que os lo cambie en llamas de amor. Ruegue por mí.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 5/1/35
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18. A la Sra. Costanza Benedetta Pettinelli, Siena
¡In Voluntate Dei!
Mi queridísima hija en el
Querer Divino,
cuántas bendiciones
recibirá vuestra buena hija que se ocupa de la propagación de la Divina
Voluntad. Ahora vayamos a nosotros. Os reitero mis gracias a nombre de la
Celestial Señora y del Rey de los dolores por todo lo que estáis haciendo por la
Divina Voluntad. Lo veréis en el Cielo y lo sentiréis aun desde aquí abajo en
el fondo de vuestro corazón, el bien que os quieren y la gloria que allá arriba
os espera. Debéis saber que es Él quien os mueve y la Mamá Celestial que,
estrechándoos a su materno corazón os empuja a propagarlos. Se sirven de usted
como mensajero para hacer conocer la Divina Voluntad, y cuando ven que os
movéis a hablar de esto, ¡oh, cómo se alegran, cómo hacen fiesta y os aman de
más! Pero usted me dice: “Para nosotros el mar y el cielo están siempre en
tempestad.” Vuestros enemigos os escarnecen, peor para ellos. También Jesús fue
escarnecido en sus penas, pero era propiamente entonces que triunfaba y a vía
de penas vencía nuestras almas; ¿no queréis semejarse a Él? Debéis saber que
vuestras penas están escritas en las penas de Jesús, como triunfo de su amor
hacia usted, y que a cada pena que sufrís el dulce Jesús os agrega un grado de
santidad y una pincelada de su semejanza, ¿no está contenta? Sin embargo
algunas veces lo habéis dicho al amado Jesús, que querías sufrir junto con Él,
y Él os ha tomado la palabra y ha hecho los hechos. Pero con todo esto, esté
segura de que el amado Jesús será celoso de no haceros faltar lo necesario, y
también las tempestades se calmarán. Usted ponga todo en el Querer Divino,
penas, amarguras, afanes, dígale de corazón que no queréis otra cosa que su
Voluntad, y mire todas las cosas como portadoras de un Querer tan santo, y verá
que el Fiat tomará vuestra defensa. No os desaniméis, no tema, no pierda la
paz, abandónese más que nunca en los brazos de la Divina Voluntad, y estese
tranquila esperando con plena confianza las ayudas y los medios que os son
necesarios.
Mi buena hija, cómo me sonó
mal vuestra palabra “tengo miedo de perderme”, ¿no sabe usted que las penas son
la seguridad, el sello de vuestra salvación? Las penas forman la carroza para
llevaros al Cielo y, cuantas más penas, más veloz corre. Así que cada pena de
más es una carrera mayor para llevarla rápidamente y derecho al Cielo.
Por eso, ánimo, ánimo, todas
las otras cosas se dejan, las penas se llevan al Cielo y formarán nuestro trono
más bello y la gloria que jamás termina.
Ahora continúo con mi
estribillo: Continúe a propagar la Divina Voluntad. De usted espero mucho y lo
espera también Jesús y la Mamá Celestial. Me encomiendo a vuestras oraciones y
yo no olvidaré el teneros encerrada en la Divina Voluntad como la más querida
de mis hijas.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
19. A la Sra. Antonieta Savorani,
viuda de Faenza
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
su carta me ha dado un
gran contento, especialmente al oír que queréis despojaros de los vestidos de
luto del humano querer; y yo respondo en breve a vuestras dificultades.
Vivir en el Querer Divino no
es tan difícil como usted y otros creen, ni el dulce Jesús quiere cosas
imposibles, ni sabe enseñar cosas difíciles, más bien en lo que enseña es tanto
su amor, que no sólo facilita sus enseñanzas, sino que para volver fácil lo que
quiere y nos enseña, se pone a nuestra disposición, haciendo junto con nosotros
lo que Él quiere y enseña. Todo está hija mía en una fuerte resolución, firme y
constante de hacer entrega de nuestra voluntad en las manos de Jesús, para
hacer que en todos nuestros actos entre la suya. Así que en todo nuestro ser,
en los actos más naturales de la vida, en el alimento, en el sueño, en las
penas, en la oración, y aun en los lícitos placeres, el Querer Divino debe
tener su puesto regio, su campo de acción, y nuestra voluntad debe ser el
terreno donde recibir estos actos divinos, y el escabel donde el Querer Divino
debe apoyar estos sus actos; y estos actos unidos juntos forman su Vida. La
vida no se forma con un solo acto, sino con muchos actos repetidos e
incesantes.
Y además, es tanto el amor
de Jesús, sus suspiros y aun sus lágrimas, por querer que su Querer reine en
nosotros como vida, que no nos deja solos, desciende Él mismo en el fondo de
nuestro Querer, lo plasma, lo fortifica, lo purifica, lo prepara, y hace junto
con nosotros lo que nosotros hacemos. Así que si queremos, todo está hecho;
pero a pesar de todo esto, no debemos no sentir más nuestra voluntad, no sería
victoria nuestra ni de Jesús obrar sobre una voluntad muerta; los muertos se
sepultan, por eso Jesús la quiere viva, a fin de que sienta todo el bien de que
su Voluntad obrante extienda en ellos sus actos. La voluntad humana se vuelve
como habitación de la Divina, y le da toda la libertad de poder dominar, y la
hace hacer lo que Ella quiere.
¿Ves entonces cómo es fácil?
No se debe ser religiosa para hacer esto. La santidad del vivir en el Querer
Divino es de todos, pero a decir verdad, es de aquellos que la quieren. Por eso
ponte a la obra, di a Jesús de corazón: “¡La quiero firmemente, la quiero
repetidamente, la quiero!” Y Jesús hará prodigios; y de todo lo que haga y
sufra se servirá como materia para pedir su Voluntad y hacerla obrar con su
virtud creadora.
Respecto al voto, hágalo el
día de la Ascensión, a fin de que el dulce Jesús se lleve al Cielo vuestra
voluntad como la más bella victoria que ha hecho sobre usted.
Termino porque no puedo más.
Ruegue por mí y hágase santa porque Jesús lo quiere. Os dejo en el puesto de
honor de la Divina Voluntad.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato,
7/5/35
+ + + +
20. A Federico Abresch,
Bologna
¡In Voluntate Dei! – Fiat
Estimado en el Señor,
no podéis imaginar el
contento que siento cuando escucho que se quiere vivir en la Divina Voluntad,
porque es una victoria que hace Jesús; y mientras Él vence nuestra voluntad,
nosotros vencemos la suya. En el reino del Divino Querer ninguno pierde, todos
somos vencedores, Dios y la criatura.
Me sorprenden vuestras
dudas, ¿cómo, no sabéis que la Redención es preparación al reino de la Divina
Voluntad? Y el sagrado corazón de Jesús no es otra cosa que el inmenso reino de
su Voluntad? No es el corazón que domina, es la Voluntad Divina que domina su
corazón divino. Pobre corazón si no tuviera una Voluntad que lo dominase, no
sería bueno para nada. Si la voluntad es buena, el corazón es bueno; si la
voluntad es santa, el corazón es santo; si nuestra voluntad da lugar a la
Divina, haciéndola erigir su trono en la nuestra, el corazón adquiere por
gracia las prerrogativas divinas. Por eso, tanto en el orden divino cuanto en
el humano, es siempre la voluntad que tiene el primer puesto, el acto primero,
su régimen. El corazón y todo el resto son en el orden secundario. Por eso,
decir que reina el corazón si no reina la Divina Voluntad, es absurdo. Pueden
llamarse devociones, pías prácticas, si no reina el Querer Divino el reino no
existe; existe en el Cielo, pero en la tierra no tiene lugar. Sin embargo la
Iglesia Santa, órgano, portavoz del Fiat Supremo, implora por medio del sagrado
corazón, por medio de la Madre Celestial, el reino de la Divina Voluntad. No lo
dice con las palabras, pero lo dice con los hechos.
El Querer Divino es el Rey,
su corazón, sus llagas, su preciosa sangre, la cruz, la dulce Reina, forman los
ministros que circundan al Rey e imploran por medio de ellos el reino de la
Divina Voluntad en las almas.
Ahora, ¿cómo se hace
conocer? Todas las cosas necesarias son para nosotros Voluntad de Dios, las
diversas circunstancias con las cuales nos podemos encontrar. Si verdaderamente
estamos decididos a vivir en Ella, es tanta la complacencia de Dios, que si se
necesitan milagros los hará para no dejarnos hacer nuestra voluntad. A nosotros
nos toca la decisión verdadera, dispuestos a poner aun la vida para vivir en
Ella; y el amado Jesús, la Soberana Reina, tomarán el empeño, nos harán la
centinela, nos circundarán de tales gracias para no hacernos traicionar por
nuestra voluntad. Mucho más que Nuestro Señor no enseña cosas difíciles, ni las
ordena, ni las quiere, sino facilita en modo admirable lo que quiere de
nosotros, es más, se pone en nuestro puesto para facilitárnoslo y hace junto
con nosotros lo que quiere que hagamos.
Me encomiendo a vuestras
oraciones y también a mi buena hija Amelia. Háganse santos. El Divino Querer os
extienda los brazos para hacerlos crecer en su seno. Miren todas las cosas como
portadoras de Él, para daros su vida, su santidad. Al pequeño háganlo crecer
santo, como don del Fiat, quién sabe y sean apagadas vuestras ansias de verlo
religioso y santo.
Os dejo a todos en el Querer
Divino, háganse encontrar siempre en Él, y con mil saludos al padre, a la madre
y al hijo, me digo vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
21. A Sor Remigia
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
gracias por tus
augurios, y yo te los correspondo de corazón. Es propiamente la noche de
Navidad que te escribo, por lo que el celestial niño ha nacido, mucho más que
Él nace a cada instante: En cada acto bueno que hacemos, cada vez que nos
abandonamos en sus brazos y cada vez que gritamos desde el fondo del corazón:
“Señor, quiero hacer tu Voluntad”, el querido niño repite su nacimiento. Por lo
que, no te deseo el nacimiento, ya que ha nacido, sino más bien el hacerlo
crecer, amarlo y después calentarlo, porque tiembla de frío, tiene sus labios
lívidos, tan helado es el aire, por eso quiere tus besos ardientes, el aire de
tu amor que lo caliente; sus miembros están ateridos y quiere tus obras, tus
movimientos hechos por amor suyo, como vestidos para cubrirse, y por alimento
quiere su Voluntad reinante en ti.
Así que este es mi augurio,
que hagas crecer al infante divino, que lo vuelvas feliz y que, como juego, le
des tu voluntad en sus manitas, a fin de que a las tantas lágrimas que vierte,
te encuentre a ti que lo hagas sonreír.
Y además, otro trabajo
quiere confiarte el querido pequeño, que a las muchachas que te circundan les
hagas conocer que todas poseen a Jesús en sus corazones, y debes enseñarles el
modo parta hacerlo crecer. Si haces esto, puedes estar tranquila, porque
formarás tantos tabernáculos al pequeño Jesús. Yo no quiero, ni Jesús quiere,
que pierdas la paz; busca en cada cosa la Voluntad Divina, y tu ser se volverá
plegaria continua en cada cosa. No son las palabras que forman la oración, sino
nuestra unión con la Divina Voluntad, y entonces todo es sagrado, santo,
oración en nosotros, y además, la paz es el ojo de nuestros actos, por lo que
os indicará cómo amar a Jesús y hacerlo amar.
Don Benedetto te corresponde
los saludos y te bendice. Ruega por mí, que tengo tanta necesidad. Te dejo
encerrada en el Fiat, cuida de no salir jamás, y ruego al amado niño que te
bendiga.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato,
25/12/19
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22. A la Sra. Rosita Muccia
Fiat
Estimada en el Señor,
gracias por su
cartita. Os hago saber que la cotta no puedo comenzarla sino hasta el principio
de noviembre; por lo tanto, por el anticipo usted decide cuando me lo quiera
mandar, a vuestro parecer.
Le aseguro mis pobres
plegarias, y usted rece por mí, estemos unidas en el Querer Divino y hagámonos
santas. Saludos de corazón.
Luisa Piccarreta
Corato, 24/9/36
+ + + +
23. A la Sra. B. Cattivelle
¡in Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
he leído vuestra carta
doliente y os compadezco de corazón; ánimo, no se abandone a usted misma, sino
abandónese en Dios y en los brazos de nuestra Mamá Reina. En vuestro estado de
dolor os esperan en sus brazos como predilecta, porque es hija del dolor, pero
os quieren más pacífica y menos pensativa de vuestro estado, porque la
aprensión agrava el mal, lo hace ver más negro, y tal vez más que el mismo mal.
Y además hija mía, debo decirle la verdad, si se resigna, vuestro estado es el
estado más grande de santidad, es el celo de Dios que os aleja a las criaturas,
es el amor grande que os da, que queriendo ser amado y amándoos mucho, celoso
os aleja a todos. Por lo tanto agradezca al Señor que ha puesto sus ojos
divinos sobre usted para hacerla santa, y si está resignada, paciente,
convertirá a aquel que usted dice que la desprecia, tendréis la victoria sobre
su ánimo frío y lo conquistará para Jesús.
Por eso le recomiendo que no
deje jamás la oración, tenga gran confianza en Dios. Quien tiene confianza se
hace raptora del corazón de Dios, de sus gracias, de su amor y hace de sí copia
fiel del dulce Jesús, y Él la lleva siempre entre sus brazos como triunfo de la
confianza de la criatura y de su amor. Por eso le recomiendo, hágase santa; si
Jesús le da los medios, las materias primas de la santidad, cuales son las
cruces, los abandonos, las humillaciones, todas materias primas para hacerla
santa, aprovéchalas, no rechace tanto bien.
Yo le aseguro mis pobres
oraciones, esté cierta que no me olvido. Me encomiendo a sus oraciones y, esperando
que el Querer Divino le dé la paz, la fuerza, la santidad, con sentidos saludos
me despido.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Pd.- Le mando a Jesús para
que le haga compañía, y usted tenga la mirada fija en Él para imitarlo, el
corazón para amarlo, las manos para abrazarlo, la boca para repetir siempre
Fiat, Fiat.
Corato, 6/10/36
+ + + +
24. A la Madre Cecilia.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y queridísima
Madre,
heme aquí después de
tanto tiempo a escribir dos líneas. Sentía la necesidad de hacerlo, pero he
esperado el feliz día de vuestro onomástico para cumplir el deber de hija hacia
una Madre tan buena. Pero, ¿que augurarle? Siento que no podría seguir adelante
si no tomase el Sol majestuoso del Fiat para hacerlo mío y darlo a usted. Pero
escuche Madre mía, que bello augurio quiero haceros y qué cosa quiere daros el
Fiat por augurio, quiere vuestro corazón para ser usted el corazón y Él el
latido; quiere vuestro cuerpo, para ser usted el cuerpo y Él el respiro; quiere
vuestra voz, para ser usted la voz y el Querer Divino la palabra. En suma,
quiere las partes más íntimas y vitales de vuestro ser para formar la
inseparabilidad entre usted y la Divina Voluntad; ¿no está contenta Madre mía?
Creo que augurio más bello no podría haceros, y vuestra Santa os sonreirá desde
el Cielo al ver que, quien lleva su nombre está toda transformada en la Divina
Voluntad, y se sentirá más honrada y glorificada.
Del resto, ¿qué cosa más
bella nos queda de la vida, sino hacerla reinar y dominar en nuestras almas? Todas
las demás cosas las podemos llamar visitas que pasan, mientras que el Fiat
Divino queda con nosotros y con un amor y una paciencia invencibles hace el
camino, la carroza para llevarnos al Cielo. Por eso encerremos todo en el Fiat,
a fin de que también esto sirva para ampliar el reino de su Voluntad en
nosotros.
Yo ciertamente iré, no lo
dude, en las alas del Querer Divino; iré para llevaros mis augurios y ser
espectadora, y ver cómo hace para formar en usted su latido, su respiro, su
palabra; no quiero quedar privada de una escena tan conmovedora. Y usted me
mandará tantas bellas cosas por agradecimiento de mi augurio (broma)
Y ahora Madre mía la dejo en
vuestra fiesta, a festejarla en el Querer Divino, a fin de que Madre e hija
cumplan un acto solo de Él, como preludio de la fiesta que se hace en el Cielo.
Cordiales saludos a N. y,
renovando mis augurios, me digo vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 18/11/36
+ + + +
25. A la Sra. Mazari, Bari
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi queridísima y buena hija
en el Divino Querer,
antes que todo le
agradezco sus atenciones. Yo no sé cómo agradecerle, pero el amado Jesús tomará
Él el empeño de recompensarla por tanta bondad haciéndola santa y con el llamarla
a vivir en su Fiat. Gracia más grande no puede hacerle, porque en cuanto
nosotros nos decidimos a hacer siempre su Voluntad y a vivir en Ella, el dulce
Jesús cubre todas nuestras miserias pasadas para hacernos comenzar la vida
nueva, toda santa y toda de Cielo; nos hace sentir el latido; el respiro del
Fiat forma su palabra en nuestra voz, nos da el aliento con él; nos estrecha
tan fuerte en sus brazos, que no podemos hacer menos de sentir en nosotros la
Vida de la Divina Voluntad. Hija mía, para quien vive en Ella, el Cielo está
siempre abierto y las gracias descienden a torrentes sobre nuestra cabeza. El
amado Jesús en el secreto de nuestro corazón nos dice: “Hija mía, si tú haces
lo que quiero, Yo tomaré el empeño de todas tus cosas, Yo sé hacer mejor que
tú, no te preocupes por nada, déjame hacer a Mí y verás. Tú en cambio piensa en
no perder la paz y en gozarte la Vida de mi Querer; haz que en todos tus actos
extienda mi reino, de modo que tú no oigas, no veas, no toques, sino mi
Voluntad.” Cómo será feliz por un bien tan grande, y yo, vuestra pobre madre,
estaré contenta de su suerte y gozaré de su felicidad.
Le suplico que siempre se
encuentre en la morada de la Divina Voluntad. Con mi hermana y la Superiora le
mando el saludo del Fiat
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
26. A la Madre Paulina.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre Paulina.
(…) Ahora vengamos a
nosotras, buena Madre mía. He tardado en escribirle para permitir que se
acerque la Navidad y así haceros mis pobres augurios; ¿pero qué podría
auguraros yo, pobre ignorante? Por eso ruego al amado niño Jesús que os lleve
Él mis sinceros augurios. Usted en estos días preparará su corazón, en modo de
formarlo como una hostia donde el infante divino vendrá a renacer en usted, y
os traerá por augurio y don el latido y la palabra del Fiat, os traerá sus
lágrimas infantiles, sus tiernos gemidos y sollozos para ser consolado, y tener
de usted la correspondencia de su tierno amor. Madre mía, acójalo súbito, tranquilícele
el llanto, caliéntelo y apresúrelo a quedarse siempre con usted. Esto quiere el
celeste niño, viene para quedarse con usted. Estoy segura que no lo rechazará,
y Él hará de usted su morada, su pequeño paraíso. Este es mi augurio que os
hago, creo que estará contenta con él.
Este mi augurio lo hago
extensible a mi querida hija Sor Remigia; le recomiendo atención para formar el
pequeño paraíso al pequeño Dios; y a Sor Salette, a Sor Amelia, y a toda la
comunidad ruego, suplico que cada una forme, no una estrella, sino la morada al
querido niño, que le hagan un poco de fuego y la Vida de su Voluntad. ¡Oh! Cómo
se sentirá feliz al encontrar tantas moradas reales que sirven a su nacimiento
Mando el saludo del Fiat
Divino a todas, a fin de que os invista con su luz, cubra vuestras miserias con
su amor, y si alguna está en pena, os lleve el bálsamo y la fuerza para
convertir todo en Voluntad de Dios.
Ahora, espero vuestros
augurios y vuestras oraciones. Madre os dejo en el Querer Divino para haceros
santa y para gozar las fiestas de Navidad.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10/12/36
+ + + +
27. A Madre Cecilia
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena Madre Cecilia,
gracias por todo, yo no
sé cómo corresponderle, pero creo que lo hará Jesús por mí. Me disgusta vuestro
mal, siendo que la vista es tan necesaria, pero el Fiat Divino es lo que nos
debe abrazar, encerrarnos en Sí, en modo de consumarnos todas en la Divina
Voluntad; porque debéis saber que cuando nosotros nos decidimos en verdad a
hacer siempre la Voluntad Divina, es tanto su amor, que cubre todas nuestras
miserias pasadas, defectos y pasiones, como si en ese momento renaciéramos, y
habiéndonos como rehecho de nuevo, no quiere ver en nosotros otra cosa que su
Voluntad.
Ahora os anticipo los
augurios de Navidad; os confío al niño Jesús. Usted en estos día hacéis de
vuestro corazón la pequeña hostia, y el amado Jesús pequeño os llevará por
augurio su amor, sus lágrimas infantiles, sus sollozos, toda su Vida, e
infundirá en vuestro corazón su tierno y compasivo amor por sus penas
infantiles, este es mi augurio, como también auguro a toda la comunidad el
renacimiento del niño Jesús en sus corazones, especialmente a aquellas que se acuerdan
de mí.
Me encomiendo a sus
oraciones, como de corazón lo haré yo por ustedes; y dejándolas en los brazos
del Querer Divino, como dándoos el aliento para respirar con un solo respiro,
con un solo latido, con una sola voluntad, os beso la mano con profundo
respeto.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
28. A la Sra. Antonieta Savorani, Faenza
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
gracias de todo, y de
las peticiones y de las SS misas; estén seguras todas de mis pobres oraciones.
Sin embargo digo a las señoras que quieren gracias, que el medio más potente
para obtenerlas es el hacer la Divina Voluntad, que pongan en las manos de la
Reina su voluntad, a fin de que la cambie con la Divina, y le den el primer
puesto de Reina y de Madre en sus familias, y, ¡oh! Cómo se sentirá raptada la
Celestial Señora. Como primer milagro les dará a su propio Hijo como don, lo
encerrará en sus corazones para que vivan junto, y Ella se quedará para
custodiar a su amado Hijo; y a nosotros, hijos suyos, dará la paz y pondrá el
orden entre Creador y criatura. Cuando haya hecho esto, el resto vendrá por sí,
siempre si es para el bien de sus almas.
Pero yo recomiendo la
perfecta resignación. Este es el camino más corto y más seguro, porque con ella
tenemos una potencia divina en nuestras manos, y no somos nosotros que queremos
y rogamos, sino es el mismo Fiat que quiere y ruega en nosotros.
Cuánto me gustaría que todos
entendieran este gran secreto, que si queremos gracias, debemos hacer reinar al
Querer Divino en nosotros. Cuántas gracias no se obtienen, cuántas santidades
frustradas, cuántos infelices y sin paz, porque falta el primer alimento del
Fiat, falta la Vida de Jesús en nosotros; he aquí todo el mal.
Hija mía bendita, estemos
unidas en el Querer Divino, hagámoslo reinar y tendremos las sorpresas más
bellas. Ruegue por mí y dejándoos en el Querer Divino me digo vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
29. A la Madre general de
las Hijas del Divino Celo.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre
general, es el día sagrado de la Ascensión, del cual usted lleva el nombre, y
yo siento el deber, si bien la última entre todos, de mandaros mis sentidos y afectuosos
augurios. ¿Pero qué augurio haceros? No sabría que otro augurio, sino que el
amado Jesús, al nombre que os ha dado, haga corresponder los hechos, esto es,
que todo acto vuestro lo tome en Sí y lo lleva al Cielo, haciendo así de toda
vuestra vida una ascensión continua, como tantas conquistas que el dulce Jesús
lleve de la tierra al Cielo, como triunfo y victoria de su amor, en el cual
debe consumarse vuestra vida. Vivir para consumarse en el amor es el acto más
bello, que, poniéndonos sobre la hoguera del amor, nos consuma junto con Jesús
y haga surgir su Vida en nosotros.
Pero esto no basta Madre
querida, si no hago obrar a mi Fiat Divino. Por eso con todo el corazón se lo
mando y le pido que pronuncie en el centro de vuestra alma su Fiat omnipotente
y ahí creé su Vida, la haga crecer, la alimente, y os lleve siempre en sus
brazos de luz, y en toda acción vuestra pronuncie su Fiat y ahí forme su cielo,
las estrellas más bellas, el sol más refulgente, para formar la estancia más
adornada donde reinar y formarse su primer reino.
Madre mía, a quien vive en
su Divino Querer da siempre qué hacer; no deja huir ningún acto nuestro que no
anime, lo plasme, lo invista, lo acaricie con su virtud creadora. Este es el
más bello augurio que puedo mandaros y quiero que lo aceptéis, para hacer que
el Querer Divino pueda cumplir el augurio que con todo el corazón os mando. Me
encomiendo a vuestras oraciones.
Luisa
Piccarreta.
+ + + +
30. A una religiosa.
Reverenda Superiora,
le aseguro mis pobres
oraciones, pero lo que más debe importarle es el hacer la Divina Voluntad y
conocerla en todas las circunstancias de la vida, que viene a nosotros como
portadora de santidad. La santidad no se forma jugando, sino obrando,
sufriendo, amando; pero el primer acto debe ser el querer hacer y vivir de
Voluntad Divina. Ella nos dará la fuerza, la paz tan necesaria para cumplir
bien el oficio en el cual Dios nos ha puesto. Las mortificaciones, las
contradicciones, las cruces, vienen veladas y no nos hacen conocer el bien que
hay dentro; pero la paz quita el velo y nos hace conocer el dedo de Dios en las
penas, las bellas conquistas que podemos hacer, la santidad que podemos
adquirir; en una palabra, el Querer Divino que viene a nosotros para decirnos:
“Con esta pena quiero hacerte santa.”
A esta finalidad, aprovecho
la ocasión para mandaros las pruebas del reloj de la Pasión.
Me encomiendo a vuestras
oraciones y, dejándoos en el mar del Querer Divino, donde encontraréis todas
las ayudas que necesitáis, con cordiales saludos me despido.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
31.
I. M. I
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
agradezcamos de
corazón al Señor y a la Celestial Reina, porque os han consolado. Por eso no
debe desanimarse jamás, ni perder la paz cuando no nos vemos súbito oídos
favorablemente. Cuando está la oración vendrá la hora del Señor y nos dará más
de lo que queremos; nuestra parte debe ser siempre la de estar en nuestro
puesto, de hacer siempre la Divina Voluntad, porque esto es el más grande de
los milagros, y Nuestro Señor pensará en todo y tomará cuidado más de lo que
tomamos nosotros mismos. Si hacemos siempre la Divina Voluntad, nuestro nombre
será escrito en el Cielo y será puesta al seguro nuestra salvación, nuestra
santidad. Jesús será todo nuestro, ¿y qué cosa no nos dará? Todo. Por tanto
piense en hacerse santa, el resto vendrá por sí solo.
Gracias por vuestras
atenciones, salúdenme a las Tantalo, que yo recuerdo con afecto y gratitud, si
puede díganles que se recuerden de recordar a la hermana que está en Barletta
lo que le dije de voz. Me encomiendo a vuestras oraciones y os dejo en el
Querer Divino a haceros santa, donde espero encontraros siempre. Me saluda a
Angelina, la coratina.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Pd. Haré cuanto antes las 4
aplicaciones.
+ + + +
32.
I. M. I.
Mi buena hija en el Querer
Divino,
paz, confianza, ánimo,
resignación y oración, y el Señor no le faltará. Todo lo que el Señor permite
para usted no es otra cosa que medios para haceros santa; por lo tanto no ponga
atención a lo que os dice el pensamiento, sino bese el Querer Divino que todo
dispone para nuestro bien.
Ahora, debéis saber que
estas religiosas no toman personas a pensión, está prohibido por su regla.
Respecto a venir a hablar conmigo, no deberías decirlo a nadie, porque no puedo
recibir, se haría una excepción, me disgustaría haceros gastar en el viaje,
mientras que con un poco de Voluntad de Dios remediarías a todo, por eso únete
a Ella. Es cierto que a quien hace la SS Voluntad de Dios, Dios no lo abandona
jamás. Quedarías sola con Jesús a haceros santa, y Él pensará en usted. Por eso
repito: confianza, no pierda la paz, de otra manera os arruinaréis.
Ruegue por mí, y dejándoos
en el mar del Querer Divino, con toda estima me digo vuestra aff.ma.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 19/7/37
+ + + +
33. A la Madre Cecilia.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre,
siento la esperanza cierta
de encontraros en el Querer Divino, el cual posee la plenitud de todos los
bienes, por eso no hay bien que yo no pueda auguraros por el bello día de
vuestra S. Cecilia. Así que os auguro la paz del Fiat, que haga surgir en usted
el pleno día, siempre sereno, a fin de que las tinieblas de la noche, de las
turbaciones y de las opresiones no tengan lugar. La paz se puede llamar día de
Dios, en el cual el Querer Divino forma su jornada de santidad siempre
creciente, de gracias siempre nuevas. Madre querida, un solo acto hecho por
nosotros en el Querer Divino es tan grande, que supera Cielo y tierra en
grandeza; por eso encierra inmensidad, potencia, y todos los bienes. Así que os
deseo que toda vuestra vida sea un continuo acto de Voluntad Divina, y entonces
tendréis un amor por todos, una santidad que suple a todos, encierra al mismo
Dios; y con Dios en nosotros, ¿qué cosa no podemos recibir y hacer de bello y
de bueno? No podría haceros augurio más bello que la paz del Querer Divino.
Ella os servirá de guía, será sostén y consuelo en las circunstancias de la
vida, y también en las amarguras que jamás faltan.
La dejo en el Querer Divino,
a fin de que la fiesta de S. Cecilia sea más bella y sea el eco de la fiesta
del Cielo. Mi hermana os besa la mano y os manda sus afectuosos y sentidos
saludos, y yo, repitiéndole los augurios beso su mano. Vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 20/11/37
+ + + +
34. A la Sra. María Torre.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Estimada María en el Querer
Divino,
(…) Ahora os recomiendo y a
la Sra. Alemana, el que vivan en el Querer Divino. Si esto hacemos ponemos al
seguro nuestra santidad, nuestro nombre será escrito en el Cielo, lo que es de
Dios será nuestro, el Querer Divino pondrá en nuestras manos Cielo y tierra, y
por lo tanto nos será fácil convertir al más obstinado pecador, pondrá la paz
dondequiera, su potencia conquistará a todos. Por lo tanto, un poco de
paciencia, mi buena María; el Señor regulará todo. Hagamos nosotros lo más,
cual es la Divina Voluntad, y todo lo demás vendrá por sí, es más, pensará en
ello más Nuestro Señor que nosotros mismos. …
+ + + +
35. Al Sr. Vicenzo Messina, recluso en la casa penal de Favignana, Trapani.
Fiat
Querido hermano en
Jesucristo,
sumamente agradable me
ha sido vuestra petición del libro de la Reina del Cielo, pensando que también
en la cárcel la Mamá Celestial viene a hacer su visita, para haceros de Madre,
de maestra, de confortadora, y también a daros su dulce compañía para enseñaros
a vivir de Voluntad Divina y a formar también en la cárcel el reino del Querer
Divino.
Por eso hermano mío, ánimo,
confianza, porque tenéis una Mamá Celestial que os ama mucho, que no os dejará
jamás, y si la escucháis, hará de la prisión un santuario. Y si la debilidad
humana os ha conducido a prisión, la Soberana Reina viene con la fuerza de la
Divina Voluntad para conduciros al Cielo y volveros menos tristes los días; más
bien, las penas, las privaciones, la soledad os las cambiará en reescritos y
conquistas eternas; os hará sentir la paz que ni siquiera en el mundo se goza.
La Divina Voluntad os transformará y sentiréis la vida nueva que os traerá la
Celestial Señora.
Sepa que yo soy una hermana
suya de prisión. Desde hace más de cincuenta años el Fiat Supremo me ha aprisionado
dentro de un lecho. No obstante estoy contenta, estoy feliz; pero ¿quién me
vuelve feliz? La Divina Voluntad que yo busco hacer siempre. También usted
puede ser feliz si hace la Divina Voluntad. ¡Oh, cómo cambiará vuestras
amarguras! Sentiréis una verdadera fuerza divina que facilitará vuestro penoso
estado.
No dejéis jamás el rosario a
la Madre Celestial, y si podéis, haga de misionero con los encarcelados,
haciéndoles conocer que la Reina del Cielo quiere hacer su visita a todos los
prisioneros, para darles el don de la Divina Voluntad. Y si tenéis necesidad de
alguna otra copia y no podéis pagarla, estoy dispuesta a mandársela gratis.
Os dejo bajo el manto de la
Madre Celestial a escuchar sus lecciones de Cielo, y con mil saludos me digo
vuestra hermana aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
36. A la Madre Cecilia, Oria
¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre,
respondo a vuestra
carta. Qué bella sorpresa al oíros decir que en la comunidad reina la paz, la
sumisión. Si hay paz ahí está Dios; sus hijos están como mezclados en la paz;
por eso son pacificadores, portadores de paz. Sus palabras, sus modos no son
jamás violentos, ofensivos, sino embalsamados con el bálsamo de la paz, de
endulzar los corazones más amargados; tanto, que los intranquilos se sienten
humillados y confundidos delante a un alma pacífica. Y la paz, Madre mía, es la
señal de que ahí reina la Divina Voluntad, o como vida, o al menos como virtud.
Cuando el Querer Divino quiere reinar en el alma, manda primero su mensaje de
la paz. Por eso muchas veces es necesario cerrar los ojos a pequeñas bagatelas,
a pequeñas inercias y naderías, para no perder la paz ni el tiempo, y así el
Fiat Divino se forma las vías en nuestra alma, y ahí forma su trono y su Vida y
extiende su dominio. ¡Oh! Cómo me agradaría que mi Madre lejana me diese este
contento, que fuese un acto solo de Divina Voluntad y la portadora de Ella a
todas sus hijas. Así el sacrificio de teneros lejana y de estar privada de
usted me sería menos amargo, pensando que mi Madre está en misión para hacer
conocer la Divina Voluntad; y yo desde aquí ruego, la acompaño, y estoy casi a
la espía para ver los frutos de esta celestial misión. Por eso, cuando vuestras
cartas me tocan la tecla del Fiat, siento un sobresalto de alegría en mi
corazón y digo: “La tengo lejana, pero al menos me servirá a la Divina
Voluntad.”
Ahora vengamos a nosotras,
os mandé las 23 direcciones; creo que las recibió y también las habéis mandado.
Os mandé también las últimas copias para hacer propaganda; si queréis otras os
las mandaré.
Escuche Madre mía, quiero
enseñaros una travesura santa: Por cada llamada de la Reina del Cielo, y por
cada libro que envíe, diga a la Señora que la empeñáis a daros el gran don de
la Voluntad Divina. Así que cada llamado, cada libro, será una prenda de más
que pondréis en sus manos maternas, no sólo por usted, sino también por aquel
al cual está dirigido el libro y el llamado. Y la Soberana Reina se sentirá
atada y como obligada al ver tantas prendas en sus manos, y os dará lo que Ella
misma quiere daros: La Divina Voluntad como vida.
La comunidad toda os saluda,
D. Benedetto os bendice de corazón, y yo, dejándoos unida en el Querer Divino,
os beso la mano y me digo vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
37. A Sor Mattia.
Mi buena hija Sor Mattia,
respondo a su larga
carta. Por el contenido se ve que la paz no sonríe en su alma, y que está muy preocupada
por usted misma. Pobre hija, se ahoga en una gota de agua y se enreda y se
pierde en pequeñas pajitas. Se ve que habéis olvidado mis pobres sugerencias,
esto es, cómo cada pensamiento de usted misma es una escapadita de los brazos
de Jesús. Qué maravilla que os sintáis incapaz al bien si escapáis de sus
brazos. Mientras que, aun en medio a miles de enemigos y a incesantes
ocupaciones, oh cómo seríais feliz estando en sus brazos junto con Jesús. No
son las ocupaciones las que nos alejan de Él, sino nuestra voluntad, el
pensamiento de nosotros mismos lo que nos hace hacer a un lado a Jesús, aun en
el bien. Por eso, deje que piense Jesús, y convertirá las miserias, los
temores, en tantos sorbos de amor por Él y por usted. Para quien está con Él,
las cosas más indiferentes, los trabajos, los sacrificios, son oraciones,
adoraciones, amor; siente que el tabernáculo es su corazón, siente en sí a
Jesús viviente; por lo que no encuentra casi diferencia entre el Jesús del
altar y el Jesús de su corazón.
Por eso ánimo, confianza y
paz; póngase a un lado usted misma, y dé en cambio el puesto a Jesús. Nosotros
somos pequeños, si pensamos en nosotros mismos, Jesús no encontrará lugar dónde
ponerse Él y hacernos sentir su pensamiento, su amor, su vida palpitante en
nosotros; si hacemos lo contrario sentiremos que las acciones de la vida nos
hacen encontrar a Jesús y nos llevan a Él. Así que asegúreme que estará en paz,
a fin de que pueda decir a la Mamá Celestial: “Esta es hija nuestra, a
cualquier costo debemos ayudarla para hacerla santa, ¿no está contenta?
Ya salió la segunda edición
de la Reina del Cielo, le mando dos copias, una para la Reverenda Madre
Vicaria, y la otra para usted, gratis. Si quieren más mándeme decir cuántas
quiere y yo se las envío.
Me encomiendo a vuestra
oraciones. Mi hermana os dice tantas cosas. No dejo de recomendarle que haga
propaganda de la nueva edición, quiero ver qué cosa sabéis hacer por la Mamá
Celestial y por el triunfo de la Divina Voluntad.
Os dejo en el Querer Divino,
y usted piense en no escapar más; y mandándoos el beso del Fiat, me digo
vuestra aff.ma.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
38. A una religiosa.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Reverenda Madre,
deseo que esté mejor.
Así como el amado Jesús le llevó las penas para poder continuar un poco su Vida
en usted, así ahora me auguro que el celestial niño, con sus sonrisas
infantiles os lleve la santidad, para poder continuar la vida de sus obras en
vuestra Maternidad; y como las penas están en la mano de Jesús, son limas que
nos afinan de más en la santidad, pinceles que nos embellecen, amor que nos
consume. El amado niño vendrá todo en fiesta para corresponderle por las penas
que habéis sufrido, y permanecerá en usted para morar ahí por siempre, y por
don os llevará su Divina Voluntad. Este es mi más bello augurio que os hago;
creo que le será grato.
En esta noche de la S.
Navidad, digámosle de corazón un grande y repetido Fiat, así haremos encontrar
la fiesta al pequeñito divino, y Él nos llevará la suya y festejaremos juntos
su nacimiento adorable.
Ahora junto a la Madre
entrelazo las hijas todas y hago mis augurios a todas, con el rogar al divino
párvulo que lleve su Fiat a todas las religiosas, dándole el beso del Fiat (…)
+ + + +
39. A Sor Remigia.
Fiat
Mi buena hija,
recibí tu carta y con
desagrado comprendo tu estado de salud. Paciencia hija mía, el amado Jesús
quiere hacerte madurar de más en la santidad, y su Querer Divino quiere
apresurar su Vida en tu alma. Las cruces son la leña al fuego; por cuanta más
leña, tanto más crece el fuego; o bien como el sol a las plantas, el cual con
su luz y calor acaricia las plantas, las madura, les comunica la dulzura, el
sabor. Sin cruz somos como aquellos frutos amargo, como aquellas plantas
estériles, que hacen más mal que bien. Por eso hija mía, quita la tristeza de
tu alma, no te desanimes ni te turbes, ten la paz como el más grande tesoro.
Jesús es bueno, no te hará mal, más bien dispondrá todo para tu bien.
Ahora quiero saber cómo te
sientes… Te dejo en el Querer Divino, y todo lo que sufres y hagas ponlo en sus
manos, a fin de que le prestes lo necesario para darle el trabajo; si nada le
das estará ocioso en ti, y tú te sentirás vacía del trabajo de la Divina
Voluntad. Por eso sé atenta y haz en modo de poder decir: “Yo no conozco otra
cosa que la Divina Voluntad, Ella me es madre, me es hermana, me es vida, me es
todo, es mi cielo y mi paraíso en la tierra.” (…)
+ + + +
40.
Fiat
Estimada en el Señor,
en el nombre de la
Mamá Celestial os doy las gracias por las atenciones en propagar su libro.
Ciertamente os recompensará con sus bendiciones maternas, os mirará con amor
especial y se sentirá comprometida con tantas prendas de más, por cuantas más
atenciones usáis. Son deseos, suspiros de la gran Señora, que quiere ir
haciendo sus visitas maternas, porque quiere formar el pueblo a la Divina
Voluntad, y a quien se interesa la tendrá en cuenta como hija y secretaria. ¿No
quisiera usted ser una de éstas?
Ahora mi buena señora, os
recomiendo no perder jamás la paz aun en las debilidades; es más, cuanto más
nos sintamos defectuosos, tanto más debemos estar estrechados con Jesús;
debemos servirnos de los mismos defectos como de tantos escalones para subir a
los brazos de Jesús y con toda la confianza arrojarlos en sus llamas amorosas,
a fin de que queden quemados, y su amor y su Voluntad adorable tomen el puesto
que tenían nuestros defectos.
Y además, las
mortificaciones, las contrariedades, los disgustos, son los mensajeros que nos
manda Jesús, sus cartitas de aviso, los telegramas inesperados que nos traen
las bellas noticias de cuánto nos ama Jesús, y a qué grado de santidad quiere
elevarnos. Así que sin cruz estaremos como si no tuviéramos correspondencia con
nuestro amado Jesús, y como si nada hubiese diseñado sobre nosotros. ¡Ah no! El
Cielo nos guarde de esta desventura; más bien se requiere propósito firme de
vencer nuestros defectos y de servirnos de las circunstancias de la vida como
moneditas, como dones que nos hace el dulce Jesús, para darnos el derecho de adquirir
la patria celestial.
También debo deciros que no
hacéis bien en amargaros tanto por la desaparición de vuestro adorado hijo.
Ciertamente que está más feliz de cuanto estaba con usted; y si usted lo amaba
en verdad, en lugar de llorar gozarías de su felicidad. Usted, en su dolor, no
amáis a vuestro hijo, sino a usted misma. Y además, no estamos lejanos de
nuestros amados difuntos más que un solo paso, cuando menos lo creamos, nos
encontraremos junto con ellos. Por eso os recomiendo paz, ánimo y verdadera
resignación, y veréis qué cosa hará de usted el Señor.
No deje de leer el libro de
“La Reina del Cielo”, para aprender mejor a vivir del Querer Divino. Tal vez
para Agosto saldrá la 5° edición del “Reloj de la Pasión.” Si lo quiere, haga
el pedido, y ambos libros os servirán de luz, de gozo y de guía.
Me encomiendo a vuestras
oraciones, y dejándoos en el Querer Divino, me digo vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 14/08/34
+ + + +
41. A la Señora Mazari, Bari
Fiat
Mi buena hija en el Querer
Divino,
por medio del confesor
he recibido vuestra carta. Antes que todo debo agradeceros de todas vuestras
atenciones que habéis usado hacia mí, la más pobre de todas las criaturas.
Ciertamente yo no lo merecía, por eso ruego a Jesús que os recompense Él. Pero
¿sabéis cuál es la recompensa que ruego que el dulce Jesús os dé? Es que os dé
el gran don de la Vida de la Divina Voluntad, de modo que de usted no debería
quedar otra cosa que el velo que la cubra, y entonces sentirá en usted su
santidad en vuestro poder, su luz que os guiará en todo, su paz, que sabe poner
en fuga todos los temores, las dudas, las turbaciones; en suma, sentiréis el
Cielo en vuestra alma, la patria celestial en vuestra posesión.
Por eso, ánimo. En todo lo
que no es Querer Divino, en todo lo que os oprime, diga: “No son cosas
nuestras, no nos pertenecen, para nosotros la Divina Voluntad es todo, es la
amada heredad, y es justo que vivamos en nuestro campo, en nuestra amada
habitación.” Oh, cómo desearía que Jesús me dijera: “Estas mis dos hijas son
todas de mi Voluntad, son los ángeles terrestres que tengo sobre la tierra, mis
escondites donde me refugio cuando las criaturas me ofenden.” Esta es la
recompensa que quiero para ustedes, y ruego al dulce Jesús que os la dé; ¿no
estáis contenta por eso?
Luisa
+ + + +
42. A la Sra. A. Savorani, Faenza
¡In Voluntate Dei!
Hija bendita en el Querer
Divino,
ánimo, confianza y
abandono en los brazos de nuestro amable Jesús en vuestras penas. Yo creo que
ellas no son otra cosa que materias primas en sus manos para repetir su Vida en
usted, y si supiera con cuanto amor está dentro y fuera de usted para modelarla
con Él. Jesús siente la necesidad de hacer a las criaturas las repetidoras de
su Vida, y las hace sobre la hoguera del dolor y del amor. Las penas son la
leña y el amor la enciende, y Jesús nos da la forma que quiere, toda similar a
Él, y ¡ay! del mundo si no hubieran estas hogueras.
Por eso hija mía, deje hacer
a Jesús, hágalo hacer el médico celestial, y haciéndolo Él, vuestra vida se
alternará, ahora sufriendo y ahora con el dulce reposo que os dará el mismo
Jesús. No ponga atención a tantas historias de médicos, contrarias en tantos
pareceres el uno del otro. Es justo que no se crea a ninguno. Estése en paz, y
hasta en tanto que no encontréis médicos que estén de acuerdo en sus pareceres,
no hagáis nada, y Jesús, que os ha ayudado hasta ahora continuará a ayudaros.
Además, Él tiene en su mano el dolor, cuando quiere os lo hace sentir, y cuando
no quiere pone el opio de su Voluntad y lo adormece.
Por lo tanto, piense en
hacerse santa. En cada pena dé un beso a Jesús, abrácelo fuerte, fuerte, y
oblíguelo a hacer venir el reino del Fiat sobre la tierra (…)
+ + + +
43.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
¡oh! Cómo me gustaría
que todo en usted fuese Voluntad de Dios. Como madre se lo digo, que ese
preocuparse porque os sentís fría, que no tenéis una lágrima por las penas de
Jesús y otras cosas, casi sin quererlo impide la plenitud de la Vida de la
Divina Voluntad en usted, mientras que todo debería ser Voluntad de Dios en
nosotros: El frío, el calor, el sueño y la vigilia, el llorar y el no llorar.
Hay las lágrimas del corazón, las lágrimas del alma que son más amargas y nos
transforman en el amado Jesús. Las lágrimas de los ojos nos alivian, nos
satisfacen, son un desahogo, mientras que las lágrimas del corazón nos
petrifican y nos dan una pena tan dura, que no hay esperanza de alivio. ¡Oh!
Cómo somos fáciles en poner atención al sentir, el sentir no es nuestro, no
está en nuestro poder, mientras el dulce Jesús, porque nos ama mucho, nos ha
dado el querer en nuestro poder, a fin de que poniéndolo en el banco de la
Voluntad Divina se vuelva actos divinos, que contienen tal inmensidad y potencia,
que nosotros mismos no podemos contenerlos, y el amado Jesús, para hacer que
los poseamos, hace el gran prodigio de vivir en nosotros para darnos la
posesión; y entonces ¿qué sucede? Que nuestra vida y nuestros actos tienen por
principio la Vida y los actos de Jesús; aun el respiro tiene por principio su
respiro… por lo tanto nuestro frío, las lágrimas no derramadas, las penas, las
distracciones involuntarias, pueden pedir el reino de la Divina Voluntad sobre
la tierra. Serán tantas dulces prendas en las manos de Jesús, para empeñarlo a
hacer venir el reino de la Divina Voluntad sobre la tierra.
Por eso estemos atentas,
vivamos como si no tuviésemos otra vida, otra palabra, que sólo la Divina
Voluntad (…)
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
44. a la Sra. Mazari, Bari
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
gracias por vuestro
cariño y atención que no merezco. El Cielo, el querido Jesús, la Reina y Madre
os recompensen de todo; es más, en correspondencia rogaré a ellos que os den la
vestidura real de la Divina Voluntad y os cubran y calienten con el manto del
amor. Pero usted se debe prestar a recibirla y a vestirse con esta vestidura
real que os hará distinguir como hija predilecta del Querer Divino, y Jesús y
la Mamá os cubrirán con sus manos divinas con el manto refulgente del amor. No
os parezca difícil el obtener este gran bien, más bien es facilísimo, con tal
que lo queráis con decisión firme de vivir del Querer Divino, convirtiendo todo
lo que hace en Voluntad Divina.
El amado Jesús, la Reina
SS., se pondrán a vuestra disposición, estarán dentro y fuera de usted para
haceros de guía, de luz y de fuerza, y si ven vuestra debilidad suplirán a
donde usted no podéis llegar.
¿Queréis saber? La Reina se
ha comprometido con su Hijo Divino, para quien quiere vivir de Voluntad Divina,
de asistirnos y crecernos con aquel amor con el cual creció y asistió a su Hijo
Jesús. Por eso se requiere voluntad, el resto vendrá por sí mismo.
Ánimo, no se desanime por
las dificultades y las circunstancias de la vida; ellas son los pasos que nos
hacen subir más en alto en el Querer Divino. Especialmente en las
circunstancias dolorosas, el amado Jesús nos da la mano para hacernos subir más
en alto, y nos hace hacer las bellas conquistas, no humanas sino divinas y de
valor infinito. ¡Oh, cómo me gustaría oír que estáis siempre en el Querer
Divino!
(…) He rogado por vuestras
necesidades, especialmente por la buena Carmela. ¿Quién sabe cuántos abrazos y
besos dará el Señor a quien sufre y a quien ve sufrir, porque es mejor sufrir
que ver sufrir, por eso, correspóndanle estos abrazos y besos con los vuestros
y díganle de corazón: “Jesús, toma nuestra voluntad y danos la tuya.” Él la
quiere dar y ama que sea buscada (…)
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato,
3/12/37
+ + + +
45. A la Madre Cecilia.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre,
os agradezco tanto por
vuestra querida carta y por las bellas noticias que me dais, especialmente por los
ojos. Yo, verdaderamente estaba preocupada, pero ahora agradezco a Dios.
Estamos haciendo la 3° edición (1937) de “La Reina del Cielo”, con un bello
apéndice. Hubiera querido daros una copia. La tipografía va muy lenta y por eso
no ha salido aún, pero está por terminarse. En cuanto salga, la primera copia
será para usted y oiréis nuevas sorpresas de la Reina, lo que ha hecho, lo que
hace y lo que quiere hacer por nosotros. Cuando os lo mande, me mandaréis decir
vuestras impresiones, y creo que amaréis más a la Celestial Reina.
Ahora, Madre mía querida, os
hago mis augurios por el nacimiento del pequeño Rey Jesús. Los pequeños son más
fáciles a darnos lo que queremos, porque son desinteresados, a veces basta
hacerles una caricia, darles un beso, enjugar sus lágrimas, para darnos lo que
queremos. Creo que vuestra Maternidad dará todo esto al pequeño Jesús, y Él os
dará por regalo de su nacimiento su Santísima Voluntad. Don más grande no
podría haceros, porque con Ella tendrá a vuestra disposición la santidad, la
paz; sentiréis en usted la virtud creadora, la cual tendrá virtud de
transformar vuestros actos, aun un pequeño te amo, en tantas vidas de amor, las
cuales tendrán el acto incesante de amar a Aquél que tanto nos ama.
Madre mía, cómo es bello el
vivir en el Querer Divino, todo es nuestro; Dios mismo siente la necesidad de
darse en poder de las criaturas para amarlas y hacerse amar. Por eso no sabría
hacer otro augurio más bello, más útil, que el Querer Divino os envuelva tanto,
de no haceros sentir, ver y tocar, que la sola Divina Voluntad.
Os
dejo en el Querer Divino
+ + + +
46.
In Voluntate Dei
Estimada en el Señor,
os aseguro mis pobres
oraciones. Tenga gran confianza, la cual vence a Dios, que cede a vuestras necesidades.
Haga decir alguna misa para conseguir lo que queréis; después ponga todo con
filial abandono en las manos de Dios y de la Reina, Ellos, que nos aman tanto y
quieren ser amados. Todo lo que sucederá será siempre lo mejor para usted y
para el pobre Jesús. Las cruces nos hacen renacer a nueva vida de santidad y de
Gracia; así que las cruces soportadas con verdadera resignación nos hacen
semejar a Jesús y son nuestros renacimientos en el bien, en el amor, en el
Querer Divino, que quiere ser nuestra vida. Por eso hagamos correr todo en el
Querer Santo si queremos que haga sus prodigios de amor en nuestra alma.
Me encomiendo a vuestras
oraciones, y yo de corazón lo haré por usted. Y mandándoos el saludo del Querer
Divino, a fin de que os lleve la paz, el bálsamo a vuestras penas, me digo
vuestra aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
47. A Federico Abresch, Bologna
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Querido hijo en el Querer
Divino,
el único consuelo que
puede encontrar una madre al tener a sus hijos lejanos, es que quieran vivir en
el Querer Divino, si pienso en cuánto el amado Jesús lo suspira y cómo el clavo
que más lo traspasa es que sus hijos no viven en su Voluntad. Y la Celestial
Reina, ¿qué cosa no haría si nos viese vivir junto con Ellos, con una sola
Voluntad? Cierto que pondrían su Vida a nuestra disposición. Es propiamente
esto el vivir en el Querer Divino.
Dios mismo toma a pecho
todas nuestras cosas y pone a nuestra disposición su santidad, su amor, todo su
Ser, siempre y cuando tenga el contento de vernos vivir en aquel Querer que es
el portador de todos sus bienes.
Amadísimo en el Querer
Divino, para vivir en Él no se trata de cambiar acciones, sino sólo voluntad,
en vez de hacer correr la nuestra en todo lo que hacemos, hacemos correr la de
Dios. ¿Y queréis saber qué sucede en nuestro acto? Es tanto su amor, su bondad,
que conforme formamos el acto y hacemos correr su Voluntad, así viene formada
la Vida Divina en nuestro acto, y tantas veces repetida esta Vida Divina en
nuestros actos por cuantos actos hacemos; ¿y os parece poco decir que, con tal
que haga correr su Voluntad me da el poder de formar tantas Vidas Divinas por
cuantos actos hago? Aunque sean actos naturales o pequeños, con tal que esté su
Voluntad, el gran prodigio es cumplido.
Respecto a las debilidades,
miserias y otro, no os deis pensamiento, siempre y cuando no esté nuestra
voluntad, porque ella es nuestra ruina. Pueden servir como escabel sobre el
cual el Querer Divino forma su trono para dominarnos y reinar, o bien como
sirven las piedras y el cascajo a quien quiere hacerse una habitación, o bien
como tierra en mano a nuestro agricultor celestial, que de las miserias de
nuestra voluntad hace las bellas floraciones para extender su reino. Todo sirve
a su gloria y a nuestro bien en las manos divinas del Fiat. Pero, os
recomiendo, no penséis en las miserias, en las debilidades; por cuanto más se
piensan más se sienten. En cambio, con no pensarlas se desvanecen y se sienten
menos. Mucho más que el dulce Jesús no mira a lo que sentimos, sino a lo que
queremos, es más, muchas veces nos compadece y aumenta su Gracia, su fuerza,
para hacer que las miserias estén en su puesto. Del resto, el amado Jesús, con
querer que vivamos en su Voluntad, no quiere tener qué hacer con los muertos,
sino con los vivos; así que nuestras miserias dicen que estamos vivos, no
muertos, y Él, queriendo hacer de vencedor, las vence y hace de ellas el más
bello adorno para su reino.
Por eso, ánimo y confianza;
son las armas que vencen a Dios. Si no hacemos los primeros pasos, no podemos
hacer los segundos, los terceros y todos los demás. Si no entramos en el mar,
no podemos bañarnos ni nadar dentro; por eso lo esencial es comenzar en verdad,
el resto vendrá por sí.
Me encomiendo a vuestras
oraciones. Di al pequeño Pio que en cada cosa que haga, diga: “Jesús, toma mi
voluntad y dame la tuya.” Hazlo crecer santo, a fin de que sea un verdadero
hijo del Querer Divino. Dejo a toda la familia en el Querer Divino. Busquen
cuanto más podáis, el hacer conocer a todos la Divina Voluntad; así obtendréis
la gracia de conocerla ustedes de más. Mando el saludo del Fiat a todos.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
[Siguen algunas cartas
escritas una veintena de años antes]
48. A D. Michele Samarelli, Bari
I. M. I.
El Santo Querer de Dios sea
nuestro beso continuo, que nos transforme todo en Jesús.
Muy reverendo Señor Teólogo,
el buen Señor Jesús
nos ate tanto en su Querer, de no hacernos recordar más del nuestro. ¡Oh! Cómo seremos
felices, porque sentiremos en todo nuestro obrar la marca divina, sentiremos en
nuestra voz el aliento de Jesús, el poder y el amor del mismo Jesús; y entonces
sí, podemos decir a Jesús: “Te amo, pero en verdad, porque en tu Querer tengo
también tu amor en mi poder; por eso, no en el mi “te amo”, sino en tu amor, el
único digno de ti.”
Jesús no se dejará vencer en
amor por su criatura; nos amará tanto, tanto, de confundirnos de amor; en cada
latido del corazón, en cada respiro y pensamiento nos vendrá un “te amo” del
dulce Jesús; y tantos nos vendrán de estos “te amo”, que nosotros no podremos
llegar a contarlos todos.
He aquí la respuesta. Jesús
parece que os diga: “¿Quieres que te ame mucho, mucho, demasiado? ¿Quieres que
arroje en ti los inmensos océanos de mi amor, que llegue a volverme loco por tu
amor?”
Vive siempre en mi Querer,
olvídate de ti mismo, hazme vivir en ti, y mi amor por ti llegará al non plus
ultra; así que, según hagas mi Querer, Yo te amaré de más, porque mi Querer
merece todo mi amor, así que pondré a tu disposición, también mi amor.”
¡Oh! Cómo es bueno Jesús. Si
nosotros lo conociéramos, moriríamos raptados por el amor; y el raptor Jesús,
para no hacernos morir, con amor nos esconde en el Amor. Poner sólo en duda que
Jesús no nos ama mucho, es contristar a Jesús y amargarlo.
El amor llama otro amor.
Cuanto más creamos que Él nos ama, tanto más sentimos amarlo; y Jesús, viéndose
amado, más nos ama.
Ahora vengo a agradecerle
por la bella imagen del S. Sudario. La tenía, pero me fue quitada por otro
sacerdote; y Jesús, que es tan bueno, por otro sacerdote me la ha hecho llegar.
Gracias.
Me
encomiendo a vuestras santas oraciones.
Corato, 14/10/17
+ + + +
49. A la Superiora, Sor
Magdalena del Moro, Santa Chiara, Ravello
I. M. I.
El Santo Querer de Dios os
ate tanto, tanto, de no daros tempo de pensar en usted misma.
Mi hermana en Jesucristo,
respondo con pocas
líneas a vuestra carta. La causa, creo, de todo lo que me dices, es la falta de
unión con Jesús en todas vuestras cosas. El enemigo os encuentra sola, sin
Jesús, y os hace su trabajo, os turba, quitándoos la paz del corazón, tan
necesaria para hacer reposar al afligido Jesús. Si el enemigo os encontrase
siempre con Jesús, para no sufrir su adorable presencia huiría. He aquí el remedio
a todos los males, estar siempre con Jesús, sea en las cosas espirituales
cuanto en las materiales, y Jesús pensará en daros la paz y en desempeñar
vuestro oficio; es más, Jesús lo hará en usted. Todo lo que sufra délo a Jesús
para aliviarlo y repararlo, también las frialdades, y así tendréis más campo
para hacerle compañía al traspasado Jesús. Si estáis con Jesús os olvidaréis de
usted misma, y sólo a Jesús recordaréis, y Él pensará en todos vuestros males.
¡Ah, sí, ámelo mucho! Pero la sola unión con Jesús hará surgir nueva fuente de
creciente amor, así que si estáis con Jesús lo amaréis, si no, amaréis a usted
misma y a vuestros males. Que fea figura haréis ante Jesús, ¿no es verdad?
Diga a la buena Superiora
que esté en todo a la obediencia, porque quien obedece no se equivoca, y el
bendito Jesús suplirá a lo que parece que le falte. Y además, cuando Jesús se
siente amado, olvida nuestras culpas, y no queramos perder la cabeza por
recordarlas. Jesús quiere la armonía y la concordia entre ustedes, y Él estará
en medio a ustedes.
Me encomiendo a vuestras
oraciones.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 20/11/17
+ + + +
50. Al Sacerdote D. Antonio, da V.
I. M. I.
El Santo Querer de Dios sea
el latido continuo de nuestro corazón.
Rev.do D. Antonio,
sólo Jesús puede
confortarnos en nuestras penas, por eso sólo a Él volvámonos, arrojémonos en
sus brazos como tiernos niños y, si el dolor nos hace llorar, bañemos sus manos
paternas con nuestras lágrimas, y el dulce Jesús viéndose adornadas las manos,
nos enjugará las lágrimas y nos dirá: “Hijo, ¿has venido a Mí a llorar? Y Yo
quiero cambiar tus lágrimas en alegrías, tus amarguras en dulzuras, y derramaré
en tu corazón el mar de mis gracias.” Por eso, confiemos todo a Jesús, aun la
suerte de nuestra amada patria, Él dispondrá todo para bien de nuestras almas.
Yo espero que ya hayáis
tenido noticias de vuestros hermanos; encomiéndelos a las almas purgantes,
porque ellas pensarán en ponerlos a salvo, prométales algún septenario de misas
si quedan salvos.
Me encomiendo a vuestras
oraciones, roguemos mucho en estos tiempos tan dolorosos; la oración nos
defenderá de la sombra del enemigo y nos cubrirá con la sombra divina, y la
sombra divina nos hará desaparecer de la mirada del enemigo.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 12/11/17
+ + + +
51. A la Sra. Concettina Camoniero, S. Giovanni a Peduccio, Napoli
Fiat
El Santo Querer de Dios nos
ate tanto, de poner en fuga todo pensamiento.
Buena hija,
con el bendito Jesús se
requiere confianza y amor, por cuanto más osados seamos, tanto más nos quiere.
Vuestro temor de comulgar viene del enemigo; él tendría placer que nosotros
hiciésemos más leña para el infierno, de otra manera no os lo hubiera dicho ni
suscitado en usted tantos temores. Más bien yo os digo que cuando por temor os
abstenéis, formáis leña para el purgatorio, las comuniones que no hacéis en
vida, las haréis de fuego en el purgatorio, porque Jesús en el S.S. Sacramento
se quema de amor y quiere venir a nuestros corazones para dar desahogo a sus
llamas; y con el abstenernos, Jesús se quema de más, delira y con justicia nos
hará quemar de más en el purgatorio.
Por eso piense solamente en
amar a Jesús, en cómo hacerlo más contento, y el amor destruirá todas las leñas
y como rocío celestial os cubrirá, os purgará de todo. Los temores, las dudas,
las agitaciones son cuerdas que nos encadenan, nos quitan la frescura del amor,
es más, lo hacen marchitar y nos desvinculan de los brazos de Jesús.
Os recomiendo las “Horas de
la Pasión.” Forme continuas cadenas de reparación en torno a Jesús, una a ellas
todas vuestras acciones, a fin de que jamás se rompa esta dulce cadena de
reparaciones. Son los tiempos que lo requieren; si no queremos ser espectadores
de males mayores, propáguelas cuanto más pueda. Y encomendándome a vuestras
oraciones, ruego a Jesús que os bendiga y os dé la paz.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
52. Sólo y siempre Jesús
Mi buena hija,
si quieres ser santa busca
sólo a Jesús y toma de Jesús todo lo que Él dispone, privaciones y falta de
ayudas, aun espirituales. Hija mía, hasta en tanto que no te despojes de todo,
aun de los gustos santos, Jesús, el raptor de los corazones, no te dará sus
gustos divinos, y por lo tanto estarás siempre agitada y sacudida, ahora por
una ola, ahora por otra.
Concluyo, encerrándote en la
herida del corazón SS. de Jesús, a fin de que te bendiga, te consuele y te
tenga estrechada en sus brazos. Ruega por mí.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
53. A Sor Agnese, de las
religiosas Benedictinas de clausura de Lecce.
I. M. I. A.
In Voluntate Dei, D. G.
Estimada hermana e hija en
Jesucristo,
recibí tu carta por
medio de tu santa hermana que vino a buscarme. Buscaré contentarte por cuanto
pueda, de rogar por ti. Sólo te pido que hagas desaparecer todo para hacer
resurgir en todas tus cosas solamente a la Divina Voluntad. No la dejéis más
huir, tómala como acto primero de vida, en todas tus acciones, en las penas y
en las consolaciones, en todo, y Ella te dará la paz tan necesaria para tu
alma. De todo lo que no es paz, estate en guardia, porque los temores, las
agitaciones, aun bajo aspecto de bien, son siempre alientos infernales y
harapos del infierno, cosas que no nos pertenecen, y nosotros debemos estar en
guardia de no hacer entrar en nuestra alma cosas extrañas y nocivas, que nos
hacen mal. Por eso, si amas a Jesús, estate en paz, cualquiera que sean las
circunstancias no te turbes jamás y con toda confianza estate como una pequeña
niña en los brazos de Jesús.
La paz será tu herencia, la
Divina Voluntad tu vida, la confianza el imán potente que raptará a Jesús
bendito a morar en tu corazón; y ¡oh! Cómo estará contento de estar en tu
corazón, porque encontrará su cielo, las cosas de la patria celestial, cuales
son su Voluntad, la paz, la confianza. En el Cielo se está con toda confianza,
más que hijo y padre, se goza la paz y se vive de Voluntad Divina. Por eso
aprendamos de este exilio a vivir como se vive en el Cielo.
Me encomiendo tanto a tus
oraciones, porque tengo mucha necesidad, y dejando a las dos, las hermanas en
el mar de luz del Querer Divino, donde me auguro que te harás santa, me digo
vuestra dev.ma y aff.ma
Luisa Piccarreta
Corato, 24/01/29
+ + + +
54. A la Madre Elisabetta.
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei, D. G.
Mi buena y Reverenda Madre,
mientras estaba por
mandaros una carta para vuestra querida hermana, me ha llegado la vuestra.
Madre mía, no se aflija de lo que sentís en el fondo de vuestra alma, son trabajos
que hace Jesús para cumplir sus grandes designios. Y Jesús para trabajar se
sirve ahora de la materia de la luz, ahora de la oscuridad, ahora del
aislamiento en el cual vuestra alma se siente sola y tal vez sin Aquél que
amáis y que tanto os ama. Pero Jesús no os deja jamás; se esconde, y en su
escondimiento es tanta la hoguera de su amor, que os da sus besos escondidos,
sus tiernos abrazos; pero os los da poco a poquito para no hacerse sentir. Pero
con todo esto no sabe durarla a largo, cuando menos se cree se hace sentir en
el fondo del alma para sosteneros y gozar de sus trabajos. Madre mía, con Jesús
se requiere paciencia, fidelidad y paz, para hacerlo continuar su trabajo de
formar el reino del Fiat Divino. Él quiere estar libre, no quiere que nos
preocupemos de lo que sentimos. ¿Qué se puede hacer? Es el eclipse del Sol del
Querer Divino, que con sus refulgentes rayos llega hasta eclipsar a Jesús. Por
eso usted ruegue por mí, porque tengo mucha necesidad.
Mando el saludo del Fiat a
su buena hermana Elisa, a mi hija Sor Gioacchina y a toda la comunidad. Lina ha
escrito diciendo que está contentísima.
Le recomiendo que no se le
olvide rogar por mí, como yo de todo corazón lo haré por usted. Y dejándoos en
camino en la luz interminable del Fiat Supremo, donde todo es paz, armonía,
fortaleza, me digo, besándoos la mano, vuestra sierva dev.ma y aff.ma.
Luisa
Piccarreta.
Corato, 28/01/29
Pd. Gracias de los rosarios,
mi hermana Angela os besa la mano y os saluda de corazón. La Madre Superiora de
Oria requiere consuelos.
+ + + +
55. A una religiosa.
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei
Mi buena y Reverenda Madre,
el Reverendo padre P.
me hizo leer su carta mandada a él, y me rogó que le escribiera alguna palabrita
para confortarla. ¿Pero qué debería deciros? Mi acostumbrado estribillo,
perdámonos en el Fiat Divino y en Él encontraremos la fuerza, la luz, que
invistiendo nuestra lengua hará enmudecer a aquellos que nos escuchan, y
sintiendo en ella la fuerza de la verdad se pondrán a escucharos y a poner fin
a una tempestad que dura desde hace tanto tiempo.
Madre mía, no debéis
preocuparos de un carácter tan cambiable, ni poner mucha atención; pobrecito,
qué debilidad, se cambia a cada sonido que le llega al oído. Estando en Roma
estaba con usted, yendo a Messina, con aquellos; así fácilmente se cambiará de
nuevo, y si no se cambia, N. Señor se podrá servir de otros caminos. Por eso no
pierda jamás la paz en estas circunstancias, porque la tempestad pasará, todo
termina acá abajo, pero la paz no termina, más bien es la carroza que nos lleva
al Cielo y ahí se queda con nosotros, como herencia de los hijos de nuestro
Padre Celestial. Mucho más que la paz es la campana que suena continuamente
para llamar en nosotros la Vida del Fiat Divino.
Me gustan mucho los tres
consejos del P di Costa; ponga atención en seguirlos, quién sabe qué dispondrá
N. Señor. Por eso roguemos, esperemos y abandonemos todo en el Querer Divino.
Me encomiendo tanto a
vuestras oraciones, y dejándoos en el Querer Divino os beso la mano.
Vuestra sierva dev.ma, Luisa Piccarreta
Corato, 9/02/29
+ + + +
56. A una señorita.
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei
Estimada en el Señor,
sea siempre bendito el
S. Querer Divino que todo dispone para nuestro bien; la tempestad es siempre
preludio del cielo sereno. Por eso no se abata, espere con paciencia invicta la
hora de Dios. Cuando ella suene, su imperio pondrá todo en su lugar y tal vez
los mismos enemigos se volverán amigos. Por eso, ánimo, no omita nada, dé
ejemplo de firmeza de carácter, siempre igual a usted misma, no haga reír al
demonio, porque si no está firme y siempre igual, el enemigo os dirá: “Querías
hacer el bien a los demás y no lo has sabido hacer a ti misma.”
Hija mía, debéis saber que
bajo los golpes el fierro centellea, se reblandece y se dispone a formar el
objeto que el artífice le quiere dar. Así hace Nuestro Señor, artífice divino,
golpea el fierro de nuestra alma para quitarnos lo oxidado, para ablandarnos y
darnos la forma del objeto que quiere hacer de nosotros, y la luz que
centelleamos bajo sus golpes, sirve para disponernos a sus grandes designios.
Por eso de las tempestades debéis tomar la luz, el ánimo, la paz, no os turbéis
jamás, porque la turbación es la verdadera granizada del alma, destructora de
los verdaderos bienes.
Me encomiendo a vuestras
oraciones, y dejándoos en la Luz del Fiat Divino, me digo
Vuestra sierva dev.ma, Luisa Piccarreta
Corato, 11/02/29
+ + + +
57. A una Superiora Religiosa
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei
Muy Reverenda Madre,
gracias
por vuestros santos augurios y por vuestros amados recuerdos, yo no sé como
agradecerle, el buen Jesús os lo agradece por mí y con todo el corazón os
correspondo los augurios, pero ¿quiere saber cuál es mi augurio? Que el Fiat
Divino os quite vuestra voluntad y os dé la suya, de modo de formar en usted su
Vida, su reino, su cielo en vuestra alma. ¡Oh, cómo seréis feliz, vivir no más
de voluntad humana, sino de voluntad divina! Ella os dará paz perenne, la cual
es tan necesaria para formar el día de luz en nuestra alma. Las turbaciones,
los temores, las pequeñas desconfianzas son las notas del alma, las cuales
hacen ver todas las cosas al contrario de lo que son. La noche nos esconde el
calor del Sol Divino y tal vez nos esconde al mismo Jesús. En cambio la paz es
la sonrisa del alma y la primavera que hace florecer el pequeño terreno de
nuestra alma, y nos quita el velo de las turbaciones y nos devela a Aquél que
tanto nos ama. Pero si queréis paz debéis vivir de Voluntad Divina. Ella sola
nos dará la verdadera paz y encierra la patria celestial en nuestro corazón.
Es más, os ruego de formar
de vuestra comunidad, el pequeño reino del Fiat Voluntas Tua, como en el Cielo
así en la tierra. Si esto hacéis tendréis una comunidad floreciente, la
voluntad de la una será la de todas, tendréis una fuerza única, formaréis el
pequeño cielo sobre la tierra. Por eso os pido, ya que habéis querido una
palabra mía, que todas hagan la Divina Voluntad; pongan el Fiat al principio y
al fin de cada acto vuestro, y todo lo que queráis, déjenlo todo en el Querer
Divino, no os preocupéis, y Él tomará el empeño de todas vuestras cosas.
Mando un saludo del Fiat
Divino a mi amada prima y le pido que se haga santa y que no salga jamás del
mar infinito del Divino Querer. Dígale que pida por mí, como le aseguro que yo
lo hago por ella.
Me encomiendo tanto a
vuestras oraciones y dejándoos a navegar el mar interminable del Fiat, me digo
vuestra sierva dev.ma
Luisa Piccarreta
Corato, 16/4/29
+ + + +
58. A una Superiora Religiosa
I. V. D. D. G.
Mi buena y Reverenda Madre,
recibí vuestra carta,
y al leerla sentí en mi pobre corazón las notas de su dolor, de vuestras amarguras
y del aislamiento en el cual os encontráis. Madre mía, ánimo, no se abata,
porque el abatimiento agota el ánimo, la fuerza, y nos vuelve inhábiles al
bien. Si todas estas notas de dolor y de aislamiento las arrojarais en el mar
del eterno Querer, ellas os darían un mayor derecho, de que el Fiat Divino no
sólo haga de vida vuestra, sino guía, apoyo y compañero inseparable, de modo de
formar con Él lo que a usted como Superiora conviene que haga y mande. ¿No
siente en usted misma esta ayuda divina? ¿No siente en su corazón que hay una
mano potente que os guía? Por eso, Madre mía, abandónese como una pequeña niña
en el Querer Divino, y sentiréis surgir nueva fuerza, nueva luz, que
abrazándoos os dirá: Estoy Yo junto contigo; el aislamiento en el cual te dejan
los tuyos te será recompensado por mi fiel compañía.
Yo de corazón pediré, si
bien soy indigna, que Jesús os consuele y os dé tanta gracia de gozar usted la
paz en medio a tantas tempestades, y que todas sus hijas quieran oír vuestra
palabra materna, que por su bien les ordena.
Ahora vengamos a nosotras, y
os lo digo porque usted lo quiere saber, de otra manera lo hubiera callado. Con
todo y que vino la Martucci a Trani, la publicación de la V. D. duerme; no hay
ninguna premura, me parece que todos son paliativos y burlas que hacen, pero
deberían pensar que no me burlan a mí, sino a un Querer Divino. Madre mía, para
hacer un bien se requiere quien sienta la vida de ese bien, y si no se siente
la vida, se hará forzado y aun mal, y a un bien forzado la criatura se siente
faltar el terreno bajo sus pies, le falta el tiempo, la fuerza. Del resto,
Fiat, Fiat. Dispone como el Fiat quiere y quien quiere; yo no quiero otra cosa,
sino que el Querer Divino se haga.
Me encomiendo al Señor, y me
perdone estos pequeños desahogos. D. Benedetto la bendice y mi hermana os
saluda, y yo, dejándoos siempre en el Divino Querer os beso la mano y me digo
vuestra sierva dev.ma
Luisa Piccarreta
+ + + +
59. A una religiosa
I. M. I. A.
Fiat
Mi buena hija en el Querer
Divino,
vuestra carta me ha
dado tristeza al oír vuestro estado, ni podría olvidarme de una hija de nuestro
venerable Padre y mía, que fue tan generosa conmigo en los últimos meses de su
vida en este mundo; y tan pobre como soy, no podría olvidarme de vuestros sacrificios
para escribirme en un momento tan doloroso para todos nosotros; mucho menos
podría olvidarse nuestro amable Jesús de vuestros sacrificios hechos por Él, de
dejar todo para daros toda a Jesús. No puedes negar que de todo corazón
deseabas daros toda a Jesús, es verdad que te has escapado de sus brazos, te
has ocupado de otras cosas, no has sido estable y constante a aquello que tú
misma en ciertos arrebatos de vuestro corazón prometías a Jesús, pero Jesús
vigilaba y vigila aún su don, don que le diste tú. Además los dones se aman, se
cuidan como cosas propias, así que Jesús no dejará escapar su don. Está cierta
hija mía, Jesús te ama y te quiere buena y santa; no prestes atención al
enemigo, que quisiera arrebatar el don de las manos de Jesús; no prestes
atención a las dudas y a todo aquello que no es paz. Estas son cosas del
enemigo, son trozos de infierno, no de Jesús; sus cosas son paz, los trozos del
Cielo son certidumbre. Por ello, como madre que ama a su hija, le ruego de no
dejar entrar más en su corazón estos harapos infernales, y si el enemigo la
atormenta dígale decidida: no son cosas que me pertenezcan, no quiero robar a
nadie, ni siquiera al infierno. Y después le repito mi acostumbrado estribillo:
firmeza irremovible en el bien, no os ocupéis de otra cosa sino de Jesús y de
aquello que pertenece a vuestro oficio, y con esto cerrareis la puerta al
enemigo y no encontrará el camino para agitaros. Por eso os repito: Paz, paz
hija mía, y la paz la encontraréis, cierto, si miráis en todo a la Voluntad
Divina. Ella es la pacificadora de las almas y la portadora de la santidad y de
la felicidad aun acá abajo. Por eso olvide todo y solamente recuérdese de aquel
Querer que más que tierna y piadosa madre quiere hacer santa y bella a su hija,
y yo junto con Ella, más que madre, quiero regeneraros en aquel Fiat Divino y
poner la vida para teneros como hija suya y mía. Creo que escucharéis mis
peticiones y, dejándola no más en su voluntad turbulenta, sino en la de Jesús,
donde os veré frecuentemente, me digo en el Querer Divino, vuestra madre aff.ma
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
60. A una religiosa
(probablemente)
(…) ¡El no querer obedecer
significa no querer hacer la Voluntad de Dios! ¿Y te parece una cosa de nada?
Más que duda, es el pecado de los pecados. Los mismos santos, los ángeles, la
corte celestial dirían: ¿Quién es esta loca, esta muchacha que quiere hacer el
acto contra la Voluntad de Dios, que quiere poner el desorden? Porque el querer
desobedecer es oponerse a la Voluntad de Dios, decirle que: “yo no quiero
reconocerte”; mientras que con el obedecer, si esta virtud se hace para
contentar al padre, es cosa buena y santa, pero si se hace porque se reconoce
en ello la autoridad, la Voluntad de Dios, es la cosa más preciosa. Esta es la
Voluntad de Dios y basta; mejor al infierno con la Voluntad de Dios, (que el
mismo se cambiaría en paraíso, porque nosotros con querer hacer su Voluntad es
signo de que lo amamos), que no en paraíso con nuestra voluntad, que lo mismo,
después se cambiaría en infierno.
Acerca de querer recordar el
pasado, no, porque lo pasado es pasado en Dios, y sería un usurpar sus
derechos, sus cosas. Si no hay mal en lo pasado, el Señor puede con calma
hacerlo conocer. Acerca del futuro, ni siquiera vale la pena preocuparnos,
porque no es cosa nuestra, sino es cosa de Dios. Nosotros debemos obedecer y
hacernos santos, no por nuestro interés, sino por la gloria de Dios. Por lo
tanto, hacer a un lado toda duda, porque la duda, el temor, la agitación, no
vienen de Dios, sino del demonio, y pensar más bien en amar y hacer la Voluntad
de Dios, porque el Señor con las dudas se disgusta mucho más que si
cometiésemos el pecado.
Hija mía, tú jamás has
conocido un reproche de Nuestro Señor Jesucristo, y si lo hubieses conocido
habrías visto a Él, que es todo bondad, con qué amargura reprocha, y
necesitarías probarlo. Por lo que jura, o haz la promesa solemne de jamás
pensar en las dudas, para no desobedecer y consecuentemente para no disgustar a
Jesucristo.
¿Crees tú que el estar
destinada a escribir haya sido una cosa sucedida al azar? No, sino una cosa
establecida por Dios desde la eternidad, porque tenía sus fines. Por lo tanto,
debes saber apreciar y aprovechar tanta preferencia…
+ + + +
61. A Madre Cecilia
I. M. I. – Fiat
I. V. D. D. G
Mi buena y Rev.da Madre,
me perdonará el no
haberle escrito, pero esté segura que jamás la olvido junto a N. Señor, a fin
de que os dé fuerza y gracia en el delicadísimo oficio que Él os ha confiado.
Yo espero que vuestro primer acto sea el de dar el pan de la Divina Voluntad a
vuestras novicias, pero al darlo debéis condimentarlo con dosis fuerte de amor,
con una amabilidad toda celestial, con la dulzura de Jesús sobre el labio, de
modo que ellas encuentren tal gusto, que les basten pocas palabras para hacerse
santas. No irán en busca de largas conferencias, las cuales, mientras halagan
el oído, dejan las almas, tal vez en ayunas.
Querida Madre, dígales de
parte mía que no pongan atención a rumores y a bagatelas, sino al pan celestial
que el dulce Jesús quiere darles por medio vuestro, o sea, el del Fiat Supremo,
ni Jesús les pedirá otra cosa sino aquello: que en todo sea cumplida su
Voluntad.
Mi buena Madre, todo lo
grande, como usted sabe mejor que yo, está en el no negar jamás nada a la
Divina Voluntad. Negarle alguna cosa, no hacerse dominar por Ella, significa
romper la santidad, hacerla pedazos; de modo que si nosotros mismos nos
conduciremos para hacernos verdaderamente santas, seremos como un cuerpo al
cual le vienen arrancados los brazos, los pies, el corazón, y, ¡oh! Pobre
santidad sin la Vida entera de la D. Voluntad.
Por eso Madre mía, amémosla
mucho, hagámosla siempre, aunque nos cueste la vida, nos será dada una vida más
bella, e interesémonos en hacerla amar por los demás.
Ahora vengamos a nuestro
caso; yo no creo, entre nosotros no ha habido ni habrá sombra de disgusto o de
(?), habéis querido hacer una broma, la cual os ha ayudado para hacernos reír y
tal vez para darme un empujoncito para hacerme escribir. Si no os he escrito
antes ha sido porque no veía la necesidad, y esperaba la ocasión para
escribiros. No sabía nada acerca de que la Madre Sor M. Concetta vino a Oria;
os habría escrito si lo hubiera sabido; sólo lo supe cuando se regresó, por lo
tanto perdóneme y quedemos siempre amigas y unidas en el D. Querer.
Mi hermana os besa la mano y
os dice tantas y tantas cosas. Toda la comunidad os saluda de corazón. D.
Benedetto os bendice.
Termino con preguntaros: ¿Y
usted está bien? Dé la confianza de Madre a vuestras hijas, muéstrese abierta
con ellas, pero tanto de atraerlas con confianza filial a abrirse con usted, de
modo que pueda meter los remedios necesarios a sus debilidades, dudas, temores,
etc. Madre, tome todo del dulce Jesús y Él será magnánimo, no se angustie por
nada, no tema, porque Jesús pensará en todo. Y yo os dejo en sus brazos,
encerrada en su corazón divino, y besándoos con toda estima la mano, me
encomiendo a vuestras oraciones. Vuestra dev.ma y aff.ma
Luisa Piccarreta
Corato, 25/02/33
+ + + +
62. A Sor M. Emiliana
I. M. I. – Fiat
(…) En todo lo que haces,
besa y respira el Querer Divino. Él os hará respirar el cielo, el aire
balsámico de la paz, y pondrá fuera de vuestro corazón todos los temores, los
miedos, las dudas. La Voluntad Divina será para ti el verdadero Sol que hará
desaparecer la noche de los males, y formará la primavera sonriente de las
flores más bellas.
+ + + +
63. A Sor M. Longina
I. M. I. – Fiat
Oh, cómo el Querer Divino os
quiere santa. Pero quiere que lo llaméis siempre, para hacer surgir en vuestra
alma el día de la paz, y como por encanto hacer desaparecer de vuestro corazón
todas las miserias que impiden la verdadera santidad. Por eso el Fiat Divino os
espera para deciros: “Dame la vida en tus actos, y Yo te haré santa y todo se
convertirá en felicidad.”
+
+ + +
[Siguen cartas posteriores a
la condena]
64. A Madre Cecilia
In Voluntate Dei
Mi buena y Reverenda Madre,
recibí vuestra carta que mucho me confortó; os agradezco de corazón. Mi estado en
estos tiempos es muy doloroso, a causa de los libros y otras cosas, pero yo
tengo la esperanza cierta en mi pobre corazón que serán las últimas gemas que
mi amado Jesús pondrá a mi pequeña corona. Y cuando mi corazón me lo siento
sofocar de pena, me escondo en el Querer Divino y ahí encuentro la fuerza
necesaria. ¡Qué fuerza mágica, que imán potente posee la Divina Voluntad! En
las penas más duras sabe dar el reposo y arroja el bálsamo sobre las llagas más
graves. Por eso Madre mía querida, no nos separemos de dentro del Fiat. Él nos
formará su estancia divina, en la cual encontraremos a Jesús que nos tomará
entre sus brazos, nos alimentará con el precioso alimento de su Querer, nos
cubrirá con su amor, esconderá nuestras penas en las suyas para hacernos más
similares a Él, y en el énfasis de amor nos dirá: “Hija mía, no temas, Yo seré
tu vida, tu fuerza, tu todo; viviremos juntos y formaremos una sola vida. Cómo
seremos felices.”
Ahora, este es mi deseo para
S. Cecilia: Que el Fiat os dé su morada divina, en la que viviréis con una sola
vida con el amado Jesús. Yo no sé decirles otra cosa: Que el Querer Divino las
cubra y las esconda en Sí, pero tanto, que no sientan en ustedes sino la
Voluntad de Dios…
Gracias, gracias por todo;
que el Cielo se los pague con bendiciones, las esconda aun más en su Querer, a
fin de que la tierra se cambie en cielo para ustedes, y todas las cosas os sean
portadoras de Voluntad Divina.
Junto con mi hermana os
renuevo las felicitaciones. Creo que este año soy yo quien inicio las
felicitaciones para S. Cecilia, felicitaciones de paz y de unión. Rueguen por
mí; y dejándolas en el Querer Divino y besándoles la mano, unida a mi hermana
me digo su aff.ma,
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10/11/38
+ + + +
65. A Federico Abresch
In Voluntate Dei!
Mi queridísimo hijo en el
Querer Divino,
perdóneme el retraso. Os
hago notar que estoy siempre en el Querer Divino, donde quiero yo y Jesús que
estén todos mis hijos lejanos y cercanos, esto es aquellos que quieren vivir en
el Querer Santo. El Cielo nos guarde de una desventura tan grande, de salir de
dentro de Él.
Hijo queridísimo, debéis
saber que esto es una tarea dada a nosotros por Dios en la Creación. Al
principio de nuestra existencia fue formado en el centro del FIAT Supremo. Dios
creaba nuestra voluntad humana como su estancia divina, como gabinete secreto,
donde debía vivir junto con nosotros, donde debía tener su cátedra para
enseñarnos la doctrina celestial de su Querer. Así que ninguna ley nos puede
imponer el no vivir en Él, ni la santa Iglesia, por cuanto nos inclinamos y
adoramos sus disposiciones, ni Dios mismo puede decirnos: “No quiero que tú
vivas en mi Voluntad”, porque Él con suma Sabiduría nos dio este derecho por
creación. Nosotros, con vivir en Ella, debemos ser la habitación de Dios, los
portadores de nuestro Creador, en los cuales, para desahogar sus delirios de
amor debía hacerse narrador de su Ser Divino en el gabinete secreto de nuestra
voluntad humana. Y por eso quiere que sepamos cuánto nos ama y que nos quiere
para vivir en su Querer con aquel amor con el que se vive entre hijos y Padre…
Oh, cómo se amarga si no se vive junto con Él, si no nos tiene estrechados
sobre sus rodillas paternas, si no nos da continuamente sus dones, su vida, su
santidad. Las desemejanzas no Le agradan, nos quiere similares a Él. Y para
hacer esto, escuchaos una estratagema suya: da amor en cada cosa que hacemos,
quiere que Le demos en don nuestra voluntad para darnos la Suya; y en este
intercambio hace crecer la Vida de la Divina Voluntad en nosotros, así que en
cuanto damos la nuestra, así crece la Suya y, cada vez que damos la nuestra, se
deleita de obrar en nosotros sus maravillas divinas.
Por eso, queridísimo en el
Querer Divino, estemos atentos, estemos en nuestro puesto, no nos preocupemos
por los truenos y tempestades, aunque me hayan amargado hasta la médula de mis
huesos. Yo espero que se cambiarán en Cielo sereno y en truenos de luz y de
amor por el mundo entero y por el triunfo de un Reino tan santo… Podemos decir
que queman bajo la hoguera de las penas en que nos han puesto, pero espero que
esta hoguera me sirva para quemar la cárcel de mi cuerpo; así podré tomar el
vuelo hacia el Cielo, para poder obtener el Reino de la Divina Voluntad sobre
la tierra.
Os agradezco por vuestra
acogida ofrecida a mí; por otra parte ruego a Jesús que os dé su acogida
continua en el Fiat Divino. Ruegue por mí, que tengo tanta necesidad: y
dejándoos encerrado en el Querer Santo, unido con la buena Amelia y mi pequeño
Piuccio, me confirmo como vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 30-11-1938
+ + + +
66. A Suor Remigia
I. M. I.
Fiat! - In Voluntate Dei!
Mi buena hermana Sor Remigia,
gracias por tu cartita; la agradezco
tanto. El querido Jesús te recompense formando su Vida en ti; pero se requiere
mucha atención: primero que todo debes tratar de tener los alimentos necesarios
para alimentar y hacer crecer al querido Jesús; el primer alimento necesario es
la paz. La turbación no es alimento hecho por Jesús. La paz forma el día y hace
convertir todo lo que hacemos en paz. Con esto formamos materia abundante y
divina para formar, alimentar y hacer crecer a Jesús. Formadas las materias
necesarias, el Querer Divino inviste y forma la Vida de su Voluntad. Oh, ¡cómo
está contento entonces¡ Jesús encuentra en nosotros su Voluntad que lo ama, Lo
corteja y lo tiene en fiesta; y entonces, ¿qué cosa sucede, hija mía? Nuestro
respiro, nuestro latido y movimiento es el respiro, el latido y movimiento de
Jesús, y nosotros sufrimos su Vida, hacemos el modelo de ella, y todos nuestros
actos son modelados por la Vida de Jesús.
Por eso, sé atenta; ama la
paz y todo te sonreirá, incluso el mismo Jesús. Este es mi deseo para la Santa
Navidad: sé buena, hazte santa, haz que todas las cosas sean para ti Voluntad
de Dios. Con esto, teniendo en tu poder un Querer Divino, ¿qué cosa no podrás
hacer de bello y de bueno? Todo. Ruega por mí; y dejándote en las olas eternas
del Querer Divino, me confirmo
tu
afectísima tía,
Luisa,
la pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, diciembre 1938
+ + + +
67. A Sor Clara
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
(…) Pero yo, como madre que
ama a su hija, quiero ver a mi hija crecer en la Divina Voluntad. ¡Cómo sería
feliz y cómo estará contento el querido Jesús! Serías su benjamina.
Y ¿quieres saber cómo se
crece en el FIAT? Con llamarlo en todo lo que haces, sea cosa natural sea
espiritual. Porque todo es de la Divina Voluntad; por eso quiere amar siempre
junto contigo y, si la llamas, te da su Amor en tu poder para hacerse amar, te
da su santidad para hacerte santa, la luz para hacerte conocer y para eclipsar
las debilidades, las miserias, las pasiones, a fin de que no tengas más vida en
ti, sino sólo su Voluntad, que extienda y forme su vida en tu pequeño acto… Si
esto haces, se sentirá Reina en mi hija lejana, pero Reina actuante; Le darás
mucho qué hacer y lo que haces tú lo hará Ella. No te dejará un instante, más
bien, formará tu respiro, tu latido, el movimiento, el paso e incluso
durmiendo, formará tu reposo y se reposará junto. Pero todo su contento es que
se sentirá reina y Madre de su hija y mía…
Por eso, hija mía
queridísima, sé atenta, escucha al querido Jesús, que te habla en el corazón.
¿Cuántas llamadas no te hace? ¿Cuánta gracia y dulzura no te hace sentir?
Pero ¿sabes por qué quiere
confiarse de ti? Quiere darte la tarea más grande, de hacer de ti una verdadera
hija de su Voluntad; y cuando sientas en ti su Vida, sentirás la necesidad de
hacerla conocer a los demás… Por tanto, di al querido Jesús, con todo el
corazón, que quieres vivir en su Querer, que no quieres conocer otra cosa que
únicamente su Voluntad. El te tomará la palabra y actuará, y oh, ¡qué
transformación sentirás en ti! Sentirás paz perenne, amor que jamás cesa,
fuerza divina; en una palabra, te sentirás unida con Jesús, que hará de actor y
espectador, para gozarse lo que harás junto con Él.
Hija mía buena, te he
escrito para contentarte y para contentar a Jesús, a fin de que crezcas y te
quedes en el Querer Divino; y, si bien lejana, formarás mi gloria, mi alegría,
de tener una hija que vive y crece en el Querer Santo.
Ahora, estoy contenta que dejaste
mi trabajo por el altar del Padre Pío. ¡Cómo es bello pensar que nuestras
labores sirven a Dios!
Me encomiendo a tus
oraciones y te dejo en el centro del Fiat Divino, para recibir su Vida
continua, sus besos amorosos, sus abrazos, tan fuertes, que no te será dado
descender de sus rodillas paternas; estarán en sus brazos, como una pequeña
niña, para recibir el alimento de su Voluntad y de su Amor.
Hazte pronto santa; y,
mandándote el saludo del Fiat, me confirmo tu afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 2-1-1939
+ + + +
68. A la Señora De Regibus,
Torino
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
perdóname por el retraso en
responderte; verdaderamente estaba pensando y siento todavía la necesidad de
oír la noticia del P. Beda, pero ¡Fiat!... Sucede casi siempre así, en este
mundo que huye a los pobres humillados. Fiat. Nosotros estamos sobre la hoguera
y quemamos en holocausto a aquel Fiat, al cual estamos obligados de dar vida;
por eso forma mi escondite, mi refugio, mi fuerza. ¿Cómo se puede hacer y vivir
sin un Querer tan santo? Sería vivir sin respiro, sin movimiento, sin el
principio por el cual fuimos creados, sería querer caminar sin tierra bajo los
pies. ¡Jesús mío, Mamá mía líbrenme de una desventura tan grande!
Por eso, ¡estemos atentas!
No demos este dolor a nuestro querido Jesús, de vivir sin la vida del Fiat
Supremo. Es vida nuestra, toda y siempre nuestra; no la hagamos a un lado,
vivamos juntos, hagámosla respirar y moverse en nosotros; no perdamos la semilla
que hemos adquirido al leer las pequeñas gotitas apenas de un Querer tan santo,
pero con nuestros actos repetidos reguémoslo, a fin de que crezca su Vida bella
y lozana en nuestra alma.
Para nosotros es un deber
sagrado vivir en el Querer Divino. Ninguno nos lo puede impedir; y si no
hiciéramos esto, nos arrastraríamos en el bien y de nosotros estará lejana la
verdadera santidad.
Te correspondo los deseos,
que el Querer Divino nos haga un acto solo de su Voluntad; entonces
comprenderás cuál es nuestro dolor y el del Fiat, de no poderse hacer camino
para hacerse conocer. ¡Cómo amaría una carta del P. Beda! Cuánto consuelo no
llevaría a nuestras almas, dejadas sobre la prensa de un dolor que no parece
terminar.
Ruega y haz rogar a todos:
se trata de poner a salvo la Vida de la Divina Voluntad en nuestras almas. Te
dejo en el Querer Divino, si quieres ser gran santa. Don Benedetto no esta muy
bien; ruega. Os bendice.
En el centro del Querer
Divino me confirmo tu afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 7-1-1939
+ + + +
69. A la Madre Cecilia
In Voluntate Dei!
Mi buena y reverenda Madre,
perdóneme si no os he
escrito rápido, así como no hay bien más grande que podamos querer, que querer que
en nosotros no reine sino sólo la Voluntad Divina. Tendremos en nuestro poder a
Dios mismo, su Amor, todo será nuestro; no hay bien que se hará en el Cielo y
en la tierra, que no será nuestro. Seremos la ayuda de todos; junto con Jesús
tendremos un solo respiro, un solo latido, un solo movimiento junto con Él. En
cada acto que haremos correrán mares de santidad y de belleza, tantos, que Dios
mismo quedará raptado por ello.
Por eso, Madre mía, al bien
que le quiero no hay bien mayor que pueda querer, que verla encerrada en la
Divina Voluntad. Jesús no nos sacará jamás; nos hará hacer aquello que Él hace
y estará con nosotras todo atento, para hacer de nosotras sus copias. Quiere
que lo asemejemos en todo y, como nosotras no podemos porque somos muy pequeñas,
nos da de lo suyo para tener si intento de darnos; pero, quiere encontrarnos
siempre en su Querer, de otra manera Le faltaría la materia divina para darnos
su semejanza (…)
+ + + +
70.
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
heme aquí contestándoos; yo
no os he abandonado, ni vuestra misión se ha perdido. Lo que se hace por Dios
no se pierde jamás, más bien se forma la semilla que, germinando hace renacer
la Vida, más lozana, más robusta y bella. Todo lo que habéis hecho, tanto por
vos como por los demás, son semillas que habéis formado, semillas que hacen
renacer la Vida de la Voluntad Divina; pero se requiere nuestra cooperación.
Nuestros actos repetidos en el FIAT, que como agua benéfica riegan la semilla
para formar la vida; y, formada la vida, se requiere nuestra voluntad unida a
la Suya para hacerla crecer, se requiere nuestro amor continuo para
alimentarla. Por tanto, para nosotros nada se pierde, si verdaderamente
queremos vivir de Voluntad Divina. Esta vida existe en nosotros, no huye; pero
necesita no abandonarla, sino crecerla y alimentarla. El mal es más bien de
quien no la ha conocido todavía, porque para poseer es necesario conocer.
Por eso, ánimo, hija mía, no
retroceda. La Voluntad de Dios es nuestra y Vida nuestra; Dios nos la ha dado
cuando creándonos nos sacaba a la luz, como principio de vida. Ninguno nos la
puede quitar, ni la santa Iglesia, ni Dios mismo. Sería como querernos obligar
a vivir sin respirar, sin movernos, lo que es imposible. Pueden quitarnos los
libros, pero la Divina Voluntad ninguno tiene derecho de quitárnosla. Es la
cosa más consoladora al corazón humano poder decir: “Lo que quiere Dios lo
quiero yo, lo que hace Dios lo hago yo”.
Los Cielos se abren ante
estas exclamaciones para unir al Creador y a la criatura, siga vuestra misión y
ofrézcala por el triunfo del Querer Divino. Además, yo os recuerdo siempre y os
pongo en el Querer Divino, donde quiero encontraros siempre. Por caridad, no
salga jamás, no me dé este dolor; alguna cosa he hecho por usted, por tanto
quiero ser pagada, y ¿sabe qué paga quiero? Que no salga jamás de adentro de la
Voluntad Divina.
Agradezco tanto al Rev. D.
B. Por sus augurios y de corazón correspondo sus deseos; que haga por mí un
instante en la S. Misa. Nosotros estamos aquí bajo humillaciones profundas.
Sólo el Señor sabe lo que está pasando; por eso tenemos necesidad de muchas
oraciones, para que el Señor nos dé la fuerza. Le beso la mano y bendígame.
Respecto a los volúmenes, no
están más en mi poder. ¡Fiat, Fiat! Por eso, tratemos de convertir todas las
cosas, las amarguras, estos encuentros dolorosos que me cuestan la vida;
suframos todo en la Voluntad de Dios, estémonos en paz, a fin de que crezca más
bella su Vida en nosotros.
Os mando los augurios de
nuevo año, todo de Voluntad Divina.
Os dejo en Ella para haceros
santa. (…)
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
1939.
+ + + +
71. A un Sacerdote
I. M. I.
¡In Voluntate Dei!
Muy Reverendo Padre,
el Querer Divino os porta mi
augurio, si bien amargada hasta la médula de mis huesos. Os manda su lluvia de
luz y de amor, que eclipsa todos vuestros males y embalsama vuestras penas,
desafortunadamente dolorosas, y convertirlas en santidad y todas en actos de
Voluntad Divina. Oh, cómo estaría contenta, si mis augurios fueran para usted
portadores para transformaros todo en Voluntad de Dios.
Os beso la mano y de
rodillas imploro vuestra paterna bendición, rogándoos no se olvide de rogar por
mí, que soy la más abandonada.
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 24-3-1939
+ + + +
72. A la Madre Cecilia
¡In Voluntate Dei!
Mia buona y reverenda Madre,
(…) Ahora siento el deseo de
haceros los augurios de Pascua. Madre mía, ¿qué augurios haceros? Sé que las
cruces os circundan; cuántas veces os conviene pasar tragos amargos, que os
hacen sangrar el corazón. Me parece que el querido Jesús os circunda de estas
penas para daros la fuerza, y con voz tierna y amorosa os dice: “Hija mía,
estas penas dámelas a Mí, para que me forme los brazos, el corazón o los pasos,
toda mi Vida, para poder vivir en ti”. Madre mía, son las cruces, las penas,
unidas al Querer Divino, las que forman la materia prima para poder dar en
nosotros la vida a Jesús, el cual llama nuestra pequeñez a vivir en Él y a
resurgir en Él.
He aquí mi augurio, Madre
mía: resurgir no sólo a la Pascua, sino continuamente en Jesús; así que cada
pena, cada acto nuestro sea para nosotros un medio para resurgir en Aquel que
tanto nos ama. Creo que augurio más bello no podría haceros; creo que os será
agradable, mucho más bajo la lluvia de cruces inauditas y de humillaciones
profundas. Las tempestades no parecen terminar. Ruegue que haga resurgir de las
tempestades la paz, de otra manera no se puede vivir.
Mi hermana os dice tantas
cosas y os manda sus augurios afectuosos. En modo especial mando mis augurios a
Sor Remigia, que forme su perfecta resurrección en el Querer Divino; que de
cada acto que hace se sirva para crecer en la santidad. Debemos estar
convencidas que no son las cosas grandes que nos dan la santidad, sino las pequeñas,
que las tenemos en nuestro poder y que sirven como alimento de la santidad. Me
encomiendo a vuestras oraciones y, dejándoos junto con Jesús para resucitar, os
beso la mano y con mil obsequios, unida a mi hermana me confirmo,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 5-4-1939
+ + + +
73. A la Duquesa M.
Pignatelli, Pisa
¡In Voluntate Dei!
Estimadísima en el Querer
Divino,
Gracias por su preciosa
carta y del artículo de la Madre Landa que me mandó. El Cielo os recompense en el
Querer Divino, a fin de que toda su vida no sea otra cosa que un acto continuo
de Voluntad de Dios. Mi buena Duquesa es muy importante vivir de Querer Divino;
todas las otras cosas, por cuan grandes, quedarían como tantas gotitas de agua
ante el mar; mucho más que nuestro querido Jesús, con vivir en su Querer,
encontraría en nosotros sus pasos divinos, su movimiento, su Amor, todo nuestro
ser convertido en materia divina del cual el dulce Jesús se serviría para
formar, crecer y alimentar su Vida en nosotros.
Todas las otras cosas por
cuan bellas, pueden servir para formar sus obras, pero sólo el vivir en el
Querer Divino sirve para formar su Vida. ¡Que diferencia entre las obras y la
vida! En cuanto queremos hacer nuestro acto en su Querer, el Cielo se abaja
sobre nuestra cabeza, el Amor Divino toma su primer puesto y no somos más
nosotros que amamos, que obramos, sino el Amor Divino que ama, que obra en
nosotros; así que somos los portadores del Fiat, el Cual obra en nosotros sus
maravillas, de asombrar a los mismos Ángeles. Por eso, también vuestro castillo
dedíqueselo a la Divina Voluntad, a fin de que en las personas que puedan
entrar pueda reinar la Divina Voluntad.
Mi buena Duquesa, es
desafortunadamente verdad que sólo con el querer hacer conocer algunas gotitas
del vivir en la Divina Voluntad hemos sido castigados, golpeados
inexorablemente con penas tan duras que, si no fuera por la ayuda del Fiat, por
las grandes penas que nos hacen sufrir moriríamos. El único consuelo que queda
es que no nos pueden quitar la Divina Voluntad. Por eso ruegue, que al menos
nos dejen en paz y que todo sirva al triunfo de Ella. Sea sólo la Divina
Voluntad nuestro refugio, el bálsamo en nuestras penas, el refugio cuando nos
persigan, a fin de que no nos encuentren.
D. Benedetto os bendice, y
yo, dejándoos en el centro del Querer Divino, me confirmo,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 25-4-1939
+ + + +
74. A la Señora Caterina
Valentino, S. Giovanni Rotondo, Foggia
Estimadísima en el Señor,
gracias por su carta. El
querido Jesús, para compensarla, (la tenga) tanto en el orden del Querer
Divino, que no mire ni quiera otra cosa que la vida del Fiat Supremo. Oh, cómo
es bello poder decir “yo no quiero ni conozco otra cosa que la Divina Voluntad”.
Sea Ella nuestro refugio, a fin de que, si nos quieren encontrar, nos
encuentren sólo en sus recintos divinos. Por eso, no dejemos escapar nada,
incluso nuestras pequeñas insignificancias, las pequeñas acciones de la vida,
sin hacerlas entrar en su mar divino, y en todo lo que podamos hacer y sufrir,
nuestro único objetivo, para el triunfo del Querer Divino, que viva y reine
como triunfador en nuestras almas y de todos… Cómo seremos felices; cada acto
nuestro será una conquista divina. Se verá su dedo, que ha señalado nuestro
acto y con su fuerza creadora ha encerrado en él Soles más fúlgidos y Cielos
más bellos de los que se ven en la Creación.
Por tanto, estemos atentos;
no se requiere otra cosa que decisión firme de querer vivir en el Querer Santo;
es Jesús que lo quiere, nos cubrirá con su Amor, nos esconderá en su Luz y
llegará hasta a suplirnos en lo que nosotros no sabemos hacer.
Me encomiendo a vuestras
oraciones. Diga al Padre Pío que ruegue mucho por nosotros, que la tempestad no
parece terminar: estamos siempre bajo los rayos y truenos, que parece que nos
quieren quemar. ¡Fiat! Estemos siempre en el Querer Divino. Con sentido respeto
me confirmo,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 27-4-1939
+ + + +
75. Al Padre L. Beda, O.S.B.
¡In Voluntate Dei
Reverendísimo Padre, Jesús
le da las gracias por vuestra bondad de haberme escrito. ¡Qué consuelo ha
llevado a mi pobre alma y a mi confesor Don Benedetto! Todos nosotros hemos
pasado tiempos tristes. Jesús mismo llora amargamente y a mí me rompió el
corazón, al verlo llorar. Era una gran demostración de amor, revelándonos lo
que la Celestial Reina estaba por hacer, cómo nos ama y cómo le importaba mucho
el enseñarnos cómo se vive en la Divina Voluntad, cómo se crece en Ella y cómo
quería nutrirnos con el alimento del divino Fiat. Cuando en Italia salió el
libro “La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad”, esta buena Madre
dio el primer paso para hacernos comprender cómo nos ama, tanto de tomarnos
como en su regazo, para darnos este bien del cual es la portadora. Pero las
maquinaciones de los enemigos de su libro frenaron su gestión y Ella misma lo
regresó a las regiones celestiales. Allí, con invencible paciencia, está
esperando el cambio de los tiempos, de las personas y de las condiciones, para
retomar su camino y dar aquello que ahora se desprecia.
Reverendo Padre, es Voluntad
de Dios que su reino venga sobre la tierra, por tanto es segurísimo que vendrá,
por vía de amor o por vía de castigos. De otra manera la creación sería una
obra privada de su coronación. Dios parecería como impotente ante las otras
criaturas que poseen la fecundidad, que solamente la Voluntad Divina no podría
provocar su Vida divina en nuestras almas. No, esto no. Estamos convencidos que
el Reino de su Querer vendrá.
Permítame, Padre, que le
abra mi corazón como un niño. Inclusive el Cielo se ha puesto de luto por la
prohibición de los libros. Los espíritus malignos de la tierra y del infierno
hacen fiesta, porque la Divina Voluntad tiene tal fuerza, que un solo conocimiento
de Ella, una palabra sobre Ella, una acción hecha con Ella (hace que) los
espíritus de las tinieblas sientan tal tortura, que su potencia se siente como
paralizada y sientan aumentados los tormentos del infierno. Por eso nos debe
importar mucho el hacer conocer este Reino del Divino Querer y de vivir en Él.
Usted debe saber también
que, en cuanto hacemos la intención de hacer un acto, el supremo Fiat, por así
decir, nos está espiando si lo llamamos en nuestros actos. Si sí, se alegra y
nos abraza, nos acaricia y embellece, santifica y purifica nuestros actos, y
después el Señor pronuncia sobre ellos su Fiat y hace con ellos sus milagros.
Nuestras acciones forman entonces como el vestido que cubre la divina
colaboración, que llena Cielo y tierra… Padre, si supiéramos cuántos milagros y
prodigios están encerrados en la Vida de la Divina Voluntad, nosotros daríamos
la vida por recibir tantos bienes.
Sí, Padre, es verdad, Jesús
me ha hablado a mí del Índice, pero también de su grande dolor, y dice que se
sentía nuevamente condenado a muerte, no por sus enemigos, sino por sus amigos;
y agrega sin embargo que por esta condena de los libros Él habría hecho
resucitar el Reino en medio a los pueblos.
¿Quiere saber quién ha sido
el que ha hecho poner los libros en el Índice? Han sido ciertos religiosas de
Liguria. Que el Señor los santifique; pero Él ha dicho que se burla y esperará
pacientemente el tiempo en que quién está en un puesto seguro será precipitado,
y si hoy ven negro mañana verán blanco.
Oremos y busquemos nuestra
estadía en la Divina Voluntad. Hagamos de nuestra voluntad la celda secreta
donde Jesús nos habla y nos revela sus secretos, pero donde nos revela también
sus dolores, porque por ahora su Divino Querer no puede llegar al dominio. Así
haremos despuntar la aurora que llamará al mediodía del Fiat entre los pueblos.
Me encomiendo tanto a
vuestras oraciones, como también mi confesor Don Benedetto. Yo rezaré con todo
el corazón por usted, para que la vida del Divino Querer se establezca siempre
más en usted. Ella nos hará sentir la necesidad de comunicar el bien que posee.
Besándoos la santa mano y
pidiendo su bendición,
soy
devotísima sierva de Dios,
La
Pequeña hija del Divino Querer.
Corato 30-4-1939
+ + + +
76. Para la Madre Elisabetta
I. M. I. - Fiat!!!
Jesús te estrecha entre sus
brazos y encerrándose en tu corazón te da sus bellas lecciones, y además,
ocultándose, quiere ver si las sabes impartir a tus hijas y está atento a
oírnos, para ver si todo sale de la fuente de su Querer, para formar un bello
jardín de almas que vivan sólo de Voluntad de Dios. Así que serás la portadora
de la Voluntad Divina en medio de tus hijas.
+ + + +
77. Para Elisa
Fiat – I. M. I.
No estás jamás sola. El
aislamiento oprime y hace amargos los actos más bellos de la vida. Por eso
llama siempre en tu compañía a la Divina Voluntad, no la hagas jamás a un lado,
y Ella te dará el alimento para nutrirte, el latido para amarla, y dándote la
mano te dirá: Déjame hacer, para que todos tomen mi Luz, que porta mi Fiat.
+ + + +
78. A la Madre Elisabetta
I. M. I. A - Fiat
Mi buena y Reverenda Madre,
le mando la carta con su
hermana. Creo que estará contenta y esperamos que Jesús la consuele. Y consuele
también a usted, Madre mía, y le dé la fuerza, y la Divina Voluntad le sea de
guía para hacerla guiar a todas sus hijas por el camino del Fiat Divino. Le
beso la mano y me encomiendo a sus oraciones, y me confirmo
su
devotísima sierva,
Luisa
Piccarreta
Un saludo de corazón a su
hermana Elisa.
+ + + +
79. A Sor Clara
I. M. I.
¡In Voluntate Dei! - Fiat!
Mi buena hija Sor Clara,
te encomiendo hacer en todo
la D. Voluntad, porque estando con Ella tenemos nuestro refugio, donde ninguno puede
penetrar para hacernos mal, nuestra fuerza de soportar todo. Esperamos que
quiera curarte y que todo vaya bien.
Te mando 3 dulcecitos. Te
dejo en el Querer D. Para hacerte santa y mandándote el beso de Jesús me
confirmo tu afectísima.
Luisa
Piccarreta
+ + + +
80. A Sor Remigia
Mi buena hija, Sor Remigia,
gracias por tus augurios de
Pascua y de San Luís; pero lo que te recomiendo es no perder jamás la paz y no
pensar en tus miserias y debilidades. Cuanto más pienses más las sentirás y en
verdad harás llorar a Jesús, mientras que con no pensar en ellas, el querido
Jesús las cubrirá con su Amor y la Luz de su Querer las cambiará en fortaleza y
riqueza divina. Oh, cómo quisiera que no te ocuparas de otra cosa que de vivir
de Voluntad Divina, para hacer que el dulce Jesús viva siempre junto contigo.
No Lo pierdas jamás de vista, hija mía, no Lo dejes jamás solo en tu corazón.
Todo lo que hagas, sirva para cortejar y para amar a Jesús. Él mira todo lo que
tú haces, si son cosas dirigidas en tu corazón a amarlo y a darle compañía; e
oh, cómo queda amargado, cuando tus actos externos no hacen eco en tu interior,
llevándole tus besos, tu amor, tu suspirada compañía… Si quieres ser santa,
vive siempre junto con Jesús. Él se ocupa de hacer de ti su copia fiel, tanto
de poder decir: “Jesús ha hecho de mí otro Jesús. Este es su propósito. Hija
mía, conténtalo.
Ruega por mí; y dejándote en
los brazos de la Divina Voluntad, como una niña que se deja hacer todo por su
mamá, me confirmo tu afectísima tía,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 26-6-1939
+ + + +
81. A la Madre Cecilia
Mi buona y reverenda Madre,
gracias infinitas por tus
augurios, y los de tus cartas de Pascua, tan agradecidas por mí, y también
pequeñeces que dices me mandaste; gracias de todo. Me siento muy agradecida y,
aunque tú me olvides, yo no te olvidaré jamás; y como soy un ser incapaz de
hacer bien a ninguno, por eso ruego por quien me ha querido tanto y quizá me
quiere todavía, porque en mis condiciones actuales parece que he caído de la
gracia de todos; pero no de la de mi querido Jesús, y eso me basta.
Por tanto, queridísima Madre
mía, no hago otra cosa que rogar al Querer Divino que me supla, dándote la
gracia más grande, de encerrarte en su Voluntad, donde encontrarás todo lo que
te ocurre para hacerte gran santa. No pertenezcas más a la familia humana, sino
a la divina; tendrás a tu disposición Luz, Amor, Santidad; así que tus penas,
tu carácter (que me decías en tu carta de Pascua) serán investidos por las
penas y el carácter divino y todo se cambiará en amor. El amor te hará feliz
todo, mucho más que nada harías sola, sino siempre con un Querer tan santo, que
todo puede.
Creo que agradecerás mis
pobres oraciones, madre mía. No nos queda otra cosa de la vida que cerrar los
oídos a todo, si queremos estar en paz aún en las más grandes tempestades. Sólo
el Señor sabe lo que está pasando y de las personas que no lo esperaba. Jamás
se podía pensar que en personas religiosas hubiera tanta perfidia; pero el
Señor bendiga a todos y defienda su Santo Querer, que tanto ama que sea
conocido. Por eso, oremos.
Agradezco también a toda la
comunidad. Ruego a todas que se escondan en el querer Divino, si se quieren
hacer santas. Con las pequeñas cosas, con pequeñeces se forman las piedras para
dar al Fiat Divino el trabajo de fabricar nuestra santidad, y basta para esto
con una intención, un pensamiento, una palabra callada, un suspiro de que se
quiere el Santo Querer.
Madre mía, ruega por mí. ¿Cuándo
te volveremos a ver? Pero Fiat, Fiat. Te dejo en el Querer Divino y, si bien
alejadas, estaremos unidas; y besándote la mano, me confirmo siempre tu
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
82. Al Sr. Tommaso Lotito
Muy estimado en el Señor,
(…) os agradezco por vuestra
atención y por vuestro recuerdo, que guarda por nosotros. La Reina de Cielo y
el querido Jesús lo recompensen y lo hagan santo. No hay cosa más bella que la
santidad que mira en todo la Divina Voluntad, la cual es portadora de paz y de
amor, embalsama las penas y forma su vida y su santidad y nos hace portadores
de nuestro Creador, haciéndose vida de nuestra vida. ¡Cómo seremos felices,
viviendo junto con Nuestro Señor! Pero os recomiendo, haceros santo.
Os hago saber que es
verdadero que hemos salido del Hospicio, pero por causas de salud y no por otra
cosa. Por gracia de Dios no hemos hecho nada de mal, ni desagradado a ninguno;
por eso estoy igualmente contenta, porque la Divina Voluntad hacía en el hospicio,
la Divina Voluntad hago fuera de él; por eso nuestra suerte cambia cuando no
hacemos la Divina Voluntad. ¡Qué suerte infeliz nos hacemos nosotros mismos!
Somos como aquellos que viven sin mamá, sin papá, sin quien la proteja y
defienda. Por eso estemos atentos, no salgamos de la Divina Voluntad, que para
nosotros es portadora de todos los bienes.
También agradezco a Mons.
Giaffi y con toda la estima le beso la mano y de rodillas imploro su paterna
bendición; y le recomiendo lanzar en las almas la semilla de la Divina Voluntad
como principio de Vida, se necesita que muchas almas se santifiquen y se
salven, porque sólo el Fiat Divino es principio, medio y fin; desplazado el
principio, se pierde el orden de nuestra salvación. Dígale a los demás que recen
mucho por mí, que tengo tanta necesidad.
Os dejo a todos en el Querer
Divino; rueguen por mí. Vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
83. A Irene
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija,
cómo estoy contenta al oír
que una hija mía lejana quiere hacer camino para hacer conocer al Sumo
Pontífice la necesidad que el Fiat Divino sea conocido y venga a reinar sobre
la tierra. El bien, por cuanto bien sea, si no es conocido, no es querido ni
amado ni apreciado. ¿Pero será realizable lo que dices? Se requieren personas
que estén cercanas, que gocen del afecto y estima del Santo Padre, para
prestarse a esto que tú dice, y además en estos tiempos tan tristes, en que lo
sobrenatural lo quisieran encerrar en el Cielo, como si tuviéramos un Dios
lejano, mientras vive en nosotros y es respiro de nuestro respiro, latido,
movimiento, actor y espectador de todo lo que nosotros hacemos… Y todo su dolor
es que, mientras vivimos de Él, nos volvemos como extraños y no hacemos una
nuestra voluntad con la Suya; su dolor es tanto que lo hace sufrir y delirar de
amor.
Mi buena hija, fueron apenas
las gotas del conocimiento del Querer Divino, ante el gran mar que ha
manifestado su Santísima Voluntad, y el demonio fue preso de tanta rabia que
hasta en el Vaticano se hizo sentir y venció, hasta hacerlos prohibir; porque,
si el Fiat Divino será conocido, el reino del enemigo terminará: ésta es toda
su rabia. Pero el Señor vencerá, porque son decretos divinos, que vendrá su
reino sobre la tierra. Es cuestión de tiempo, pero sabrá hacerse camino; a Él
no le falta ni potencia ni sabiduría para disponer las cosas.
Por eso os digo: aquello que
puedas hacer, hazlo; yo te acompañaré con mis pobres oraciones. Yo daría la
vida, por obtener un bien tan grande a toda la humanidad, y tú ofrece todos tus
sufrimientos, incluso tus pequeños actos naturales, para obtener un bien tan
grande. Llámalo en todas las cosas, sean espirituales como temporales, porque
Él, como Vida, quiere el primado en todo, quiere ser reconocido como vida de
todo, y muchas veces nos sujeta a una atención de más, a un suspiro, a un
pensamiento, para hacerlo festejar y agrandar su dominio en nuestra alma. Quien
quiere vivir de su Voluntad es su alegría y su fiesta continua.
Os dejo en el Querer Divino
para haceros santa. Un saludo de corazón a toda la familia.
Tu
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 5-12-1939
+ + + +
84. I. M. I.
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
ánimo y confianza. La Divina
Voluntad ha hallado su trabajo en tu alma y, cuando sufres de más, parece que
quiere apremiar su trabajo, para tener el contento de verte como Él quiere y
agrada y así poderte decir: “Mi hija me asemeja, tanto en las penas como en el
querer lo que Yo quise, que fue sólo la Voluntad del Padre Celestial; ¡Cómo
estoy contento! Es verdad que tú sufres, y Yo corro a sostenerte en mis brazos,
a fin de que tú sientas la fuerza y el aliento potente de mi Voluntad, que va
creando en ti la nueva vida que quiero, y todas tus penas las convierte en
preciosas gemas de amor. Y cuando Me siento amargado corro, vengo a ti, para
endulzarme en tus penas, que tienen el sello de mi Querer Divino, y para
endulzar las amarguras que desgraciadamente Me dan las otras criaturas. Por
eso, te recomiendo, hija mía, ten paciencia, hazme de hostia, hazme venir a
consagrarme en ti; pero no te quiero hostia muerta, sino viva y hablante, y tu
dolor sea siempre la lámpara encendida que jamás se apague y que incesantemente
me ama”.
Hija mía bendita, ¡cuán
bueno es Jesús! Parece que nos reduce a polvo, para darnos vida nueva y para
encontrar su Vida en nosotros.
Por eso, te recomiendo, en
cualquier estado en que estés, estate tranquila, no pienses en el frío o el
calor; la Divina Voluntad es más que todo, más que la plegaria, más que el
recogimiento, más que el fervor, más que los milagros, más que todo. Por tanto,
hija mía, estemos siempre unidos a la Divina Voluntad. Ruega por mí, y yo de
corazón lo haré por ti.
Te mando un beso y un estrecho
abrazo en el Querer Divino, tu afectísima,
la
pequeña hija del Querer Divino
Corato, 30-6-1940
+ + + +
85. A la Srita Mazari, Bari
I. M. I.
Fiat!
Mi buena hija en Jesucristo,
no te desanimes, no
pierdas jamás la confianza; lo que te recomiendo es mirar tus cruces como
tantas visitas de Jesús, el Cual te lleva la vida de la Divina Voluntad, para
hacerla reinar en ti y para darte como alimento todo su amor, para crecerte en
sus brazos a su semejanza y hacerte de una belleza rara, de raptarlo a Él mismo.
Si tú haces la Voluntad de Dios, sentirás una fuerza en todas tus penas,
sentirás una mano invisible que te ayuda, que te guía y que hace en ti lo que
tú haces; porque cuando se hace la Voluntad de Dios, el trabajo es más de Dios
que de nosotros. Por eso no sabría decirte otra cosa: has la Divina Voluntad,
vive en Ella y está segura que te harás santa; sentirás el vínculo y la armonía
con la Familia Divina. Lo que es de Ellos será tuyo; por tanto destierra el
temor y el miedo; y todas las circunstancias más penosas te llevarán el beso,
la fuerza, la Vida de la Divina Voluntad, embalsamada por su amor y su alegría.
Di a la buena Carmela que
tenga paciencia. Jesús la ama tanto que la mira continuamente y con el pincel
de las penas la está pintando, para hacer de ella una imagen más bella, para
que Lo asemeje.
Te mando los augurios de la
buena Pascua: haz que resurja en ti la Divina Voluntad. Te dejo en el Querer
Divino y hazte santa, para que la tierra no sea para ti más tierra, sino Cielo.
Reza por mí; y saludándote
de corazón, me confirmo tu afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
86. A la Madre Cecilia
I. M. I.
Fiat! - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y querida Madre en
el Querer Divino,
gracias por los augurios, y yo
los correspondo de corazón; pero los augurios más bellos que puedo hacerte es
que tu voluntad resurja en la Divina Voluntad, para tomar tu puesto de honor en
todo el orden de la Creación, donde Dios quiere que estemos.
Madre mía, si no estamos en
el Querer Divino, estamos sin lugar, sin habitación, sin medios para vivir y
hacernos santos. Si Jesús no encuentra su Voluntad en nosotros, no encuentra la
materia adaptable para hacernos santos, ni puede hacer de nosotros una copia
fiel suya; por eso mi augurio es que resurja nuestra voluntad en la Suya, así
darás trabajo a Jesús. Oh, cómo estará contento, y tú sentirás su paz, la
confianza, el amor, el pleno abandono en sus brazos; te sentirás vivir segura,
como una niña en los brazos de la mamá. ¡Cómo te sentirás contenta y como
estará contento el querido Jesús!
Madre mía, no puedo
alargarme más. Estoy verdaderamente enferma y casi imposibilitada de escribir;
me perdona. Corresponda de mi parte los augurios a Sor Remigia. Por ahora no
puedo responderle, te recomiendo que no pienses en ti misma, porque el
pensamiento de nosotros mismos nos quita el pensamiento de Dios y nos aleja la
santidad, haciéndonos crecer enfermos en el bien.
Mi hermana le besa la mano y
le corresponde los augurios. La dejo en el Querer Divino y, besándole la mano,
me confirmo su afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 28-3-1940
+ + + +
87. A Federico Abresch
I. M. I
In Voluntate Dei -
Fiat!
Estimadísimo hijo en el
Querer Divino,
gracias de todo; el
buen Jesús lo recompense con perder todo en la Divina Voluntad y con tener la
suya como escabel de bajo pies divinos. Cómo os sentirías feliz, porque con
querer vivir junto con el Querer Divino, lo que es de Jesús y de la Mamá Reina
es nuestro; nuestra es su santidad, su vida, los mares inmensos de sus
riquezas. Jesús y la Reina se sienten felices, de que no están solos en su
felicidad y en los bienes que poseen, sino que tienen los hijos del Fiat, que
son también hijos suyos, que hacen Su compañía y viven junto con Ellos; y lo
que es más, si nos falta alguna cosa, toman a pecho nuestra santidad, nos
suplen en todo, nos dan su amor y todo lo que han hecho para nuestro cortejo y
dote, para poder nosotros hacer vida con Ellos. Así que todo es nuestro,
viviendo en el Querer Divino, y todo podemos dar a Dios; más bien, cada acto de
Voluntad de Dios que hacemos crea su vida en nosotros y formamos la larga
generación de Dios en los nuestros.
Por eso, la cosa que más
facilita el vivir en el Querer Divino es el hacer lo que podemos hacer y porque
Dios lo quiere; en nuestro acto viene impreso un Fiat y se forma la Vida
Divina. Así que con no vivir en el Querer Divino impedimos la generación divina
en nuestros actos, porque no encuentra en nosotros la materia moldeable para
formar su Vida, es decir no encuentra su santidad, sus virtudes, para poder
generar… ¡Cuántas Vidas Divinas reprimidas y no salidas a la luz, porque falta
la vida de su Voluntad en las almas! ¡Qué dolor, qué amarguras indecibles! Por
eso, roguemos que se conozca el vivir en el Querer Divino.
También os agradezco de todo
lo que me dice Sor María Gracias a Dios; me ha levantado de tantas amarguras de
las que mi corazón está inundado. Si puede saber más, sería feliz de conocerlo;
de lo demás, ¡Fiat, Fiat!
Ahora, le hago conocer que
la Santa Comunión la hago todos los días y la Santa Misa una vez a la semana,
mientras que antes, incluso cuando había salido del convento, se celebraba
todos los días; así como después de seis meses de la prohibición de los libros
murió nuestro Obispo, los padres que hicieron prohibir los libros podrían
obtener del Santo Oficio, después de la muerte del Obispo, que me prohibieran
la Santa Misa. Pero la Divina Voluntad, en la cual encuentro todo e incluso la
Santa Misa, no me la puede quitar ninguno.
Queridísimo en el Querer
Divino, yo no sé cómo agradecerle, que como hijo quisiera ayudarme, si yo
tuviera necesidad en las cosas necesarias; ¡gracias, gracias! Más bien, quiero
decirle un secreto prometido por el Fiat Divino, que tomará a pecho a todos aquellos
que vivirán en Él y se hará portador de todo lo que necesitamos, tanto en el
alma como en el cuerpo; no dejará faltar nada a ellos, y, si ocurriera, incluso
con medios milagrosos. Nos encontraremos en las condiciones de la Creación, que
una cosa creada no tiene necesidad de la otra, todas son ricas en sí mismas;
están con sumo acuerdo y no se apartan jamás de su puesto. Nuestro puesto es la
Divina Voluntad. Si vivimos en Ella, nos tendrá en su mesa y nada podrá
faltarnos. ¡cuán bueno es el Señor! Agradezcámoslo de corazón.
Además de esto, os hago
saber que el querido Jesús está disgustado, de que ninguno tiene interés por
una causa tan santa. Por eso, si usted quiere poder hacer, mover o impulsar a
alguna persona, hágalo, que dará un gusto a Jesús; y si se puede ocupar en
hacerme recibir la Santa Misa, ¡cómo se lo agradecería¡ La he tenido por más de
cuarenta años y, sin saber las razones, me la han quitado ¡Fiat, Fiat!
Me encomiendo a sus oraciones
y, dejándolo en el mar del Querer Divino, le mando el saludo del Fiat a usted,
a la buena Amelia, al pequeño Piuccio y al grupito, y me confirmo vuestra
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-4-1940
+ + + +
88. A Federico Abresch
I. M. I.
¡In Voluntate Dei
Estimadísimo hijo en el
Querer Divino,
os agradezco en el Querer
Divino de todas vuestras atenciones y de las cosas reconfortantes que me mandó.
Debe saber que en el Querer
Divino ni siquiera la humildad existe, sino el puro nada, el cual conoce con
claridad que todo lo que bien se puede hacer es el Todo que obra en el nada,
así que el pobre nada está en acto de siempre nacer; es el Todo que crece y
forma su vida en el nada. Oh potencia del Querer Divino, en cuanto el alma se
decide a querer vivir en Él, la Trinidad Santísima toma su primer lugar
obrante; y como es Acto de Voluntad Divina, todos quieren su puesto de honor en
aquel Acto: la Reina del Cielo, los Ángeles, los Santos y todas las cosas
creadas. Así que con un solo Acto de Voluntad Divina nosotros contenemos todo,
abrazamos todo y damos todo a Dios, incluso todo lo que hizo el Verbo Eterno
sobre la tierra, los bienes que descendieron a favor de todos son
incalculables.
Hijo queridísimo, con dolor
he recibido la noticia del P. Bruno; del resto, ¡Fiat, Fiat! Se ve que el
demonio se roe de rabia por no hacer conocer la Divina Voluntad… No es
necesario que yo os mande la obediencia, os mandaría miles; pero es absoluta
Voluntad de Dios que nos ocupemos de hacerla conocer, incluso a costa de la
propia vida; y en vez de ser presunción, como usted dice, sería el más
sacrosanto deber, y a quien se ocupa de Jesús lo tendrá como predilecto de su
Corazón, dándole el primado en su Reino.
Por los escritos, no hay que
temer nada que puedan ser destruidos. Jesús los tiene custodiados y hay de
quien pudiera osar tocarlos, porque los escritos son suyos, no míos y sabrá
defender bien lo que es suyo.
Con respecto a Piuccio, yo lo
tengo como hijo de un milagro; ¿cómo quiere que el Señor no deba servirse de él
para hacer de él cosas grandes? Por eso, hágalo crecer santamente y todo en la
Voluntad de Dios, y el Señor hará todo el resto. Ruegue por mí; y dejándoos en
el Querer Divino, para formar vuestra vida toda empapada en Él, saludo de
corazón padre, madre e hijo, vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 3-6-1940
+ + + +
89. A Federico Abresch
I. M. I.
In Voluntate Dei - Fiat
Estimadísima en el Querer Divino,
recibí su querida
carta de Boloña y, no pudiendo responderle rápido, no estaba segura a dónde
escribirle, si a Boloña o a San Giovanni (Rotondo); por eso no le he escrito.
Por tanto, si el Querer Divino lo quiere, puede venir cuando quiera. Porque es
el Querer Divino quien debe tener su primer lugar en todos nuestros actos. Si
esto hacemos, nos llevará como en su regazo y lo que hacemos nosotros lo hará
junto con nosotros: amaremos con su Amor, oraremos juntos, sus pasos serán
nuestros… Oh, cómo estará feliz de desarrollar su Vida con la criatura que Lo
conoce, porque sólo el conocimiento nos da el sumo bien de poseerlo. Sus bienes
los hace nuestros, y oh, ¡cómo está contento de hacernos vivir con su mismo
Querer y de vernos poseedores de sus mismos bienes! En este Santo Querer Divino
ve los mares de su amor no más desiertos, sino poblados por sus hijos. Por eso,
nos importe mucho refugiarnos en la Divina Voluntad como vida nuestra.
Queridísimo hijo en el
Querer Divino, ya que se encuentra cercano al santo Padre Pío, háblele de
nuestras cosas, a fin de que hable de ellas al Señor y, si el Señor lo quiere,
le diga alguna cosa. Me encomiendo a sus plegarias, que de ellas tengo tanta
necesidad; bésele las manos por mí.
Me encomiendo a sus oraciones
y, dejándolo en el Querer Divino, para que pueda vivir más en el Cielo que en
la tierra, los saludo de corazón: padre, madre y al pequeño Pío. Su afectísima.
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 5-8-1940
+ + + +
90. A Sor Remigia
Fiat
Mi buena hija Sor Remigia,
te ruego que no quieras
perder el tiempo. Oh, cómo amaría oírte decir: “yo no pienso si soy buena o
mala, ni si soy fría o caliente; mi pensamiento es e hacer correr todos mis
actos y mi ser en la Voluntad de Dios”. Entonces pensará Jesús en hacerte
santa, en hacerte constante y buena, cómo Él te quiere. Mientras tengas tu
pensamiento en ti misma, aún en el bien, Jesús no tomará las riendas para
guiarte y para hacer de ti otro Jesús, repetidora de su Vida. Deja hacer a
Jesús y verás que pronto te sentirás distinta de la que hoy te sientes. Jesús
sabe hacerlo mejor que nosotros; por tanto déjalo hacer.
Te mando mis augurios; ¿pero
sabes cuáles? Que no te reconozca más en ti misma, sino en Jesús. Oh, ¡cómo te
querrá bien! Te llevará en sus brazos, te dará el lugar en su pequeño Corazón.
Sé atenta y vive toda abandonada en Jesús.
Te
saludo,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
91. A la Madre Cecilia
Fiat
Mia buena e reverenda Madre.
heme aquí para hacerle los
augurios de la Santa Navidad: ¿qué augurio más bello para hacerle, que mandarle
al pequeño Jesús, a fin de que la haga nacer junto con Él? Oh, cómo lo suspira,
y llega hasta a llorar, porque no quiere estar solo, sino quiere a la criatura
para renacer y para vivir juntos. El querido Niñito os dirá al oído del
corazón: “Hija mía, hazme vivir en ti; haz todo junto Conmigo, y Yo te daré mi
Santidad para hacerte santa, mi Belleza para embellecerte, mi Sabiduría para
hacer que todo sea orden en ti; después te daré el gran don de mi Voluntad para
hacerte respirar, latir, amar junto Conmigo” Os dirá: “Entonces estaré
contento, cuando vea, que me asemejas en todo”.
Madre mía muy querida,
contentemos a Jesús, renazcamos con Él y vivamos juntos. Él es recién nacido,
no quiere estar solo, siente la necesidad de la compañía de quien Lo bese y Le
enjugue las lágrimas. Madre mía, este es mi augurio; creo que Vuestra
Maternidad estará contenta… Mucho más que cada acto de más que hacemos en el
Querer Divino es un renacimiento de más que hacemos. Nosotros renacemos en
Jesús y Él en nosotros; así volveremos feliz al pequeño Jesús.
Dejándola
para renacer junto con Jesús, le beso la mano.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
92. A la Sra De Regibus, Torino
Fiat
Mi buena hija en el Querer
Divino.
gracias por vuestros
augurios en el Querer Divino. Nuestro largo silencio no me ha preocupado,
porque se sabe que cuando nos encontramos bajo el peso de las humillaciones,
todos nos huyen y algunos están arrepentidos de habernos conocido; esto sucedió
también a Jesús. Pero sea siempre hecho el Querer Divino. Sólo Él es fiel, más
bien nos abre sus brazos para darnos un refugio seguro, para alimentarnos sólo
con su Amor y decirnos: “Hija mía, no temas; dame todos tus actos para poder
crecer y alimentar ni Vida en ti. Y sabe que, para confusión de quien no ha
querido conocer mi Voluntad, reinará y formará su Reino sobre la tierra. Soy el
Dios poderoso y Me serviré de todos los medios para obtener al hombre y hacerlo
resurgir en mi Voluntad
Hija querida, me desagrada
del P. Beda; y ¿por qué los manuscritos no llegaron a Roma? ¿Quién lo impidió?
Yo sé, por fuente segura, que en Santo Oficio había demandas de todas partes,
que querían que los escritos salieran a la luz… De lo demás, se ve que el Señor
quiere hacer todo, si no hoy, mañana. Por eso, os recomiendo, no salir jamás de
Fiat, si quiere ser una de las llamadas a vivir en Él y tener vuestro puesto de
honor.
Ahora os mando los augurios
de hacer crecer al Niñito Jesús en vuestra alma y de vivir junto con Él, de
mirarlo siempre en vuestro interior, para hacer lo que Él hace. Dígale: “Quiero
ser tu copia”. Os mando los augurios de la hermana, y saludándoos me digo,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
93. A la Señora Furilli
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Muy estimada en el Señor,
me ha dado mucho gusto
al oír vuestras noticias, si bien dolorosas; pero son una buena señal de que el
Señor nos ama y que quiere hacer de nosotros sus copias fieles. Jesús tiene
necesidad de repetir su Vida sobre la tierra y la puede repetir en quien se
somete en todo a su Voluntad adorable, porque con hacer su Voluntad en todos
nuestros actos, espirituales y naturales, se forma su imagen y corre como
moneda para el Cielo. Pero lo que os recomiendo es: no os pierdas jamás por el
coraje, no os perturbes jamás, trate de vivir abandonada en los brazos de
Jesús, y Él os hará de Mamá, de Padre, de custodio; os Lo sentirá vivir y latir
en vuestra alma, que forma la vida de vuestra vida.
Agradezcamos al Señor todo
lo que ha dispuesto de nosotros. Sólo os ruego no salir jamás de su Voluntad;
así el Señor os dará su Amor para amarlo, su Santidad para haceros santa, su
Paz en las borrascas de la vida. Junto con Él os sentiréis fuerte de una fuerza
divina en las penas que sufrís; así no temeréis de nada.
Ruegue por mí, como de
corazón lo hago por usted. Saludándoos y dejándoos en los brazos del Fiat
Divino, me confirmo vuestra,
Luisa Piccarreta
+ + + +
94. A la Sra. Savorani,
Faenza
Fiat - In Voluntate Dei
Mi buena hija en el Querer
Divino,
gracias por tus
augurios y de tantos bellos recuerdos que guardas hacia mí. Hija mía, debes
compadecer y dispensar que yo no pueda escribir mucho, ni responder a todas tus
bellas preguntas, pero te encomiendo toda al Señor, a fin de que te hable Él y
hagas todo lo que a Él más agrade. A mí lo que me interesa es que vivamos de
Voluntad Divina, porque estos son todos los suspiros, las ansias (de Jesús) y
quizá también sus lágrimas, porque no ve en nosotros el propósito por que nos
ha creado: su semejanza divina. Nos ve fuera de sus Habitaciones, como hijos
ciegos, cojos, que no nos asemejamos a nuestro Padre Celestial… ¡Qué dolor para
nuestro querido Jesús! Tener hijos que no conviven con Él, por tanto que no
aman con su Amor, no son santos con su Santidad.
El orden, la paz están
lejanos de ellos, porque no viviendo de Voluntad Divina, no tienen ni
capacidad, ni fuerza, ni espacio para poder abrazar y hacerse copias de nuestro
Creador. Por eso, te recomiendo, no salir jamás de dentro de la Divina
Voluntad; tenla por vida, por alimento, por vestido real, por habitación, y
Ella tomará empeño de todo, te suplirá en todo y no dejará que falte nada a
quien vive en su Querer.
Nada bello podría decirte de
nuestras cosas, que pertenecen a la Divina Voluntad; pero el Señor hará su
vida, porque es decreto divino que la Divina Voluntad formará su Reino sobre la
tierra.
Si no te es fastidioso,
quisiera una decena de copias de la Consagración reimpresa. Por tanto oremos y
nuestras pequeñas penas ofrezcámoslas para obtener el triunfo de la Divina
Voluntad sobre la tierra. Seremos nosotras las primeras afortunadas; tendremos
en nuestro poder el Amor y la Santidad Divina y al mismo Jesús, y así haremos
nuestro camino junto con Él.
Te dejo en el Querer Divino.
Ruega mucho por mí, que de ello tengo tanta necesidad. Renuevo los augurios. Tu
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-1-1941
+ + + +
95. Ad un Sacerdote
In Voluntate Dei - Fiat
Muy Reverendo Padre,
vengo a haceros los
augurios por vuestro onomástico, y como no sé decir nada, os mando a Jesús, a
fin de que Él mismo os haga los augurios; y ¿sabe que os dice Jesús? “Hijo mío,
te auguro verdadera santidad, y para hacer esto te doy mi Amor por alimento, ni
Voluntad por vida, todas las obras, penas y virtudes mías por dote. Escucha
–dice Jesús-, mis augurios no son finitos y una simple atención, como hacen las
criaturas, ah, no, no; mis augurios son inmensos, son fuentes, y entonces estoy
contento, cuando me doy todo Yo mismo. Así que de ahora en adelante, tú me
llevarás a Mí y Yo y tú haremos vida juntos”.
Padre santo, este es el
augurio de Jesús y también mío; creo que los agradecerá.
Os dejo en el Querer Divino.
Ruegue por mí, como de corazón lo hago por usted. Os beso la mano y de rodillas
imploro vuestra paterna bendición. Vuestra,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
96. A Federico Abresch, Bologna
Fiat - In Voluntate Dei
Muy estimado en el Querer
Divino,
el Cielo lo recompense
por todas vuestras atenciones, parece que también Jesús le dice: “Gracias, hijo
mío”. Y yo estoy contenta de aquello y del modo como lo habéis hecho. Un
pensamiento me dice: ¿pero el Santo Padre se tomará la molestia de leerla? Y
además.. a quién decir si concede la gracia?” Creo que todo quedará en el aire.
¿No podría este amigo suyo recomendarse a alguno que pudiera acercarse al Santo
Padre para recordarlo, para obtener doble gracia? Del resto, sea siempre hecha
la Divina Voluntad, la cual más que todo nos debería interesar, porque es Vida
Divina.
En cuanto nosotros llamamos
a la Divina Voluntad en nuestros actos, así formamos la generación de la Vida
Divina en nuestros actos, y oh, como está contento Jesús, que ve generar su Vida
en los actos de la criatura, y nosotros quedamos enriquecidos, dentro y fuera,
de tantas Vida Divinas por cuantos actos hemos hecho en su Querer.
En cuanto nosotros queremos
hacer su Voluntad, así la Trinidad Sacrosanta nos da su Amor, nos cubre con su
Belleza, nos da su Bondad, de modo que sentimos el orden divino; en una
palabra, nos da las materias primas y necesarias para formar su Vida. Así que
en estas Vidas siente su Amor que Lo ama, se siente dar Ella misma por las
criaturas. Es exactamente este el propósito de Dios; que vivamos en su Voluntad
para formar Sus generaciones en la criaturas; porque todas las cosas creadas
por Dios, todas poseen el bien de generar; el hombre genera otro hombre, el
pajarito otro pajarito, y así de lo demás; ¿sólo la Divina Voluntad no debe
tener este bien? Por eso, esté atento de vivir sólo de Voluntad Divina.
Os dejo en el Querer Divino
y, salúdeme a todos con aquel amor con que nos ama Jesús, me confirmo como su
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
97.
Mi buena hija,
gracias de todos tus
augurios, y yo te los correspondo de corazón. Haz que tú obres siempre santa y
rectamente, para poder decir: “resurjo con todos mis actos junto con mi dulce
Jesús”. Cómo es bello poder decir: “En todo lo que hago llamo a Jesús a
resurgir; hago mía su Voluntad para hacerla vida y así poder ser un solo acto
con la Divina Voluntad.
Hija mía, este es mi
augurio. Te recomiendo no perturbarte jamás, ama la paz; Jesús reina en las
almas pacíficas. La confianza sea tus brazos para refugiarte en cada encuentro
en el Corazón Santísimo de Jesús, para hacer vida junto con Él. No te alejes de
Él jamás jamás, si quieres ser santa.
Te dejo en el Querer Divino,
te saludo de corazón –ruega por mí– y te mando todo el amor del Fiat como
saludo.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
98. A Madre Cecilia
Mi buona y muy querida
Madre,
gracias infinitas por
vuestros augurios y también por vuestras atenciones, y con todo el afecto del
corazón os correspondo los augurios, augurios que parten de los suspiros y del
amor sofocado de nuestro Querido Jesús. Él suspira, gime y llega hasta a
llorar, porque quiere que vivamos en su Querer; pero ¿sabe porqué, Madre mía?
Quiere que amemos con su Amor, que seamos santos con su Santidad y que seamos
investidos por su Belleza, y sólo en su Querer Divino podemos poseer estas
cualidades divinas, que nos hacen casi similares a Él. Y Jesús, viendo en
nosotros su semejanza, nos ama tanto que nos toma entre sus brazos, nos nutre
con su Amor y, si debemos obrar, quiere hacer Él lo que nosotros debemos hacer,
temiendo que nosotros podamos descender de sus brazos, desprendernos de su Amor
y palidecer su Santidad.
Este es mi augurio, Madre
mía muy querida, a fin de que viviendo siempre en su Querer podamos resucitar
en su Resurrección. Jesús nos espera en su Voluntad, para hacernos resucitar en
su misma Resurrección. Sólo en su Querer podemos decir: “He amado a Jesús, he
hecho todo lo que Él quiere, he hecho todo y Le he dado todo, incluso a Jesús mismo”.
Me debe compadecer, Madre
mía, porque yo no sé hacer otros augurios, sino que su Voluntad viva en
nosotros, porque en Ella está el bien máximo que yo pueda quereros y os amo
como os ama Jesús. Hago los augurios a las hermanas que me conocen y se acuerdan
de mí. El mío, es este para todas, dos palabras: “Quiero lo que quiere Dios,
para hacer lo que hace Dios”.
Me encomiendo a vuestras
oraciones y, dejándoos en las olas eternas del mar del Querer Divino para
haceros una gran santa, os beso la mano, y recomendándoos mis agradecimientos y
augurios os saludo con el mismo amor de la Santísima Divina Voluntad. Vuestra
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
99. A Federico Abresch
Muy estimado hijo en el
Querer Divino,
agradezcamos todo al
Señor, que con tanta bondad se ha querido servir de esta pequeña y la más pobre
de todas las criaturas para manifestar el vivir sublime en el Querer Divino. Es
costumbre que se manifieste a los pequeños y a los más ignorantes a fin de que
nada nos atribuyamos a nosotros mismos, sino todo a su Amor infinito por
nosotras, miserables criaturas. Pero ¿quién puede decir lo que Él ha dicho de
un vivir tan santo? Son apenas las gotitas, que se pueden poner afuera: basta
decir que cada vez que hagamos un acto en su Santa Voluntad vamos al encuentro
de todo el Cielo y todo el Cielo viene a nuestro encuentro, y todos los Santos,
todos los Ángeles y la misma Reina del Cielo se sienten honrados de poner sus
actos junto con el nuestro, para hacer lo que hacemos nosotros; se sienten
duplicar la felicidad y la gloria, porque en nuestro acto un Querer Divino es
el actor y espectador y ninguno se quiere quedar aparte, y con derecho, porque
la Divina Voluntad es de todos; menos de quien ingrato no La quiere conocer,
amar y poseer. Por tanto, todo el Cielo repite a coro: “¿Si es nuestro, por qué
no debemos hacer lo que Ella hace?… Mucho más que, cada vez que hacemos un acto
en la Divina Voluntad, la voluntad humana sufre un martirio, no de sangre, sino
de voluntad, que jamás muere; y es tanta la complacencia del Señor, que le pone
el sello de martirio divino. Así que podemos decir a Dios: “Soy tu mártir
continuo; no muero una vez, sino tantas veces cuantas veces no hago mi
voluntad”… Y por ahora basta y pasemos a otra cosa.
Muy querido en el Señor,
nada de nuevo ha habido aquí, de aquello que usted dice de Roma, más bien, todo
lo contrario, ha habido una tempestad terrible contra los libros y contra mí.
Creo que ha sido suscitada por algunos sacerdotes y religioso de Corato. Que el
Señor bendiga y perdone a todos; se ve que es rabia diabólica, que el sólo
nombre de Voluntad de Dios los roe y se enojan; por eso, oremos. Os agradezco;
y haga aquello que pueda hacer y que quiere el Señor.
Os dejo en el Querer Divino;
sea vuestro centro de vida. Oh, cómo quisiera que todo lo que hace corriera en
Él, para llevarle vuestros besos, vuestro amor, los abrazos de gratitud, para
tomar el Cielo por asalto y decirle: “Hazlo pronto, haz que venga a reinar
Vuestra Voluntad sobre la tierra”.
Os saludo con el amor del
Fiat Divino, junto a Ameli y a Piuccio. Vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 23-6-1941
+ + + +
100. In Voluntate Dei
Muy estimada Francesca,
yo no
sé cómo agradecerle por su bondad y caridad hacia mí, la más pobre de todas las
criaturas; el Cielo la recompense y la Mamá Reina la tenga entre sus brazos
para custodiarla y volverla buena y santa, como el dulce Jesús os quiere.
Mi buena hija, es necesario
morir a todo para resurgir a todos los bienes y a la verdadera santidad; pero
es dulce poder decir: “Crucificado Tú, o Jesús mío, crucificada yo; calumniado,
despreciado, abandonado Tú por todos, calumniada, despreciada, abandonada yo:
así que, o Jesús, somos iguales los dos”.
Usted tiene razón por lo que
me dice, y yo agrego: que lo que nos debe preocupar es el vivir perdidos en la
Santa Voluntad. En cada acto nuestro, aún natural, hecho en el Querer Divino,
en las más pequeñas cosas, incluso en un respiro, podemos formar un martirio no
humano, sino divino; más noble, más santo del martirio de verter la sangre,
para ofrecer a Jesús –el Cual verá en nuestro pequeño acto su Santísima
Voluntad operante– su Amor infinito, su Santidad que no tiene principio ni fin.
En su Voluntad operante encontrará en nosotros materias infinitas para formar
su Vida. ¡Qué gloria, qué felicidad! Por eso, no nos apartemos jamás de su
Voluntad, incluso a costo de la propia vida… es verdad que a veces son tantas
las tempestades que nos sentimos sucumbir, y de personas que no se esperaba;
pero el querido Jesús nos ayuda y nos sostiene, de modo que todo termine en la
Santa Voluntad. Por eso, en todas las circunstancias no perdamos jamás la paz y
corramos a los brazos de Jesús, como refugio nuestro; así estaremos seguros.
Me agrada escuchar que
comulga siempre. No deje de hacerlo jamás, ni por turbación, ni por angustias,
ni por temores. Todo lo que no es paz no viene jamás de Dios, sino siempre de
nuestro enemigo, que gana mucho cuando nos ve turbados, y nosotros perdemos la
verdadera confianza, perdemos los brazos pata ir a Jesús. Por tanto, para
hacernos santos no se requiere mas que coraje, confianza y paz, para vivir en
el mar inmenso de la Divina Voluntad.
Agradeciéndole de nuevo, la
dejo en el Querer Divino haciéndoos santa. Ruegue por mí, que tengo necesidad,
y yo de corazón lo haré por usted; y saludándoos con el afecto del Santo Querer
Divino, me confirmo vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-8-1941
+ + + +
101. A Federico Abresch?
Muy querido hijo en
Jesucristo,
gracias de todo;
esperamos que el Señor quiera iluminar al Santo Pontífice. Si usted puede dar
otros pasos, délos, de otra manera diremos siempre ¡Fiat, Fiat! Por lo pronto
esperemos, vivamos siempre en el Querer Divino. Él está, se puede decir, a la
expectativa para ver si también nuestro respiro, latido y movimiento está en su
Santo Querer, y si los ve correr hace fiesta y en nuestro respiro, latido y
movimiento se siente amar, glorificar y adorar por todos; en un solo respiro Le
damos todo y a todos. Su Santísima Voluntad circula en todos y es vida de
todos, y nuestro pequeño movimiento corre junto con Ella y Le da lo que Le
deben las criaturas. Basta decir que un solo acto hecho en su Voluntad toma el
Cielo por asalto; los mares de amor de la Reina del Cielo y de la misma
Divinidad los hacemos nuestros y los damos de nuevo a Dios como mares de amor
que nos pertenecen. Nosotros, pobres criaturas, somos nada; y por eso nos
llama, nos quiere en su Querer, para hacerse dar todo, incluso a Sí mismo por
su amada criatura. Por eso todo lo demás es nada, son gotitas apenas; por
tanto, si queremos amarlo mucho, vivamos en su Santo Querer, y ¡oh, cuántas
sorpresas encontraremos! Primero, la Divina Voluntad operante en nosotros, la
cual formará mares de amor, de luz, de santidad, de gracias sorprendentes, y
quedaremos envueltos de modo que no sabremos salir más.
Os dejo en el Querer Divino
para haceros gran santo y, saludándoos cordialmente, me confirmo vuestra
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 19-8-1941
+ + + +
102. In Voluntate Dei
Mi buena hija en el Querer
Divino,
sepultemos todo en el
Querer Divino; sea Él nuestro refugio, nuestra defensa, nuestra vida, la luz que
nos envuelve por todas partes y que, si quiere, eclipsa también a nuestros
enemigos.
Hija bendita, ¿queremos
poner todo al seguro, la santidad, la misma Vida de Jesús en nosotros? Hagamos
la Divina Voluntad; vivamos en Ella, más que si fuera vida propia, y oh, ¡cómo
nos sentiremos felices, viviendo de Voluntad Divina! El Cielo con certeza será
nuestro; cada pequeño actos hecho en Ella, incluso una nadería, toma el Cielo
por asalto, será como una visita que haremos a la Patria Celestial. Por eso, si
queremos estar en paz, porque la paz debe ser nuestro pan cotidiano, no
pensemos en lo que ha sucedido; tendrá más interés Jesús en pensar que nosotros
y, como para Él los siglos son como un punto sólo, lo que no hace hoy lo hará
mañana y victorioso triunfará sobre aquellos que han sido contrarios; nuestras
penas servirán para hacerles conocer la verdad y, como espero, también para
hacerse santos.
Nosotros no perdamos nuestro
lugar de honor de vivir en el Querer Divino; contentémonos de morir, antes que
no hacer la Divina Voluntad. En Ella sentiremos una fuerza divina, amaremos a
Dios por todos, seremos los verdaderos hijos que consolaremos a nuestro Padre
Celestial… es verdad que los tiempos son tristes y quién sabe a dónde iremos a
parar, pero si nosotros hacemos y vivimos de Voluntad Divina, vendrá a
refugiarse en nosotros, porque encontrará su Voluntad, que Le ofrece su Cielo,
su digna habitación.
Por eso, ánimo y confianza;
con ánimo desafiamos a todos y con la confianza viviremos seguro en el Corazón
y en los brazos de nuestro dulce Jesús, y nuestra Mamá Reina nos tomará en sus
rodillas y nos tendrá escondidos bajo su manto azul. Os dejo en el Querer
Divino para haceros santa, me recomiendo; no cambiemos en las diversas
circunstancias de la vida; muchas veces sirven para copiar e imitar a nuestro
querido Jesús.
Ruegue por mí, que de ello
tengo tanta necesidad, como yo de corazón lo haré por usted. Y dejándoos
encerrada en el Querer Divino, a fin de que jamás pueda salir, con materno
afecto os saludo y me confirmo su afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
103. A Teresa
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
os envío la Divina
Voluntad por vida, por ayuda, por sostén y por perenne compañía, donde
esconderos en sus penas. Ella os acogerá con amor, os llevará en sus brazos
como su hija querida. Cada pena que sufres junto con Ella te embellecerá de
nuevas bellezas, te dará nuevo amor, te hará crecer en la santidad. Por eso, tu
estado de sufrimiento no es otra cosa que el trabajo divino que está haciendo
en el alma. Si estás atenta a recibir este trabajo suyo, te hará un prodigio de
su Gracia, un triunfo de su Amor, una victoria de su Voluntad Santísima. Por
eso te recomiendo, hija mía, no separarte jamás de la Santa Voluntad de Dios;
llámala a cada instante, en cada pena, en todas las circunstancias. Si haces
esto, sentirás su fuerza divina, su compañía, que no sabe dejar jamás sola a la
criatura que la llama; más bien, está esperando con ansia la llamada para darle
un beso, un abrazo, una sonrisa de amor y decirle al oído del corazón: “Dime,
¿qué quieres? Estoy aquí contigo: Todos te pueden dejar, pero Yo jamás; más
bien, Me siento feliz de estar junto con quien sufre, porque encuentro materia
suficiente para desarrollar mi trabajo divino, para hacerlo crecer como lo
quiero y como hijo que Me pertenece”.
Por eso, con todo el afecto
te mando el saludo del Fiat, a fin de que quedes encerrada dentro, sin salir
jamás. Tu afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 2-11-1941
+ + + +
104. A Federico Abresch
In Voluntate Dei
Muy estimado hijo en el
Querer Divino,
heme aquí, para
deciros de esconderos siempre en el Fiat Divino; nos pondremos al seguro, todos
los males huirán de nosotros, pondremos al seguro la santidad. En cada acto
nuestro, incluso natural, porque nuestra naturaleza nos la ha dado Dios,
seremos investidos de nueva belleza, de nuevo amor, de nueva fuerza divina. Si
vivimos en el Divino Querer, incluso nuestro respiro, nuestro paso, nuestro
movimiento; corren en los respiros, en los pasos y y en los movimientos de
todos, para regresar a Dios amor por cada respiro, oración or cada paso, gloria
por cada movimiento. La Divina Voluntad se encuentra en todas partes y
nosotros, viviendo en Ella nos encontraremos en el Cielo y en la tierra para
amarlo con todos, en todos y por todas partes.
Los Santos, la Reina del
Cielo y Dios mismo esperan con ansia el “TE AMO” de quien vive en su Querer
porque es una nueva adquisición que hacen. El “TE AMO” de la tierra resuena en
el Cielo en cada Bienaventurado, en los mares de la Mamá Celestial, y dice en
todo “TE AMO, TE AMO”… Se puede decir que Cielo y tierra se dan el beso del
amor y festejan juntos. Por eso nos preocupe el vivir siempre en el Querer
Divino; en Él formaremos mares de amor, mares de adoración, mares de gloria
para dar a nuestro Creador…
Os dejo en el Querer Divino,
junto con el pequeño Piuccio y Amalia; haceros santos, pero santos de Voluntad
Divina. Ella os llevará en su regazo, os tendrá estrechados a su seno, os
alimentará con su aliento, os hará sentir su Vida palpitante en vosotros… ¡Cómo
seréis felices!
Con todo el corazón os
saludo junto con el Fiat, vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 4-11-1941
+ + + +
105. A la Madre Cecilia
In Voluntate Dei!
Mi buena y reverenda Madre,
siento el deber de
haceros mis augurios por vuestro onomástico de Sta. Cecilia. Ella fue mártir de
sangre, y yo os auguro un martirio más grande, más noble y divino, más heroico
y más aceptable a Dios, este es el martirio de la Divina Voluntad. Este
martirio supera todos los otros martirios, más bien, cada vez que haga la
Voluntad de Dios en vez de hacer vuestra voluntad, tantas veces podréis decir:
“Soy mártir por Ti; mi martirio que te ofrezco no es de sangre o de carne, sino
con mi voluntad unida a la Tuya te ofrezco un martirio divino”. ¡Qué bondad de
Dios! Sólo cuando nuestros actos entran en el Querer Divino, todo se cambia en
divino en nosotros y lo humano no tiene más vida.
He aquí mi augurio. Más
bello no podría hacerlo; tanto más que no faltan las ocasiones. En las
ocasiones, aun dolorosas, tengáis un refugio dónde refugiaros. Jesús os espera
con los brazos abiertos para recibiros y ayudaros para formar en usted el noble
martirio de su Divina Voluntad.
Ahora volvamos a nosotros.
El Señor ha permitido que se vaya lejos, sin ni siquiera vernos. ¡Fiat, Fiat! Y
parece también que queráis olvidarme: Fiat también en esto. Pero os ruego no
olvidaros jamás de orar por mí, pobre criatura, y yo de corazón lo haré por
usted. Me parece tener en usted una madre lejana que pensaba en mí; ahora,
Fiat. Estamos siempre unidas en el Querer Divino, donde alcanzaremos la fuerza,
la santidad que quiere de nosotros.
Mi hermana os hace sus
augurios, y os besa la mano, y yo os dejo en el Querer Divino para haceros
santa. Ruegue por mí. Besándoos la mano, me confirmo vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + + +
106. A un Sacerdote
Muy Reverendo Padre,
con sorpresa recibí
vuestra querida carta; gracias. También yo frecuentemente me acuerdo de usted
en mis pobres plegarias. Nuestro compromiso más interesante es el de vivir de
Voluntad de Dios. Si hacemos esto, hacemos todo, y aunque no hiciéramos nada,
viviendo en el Querer Divino, el Todo se derrama en el nada y obra sus grandes
maravillas, de dejar estupefactos Cielo y tierra; y si hacemos mucho sin el
Querer Divino, son siempre gotitas apenas. Por eso yo he puesto todo en el
Querer Divino, a fin de que haga lo que quiera; pero esté seguro que su Reino
vendrá sobre la tierra… Quería tomar al hombre por vía de amor, pero él lo ha
rechazado y hasta los mismos miembros de la Iglesia; por eso el Señor ha estado
obligado a usar los rigores de la Justicia, a fin de que el hombre, tocado en
las penas, pudiera reconocer aquel Querer Supremo que quiere reinar y hacer
vida en nuestras almas.
Por eso, Padre santo,
oremos, actuemos y vivamos en este Querer tan santo. Sea Él nuestro respiro y latido.
Si hacemos esto, seremos llevados en los brazos divinos y se abajará a respirar
nuestro respiro, a palpitar nuestro latido, a moverse en nuestro movimiento; y
entonces, en nuestro énfasis de amor, Le diremos; “Te amo por todos, y por amor
Te doy el latido, el respiro, el movimiento de todos”.
Me encomiendo a vuestras
oraciones y, dejándoos en el Querer Divino para hacerlo santo, os beso la mano
con toda estima y de rodillas imploro vuestra paterna bendición. Vuestra sierva
devotísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
107. A Federico Abresch?
¡In Voluntate Dei!
Muy estimado y querido hijo
en el Divino Querer,
al oír que os ocupáis
del Fiat Divino me siento feliz y alegre, y junto conmigo se alegra y está
feliz Jesús. Gracias de corazón, os digo junto con mi querido Jesús. Lo que
pueda hacer, hágalo; el resto lo hará Jesús, que tanto quiere y ama y suspira
que su Querer sea conocido y poseído como vida propia por la criatura, porque
sólo la Divina Voluntad es el principio de nuestra vida, el medio y el fin de
nuestra existencia, que nos hará tomar el Cielo por asalto. Sin Ella nos
volteamos de cabeza, perdemos el derecho a nuestros bienes terrenales y
celestiales, perdemos el vínculo con la Familia Divina. Por el contrario, si
vivimos de Divina Voluntad, todo es nuestro; el mismo Dios es nuestro… Si
amamos, nuestro pequeño amor corre en todos los corazones e incluso en los
corazones futuros, y ama a Dios por todos; corre en los mismos Ángeles, en los
mares de amor de la Reina del Cielo, en los mares Divinos, y donde quiera, en
todo y por todo ama. La criatura que ama en el Querer Divino no se contenta si
no encuentra su lugar en todos, para amar a Aquel que tanto ama.
Amar en el Querer Divino
deja estupefactos Cielo y tierra, y los mismos Santos suspiran en su corazón el
tener este Amor conquistante de quien vive en el exilio. Así, si oramos, si
adoramos e incluso si suspiramos en este Querer tan santo, nos hacemos vida de
todos y damos a Dios lo que todos deberían darle.
Por eso, los prodigios del
vivir en el querer Divino son inagotables y quizás los conoceremos en el Cielo.
Y ha sido esta la razón por la que el enemigo infernal ha cerrado todos los
caminos y se ha servido de personas eclesiásticas; pero vendrá el tiempo en que
Jesús triunfará en todo y vendrá con certeza su reino sobre la tierra, porque
es decreto de Dios, y Él no cambia fácilmente sus decretos por la maldad de los
hombres. Bienaventurado quien se interese en vivir en su Querer, porque el
Señor se servirá de ellos para abrir los caminos cerrados, y se servirá de sus
actos como de tantas llaves para abrir el Cielo y hacerlo descender a reinar en
la tierra. Por eso, querido hijo, estemos atentos, no nos apartemos jamás del
Fiat Supremo.
Con respecto al giro…
Os dejo en el Querer Divino
para haceros gran santo. Ruegue por mí; os saludo de corazón en el Querer
Divino.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
108. A Teresa
Fiat!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
te recomiendo no perder
la paz y de vivir tan abandonada en el Querer Divino para llegar a sentirlo
como vida propia; si esto haces, este Querer tan santo te tomará más que tierna
madre sobre sus rodillas maternas, te estrechará a su Corazón Divino, te
crecerá como su hija predilecta; así que en todas tus penas siente a la Mamá
que esta junto a ti, que te asiste, que te guía y cambia tus pequeñas penas en
Sol y en monedas para el Cielo. El querido Jesús en cada pena te dará un beso,
un abrazo, y adornará tu alma de gemas fulgidísimas. Por eso, ánimo, hija mía,
no te abatas más, no te desanimes; es Jesús que quiere a su hija semejante a
Él, ¿no estás contenta? Por eso no te ocupes de otra cosa, sino sólo de vivir
abandonada en sus brazos. Con esto sentirás una nueva fuerza, no te sentirás
más sola, y las penas se cambiarán para ti en santidad y en alegrías
celestiales. El querido Jesús te dará sus penas como cortejo, fuerza y
compañía.
Te dejo en el Querer Divino
para hacerte gran santa; y saludándote de corazón me confirmo tu afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 15-12-1941
+ + + +
109. A la Sra A. Savorani,
Faenza
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
lo que os recomiendo es
que el Divino Querer sea vuestra vida, vuestro respiro, el latido de vuestro
corazón, vuestro movimiento continuo; es el milagro más grande que el Señor
puede haceros y la santidad más alta que podemos alcanzar. Cada vez que vivamos
de Querer Divino, son vínculos eternos que adquirimos y nos vinculamos con la
Familia Divina; todos los derechos son nuestros, divinos y humanos, porque todo
es de la Divina Voluntad, por tanto todo es nuestro. Por eso piense que, junto
al Querer Divino, os estoy diciendo al oído: “Hija mía, vive siempre del Querer
Divino”.
Recuerdo siempre que entre
todas, usted tuvo un interés especial de conocer y de hacer conocer la Divina
Voluntad (Cuando nosotros la queremos conocer formamos la semilla de la Divina
Voluntad), y yo quedaba vinculada con usted. Por eso continúe vuestra misión,
os ruego, no volváis atrás y en todas las cosas haga un encuentro con el Querer
Divino… Oh, cómo lo suspira Él y llega hasta a llorar y a rogarnos que Lo
recibamos en todos nuestros actos; y cuando es recibido Él hace fiesta y pone
en nueva fiesta a todo el Cielo, viendo que una criatura quiere hacer su Divina
Voluntad.
Gracias por vuestro afecto.
Oraré por vuestro hermano; y usted ruegue por mí, que tengo tanta necesidad de
ello. Y dejándoos en el centro del mar del Querer Divino, a fin de que no pueda
salir más, me confirmo,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 22-1-1942
+ + + +
110. A Federico Abresch
¡In Voluntate Dei!
Muy querido hijo en el
Divino Querer,
(…) aquello que usted me
dice me parece bueno y también el Señor se complace, porque aquellos que hoy
aman el vivir en el Querer Divino y de conocerlo forman la semilla, la
concepción y también, el nacimiento de este Querer Divino en sus almas, y
también para hacerlo concebir en las otras criaturas; por tanto, si no se
extiende, ¿cómo puede renacer en los otros?
Debe saber que la santidad
del vivir en el Querer Divino no es otra cosa que un parto de la Santidad
Divina, que hace en las criaturas. Por eso el milagro más grande que puede hacer
en la criatura; es el milagro de que puede dar todo a Dios, que puede amarlo
por todos, incluso por aquellos que no existen todavía, y que puede recibir
todo de Dios, porque encontrando en nosotros su Santísima Voluntad, encuentra
lugar para poner su Santidad, su Bondad, su Belleza, sus gracias y también su
obrar divino; por tanto, puede formar su misma Generación divina en todos
nuestros actos. Oh, ¡cómo queda Dios glorificado y amado, al ver en nuestros
pequeños actos, incluso el respiro, en el movimiento, en el paso, la generación
de su Vida Divina!
Por eso, la Santidad del
vivir en el Querer Divino simboliza el Sol, que hace bien a todos, se da a
todos, no se niega a ninguno y, mientras tiene como en su regazo la tierra
(dando a cada planta, a quién el color, a quién la dulzura, a quién el perfume,
todas las diferentes cosas y distintas una de la otra), sin embargo, mientras
hace tanto bien, el Sol no dice jamás una palabra, hace pisar la luz bajo
nuestros pasos, nos sigue por todos lados, y toda la gloria y honor es de Dios,
que lo ha hecho Sol. Así es el alma que vive en el Querer Divino, de la cual el
Señor se sirve para hacer bien a todos, y recibe la gloria y honor, como si
todos Lo hubieran amado.
Por eso ama tanto que el
vivir en el Querer Divino sea conocido, para formar sobre la tierra su
generación divina, a fin de que pueda abundar más con sus amadas criaturas;
siente a lo vivo la necesidad, que quiere amar y ser amado, pero no encuentra
su Voluntad, su Amor queda obstaculizado y no puede dar ni recibir lo que
quiere… Por tanto, el Querer Divino tiene tales sorpresas en el alma, que los
Cielos quedan estupefactos y los Ángeles quedan mudos, al ver encerrado en
nuestro pequeño acto a nuestro Creador.
Amado hijo, mi
recomendación, no salga jamás de adentro del Querer Divino. Me recomiendo a
vuestras oraciones y, dejándoos vinculado a la Familia Divina para haceros
hacer vida junto con Ellos, os saludo de corazón, vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 2-1-1942
+ + + +
111. A un Sacerdote
I. M. I.
Fiat!
Muy reverendo Padre,
.siento el deber de haceros
los augurios por vuestro onomástico, pero mi augurio más bellos es de mandaros
el Querer Divino como portador de Santidad divina, de luz, de amor y de paz, a
fin de que os sumerja en su mar y os esconda en su luz, de modo de no querer ni
ver otra cosa que Voluntad Divina. Toda vuestra vida se cambie tanto en Ella,
de sentir más su Vida que la vuestra; ¡Cómo seréis feliz! Sentiréis una Fuerza
Creadora en todas vuestras necesidades y en el bien quiera hacer a las almas…
En el Querer Divino sentiréis que no es usted el que habla, obra, camina, ama,
sino que Jesús es el que habla, que obra, que camina, que ama; más bien, Él es
celoso de hacernos hacer a nosotros, quiere hacer todo Él, y para hacer esto
pone a disposición nuestra su misma Voluntad. ¡Bondad de Dios cómo eres amable,
grande y poderosa!
Padre santo, creo que
agradeceréis mi augurio, que con todo el corazón os mando, y ruegue por mí, que
no salga jamás de la Divina Voluntad, porque Ella sola es mi refugio, mi ayuda,
el sostén en mis penas… Pero me siento feliz de que todos se hayan alejado,
también usted, y sólo me ha quedado la Divina Voluntad, que espero que pronto
entre sus brazos me lleve al Cielo.
Renuevo mi augurio y,
dejándoos en el centro del mar del Fiat y besándoos la mano de rodillas,
imploro vuestra paterna bendición.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, marzo 1942
+ + + +
112. A Federico Abresch?
Fiat!
Muy querido hijo en el
Querer Divino,
vuestra querida carta
ha sido portadora de alegría, ¡gracias! El Divino Querer os recompense, con
haceros conocer su Divina Voluntad, porque su vida crece en nosotros y según la
conozcamos. No se puede poseer un bien si no se conoce, y como se conoce así se
ensancha nuestra capacidad y toma su puesto real. Por tanto, viene aumentada en
nosotros su Santidad, su Belleza, su Amor y forma en nuestra alma sus mares
divinos. Por eso, todo el arte del enemigo es impedir que el conocimiento de la
Divina Voluntad salga a la luz, porque perdería su reino sobre la tierra.
La primera cosa que hace la
Divina Voluntad cuando es conocida es transformarnos en el bien, enterrar
nuestras pasiones, de débiles nos hace fuertes y su potencia hace un cambio en
nuestra alma, hasta a hacernos sentir la posesión de nuestro Dios, y nuestra
voluntad se vuelve estancia divina. Con Ella todo será fácil; sentiremos el
Cielo en nosotros; nuestros actos se comunicarán a los Santos, a la Reina del
Cielo, que con tanto amor espera que sus hijos tomen parte en sus actos, en los
mares divinos que posee… Nos sentiremos vinculados, con derecho a la Familia
Divina, porque su Voluntad es también nuestra.
Muy estimado hijo, no podéis
dar gloria más grande a Dios y bien más grande a las criaturas, que procurar
muchos hijos para vivir en su Querer. Debéis saber que, por todo lo que se hace
para hacerla conocer, la Divina Voluntad toma su lugar en nosotros y hace todo
Ella; nosotros no somos otra cosa que concurrentes y Le damos el lugar para
hacerla trabajar y hacer lo que quiere. Se puede decir que Le damos el paso
para hacerla caminar, las manos para hacerla obrar, la voz para hacerla hablar.
La noticia de Alemania, como
no se esperaba, es siempre un bien. Vendrá el tiempo en que triunfará de todo y
los ciegos abrirán los ojos a un bien tan grande.
Creo con certeza que el buen
Jesús agradece lo que usted quiere hacer para aumentar los hijos del Divino
Querer; es más, debéis saber que todo lo que nosotros hacemos por hacer conocer
la Divina Voluntad, es tanto su Amor, que Él mismo lo hace en nosotros: es Él
que habla, que obra, que nos empuja; es tanto su contento, que Él hace todo.
Por tanto, continúe a llamar a muchos hijos entorno al Padre y a la Madre
Celestial.
Os dejo en el Querer Divino
y, saludándoos de corazón, me confirmo,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 26-5-1942
+ + + +
113. A Federico Abresch?
Fiat! - In Voluntate Dei!
Muy estimado hijo en el
Querer Divino,
gracias por todas vuestras
atenciones, en especial por haber suplicado al Santo Padre; esperamos que
Nuestro Señor lo quiera iluminar. Vuestra carta me ha sido de grande consuelo,
en especial la carta de Sor María Deo Gracias.
Oh, ¡cómo quisiera que todos
comprendieran qué significa vivir en el Querer Divino! Es el más grande milagro
que Jesús puede hacer a las criaturas, es la más grande gloria que puede
recibir. El vivir en Él significa amar con su mismo Amor y junto con Jesús
poseer la Fuerza Creante y Conservante; Él por naturaleza, nosotros por gracia.
Podemos decir que somos inseparables; sentiremos la vida del bien con derecho;
las pasiones, las debilidades y todos los males se siente que no tienen razón
de existir ante un Querer tan santo… Jesús ama tanto a quien vive en el Querer
Divino, que prepara una cadena de prodigios, uno distinto del otro y siempre
nuevos en la Santidad, en la Belleza y en el Amor, de sentirse Él mismo raptar
por esta criatura. Su ocupación perenne, se puede decir, es que Él no puede
estar sin el alma que vive en su Santa Voluntad. Vivir en Ella es tomar el
Cielo por asalto, y todos nuestros actos, incluso los más pequeños y naturales,
se hacen mensajeros de paz entre el Cielo y la tierra… Oh, ¡si todos lo
comprendieran, vivir en Ella se volvería nuestra pasión predominante y todos
los males huirían de nosotros!
Me desagrada lo de la buena
Amelia, de sus sufrimientos; pero el querido Jesús, para darnos su Semejanza,
con el toque de sus dedos paternos crea el dolor y de ellos hace salir las
perlas más bellas, los soles más fúlgidos, los brillantes más costosos, y nos
da sus besos más ardientes y los abrazos más estrechos; las cruces son siempre
su preciosa herencia.
Ruegue por mí; y dejándoos
encerrados en el Querer Divino –padre, madre e hijo– para haceros santos, os
saludo con el amor del Fiat, vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 1-7-1942
+ + + +
114. A Federico Abresch?
Fiat!
Muy estimado hijo en el
Querer Divino,
gracias por todas vuestras
atenciones. Oh, ¡cómo amaría el poner toda mi vida para hacer conocer a todos
la Divina Voluntad! Estos son los suspiros, las ansias, las locuras de amor del
querido Jesús, que quiere hacer conocer a todos la Divina Voluntad para hacerla
poseer, porque poseyéndola obra las más grande maravillas, los prodigios más
grandes en nuestras almas. Sin Ella somos como tantos lisiados, con Ella todo
es belleza y santidad, de raptar al mismo Dios. Y además, vivir de Voluntad de
Dios significa amar a Dios con su mismo Amor, y como Ella se encuentra por
todos lados, así nosotros Lo amamos por todos y en todos, incluso en los mismos
Santos, en la Reina del Cielo, la cual se siente más glorificada por quien
quiere amar a Dios con su propio Corazón.
Lo que hace la Divina
Voluntad en quien vive en Ella es indecible, incomprensible y de una maravilla
tal de hacer asombrar Cielo y tierra, y los mismos Ángeles quedan mudos por
ello. Por eso no hay cosa que más glorifique a Dios, que más nos eleve a Su
semejanza, que más conserve en nosotros la misma Santidad divina, su belleza y
frescura, la firmeza en el bien, y el orden de su sabiduría, que vivir en su
Querer.
Por tanto, a cualquier
costo, incluso a poner la vida, démosle el derecho de hacerla vivir en
nosotros, de hacerla dominar y reinar. Hagamos nuestro deber, sea en las
palabras, sea en lo escrito; arrojaremos tantas semillas en las almas, las
cuales formarán la Generación divina en sus actos, que se cambiarán en soles,
para dar luz a todos.
Me recomiendo a vuestras
oraciones, y dejándoos en el Querer Divino, para formar las copias de nuestro
Creador, y saludándoos con el Amor del Fiar, me confirmo vuestra aff.ma,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 20-8-1942
+ + + +
115. A la Madre Cecilia
Mi buena y reverenda Madre,
heme aquí después de
tan largo silencio. La querida Cecilia me suscita el pensamiento de mandaros
mis augurios; ¿pero qué augurios podría haceros? Y he aquí que el santo Querer
Divino se me presenta y me dice: “Mi Voluntad no termina jamás, tengo siempre qué
dar; por eso mándale por augurio mi Amor que siempre surge, mi santidad siempre
nueva, mi virtud siempre obrante: No me detengo jamás de dar, sino quiero
también recibir el pequeño amor de las criaturas, su querer en el Mío, para
poder disponer a recibir en su querer los prodigios que sabe hacer mi Divina
Voluntad”.
Este es mi pequeño augurio;
vuestro querer en poder de la Voluntad Divina. Así sentiréis en vos como cosa
vuestra la santidad, el amor, las obras del Fiat Supremo. Vuestra vida no será
más de tierra, sino de Cielo; vuestros actos no serán otra cosa que conquistas
divinas, en las cuales formarás tantos Jesús por cuantos actos hagáis. Así
podéis hacer de portadora de Jesús a todos.
Mi buena Madre, creo que
agradeceréis mi pequeño augurio; mucho más que viene de un corazón de hija que
quiere ver a su madre como cargada en los brazos de la Divina Voluntad, para
hacerla santa como Ella quiere.
+ + + +
116. A Sor Mercede
Mi buena y reverenda Madre,
gracias por todas vuestras atenciones.
Con hacerse conocer más el Querer Divino, así podréis agrandar sus
interminables confines en vuestra alma y así volveréis feliz a nuestro Sumo
Bien. Madre mía, es esta la única felicidad de Jesús: que el alma viva en su
Querer, porque puede darle lo que quiere y puede hacer de ella uno de los más
grandes portentos de santidad, la reconoce por hija suya y le da por habitación
su misma Voluntad Divina, la hace partícipe de todos sus bienes y en cada uno
de sus actos os forma su Vida Divina, así que tantos Jesús por cuantos actos
hacemos. Qué felicidad poder decir: “Si vivo en el Querer Divino, formaré la
Generación divina en mis actos, que amarán a Jesús con su mismo amor; y no sólo
esto, sino Lo amarán en todos los corazones e incluso en los mismos Santos y en
la Reina del Cielo”. Seremos los portadores del amor de todos a nuestro
Creador.
Madre querida, está cercana
la Navidad, y yo os anticipo mis augurios, con auguraros la Generación divina
en vuestros actos, único propósito por el que hemos sido creados. Dios nos da
el puesto de honor en su Voluntad, para darnos Su semejanza y podernos decir:
“Mi familia Me asemeja en todo”… El Celestial Niñito se encierre en vuestro
corazón, para formar Él mismo esta Generación toda divina y celestial.
(…) Os dejo en el Querer
Divino como refugio, ayuda y defensa. Vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 11-11-1942
+ + + +
117.
Mi buena hija en el Querer
Divino,
gracias por vuestras
atenciones; el Cielo os recompense y os dé tanta gracia de vivir en el mar del
Querer Divino. Con vivir en Él podemos decir que estamos en nuestra casa,
tenemos nuestro puesto de honor, vivimos junto con Jesús, sus penas son
nuestras y las nuestras son suyas y hacen lo que hacen sus penas: corren en
ayuda de todos; amemos a Dios por todos… Los mismos Santos suspiran nuestros
pequeños actos hechos en el Querer Divino, porque siendo de viadores, poseen el
acto conquistante, y casi se encierran en nuestro acto, para recibir alegrías
nuevas, felicidad mayor. Voluntad Divina, ¡cómo eres admirable e incomprensible
a nuestra pequeña capacidad!
Me recomiendo a vuestras
oraciones, dejándoos en el Querer Divino para haceros santa; amaría que no os
ocuparas de otra cosa, que de vivir de Voluntad Divina. Despojaos de todo y, de
todo lo que hagáis, dejad que todo disponga el Querer Divino. Cómo es bello
poder decir: ¡“Jesús es dueño de todo; haga Él lo que quiera, incluso de mi
respiro, de mi latido, de todo mi ser”!
Os saludo de corazón,
vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
118.
Mi buena hija,
amaba tanto el oír
vuestras noticias; finalmente me ha llegado vuestra carta, agradezco de todo
corazón al Señor. El lugar no es importante, aquello que nos debe importar es el
llevar con nosotros la Voluntad de Dios, la Cual no es habitación de piedra,
sino de Luz, que sabe poner en fuga todos los males. Así que, si quiere estar
segura, viva en el Querer Divino y Él sabrá defenderos de todo y de todos, en
cualquier lugar que os encontréis. Oh, si todos supieran este gran secreto
divino, todos estarían en su puesto, sin tener temor de nada.
Hija mía, mi recomendación,
estaos siempre en la Divina Voluntad; tomará a pecho todos nuestros males, nos
tendrá sobre sus rodillas paternas, estrechados a su seno de Luz, para ser
defensa, ayuda, refugio, bálsamo en nuestras penas
Aquí nosotros estamos bien,
siempre en el Querer Divino, el único medio, si queremos estar en paz y tener
la fuerza necesaria en las circunstancias de la vida. Vivir en Él son sus
suspiros ardientes, sus ansias y también sus lágrimas, que nos llaman a vivir
en Él; por eso contentémoslo.
Os dejo en el Querer Divino,
para vivir en sus olas eternas, vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
119.
Reverenda y buena madre,
agradezco al Señor que
mis pobres cartas no se han extraviado. Me parece que el Querer Divino ama
tanto lo que se puede decir de su S. Voluntad, que Él mismo cuida y lo
custodia, para llevar su Vida, que con tanto amor nos quiere dar. Hacerse
poseer por la criatura es su fiesta y la fiesta de todo el Cielo, porque cada
acto de más que hacemos –aunque sea pequeño y natural– incrementa en nosotros
nueva semejanza divina, nuevo amor, nueva santidad, nueva belleza; como al contrario,
cada acto, aunque fuera grande, que no tiene por principio la Vida de la Divina
Voluntad, nos aparta de Su semejanza, empequeñece el amor, desluce su belleza,
cierra el Cielo a todos los bienes y forma el dolor de Dios.
Viviendo en el Querer
Divino, nuestra suerte está asegurada; tendremos la fuerza de Dios en nuestro
poder; todos nos respetarán; el fuego, las balas, el agua… Por eso, no tenga
ningún temor, anímese. El miedo es de los viles y de quien no tiene confianza
en Dios, porque así no tiene las armas para defenderse, ni siquiera del más
mínimo mosquito(…)
+ + + +
120. A Federico Abresch?
Muy estimado hijo en el
Querer Divino,
(…) no es verdad lo que
usted dice, lo que la belleza, la sublimidad, la Santidad que produce el Querer
Divino en nuestros actos los ve y gusta sólo Dios: falso. Dios, si recibe, da;
nos recompensa incluso un pensamiento, un suspiro, un movimiento hecho por
cumplir su Voluntad y dice: “La criatura ha suspirado por cumplir mi Querer;
debo pagarle”. Y ¿quiere saber cual es la paga que nos da? Una paz
imperturbable, una fuerza para poder soportar todo, y si la tierra por
necesidad nos circunda, sentimos el peso y la náusea de ella y suspiramos el
Cielo. Sentir el placer, las imperfecciones, las debilidades, no es un mal; quererlas
es feo, porque el Señor no se ocupa de lo que sentimos, sino de lo que
queremos; por eso estemos atentos a no perder el tiempo en cosas que no
pertenecen a la Voluntad Divina. Mucho más que el Señor no enseña cosas
difíciles; son exactamente las cosas pequeñas las que quiere, porque son más
fáciles de hacerse, y no podemos tener excusa y decir: “no podía hacerlo”. Las
cosas pequeñas están siempre en torno a nosotros, en nuestras manos, en cambio
las cosas grandes son raras, así que no podemos decir que la santidad no es
para nosotros. También nuestra misma naturaleza está formada por tantos
pequeños actos, el respiro, el latido, el movimiento; no obstante forman
nuestra vida, y si nos faltara un solo respiro, nuestra vida –podemos decir– ha
terminado. Así podemos decir, si nuestros pequeños actos no están animados por
la Voluntad de Dios. Por eso, todo lo que hagamos, hagámoslo correr en el
Querer Divino y nos sentiremos reanimados y en posesión de la Vida del Fiat.
¡Cómo seremos felices y santos!…
+ + + +
121.
Mi buena hija,
te ruego vivir siempre
en el Querer Divino; ruego a Jesús que Lo selles en la mente, sobre los labios,
en el latido, en el movimiento de las manos, hasta en el respiro. Este Fiat quiere
ser acto primero de todos nuestros actos, sean naturales como espirituales, y
cuando Lo llamamos también en nuestros pequeños actos, se siente reconocido por
la criatura, hace fiesta y delirando de amor dice: “La criatura Me ha llamado,
Me ha dado el primer lugar, así que puedo poner en sus actos mi Santidad, mi
Amor, mi Semejanza”, y también su Belleza y su Sabiduría quiere dar… Quiere
poner de lo suyo, pero quiere ser llamado. Con llamarlo se hace conocer; con
conocerlo se hace poseer y amar. Por eso, sé atenta, hija mía; el querido Jesús
cuando quiere dar pide, para preparar el lugar donde poner en nuestros
corazones sus dones, su luz, sus gracias.
Termino dejándote en el
Querer Divino, sobre las rodillas paternas de Dios, para recibir su Vida y su
semejanza continua, de modo de poder decir: “Estoy copiando a Jesús”
Guardándote en el corazón de
Jesús, me confirmo tu afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
122.
(…) Para poseer un bien es
necesario conocerlo. El conocimiento hace amar, apreciar el bien poseído, nos
hace resurgir en el bien conocido, nos da la semejanza divina. Así que cada
acto de más que hagamos en la Divina Voluntad es una semejanza divina de más
que recibimos, y Jesús nos ama tanto, que nos dota con su Amor, con su
Santidad, con su Luz y paz perenne y nos declara sus hijos legítimos.
Por eso, oremos y no hagamos
jamás huir la Divina Voluntad, tanto en las cosas pequeñas, como en las
grandes, tanto en las cosas espirituales como en las cosas naturales, porque todo
es de Dios, y es justo que en todo reconozcamos como acto primero la Divina
Voluntad. (…)
+ + + +
123.
Mi buena Señora,
(…) si hacemos la Divina
Voluntad, nos carga entre sus brazos; Él mismo desciende en todos nuestros
actos, para poneros su Santidad, su Amor, su Fuerza, su Luz y se hace refugio
nuestro y vida nuestra. Así que de nada podemos temer. (…)
+ + + +
124.
Mi buena hija en el Querer
Divino,
te recomiendo no
apartarte jamás de la Divina Voluntad. Vive siempre en sus brazos maternos, como
una niña en los brazos de su madre. Tus sufrimientos ponlos en sus manos
maternas, para que se sirva de ellos para haceros santa y para hacer bien a
todas las criaturas. ¡Cómo te sentirás feliz, pensando que tus penas sirven
para salvar a las almas, para consolar a Jesús, para besar sus llagas, para
decirle que Lo amas! En cada pena que sufres, dile a Jesús que le llevas su
Amor. Ámalo siempre, y Jesús quedará herido por tu amor y te amará más… Cada
pena que sufres… piensa que es un “TE AMO”, un beso, un afecto, un abrazo que
te manda Jesús; así sentirás la fuerza en el sufrir, la alegría que llevan las
penas sufridas por Jesús. La Divina Voluntad sea tu habitación, tu alimento, tu
vida. La palabra continua sobre tus labios sea: “¡Quiero hacer y vivir en tu
Voluntad!” Así te sentirás fortalecida y endulzar las penas que sufres.
Te dejo en el Querer Divino
para hacerte santa(…)
Corato, 13-11-1943
+ + + +
125.
Mi buena hija en el Querer
Divino,
(…) También yo recuerdo la bondad
de tu hermana. Que el Señor la tenga en el Paraíso y ella quiera rogar por
nosotros. Seguramente que tú no faltarás de hacer celebrar Santas Misas por su
alma; y además, con la pérdida de tu hermana no has quedado sola, sino que
contigo está Jesús, la Mamá Celestial y también el alma de tu hermana. Por eso,
hazte el ánimo y, si te quieres hacer santa y agradar más a Jesús, enciérrate
en la S. Voluntad de Dios, tenla más que vida propia; sea Ella tu alimento
continuo, tu refugio, tu ayuda, tu fuerza. Ella te tendrá como pequeña hija en
sus brazos. Unidas tus penas junto con las de Jesús, para que hagamos de
misioneras en medio al mundo, como hacen las penas de Jesús, y tú también te
sentirás feliz.
Hija mía, Jesús te quiere
siempre junto con Él. No quiere estar solo, para hacer de ti lo que Él quiere.
Es cierto que cuando se está junto con Jesús nos ama más y cumple sus designios
sobre nosotros (…)
+ + + +
126.
Muy reverendo Monseñor,
yo no sé cómo agradeceros
por vuestras atenciones, de acordaros de la pequeña sierva de Jesús, no sé cómo
corresponderle. Sólo puedo rogar que el querido Jesús os haga vivir de Voluntad
Divina, porque sólo Ella nos puede hacer felices y nos puede hacer santos con
su misma santidad; mucho más, que el único deseo de Jesús es que vivamos en su
Querer, porque si vivimos en Él puede darnos lo que quiere. Jesús quiere
desahogar su amor, pero nuestra voluntad es pequeña y no tiene dónde ponerlo;
quiere darnos gracias sorprendentes, pero nuestra voluntad es incapaz de
recibirlas. Por eso quiere encontrar en nosotros su Santa Voluntad, no sólo
para darnos lo que quiere, sino para hacer de nosotros una copia fiel. Por eso
cuando nos encuentra en su Querer Divino hace fiesta y dice: “Finalmente he
encontrado dónde puedo poner de lo mío; mi Voluntad sabrá custodiar mis
gracias, mi Amor y mi misma Santidad”.
Por eso, Padre santo, nos
preocupe vivir en la Divina Voluntad; Ella nos tendrá custodiados, defendidos
de todos los peligros y libres de todos los males. Oh, ¡si todos conocieran qué
significa vivir de la Divina Voluntad, harían competencias, y todos los males
cesarían al instante!
Este es mi augurio para año
nuevo, que podáis vivir siempre en el Querer Divino y que Jesús haga de vos el
misionero de la Divina Voluntad.
Perdóneme mi forma de
hablar, y quizá disparatado. Renuevo mis agradecimientos y, dejándoos en el mar
del Querer Divino, en los brazos de Jesús y bajo el manto de la Reina del
Cielo, os beso la mano y de rodillas imploro vuestra paterna bendición.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-1-1944
+ + + +
127.
Mi buena hija en el Querer
Divino,
ánimo, el querido
Jesús no te dejará sola; son las penas, que hieren su Corazón y lo atraen con
una fuerza irresistible a estar junto con la criatura, para darle el mérito de
sus mismas penas y adornarla con señales divinas, para asemejarla a Sí. Su Amor
hace fiesta cuando nos encuentra resignados, porque puede darnos la forma que
quiere, para embellecernos como quiere. Por eso, te recomiendo, hazte encontrar
por Jesús en su SS. Voluntad, y Él hará un prodigio de su alma; y cuando más te
sientas sola, tanto más te sentirás junto a Jesús. Te dará la fuerza y su
Gracia y formará con tus penas los soles más fúlgidos, las perlas más
preciosas.
Ruega por mí; y dejándote en
el Querer Divino para dar trabajo a Jesús y hacerte santa, me confirmo tu
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
128.
Muy reverendo Padre,
gracias por vuestra promesa
de rezar por mí. Me agrada mucho vuestro modo de rezar por mí; el Señor lo
escuche. Y yo os prometo de encerraros en el Santo Querer Divino, a fin de que
vuestros actos sean animados por la Santidad Divina, por su Amor infinito y por
su Luz y Belleza incomparables. Padre santo, quien vive en el Querer Divino
puede todo, lleva todo a Dios y se hace portador de Dios a todos. Más bien se
puede decir que Dios no hace nada sin esta criatura, si la siente inseparable y
le dice: “Mi Voluntad es tuya, toma lo que quieras; mientras vivas en la tierra
tienes tu acto conquistante, y Yo espero con ansias las nuevas alegrías y las
nuevas conquistas que Me darás”. Por eso, la Divina Voluntad sea todo para
nosotros; sea Ella nuestro refugio, nuestra vida, nuestro todo.
Me recomiendo a vuestras
oraciones y, dejándoos en el Querer Divino para haceros gran santo, os beso la
mano. Vuestra sierva,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 26-5-1944
+ + + +
129.
Mi buena hija en el Querer
Divino,
me desagrada vuestro
estado penoso, pero debe saber que el Querer Divino tiene sus designios y sus
trabajos qué cumplir; por tanto, si piensa que el Querer Divino os está
trabajando, cesarán vuestras lágrimas y vuestras angustias, tendrá una fuerza
divina en vuestro poder y todo le resultará dulce y soportables. Por eso,
piense que vuestros dolores sirven a Jesús y los tiene en sus manos como
monedas preciosas para salvar a las almas. Abandonaos al Querer Divino; en
todas vuestras penas haceos resurgir su Vida Divina.
Os dejo con todas vuestras
penas en el Querer Divino. Ruegue por mí. Y saludándoos con el amor del Fiat,
me confirmo vuestra afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + + +
130.
Mi buena y reverenda Madre,
gracias, gracias por
vuestro recuerdo. En recompensa rogaré al Querer Divino que os tome entre sus
brazos, a fin de que descienda en todos vuestros actos, incluso en el respiro,
en los latidos, en los pasos, y os forme su Reino completo, en modo tal que
sentiréis palpitante en vos su Amor, su Santidad, la Fuerza divina. Madre
querida es exacto esto lo que sabe hacer la Divina Voluntad: darse toda, para
poder tener la vanagloria de formar su Vida en la criatura. Y entonces hace
fiesta, cuando la ha completado, y llama al Cielo a festejar su nueva vida, que
hará bien a todos, que llevará las nuevas alegrías a todos, el sufragio a las
almas purgantes, la ayuda a todos los vivientes; será el nuevo Sol, que no
niega su Luz y su Calor a ninguno.
Madre mía, le recomiendo,
hagamos siempre la Divina Voluntad. Ella pondrá en fuga todas las pasiones, nos
vestirá con los vestidos reales de luz; seremos el terror de los demonios y
daremos a Dios las nuevas alegrías que sabe dar la Divina Voluntad (…)
+ + + +
131. A Federico Abresch?
Muy estimado hijo,
Espero que esté mejor,
porque tiene qué hacer mucho todavía para hacer conocer la Divina Voluntad.
Sólo Ella será portadora de la verdadera paz, de la verdadera santidad, y nos
restituirá los derechos perdidos por haber hecho nuestra voluntad. Y no sólo
esto, sino el Señor tendrá la grande gloria de formar la Generación divina en
todos nuestros actos. ¡Cómo estaremos felices, pensando que en cada pequeño
acto nuestro, incluso el respiro, el movimiento, en los pasos formaremos tantos
Jesús, tantas Vidas divinas, por cuantos actos hagamos! Oh, cómo lo suspira
Jesús, que llega a contar los minutos, los respiros, para formar su Vida en los
actos de la criatura, para decir: “La criatura Me ama con mi mismo Amor, Me
adora, Me ruega con mis oraciones”… Así que poblaremos el Sol, la tierra, el
mar de tantas Vidas Divinas; entonces nuestra vida vivirá escondida en Dios y
haremos lo que quiere y hace el Señor. Por eso roguemos, para obtener tanto
bien.
Os mando el saludo del Fiat,
para que os tenga encerrado en el Querer Divino (…)
+ + + +
132. A Federico Abresch
Muy estimado hijo en el
Querer Divino,
Respondo a vuestra querida
carta. El oír que usted hablar y quiere conocer más la Divina Voluntad es para
mi un gran contento, sabiendo cuán contento está Jesús de encontrar un alma que
quiere vivir de Voluntad Divina. Esta criatura es su triunfo y su victoria. Y a
pesar de que en el pasado haya sido herido por esta criatura, mira estas sus
heridas y sonriendo dice: “La he vencido, ella es una victoria mía”, y la
muestra a todo el Cielo para hacer fiesta; y para cumplimiento de su victoria,
concentra en ella todos sus bienes: los bienes de la Creación y de la
Redención, y le da el derecho sobre todo. Y además, el querer conocer significa
querer poseer un bien y es como el apetito al alimento.
Me desagrada del Padre Pío,
que oculta la cara; nosotros no hablamos de lo que ha prohibido la Iglesia,
sino de aquello que la Iglesia no conoce todavía, y vendrá el día en que la
Iglesia lo conocerá y apreciará, con triunfo y victoria. No puede haber
verdadera paz ni verdadero triunfo, si la Divina Voluntad no es conocida.
Nuestro Señor hará los más grandes milagros, para hacer reinar su Voluntad en
la tierra. Por eso, roguemos que se abrevie el tiempo y que todo se cambie en
Voluntad de Dios.
Me recomiendo a vuestras
plegarias. Bese por mí la mano al Padre Pío; y dejándoos a todos en el mar de
la Divina Voluntad, para haceros vivir a todos de su Santidad, de su Amor, de
su Luz; para poder abrazar, todo y todos y para hacer bien a todos, con el Amor
de su Fiat saludo a todos,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 27-11-1944
+ + + +
133. A Federico Abresch
Muy querido hijo en el
Querer Divino,
respondo a vuestra
querida carta y ruego a Jesús que os dé siempre nuevas gracias y nueva luz,
para hacer comprender a todos el vivir en el Querer Divino. Oh, cómo lo suspira
Jesús, y llega hasta a llorar, porque quiere que conozcamos la Santa Divina
Voluntad, para que reine y domine en todo el mundo y porque es decreto de la
Trinidad Sacrosanta que la Divina Voluntad se haga en la tierra como se hace en
el Cielo. Así como fue decretada la Creación y la Redención, así es decreto el
Reino de la Divina Voluntad sobre la tierra; y por eso usará todas las artes,
tomará a la criatura de todos lados: con castigos terribles, con milagros
estrepitosos, para hacer que esto ocurra. Llegará a tanto, que el primero al
sacrificio será Jesús: se pondrá a la cabeza de todos nuestros actos, para
hacer que todos corran en el mar de la Divina Voluntad…
Y si Jesús nos está
castigando, es exacto por esto, porque las criaturas, especialmente la parte
religiosa, en vez de hacerse tomar por Jesús por vía de amor, como Él quería,
se han hecho tomar por vía de castigos… ¡Pobre Jesús, cuánto sufre! Y cómo
suspira y llora, porque las criaturas no lo ruegan, no lo asedian para conceder
a ellos el don de vivir en la Divina Voluntad de Dios. Y si encuentra a alguna,
la toma en brazos, hace fiesta, se siente como un Rey victorioso que, si bien
por seis mil años ha debido combatir, recibiendo heridas y fracasos, ahora
finalmente ha hecho la primera conquista y victorioso se la goza y llama a todo
el Cielo a festejar su primera victoria; y mientras hace fiesta, pone a
disposición de la criatura su Santidad, su Amor, su Luz, sus gracias y le da el
derecho en su Patria Celestial… Así que, también estando en la tierra, ella es
portadora de la Patria Celestial y puede decir: “Lo que se hace en el Cielo, lo
hago en la tierra; más bien, ellos gozando y felicitándose, y yo haciendo las
nuevas conquistas, que sirven para llevar nuevas alegrías el Cielo”.
Por eso, diga a todos que no
hay cosa más grande, prodigio más estrepitoso del vivir en el Querer Divino;
nosotros nos ponemos a disposición de Dios, y Ella se pone a disposición
nuestra, hasta a hacernos formar tantos Jesús por cuantos actos hacemos en su
Santa Voluntad.
Los mares del Querer Divino
no son conocidos todavía. Si los conociera, se lanzaría en el mar del Querer
Divino, para haceros vida perenne, Por eso, roguemos y esperemos: Jesús tiene
los siglos en su poder; lo que no hace hoy lo hará mañana, porque hoy las
mentes están ciegas; mañana encontrará ojos que podrán sostener la Luz de la
Divina Voluntad y hará lo que no ha hecho hoy.
Saludándoos, os dejo a todos
en el mar inmenso del Querer Divino.
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 15-1-1945
+ + + +
134. A una Religiosa
I. M. I.
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
te escribo pocas líneas.
Te ruego jamás hacer a un lado la Divina Voluntad. Haz que sea tu vida, tu
respiro y latido. Si te quiere hacer santa, si quieres paz y dar paz a todos,
si quieres que una fuerza divina te invista y te transforme en Jesús mismo, te
ruego que no pienses en otra cosa, sino en vivir en la Divina Voluntad.
Correspondo los saludos a la
Superiora, a Sor Dionisia; y dejándolas a todas en el Querer Divino, te saludo
con el amor del Fiat, tu afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 4-1945
+ + + +
135. A Sor Giovannina
I. M. I.
¡In Voluntate Dei! - Fiat
Mi buena hija, Sor
Giovannina,
gracias por vuestras
atenciones, al dejarme oír vuestras noticias; lo que os recomiendo, no salga
jamás de la Voluntad de Dios; no vea jamás quién os manda, si quiere poseer la
paz y hacer reinar la Divina Voluntad en vuestra alma. Si la hacéis reinar,
sentiréis una fuerza divina en la vuestra, que os dará gracia de hacer todo lo
que los superiores os mandan, y sentiréis a Jesús que obra y hace todo junto con
vos. No os sentiréis jamás sola, sino siempre junto con Jesús, el cual hará de
Maestro, guiará vuestros pasos y os tendrá estrechada en sus brazos.
Os dejo en el Querer Divino,
y si me quiere tener contenta, hágame cerrar las puertas, para que no podáis salir
más. Mi hermana os saluda y yo os saludo con el amor del Fiat. Vuestra
afectísima,
la
pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 18-9-1945
+ + + +
136. A una Religiosa
I. M. I.
In Voluntate Dei! -
Fiat!
Mi buena hija en el Querer
Divino,
oh, ¡cómo amaría
encontraros siempre en el mar de la Divina Voluntad! Así cada pequeño acto
vuestro os cubriría de su santidad, de su amor, de su paz, y os sentirías como
repatriada en la Patria Celestial. Hija mía, esté atenta, no la deje jamás
huir. Si esto hace, no os sentiréis jamás sola, sino siempre en compañía de mi
dulce Jesús, el cual, como hábil pintor, conforme hagáis vuestros actos,
incluso humanos, así tomará su pincel divino, para pintar en vos Su semejanza,
y os dirá: “Mi hija Me asemeja en todo”.
Respecto a la muerte de
vuestra hermana, no os preocupéis, más bien, deberíais agradecer al Señor, que
la ha tomado virgen; más bien ruegue que se la lleve rápido al Cielo. Por su
mamá no se preocupe; ya pensará el Señor.
Os envío los saludos a mi hermana,
de las Cimadomo, de Rosaria. Ruegue por mí. Os dejo en el Querer Divino para
haceros santa. Os saludo con el amor del Fiat. Salúdeme a la Superiora. Vuestra
afectísima,
La
pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 8-10-1945
Deo Gratias
+ + + +