VOLÚMENES

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Carta del P. Annibale M. Di Francia
Ø
Se deben publicar en orden y completas sus verdades
Queremos presentar los libros sin ningún recorte o
corrección, sino tal y como Luisa los escribió, por eso, a aquellos que hayan
leído alguno de estos libros quizá les parezca que tienen conceptos nuevos y
capítulos que no había en las ediciones pasadas. Al mismo tiempo hemos querido dejar la redacción tal y como Luisa
la hizo, pues aunque a veces “parece” un poco difícil de entender y se puede
pensar que se podría corregir el estilo, si se corrige se le quita el sabor y
la profundidad de los conceptos vertidos en dichos capítulos, por eso les pido
benevolencia para la traducción, asegurándoles que se gana en profundidad de
concepto y en belleza de expresión.
Es nuestra intención poner los volúmenes 1 al 19,
amparados por el Nihil Obstat de San
Annibale M. Di Francia y el Imprimatur del Arzobispo de Trani, Mons. Giuseppe
M. Leo, puestos en el mes de Octubre de 1926. (Se anexa copia de estos, tomados
del volumen 2 y puesta en la página de Nihil Obstat e Imprimatur)
Nos impulsa a la publicación el vivo deseo de Jesús
de que sus verdades sean conocidas, y también el apremiante deseo del padre
Annibale M. Di Francia de la publicación de ellos (nombrado por Jesús en estos
escritos como el primer apóstol del reino de su Voluntad). Queremos hacer hincapié en que la traducción
se debe apegar a los manuscritos originales, ya que la omisión o inclusión de
algunas palabras, así como el cambio en el orden o traducciones parciales va en
contra de la voluntad de Jesús, lo cual se mostrará en 2 capítulos que anexamos
al presente comentario, y no son los únicos, pues en innumerables ocasiones lo
dice. Así pues, acatando la voluntad
del amado Jesús, publicamos estos escritos como El quiere, o sea en orden y sin
omitir ni siquiera un punto o una coma.
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Presentamos una carta enviada por San Annibale M. Di Francia a Luisa
el 4 de Septiembre de 1926, donde habla de la publicación de los escritos, del
Nihil Obstat y del Imprimatur:
“...Os
doy esta noticia, que ayer, primer viernes del mes de septiembre, presenté a
Nuestro Señor el volumen 3 que terminé de revisar. Después he entrado en la Sacristía y le he puesto mi Nihil
Obstat, con la autoridad que me ha dado Mons. Arzobispo de Trani, nombrándome
Censor Eclesiástico de sus tres Diócesis.
Así se abre la
autorización para publicar al mundo estos libros dictados por Nuestro Señor
acerca de su Divina Voluntad. Note
que era el primer viernes del mes que está dedicado al Corazón Santísimo de
Jesús.
Ahora,
mi idea es esta: Revisar con la ayuda
del Señor, yo, personalmente, todos los otros volúmenes que aun no he leído,
esto es: 2, 4, 5, 6, 7, 9, 10, 11, 19,
y después de revisados, poner mi Nihil Obstat y después pedir a Mons. Arzobispo
de Trani, que de acuerdo a su promesa, después de mi Nihil Obstat ponga su
Imprimatur a cada volumen. Se entiende
que pondré también el Nihil Obstat, sin nueva revisión a los volúmenes: 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 que ya he
revisado, y que los originales están con Ud.
Así estará todo listo para lo que suceda, ¿quien sabe? Nuestro Señor quiera servirse de quien El
quiera.
Vea
cómo aparece bien delineado el plan celestial, que sean aprobados estos
escritos por la autoridad Eclesiástica.
¿Quién puede resistir al Divino Querer?
Yo pienso
regresar a Corato entre el 21 y el 22 del corriente mes de septiembre, porque
en verdad, si todo es favorable, haré lo posible, con la ayuda de Nuestro
Señor, de presentar a Mons. Arzobispo de Trani todos nuestros volúmenes con mi
Nihil Obstat el día 24 de septiembre, consagrado a la Santísima Virgen de las
Mercedes, Redentora de los esclavos y tener todos los Imprimatur, o al menos el
comienzo de ellos en ese día tan sagrado y significativo, que también cae en
viernes.
En
tanto roguemos porque si se supera este punto, podemos decir que la publicación
está pronta.
La señora obediencia os impone escribir de día o de noche, todo, todo, todo cuanto el Señor os revela, nada debe faltar. Es palabra de la Sabiduría increada, y una palabra vale más que todo el universo, por eso no os es lícito el descuidar ni siquiera una sílaba... De nuevo, bendiciéndoos, os encomiendo un poco mi pobre salud quebrantada por los años, pero antes que todo, pida a Jesús bendito mi conversión.
Si Ud.
quiere puede escribirme algunas líneas, mi dirección es: Via Circonvallazione Appia, 66 – Roma
(40)...”
Suyo en
Jesucristo, nuestro Amado
Canonico M.A. Di Francia
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Veamos ahora los
capítulos donde Nuestro Señor dice el por qué se debe publicar sus verdades en
orden y completas, sin omitir nada.
Julio 16, 1922
(Vol. 14)
Para reinar, la Santidad del
vivir en
el Divino Querer debe ser
conocida
Habiéndome dicho el confesor que debía hacer copiar de mis escritos lo
que sobre las diversas virtudes el bendito Jesús me ha hecho escribir, sentía
en mí un pena, un martirio al pensar que harán salir lo que Jesús me había
dicho; entonces, al venir el bendito Jesús le he dicho: “Amor mío, sólo para mí este martirio, que
yo misma deba ser instrumento para hacer salir lo que Tú me has manifestado,
mucho más porque debiendo hacer salir lo que Tú me has dicho me veo obligada en
ciertas cosas a salir también yo misma.
Mi Jesús, qué martirio, sin embargo, si bien con sumo dolor de mi alma
estoy obligada a obedecer. Dame la
fuerza, ayúdame, sólo para mí esto. Has
dicho tantas cosas a otros, les has hecho tantas gracias y ninguno ha sabido
nada, y si bien después de su muerte se ha conocido alguna cosa, el resto ha
quedado sepultado con ellos, sólo a mí me toca este martirio.” Y Jesús todo bondad me ha dicho:
“Hija mía, ánimo, no te abatas demasiado, Yo estaré
contigo también en esto. Ante mi Querer
el tuyo debe desaparecer, además es la Santidad de mi Querer que quiere ser
conocida, esta es la causa. La Santidad
del vivir en mi Querer no tiene camino, ni puertas, ni llaves, ni habitaciones,
invade todo, es como el aire que se respira, que todos deben y pueden
respirarlo, basta sólo con que lo quieran y que pongan a un lado el querer
humano y el Querer Divino se hará respirar por el alma y le dará la vida, los
efectos, el valor de la Vida de mi Querer; y si no es conocido, ¿cómo podrán
amar y querer un vivir tan santo, que es la gloria más grande que puede darme
la criatura? La santidad de las otras
virtudes es bastante conocida en toda la Iglesia, y quien quiera puede
copiarla, por eso no tengo premura por multiplicar su conocimiento; pero la
Santidad del vivir en mi Querer, los efectos, el valor que contiene, la última
pincelada que dará mi mano creadora a la criatura para volverla semejante a Mí,
no es conocida todavía, he aquí por qué toda mi premura de que se conozca todo
lo que te he dicho, y si esto no hicieras, vendrías como a restringir mi
Querer, a aprisionar en Mí las llamas que me devoran y a hacerme retardar la
completa gloria que me debe la Creación.
Solamente quiero que las cosas salgan ordenadas, porque una palabra que
falte, un nexo, una conexión, un capítulo a medias, EN LUGAR DE ILUMINAR
ARROJARÁ TINIEBLAS y en vez de hacerme dar gloria y amor, las criaturas
quedarán indiferentes, por eso sé atenta, quiero que lo que Yo he dicho salga
entero.”
Y yo: “Pero
para poner entera tu parte estoy obligada a poner algo de mi parte.”
Y Jesús:
“¿Y con esto qué quieres decir?
Si el camino lo hemos hecho juntos, ¿quieres que salga sólo Yo? Además, ¿a quién debo señalar entonces y
poner como ejemplo para imitar, si aquella a quien he amaestrado y tiene la
práctica del modo de cómo vivir en mi Querer no quiere ser conocida? Hija mía, esto es absurdo.”
“¡Ah! Jesús, en qué laberinto me pones, me siento
morir. Espero que tu Fiat me dará la
fuerza.”
“Por eso quita tu querer y mi Fiat hará todo.”
pura, la más bella, por la cual
será renovada la
Iglesia y transformada la faz de
la tierra. El
abandono en la Divina Voluntad.
Estaba pensando en todo lo que está escrito en estos
días pasados y decía entre mí que no eran cosas ni necesarias ni serias y que
podía no haberlas puesto en el papel, pero la obediencia lo ha querido y yo
estaba en el deber de pronunciar el Fiat también en esto. Pero mientras esto pensaba, mi amado Jesús
me ha dicho:
“Hija mía, sin embargo todo era
necesario para hacer conocer cómo se vive en mi Querer; no diciendo todo, tú
harías faltar una cualidad del modo como vivir en El, y por lo tanto no podrían
tener el pleno efecto del vivir en mi Voluntad; como por ejemplo sobre el
abandono del vivir en mi Querer, si el alma no viviese toda abandonada en mi
Voluntad, sería como una persona que viviese en un suntuoso palacio, y ahora se
asoma por una ventana, ahora por un balcón, ahora baja al portón, así que la pobrecita
poco o a la ligera pasa por sus estancias, no toma interés ni del régimen ni
del trabajo que se necesita, ni de los bienes que hay, ni de lo que puede
tomar, ni de lo que puede dar; quién sabe cuántos bienes hay y ella no toma
interés, por eso no ama como debería amar, ni tiene la estima que merece aquel
palacio. Ahora, para el alma que vive
en mi Voluntad y no está del todo abandonada en Ella, las reflexiones propias,
los cuidados de sí misma, los temores, las turbaciones, no son otra cosa que ventanas,
balcones, portones que se forma en mi Voluntad, y que saliendo frecuentemente
está obligada a ver y sentir las miserias de la vida humana, y como las
miserias son propiedad suya y las riquezas de mi Voluntad son mías, se apega
más a las miserias que a las riquezas, entonces no tomará amor ni gustará qué
significa vivir en mi Querer; y habiéndose formado el portón, un día o el otro
se irá para vivir en el miserable tugurio de su voluntad. Mira entonces cómo es necesario el pleno
abandono en Mí para vivir en mi Voluntad; Ella no tiene necesidad de las
miserias de la voluntad humana; quiere que viva junto con Ella, bella como la
hizo salir de su seno, sin el miserable ajuar que se ha formado en el exilio de
la vida, de otra manera habría disparidad que daría dolor a la mía e
infelicidad a la voluntad humana. Mira
cómo es necesario hacer entender que se necesita el pleno abandono para vivir
en mi Voluntad; ¿y tú dices que no era necesario escribir sobre esto? Te compadezco, porque tú no ves lo que veo
Yo, por eso lo tomas a la ligera; en cambio en mi omnividencia veo que estos
escritos serán para mi Iglesia como un nuevo sol que surgirá en medio de Ella,
y los hombres atraídos por su luz deslumbrante se aplicarán para transformarse
en esta luz y salir espiritualizados y divinizados, por lo cual renovándose la
Iglesia, transformarán la faz de la tierra.
La doctrina sobre mi Voluntad es la más pura, la
más bella, no sujeta a sombra de materia o de interés, tanto en el orden
sobrenatural como en el orden natural, por eso será, a manera de sol, la más
penetrante, la más fecunda y la más bienvenida y acogida, y como es luz, por sí
misma se hará entender y se abrirá camino.
No estará sujeta a dudas, a sospechas de error, y si alguna palabra no
se entenderá, será la demasiada luz, que eclipsando la inteligencia humana no
podrán comprender toda la plenitud de la verdad, pero no encontrarán una
palabra que no sea verdad, a lo más, no podrán del todo comprenderla. Por eso, en vista del bien que veo, te incito a que
nada dejes de escribir, un dicho, un efecto, una semejanza sobre mi Voluntad
puede ser como un rocío benéfico sobre las almas, como es benéfico el rocío
sobre las plantas después de un día de sol ardiente; como una lluvia abundante
después de largos meses de sequía. Tú
no puedes entender todo el bien, la luz, la fuerza que hay dentro de una
palabra, pero tu Jesús lo sabe, y sabe a quién debe servir y el bien que debe
hacer.”
Ahora, mientras esto decía me ha hecho
ver en medio de la Iglesia una mesa, y todos los escritos sobre la Divina
Voluntad puestos encima; muchas personas venerables rodeaban esa mesa y salían
transformadas en luz y divinizadas, y conforme caminaban comunicaban aquella
luz a quien encontraban.
Y Jesús ha agregado: “Tú verás desde el Cielo el gran bien, cuando la Iglesia recibirá
este alimento Celestial, que fortificándola la hará resurgir en su pleno
triunfo.”
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Sin comentarios. Las palabras de Jesús son más
que suficiente.
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